• PLANIFICACIÓN PREVIA.

    Nicole se reuniría con su amiga Bianca Auditore, le prometió que irían nuevamente a una investigación paranormal, sin embargo, esta quizás sea una experiencia de peligro, por lo que Nicole inmediatamente contactó a una mujer que también se encarga de investigar, tres investigadoras se unirán para hacer un largo viaje hacia un lugar baldío, dónde se ha visto el espectro de alguien muy conocido, ¿Quién será? A continuación cuándo Bianca y Raghela se presenten en el lugar, Nicole les revelará de quién se trata.

    Bianca Auditore
    Raghela
    PLANIFICACIÓN PREVIA. Nicole se reuniría con su amiga Bianca Auditore, le prometió que irían nuevamente a una investigación paranormal, sin embargo, esta quizás sea una experiencia de peligro, por lo que Nicole inmediatamente contactó a una mujer que también se encarga de investigar, tres investigadoras se unirán para hacer un largo viaje hacia un lugar baldío, dónde se ha visto el espectro de alguien muy conocido, ¿Quién será? A continuación cuándo Bianca y Raghela se presenten en el lugar, Nicole les revelará de quién se trata. [Freaky_Ghost_Ovni] [Raghe.la]
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  • Porque me haria usar esto?..
    Creyó que le dejaría beber de mi?..
    Pues no~ el sería mi bocadillo, mi lindo becerro que sera carne de mis manjares<3

    *Decía la chica mientras apoyaba su bota blanca en en la espalda baja de aquel muchacho..
    manchadas de aquel líquido rojo que antes le daba vida...
    para luego ser un rico postre para a mi*
    Porque me haria usar esto?.. Creyó que le dejaría beber de mi?.. Pues no~ el sería mi bocadillo, mi lindo becerro que sera carne de mis manjares<3 *Decía la chica mientras apoyaba su bota blanca en en la espalda baja de aquel muchacho.. manchadas de aquel líquido rojo que antes le daba vida... para luego ser un rico postre para a mi*
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  • — ¿No sabías que puedo transferir poder y energía? Pensé que era una habilidad básica entre ustedes las deidades. Pero sí, puedo otorgar vida de un soplo y alargar la existencia de quienes se unen a mí. No todo es muerte, dolor y sufrimiento. Si quieres puedo enseñarte, darte a probar aunque sea un poco....
    — ¿No sabías que puedo transferir poder y energía? Pensé que era una habilidad básica entre ustedes las deidades. Pero sí, puedo otorgar vida de un soplo y alargar la existencia de quienes se unen a mí. No todo es muerte, dolor y sufrimiento. Si quieres puedo enseñarte, darte a probar aunque sea un poco....
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  • - Quienes me estén espiando que asomen la puta cabeza y que se hagan ver, a no ser que quieran que los busque y los encuentre para pegarles un tiro en donde nunca brilla el Sol.
    - Quienes me estén espiando que asomen la puta cabeza y que se hagan ver, a no ser que quieran que los busque y los encuentre para pegarles un tiro en donde nunca brilla el Sol.
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  • •Las Crónicas De Fenrir Queen•

    Capítulo 2: Dos heridas, un mismo rastro

    La conversación se fue apagando poco a poco después de aquello. No porque alguno quisiera marcharse, sino porque ambos parecíamos estar procesando lo que acabábamos de descubrir. Durante semanas había recorrido caminos, pueblos y ciudades enteras buscando respuestas para unas heridas que nadie sabía explicar, y ahora, por primera vez desde que había comenzado mi viaje, me encontraba frente a alguien que cargaba con algo parecido.

    El sonido de la chimenea crepitaba suavemente a nuestra izquierda mientras la mayoría de los viajeros continuaban con sus conversaciones. La lámpara situada entre nosotros proyectaba una luz cálida sobre la mesa de madera y, aunque el ambiente de la posada era acogedor, no podía dejar de mirar aquellas grietas que recorrían su brazo. Eran diferentes a las mías. Mucho más pequeñas. Mucho más localizadas. Sin embargo, se parecían demasiado para ser una simple coincidencia.

    Fenrir: —Cuánto tiempo llevas así?

    El muchacho bajó la mirada hacia su brazo vendado y permaneció pensativo durante unos segundos antes de responder.

    Desconocido: —No estoy seguro… algunas semanas.

    Asentí lentamente por las coincidencias y similitudes.

    Fenrir: —Entonces te encontraste con él hace poco.

    Desconocido: —Sí.

    Volvió a hacerse el silencio.

    No era incómodo.

    Simplemente ninguno parecía saber cómo continuar una conversación sobre alguien de quien no conocíamos absolutamente nada. No teníamos un nombre. No teníamos una explicación. Ni siquiera sabíamos si aquel muchacho estaba buscando algo o simplemente destruía todo lo que encontraba a su paso.

    Bajé la mirada hacia mis manos. Las vendas asomaban ligeramente por debajo de las mangas y, aunque intentaba ignorarlo, el dolor seguía ahí. Había aprendido a convivir con él durante las últimas semanas, pero eso no significaba que me gustara.

    Fenrir: —Yo ni siquiera pude hacerle frente.

    El muchacho levantó la vista.

    Desconocido: —Qué ocurrió?

    Solté una pequeña risa sin humor mientras observaba las llamas de la chimenea.

    Fenrir: —Lo que ocurrió es que me superó completamente.

    Mis dedos se cerraron ligeramente alrededor del borde de la mesa.

    Fenrir: —Intenté defenderme. Levanté barreras, utilicé todo lo que sabía hacer, pero ni siquiera entendía qué estaba ocurriendo. Sentía cómo el suelo se rompía bajo mis pies y cómo el aire se agrietaba a mi alrededor. Cuando quise darme cuenta ya estaba en el suelo.—

    Durante unos segundos permanecí observando la luz de la lámpara.

    Fenrir: —Ni siquiera fui capaz de herirlo.—

    El muchacho no respondió inmediatamente.
    Parecía analizar cada una de mis palabras.
    Finalmente habló.

    Desconocido: —Sigues viva.

    Parpadeé. No era la respuesta que esperaba.

    Fenrir: —¿Eh?

    Desconocido: —Sigues viva.

    Su voz permanecía tan tranquila como antes.

    Desconocido: —Eso significa que hiciste algo bien.

    Me quedé observándolo en silencio, durante todo aquel tiempo había pensado en mi derrota. Había pensado en mis errores. En lo débil que era. En todo lo que me faltaba por aprender. Nunca me había detenido a pensar en el simple hecho de que había sobrevivido. No sabía si aquello debía hacerme sentir mejor. Pero, de alguna manera, ayudaba.

    La conversación volvió a apagarse mientras varios clientes abandonaban la posada para retirarse a descansar. Poco a poco el lugar comenzó a vaciarse. Las voces se hicieron menos numerosas y el ambiente más tranquilo. Fue entonces cuando una conversación cercana llamó mi atención.

    Dos viajeros estaban sentados junto a la barra hablando en voz baja. Al principio no les presté demasiada atención, hasta que una frase consiguió que levantara ligeramente la cabeza.

    Viajero 1: —Dicen que volvió a aparecer.

    Mi cuerpo se tensó de inmediato. Frente a mí, el muchacho también pareció escucharlo.

    Viajero 2: —Otra vez?

    Viajero 1: —Sí.

    Viajero 2: —Pensé que eran rumores.

    El hombre negó con la cabeza.

    Viajero 1: —Esta vez ocurrió al norte.

    El silencio se instaló entre nuestra mesa. Ambos escuchábamos y sabíamos que aquella conversación podía ser importante.

    Viajero 2: —Y qué pasó?

    Viajero 1: —Un bosque entero quedó destrozado.

    Sentí un escalofrío recorrerme la espalda, el muchacho levantó ligeramente la mirada, yo hice lo mismo. No hacía falta decirlo los dos estábamos pensando exactamente en lo mismo.

    Viajero 2: —Un incendio?

    Viajero 1: —No.

    El hombre bajó la voz.

    Viajero 1: —Dicen que el terreno estaba lleno de grietas.

    Mi respiración se detuvo durante un instante.
    Las mismas palabras. Las mismas señales El mismo rastro.

    Cuando los viajeros continuaron hablando ya apenas podía escucharlos. Mi atención estaba completamente centrada en lo que acababa de oír. Volví a mirar al muchacho pero el ya me estaba mirando.

    Fenrir: —¿Crees que es él?

    El silencio duró varios segundos. Finalmente respondió.

    Desconocido: —No lo sé.

    Sus ojos se desviaron hacia la ventana de la posada. Hacia la oscuridad del exterior.

    Desconocido: —Pero quiero averiguarlo.

    Aquellas palabras quedaron suspendidas en el aire. Por primera vez desde que había comenzado mi viaje sentí algo diferente no era esperanza, no era alivio, era curiosidad.
    Porque una parte de mí había abandonado casa buscando una cura pero otra parte…

    La parte que seguía recordando aquel combate cada vez que cerraba los ojos, necesitaba respuestas.

    Necesitaba entender quién era aquel muchacho y por qué nos había atacado y por qué las heridas que nos había dejado se negaban a desaparecer.

    Miré nuevamente las grietas que recorrían el brazo del desconocido y después observé las vendas que cubrían mis propias manos. Fuera quien fuese aquel muchacho, seguía ahí fuera. Y si realmente había vuelto a aparecer al norte, significaba que el rastro aún estaba caliente. Quizás mi viaje ya no consistía únicamente en encontrar una cura.

    Quizás acababa de convertirse en algo mucho más peligroso. Y por primera vez desde que entré en aquella posada, tuve la sensación de que el destino acababa de unir dos caminos que jamás debieron cruzarse.
    •Las Crónicas De Fenrir Queen• Capítulo 2: Dos heridas, un mismo rastro La conversación se fue apagando poco a poco después de aquello. No porque alguno quisiera marcharse, sino porque ambos parecíamos estar procesando lo que acabábamos de descubrir. Durante semanas había recorrido caminos, pueblos y ciudades enteras buscando respuestas para unas heridas que nadie sabía explicar, y ahora, por primera vez desde que había comenzado mi viaje, me encontraba frente a alguien que cargaba con algo parecido. El sonido de la chimenea crepitaba suavemente a nuestra izquierda mientras la mayoría de los viajeros continuaban con sus conversaciones. La lámpara situada entre nosotros proyectaba una luz cálida sobre la mesa de madera y, aunque el ambiente de la posada era acogedor, no podía dejar de mirar aquellas grietas que recorrían su brazo. Eran diferentes a las mías. Mucho más pequeñas. Mucho más localizadas. Sin embargo, se parecían demasiado para ser una simple coincidencia. Fenrir: —Cuánto tiempo llevas así? El muchacho bajó la mirada hacia su brazo vendado y permaneció pensativo durante unos segundos antes de responder. Desconocido: —No estoy seguro… algunas semanas. Asentí lentamente por las coincidencias y similitudes. Fenrir: —Entonces te encontraste con él hace poco. Desconocido: —Sí. Volvió a hacerse el silencio. No era incómodo. Simplemente ninguno parecía saber cómo continuar una conversación sobre alguien de quien no conocíamos absolutamente nada. No teníamos un nombre. No teníamos una explicación. Ni siquiera sabíamos si aquel muchacho estaba buscando algo o simplemente destruía todo lo que encontraba a su paso. Bajé la mirada hacia mis manos. Las vendas asomaban ligeramente por debajo de las mangas y, aunque intentaba ignorarlo, el dolor seguía ahí. Había aprendido a convivir con él durante las últimas semanas, pero eso no significaba que me gustara. Fenrir: —Yo ni siquiera pude hacerle frente. El muchacho levantó la vista. Desconocido: —Qué ocurrió? Solté una pequeña risa sin humor mientras observaba las llamas de la chimenea. Fenrir: —Lo que ocurrió es que me superó completamente. Mis dedos se cerraron ligeramente alrededor del borde de la mesa. Fenrir: —Intenté defenderme. Levanté barreras, utilicé todo lo que sabía hacer, pero ni siquiera entendía qué estaba ocurriendo. Sentía cómo el suelo se rompía bajo mis pies y cómo el aire se agrietaba a mi alrededor. Cuando quise darme cuenta ya estaba en el suelo.— Durante unos segundos permanecí observando la luz de la lámpara. Fenrir: —Ni siquiera fui capaz de herirlo.— El muchacho no respondió inmediatamente. Parecía analizar cada una de mis palabras. Finalmente habló. Desconocido: —Sigues viva. Parpadeé. No era la respuesta que esperaba. Fenrir: —¿Eh? Desconocido: —Sigues viva. Su voz permanecía tan tranquila como antes. Desconocido: —Eso significa que hiciste algo bien. Me quedé observándolo en silencio, durante todo aquel tiempo había pensado en mi derrota. Había pensado en mis errores. En lo débil que era. En todo lo que me faltaba por aprender. Nunca me había detenido a pensar en el simple hecho de que había sobrevivido. No sabía si aquello debía hacerme sentir mejor. Pero, de alguna manera, ayudaba. La conversación volvió a apagarse mientras varios clientes abandonaban la posada para retirarse a descansar. Poco a poco el lugar comenzó a vaciarse. Las voces se hicieron menos numerosas y el ambiente más tranquilo. Fue entonces cuando una conversación cercana llamó mi atención. Dos viajeros estaban sentados junto a la barra hablando en voz baja. Al principio no les presté demasiada atención, hasta que una frase consiguió que levantara ligeramente la cabeza. Viajero 1: —Dicen que volvió a aparecer. Mi cuerpo se tensó de inmediato. Frente a mí, el muchacho también pareció escucharlo. Viajero 2: —Otra vez? Viajero 1: —Sí. Viajero 2: —Pensé que eran rumores. El hombre negó con la cabeza. Viajero 1: —Esta vez ocurrió al norte. El silencio se instaló entre nuestra mesa. Ambos escuchábamos y sabíamos que aquella conversación podía ser importante. Viajero 2: —Y qué pasó? Viajero 1: —Un bosque entero quedó destrozado. Sentí un escalofrío recorrerme la espalda, el muchacho levantó ligeramente la mirada, yo hice lo mismo. No hacía falta decirlo los dos estábamos pensando exactamente en lo mismo. Viajero 2: —Un incendio? Viajero 1: —No. El hombre bajó la voz. Viajero 1: —Dicen que el terreno estaba lleno de grietas. Mi respiración se detuvo durante un instante. Las mismas palabras. Las mismas señales El mismo rastro. Cuando los viajeros continuaron hablando ya apenas podía escucharlos. Mi atención estaba completamente centrada en lo que acababa de oír. Volví a mirar al muchacho pero el ya me estaba mirando. Fenrir: —¿Crees que es él? El silencio duró varios segundos. Finalmente respondió. Desconocido: —No lo sé. Sus ojos se desviaron hacia la ventana de la posada. Hacia la oscuridad del exterior. Desconocido: —Pero quiero averiguarlo. Aquellas palabras quedaron suspendidas en el aire. Por primera vez desde que había comenzado mi viaje sentí algo diferente no era esperanza, no era alivio, era curiosidad. Porque una parte de mí había abandonado casa buscando una cura pero otra parte… La parte que seguía recordando aquel combate cada vez que cerraba los ojos, necesitaba respuestas. Necesitaba entender quién era aquel muchacho y por qué nos había atacado y por qué las heridas que nos había dejado se negaban a desaparecer. Miré nuevamente las grietas que recorrían el brazo del desconocido y después observé las vendas que cubrían mis propias manos. Fuera quien fuese aquel muchacho, seguía ahí fuera. Y si realmente había vuelto a aparecer al norte, significaba que el rastro aún estaba caliente. Quizás mi viaje ya no consistía únicamente en encontrar una cura. Quizás acababa de convertirse en algo mucho más peligroso. Y por primera vez desde que entré en aquella posada, tuve la sensación de que el destino acababa de unir dos caminos que jamás debieron cruzarse.
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  • Vaya, tal parece que otra vez sere un dia de lo mas aburrido....
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  • El último timbre había sonado hacía varios minutos. Los pasillos de la facultad estaban casi vacíos y el único sonido que rompía el silencio era la lluvia golpeando los ventanales.
    Anne permanecía sentada en su lugar, fingiendo revisar sus apuntes. En realidad, esperaba que todos salieran antes de acercarse al escritorio.
    Con una sonrisa tranquila, caminó hasta quedar frente al profesor.
    —¿Tiene un momento?
    El profesor levantó la vista de los exámenes que estaba calificando.
    —Claro, Anne. ¿En qué puedo ayudarte?
    Ella apoyó suavemente una mano sobre el escritorio.
    —Quería preguntarle sobre el trabajo de investigación... aunque, si soy sincera, creo que solo quería hablar con usted un rato.
    La confesión hizo que el profesor arqueara ligeramente una ceja.
    —Eso no parece una duda relacionada con la materia.
    Anne soltó una pequeña risa.
    —Lo sé... pero tenía que intentarlo.
    Por un instante, ambos guardaron silencio. El profesor cerró la carpeta con calma.
    —Eres una estudiante brillante. No necesitas inventar pretextos para hacer preguntas.
    —¿Y si la pregunta no es académica?
    La mirada de Anne era curiosa, casi desafiante, pero sin perder la dulzura.
    El profesor respiró hondo antes de responder.
    —Entonces probablemente no sea una pregunta que pueda responder.
    Ella bajó la vista unos segundos antes de sonreír de nuevo.
    —Siempre encuentra la manera de esquivarme.
    —Siempre encuentro la manera de mantener los límites.
    Anne asintió lentamente.
    —Lo entiendo... y, precisamente por eso, lo admiro.
    Las palabras quedaron suspendidas en el aire.
    El profesor la observó con una mezcla de sorpresa y serenidad.
    —Agradezco tu sinceridad. Pero mientras seas mi alumna, mi responsabilidad es cuidar de esa línea.
    Anne tomó su mochila y dio un paso hacia la puerta.
    —Entonces tendré que graduarme primero.
    Por primera vez en toda la conversación, el profesor dejó escapar una leve risa.
    —Primero preocúpate por terminar el semestre con las mismas buenas calificaciones.
    Ella sonrió con complicidad.
    —Eso está hecho.
    Antes de salir del aula, giró apenas el rostro.
    —Buenas noches, profesor.
    —Buenas noches, Anne.
    La puerta se cerró lentamente. Mientras caminaba por el pasillo, Anne no pudo evitar sonreír. Sabía que algunas historias no empiezan con una confesión, sino con la paciencia suficiente para esperar el momento adecuado.
    El último timbre había sonado hacía varios minutos. Los pasillos de la facultad estaban casi vacíos y el único sonido que rompía el silencio era la lluvia golpeando los ventanales. Anne permanecía sentada en su lugar, fingiendo revisar sus apuntes. En realidad, esperaba que todos salieran antes de acercarse al escritorio. Con una sonrisa tranquila, caminó hasta quedar frente al profesor. —¿Tiene un momento? El profesor levantó la vista de los exámenes que estaba calificando. —Claro, Anne. ¿En qué puedo ayudarte? Ella apoyó suavemente una mano sobre el escritorio. —Quería preguntarle sobre el trabajo de investigación... aunque, si soy sincera, creo que solo quería hablar con usted un rato. La confesión hizo que el profesor arqueara ligeramente una ceja. —Eso no parece una duda relacionada con la materia. Anne soltó una pequeña risa. —Lo sé... pero tenía que intentarlo. Por un instante, ambos guardaron silencio. El profesor cerró la carpeta con calma. —Eres una estudiante brillante. No necesitas inventar pretextos para hacer preguntas. —¿Y si la pregunta no es académica? La mirada de Anne era curiosa, casi desafiante, pero sin perder la dulzura. El profesor respiró hondo antes de responder. —Entonces probablemente no sea una pregunta que pueda responder. Ella bajó la vista unos segundos antes de sonreír de nuevo. —Siempre encuentra la manera de esquivarme. —Siempre encuentro la manera de mantener los límites. Anne asintió lentamente. —Lo entiendo... y, precisamente por eso, lo admiro. Las palabras quedaron suspendidas en el aire. El profesor la observó con una mezcla de sorpresa y serenidad. —Agradezco tu sinceridad. Pero mientras seas mi alumna, mi responsabilidad es cuidar de esa línea. Anne tomó su mochila y dio un paso hacia la puerta. —Entonces tendré que graduarme primero. Por primera vez en toda la conversación, el profesor dejó escapar una leve risa. —Primero preocúpate por terminar el semestre con las mismas buenas calificaciones. Ella sonrió con complicidad. —Eso está hecho. Antes de salir del aula, giró apenas el rostro. —Buenas noches, profesor. —Buenas noches, Anne. La puerta se cerró lentamente. Mientras caminaba por el pasillo, Anne no pudo evitar sonreír. Sabía que algunas historias no empiezan con una confesión, sino con la paciencia suficiente para esperar el momento adecuado.
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  • Jules
    Jules es un adulto joven de 1.73 de altura, empezando sus veintes, es el tipo de persona al que tacharían de perfil bajo debido a su personalidad distante y reservada con desconocidos, está constantemente involucrado en la escena musical, asistiendo de forma seguida a toques en lugares de calidad cuestionable y de alguna manera tratando de vivir de eso, ha pasado por muchas bandas...
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  • ¡Madre mía van a acabar muy mal y se supone que hemos venido a divertirnos!
    ¡Madre mía van a acabar muy mal y se supone que hemos venido a divertirnos!
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  • El día está ideal para un café, además de que... No he dormido en toda la noche, se me van a salir los ojos en cualquier momento.
    El día está ideal para un café, además de que... No he dormido en toda la noche, se me van a salir los ojos en cualquier momento.
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