• Mmmmm....creo que me emocione un poco con las calabazas

    **Dijo para si mismo mientras se encontraba descansando en la calabaza que aun decoraba**
    Mmmmm....creo que me emocione un poco con las calabazas **Dijo para si mismo mientras se encontraba descansando en la calabaza que aun decoraba**
    Me gusta
    Me encocora
    5
    44 turnos 0 maullidos
  • Miren mi cabello, que largo es. (?)
    Miren mi cabello, que largo es. (?)
    Me encocora
    Me enjaja
    Me gusta
    8
    0 turnos 0 maullidos
  • Buenos días a todos, feliz lunes y pasad una buena semana.
    Buenos días a todos, feliz lunes y pasad una buena semana. :STK-13:
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • ¿Qué les puedo decir yo? Vivan su vida sin arrepentimientos, porqué lo hecho, hecho está y nada puede solucionar el pasado, eso sí, ir aprendiendo de los errores y tratar de no replicarlos, aunque el crecimiento nunca es constante, a veces hay subidas y bajadas. No existe persona que no haya tropezado y caído, pero algunas se alegraran de cuando estés abajo, pero es normal, no te fijes en ellos, sacude, levántate y sigue tu camino.
    ¿Qué les puedo decir yo? Vivan su vida sin arrepentimientos, porqué lo hecho, hecho está y nada puede solucionar el pasado, eso sí, ir aprendiendo de los errores y tratar de no replicarlos, aunque el crecimiento nunca es constante, a veces hay subidas y bajadas. No existe persona que no haya tropezado y caído, pero algunas se alegraran de cuando estés abajo, pero es normal, no te fijes en ellos, sacude, levántate y sigue tu camino.
    Me encocora
    Me gusta
    7
    0 turnos 0 maullidos
  • POV: Cuando despiertas después de la mejor noche de tu vida, y estas mas desubicado que pato en un garaje, hasta que ves a la mujer mas increíble del mundo a tu lado y te das cuenta d que no ha sido un sueño.
    POV: Cuando despiertas después de la mejor noche de tu vida, y estas mas desubicado que pato en un garaje, hasta que ves a la mujer mas increíble del mundo a tu lado y te das cuenta d que no ha sido un sueño.
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • "Han pasado veinte ciclos desde aquel suceso que aún tiembla en la médula del tiempo, veinte giros de un sol que parece más viejo y más doliente con cada amanecer, veinte respiraciones del mundo en cuyo pulso se entrelazan las memorias de los caídos. Sobre mis hombros recayó el peso del deber compartido, ese yugo invisible que arde como hierro sobre la carne del alma, marcado por la ausencia de mis hermanos, aquellos que abrazaron el frío eterno con la resignación de un cometa que se entrega al vacío, besando con su luz moribunda la superficie de un planeta que apenas osa exhalar su primer suspiro.

    Veinte largos ciclos... y aún ellos, los espectros del deber, no se detienen. Jamás lo harán. Y en esa perpetuidad funesta se justifica mi presencia, mi condena y mi propósito: detener aquello que los hombres, al mirar, son incapaces de comprender antes de ser devorados por las fauces abisales de las blasfemias vivientes. Seres cuyo origen se enreda en los hilos que los dioses, crueles artesanos, tejieron sobre los cadáveres de estrellas putrefactas, deleitándose en su propia creación como niños que juegan con las sombras de un fuego que no entienden. Pensaron, en su arrogancia, que sus engendros jamás se alzarían contra ellos; pero el eco del sufrimiento también aprende a respirar.

    Ahora esas criaturas respiran, y su hálito pestilente se esparce más allá del circo moribundo donde fueron gestadas. Se revuelven en la carne de los hombres, reclamando su libertad con el aliento de los condenados. Y, como ironía de las divinidades, su quietud sólo encuentra reposo en el filo de mi espada, en la responsabilidad que me fue otorgada como una sentencia, no como un honor. Pues allí, donde ninguna lengua osa pronunciar nombre, debo recorrer los senderos olvidados por los bardos, caminos que duermen bajo siglos de silencio y sangre. En esos parajes prohibidos, las palabras se derriten como cera, y la fe se pudre en los labios de los más devotos del Sagrado Cónclave de la Llama Inmaculada, cuyos clérigos hierven su alma en rezos estériles, clamando por una paz que ellos mismos negaron al crear monstruos con las manos ensangrentadas de su dios.

    Hipócritas... todos ellos.

    Y sin embargo, aquí me encuentro. Tras escuchar, entre los ecos apagados de una taberna olvidada, el rumor de una entidad que acecha en las entrañas de una vieja taiga donde el invierno sepulta los secretos de épocas que ya nadie recuerda. Allí, donde los árboles se inclinan como testigos petrificados ante el peso de las historias no contadas. Aquí estoy, tras haber visto cómo las espadas yacen clavadas en la tierra, cual rosas fúnebres nacidas del hierro y la desesperación, entrelazadas en los brazos de los árboles que ya las reclamaron como parte de su osario natural. Las armaduras, desprovistas de propósito, se erigen ahora como tumbas sin nombre de quienes osaron caminar más allá del límite de la razón: valientes, insensatos, o simplemente avariciosos... todos unidos por el mismo destino.

    Y aquí permanezco, comprendiendo lo que ellos no alcanzaron a entender: que, en ocasiones, el monstruo no se elige. Se esculpe, poco a poco, en el silencio de la culpa, en el frío que persiste incluso cuando el fuego se extingue. Que a veces... uno no decide ser un monstruo; simplemente se despierta un día y descubre que el reflejo en la oscuridad lo ha estado observando desde siempre."
    "Han pasado veinte ciclos desde aquel suceso que aún tiembla en la médula del tiempo, veinte giros de un sol que parece más viejo y más doliente con cada amanecer, veinte respiraciones del mundo en cuyo pulso se entrelazan las memorias de los caídos. Sobre mis hombros recayó el peso del deber compartido, ese yugo invisible que arde como hierro sobre la carne del alma, marcado por la ausencia de mis hermanos, aquellos que abrazaron el frío eterno con la resignación de un cometa que se entrega al vacío, besando con su luz moribunda la superficie de un planeta que apenas osa exhalar su primer suspiro. Veinte largos ciclos... y aún ellos, los espectros del deber, no se detienen. Jamás lo harán. Y en esa perpetuidad funesta se justifica mi presencia, mi condena y mi propósito: detener aquello que los hombres, al mirar, son incapaces de comprender antes de ser devorados por las fauces abisales de las blasfemias vivientes. Seres cuyo origen se enreda en los hilos que los dioses, crueles artesanos, tejieron sobre los cadáveres de estrellas putrefactas, deleitándose en su propia creación como niños que juegan con las sombras de un fuego que no entienden. Pensaron, en su arrogancia, que sus engendros jamás se alzarían contra ellos; pero el eco del sufrimiento también aprende a respirar. Ahora esas criaturas respiran, y su hálito pestilente se esparce más allá del circo moribundo donde fueron gestadas. Se revuelven en la carne de los hombres, reclamando su libertad con el aliento de los condenados. Y, como ironía de las divinidades, su quietud sólo encuentra reposo en el filo de mi espada, en la responsabilidad que me fue otorgada como una sentencia, no como un honor. Pues allí, donde ninguna lengua osa pronunciar nombre, debo recorrer los senderos olvidados por los bardos, caminos que duermen bajo siglos de silencio y sangre. En esos parajes prohibidos, las palabras se derriten como cera, y la fe se pudre en los labios de los más devotos del Sagrado Cónclave de la Llama Inmaculada, cuyos clérigos hierven su alma en rezos estériles, clamando por una paz que ellos mismos negaron al crear monstruos con las manos ensangrentadas de su dios. Hipócritas... todos ellos. Y sin embargo, aquí me encuentro. Tras escuchar, entre los ecos apagados de una taberna olvidada, el rumor de una entidad que acecha en las entrañas de una vieja taiga donde el invierno sepulta los secretos de épocas que ya nadie recuerda. Allí, donde los árboles se inclinan como testigos petrificados ante el peso de las historias no contadas. Aquí estoy, tras haber visto cómo las espadas yacen clavadas en la tierra, cual rosas fúnebres nacidas del hierro y la desesperación, entrelazadas en los brazos de los árboles que ya las reclamaron como parte de su osario natural. Las armaduras, desprovistas de propósito, se erigen ahora como tumbas sin nombre de quienes osaron caminar más allá del límite de la razón: valientes, insensatos, o simplemente avariciosos... todos unidos por el mismo destino. Y aquí permanezco, comprendiendo lo que ellos no alcanzaron a entender: que, en ocasiones, el monstruo no se elige. Se esculpe, poco a poco, en el silencio de la culpa, en el frío que persiste incluso cuando el fuego se extingue. Que a veces... uno no decide ser un monstruo; simplemente se despierta un día y descubre que el reflejo en la oscuridad lo ha estado observando desde siempre."
    Me gusta
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • Puede que Nora no le recuerde ni recuerde porqué el dia de hoy es importante. Pero hubo una época, semanas atrás, en que habia preparado minuciosamente aquel dia...

    Ya no podría entregarle aquello en mano, claro. Pero en el cajón del escritorio de Nora, en casa de Orión, si alguien abriera este, podría encontrar un paquete cuyo contenido constaba de: un juego de caras plumas nuevas, varios botes de tinta ecológica resistente al agua y... un soporte para plumas en madera y detalles dorados.

    No le habia dado tiempo a escribir una nota. Pensó que tendría más tiempo. Pero había tenido tiempo de etiquetar el paquete con el nombre del auror.
    Puede que Nora no le recuerde ni recuerde porqué el dia de hoy es importante. Pero hubo una época, semanas atrás, en que habia preparado minuciosamente aquel dia... Ya no podría entregarle aquello en mano, claro. Pero en el cajón del escritorio de Nora, en casa de Orión, si alguien abriera este, podría encontrar un paquete cuyo contenido constaba de: un juego de caras plumas nuevas, varios botes de tinta ecológica resistente al agua y... un soporte para plumas en madera y detalles dorados. No le habia dado tiempo a escribir una nota. Pensó que tendría más tiempo. Pero había tenido tiempo de etiquetar el paquete con el nombre del auror.
    Me entristece
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Hey; Hola, ¡Buenas noches!.
    ¿Como te fue hoy?
    Si gustas, puedes contarme en lo que te preparo la cena.
    Toma asiento; que soy toda oídos. ♡

    https://music.youtube.com/watch?v=p00v9ZFhWJM&si=dKe2xUE3YQWWsp1N
    Hey; Hola, ¡Buenas noches!. ¿Como te fue hoy? Si gustas, puedes contarme en lo que te preparo la cena. Toma asiento; que soy toda oídos. ♡ https://music.youtube.com/watch?v=p00v9ZFhWJM&si=dKe2xUE3YQWWsp1N
    Me encocora
    Me gusta
    6
    6 turnos 0 maullidos
  • -L A T R A I C I O N-
    Aun recordaba esa noche, ese día, cuando mientras el llegaba a el departamento apenas al abrir la puerta ella susurro “lo siento”, poco después una explosión que lo empujo hasta atravesar la ventana del pasillo, recordaba la lluvia caía al igual que la noche como si quisiera borrar lo que el día ya conocía. Cristales estallaron en una...
    Me gusta
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • No hay nada que ame más perderme que de todo lo que hay allá fuera, y desarrollar síndrome de Estocolmo con mi novia ♡
    No hay nada que ame más perderme que de todo lo que hay allá fuera, y desarrollar síndrome de Estocolmo con mi novia ♡
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
Patrocinados