Hikari Satō (佐藤 光)

luz, resplandor, brillo, destello. 

🎧 (sic) - Slipknot

Nació en un pequeño pueblo agrícola y estancado en el tiempo de Kioto. Sus padres lo bautizaron así por ser el milagro entre muchos intentos inútiles por concebir un hijo. Cuando era niño, a Hikari le molestaba que fuese un nombre de niña. Cuando creció, sintió que era su sentencia al fracaso.

Todos lo llaman Satō.

Él no brilla. No destaca particularmente en nada. Siempre fue un estudiante mediocre, socialmente inadaptado, evidentemente inseguro. Nunca tuvo muchos amigos, tampoco ha tenido muchas experiencias románticas. 

Quizá porque ha pasado la mayor parte de su vida en su habitación, jugando videojuegos. 

Convenció a sus padres de permitirle estudiar en Tokio, con la promesa de volver a trabajar en la misma fábrica que su padre. Ni siquiera se esforzó. Cuando cumplió seis meses viviendo en Tokio, ya había faltado tres meses a clases. Sus padres aún piensan que se levanta temprano para aprender sobre metalurgia.

Se ha dedicado a explorar un lado de sí mismo que siempre consideró inapropiado. Ser demasiado sensible, impulsivo, y utilizarlo para construir en lugar de destruir. Siente que no merece poder dedicarse al arte, pero insiste en intentarlo.

Vive en un apartamento en Bunkiō, con dinero que no es de él. Le llama sobrevivir, pero sabe que sus padres le llamarían robar. Intenta mantenerse ocupado para no pensar en que eventualmente la situación explotará en su rostro. 

Creció siendo profundamente inseguro de su aspecto: frágil. Sus ojos son café oscuro, afilados, perpetuamente cansados. Nariz y labios anchos. Incómodamente alto, el torso estrecho, los hombros ligeramente caídos, la forma en que la ropa siempre le queda grande. Ha aprendido que su fragilidad hace que otras personas bajen la guardia a su alrededor. 

Él rara vez hace lo mismo.