• Trajo él mismo la comida de ese día, había intentado cocinar unos spaghettis para su amado (con dificultades, solo Satán sabría cuantas horas habría echado) . Era su cumpleaños y que mejor que prepararle algo a mano. Lo acomodó junto al ramo de rosas que había colocado previamente., después le escribió a Valentino un "Val, cielo, feliz cumpleaños, ven al salón, tengo algo para tí"
    Trajo él mismo la comida de ese día, había intentado cocinar unos spaghettis para su amado (con dificultades, solo Satán sabría cuantas horas habría echado) . Era su cumpleaños y que mejor que prepararle algo a mano. Lo acomodó junto al ramo de rosas que había colocado previamente., después le escribió a Valentino un "Val, cielo, feliz cumpleaños, ven al salón, tengo algo para tí💕"
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  • Me dicen el pelos necios jsjsjs aruna me arreglo el pelo así y pues no pude decirle que no
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  • //Como siempre digo; los ánimo a unirse al rol en cualquiera de mis publicaciones //

    El templo donde Kazuo vivía, en la medianía del monte Inari, era modesto. Estaba muy bien cuidado, a pesar de que se podía intuir que aquellas estructuras tenían siglos en las betas de su madera.

    En el centro, como si presidiera el lugar, un cerezo centenario acaparaba todo el protagonismo. Era robusto, pocos árboles de aquella clase lucían como aquel. Posiblemente aquel tamaño y magestuosida se debía a la magia que el mismo Kazuo rezumaba por cada poro de su piel. El obtenía poder de la misma tierra, pero a su vez este también se lo otorgaba, como si estos se retroalimentasen mutuamente.

    Kazuo se encontraba reposando en una de aquellas ramas, capaces de soportar su peso con facilidad. Leía relajadamente Manyōshū; una recopilación de poemas japoneses. Los culés trataban temas como el amor, la naturaleza o el paso del tiempo. El zorro, a lo largo de los siglos, se había enriquecido con la buena lectura, aprendido varios idiomas y ampliar sus conocimientos más allá de su propio mundo.

    De pronto un pequeño chasquido de ramas perturbó su lectura. Su oído era muy fino, por lo que pudo escuchar perfectamente como alguna ramita había cedido ante un peso ajeno. Este posó su libro sobre si mismo y giró su rostro en dirección donde había escuchado aquel sonido.

    Al principio no vió nada, tal vez solo se tratase de algún animal que pasaba por allí. Aún así, como zorro proyector de su territorio, se quedó mirando en aquella dirección por algunos largos segundos más.
    //Como siempre digo; los ánimo a unirse al rol en cualquiera de mis publicaciones 😁// El templo donde Kazuo vivía, en la medianía del monte Inari, era modesto. Estaba muy bien cuidado, a pesar de que se podía intuir que aquellas estructuras tenían siglos en las betas de su madera. En el centro, como si presidiera el lugar, un cerezo centenario acaparaba todo el protagonismo. Era robusto, pocos árboles de aquella clase lucían como aquel. Posiblemente aquel tamaño y magestuosida se debía a la magia que el mismo Kazuo rezumaba por cada poro de su piel. El obtenía poder de la misma tierra, pero a su vez este también se lo otorgaba, como si estos se retroalimentasen mutuamente. Kazuo se encontraba reposando en una de aquellas ramas, capaces de soportar su peso con facilidad. Leía relajadamente Manyōshū; una recopilación de poemas japoneses. Los culés trataban temas como el amor, la naturaleza o el paso del tiempo. El zorro, a lo largo de los siglos, se había enriquecido con la buena lectura, aprendido varios idiomas y ampliar sus conocimientos más allá de su propio mundo. De pronto un pequeño chasquido de ramas perturbó su lectura. Su oído era muy fino, por lo que pudo escuchar perfectamente como alguna ramita había cedido ante un peso ajeno. Este posó su libro sobre si mismo y giró su rostro en dirección donde había escuchado aquel sonido. Al principio no vió nada, tal vez solo se tratase de algún animal que pasaba por allí. Aún así, como zorro proyector de su territorio, se quedó mirando en aquella dirección por algunos largos segundos más.
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  • "Bueno supongo que .... Buenos Días
    Otro día más."
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  • Buenos Días!, espero que estés muy buen día ♥️
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  • Buenos días ,me levante temprano jaja ya que tengo que pagar la boda hay que ponernos a trabajar y si soy mesero en un bar de un amigo para tener más dinero , tengan un excelente día hoy y bueno

    Que puedo servirle ? Le gustó algo del menú?.

    Buenos días ,me levante temprano jaja ya que tengo que pagar la boda hay que ponernos a trabajar y si soy mesero en un bar de un amigo para tener más dinero , tengan un excelente día hoy y bueno Que puedo servirle ? Le gustó algo del menú?.
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  • - Esta foto se trata de una Freya de 3 añitos. En un dia casual pero caluroso, sus padres le darian la noticia de que irian a la playa, en ese momento Freya habia estallado de la emoción, dando saltos y giros por tal noticia, queria conocer lo que tanto sus padres les habia contado sobre ese lugar. Lo que le habian contado fue que la arena era calida como una manta, el agua tan fresca como el viento, incluso que habian actividades y comidas nuevas que ella aun no habia conocido, era el plan perfecto para pasar en familia. Al preparar sus cosas para ir, se decidieron por ir en carro, ya que estaba muy lejos, al estacionarse, ahi comenzaeria la aventura de la pequeña. Al tocar la arena seca se habia quemado un poco pero se acostumbro a final de cuentas, se quedaron en un lugar cerca del agua. La madre de la niña le pondria proctector solar para que comience a jugar.

    Empezo haciendo castillos de arena, despues enterro la mitad de cuerpo de su padre para convertirlo en una "sirena", al terminar de desenterrar a su papá el la llevaria al agua, ya que su madre no queria broncearse, al llegar al agua, Freya correria hasta el fondo pero su padre la agarro a tiempo para que no se ahogara, haciendo asi que la pequeña aprenda a nadar con ayuda de su papá. Despues de un rato de ese cansador succeso, el padre veria un carrito de helados, ya que su niña habia comentado y habia escuchado sus pequeños rugiditos de su tripita por hambre. Decidio comprarle un helado al vendedor para su hija adorada, al darle su helado de vainilla, la pequeña dio unos brinquitos de felicidad, el al ver eso decidio sacar su cámara por la tierna escena, aunque en el momento que iba a sacar la foto, a la pequeña Freya se le caeria su helado, al instante se pondria muy triste por ver su helado derritiendose en la arena, su querido padre al ver esto aun asi le tomo una foto solo para el terrible recuerdo, aunque la trinquilizo unos minutos después con un nuevo helado. Ese dia fue lo menos recordado por Freya pero fue de los primeros dias de playa en su vida, además que al llegar a casa se habia quemado los cachetitos y estuvo asi por unos dias.
    - Esta foto se trata de una Freya de 3 añitos. En un dia casual pero caluroso, sus padres le darian la noticia de que irian a la playa, en ese momento Freya habia estallado de la emoción, dando saltos y giros por tal noticia, queria conocer lo que tanto sus padres les habia contado sobre ese lugar. Lo que le habian contado fue que la arena era calida como una manta, el agua tan fresca como el viento, incluso que habian actividades y comidas nuevas que ella aun no habia conocido, era el plan perfecto para pasar en familia. Al preparar sus cosas para ir, se decidieron por ir en carro, ya que estaba muy lejos, al estacionarse, ahi comenzaeria la aventura de la pequeña. Al tocar la arena seca se habia quemado un poco pero se acostumbro a final de cuentas, se quedaron en un lugar cerca del agua. La madre de la niña le pondria proctector solar para que comience a jugar. Empezo haciendo castillos de arena, despues enterro la mitad de cuerpo de su padre para convertirlo en una "sirena", al terminar de desenterrar a su papá el la llevaria al agua, ya que su madre no queria broncearse, al llegar al agua, Freya correria hasta el fondo pero su padre la agarro a tiempo para que no se ahogara, haciendo asi que la pequeña aprenda a nadar con ayuda de su papá. Despues de un rato de ese cansador succeso, el padre veria un carrito de helados, ya que su niña habia comentado y habia escuchado sus pequeños rugiditos de su tripita por hambre. Decidio comprarle un helado al vendedor para su hija adorada, al darle su helado de vainilla, la pequeña dio unos brinquitos de felicidad, el al ver eso decidio sacar su cámara por la tierna escena, aunque en el momento que iba a sacar la foto, a la pequeña Freya se le caeria su helado, al instante se pondria muy triste por ver su helado derritiendose en la arena, su querido padre al ver esto aun asi le tomo una foto solo para el terrible recuerdo, aunque la trinquilizo unos minutos después con un nuevo helado. Ese dia fue lo menos recordado por Freya pero fue de los primeros dias de playa en su vida, además que al llegar a casa se habia quemado los cachetitos y estuvo asi por unos dias.
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  • Se acostaba sobre las plantas, agotada por su ejercicio.

    —Creo que era mejor ser un espíritu errante.
    Se acostaba sobre las plantas, agotada por su ejercicio. —Creo que era mejor ser un espíritu errante.
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  • Antetodo, encendió la calefacción. Luego, la luz. Los ruidos de la lejana avenida vibraban a través de los muros del departamento.

    Dejó la bolsa de color verde militar encima de una pila de ropa sucia en el cuarto de lavado.

    Abrió las cortinas de la sala. El sol del amanecer estaba a punto de asomar. La ciudad recién despertaba. Pero su jornada sólo había terminado.

    En la cocina, había una pila de tazas por lavar. El lavavajillas estaba lleno de platos por guardar.

    Desearía llegar a una casa limpia, para variar.

    Arrastró los pasos. El cansancio acumulado de toda una semana en el cuartel pesaba sobre sus hombros. No dormiría aún. Si no limpiaba ahora, sólo sería peor la próxima vez.

    Qué ganas tenía de comer un bistec a la parrilla. Tierno, en su punto más jugoso, pero a la vez caliente y bien sellado. Sazonado sólo con sal y algo de mostaza. Fresco, sin recalentar.

    Desearía no tener que cocinar.

    Empezó por sacar la basura. No era demasiada. Después, puso la ropa a lavar. Esa sí era mucha. Lavó las tazas y las dejó escurrir. Vació el lavavajillas poco a poco. Tendió la cama y guardó la ropa. Se conformó con un par de huevos crudos y una taza de leche caliente.

    Se sentó en el sofá. El sol se coló por la ventana iluminando la alfombra peluda bajo sus pies descalzos.

    Cerró los ojos.
    Antetodo, encendió la calefacción. Luego, la luz. Los ruidos de la lejana avenida vibraban a través de los muros del departamento. Dejó la bolsa de color verde militar encima de una pila de ropa sucia en el cuarto de lavado. Abrió las cortinas de la sala. El sol del amanecer estaba a punto de asomar. La ciudad recién despertaba. Pero su jornada sólo había terminado. En la cocina, había una pila de tazas por lavar. El lavavajillas estaba lleno de platos por guardar. Desearía llegar a una casa limpia, para variar. Arrastró los pasos. El cansancio acumulado de toda una semana en el cuartel pesaba sobre sus hombros. No dormiría aún. Si no limpiaba ahora, sólo sería peor la próxima vez. Qué ganas tenía de comer un bistec a la parrilla. Tierno, en su punto más jugoso, pero a la vez caliente y bien sellado. Sazonado sólo con sal y algo de mostaza. Fresco, sin recalentar. Desearía no tener que cocinar. Empezó por sacar la basura. No era demasiada. Después, puso la ropa a lavar. Esa sí era mucha. Lavó las tazas y las dejó escurrir. Vació el lavavajillas poco a poco. Tendió la cama y guardó la ropa. Se conformó con un par de huevos crudos y una taza de leche caliente. Se sentó en el sofá. El sol se coló por la ventana iluminando la alfombra peluda bajo sus pies descalzos. Cerró los ojos.
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  • Shin

    Quedó impresionado con el anuncio en el escaparate de una tienda de muebles antiguos.
    Entro de inmediato para comprobar si es enserio o solo es una especie de broma pesada.
    —Disculpa [Hachithcx97]
    Shin Quedó impresionado con el anuncio en el escaparate de una tienda de muebles antiguos. Entro de inmediato para comprobar si es enserio o solo es una especie de broma pesada. —Disculpa [Hachithcx97]
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