• Y ahi estaba, viendo como Lute se alejaba volando, supuestamente a entrenar. Adán no solo estaba ojiplático, aún con el plato de costillas del antes, si no tambien boquiabierto y una única pregunta pasaba por su mente:

    “¿Y ahora que?”

    Pues la exorcista había descrito unos hechos que nunca pasaron. Ya que, la noche anterior Lute se marchó a dormir con ambos brazos, había despertado con uno y aseguraba haberlo perdido en un exterminio. Cuando el último fue hacía dos años ¡Y por supuesto que Adán no había muerto allí! Con la mirada completamente perdida en un cielo en el que ya no se veía a su teniente en el horizonte, el arcángel comprendió que había sucedido lo impensable. Una anomalía.

    Eso que tan solo sucedía en el puto infierno, y que cada vez parecía salirse más de control, ahora había llegado al cielo, se había tragado a su teniente y en su lugar había escupido a una versión lunática de la misma. Por que si, esa era Lute. Pero, no su Lute.

    —Mierda…—fue todo lo que pudo pronunciar al darse cuenta de los problemático que sería una Lute completamente ida de la cabeza, y a la que encima él mismo a causa de un malentendido había enardecido a que presentase batalla al infierno, cuando en la realidad actual, no había motivos reales para saltarse el decreto de Sera de no agresión. Además, cuando las cosas parecia que no podían ponerse peor, algo hizo “click” en la mente de Adán… si la anomalía había intercambiado a las Lute… ¿Donde estaba SU Lute? Por que aquella versión parecia no haber visto a su otro yo, de lo que deducía que en efecto aquello fue un intercambio dimensional. Cuando al fin pudo reaccionar, a rió sus imponentes alas de oro que chisporrotearon al contacto con el aire, como las alas de un fenix y alzó el vuelo, debía de atraparla lo antes posible.
    Y ahi estaba, viendo como Lute se alejaba volando, supuestamente a entrenar. Adán no solo estaba ojiplático, aún con el plato de costillas del antes, si no tambien boquiabierto y una única pregunta pasaba por su mente: “¿Y ahora que?” Pues la exorcista había descrito unos hechos que nunca pasaron. Ya que, la noche anterior Lute se marchó a dormir con ambos brazos, había despertado con uno y aseguraba haberlo perdido en un exterminio. Cuando el último fue hacía dos años ¡Y por supuesto que Adán no había muerto allí! Con la mirada completamente perdida en un cielo en el que ya no se veía a su teniente en el horizonte, el arcángel comprendió que había sucedido lo impensable. Una anomalía. Eso que tan solo sucedía en el puto infierno, y que cada vez parecía salirse más de control, ahora había llegado al cielo, se había tragado a su teniente y en su lugar había escupido a una versión lunática de la misma. Por que si, esa era Lute. Pero, no su Lute. —Mierda…—fue todo lo que pudo pronunciar al darse cuenta de los problemático que sería una Lute completamente ida de la cabeza, y a la que encima él mismo a causa de un malentendido había enardecido a que presentase batalla al infierno, cuando en la realidad actual, no había motivos reales para saltarse el decreto de Sera de no agresión. Además, cuando las cosas parecia que no podían ponerse peor, algo hizo “click” en la mente de Adán… si la anomalía había intercambiado a las Lute… ¿Donde estaba SU Lute? Por que aquella versión parecia no haber visto a su otro yo, de lo que deducía que en efecto aquello fue un intercambio dimensional. Cuando al fin pudo reaccionar, a rió sus imponentes alas de oro que chisporrotearon al contacto con el aire, como las alas de un fenix y alzó el vuelo, debía de atraparla lo antes posible.
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  • -Ambas hermanas estaba en la cocina preparando unos bocadillos para Nier y Yoona.

    Sinceramente es la primera vez que ambas cocinaba, solo esperaban no enfermar a los hermanos.-

    Devola: ¿Crees que este bien asi, hermana?

    Popola: - Se acerca a su hermana, toma su mano para lamer el dedo de su hermana. - Bastate bien.. Seguro les gustaran.

    -Comentó al sonreir a su hermana, mientras ahora ambas se centraba en cocinar, ya faltaba poco para la visita de Nier, saben que por su estado de salud, Yoona no podía venir así que prepararía todo para que Nier se lo pueda llevar a donde vive con su hermana. -
    -Ambas hermanas estaba en la cocina preparando unos bocadillos para Nier y Yoona. Sinceramente es la primera vez que ambas cocinaba, solo esperaban no enfermar a los hermanos.- Devola: ¿Crees que este bien asi, hermana? Popola: - Se acerca a su hermana, toma su mano para lamer el dedo de su hermana. - Bastate bien.. Seguro les gustaran. -Comentó al sonreir a su hermana, mientras ahora ambas se centraba en cocinar, ya faltaba poco para la visita de Nier, saben que por su estado de salud, Yoona no podía venir así que prepararía todo para que Nier se lo pueda llevar a donde vive con su hermana. -
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  • — ¿No creen que los Samurais son bastante geniales?~.... Yo si lo creo. Weehejej!~ ♪—

    El chico de cabello azul flamenante suelta una suave risa.
    — ¿No creen que los Samurais son bastante geniales?~.... Yo si lo creo. Weehejej!~ ♪— El chico de cabello azul flamenante suelta una suave risa.
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  • Y así chicos, es como quedó mi nuevo piercing! Que les parece ?

    - transmisión en vivo desde el lugar de piercings y tatuajes -(?)
    Y así chicos, es como quedó mi nuevo piercing! Que les parece ? - transmisión en vivo desde el lugar de piercings y tatuajes -(?)
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  • Un bar infernal en los límites de Red Grave City. Humo espeso, luces rojas, demonios apostando almas, armas y reliquias. En una mesa apartada, Dante juega cartas contra un demonio de alto rango.

    El demonio frente a Dante tenía la piel negra como obsidiana y ojos amarillos que ardían con rabia contenida. Sobre la mesa ya había una pequeña montaña de fichas demoníacas… casi todas del lado de Dante.
    El demonio gruñó, mostrando colmillos..

    —No es posible…

    dijo apretando sus cartas

    —. Ningún humano gana tantas manos seguidas.

    Dante, recostado en su silla con las botas sobre la mesa, barajó tranquilamente una nueva mano.

    —¿Humano? Vamos, colega, eso duele.

    sonrió ladeado

    —. Además, no es mi culpa que tengas cara de mal jugador profesional.

    Las cartas cayeron una a una sobre la mesa.

    ♠ As infernal
    ♥ Reina carmesí
    ♦ Joker del abismo
    Una mano perfecta.

    El bar entero quedó en silencio.

    —Ups…

    Dante se encogió de hombros

    —. Creo que eso significa que ahora tu espada maldita… es mía.

    El demonio golpeó la mesa con furia, haciendo temblar las copas.

    —¡Estás haciendo trampa!

    Dante alzó una ceja, divertido.

    —Si pudiera hacer trampa tan bien, no estaría endeudado con el diablo cada dos semanas.

    Se inclinó hacia él, con una sonrisa peligrosa.

    —¿Quieres retirarte… o prefieres perder algo más interesante?
    Un bar infernal en los límites de Red Grave City. Humo espeso, luces rojas, demonios apostando almas, armas y reliquias. En una mesa apartada, Dante juega cartas contra un demonio de alto rango. El demonio frente a Dante tenía la piel negra como obsidiana y ojos amarillos que ardían con rabia contenida. Sobre la mesa ya había una pequeña montaña de fichas demoníacas… casi todas del lado de Dante. El demonio gruñó, mostrando colmillos.. —No es posible… dijo apretando sus cartas —. Ningún humano gana tantas manos seguidas. Dante, recostado en su silla con las botas sobre la mesa, barajó tranquilamente una nueva mano. —¿Humano? Vamos, colega, eso duele. sonrió ladeado —. Además, no es mi culpa que tengas cara de mal jugador profesional. Las cartas cayeron una a una sobre la mesa. ♠ As infernal ♥ Reina carmesí ♦ Joker del abismo Una mano perfecta. El bar entero quedó en silencio. —Ups… Dante se encogió de hombros —. Creo que eso significa que ahora tu espada maldita… es mía. El demonio golpeó la mesa con furia, haciendo temblar las copas. —¡Estás haciendo trampa! Dante alzó una ceja, divertido. —Si pudiera hacer trampa tan bien, no estaría endeudado con el diablo cada dos semanas. Se inclinó hacia él, con una sonrisa peligrosa. —¿Quieres retirarte… o prefieres perder algo más interesante?
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  • El cuartel de Devil May Cry estaba envuelto en una calma extraña, casi sospechosa.

    En el sofá, con las piernas cruzadas y una caja de pizza apoyada sobre varios pergaminos demoníacos antiguos, estaba Dante… chaqueta roja abierta, botas sobre la mesa, cabello desordenado y mirada afilada, aunque en ese momento estaba más concentrada en no manchar los textos arcanos con grasa.

    —Mmh…

    murmuró mientras mordía una rebanada de pizza

    —. Pepperoni. Clásico infernal.

    Con la otra mano sostenía un pergamino cubierto de símbolos demoníacos que brillaban tenuemente.

    —“El Devoraalmas puede poseer cuerpos vacíos si el ritual se ejecuta bajo una luna sangrante…”

    leyó en voz baja

    —. Wow. Qué intenso. Ni yo cuando no me han dado de comer.

    Una gota de queso cayó peligrosamente sobre un sello de invocación.

    —¡Ey, no!

    la limpió rápido con una servilleta

    —. Esto vale más que la pizza… bueno… casi.

    Dante siguió leyendo, sorprendentemente enfocada.

    —“…los demonios abisales reaccionan a frecuencias sonoras específicas.”

    alzó una ceja

    —. ¿Entonces si les pongo heavy metal los puedo desintegrar? Huh. Lo anoto.

    Escribió con letra ordenada en una hoja llena de notas tácticas, a pesar de estar rodeada de cajas de pizza, libros malditos y migas.

    —Si combino este sello con un círculo de sangre…

    murmuró pensativa

    —. Podría atrapar a un archidemonio sin que destruya la ciudad…

    Miró su pizza.

    —…pero también podría pedirme otra de cuatro quesos.

    Se recostó en el sofá con un suspiro dramático.

    —Ser una cazademonios genial es duro, ¿sabes?

    Le dio otro mordisco a la pizza y siguió estudiando magia prohibida como si fuera lo más normal del mundo.
    El cuartel de Devil May Cry estaba envuelto en una calma extraña, casi sospechosa. En el sofá, con las piernas cruzadas y una caja de pizza apoyada sobre varios pergaminos demoníacos antiguos, estaba Dante… chaqueta roja abierta, botas sobre la mesa, cabello desordenado y mirada afilada, aunque en ese momento estaba más concentrada en no manchar los textos arcanos con grasa. —Mmh… murmuró mientras mordía una rebanada de pizza —. Pepperoni. Clásico infernal. Con la otra mano sostenía un pergamino cubierto de símbolos demoníacos que brillaban tenuemente. —“El Devoraalmas puede poseer cuerpos vacíos si el ritual se ejecuta bajo una luna sangrante…” leyó en voz baja —. Wow. Qué intenso. Ni yo cuando no me han dado de comer. Una gota de queso cayó peligrosamente sobre un sello de invocación. —¡Ey, no! la limpió rápido con una servilleta —. Esto vale más que la pizza… bueno… casi. Dante siguió leyendo, sorprendentemente enfocada. —“…los demonios abisales reaccionan a frecuencias sonoras específicas.” alzó una ceja —. ¿Entonces si les pongo heavy metal los puedo desintegrar? Huh. Lo anoto. Escribió con letra ordenada en una hoja llena de notas tácticas, a pesar de estar rodeada de cajas de pizza, libros malditos y migas. —Si combino este sello con un círculo de sangre… murmuró pensativa —. Podría atrapar a un archidemonio sin que destruya la ciudad… Miró su pizza. —…pero también podría pedirme otra de cuatro quesos. Se recostó en el sofá con un suspiro dramático. —Ser una cazademonios genial es duro, ¿sabes? Le dio otro mordisco a la pizza y siguió estudiando magia prohibida como si fuera lo más normal del mundo.
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  • -puta madre no puedo mover las piernas, bancholeomon me las dejo destrozadas, por que miras asi?...- se quedo callado unos segundos antes de que su cara se pusiera roja -POR EL EJERCICIO MALPENSAND@-
    -puta madre no puedo mover las piernas, bancholeomon me las dejo destrozadas, por que miras asi?...- se quedo callado unos segundos antes de que su cara se pusiera roja -POR EL EJERCICIO MALPENSAND@-
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  • -Permanecí oculta tras la seguridad de mi círculo, temerosa de que algún demonio descubriera mi vulnerabilidad humana y la ausencia de mis poderes. Para escapar, utilicé un conjuro que me permitió abrir un portal hacia el mundo terrenal; allí, al menos, no me sentía amenazada. Tras ocultar una daga en mi muslo y vestirme con mis mejores galas, crucé el umbral. Al llegar, me topé con un restaurante pretencioso donde mi apariencia me abrió las puertas de inmediato. Sin embargo, el lugar carecía de alma: la música era tediosa y el ambiente lúgubre. Decidida a cambiar la energía, subí al escenario por voluntad propia. Tomé el micrófono y sentencié:-

    Buenas noches, queridos oyentes. Permítanme acompañarlos con una melodía exquisita para transformar su velada.

    -Bajo mi dirección, la música comenzó a sonar y me entregué al ritmo del canto y el baile.-

    https://youtu.be/I0E81Y3md20?si=nD25GvNOcK5LrWA7
    -Permanecí oculta tras la seguridad de mi círculo, temerosa de que algún demonio descubriera mi vulnerabilidad humana y la ausencia de mis poderes. Para escapar, utilicé un conjuro que me permitió abrir un portal hacia el mundo terrenal; allí, al menos, no me sentía amenazada. Tras ocultar una daga en mi muslo y vestirme con mis mejores galas, crucé el umbral. Al llegar, me topé con un restaurante pretencioso donde mi apariencia me abrió las puertas de inmediato. Sin embargo, el lugar carecía de alma: la música era tediosa y el ambiente lúgubre. Decidida a cambiar la energía, subí al escenario por voluntad propia. Tomé el micrófono y sentencié:- Buenas noches, queridos oyentes. Permítanme acompañarlos con una melodía exquisita para transformar su velada. -Bajo mi dirección, la música comenzó a sonar y me entregué al ritmo del canto y el baile.- https://youtu.be/I0E81Y3md20?si=nD25GvNOcK5LrWA7
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  • — ¿Alguna vez pensaste que tus decisiones te llevarían a este lugar, a este momento? A un pueblo pequeño de la zona rural de Japón. A este mirador, con las estrellas pintando el cielo nocturno, escuchando un búho contando historias que no comprendemos.

    ¿No te da cierta sensación de seguridad, saber que estás tan lejos de todo lo que te provocó miedo, duda y tristeza? Que, por un momento, puedes sentir que has escapado incluso de ti mismo. —
    — ¿Alguna vez pensaste que tus decisiones te llevarían a este lugar, a este momento? A un pueblo pequeño de la zona rural de Japón. A este mirador, con las estrellas pintando el cielo nocturno, escuchando un búho contando historias que no comprendemos. ¿No te da cierta sensación de seguridad, saber que estás tan lejos de todo lo que te provocó miedo, duda y tristeza? Que, por un momento, puedes sentir que has escapado incluso de ti mismo. —
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  • he perdido mi brillo, mi perfecto rubí no saben el dolor que siento tan adentro que quema desde mis entrañas hasta mi corazón cómo arde mi corazón de madre .. . .. . .


    El tiempo no puede borrar el dolor y la tristeza que siento,
    ni puede mejorar las cosas
    ni obligar a mi corazón a sanar

    he perdido mi brillo, mi perfecto rubí no saben el dolor que siento tan adentro que quema desde mis entrañas hasta mi corazón cómo arde mi corazón de madre .. . .. . . El tiempo no puede borrar el dolor y la tristeza que siento, ni puede mejorar las cosas ni obligar a mi corazón a sanar
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