• https://youtu.be/YadDTnYoSNQ?si=2YT9KeGhSBLiper2

    Si se preguntan, si me inspiré nuevamente en mi Monarca, joder ese hombre me pide lo que sea y se lo doy
    https://youtu.be/YadDTnYoSNQ?si=2YT9KeGhSBLiper2 Si se preguntan, si me inspiré nuevamente en mi Monarca, joder ese hombre me pide lo que sea y se lo doy
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  • Con un movimiento lento y doloroso, se apartó el cabello de los hombros, dejando que cayera hacia un lado para observar su reflejo en el espejo de bronce, su espalda era un mapa de guerra.

    A las viejas cicatrices blancas, marcas de años de vagar como guerrera, se sumaban ahora las heridas frescas de la última emboscada...El Rey del Norte no había tenido piedad, sus hombres habían entrado por la puerta principal, aprovechando el hueco que ella misma había dejado al enviar a sus mejores escoltas a proteger a un simple aldeano en el río.

    ​Elizabeth cerró los ojos un segundo, y el sonido de los gritos volvió a su mente. El fuego, el olor a hierro y sangre, y el peso de su espada cortando el aire para forzar una retirada que llegó demasiado tarde.

    ​Al fondo del reflejo, la penumbra de la habitación revelaba una figura inmóvil sobre su cama, Milenka.
    ​La arquera, siempre tan ágil y llena de vida, yacía ahora bajo capas de lino manchadas de ungüentos. Elizabeth se giró lentamente, ignorando el pinchazo de sus propias heridas, y caminó hacia ella, se sentó en el borde de la cama, tomando un paño húmedo para limpiar la frente sudorosa de su compañera

    ✴ ​—Milenka —susurró Elizabeth, su voz apenas un hilo quebrado en el silencio—. Por un balde de agua perdimos a diez hombres. Por mi compasión, casi te pierdo a ti.

    ​Elizabeth pasó los dedos cerca de la herida vendada de su protegida, sin atreverse a tocarla.
    En el pueblo, la llamaban la Reina Escarlata, la líder que los sacó de la tiranía, pero en esa habitación, bajo el peso del saqueo y el lamento de las viudas que aún se escuchaba afuera, se sentía solo como una sombra.

    ✴​ —Sigurd dice que las decisiones no son buenas o malas, sino necesarias —continuó, más para sí misma que para la mujer inconsciente—. Pero Gunnar tiene razón... el Norte no perdona los errores de juicio. ¿Soy realmente una líder, o solo una guerrera que está arrastrando a todos a su propia tumba?

    ​Una lágrima solitaria recorrió su mejilla, pasando justo por encima de la cicatriz de su ojo derecho, antes de caer sobre su mano curtida. Elizabeth no se la limpió. Se quedó allí, vigilando el pulso débil de Milenka.

    El silencio de la habitación se rompió con el eco de unas botas pesadas contra la piedra.
    ​Elizabeth no se giró, sabía a quien pertenecían esos pasos.
    Siguió con el paño en la mano, recorriendo la frente de Milenka, aunque sintió la mirada del veterano clavada en las heridas abiertas de su propia espalda.

    ​Gunnar se acercó a la mesa de madera, dejando su hacha con un golpe seco que hizo tintinear los frascos de ungüentos. Su rostro, surcado por mil batallas, estaba inusualmente serio.

    ​—El pueblo está... de pie —dijo, cruzando sus brazos macizos—. Hemos contado doce bajas civiles. Los graneros del ala este fueron saqueados, se llevaron la mitad de la reserva de grano. Pero los hombres están limpiando la sangre de la entrada. No hay llantos, Elizabeth. Hay silencio. Y el silencio en Brattvåg suele preceder a la sed de venganza.
    ​Elizabeth bajó la cabeza, su cabello rojo ocultaba su rostro.

    ✴ ​—Fue mi culpa Gunnar. Desprotegí la puerta por un capricho de compasión. Milenka está ahí por mi culpa.

    ​Gunnar soltó un bufido de desdén y se acercó dos pasos, obligándola a mirarlo.

    ​— Escúchame bien. Enviaste escoltas porque este pueblo cree que su vida vale algo bajo tu mando. Si dejas que mueran de sed por miedo al Norte, no eres una líder, eres otra tirana —el veterano señaló hacia la ventana, donde las fogatas de vigilancia ya se encendían—. Cometiste un error de táctica, no de corazón. Ahora, deja de lamerte las heridas y decide qué sigue.

    ​Elizabeth apretó el paño con fuerza.

    ✴ ​—¿Qué sugieres? Sigurd dirá que racionemos lo que queda y nos encerremos.

    ​— Sigurd cuenta granos, yo cuento hachas —replicó Gunnar con una chispa de fuego en los ojos—. Si nos encerramos, el Rey del Norte sabrá que nos ha quebrado, propongo enviar una patrulla de rastreo. No para atacar su fortaleza, sino para recuperar lo que es nuestro... Necesitamos reforzar la puerta principal con empalizadas de piedra, no solo madera.

    ​Gunnar se quedó esperando, su presencia masiva llenando el hueco que la duda de Elizabeth había dejado.

    ​—Tú eres la Llama, Elizabeth. Si tú te apagas en esta habitación, el pueblo se congela esta misma noche. ¿Qué órdenes vas a dar?
    Con un movimiento lento y doloroso, se apartó el cabello de los hombros, dejando que cayera hacia un lado para observar su reflejo en el espejo de bronce, su espalda era un mapa de guerra. A las viejas cicatrices blancas, marcas de años de vagar como guerrera, se sumaban ahora las heridas frescas de la última emboscada...El Rey del Norte no había tenido piedad, sus hombres habían entrado por la puerta principal, aprovechando el hueco que ella misma había dejado al enviar a sus mejores escoltas a proteger a un simple aldeano en el río. ​Elizabeth cerró los ojos un segundo, y el sonido de los gritos volvió a su mente. El fuego, el olor a hierro y sangre, y el peso de su espada cortando el aire para forzar una retirada que llegó demasiado tarde. ​Al fondo del reflejo, la penumbra de la habitación revelaba una figura inmóvil sobre su cama, Milenka. ​La arquera, siempre tan ágil y llena de vida, yacía ahora bajo capas de lino manchadas de ungüentos. Elizabeth se giró lentamente, ignorando el pinchazo de sus propias heridas, y caminó hacia ella, se sentó en el borde de la cama, tomando un paño húmedo para limpiar la frente sudorosa de su compañera ✴ ​—Milenka —susurró Elizabeth, su voz apenas un hilo quebrado en el silencio—. Por un balde de agua perdimos a diez hombres. Por mi compasión, casi te pierdo a ti. ​Elizabeth pasó los dedos cerca de la herida vendada de su protegida, sin atreverse a tocarla. En el pueblo, la llamaban la Reina Escarlata, la líder que los sacó de la tiranía, pero en esa habitación, bajo el peso del saqueo y el lamento de las viudas que aún se escuchaba afuera, se sentía solo como una sombra. ✴​ —Sigurd dice que las decisiones no son buenas o malas, sino necesarias —continuó, más para sí misma que para la mujer inconsciente—. Pero Gunnar tiene razón... el Norte no perdona los errores de juicio. ¿Soy realmente una líder, o solo una guerrera que está arrastrando a todos a su propia tumba? ​Una lágrima solitaria recorrió su mejilla, pasando justo por encima de la cicatriz de su ojo derecho, antes de caer sobre su mano curtida. Elizabeth no se la limpió. Se quedó allí, vigilando el pulso débil de Milenka. El silencio de la habitación se rompió con el eco de unas botas pesadas contra la piedra. ​Elizabeth no se giró, sabía a quien pertenecían esos pasos. Siguió con el paño en la mano, recorriendo la frente de Milenka, aunque sintió la mirada del veterano clavada en las heridas abiertas de su propia espalda. ​Gunnar se acercó a la mesa de madera, dejando su hacha con un golpe seco que hizo tintinear los frascos de ungüentos. Su rostro, surcado por mil batallas, estaba inusualmente serio. ​—El pueblo está... de pie —dijo, cruzando sus brazos macizos—. Hemos contado doce bajas civiles. Los graneros del ala este fueron saqueados, se llevaron la mitad de la reserva de grano. Pero los hombres están limpiando la sangre de la entrada. No hay llantos, Elizabeth. Hay silencio. Y el silencio en Brattvåg suele preceder a la sed de venganza. ​Elizabeth bajó la cabeza, su cabello rojo ocultaba su rostro. ✴ ​—Fue mi culpa Gunnar. Desprotegí la puerta por un capricho de compasión. Milenka está ahí por mi culpa. ​Gunnar soltó un bufido de desdén y se acercó dos pasos, obligándola a mirarlo. ​— Escúchame bien. Enviaste escoltas porque este pueblo cree que su vida vale algo bajo tu mando. Si dejas que mueran de sed por miedo al Norte, no eres una líder, eres otra tirana —el veterano señaló hacia la ventana, donde las fogatas de vigilancia ya se encendían—. Cometiste un error de táctica, no de corazón. Ahora, deja de lamerte las heridas y decide qué sigue. ​Elizabeth apretó el paño con fuerza. ✴ ​—¿Qué sugieres? Sigurd dirá que racionemos lo que queda y nos encerremos. ​— Sigurd cuenta granos, yo cuento hachas —replicó Gunnar con una chispa de fuego en los ojos—. Si nos encerramos, el Rey del Norte sabrá que nos ha quebrado, propongo enviar una patrulla de rastreo. No para atacar su fortaleza, sino para recuperar lo que es nuestro... Necesitamos reforzar la puerta principal con empalizadas de piedra, no solo madera. ​Gunnar se quedó esperando, su presencia masiva llenando el hueco que la duda de Elizabeth había dejado. ​—Tú eres la Llama, Elizabeth. Si tú te apagas en esta habitación, el pueblo se congela esta misma noche. ¿Qué órdenes vas a dar?
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  • [nebula_fuchsia_hippo_566]
    #TimeTravel #TT
    Pues parece que va a llover.
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  • — ¿Podemos tener una semana tranquilos?
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  • -Y así nuevamente, la androide estaba caminado por aquella ciudad del desierto, ya las arenas había reclamado lo que tiempo atrás fue suyo, todos los edificios cubiertos de arena, algunos hasta enterrados, el sol estaba en su apogeo pero eso no parece molestar en nada a 12B, quien estaba caminado por las calles abandonadas, las cuales estan cubiertas por arena, algunos autos ya estaba oxidados por la exposición a el ardiente sol desertico.


    12B solo estaba ahi para buscar información que fuera útil para la guerra contra las maquinas, ella al igual que el resto de todos los androides, desea que los humanos regresen a poblar el planeta azul.

    Segun la información obtenida por su pod, que capto una fluctuacion de energía en dicha zona, 12B se traslado directamente para explorar, estaba investigando cada zona de desolado sitio, explorando cada edificio o lugar donde pudiera entrar, solo se escuchaba sus pasos por la arena y una que otra zona despejada cubierta de cemento, el viento seco y ardiente es lo que acaricia su piel expuesta.-

    Supongo que aquí no hay nada, vayamos al siguiente edificio.

    -Comentó la androide a su pod, quien le hizo aparecer la información de la estructura del siguiente edificio a explorar. -

    Bien, gracias pod.

    -Agradece para seguir su labor. -
    -Y así nuevamente, la androide estaba caminado por aquella ciudad del desierto, ya las arenas había reclamado lo que tiempo atrás fue suyo, todos los edificios cubiertos de arena, algunos hasta enterrados, el sol estaba en su apogeo pero eso no parece molestar en nada a 12B, quien estaba caminado por las calles abandonadas, las cuales estan cubiertas por arena, algunos autos ya estaba oxidados por la exposición a el ardiente sol desertico. 12B solo estaba ahi para buscar información que fuera útil para la guerra contra las maquinas, ella al igual que el resto de todos los androides, desea que los humanos regresen a poblar el planeta azul. Segun la información obtenida por su pod, que capto una fluctuacion de energía en dicha zona, 12B se traslado directamente para explorar, estaba investigando cada zona de desolado sitio, explorando cada edificio o lugar donde pudiera entrar, solo se escuchaba sus pasos por la arena y una que otra zona despejada cubierta de cemento, el viento seco y ardiente es lo que acaricia su piel expuesta.- Supongo que aquí no hay nada, vayamos al siguiente edificio. -Comentó la androide a su pod, quien le hizo aparecer la información de la estructura del siguiente edificio a explorar. - Bien, gracias pod. -Agradece para seguir su labor. -
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  • No me importa si la muerte llega por mi, si son tus brazos los que me toman me entregó a ti cegada.

    No puedo evitar este sentir, no me importa no vivir mi cuento de hadas, y entregarme a la tragedia que significa ser parte de ti
    No me importa si la muerte llega por mi, si son tus brazos los que me toman me entregó a ti cegada. No puedo evitar este sentir, no me importa no vivir mi cuento de hadas, y entregarme a la tragedia que significa ser parte de ti
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  • ❝ ───𝐵𝑒𝑖𝑛𝑔 𝑔𝑜𝑑𝑙𝑒𝑠𝑠 𝑖𝑠 𝑝𝑟𝑜𝑏𝑎𝑏𝑙𝑦 𝑡ℎ𝑒 𝑓𝑖𝑟𝑠𝑡 𝑠𝑡𝑒𝑝 𝑡𝑜 𝑖𝑛𝑛𝑜𝑐𝑒𝑛𝑐𝑒.

    𝑡𝑜 𝑙𝑜𝑠𝑒 𝑡ℎ𝑒 𝑠𝑒𝑛𝑠𝑒 𝑜𝑓 𝑠𝑖𝑛 𝑎𝑛𝑑 𝑠𝑢𝑏𝑜𝑟𝑑𝑖𝑛𝑎𝑡𝑖𝑜𝑛, 𝑡ℎ𝑒 𝑓𝑎𝑙𝑠𝑒 𝑔𝑟𝑖𝑒𝑓 𝑓𝑜𝑟 𝑡ℎ𝑖𝑛𝑔𝑠 𝑠𝑢𝑝𝑝𝑜𝑠𝑒𝑑 𝑡𝑜 𝑏𝑒 𝑙𝑜𝑠𝑡.─── ❞

    ❝ ───𝐵𝑒𝑖𝑛𝑔 𝑔𝑜𝑑𝑙𝑒𝑠𝑠 𝑖𝑠 𝑝𝑟𝑜𝑏𝑎𝑏𝑙𝑦 𝑡ℎ𝑒 𝑓𝑖𝑟𝑠𝑡 𝑠𝑡𝑒𝑝 𝑡𝑜 𝑖𝑛𝑛𝑜𝑐𝑒𝑛𝑐𝑒. 𝑡𝑜 𝑙𝑜𝑠𝑒 𝑡ℎ𝑒 𝑠𝑒𝑛𝑠𝑒 𝑜𝑓 𝑠𝑖𝑛 𝑎𝑛𝑑 𝑠𝑢𝑏𝑜𝑟𝑑𝑖𝑛𝑎𝑡𝑖𝑜𝑛, 𝑡ℎ𝑒 𝑓𝑎𝑙𝑠𝑒 𝑔𝑟𝑖𝑒𝑓 𝑓𝑜𝑟 𝑡ℎ𝑖𝑛𝑔𝑠 𝑠𝑢𝑝𝑝𝑜𝑠𝑒𝑑 𝑡𝑜 𝑏𝑒 𝑙𝑜𝑠𝑡.─── ❞
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  • Toothy y yo somos fieles admiradores de Splendid.
    Toothy y yo somos fieles admiradores de Splendid.
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  • ─────#𝑭𝑨𝑺𝑯𝑰𝑶𝑵 𝑾𝑬𝑬𝑲

    𝘞𝘩𝘪𝘵 𝘮𝘺 𝘮𝘰𝘮𝘺 𝘭𝘢 𝘤𝘶𝘢𝘭 𝘵𝘳𝘢𝘫𝘰 𝘦𝘯 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘰𝘯𝘰𝘤𝘪𝘥𝘰 𝘢 𝘤𝘢𝘴𝘢 𝘺 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘴𝘰 𝘮𝘦 𝘧𝘶𝘨𝘶é (¿?)

    𝘐𝘨𝘯𝘰𝘳𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘦𝘴𝘰 𝘺 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝒅𝒊𝒔𝒇𝒓𝒖𝒕𝒂
    ─────#𝑭𝑨𝑺𝑯𝑰𝑶𝑵 𝑾𝑬𝑬𝑲 𝘞𝘩𝘪𝘵 𝘮𝘺 𝘮𝘰𝘮𝘺 𝘭𝘢 𝘤𝘶𝘢𝘭 𝘵𝘳𝘢𝘫𝘰 𝘦𝘯 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘰𝘯𝘰𝘤𝘪𝘥𝘰 𝘢 𝘤𝘢𝘴𝘢 𝘺 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘴𝘰 𝘮𝘦 𝘧𝘶𝘨𝘶é (¿?) 𝘐𝘨𝘯𝘰𝘳𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘦𝘴𝘰 𝘺 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝒅𝒊𝒔𝒇𝒓𝒖𝒕𝒂
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  • — No me envidien tanto. Gracias.

    Shacya Naeko ¿Sí me vas a alcanzar o neh? (?) —
    — No me envidien tanto. Gracias. [phantom_blue_zebra_376] ¿Sí me vas a alcanzar o neh? (?) —
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