• — Nuestra cachorra se ha quedado dormida mi amor y no hay nada más lindo en el universo.

    #SeductiveSunday
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  • Flippy me regaló un ramo de flores y me invito a un picnic pero... está demasiado callado hoy(?).
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  • 【El joven había ido a la librería ya que debía buscar algunos libros que le faltaban para sus trabajos tomo algunos sobre animales marinos, historia y otros que él quería leer se tomó su tiempo revisando que si fueran todos lo que necesitaba entonces los fue a pagar en cuanto los pago salió de ahí muy emocionado le apasionaba lo que aprendía aunque a veces su mente divagaba en su familia sobre todo en su padre le dolía que no lo apoyara en su sueño, pero ya había decidido que no seguiría los deseos de su familia y seria feliz haciendo lo que más ama mientras caminaba tenia los audífonos puestos escuchando música mientras leía uno de los libros sobre los animales marinos estaba tranquilo era de los pocos momentos en donde tenía paz libero un poco de su aroma flores blancas y brisa marina de forma inconsciente ya que estaba muy concentrado y feliz leyendo】
    【El joven había ido a la librería ya que debía buscar algunos libros que le faltaban para sus trabajos tomo algunos sobre animales marinos, historia y otros que él quería leer se tomó su tiempo revisando que si fueran todos lo que necesitaba entonces los fue a pagar en cuanto los pago salió de ahí muy emocionado le apasionaba lo que aprendía aunque a veces su mente divagaba en su familia sobre todo en su padre le dolía que no lo apoyara en su sueño, pero ya había decidido que no seguiría los deseos de su familia y seria feliz haciendo lo que más ama mientras caminaba tenia los audífonos puestos escuchando música mientras leía uno de los libros sobre los animales marinos estaba tranquilo era de los pocos momentos en donde tenía paz libero un poco de su aroma flores blancas y brisa marina de forma inconsciente ya que estaba muy concentrado y feliz leyendo】
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  • Al amanecer, la pequeña campana sobre la puerta de la Bottega Valenti tintinea débilmente con la primera corriente fría del día. Carmina ya está despierta desde mucho antes: abre las persianas metálicas mientras el aire otoñal le eriza la piel, ese tipo de frío que no duele, pero sí avisa que el verano ya es un recuerdo.

    La calle huele a leña húmeda, a pan recién horneado en la panadería de la esquina y a hojas secas que el viento arrastra sin prisa. Carmina se frota las manos para calentárselas y entra a la tienda, donde el silencio es tan acogedor como una cobija vieja. Enciende las luces cálidas, que contra las sombras parecen pequeñas fogatas repartidas entre los estantes.

    Lo primero es preparar el café. La máquina antigua resopla con su gruñido familiar, y el aroma empieza a llenar la tienda. Carmina siempre guarda la primera taza para su abuela, quien baja las escaleras unos minutos después, envuelta en un suéter grueso de color mostaza.

    —Fa freddo oggi… —murmura Lucia, frotándose los brazos.
    Carmina sonríe.
    —Te lo dije, nonna, ya viene el invierno escondido entre las hojas.

    Mientras la abuela se sienta detrás del mostrador, Carmina revisa los productos recién llegados: mermeladas caseras, galletas de avellana, jabones artesanales que la gente empieza a comprar porque “huelen a hogar”. Organiza las manzanas rojas en una pequeña cesta de madera; algunas aún conservan esa frescura crujiente típica de octubre.

    A media mañana, los clientes habituales empiezan a entrar, sacudiéndose hojas del cabello, comentando el clima, pidiendo un café caliente para el camino. La campana de la puerta no deja de sonar. Carmina reconoce cada voz, cada paso.

    —¿Ya pusiste las decoraciones de otoño? —pregunta la señora Fiorini.
    Carmina señala el ventanal: unas guirnaldas de hojas secas y pequeñas calabazas pintadas a mano.
    —Las hice anoche —responde.
    —Se siente más acogedor aquí que en mi propia casa —ríe la señora.

    Por la tarde, el cielo se vuelve gris, y el viento trae el olor a lluvia. Carmina sale un momento a sujetar el cartel de ofertas para que no se lo lleve el aire. El clima cambia rápido: el viento helado le enrojece las mejillas y hace que su bufanda se infle como un pequeño paracaídas. Sin embargo, ella disfruta de esa sensación: el otoño siempre la ha hecho sentir acompañada, como si el mundo se encogiera un poco hacia adentro, volviéndose más íntimo.

    De vuelta en la tienda, ve a su abuela adormecida en la silla, las manos tibias alrededor de una taza de té ya frío. Carmina se acerca, le coloca suavemente una bufanda sobre los hombros y baja las luces, dejando solo las necesarias para que el lugar permanezca cálido y vivo.

    La tarde se disuelve despacio, y la Bottega Valenti respira con ella: crujidos de madera, olor a café, susurro de hojas al chocar contra la puerta. Carmina cierra los ojos un segundo, escuchando.
    Otoño siempre les sienta bien.
    Al amanecer, la pequeña campana sobre la puerta de la Bottega Valenti tintinea débilmente con la primera corriente fría del día. Carmina ya está despierta desde mucho antes: abre las persianas metálicas mientras el aire otoñal le eriza la piel, ese tipo de frío que no duele, pero sí avisa que el verano ya es un recuerdo. La calle huele a leña húmeda, a pan recién horneado en la panadería de la esquina y a hojas secas que el viento arrastra sin prisa. Carmina se frota las manos para calentárselas y entra a la tienda, donde el silencio es tan acogedor como una cobija vieja. Enciende las luces cálidas, que contra las sombras parecen pequeñas fogatas repartidas entre los estantes. Lo primero es preparar el café. La máquina antigua resopla con su gruñido familiar, y el aroma empieza a llenar la tienda. Carmina siempre guarda la primera taza para su abuela, quien baja las escaleras unos minutos después, envuelta en un suéter grueso de color mostaza. —Fa freddo oggi… —murmura Lucia, frotándose los brazos. Carmina sonríe. —Te lo dije, nonna, ya viene el invierno escondido entre las hojas. Mientras la abuela se sienta detrás del mostrador, Carmina revisa los productos recién llegados: mermeladas caseras, galletas de avellana, jabones artesanales que la gente empieza a comprar porque “huelen a hogar”. Organiza las manzanas rojas en una pequeña cesta de madera; algunas aún conservan esa frescura crujiente típica de octubre. A media mañana, los clientes habituales empiezan a entrar, sacudiéndose hojas del cabello, comentando el clima, pidiendo un café caliente para el camino. La campana de la puerta no deja de sonar. Carmina reconoce cada voz, cada paso. —¿Ya pusiste las decoraciones de otoño? —pregunta la señora Fiorini. Carmina señala el ventanal: unas guirnaldas de hojas secas y pequeñas calabazas pintadas a mano. —Las hice anoche —responde. —Se siente más acogedor aquí que en mi propia casa —ríe la señora. Por la tarde, el cielo se vuelve gris, y el viento trae el olor a lluvia. Carmina sale un momento a sujetar el cartel de ofertas para que no se lo lleve el aire. El clima cambia rápido: el viento helado le enrojece las mejillas y hace que su bufanda se infle como un pequeño paracaídas. Sin embargo, ella disfruta de esa sensación: el otoño siempre la ha hecho sentir acompañada, como si el mundo se encogiera un poco hacia adentro, volviéndose más íntimo. De vuelta en la tienda, ve a su abuela adormecida en la silla, las manos tibias alrededor de una taza de té ya frío. Carmina se acerca, le coloca suavemente una bufanda sobre los hombros y baja las luces, dejando solo las necesarias para que el lugar permanezca cálido y vivo. La tarde se disuelve despacio, y la Bottega Valenti respira con ella: crujidos de madera, olor a café, susurro de hojas al chocar contra la puerta. Carmina cierra los ojos un segundo, escuchando. Otoño siempre les sienta bien.
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  • 𝑼𝒏 𝒑𝒐𝒄𝒐 𝒔𝒐𝒃𝒓𝒆 𝑬𝒔𝒄𝒐𝒓𝒑𝒊𝒐
    . . ⇢「 N o m b r e ❞ ˎˊ˗ ︶︶︶︶︶︶︶︶ ╰►̷  Sɪʟᴀs   . . ⇢「 A p e l l i d o ❞ ˎˊ˗ ︶︶︶︶︶︶︶︶ ╰►̷ Bʟᴀᴄᴋᴡᴇʟʟ . . ⇢「 E d a d ❞ ˎˊ˗ ︶︶︶︶︶︶︶︶ ╰►̷   36 ᴀɴ̃ᴏs   . . ⇢「 N a c i m i e n t o ❞ ˎˊ˗ ︶︶︶︶︶︶︶︶ ╰►̷   𝟏𝟓 𝒅𝒆 𝑵𝒐𝒗𝒊𝒆𝒎𝒃𝒓𝒆   . . ⇢「 G e n e r o ❞ ˎˊ˗ ︶︶︶︶︶︶︶︶ ╰►̷  Mᴀsᴄᴜʟɪɴᴏ   . . ⇢「  ᴏ ʀ ɪ ᴇ ɴ ᴛ ᴀ ᴄ ɪ ó ɴ s ᴇ x ᴜ ᴀ ʟ ❞ ˎˊ˗...
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  • Disco Bear me está enseñando cosas que estaban de moda en los años 70' de la onda disco. Él sigue viviendo, vistiendo y bailando cómo si siguiera en aquella época.
    Disco Bear me está enseñando cosas que estaban de moda en los años 70' de la onda disco. Él sigue viviendo, vistiendo y bailando cómo si siguiera en aquella época.
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  • - Un poco de cosplay con 𝕾𝖍𝖆𝖉𝖔𝖜 𝕿𝖍𝖊 𝕳𝖊𝖉𝖌𝖊𝖍𝖔𝖌 para empezar el dia
    - Un poco de cosplay con [Shadow15] para empezar el dia
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  • - Ok, mira, no me importa quien seas no puedes entrar a mi casa y encenderme la luz durante mi sueño de princesa embellecedor. ¡Un erizo guapo tiene rutinas!
    - Ok, mira, no me importa quien seas no puedes entrar a mi casa y encenderme la luz durante mi sueño de princesa embellecedor. ¡Un erizo guapo tiene rutinas!
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  • — Buenos días, piernitas —

    Se había acercado con dos tazas en mano que había apoyado sobre la pequeña mesita al lado de la cama.
    Se había sentado a su lado y se agachó depositando un beso en su cabeza.

    Un suave ronroneo brotaba desde su pecho solo por verlo mientras lo despertaba.
    — Buenos días, piernitas — Se había acercado con dos tazas en mano que había apoyado sobre la pequeña mesita al lado de la cama. Se había sentado a su lado y se agachó depositando un beso en su cabeza. Un suave ronroneo brotaba desde su pecho solo por verlo mientras lo despertaba.
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  • Tal vez fuera un alcohólico, pero incluso él disfrutaba de un café caliente por la mañana apenas despertar.
    Se había levantado estirando incluso las alas y se había preparado una taza... También otra extra.
    Tal vez fuera un alcohólico, pero incluso él disfrutaba de un café caliente por la mañana apenas despertar. Se había levantado estirando incluso las alas y se había preparado una taza... También otra extra.
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