• No puedo pensar en otra cosa en estos momentos que en lo que soy
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  • —¿La moto? Ah, la saqué a pagos. Sí, sí, muy baja la cuota....Sólo que usé tu nombre, ya sabes, es una táctica latinoamericana.
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  • Ante situaciones desesperadas, medidas desesperadas...

    Ꭼɴꮖɴꭰ Ꮇꮻꭱɴꮖɴꮐꮪꭲꭺꭱ
    Ante situaciones desesperadas, medidas desesperadas... [fable_salmon_bat_844]
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  • 𝘚𝘦𝘢𝘯, 𝘮𝘪𝘴 𝘭𝘦𝘵𝘳𝘢𝘴,
    𝘋𝘦 𝘮𝘪 𝘭𝘶𝘤𝘩𝘢 𝘭𝘢 𝘱𝘳𝘶𝘦𝘣𝘢,
    𝘋𝘦 𝘮𝘪 "𝘩𝘰𝘺", 𝘴𝘶 𝘷𝘰𝘻.
    𝘚𝘦𝘢𝘯, 𝘮𝘪𝘴 𝘭𝘦𝘵𝘳𝘢𝘴, 𝘋𝘦 𝘮𝘪 𝘭𝘶𝘤𝘩𝘢 𝘭𝘢 𝘱𝘳𝘶𝘦𝘣𝘢, 𝘋𝘦 𝘮𝘪 "𝘩𝘰𝘺", 𝘴𝘶 𝘷𝘰𝘻.
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  • — Hee se sentía algo paranoico, últimamente sentía que le estaban siguiendo, lo que le generaba algo de nervios, aquel día había decidido salir a pasear con Allen, su hijo adolescente.—

    Corazón, ve a comprar un helado ¿ si?, iré a buscar un asiento.

    Lorenzo Moretti
    Alessandro Wang Balissari
    — Hee se sentía algo paranoico, últimamente sentía que le estaban siguiendo, lo que le generaba algo de nervios, aquel día había decidido salir a pasear con Allen, su hijo adolescente.— Corazón, ve a comprar un helado ¿ si?, iré a buscar un asiento. [lorenzo_moretti] [flare_onyx_bear_870]
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  • - Me ven toda sonriente pero mi mal presentimiento ya se cumplio.
    - Me ven toda sonriente pero mi mal presentimiento ya se cumplio.
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  • No puedo odiarte sólo...regrésame mi corazón, lo voy a estar necesitando...de ti lo fuíste acostumbrando y qué le voy a decir...
    No puedo odiarte sólo...regrésame mi corazón, lo voy a estar necesitando...de ti lo fuíste acostumbrando y qué le voy a decir...
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  • Sophie ᴸᵘᶜᵉˡˡᵃ

    Da igual que los golpes sean falsos, pocos eventos deportivos son capaces de juntar a tanta gente como el wrestling. Y, a pesar de que la muchedumbre lleva toda la noche gritando, cuando las luces se apagan para la entrada de Oba Femi, se empieza a escuchar el cántico de "OOOOBA OOOOBA" más fuerte de nada de lo que ha sonado a lo largo de la jornada.

    Cuando el nigeriano sube al ring, lo hace con una forma de caminar muy peculiar, a medio camino entre el paso y el baile. Se puede ver en el público a la gente bailando en el sitio junto a él, al ritmo de la música que suena.

    Ya en el ring, hace su pose, separando los brazos y piernas de su tronco, mientras la luz que proyectan sobre su espalda le da un aura casi mística.

    Esa noche tiene que pelear contra Grayson Waller, que se ve pequeño a su lado, esperando contra las cuerdas a que la camapana suene y el combate comience.

    No hay misterio, todos los combates están amañados, por supuesto, el público lo sabe, es parte del espectáculo. Oba va a ganar esa noche. Eso también se sabe, Grayson es lo que es llamado en la industria como "Jobber" una persona a la que ponen para ser machacada rápidamente. Se usan para elevar a figuras que a la empresa le gusta promocionar, como, en este caso, Oba, ya que es bastante popular.

    —Piledriver.

    Le dice Oba, mientras le mira con rostro enfadado. La expresión es para el público. La palabra, el movimiento con el que va a empezar cuando suene la campana, para que Grayson se prepare para recibirlo.

    || Vídeo de la entrada de OBA (?) https://www.youtube.com/watch?v=gvSHeJ0P3yI ||
    [sophie_lucella] Da igual que los golpes sean falsos, pocos eventos deportivos son capaces de juntar a tanta gente como el wrestling. Y, a pesar de que la muchedumbre lleva toda la noche gritando, cuando las luces se apagan para la entrada de Oba Femi, se empieza a escuchar el cántico de "OOOOBA OOOOBA" más fuerte de nada de lo que ha sonado a lo largo de la jornada. Cuando el nigeriano sube al ring, lo hace con una forma de caminar muy peculiar, a medio camino entre el paso y el baile. Se puede ver en el público a la gente bailando en el sitio junto a él, al ritmo de la música que suena. Ya en el ring, hace su pose, separando los brazos y piernas de su tronco, mientras la luz que proyectan sobre su espalda le da un aura casi mística. Esa noche tiene que pelear contra Grayson Waller, que se ve pequeño a su lado, esperando contra las cuerdas a que la camapana suene y el combate comience. No hay misterio, todos los combates están amañados, por supuesto, el público lo sabe, es parte del espectáculo. Oba va a ganar esa noche. Eso también se sabe, Grayson es lo que es llamado en la industria como "Jobber" una persona a la que ponen para ser machacada rápidamente. Se usan para elevar a figuras que a la empresa le gusta promocionar, como, en este caso, Oba, ya que es bastante popular. —Piledriver. Le dice Oba, mientras le mira con rostro enfadado. La expresión es para el público. La palabra, el movimiento con el que va a empezar cuando suene la campana, para que Grayson se prepare para recibirlo. || Vídeo de la entrada de OBA (?) https://www.youtube.com/watch?v=gvSHeJ0P3yI ||
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  • - Lanzala con fuerza choso!!!!

    •Este se pondría en posición, de pelea, para así darle un puñetazo a la sandía que le lanzó choso haciendo que explote.•

    - Este es mí "HOME RUN" !!!!!!!!!!
    - Lanzala con fuerza choso!!!! •Este se pondría en posición, de pelea, para así darle un puñetazo a la sandía que le lanzó choso haciendo que explote.• - Este es mí "HOME RUN" !!!!!!!!!!
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  • Mi don, tu maldición
    Fandom Crossover
    Categoría Acción
    El Mito y la Condena
    En los anales ocultos de la historia humana, el nombre de los Dessendre se pronuncia con un respeto que raya en la adoración. Para los pocos que han visto rasgarse el velo de la realidad y han sobrevivido a las fauces de lo innombrable, esta dinastía es el escudo definitivo de la humanidad. Ser un Dessendre es, a ojos de los desesperados, una bendición divina; pertenecer a un linaje de héroes semidioses que, desde la Europa medieval, han caminado entre las sombras para que el mundo pueda vivir bajo la luz.

    Pero la verdad detrás de las baladas es una tragedia bañada en sangre.

    Todo comenzó con el Primer Ancestro, un coloso de barba indomable y una fuerza que desafiaba las leyes de la naturaleza. En una época de caos, forjó un pacto con una deidad primigenia y sin nombre. El precio fue devastador: la servidumbre eterna de toda su descendencia. A cambio, la entidad selló el pacto con un regalo ponzoñoso; al cumplir los catorce años, cada miembro de la sangre Dessendre despertaría un don místico único, una herramienta de destrucción diseñada específicamente para matar monstruos.

    Lo que el mundo ve como una herencia excepcional, la familia lo conoce por su verdadero nombre: una tortura generacional. Los dones no son una bendición, son las cadenas que los arrastran al matadero. A lo largo de los siglos, el árbol genealógico de los Dessendre no ha crecido hacia el cielo, sino que se ha enterrado en tumbas prematuras. Madres, padres, hijos y hermanos... la inmensa mayoría ha perecido entre gritos, desmembrados en la oscuridad por las mismas bestias que juraron cazar. Cada victoria de la familia se ha pagado con la extinción de sus propios miembros. Para el resto del mundo son leyendas vivientes; para ellos mismos, son fantasmas en lista de espera.

    A este calvario se suma la crueldad del aislamiento. Mientras los pocos salvados los alaban como deidades, la masa ignorante los ha repudiado durante siglos, tachándolos de charlatanes, locos y herejes. Los Dessendre mueren en la más absoluta soledad, protegiendo a un mundo que los desprecia, sirviendo a un dios que los condenó.

    Hoy, las cenizas de esta dinastía maldita descansan sobre los hombros de un solo hombre: Verso.

    Sobre él pesa la corona más amarga, pues Verso es una anomalía viviente. Sus catorce años quedaron atrás, y el eco de la deidad antigua jamás resonó en su espíritu. No hubo destello místico, ni fuego en sus manos, ni visiones del más allá. La sangre sagrada parece haberlo ignorado, dejándolo completamente desarmado ante la herencia familiar.

    En una dinastía donde no tener un don equivale a una sentencia de muerte inmediata, cualquiera se habría rendido al miedo. Pero Verso no es un Dessendre ordinario. Entendiendo que la debilidad sería su fin, decidió desafiar el designio de los dioses y de los monstruos. Convirtió la ausencia de magia en su mayor fortaleza, sometiéndose a un calvario de entrenamiento físico y mental que horrorizaría a sus propios ancestros. Si no nació para ser un arma, se forjaría a sí mismo en una.

    El Intelecto Arquitectónico: Mientras otros confían en la fuerza bruta de sus dones, Verso opera con una fría precisión quirúrgica. Su mente es una enciclopedia de lo arcano; disecciona la mitología, calcula las variables y estudia la anatomía de sus presas hasta encontrar la única fisura en su inmortalidad. Él no pelea contra los monstruos; los ejecuta tras haberlos desmantelado estratégicamente en su cabeza.

    La Agilidad del Espectro: Sabiendo que su cuerpo no sanará de un golpe sobrenatural, Verso perfeccionó el arte de la evasión absoluta. Se mueve con una fluidez casi fantasmal, anticipando el peligro antes de que se materialice. En el campo de batalla, es una sombra inalcanzable.

    El Arsenal de la Venganza: Su cuerpo es una extensión viviente de cualquier herramienta de muerte. Manipula con igual maestría las espadas de plata bendecidas que sus antepasados usaron en las Cruzadas, como el armamento táctico y balístico más avanzado de la era moderna.

    Verso Dessendre camina hacia la noche sabiendo que es el eslabón más frágil de una cadena de mártires, pero también el más implacable. No tiene el poder de un dios, pero posee la voluntad inquebrantable de los hombres que se niegan a morir.

    "Mis antepasados murieron protegiendo este mundo con la magia de una deidad que nos odia. Yo no tengo milagros. Solo tengo mi ingenio, mi velocidad y un arsenal de hierro. Y esta noche, eso será más que suficiente para demostrarles a los monstruos por qué deberían temernos a los humanos."
    — Verso Dessendre.

    ____________________________________
    «Época actual»

    Había llegado a la mansión Dessendre una nota, una petición. Se decía qué en una antigua central eléctrica abandonada se habían hallado cuerpos sin vida. La policía había determinado qué se trataba de "suicidas desangrándose hasta morir". ¿Quién carajo pensaría qué encontrar cuerpos desangrados sería por suicidio? Solo policías queriendo huir del inminente destino.

    Verso, un hombre de mediana edad, pisando ya los 40's. Sabía lo qué dicha carta solicitaba y a qué cláse de esperpentos se refería. Por lo qué tomó su equipamiento, lo subió a la camioneta tipo Jeep todo terreno qué guardaba en uno de lo garages y se encaminó a plena luz del día cayendo por el oeste, rumbo a la dichosa central eléctrica.

    «Hoy solo quería recostarme y ver televisión cómo la gente común, pero aquí vamos de nuevo»

    Se veía en su rostro rebosante de "emoción" el poco interés qué tenía, pero se tomaba muy en serio el trabajo; era la clase de hombre qué jamás subestimaría una situación peligrosa.

    Pasaron un par de horas conduciendo, el sol había caído por completo y era solo la luna la qué observaba desde el firmamento.
    Llegó al lugar, se estacionó en lo qué era un parking abandonado a su suerte, sucio, amplio y totalmente vacío hasta ahora.

    El hombre se preparó, un par de dagas ocultas bajo la gabardina, una ballesta de mano en la funda de su espalda, la espada de plata envainada a su costado izquierdo, el colgante en forma de cruz a la altura de la clavícula y un frasco qué ocultó en el bolsillo superior izquierdo de la gabardina. Tomó también una lámpara de baterías con la mano izuquierda y cerró la camioneta con llave.

    Estaba ahora en la entrada, se veía tétrico y lo qué daba una sensación escalofriante era qué no se escuchaba nada más qué el viento zarandeando uno qué otro cable o láminas de metal qué golpeaban entre sí.

    Inspiró y exhaló con tranquilidad achinando los ojos, para posteriormente abrirlos por completo y adentrarse en el lugar lentamente, observando a todos lados y en todas direcciones. Podría ser qué hubiese uno de esos seres o quizás le tocaría regresar a casa a descansar.
    El Mito y la Condena En los anales ocultos de la historia humana, el nombre de los Dessendre se pronuncia con un respeto que raya en la adoración. Para los pocos que han visto rasgarse el velo de la realidad y han sobrevivido a las fauces de lo innombrable, esta dinastía es el escudo definitivo de la humanidad. Ser un Dessendre es, a ojos de los desesperados, una bendición divina; pertenecer a un linaje de héroes semidioses que, desde la Europa medieval, han caminado entre las sombras para que el mundo pueda vivir bajo la luz. Pero la verdad detrás de las baladas es una tragedia bañada en sangre. Todo comenzó con el Primer Ancestro, un coloso de barba indomable y una fuerza que desafiaba las leyes de la naturaleza. En una época de caos, forjó un pacto con una deidad primigenia y sin nombre. El precio fue devastador: la servidumbre eterna de toda su descendencia. A cambio, la entidad selló el pacto con un regalo ponzoñoso; al cumplir los catorce años, cada miembro de la sangre Dessendre despertaría un don místico único, una herramienta de destrucción diseñada específicamente para matar monstruos. Lo que el mundo ve como una herencia excepcional, la familia lo conoce por su verdadero nombre: una tortura generacional. Los dones no son una bendición, son las cadenas que los arrastran al matadero. A lo largo de los siglos, el árbol genealógico de los Dessendre no ha crecido hacia el cielo, sino que se ha enterrado en tumbas prematuras. Madres, padres, hijos y hermanos... la inmensa mayoría ha perecido entre gritos, desmembrados en la oscuridad por las mismas bestias que juraron cazar. Cada victoria de la familia se ha pagado con la extinción de sus propios miembros. Para el resto del mundo son leyendas vivientes; para ellos mismos, son fantasmas en lista de espera. A este calvario se suma la crueldad del aislamiento. Mientras los pocos salvados los alaban como deidades, la masa ignorante los ha repudiado durante siglos, tachándolos de charlatanes, locos y herejes. Los Dessendre mueren en la más absoluta soledad, protegiendo a un mundo que los desprecia, sirviendo a un dios que los condenó. Hoy, las cenizas de esta dinastía maldita descansan sobre los hombros de un solo hombre: Verso. Sobre él pesa la corona más amarga, pues Verso es una anomalía viviente. Sus catorce años quedaron atrás, y el eco de la deidad antigua jamás resonó en su espíritu. No hubo destello místico, ni fuego en sus manos, ni visiones del más allá. La sangre sagrada parece haberlo ignorado, dejándolo completamente desarmado ante la herencia familiar. En una dinastía donde no tener un don equivale a una sentencia de muerte inmediata, cualquiera se habría rendido al miedo. Pero Verso no es un Dessendre ordinario. Entendiendo que la debilidad sería su fin, decidió desafiar el designio de los dioses y de los monstruos. Convirtió la ausencia de magia en su mayor fortaleza, sometiéndose a un calvario de entrenamiento físico y mental que horrorizaría a sus propios ancestros. Si no nació para ser un arma, se forjaría a sí mismo en una. El Intelecto Arquitectónico: Mientras otros confían en la fuerza bruta de sus dones, Verso opera con una fría precisión quirúrgica. Su mente es una enciclopedia de lo arcano; disecciona la mitología, calcula las variables y estudia la anatomía de sus presas hasta encontrar la única fisura en su inmortalidad. Él no pelea contra los monstruos; los ejecuta tras haberlos desmantelado estratégicamente en su cabeza. La Agilidad del Espectro: Sabiendo que su cuerpo no sanará de un golpe sobrenatural, Verso perfeccionó el arte de la evasión absoluta. Se mueve con una fluidez casi fantasmal, anticipando el peligro antes de que se materialice. En el campo de batalla, es una sombra inalcanzable. El Arsenal de la Venganza: Su cuerpo es una extensión viviente de cualquier herramienta de muerte. Manipula con igual maestría las espadas de plata bendecidas que sus antepasados usaron en las Cruzadas, como el armamento táctico y balístico más avanzado de la era moderna. Verso Dessendre camina hacia la noche sabiendo que es el eslabón más frágil de una cadena de mártires, pero también el más implacable. No tiene el poder de un dios, pero posee la voluntad inquebrantable de los hombres que se niegan a morir. "Mis antepasados murieron protegiendo este mundo con la magia de una deidad que nos odia. Yo no tengo milagros. Solo tengo mi ingenio, mi velocidad y un arsenal de hierro. Y esta noche, eso será más que suficiente para demostrarles a los monstruos por qué deberían temernos a los humanos." — Verso Dessendre. ____________________________________ «Época actual» Había llegado a la mansión Dessendre una nota, una petición. Se decía qué en una antigua central eléctrica abandonada se habían hallado cuerpos sin vida. La policía había determinado qué se trataba de "suicidas desangrándose hasta morir". ¿Quién carajo pensaría qué encontrar cuerpos desangrados sería por suicidio? Solo policías queriendo huir del inminente destino. Verso, un hombre de mediana edad, pisando ya los 40's. Sabía lo qué dicha carta solicitaba y a qué cláse de esperpentos se refería. Por lo qué tomó su equipamiento, lo subió a la camioneta tipo Jeep todo terreno qué guardaba en uno de lo garages y se encaminó a plena luz del día cayendo por el oeste, rumbo a la dichosa central eléctrica. «Hoy solo quería recostarme y ver televisión cómo la gente común, pero aquí vamos de nuevo» Se veía en su rostro rebosante de "emoción" el poco interés qué tenía, pero se tomaba muy en serio el trabajo; era la clase de hombre qué jamás subestimaría una situación peligrosa. Pasaron un par de horas conduciendo, el sol había caído por completo y era solo la luna la qué observaba desde el firmamento. Llegó al lugar, se estacionó en lo qué era un parking abandonado a su suerte, sucio, amplio y totalmente vacío hasta ahora. El hombre se preparó, un par de dagas ocultas bajo la gabardina, una ballesta de mano en la funda de su espalda, la espada de plata envainada a su costado izquierdo, el colgante en forma de cruz a la altura de la clavícula y un frasco qué ocultó en el bolsillo superior izquierdo de la gabardina. Tomó también una lámpara de baterías con la mano izuquierda y cerró la camioneta con llave. Estaba ahora en la entrada, se veía tétrico y lo qué daba una sensación escalofriante era qué no se escuchaba nada más qué el viento zarandeando uno qué otro cable o láminas de metal qué golpeaban entre sí. Inspiró y exhaló con tranquilidad achinando los ojos, para posteriormente abrirlos por completo y adentrarse en el lugar lentamente, observando a todos lados y en todas direcciones. Podría ser qué hubiese uno de esos seres o quizás le tocaría regresar a casa a descansar.
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