• X: -Quiere qliarsela.-
    Yo: Sin amor no quiero nadota.

    No me sabe, no me llama la atención, necesita haber al menos un cariño de por medio sino es como comer sin sabor...
    X: -Quiere qliarsela.- Yo: Sin amor no quiero nadota. :STK-48: No me sabe, no me llama la atención, necesita haber al menos un cariño de por medio sino es como comer sin sabor...
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  • *chibi se puso unas alas de hada madrina y se metia a las casas cuando estaban dormidos * ouo ... *les colocaba nutella y mermelada en los ombligos y se va todo feliz *
    *chibi se puso unas alas de hada madrina y se metia a las casas cuando estaban dormidos * ouo ... *les colocaba nutella y mermelada en los ombligos y se va todo feliz *
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  • ──────Al buen tiempo, mala cara. O algo así es como dicen los mortales, ¿no?

    Había sido un largo día en el set de grabación. Llevaban grabando desde en la mañana, pero repitieron algunas tomas pues al director no lo convencieron.
    ──────Al buen tiempo, mala cara. O algo así es como dicen los mortales, ¿no? Había sido un largo día en el set de grabación. Llevaban grabando desde en la mañana, pero repitieron algunas tomas pues al director no lo convencieron.
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  • para un ser como yo que no le gusta el dulce me siento de esta manera ʕ⁠´⁠•⁠ᴥ⁠•⁠`⁠ʔ
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  • Marianne estaba pasando por una nueva ruptura amorosa.

    Pero no una de esas que tenían un fin, si no de aquellas en las que la otra persona no da señales claras y parece más que quiere aún mantenerla en su vida como sí en algún momento la conexión vuelva a ocurrir.

    Y ella lo sabía muy bien, era consciente acerca de que lo mejor sería dar un paso hacia un costado y seguir adelante, pero también requería quedarse sola otra vez junto a sus pensamientos, a sus inseguridades y miedos.

    Pero, aún así, no puede negar el hecho de que quedarse en esa relación no le está haciendo ningún bien.

    "–¿De qué me sirve estar con alguien que yo misma sé que no puede ofrecerme todo lo que necesito?"

    "–¿De qué me sirve a mí, seguir con alguien a quien no puedo brindarle lo que él desea?"

    Con el pasar de los días, las diferencias de sintonía son palpables y claramente notables.

    "–¿Vale más conservar un vínculo por lo que alguna vez te transmitió o solo lo estás haciendo porque de alguna forma él todavía no te soltó? Valemos más que esto."

    Le dijo su propia consciencia, y la realidad, es que ya no podía seguir sosteniendo una relación en la que parecía que ella hacía más esfuerzo por prolongarla que del otro lado.
    Marianne estaba pasando por una nueva ruptura amorosa. Pero no una de esas que tenían un fin, si no de aquellas en las que la otra persona no da señales claras y parece más que quiere aún mantenerla en su vida como sí en algún momento la conexión vuelva a ocurrir. Y ella lo sabía muy bien, era consciente acerca de que lo mejor sería dar un paso hacia un costado y seguir adelante, pero también requería quedarse sola otra vez junto a sus pensamientos, a sus inseguridades y miedos. Pero, aún así, no puede negar el hecho de que quedarse en esa relación no le está haciendo ningún bien. "–¿De qué me sirve estar con alguien que yo misma sé que no puede ofrecerme todo lo que necesito?" "–¿De qué me sirve a mí, seguir con alguien a quien no puedo brindarle lo que él desea?" Con el pasar de los días, las diferencias de sintonía son palpables y claramente notables. "–¿Vale más conservar un vínculo por lo que alguna vez te transmitió o solo lo estás haciendo porque de alguna forma él todavía no te soltó? Valemos más que esto." Le dijo su propia consciencia, y la realidad, es que ya no podía seguir sosteniendo una relación en la que parecía que ella hacía más esfuerzo por prolongarla que del otro lado.
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  • —"Juego", "evento", "concurso" le están llamando... cuando saben que esto será una guerra. Ah ya, qué más da —arrojaba las cajas restantes, envueltas en plástico negro y sin remitente, a un buzón de por ahí.
    —"Juego", "evento", "concurso" le están llamando... cuando saben que esto será una guerra. Ah ya, qué más da —arrojaba las cajas restantes, envueltas en plástico negro y sin remitente, a un buzón de por ahí.
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  • Muy buenas tardes a todos, espero tengan un agradable velada..
    Muy buenas tardes a todos, espero tengan un agradable velada..
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  • Aunque cambie de apariencia, sigo cometiendo errores...

    *Ya se siente estresado..*
    Aunque cambie de apariencia, sigo cometiendo errores... *Ya se siente estresado..*
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  • La ciudad abajo rugía como una bestia insomne. Desde la azotea cubierta de niebla y plantas secas, Atropos observaba en silencio. Las luces de los autos parpadeaban como luciérnagas modernas, sin saber que algunas de esas llamas estaban por apagarse.

    Su invernadero nocturno crujía con el viento. No era un jardín vivo, sino una colección de plantas que se negaban a morir, flores marchitas que aún sostenían sus colores por capricho o por respeto. Entre ellas, un pequeño altar improvisado: una taza rota, un reloj sin manecillas y un carrete de hilo dorado.

    Atropos tomó el hilo con delicadeza, como si fuera de cristal. Sus dedos avanzaron sin prisa. Sintió un tirón… alguien, en algún rincón del mundo, estaba al borde. Un niño enfermo. Un viejo asesino. Una mujer cansada. Las posibilidades eran infinitas, pero el hilo sólo conducía a uno.

    Cerró los ojos.

    Escuchó el susurro del viento y, por un instante, el tic-tac inexistente del reloj muerto pareció reactivarse. Dudó.

    Eso era nuevo.

    Entonces, una mariposa negra aterrizó en su hombro. No traía mensaje, solo presencia. Ella entendió. El momento había llegado.

    Abrió los ojos. El hilo brilló tenuemente bajo la luz de una farola lejana. Las tijeras doradas aparecieron en su mano, como si hubieran estado allí desde siempre.

    "Ahora," murmuró.

    Corte limpio. Silencio.

    La ciudad no notó nada. Un suspiro menos. Un corazón que ya no lucha.

    Atropos volvió a sentarse entre las sombras y las plantas que no morían. Afuera, el viento aullaba. Dentro, el tiempo se enredaba otra vez.

    Y ella esperaba. Siempre espera.
    La ciudad abajo rugía como una bestia insomne. Desde la azotea cubierta de niebla y plantas secas, Atropos observaba en silencio. Las luces de los autos parpadeaban como luciérnagas modernas, sin saber que algunas de esas llamas estaban por apagarse. Su invernadero nocturno crujía con el viento. No era un jardín vivo, sino una colección de plantas que se negaban a morir, flores marchitas que aún sostenían sus colores por capricho o por respeto. Entre ellas, un pequeño altar improvisado: una taza rota, un reloj sin manecillas y un carrete de hilo dorado. Atropos tomó el hilo con delicadeza, como si fuera de cristal. Sus dedos avanzaron sin prisa. Sintió un tirón… alguien, en algún rincón del mundo, estaba al borde. Un niño enfermo. Un viejo asesino. Una mujer cansada. Las posibilidades eran infinitas, pero el hilo sólo conducía a uno. Cerró los ojos. Escuchó el susurro del viento y, por un instante, el tic-tac inexistente del reloj muerto pareció reactivarse. Dudó. Eso era nuevo. Entonces, una mariposa negra aterrizó en su hombro. No traía mensaje, solo presencia. Ella entendió. El momento había llegado. Abrió los ojos. El hilo brilló tenuemente bajo la luz de una farola lejana. Las tijeras doradas aparecieron en su mano, como si hubieran estado allí desde siempre. "Ahora," murmuró. Corte limpio. Silencio. La ciudad no notó nada. Un suspiro menos. Un corazón que ya no lucha. Atropos volvió a sentarse entre las sombras y las plantas que no morían. Afuera, el viento aullaba. Dentro, el tiempo se enredaba otra vez. Y ella esperaba. Siempre espera.
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  • Esto de ser rey es aburrido aunque hace poco me enfrente a un tipo más fuerte que yo... Casi muero si no fuera por [ember_white_bull_477] estaría muerto otra vez
    Esto de ser rey es aburrido aunque hace poco me enfrente a un tipo más fuerte que yo... Casi muero si no fuera por [ember_white_bull_477] estaría muerto otra vez
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