Irónico era pensar que él aún pudiera sentir pues había jurado apuñalar y enterrar su corazón hacía ya mucho tiempo.
Olvidado en algún oscuro rincón de su alma y oculto bajo inalcanzables capas que él mismo había formado para evitar sentir.
Y sin embargo, allí estaba. Latiendo, saliendo a la superficie después de tantos años incluso desde que alguna vez estuvo vivo. Quebrando los muros que había construido mientras comenzaba a latir no por algo; sino por alguien. Un sentimiento no sólo cada vez más innegable, sino también más evidente
Irónico era pensar que él aún pudiera sentir pues había jurado apuñalar y enterrar su corazón hacía ya mucho tiempo.
Olvidado en algún oscuro rincón de su alma y oculto bajo inalcanzables capas que él mismo había formado para evitar sentir.
Y sin embargo, allí estaba. Latiendo, saliendo a la superficie después de tantos años incluso desde que alguna vez estuvo vivo. Quebrando los muros que había construido mientras comenzaba a latir no por algo; sino por alguien. Un sentimiento no sólo cada vez más innegable, sino también más evidente