• ❝ 5 minutos más por favor. ❞ ──── ℳ𝑜𝑜𝒹.
    ❝ 5 minutos más por favor. ❞ ──── ℳ𝑜𝑜𝒹.
    Me encocora
    Me gusta
    Me enjaja
    11
    1 turno 0 maullidos
  • Atropos observaba desde lo alto, con esa quietud que sólo tienen los que ya no esperan nada.
    Debajo, el mundo vibraba con emociones fugaces: lágrimas que no llegaban al alma, risas que ocultaban el vacío, palabras que se desgastaban al ser dichas demasiadas veces… a demasiadas personas.

    Para ella, los sentimientos humanos eran una máscara más.
    Amaban con la facilidad de quien cambia de abrigo. Prometían para llenar el silencio, no porque entendieran el peso de lo eterno.
    Hoy decían “para siempre”, y mañana ya sus labios murmuraban otro nombre.
    El amor, el dolor, la lealtad… eran trajes desechables en un carnaval sin rostro.

    Había cortado miles de hilos, y aprendido en el proceso que muy pocos lloraban con verdad.
    Muchos olvidaban incluso antes de que el cuerpo se enfriara.
    ¿Y esa era su gran tragedia? ¿Ese era el valor de sus emociones?

    Atropos no odiaba a los humanos.
    Simplemente los conocía.
    Y en ese conocimiento, no había espacio para la ternura.
    Atropos observaba desde lo alto, con esa quietud que sólo tienen los que ya no esperan nada. Debajo, el mundo vibraba con emociones fugaces: lágrimas que no llegaban al alma, risas que ocultaban el vacío, palabras que se desgastaban al ser dichas demasiadas veces… a demasiadas personas. Para ella, los sentimientos humanos eran una máscara más. Amaban con la facilidad de quien cambia de abrigo. Prometían para llenar el silencio, no porque entendieran el peso de lo eterno. Hoy decían “para siempre”, y mañana ya sus labios murmuraban otro nombre. El amor, el dolor, la lealtad… eran trajes desechables en un carnaval sin rostro. Había cortado miles de hilos, y aprendido en el proceso que muy pocos lloraban con verdad. Muchos olvidaban incluso antes de que el cuerpo se enfriara. ¿Y esa era su gran tragedia? ¿Ese era el valor de sus emociones? Atropos no odiaba a los humanos. Simplemente los conocía. Y en ese conocimiento, no había espacio para la ternura.
    Me gusta
    Me encocora
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • Akihiko Sanada tss ¿ No vas a querer despedida ?
    [Sanada_Thcx] tss ¿ No vas a querer despedida ?
    Me gusta
    1
    62 turnos 0 maullidos
  • Cadenas Rojas: El hijo roto del Inframundo
    El Inframundo no era un sitio que pidiera permiso para romperte. Sus pasillos estaban hechos de susurros viejos y piedra que dolía al tocar, como si cada pared fuera una cicatriz del tiempo. Las almas fluían en silencio por los corredores del más allá, y entre ellas caminaba una figura solitaria, de ojos encendidos como brasas que no ardían del todo. Siempre...
    Me encocora
    Me gusta
    3
    0 comentarios 0 compartidos
  • Tener un buen día y disfrutarlo es más fácil si estás a mi lado Elyana Serathiel
    Tener un buen día y disfrutarlo es más fácil si estás a mi lado [flash_gray_zebra_981]
    Me encocora
    1
    96 turnos 0 maullidos
  • Up the side of a mountain
      I   —Supongo que él me ha dejado contra la espada y la pared —murmuró Ciel con la voz ronca. Se hallaba postrado en la cama, su piel tan nívea como los copos de nieve que caían del cielo. En sus brazos, las venas se marcaban como ríos negros que fluían por cada rincón de su cuerpo, clamando ser alimentados. Aun...
    Me encocora
    Me gusta
    6
    1 comentario 1 compartido
  • +chibi se revolcaba en el lodo todo feliz +OuO
    +chibi se revolcaba en el lodo todo feliz +OuO
    Me enjaja
    Me gusta
    Me encocora
    4
    13 turnos 0 maullidos
  • Buenas tardes, o días , noches
    Que tengan un excelente inicio de semana.
    Buenas tardes, o días , noches Que tengan un excelente inicio de semana.
    0 turnos 0 maullidos
  • #desafiodivino #misiondiarialunes

    En la ribera gris y silenciosa del río Aqueronte, donde las almas errantes susurraban en un coro lúgubre, él emergió de las sombras con paso firme y ojos inquisitivos. Frente a él, el flujo constante de ánimas se movía con un ritmo frenético, atrapado en un orden caótico que tensaba la paciencia del joven príncipe del Inframundo. Con una ceja alzada y una sonrisa irónica, no pudo evitar comentar, con su habitual tono de ligera burla, que el río parecía más una procesión caótica en Atenas que el paso ordenado de las almas al juicio.

    Desde las sombras, la figura imponente de Hades apareció, respondiendo con un estoicismo profundo y una pizca de humor en su voz grave. Tras un breve intercambio cargado de sarcasmo, el dios aceptó acompañar a su hijo en aquella caminata inusual, una oportunidad para hablar después de siglos de silencio.

    Caminaron juntos, en medio del espeso aire donde las voces de los muertos formaban un tapiz de murmullos eternos. Por un instante, el flujo del Aqueronte se detuvo para ser testigo de una conversación largamente postergada. Hades, rompiendo el silencio con una pregunta aparentemente mundana, quiso saber si su hijo había encontrado ya a alguien con quien compartir su vida.

    Él no se detuvo ni desvió la mirada. Su respuesta, envuelta en desdén y burla, fue que no necesitaba esposa para cumplir sus obligaciones. Pero detrás de su indiferencia se ocultaba una verdad más profunda: no huía del compromiso, simplemente no había hallado ese amor capaz de conmoverlo.

    Hades, con su voz cargada de amargura disfrazada de humor, le recordó a su hijo que, aunque corría desafiando la muerte, evitaba los lazos afectivos, como si eligiera la soledad por sobre todo. Él replicó con firmeza, negando que huyera, defendiendo su derecho a caminar un sendero solitario hasta que apareciera algo que realmente moviera su alma.

    Entonces, una única lágrima escapó de sus ojos, revelando más que mil palabras. Por primera vez en mucho tiempo, Hades bajó su guardia y confesó que veía en su hijo el reflejo de su propio pasado, marcado por el miedo a amar y la soledad elegida.

    Con una mano firme sobre el hombro de su hijo, Hades le dijo: “No tienes que cargar con todo solo”. Él permaneció en silencio, pero no se alejó. Y en ese gesto callado, ambos encontraron un puente para sanar las heridas del tiempo.


    ⧘⃟⁕ Moraleja:
    ‹A veces, lo que más nos distancia de aquellos que amamos no son los desacuerdos, sino los reflejos que tememos ver en ellos. Reconocer el dolor compartido es el primer paso para sanar las heridas del silencio.›
    #desafiodivino #misiondiarialunes En la ribera gris y silenciosa del río Aqueronte, donde las almas errantes susurraban en un coro lúgubre, él emergió de las sombras con paso firme y ojos inquisitivos. Frente a él, el flujo constante de ánimas se movía con un ritmo frenético, atrapado en un orden caótico que tensaba la paciencia del joven príncipe del Inframundo. Con una ceja alzada y una sonrisa irónica, no pudo evitar comentar, con su habitual tono de ligera burla, que el río parecía más una procesión caótica en Atenas que el paso ordenado de las almas al juicio. Desde las sombras, la figura imponente de Hades apareció, respondiendo con un estoicismo profundo y una pizca de humor en su voz grave. Tras un breve intercambio cargado de sarcasmo, el dios aceptó acompañar a su hijo en aquella caminata inusual, una oportunidad para hablar después de siglos de silencio. Caminaron juntos, en medio del espeso aire donde las voces de los muertos formaban un tapiz de murmullos eternos. Por un instante, el flujo del Aqueronte se detuvo para ser testigo de una conversación largamente postergada. Hades, rompiendo el silencio con una pregunta aparentemente mundana, quiso saber si su hijo había encontrado ya a alguien con quien compartir su vida. Él no se detuvo ni desvió la mirada. Su respuesta, envuelta en desdén y burla, fue que no necesitaba esposa para cumplir sus obligaciones. Pero detrás de su indiferencia se ocultaba una verdad más profunda: no huía del compromiso, simplemente no había hallado ese amor capaz de conmoverlo. Hades, con su voz cargada de amargura disfrazada de humor, le recordó a su hijo que, aunque corría desafiando la muerte, evitaba los lazos afectivos, como si eligiera la soledad por sobre todo. Él replicó con firmeza, negando que huyera, defendiendo su derecho a caminar un sendero solitario hasta que apareciera algo que realmente moviera su alma. Entonces, una única lágrima escapó de sus ojos, revelando más que mil palabras. Por primera vez en mucho tiempo, Hades bajó su guardia y confesó que veía en su hijo el reflejo de su propio pasado, marcado por el miedo a amar y la soledad elegida. Con una mano firme sobre el hombro de su hijo, Hades le dijo: “No tienes que cargar con todo solo”. Él permaneció en silencio, pero no se alejó. Y en ese gesto callado, ambos encontraron un puente para sanar las heridas del tiempo. ⧘⃟⁕ Moraleja: ‹A veces, lo que más nos distancia de aquellos que amamos no son los desacuerdos, sino los reflejos que tememos ver en ellos. Reconocer el dolor compartido es el primer paso para sanar las heridas del silencio.›
    Me encocora
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Katrin Ishtar
    Nombre: Katrin Ishtar SchrodingerRaza: Humana/ Demonio ( híbrido)Clase : Maga ElementalLugar de nacimiento: Isla de Kagura.Afiliación : Clan IshtarRango de clan: Maestra de elementos y posicones Maestro : Ayane Ishtarprotector y tutor: Ren JingujiOrientación Sexual: BisexualApariencia : Cuerpo atlético bien definido. Cabello largo( o corto según el caso )...
    Me encocora
    Me gusta
    Me endiabla
    Me shockea
    9
    3 comentarios 0 compartidos
Patrocinados