• El portal se abrió como una herida en la hechura del mundo.

    El hombre fue arrancado de dondequiera que hubiese estado y arrojado a través de aquella luz impía. Su cuerpo se retorció en el tránsito. La carne pareció olvidar su forma. Los huesos crujieron como ramas secas bajo el peso de una tormenta invisible.

    Un poder inmenso despertó en su interior. No era una llama ni un río. Era algo más antiguo. Más vasto. La energía manó de él sin obediencia y la piedra se quebró bajo sus pies. Cráteres surgieron en la roca desnuda. Las escalinatas temblaron. El aire se llenó de polvo y fragmentos que flotaban alrededor de su figura como satélites errantes.

    Cuando el resplandor menguó, contempló el lugar. Escaleras sin término, ascendían hacia unas puertas colosales cuya sola presencia parecía desafiar la razón de los hombres. Las puertas del TRIUNVIRATO aguardaban inmóviles bajo una luz pálida.

    El demonio de renombrado linaje ajustó el sombrero oscuro sobre su cabeza. Su cabello, amarillo como trigo bajo cierto fulgor y blanco como ceniza bajo otro, danzaba con las corrientes invisibles de aquel reino extraño. Sobre su hombro descansaba una espada extensa y terrible. El filo parecía capaz de partir la misma noche.

    Comenzó a subir. Sus pasos resonaron en el vacío.

    ○Bueno, bueno... ¿dónde estoy?

    El acento británico se deslizó en el aire. Las puertas se abrieron. Y entonces ocurrió...el cambio. Fue súbito y cruel. Sintió los huesos doblarse dentro de su carne. Su espalda se arqueó. Los músculos se contrajeron. El rostro que durante eras había poseído la perfección temible de los demonios superiores comenzó a marchitarse.

    Las facciones divinas se hundieron y palidecieron como un fantasma. La piel adquirió los signos de una edad que jamás había conocido. Cuando terminó, donde antes se hallaba una belleza capaz de doblegar reyes y encender guerras, permanecía el semblante envejecido. Un hombre que los mortales habrían juzgado cercano a los cuarenta años. Llevó una mano a su rostro. Sus dedos temblaban.

    ○¿Mi cuerpo...? ¿Qué le pasa a mi cuerpo?

    Había miedo en su voz. Miedo verdadero. Entonces la luz regresó y lo envolvió. El mundo desapareció y apareció en otro. Un sitio desconocido.

    ○¡Hermana! ¿Dónde estás?

    El grito brotó de su garganta. Movió la espada por puro instinto. El acero cortó el aire con violencia. Era el gesto de alguien preparado para matar ejércitos enteros con tal de proteger a una sola persona. Mas algo se quebró. Un dolor insoportable recorrió su brazo. Escuchó el sonido. Decenas de fracturas. Los huesos estallaron bajo la piel. Cayó de rodillas. La espada golpeó el suelo. Respiró con dificultad, luego alzó la vista. Y habló.

    ○Por la virtud, la historia y el poder que me confiere el peso de mi padre... Azraeth... te ordeno volver a ser mi mano. El aire permaneció inmóvil. Durante un instante no ocurrió nada. Después la carne comenzó a moverse. Los fragmentos óseos regresaron a su sitio. Los tendones se reconstruyeron. La piel se cerró y la mano volvió a existir. Lombard la observó. Abrió los dedos y los cerró, volvió a abrirlos. Ni una sola herida. Ni una sola cicatriz. Se incorporó lentamente.

    Miró la extremidad restaurada como si contemplara un milagro imposible. Luego observó el mundo que lo rodeaba. Y por primera vez, el demonio quedó sin voz.

    ○Esto... esto es...

    Permaneció allí, inmóvil bajo la luz desconocida, mientras el universo se desplegaba ante sus ojos como un libro cuya primera página acababa de abrirse.
    El portal se abrió como una herida en la hechura del mundo. El hombre fue arrancado de dondequiera que hubiese estado y arrojado a través de aquella luz impía. Su cuerpo se retorció en el tránsito. La carne pareció olvidar su forma. Los huesos crujieron como ramas secas bajo el peso de una tormenta invisible. Un poder inmenso despertó en su interior. No era una llama ni un río. Era algo más antiguo. Más vasto. La energía manó de él sin obediencia y la piedra se quebró bajo sus pies. Cráteres surgieron en la roca desnuda. Las escalinatas temblaron. El aire se llenó de polvo y fragmentos que flotaban alrededor de su figura como satélites errantes. Cuando el resplandor menguó, contempló el lugar. Escaleras sin término, ascendían hacia unas puertas colosales cuya sola presencia parecía desafiar la razón de los hombres. Las puertas del TRIUNVIRATO aguardaban inmóviles bajo una luz pálida. El demonio de renombrado linaje ajustó el sombrero oscuro sobre su cabeza. Su cabello, amarillo como trigo bajo cierto fulgor y blanco como ceniza bajo otro, danzaba con las corrientes invisibles de aquel reino extraño. Sobre su hombro descansaba una espada extensa y terrible. El filo parecía capaz de partir la misma noche. Comenzó a subir. Sus pasos resonaron en el vacío. ○Bueno, bueno... ¿dónde estoy? El acento británico se deslizó en el aire. Las puertas se abrieron. Y entonces ocurrió...el cambio. Fue súbito y cruel. Sintió los huesos doblarse dentro de su carne. Su espalda se arqueó. Los músculos se contrajeron. El rostro que durante eras había poseído la perfección temible de los demonios superiores comenzó a marchitarse. Las facciones divinas se hundieron y palidecieron como un fantasma. La piel adquirió los signos de una edad que jamás había conocido. Cuando terminó, donde antes se hallaba una belleza capaz de doblegar reyes y encender guerras, permanecía el semblante envejecido. Un hombre que los mortales habrían juzgado cercano a los cuarenta años. Llevó una mano a su rostro. Sus dedos temblaban. ○¿Mi cuerpo...? ¿Qué le pasa a mi cuerpo? Había miedo en su voz. Miedo verdadero. Entonces la luz regresó y lo envolvió. El mundo desapareció y apareció en otro. Un sitio desconocido. ○¡Hermana! ¿Dónde estás? El grito brotó de su garganta. Movió la espada por puro instinto. El acero cortó el aire con violencia. Era el gesto de alguien preparado para matar ejércitos enteros con tal de proteger a una sola persona. Mas algo se quebró. Un dolor insoportable recorrió su brazo. Escuchó el sonido. Decenas de fracturas. Los huesos estallaron bajo la piel. Cayó de rodillas. La espada golpeó el suelo. Respiró con dificultad, luego alzó la vista. Y habló. ○Por la virtud, la historia y el poder que me confiere el peso de mi padre... Azraeth... te ordeno volver a ser mi mano. El aire permaneció inmóvil. Durante un instante no ocurrió nada. Después la carne comenzó a moverse. Los fragmentos óseos regresaron a su sitio. Los tendones se reconstruyeron. La piel se cerró y la mano volvió a existir. Lombard la observó. Abrió los dedos y los cerró, volvió a abrirlos. Ni una sola herida. Ni una sola cicatriz. Se incorporó lentamente. Miró la extremidad restaurada como si contemplara un milagro imposible. Luego observó el mundo que lo rodeaba. Y por primera vez, el demonio quedó sin voz. ○Esto... esto es... Permaneció allí, inmóvil bajo la luz desconocida, mientras el universo se desplegaba ante sus ojos como un libro cuya primera página acababa de abrirse.
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  • ── Esto es demasiado... me gusta tomar fotos, no ser a quien se las hacen...
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  • Megumi aún no comprende como estás galletas llegaron a su cocina. Al abrir el estante estaban ahí.

    -- No saben mal...

    Murmuró luego de darles un pequeño mordisco, le había restado importancia a su... Inusual forma, parecida a cierta persona que conoce.
    Megumi aún no comprende como estás galletas llegaron a su cocina. Al abrir el estante estaban ahí. -- No saben mal... Murmuró luego de darles un pequeño mordisco, le había restado importancia a su... Inusual forma, parecida a cierta persona que conoce.
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  • Asi es como itadori y yo , pedimos ir a cine con megumi , hasta conversero.
    Asi es como itadori y yo , pedimos ir a cine con megumi , hasta conversero.
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  • Vaya los humanos tienen mucha variedad de libros! Espero poder leer... los... To... dos...

    –La serafín que nunca había experimentado el cansancio ahora se había dormido al leer–
    Vaya los humanos tienen mucha variedad de libros! Espero poder leer... los... To... dos... –La serafín que nunca había experimentado el cansancio ahora se había dormido al leer–
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  • -Sabes cuánto trabajo tuve por tu ausencia? ¡Estúpido!.
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  • ¿Azúcar en su té? ¿Miel? ¿Mejores opciones de vivienda digna?
    ¿Azúcar en su té? ¿Miel? ¿Mejores opciones de vivienda digna?
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  • +El Huevo Fosilizado de la Escarcha Ardiente+

    Estado: Inactivo

    Origen: Desconocido

    Edad estimada: Incalculable



    *Descripción*

    A simple vista parece una roca de origen volcánico.

    Su superficie está compuesta por capas de piedra oscura endurecida por presiones imposibles, atravesadas por extrañas vetas cristalinas de color azul pálido. Algunos aseguran que dichas vetas son hielo antiguo. Otros afirman que son minerales desconocidos.

    Posee una forma vagamente ovalada, similar a la de un huevo gigantesco.

    No emite energía mágica.

    No contiene calor.

    No reacciona a hechizos de detección.

    Durante siglos fue catalogado como una curiosidad geológica sin valor alguno.

    Leyenda

    Las historias más antiguas hablan de una erupción ocurrida cuando el mundo aún era joven.

    Un volcán primordial despertó en medio de una tormenta glacial tan violenta que el fuego y la escarcha colisionaron en el mismo instante.

    Entre las rocas expulsadas por aquella explosión viajaba un único objeto.

    Un huevo.

    Antes de tocar tierra quedó atrapado en un océano congelado, donde permaneció sepultado durante eras enteras.

    Los glaciares avanzaron.

    Los imperios nacieron.

    Los imperios desaparecieron.

    Y el huevo continuó allí.

    Dormido.

    Olvidado.

    Esperando.



    *Descubrimiento.*

    Miles de años después, el retroceso de los hielos dejó al descubierto una extraña roca con forma de huevo.

    Fue encontrada por casualidad por un comerciante ambulante durante uno de sus viajes.

    Sin conocer su origen, la transportó junto al resto de mercancías extrañas que vendía en mercados y aldeas.

    El objeto permaneció durante años en su puesto.

    Nadie quiso comprarlo.

    Nadie encontró utilidad alguna en él.

    Para la mayoría no era más que una piedra curiosa.

    Sin embargo, algunos afirmaban escuchar algo extraño cuando permanecían cerca.

    No era un sonido.

    No era una voz.

    Era algo parecido al eco de un latido extremadamente lejano.

    Tan débil que podía confundirse con la imaginación.

    Y aun así...

    Nunca desaparecía por completo.
    +El Huevo Fosilizado de la Escarcha Ardiente+ Estado: Inactivo Origen: Desconocido Edad estimada: Incalculable *Descripción* A simple vista parece una roca de origen volcánico. Su superficie está compuesta por capas de piedra oscura endurecida por presiones imposibles, atravesadas por extrañas vetas cristalinas de color azul pálido. Algunos aseguran que dichas vetas son hielo antiguo. Otros afirman que son minerales desconocidos. Posee una forma vagamente ovalada, similar a la de un huevo gigantesco. No emite energía mágica. No contiene calor. No reacciona a hechizos de detección. Durante siglos fue catalogado como una curiosidad geológica sin valor alguno. Leyenda Las historias más antiguas hablan de una erupción ocurrida cuando el mundo aún era joven. Un volcán primordial despertó en medio de una tormenta glacial tan violenta que el fuego y la escarcha colisionaron en el mismo instante. Entre las rocas expulsadas por aquella explosión viajaba un único objeto. Un huevo. Antes de tocar tierra quedó atrapado en un océano congelado, donde permaneció sepultado durante eras enteras. Los glaciares avanzaron. Los imperios nacieron. Los imperios desaparecieron. Y el huevo continuó allí. Dormido. Olvidado. Esperando. *Descubrimiento.* Miles de años después, el retroceso de los hielos dejó al descubierto una extraña roca con forma de huevo. Fue encontrada por casualidad por un comerciante ambulante durante uno de sus viajes. Sin conocer su origen, la transportó junto al resto de mercancías extrañas que vendía en mercados y aldeas. El objeto permaneció durante años en su puesto. Nadie quiso comprarlo. Nadie encontró utilidad alguna en él. Para la mayoría no era más que una piedra curiosa. Sin embargo, algunos afirmaban escuchar algo extraño cuando permanecían cerca. No era un sonido. No era una voz. Era algo parecido al eco de un latido extremadamente lejano. Tan débil que podía confundirse con la imaginación. Y aun así... Nunca desaparecía por completo.
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  • ¡Siempre necesitan un abrazo y ánimo!
    ¡Siempre necesitan un abrazo y ánimo!
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  • -El día ha estado algo aburrido por eso ha pasado casi todo el día viendo su programa.-
    -El día ha estado algo aburrido por eso ha pasado casi todo el día viendo su programa.-
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