• 桑蒂 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐢𝐚𝐠𝐨 ᴬᵒᶦ 葵

    𝘈𝘯𝘥𝘢, 𝘮𝘪𝘳𝘢, ¡𝘶𝘯 𝘱𝘰𝘴𝘵𝘳𝘦! 𝘏𝘢𝘤𝘦 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘶𝘯𝘰 𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘰𝘴... ¿𝘕𝘰 𝘴𝘦𝘳á 𝘶𝘯 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝘢𝘵𝘢𝘳𝘮𝘦 𝘥𝘦 𝘥𝘪𝘢𝘣𝘦𝘵𝘦𝘴, 𝘰 𝘴í?

    *Toma la cereza del postre, la duplica en su boca y le ofrece una.*

    ¿𝘘𝘶𝘪𝘦𝘳𝘦𝘴? 𝘔𝘪 𝘢𝘶𝘵𝘰𝘳 𝘮𝘦 𝘦𝘯𝘴𝘦ñó 𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘢𝘳𝘵𝘪𝘳 𝘺 𝘢 𝘴𝘦𝘳 𝘢𝘮𝘢𝘣𝘭𝘦, 𝘭𝘰 𝘫𝘶𝘳𝘰. 𝘈𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘴𝘪𝘦𝘮𝘱𝘳𝘦 𝘭𝘰 𝘴𝘦𝘢... ¡𝘛𝘢𝘮𝘱𝘰𝘤𝘰 𝘵𝘦 𝘢𝘤𝘰𝘴𝘵𝘶𝘮𝘣𝘳𝘦𝘴! 𝘋𝘦 𝘤𝘶𝘢𝘭𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳 𝘧𝘰𝘳𝘮𝘢, 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘢𝘴 𝘨𝘳𝘢𝘤𝘪𝘢𝘴.
    [Im_coming_for_you12] 𝘈𝘯𝘥𝘢, 𝘮𝘪𝘳𝘢, ¡𝘶𝘯 𝘱𝘰𝘴𝘵𝘳𝘦! 𝘏𝘢𝘤𝘦 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘶𝘯𝘰 𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘰𝘴... ¿𝘕𝘰 𝘴𝘦𝘳á 𝘶𝘯 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝘢𝘵𝘢𝘳𝘮𝘦 𝘥𝘦 𝘥𝘪𝘢𝘣𝘦𝘵𝘦𝘴, 𝘰 𝘴í? *Toma la cereza del postre, la duplica en su boca y le ofrece una.* ¿𝘘𝘶𝘪𝘦𝘳𝘦𝘴? 𝘔𝘪 𝘢𝘶𝘵𝘰𝘳 𝘮𝘦 𝘦𝘯𝘴𝘦ñó 𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘢𝘳𝘵𝘪𝘳 𝘺 𝘢 𝘴𝘦𝘳 𝘢𝘮𝘢𝘣𝘭𝘦, 𝘭𝘰 𝘫𝘶𝘳𝘰. 𝘈𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘴𝘪𝘦𝘮𝘱𝘳𝘦 𝘭𝘰 𝘴𝘦𝘢... ¡𝘛𝘢𝘮𝘱𝘰𝘤𝘰 𝘵𝘦 𝘢𝘤𝘰𝘴𝘵𝘶𝘮𝘣𝘳𝘦𝘴! 𝘋𝘦 𝘤𝘶𝘢𝘭𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳 𝘧𝘰𝘳𝘮𝘢, 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘢𝘴 𝘨𝘳𝘢𝘤𝘪𝘢𝘴.
    Me encocora
    Me shockea
    2
    1 turno 0 maullidos
  • Esperanza recuperada:
    Zelkova anduvo por un paraje incierto y yermo, semejante a una comarca olvidada por los siglos. Las sendas eran de tierra apisonada, y a lo lejos apenas se divisaban algunas matas y herbazales que quebrantaban la monotonía del erial. En su diestra sostenía un farol de menguada lumbre, cuya llama trémula rasgaba apenas el velo de las tinieblas.

    Mientras avanzaba por aquel derrotero silencioso, topóse con un anciano encorvado y macilento, de rostro surcado por arrugas tan hondas como barrancos. El viejo escupió al suelo con desdén y dijo:

    ○Decidme, zagal, ¿adónde os encamináis con esa exigua luminaria? ¿No advertís que vuestra lucecilla nada puede contra esta lobreguez?

    El joven cura alzó el semblante y respondió con sosiego:

    ●Hacia adelante marcho. Y no temo a la noche, pues el sol se alzará tras de mí como un padre que ampara a su hijo.

    El anciano prorrumpió en sonoras carcajadas.

    ○Nada hallaréis allá. Ningún bien mora en esa dirección.

    Mas Zelkova replicó:

    ●Dios se encargará de mostrarme el sendero.

    El viejo frunció el ceño.

    ○¿Dios? No existe tal deidad. Y si existiere, os aguarda un destino de aflicción y desventura. Tal será la voluntad del dios que tanto veneráis.

    El cura guardó silencio un instante antes de preguntar:

    ●¿Y por qué vos no lleváis luz alguna para orientaros en la oscuridad?

    El anciano bajó la vista hacia el polvo de la senda.

    ○No preciso de ella. Mis ojos y mis pies bastan para moverme por estos parajes. Así lo quiso vuestro Señor. Nada bueno me concedió jamás.

    Zelkova observó al hombre con sincera compasión.

    ●Extraña condición la del hombre. Culpa al cielo de sus pesares, mas jamás aparta la vista de la tierra.

    Dio algunos pasos y prosiguió:

    ●Fui yo quien cometió yerros, no mi Dios. Fui yo quien forjó muchas de mis desgracias, no Él. Mis faltas fueron mías, y no del Altísimo.

    Alejóse entonces, aferrándose a su esperanza como quien protege la última centella en medio de una tempestad.

    ●Mas Dios me defenderá cuando nadie lo haga. Dios me absolverá cuando nadie lo haga. Y Dios me perdonará, porque me ama.

    Se detuvo, volvió el rostro hacia el anciano y añadió con voz apacible:

    ●Y os ama también a vos.

    Aquellas palabras atravesaron las murallas que años de rencor habían levantado en el corazón del viejo. Sus labios temblaron, sus rodillas flaquearon y, por vez primera en mucho tiempo, lágrimas silenciosas surcaron sus mejillas ajadas. Y allí quedó, bajo la noche inmensa, llorando no de tristeza, sino porque aún existía alguien que le hablaba de misericordia cuando él ya se había juzgado indigno de ella.
    Esperanza recuperada: Zelkova anduvo por un paraje incierto y yermo, semejante a una comarca olvidada por los siglos. Las sendas eran de tierra apisonada, y a lo lejos apenas se divisaban algunas matas y herbazales que quebrantaban la monotonía del erial. En su diestra sostenía un farol de menguada lumbre, cuya llama trémula rasgaba apenas el velo de las tinieblas. Mientras avanzaba por aquel derrotero silencioso, topóse con un anciano encorvado y macilento, de rostro surcado por arrugas tan hondas como barrancos. El viejo escupió al suelo con desdén y dijo: ○Decidme, zagal, ¿adónde os encamináis con esa exigua luminaria? ¿No advertís que vuestra lucecilla nada puede contra esta lobreguez? El joven cura alzó el semblante y respondió con sosiego: ●Hacia adelante marcho. Y no temo a la noche, pues el sol se alzará tras de mí como un padre que ampara a su hijo. El anciano prorrumpió en sonoras carcajadas. ○Nada hallaréis allá. Ningún bien mora en esa dirección. Mas Zelkova replicó: ●Dios se encargará de mostrarme el sendero. El viejo frunció el ceño. ○¿Dios? No existe tal deidad. Y si existiere, os aguarda un destino de aflicción y desventura. Tal será la voluntad del dios que tanto veneráis. El cura guardó silencio un instante antes de preguntar: ●¿Y por qué vos no lleváis luz alguna para orientaros en la oscuridad? El anciano bajó la vista hacia el polvo de la senda. ○No preciso de ella. Mis ojos y mis pies bastan para moverme por estos parajes. Así lo quiso vuestro Señor. Nada bueno me concedió jamás. Zelkova observó al hombre con sincera compasión. ●Extraña condición la del hombre. Culpa al cielo de sus pesares, mas jamás aparta la vista de la tierra. Dio algunos pasos y prosiguió: ●Fui yo quien cometió yerros, no mi Dios. Fui yo quien forjó muchas de mis desgracias, no Él. Mis faltas fueron mías, y no del Altísimo. Alejóse entonces, aferrándose a su esperanza como quien protege la última centella en medio de una tempestad. ●Mas Dios me defenderá cuando nadie lo haga. Dios me absolverá cuando nadie lo haga. Y Dios me perdonará, porque me ama. Se detuvo, volvió el rostro hacia el anciano y añadió con voz apacible: ●Y os ama también a vos. Aquellas palabras atravesaron las murallas que años de rencor habían levantado en el corazón del viejo. Sus labios temblaron, sus rodillas flaquearon y, por vez primera en mucho tiempo, lágrimas silenciosas surcaron sus mejillas ajadas. Y allí quedó, bajo la noche inmensa, llorando no de tristeza, sino porque aún existía alguien que le hablaba de misericordia cuando él ya se había juzgado indigno de ella.
    Me gusta
    Me encocora
    Me entristece
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • 𝐂𝐡𝐫𝐨𝐦𝐚 𝐏𝐫𝐢𝐦𝐞

    𝘔𝘶𝘤𝘩𝘢𝘴 𝘨𝘳𝘢𝘤𝘪𝘢𝘴. ¿𝘘𝘶é 𝘵𝘢𝘭 𝘮𝘦 𝘲𝘶𝘦𝘥𝘢? 𝘠𝘢 𝘵𝘦𝘯í𝘢 𝘶𝘯𝘰, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘥𝘪𝘤𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴 𝘮á𝘨𝘪𝘤𝘰. 𝘌𝘴𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘪𝘨𝘢 𝘮𝘪𝘭𝘭𝘰𝘯𝘦𝘴.
    [drakoframe.10] 𝘔𝘶𝘤𝘩𝘢𝘴 𝘨𝘳𝘢𝘤𝘪𝘢𝘴. ¿𝘘𝘶é 𝘵𝘢𝘭 𝘮𝘦 𝘲𝘶𝘦𝘥𝘢? 𝘠𝘢 𝘵𝘦𝘯í𝘢 𝘶𝘯𝘰, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘥𝘪𝘤𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴 𝘮á𝘨𝘪𝘤𝘰. 𝘌𝘴𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘪𝘨𝘢 𝘮𝘪𝘭𝘭𝘰𝘯𝘦𝘴.
    Me gusta
    Me encocora
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • No creo que pueda salir con este atuendo, no, definitivamente necesito una gabardina... ──
    No creo que pueda salir con este atuendo, no, definitivamente necesito una gabardina... ──
    Me encocora
    Me gusta
    Me shockea
    10
    1 turno 0 maullidos
  • Mighty Armadillo

    ¿𝘜𝘯𝘢 𝘴𝘢𝘯𝘥í𝘢? 𝘛í𝘰, ¿𝘱𝘰𝘳 𝘲𝘶é 𝘱𝘦𝘯𝘴𝘢𝘴𝘵𝘦 𝘲𝘶𝘦...? 𝘈𝘩, 𝘰𝘭𝘷í𝘥𝘢𝘭𝘰. 𝘏𝘰𝘺 𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘣𝘶𝘦𝘯𝘢𝘴, 𝘢𝘴í 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘦 𝘢𝘩𝘰𝘳𝘳𝘢𝘳é 𝘦𝘭 𝘮𝘰𝘭𝘦𝘴𝘵𝘢𝘳𝘵𝘦. 𝘔𝘶𝘤𝘩𝘢𝘴 𝘨𝘳𝘢𝘤𝘪𝘢𝘴, 𝘧𝘶𝘳𝘳𝘰, 𝘵𝘰𝘱𝘰, 𝘢𝘳𝘮𝘢𝘥𝘪𝘭𝘭𝘰 𝘰 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦𝘢... 𝘈𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘢ú𝘯 𝘮𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘧𝘶𝘯𝘥𝘦 𝘶𝘯 𝘱𝘰𝘤𝘰 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘰𝘤𝘦𝘴𝘰 𝘥𝘦 𝘱𝘦𝘯𝘴𝘢𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘶𝘷𝘪𝘴𝘵𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘦𝘭𝘦𝘨𝘪𝘳 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘳𝘦𝘨𝘢𝘭𝘰.
    [galaxy_indigo_shark_889] ¿𝘜𝘯𝘢 𝘴𝘢𝘯𝘥í𝘢? 𝘛í𝘰, ¿𝘱𝘰𝘳 𝘲𝘶é 𝘱𝘦𝘯𝘴𝘢𝘴𝘵𝘦 𝘲𝘶𝘦...? 𝘈𝘩, 𝘰𝘭𝘷í𝘥𝘢𝘭𝘰. 𝘏𝘰𝘺 𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘣𝘶𝘦𝘯𝘢𝘴, 𝘢𝘴í 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘦 𝘢𝘩𝘰𝘳𝘳𝘢𝘳é 𝘦𝘭 𝘮𝘰𝘭𝘦𝘴𝘵𝘢𝘳𝘵𝘦. 𝘔𝘶𝘤𝘩𝘢𝘴 𝘨𝘳𝘢𝘤𝘪𝘢𝘴, 𝘧𝘶𝘳𝘳𝘰, 𝘵𝘰𝘱𝘰, 𝘢𝘳𝘮𝘢𝘥𝘪𝘭𝘭𝘰 𝘰 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦𝘢... 𝘈𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘢ú𝘯 𝘮𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘧𝘶𝘯𝘥𝘦 𝘶𝘯 𝘱𝘰𝘤𝘰 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘰𝘤𝘦𝘴𝘰 𝘥𝘦 𝘱𝘦𝘯𝘴𝘢𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘶𝘷𝘪𝘴𝘵𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘦𝘭𝘦𝘨𝘪𝘳 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘳𝘦𝘨𝘢𝘭𝘰.
    Me encocora
    Me shockea
    2
    1 turno 0 maullidos
  • — Hoy me levanté como prueba de embarazo adolescente, bien positiva (??)
    — Hoy me levanté como prueba de embarazo adolescente, bien positiva (??)
    Me enjaja
    Me gusta
    Me encocora
    11
    30 turnos 0 maullidos
  • Bianca Auditore

    ¡𝘋𝘐𝘕𝘌𝘙𝘖! ¡𝘌𝘴𝘰 𝘴í 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴 𝘶𝘯 𝘳𝘦𝘨𝘢𝘭𝘰, 𝘤𝘢𝘳𝘢𝘫𝘰! 𝘕𝘰 𝘱𝘰𝘥𝘳í𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘳 𝘮á𝘴 𝘢𝘨𝘳𝘢𝘥𝘦𝘤𝘪𝘥𝘰. 𝘊𝘰𝘯 𝘦𝘴𝘵𝘰 𝘺𝘢 𝘱𝘰𝘥𝘳é 𝘱𝘢𝘨𝘢𝘳 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘦 𝘥𝘦𝘣𝘰 𝘢 𝘮𝘪 𝘢𝘶𝘵𝘰𝘳 𝘺 𝘯𝘰 𝘵𝘦𝘯𝘥𝘳é 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘪𝘳 𝘵𝘳𝘢𝘣𝘢𝘫𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘳𝘦𝘱𝘢𝘳𝘵𝘪𝘥𝘰𝘳 (𝘯𝘰 𝘨𝘢𝘯𝘢𝘣𝘢 𝘶𝘯𝘢 𝘮𝘪𝘦𝘳𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘦 𝘤𝘰𝘮í𝘢 𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘪𝘥𝘢). ¡𝘋𝘦𝘧𝘪𝘯𝘪𝘵𝘪𝘷𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘢𝘩𝘰𝘳𝘢 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘶𝘯𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝘪𝘴 𝘳𝘦𝘱𝘶𝘨𝘯𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘴𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘧𝘢𝘷𝘰𝘳𝘪𝘵𝘰𝘴!

    [OFF: Se me olvido poner la imagen del regalo en la primera publi, sorry xD.]
    [Freaky_Ghost_Ovni] ¡𝘋𝘐𝘕𝘌𝘙𝘖! ¡𝘌𝘴𝘰 𝘴í 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴 𝘶𝘯 𝘳𝘦𝘨𝘢𝘭𝘰, 𝘤𝘢𝘳𝘢𝘫𝘰! 𝘕𝘰 𝘱𝘰𝘥𝘳í𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘳 𝘮á𝘴 𝘢𝘨𝘳𝘢𝘥𝘦𝘤𝘪𝘥𝘰. 𝘊𝘰𝘯 𝘦𝘴𝘵𝘰 𝘺𝘢 𝘱𝘰𝘥𝘳é 𝘱𝘢𝘨𝘢𝘳 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘦 𝘥𝘦𝘣𝘰 𝘢 𝘮𝘪 𝘢𝘶𝘵𝘰𝘳 𝘺 𝘯𝘰 𝘵𝘦𝘯𝘥𝘳é 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘪𝘳 𝘵𝘳𝘢𝘣𝘢𝘫𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘳𝘦𝘱𝘢𝘳𝘵𝘪𝘥𝘰𝘳 (𝘯𝘰 𝘨𝘢𝘯𝘢𝘣𝘢 𝘶𝘯𝘢 𝘮𝘪𝘦𝘳𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘦 𝘤𝘰𝘮í𝘢 𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘪𝘥𝘢). ¡𝘋𝘦𝘧𝘪𝘯𝘪𝘵𝘪𝘷𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘢𝘩𝘰𝘳𝘢 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘶𝘯𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝘪𝘴 𝘳𝘦𝘱𝘶𝘨𝘯𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘴𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘧𝘢𝘷𝘰𝘳𝘪𝘵𝘰𝘴! [OFF: Se me olvido poner la imagen del regalo en la primera publi, sorry xD.]
    Me gusta
    Me shockea
    2
    1 turno 0 maullidos
  • Me encanta el chocobito, jiji.
    Me encanta el chocobito, jiji.
    Me encocora
    1
    8 turnos 0 maullidos
  • Daozhang Xiao Xingchen

    𝘔𝘶𝘤𝘩𝘢𝘴 𝘨𝘳𝘢𝘤𝘪𝘢𝘴, 𝘦𝘴𝘵𝘪𝘮𝘢𝘥𝘰. 𝘜𝘯𝘢 𝘣𝘶𝘦𝘯𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘪𝘥𝘢 𝘴𝘪𝘦𝘮𝘱𝘳𝘦 𝘦𝘴 𝘢𝘱𝘳𝘦𝘤𝘪𝘢𝘥𝘢, 𝘴𝘰𝘣𝘳𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘵𝘦𝘯𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘤𝘶𝘦𝘯𝘵𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘶𝘦𝘭𝘰 𝘤𝘢𝘳𝘦𝘤𝘦𝘳... 𝘊𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘦𝘢, 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘰 𝘥𝘦𝘤𝘪𝘳 𝘦𝘴: ¡𝘮𝘶𝘤𝘩𝘢𝘴 𝘨𝘳𝘢𝘤𝘪𝘢𝘴!
    [Daozhang_XiaoXingchen] 𝘔𝘶𝘤𝘩𝘢𝘴 𝘨𝘳𝘢𝘤𝘪𝘢𝘴, 𝘦𝘴𝘵𝘪𝘮𝘢𝘥𝘰. 𝘜𝘯𝘢 𝘣𝘶𝘦𝘯𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘪𝘥𝘢 𝘴𝘪𝘦𝘮𝘱𝘳𝘦 𝘦𝘴 𝘢𝘱𝘳𝘦𝘤𝘪𝘢𝘥𝘢, 𝘴𝘰𝘣𝘳𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘵𝘦𝘯𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘤𝘶𝘦𝘯𝘵𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘶𝘦𝘭𝘰 𝘤𝘢𝘳𝘦𝘤𝘦𝘳... 𝘊𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘦𝘢, 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘰 𝘥𝘦𝘤𝘪𝘳 𝘦𝘴: ¡𝘮𝘶𝘤𝘩𝘢𝘴 𝘨𝘳𝘢𝘤𝘪𝘢𝘴!
    Me gusta
    Me encocora
    2
    1 turno 0 maullidos
  • [Tras ser declarada inocente por Dra Luna Steel. Ya libre de la acusación de asesinato. Bianca y sus amigos vuelven a casa]
    -Esa vieja bruja esta loca. Lamento haberlos preocupado amigos. Uni te agradezco por no haber matado a nadie. Debemos ser más cuidadosos. Tengo la impresión de que no será la última vez que escuchemos acerca de Umbra Corp.
    [Tras ser declarada inocente por [Luna_I_UMBRA]. Ya libre de la acusación de asesinato. Bianca y sus amigos vuelven a casa] -Esa vieja bruja esta loca. Lamento haberlos preocupado amigos. Uni te agradezco por no haber matado a nadie. Debemos ser más cuidadosos. Tengo la impresión de que no será la última vez que escuchemos acerca de Umbra Corp.
    Me gusta
    Me shockea
    Me endiabla
    7
    13 turnos 0 maullidos
Patrocinados