• El inicio de todo
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    Lucius Queen

    Alina revisó la hora en su teléfono por tercera vez en menos de cinco minutos.

    No estaba nerviosa. Bueno… tal vez un poco.

    Pero tampoco era para tanto. ¿O sí?
    Había salido con Lucius varias veces desde aquel extraño encuentro en el parque. Habían recorrido calles sin rumbo fijo, discutido sobre música —aunque seguía cuestionando algunos de sus gustos— y compartido suficientes conversaciones como para que la idea de verlo ya formara parte de su rutina. Incluso habían desarrollado la costumbre de buscarse mutuamente cada vez que tenían algo interesante que contar. Así que no entendía por qué estaba actuando de esa manera.

    Se observó una vez más en el espejo de la entrada antes de acomodar distraídamente un mechón de cabello detrás de su oreja.

    ¿Por qué estaba nerviosa? No era como si le gustara. ¿O sí?

    Apretó ligeramente los labios ante ese pensamiento. Bueno, él era atractivo. Y divertido. Y atento. Y hacía que conversaciones completamente normales terminaran convirtiéndose en una de las mejores partes de sus días.

    Pero eso no significaba nada...

    Además, era solo una cita en el departamento de Lucius. Él iba a cocinar para ella —algo que todavía estaba pendiente de evaluación oficial— y pasarían tiempo juntos, como siempre hacían.

    ¿O era una cita romántica? ¿Por qué sentía ese cosquilleo en el estómago cada vez que pensaba en verlo?

    Antes de que pudiera seguir cuestionándose demasiado, el sonido del timbre la sacó de sus pensamientos.

    Su corazón dio un pequeño salto que decidió ignorar inmediatamente.

    Tomó su bolso, inhaló profundamente y caminó hacia la puerta.

    Al abrirla, una sonrisa apareció en su rostro casi de forma automática.

    —Espero que sepas que estoy confiando muchísimo en ti al aceptar una cena preparada por ti. —comentó con diversión—. Todavía no estoy completamente convencida de que no vayas a envenenarme. —Salió de su casa y cerró la puerta con llave. —¿Nos vamos?
    [phantasm_indigo_pigeon_207] Alina revisó la hora en su teléfono por tercera vez en menos de cinco minutos. No estaba nerviosa. Bueno… tal vez un poco. Pero tampoco era para tanto. ¿O sí? Había salido con Lucius varias veces desde aquel extraño encuentro en el parque. Habían recorrido calles sin rumbo fijo, discutido sobre música —aunque seguía cuestionando algunos de sus gustos— y compartido suficientes conversaciones como para que la idea de verlo ya formara parte de su rutina. Incluso habían desarrollado la costumbre de buscarse mutuamente cada vez que tenían algo interesante que contar. Así que no entendía por qué estaba actuando de esa manera. Se observó una vez más en el espejo de la entrada antes de acomodar distraídamente un mechón de cabello detrás de su oreja. ¿Por qué estaba nerviosa? No era como si le gustara. ¿O sí? Apretó ligeramente los labios ante ese pensamiento. Bueno, él era atractivo. Y divertido. Y atento. Y hacía que conversaciones completamente normales terminaran convirtiéndose en una de las mejores partes de sus días. Pero eso no significaba nada... Además, era solo una cita en el departamento de Lucius. Él iba a cocinar para ella —algo que todavía estaba pendiente de evaluación oficial— y pasarían tiempo juntos, como siempre hacían. ¿O era una cita romántica? ¿Por qué sentía ese cosquilleo en el estómago cada vez que pensaba en verlo? Antes de que pudiera seguir cuestionándose demasiado, el sonido del timbre la sacó de sus pensamientos. Su corazón dio un pequeño salto que decidió ignorar inmediatamente. Tomó su bolso, inhaló profundamente y caminó hacia la puerta. Al abrirla, una sonrisa apareció en su rostro casi de forma automática. —Espero que sepas que estoy confiando muchísimo en ti al aceptar una cena preparada por ti. —comentó con diversión—. Todavía no estoy completamente convencida de que no vayas a envenenarme. —Salió de su casa y cerró la puerta con llave. —¿Nos vamos?
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  • Está intentando limpiar el polvo acumulado.
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  • «La vida se torna mucho más sencilla cuando entiendes que dos más dos son cuatro; cuatro y dos son seis; seis y dos son ocho y ocho, dieciséis».

    — Kenji
    «La vida se torna mucho más sencilla cuando entiendes que dos más dos son cuatro; cuatro y dos son seis; seis y dos son ocho y ocho, dieciséis». — Kenji
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  • Estos días lluviosos me encantan~ son muy relajantes.

    Hmm~~ podría echarme una siestecita~ después de tomarme mi capuchino Jeje

    •Le da un sorbito a su capuchino mientras miraba la lluvia caer•
    Estos días lluviosos me encantan~ son muy relajantes. Hmm~~ podría echarme una siestecita~ después de tomarme mi capuchino Jeje •Le da un sorbito a su capuchino mientras miraba la lluvia caer•
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  • Voy a tener una cita a ciegas ~~ Solo quiero gustarle mucho...
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  • (Momento lore)

    [Debido a que le recomendaron hacer reposo unos dias, Gyuseki se encontraria en su departamento, se había quedado dormido en el sofá mientras leía un libro, para su mala suerte le tocaría tener una extraña pesadilla]

    Aagh mí cabeza~
    ¿Hmm? Pero que clase de sitio es este.. ¿Donde estoy..?

    ×me levantaría del suelo para poder ver mejor la zona pero solo pude observar varios árboles carbonizados, crucifijos de gran tamaño y una densa niebla, sin mencionar que el cielo estaba teñido de rojo×

    Debe ser una pesadilla ¿Verdad? Claramente me quedé dormido leyendo ese estupido libro.

    ???: para mí se siente muy real, ¿Cuál sería la pesadilla?~

    ×al escuchar aquella voz me voltearia rápidamente para prepararme en caso de verme obligado a atacar pero terminaría abriendo mis ojos de par en par al ver a un sujeto idéntico a mi×

    Esto no puede ser real es imposible que lo sea.. ¿Quien eres..?

    Gyuseki 2: la pregunta ofende muchísimo, ¿Quien soy? Obviamente soy tu pero sin duda soy la mejor versión de ti.

    ×ambos quedaríamos de pie mirándonos mutuamente pero en mi caso solo estaba alerta pues no sabía las intenciones de aquel ser desconocido×

    Gyuseki 2: soy mucho más fuerte que tu. Mucho más veloz que tu. Mucho más inteligente que tu. Muchisimo más serio y despiadado que tu.

    Ya veo tu eres mí yo del pasado ¿No es así? Creí haberte sepultado en lo más profundo de mis recuerdos, justo donde no pudiera recordar nada de ti.

    Gyuseki 2: exacto eso hiciste pero no sirvió ¿Verdad? Aquí me tienes.. tu pedazo de escoria, cobarde, bueno para nada, debilucho. ¿Para que viniste al mundo? Lo único que haces es estorbarle a personas como yo

    Di todo lo que quieras pero quien siempre tendrá el control seré yo ¡Jamás voy a liberar a alguien como tu!

    Gyuseki 2: descuida eso es cuestión de tiempo las agujas del reloj ya empezaron a moverse, y una vez que el detonante aparezca frente a ti yo seré libre.

    ×en solo un segundo aquel otro Gyuseki apareció delante de mí y me atravezo el vientre usando su mano como cuchilla. para mí sorpresa el dolor de sentio tan real que no pude evitar soltar un fuerte grito de dolor al mismo tiempo que la sangre salía por mí boca×

    Gyuseki 2: no me importa si son humanos, dragones o incluso elfos.. los voy a destrozar y les quitaré sus corazones para comermelos

    ¡Aagh! ¡Ahhhh! ¡Maldito!
    No voy a dejarte hacer tal cosa.. alguien como tu no va a vencerme..

    Gyuseki 2: eso ya lo veremos..

    ×todo se oscureció de repente y al rato desperté de aquella pesadilla llevando rápidamente mí mano a la zona de mí vientre revisando que todo estuviera bien×

    Carajo.. eso fue demasiado real (¿Las agujas comenzaron a moverse? Esto no me gusta.. que me está sucediendo..)
    (Momento lore) [Debido a que le recomendaron hacer reposo unos dias, Gyuseki se encontraria en su departamento, se había quedado dormido en el sofá mientras leía un libro, para su mala suerte le tocaría tener una extraña pesadilla] Aagh mí cabeza~ ¿Hmm? Pero que clase de sitio es este.. ¿Donde estoy..? ×me levantaría del suelo para poder ver mejor la zona pero solo pude observar varios árboles carbonizados, crucifijos de gran tamaño y una densa niebla, sin mencionar que el cielo estaba teñido de rojo× Debe ser una pesadilla ¿Verdad? Claramente me quedé dormido leyendo ese estupido libro. ???: para mí se siente muy real, ¿Cuál sería la pesadilla?~ ×al escuchar aquella voz me voltearia rápidamente para prepararme en caso de verme obligado a atacar pero terminaría abriendo mis ojos de par en par al ver a un sujeto idéntico a mi× Esto no puede ser real es imposible que lo sea.. ¿Quien eres..? Gyuseki 2: la pregunta ofende muchísimo, ¿Quien soy? Obviamente soy tu pero sin duda soy la mejor versión de ti. ×ambos quedaríamos de pie mirándonos mutuamente pero en mi caso solo estaba alerta pues no sabía las intenciones de aquel ser desconocido× Gyuseki 2: soy mucho más fuerte que tu. Mucho más veloz que tu. Mucho más inteligente que tu. Muchisimo más serio y despiadado que tu. Ya veo tu eres mí yo del pasado ¿No es así? Creí haberte sepultado en lo más profundo de mis recuerdos, justo donde no pudiera recordar nada de ti. Gyuseki 2: exacto eso hiciste pero no sirvió ¿Verdad? Aquí me tienes.. tu pedazo de escoria, cobarde, bueno para nada, debilucho. ¿Para que viniste al mundo? Lo único que haces es estorbarle a personas como yo Di todo lo que quieras pero quien siempre tendrá el control seré yo ¡Jamás voy a liberar a alguien como tu! Gyuseki 2: descuida eso es cuestión de tiempo las agujas del reloj ya empezaron a moverse, y una vez que el detonante aparezca frente a ti yo seré libre. ×en solo un segundo aquel otro Gyuseki apareció delante de mí y me atravezo el vientre usando su mano como cuchilla. para mí sorpresa el dolor de sentio tan real que no pude evitar soltar un fuerte grito de dolor al mismo tiempo que la sangre salía por mí boca× Gyuseki 2: no me importa si son humanos, dragones o incluso elfos.. los voy a destrozar y les quitaré sus corazones para comermelos ¡Aagh! ¡Ahhhh! ¡Maldito! No voy a dejarte hacer tal cosa.. alguien como tu no va a vencerme.. Gyuseki 2: eso ya lo veremos.. ×todo se oscureció de repente y al rato desperté de aquella pesadilla llevando rápidamente mí mano a la zona de mí vientre revisando que todo estuviera bien× Carajo.. eso fue demasiado real (¿Las agujas comenzaron a moverse? Esto no me gusta.. que me está sucediendo..)
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  • Fᴀʙᴜʟᴀᴇ Mᴀʟᴇғɪᴄᴀʀᴜᴍ - ☨ ─────── 〘 F O R T U I T U S 〙

    Tʀɪʙᴇᴄᴀ, Nᴜᴇᴠᴀ Yᴏʀᴋ. ── 9:32 P.M.

    Cʟᴜʙ LVPERCA | Pᴇɴᴛʜᴏᴜsᴇ Sᴘᴇᴀᴋᴇᴀsʏ

    Fᴇᴀᴛᴜʀɪɴɢ: 𝐃𝐫𝐚 𝐒𝐚𝐦𝐚𝐧𝐭𝐡𝐚 𝐓𝐚𝐤𝐚𝐡𝐚𝐬𝐡𝐢

    「 Ambiance: https://youtu.be/gjGUT34rZQc

    ─────── ☨ ───────

    Las puertas automáticas se cerraron detrás de ella, finalmente enclaustrándola en el interior del pequeño elevador, y con ello se ahogó por completo el festivo bullicio de las decenas de personas que abarrotaban el piso principal del club, el estruendo tan solo potenciado por el incesante ritmo de la aguda tarola que contrastaba con el pesado bajo del hard dub techno que retumbaba y reverberaba dentro de lo que probablemente habría sido un almacén industrial hace tan solo unos pocos años en el Bajo Manhattan.

    Parpadeó un par de veces, deslumbrada por el brillo del alumbrado contra el mármol negro que conformaba las paredes del pequeño compartimento, ni siquiera sintiendo cuando este comenzó a moverse, llevándole hasta el último piso del edificio en cuestión de apenas unos instantes. Sathôna se sentía conflictuada──su mente estaba abrumada y agotada, pero por alguna razón, su cuerpo rebosaba de una caótica energía. Habían sido días pesados, después de todo.

    Tenía ya seis meses trabajando para el grupo BlackRock Financial como investigadora cuantitativa de inversiones, y el puesto era excesivamente demandante, sin contar el hecho de que aquello era en realidad una fachada para adentrarse tras bambalinas y sacar de su agujero al director regional, miembro de una célula sectaria rosacruz cuyas raíces se extendían hasta los principios de la orden templaria, quién – se aferraba ella a la idea – debía tener por lo menos un vínculo concreto con el culto del Cubo Negro de Saturno.

    « Seis meses. Seis malditos meses y apenas he tenido una mísera puta junta por videollamada con él. »

    Entrecerró los ojos con una expresión apática, aun cuando lo que sentía por dentro era una iracunda frustración. Pero siendo un viernes por la noche, no tenía mucho sentido pensar en ello. Y fue el tintineo digital que anunció la llegada a su destino que le arrancó justamente de aquellos pensamientos que le habían obsesionado sin parar. Para su alivio, fue recibida por el suave deep house y las luces tenues del bar LVPERCA.

    ❝Ma’am.❞

    El anfitrión le recibió y ofreció tomar su abrigo y bolso, pero con un gesto elegante de su mano le dio a entender que aquello no era necesario. Se encaminó entonces hacía la barra, el piso alfombrado amortiguando el chasqueo de sus altísimos stilettos, mientras dejaba caer el asa de su bolso desde su hombro para colgarla en el respaldo de una de las sillas altas, tomando asiento justo enseguida.

    ───Buenas noches. Un Vesper. Y nada de Beefeater o Tanqueray, hazlo con Monkey 47 o Roku.

    Espetó apenas el barman se aproximó, quien tan solo le dedicó una sonrisa amable y asintió con la cabeza cuando ella enunció su orden. Apoyó el codo del fornido brazo izquierdo sobre la barra y plantó el mentón sobre la palma de la mano, a la par de que exhalaba un suspiro agotado. Con la diestra, se quitó los lentes, y fue en ese instante que observó con el rabillo del ojo a una mujer de frondosa cabellera blanca al otro extremo.

    Se lo pensó por un momento, manteniendo la mirada sobre ella a la espera de que volteara. Pero decidió que no tenía sentido dejar pasar la iniciativa. Sin mucha discreción, se levantó de su asiento, tomó el bolso, y con apenas un par de zancadas de sus largas y atléticas piernas, se posicionó en el asiento contiguo al de ella. Al fondo, el barman ya estaba batiendo el trago en la mezcladora, los hielos sonando dentro de esta.

    ──¿No deberías estar allá abajo? ───Preguntó a la mujer sin voltear a verla, y justo en ese momento el hombre colocó la copa para martinis enfriada frente a ella, para después comenzar a verter el coctel sobre la misma con sumo cuidado. Finalmente, lo adornó con una rodaja de cáscara de limón amarillo.

    ───Pensaba que el speakeasy solo era para los que teníamos de treinta para arriba y no aguantábamos el ruido. Seguro podrías beber sin pagar un solo dólar en el VIP del piso principal. Aunque más de algún listillo querría cobrártelo de otra forma, sin duda.

    Fᴀʙᴜʟᴀᴇ Mᴀʟᴇғɪᴄᴀʀᴜᴍ - ☨ ─────── 〘 F O R T U I T U S 〙 Tʀɪʙᴇᴄᴀ, Nᴜᴇᴠᴀ Yᴏʀᴋ. ── 9:32 P.M. Cʟᴜʙ LVPERCA | Pᴇɴᴛʜᴏᴜsᴇ Sᴘᴇᴀᴋᴇᴀsʏ Fᴇᴀᴛᴜʀɪɴɢ: [Samantha_Takahashi] 「 Ambiance: https://youtu.be/gjGUT34rZQc 」 ─────── ☨ ─────── Las puertas automáticas se cerraron detrás de ella, finalmente enclaustrándola en el interior del pequeño elevador, y con ello se ahogó por completo el festivo bullicio de las decenas de personas que abarrotaban el piso principal del club, el estruendo tan solo potenciado por el incesante ritmo de la aguda tarola que contrastaba con el pesado bajo del hard dub techno que retumbaba y reverberaba dentro de lo que probablemente habría sido un almacén industrial hace tan solo unos pocos años en el Bajo Manhattan. Parpadeó un par de veces, deslumbrada por el brillo del alumbrado contra el mármol negro que conformaba las paredes del pequeño compartimento, ni siquiera sintiendo cuando este comenzó a moverse, llevándole hasta el último piso del edificio en cuestión de apenas unos instantes. Sathôna se sentía conflictuada──su mente estaba abrumada y agotada, pero por alguna razón, su cuerpo rebosaba de una caótica energía. Habían sido días pesados, después de todo. Tenía ya seis meses trabajando para el grupo BlackRock Financial como investigadora cuantitativa de inversiones, y el puesto era excesivamente demandante, sin contar el hecho de que aquello era en realidad una fachada para adentrarse tras bambalinas y sacar de su agujero al director regional, miembro de una célula sectaria rosacruz cuyas raíces se extendían hasta los principios de la orden templaria, quién – se aferraba ella a la idea – debía tener por lo menos un vínculo concreto con el culto del Cubo Negro de Saturno. « Seis meses. Seis malditos meses y apenas he tenido una mísera puta junta por videollamada con él. » Entrecerró los ojos con una expresión apática, aun cuando lo que sentía por dentro era una iracunda frustración. Pero siendo un viernes por la noche, no tenía mucho sentido pensar en ello. Y fue el tintineo digital que anunció la llegada a su destino que le arrancó justamente de aquellos pensamientos que le habían obsesionado sin parar. Para su alivio, fue recibida por el suave deep house y las luces tenues del bar LVPERCA. ❝Ma’am.❞ El anfitrión le recibió y ofreció tomar su abrigo y bolso, pero con un gesto elegante de su mano le dio a entender que aquello no era necesario. Se encaminó entonces hacía la barra, el piso alfombrado amortiguando el chasqueo de sus altísimos stilettos, mientras dejaba caer el asa de su bolso desde su hombro para colgarla en el respaldo de una de las sillas altas, tomando asiento justo enseguida. ───Buenas noches. Un Vesper. Y nada de Beefeater o Tanqueray, hazlo con Monkey 47 o Roku. Espetó apenas el barman se aproximó, quien tan solo le dedicó una sonrisa amable y asintió con la cabeza cuando ella enunció su orden. Apoyó el codo del fornido brazo izquierdo sobre la barra y plantó el mentón sobre la palma de la mano, a la par de que exhalaba un suspiro agotado. Con la diestra, se quitó los lentes, y fue en ese instante que observó con el rabillo del ojo a una mujer de frondosa cabellera blanca al otro extremo. Se lo pensó por un momento, manteniendo la mirada sobre ella a la espera de que volteara. Pero decidió que no tenía sentido dejar pasar la iniciativa. Sin mucha discreción, se levantó de su asiento, tomó el bolso, y con apenas un par de zancadas de sus largas y atléticas piernas, se posicionó en el asiento contiguo al de ella. Al fondo, el barman ya estaba batiendo el trago en la mezcladora, los hielos sonando dentro de esta. ──¿No deberías estar allá abajo? ───Preguntó a la mujer sin voltear a verla, y justo en ese momento el hombre colocó la copa para martinis enfriada frente a ella, para después comenzar a verter el coctel sobre la misma con sumo cuidado. Finalmente, lo adornó con una rodaja de cáscara de limón amarillo. ───Pensaba que el speakeasy solo era para los que teníamos de treinta para arriba y no aguantábamos el ruido. Seguro podrías beber sin pagar un solo dólar en el VIP del piso principal. Aunque más de algún listillo querría cobrártelo de otra forma, sin duda.
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  • ㈵ 𝕂𝔼ℕ𝕁𝕀 𝕊𝔸𝕀𝕋𝕆 — 𝔼𝕃 ℙℝ𝔼ℂ𝕀𝕆 𝔻𝔼𝕃 𝔸ℕ𝕆ℕ𝕀𝕄𝔸𝕋𝕆
    𝕃𝕝𝕖𝕘𝕦𝕖́, 𝕥𝕣𝕒𝕓𝕒𝕛𝕖́, 𝕥𝕖𝕣𝕞𝕚𝕟𝕖́ 𝕪 𝕞𝕖 𝕗𝕦í❉⊱•═•⊰❉⊱•═•⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱•═•⊰❉⊱•═•⊰❉╔═.✵.══════════╗Nombre registrado: Kenji «Ken» SaitoNombre abandonado: Kento NanamiEdad Aparente: 30 - 33 años.Raza: HumanoGrado:...
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  • Watch out , i bite hard ~
    Come and find a way to The hell..
    Watch out , i bite hard ~ Come and find a way to The hell..
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  • Maldita sea, maldita sea. Por eso odio salir de mi hormiguero, o de donde quiera que esté; todos, absolutamente todos, son hostiles.
    Maldita sea, maldita sea. Por eso odio salir de mi hormiguero, o de donde quiera que esté; todos, absolutamente todos, son hostiles.
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