• Ven, tenemos que hablar de tu hermana. Siéntate.
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  • — Incomparables al resto del mundo.
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  • ¿Vienes al campo de Quidditch a entrenar?
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  • 𝘗𝘰𝘰𝘳 𝘵𝘩𝘪𝘯𝘨... 𝘛𝘩𝘦𝘺'𝘳𝘦 𝘢𝘭𝘳𝘦𝘢𝘥𝘺 𝘧𝘰𝘳𝘨𝘦𝘵𝘵𝘪𝘯𝘨 𝘺𝘰𝘶.
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  • El chico lobo se había vestido como un académico, incluso se había colocado unos lentes sin aumento que le regalaron y así se pasea por Mondstadt caminando con un libro en mano, lo tenía al revés.
    El chico lobo se había vestido como un académico, incluso se había colocado unos lentes sin aumento que le regalaron y así se pasea por Mondstadt caminando con un libro en mano, lo tenía al revés.
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  • Unas brochetas… ¿O tal vez unos nuggets?
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  • H-hola... Espero que disfrutes de lindo día en el parque... ¿Quieres comer helado junto a mí?.
    H-hola... Espero que disfrutes de lindo día en el parque... ¿Quieres comer helado junto a mí?.
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  • Estaba en su habitación, el reflejo del espejo capturando cada movimiento con detalle. Primero pasó sus dedos por su cabello largo y oscuro, dejándolo caer en ondas naturales que enmarcaban su rostro con suavidad. Tomó el vestido que había elegido para la salida con [Darkus] : un vestido ligero, de tela fluida, que abrazaba su figura sin apretar, dejando ver parte de sus tatuajes y sus piernas.

    Con movimientos delicados, se deslizó el vestido sobre su cuerpo, sintiendo cómo la tela rozaba su piel y acomodando lo igual para que nada se viera demás. Mientras se acomodaba el vestido, hizo una pausa frente al espejo, admirando ese vestido y mi cuerpo.

    Con una sonrisa suave, comenzó a hablarse en voz baja, casi para sí misma:

    —Este vestido... me hace sentir cómoda pero no resultará demasiado?.

    Aurora hizo un pequeño giro frente al espejo, dejando que el vestido se moviera con ella, y luego acarició suavemente el cabello que caía suelto, brillando bajo la luz tenue. Sus ojos brillaban bajo la luz de la habitación y el leve maquillaje resaltaba lo justo y necesario.

    —No lo voy a saber hasta que el llegue pero voy a disfrutar esta noche sin duda alguna por lo cómoda que el me hace sentir.

    Tomó su cartera y luego escucho la puerta de la casa, se dió una última mirada al espejo con una sonrisa y fue a abrir a ver quién era.
    Estaba en su habitación, el reflejo del espejo capturando cada movimiento con detalle. Primero pasó sus dedos por su cabello largo y oscuro, dejándolo caer en ondas naturales que enmarcaban su rostro con suavidad. Tomó el vestido que había elegido para la salida con [Darkus] : un vestido ligero, de tela fluida, que abrazaba su figura sin apretar, dejando ver parte de sus tatuajes y sus piernas. Con movimientos delicados, se deslizó el vestido sobre su cuerpo, sintiendo cómo la tela rozaba su piel y acomodando lo igual para que nada se viera demás. Mientras se acomodaba el vestido, hizo una pausa frente al espejo, admirando ese vestido y mi cuerpo. Con una sonrisa suave, comenzó a hablarse en voz baja, casi para sí misma: —Este vestido... me hace sentir cómoda pero no resultará demasiado?. Aurora hizo un pequeño giro frente al espejo, dejando que el vestido se moviera con ella, y luego acarició suavemente el cabello que caía suelto, brillando bajo la luz tenue. Sus ojos brillaban bajo la luz de la habitación y el leve maquillaje resaltaba lo justo y necesario. —No lo voy a saber hasta que el llegue pero voy a disfrutar esta noche sin duda alguna por lo cómoda que el me hace sentir. Tomó su cartera y luego escucho la puerta de la casa, se dió una última mirada al espejo con una sonrisa y fue a abrir a ver quién era.
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  • Y empezamos un hermoso día, o tal vez no tanto. Es el momento de dar las ultimas noticias y... No son muy buenas la verdad, no querría estar en la piel de esos pobres diablos.
    Y empezamos un hermoso día, o tal vez no tanto. Es el momento de dar las ultimas noticias y... No son muy buenas la verdad, no querría estar en la piel de esos pobres diablos.
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  • Darküs no podía dejar de maravillarse ante la fortaleza de su hembra. Cada día veía en ella una mezcla de dulzura y poder, de ternura y resistencia. Admiraba no solo a ella, sino a todas las mujeres embarazadas, porque comprendía que el embarazo, aunque muchas veces se pinta como algo simplemente hermoso, también es una travesía de sacrificio, dolor y coraje silencioso.

    Nadie habla lo suficiente de los vómitos, del cansancio, de las noches interminables sin poder dormir, de la angustia que a veces acompaña la espera. Pero él sí lo veía, lo sentía, y por eso la cuidaba con devoción. Porque sabía que dentro de ella se estaba gestando una vida, y con cada respiración, con cada esfuerzo, ella estaba construyendo el futuro que ambos soñaban.

    Darküs entendía que lo mínimo que podía hacer era mimarla, consentirla y acompañarla. Porque mientras ella llevaba el peso —literal y emocional— del embarazo, él se esforzaba por aligerarle el camino, por recordarle que no estaba sola. Y en cada gesto, en cada caricia, en cada palabra, crecía su orgullo y su amor.



    Darküs no podía dejar de maravillarse ante la fortaleza de su hembra. Cada día veía en ella una mezcla de dulzura y poder, de ternura y resistencia. Admiraba no solo a ella, sino a todas las mujeres embarazadas, porque comprendía que el embarazo, aunque muchas veces se pinta como algo simplemente hermoso, también es una travesía de sacrificio, dolor y coraje silencioso. Nadie habla lo suficiente de los vómitos, del cansancio, de las noches interminables sin poder dormir, de la angustia que a veces acompaña la espera. Pero él sí lo veía, lo sentía, y por eso la cuidaba con devoción. Porque sabía que dentro de ella se estaba gestando una vida, y con cada respiración, con cada esfuerzo, ella estaba construyendo el futuro que ambos soñaban. Darküs entendía que lo mínimo que podía hacer era mimarla, consentirla y acompañarla. Porque mientras ella llevaba el peso —literal y emocional— del embarazo, él se esforzaba por aligerarle el camino, por recordarle que no estaba sola. Y en cada gesto, en cada caricia, en cada palabra, crecía su orgullo y su amor.
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