• Si.. Soy de las que se alegra después de un entrenamiento..


    —Tenía días de no visitar la granja, pero ahora tenía vacaciones y esa mañana se levantó con el ánimo al tope y nuevamente estuvo alzando el tractor que llevaba ya años sin funcionar, después de que lo averio cuando tenía quince años.—
    Si.. Soy de las que se alegra después de un entrenamiento.. —Tenía días de no visitar la granja, pero ahora tenía vacaciones y esa mañana se levantó con el ánimo al tope y nuevamente estuvo alzando el tractor que llevaba ya años sin funcionar, después de que lo averio cuando tenía quince años.—
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  • Un lunes productivo..

    —Y aún no acababa de montar su próxima obra de teatro, aún faltaban detalles no tan importantes pero si significativos.—
    Un lunes productivo.. —Y aún no acababa de montar su próxima obra de teatro, aún faltaban detalles no tan importantes pero si significativos.—
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  • Para ti, Saber, se que Fainon te prende.

    https://youtube.com/shorts/N8eTJpiLvjw?si=mJH4ibN_hzHkD3B7
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  • Cruce Matinal
    Fandom OC
    Categoría Slice of Life
    @Freya Magrina

    No sé qué hago aquí tan temprano. Ni siquiera me gusta el sol de la mañana, pero algo me empujó a salir. Quizá el insomnio, o esa absurda esperanza de que el mundo todavía tenga rincones tranquilos.

    El parque estaba casi vacío. El aire era fresco y olía a tierra húmeda, como si hubiera llovido hace poco. Me senté en el banco más alejado, ese que nadie ocupa porque el respaldo está medio roto y cruje como una promesa que no se cumple. Saqué el cuaderno del bolsillo de mi gabardina, aunque no tenía intención de escribir nada. A veces solo me gusta tenerlo entre las manos, como si pudiera convencerme de que tengo algo por decir.

    Fue entonces cuando la vi.

    Pequeña, no por frágil, sino por la forma en que se movía: ligera, con una energía contenida, como si cargara con algo que no estaba dispuesta a soltar. El pelo corto y los ojos brillantes destacaban en la luz blanda de la mañana. No parecía del tipo que pasea por costumbre. Más bien del tipo que busca algo.

    Nuestros ojos se cruzaron por un momento.

    No sé si fui yo quien la miró demasiado tiempo, o si fue ella quien no desvió la mirada.

    —¿Sueles venir a esta hora o... también estás huyendo de algo? —pregunté, sin pensar, con esa voz ronca que aún no se despierta del todo.

    Y me callé, dejando que el silencio hiciera su parte.

    @Freya Magrina No sé qué hago aquí tan temprano. Ni siquiera me gusta el sol de la mañana, pero algo me empujó a salir. Quizá el insomnio, o esa absurda esperanza de que el mundo todavía tenga rincones tranquilos. El parque estaba casi vacío. El aire era fresco y olía a tierra húmeda, como si hubiera llovido hace poco. Me senté en el banco más alejado, ese que nadie ocupa porque el respaldo está medio roto y cruje como una promesa que no se cumple. Saqué el cuaderno del bolsillo de mi gabardina, aunque no tenía intención de escribir nada. A veces solo me gusta tenerlo entre las manos, como si pudiera convencerme de que tengo algo por decir. Fue entonces cuando la vi. Pequeña, no por frágil, sino por la forma en que se movía: ligera, con una energía contenida, como si cargara con algo que no estaba dispuesta a soltar. El pelo corto y los ojos brillantes destacaban en la luz blanda de la mañana. No parecía del tipo que pasea por costumbre. Más bien del tipo que busca algo. Nuestros ojos se cruzaron por un momento. No sé si fui yo quien la miró demasiado tiempo, o si fue ella quien no desvió la mirada. —¿Sueles venir a esta hora o... también estás huyendo de algo? —pregunté, sin pensar, con esa voz ronca que aún no se despierta del todo. Y me callé, dejando que el silencio hiciera su parte.
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  • Cómo..extraño a mi pequeño rey del infierno tan lindo...tan adorable..
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  • Entré en la joyería como si fuera cualquier otro sitio, pero la sensación era distinta. Me incomodaba estar rodeada de vitrinas brillantes y dependientes sonrientes demasiado atentos, pero no iba a echarme atrás. Caminé directo al mostrador, ignorando las miradas.

    —Busco algo… simple —dije, apoyando las manos sobre el cristal—. Nada exagerado, elegante.

    La mujer me mostró varias opciones. Todas perfectas, todas caras. Pero ninguna me decía nada hasta que vi uno: un aro de plata fina con un detalle en relieve, elegante, como ella.

    —Ese —lo señalé sin dudar.

    La dependienta sonrió, lo sacó de la vitrina. Me lo puso en la mano. Era ligero. Frío. Me imaginé su rostro al verlo y casi sonreí.

    —¿Es para compromiso o promesa? —preguntó ella, curiosa.

    —Para mi mujer —respondí sin pensar mucho, con esa palabra que todavía me sonaba nueva en la boca pero que me gustaba—. Llámelo como quiera.

    Pagué en efectivo, pedí que me lo dieran en una caja pequeña. Lo guardé en el bolsillo interior de mi chaqueta, cerca del pecho.

    Salí de la joyería encendiendo un cigarro. Caminé hacia la moto con las manos en los bolsillos, sintiendo el peso mínimo de la caja. No era solo un anillo, no para mí. Era mi forma de decirle que, pese a todo lo que éramos, lo que habíamos pasado y lo que seguíamos arrastrando, ella era lo único que no quería perder.

    No soy buena con las palabras, nunca lo fui. Pero esto… esto ella lo entendería.
    Entré en la joyería como si fuera cualquier otro sitio, pero la sensación era distinta. Me incomodaba estar rodeada de vitrinas brillantes y dependientes sonrientes demasiado atentos, pero no iba a echarme atrás. Caminé directo al mostrador, ignorando las miradas. —Busco algo… simple —dije, apoyando las manos sobre el cristal—. Nada exagerado, elegante. La mujer me mostró varias opciones. Todas perfectas, todas caras. Pero ninguna me decía nada hasta que vi uno: un aro de plata fina con un detalle en relieve, elegante, como ella. —Ese —lo señalé sin dudar. La dependienta sonrió, lo sacó de la vitrina. Me lo puso en la mano. Era ligero. Frío. Me imaginé su rostro al verlo y casi sonreí. —¿Es para compromiso o promesa? —preguntó ella, curiosa. —Para mi mujer —respondí sin pensar mucho, con esa palabra que todavía me sonaba nueva en la boca pero que me gustaba—. Llámelo como quiera. Pagué en efectivo, pedí que me lo dieran en una caja pequeña. Lo guardé en el bolsillo interior de mi chaqueta, cerca del pecho. Salí de la joyería encendiendo un cigarro. Caminé hacia la moto con las manos en los bolsillos, sintiendo el peso mínimo de la caja. No era solo un anillo, no para mí. Era mi forma de decirle que, pese a todo lo que éramos, lo que habíamos pasado y lo que seguíamos arrastrando, ella era lo único que no quería perder. No soy buena con las palabras, nunca lo fui. Pero esto… esto ella lo entendería.
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  • CRÓNICAS V: In Memoriam
    El Bentley rugía por las carreteras de aquella comarca. Un lugar acostumbrado a la quietud, a la paz, se veía alborotado por el sonido que emite un motor cuando está siendo llevado al límite. Iba solo por el asfalto, para suerte de aquellos que pudiesen venir por el carril contrario, pues en su estado actual, no distinguía siquiera las normas de...
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  • Las fiestas humanas no son lo mio, pero tengo que estar aqui para ver que nada se sale de lo normal aunque siento algunas miradas observandome no se porque...
    Las fiestas humanas no son lo mio, pero tengo que estar aqui para ver que nada se sale de lo normal aunque siento algunas miradas observandome no se porque...
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  • ¿una historia...? ¿enserio?
    A continuacion, una charla de joshua, con quien? dios sabe.. probablemente tu, pronto, mas tarde, nunca.-je. noo soy bueno contando historias... ¡pero me agrada ver que le interesco a alguien!joshua estaba solo, en la oscuridad de su mente, hablaba consigo mismo, parecia un sueño, no.. era un sueño, podia notarlo, no le dolio cuando se habia lastimado la cabeza, cuando los...
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  • Gracias mi pequeña diablilla por ayudarme una vez que encuentre la manera de cortarlo sin dañar mi estilo ya no tendré que lidiar con este cabello tan largo

    -Podía sentir que mi nuca se ponía caliente haciéndome doler la cabeza por el calor -
    Gracias mi pequeña diablilla por ayudarme una vez que encuentre la manera de cortarlo sin dañar mi estilo ya no tendré que lidiar con este cabello tan largo -Podía sentir que mi nuca se ponía caliente haciéndome doler la cabeza por el calor -
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