• —¿...Que si soy peligrosa? Solo para tu sentido común y tú tranquilidad. De resto, soy todo un encanto~ (?)
    —¿...Que si soy peligrosa? Solo para tu sentido común y tú tranquilidad. De resto, soy todo un encanto~ (?)
    Me gusta
    Me encocora
    3
    7 turnos 0 maullidos
  • Tengo muchas ideas para Halloween. No puedo decidirme ahora.
    Tengo muchas ideas para Halloween. No puedo decidirme ahora.
    0 turnos 0 maullidos
  • Ryu…

    Hoy he intentado hacer algo por ti.
    Un hechizo de los que me enseñó mamá Ayane —uno de los más simples, el número cinco del grimorio—:
    “Pétalo Guardián”, un pequeño conjuro de protección.
    Solo debía usar un pétalo de rosa, de lirio o de narciso…
    pero no pude.

    En cambio, fui al jardín secreto Ishtar, donde el aire siempre huele a luna recién nacida.
    Bajo nuestro árbol de sakura —el que florece incluso cuando el tiempo duerme—, encontré un pétalo caído sobre el estanque.
    Tan suave, tan perfecto…
    y pensé que no había flor más nuestra que esa.

    Así que lo tomé entre mis dedos, preparé el sello de cera y recité las palabras en Tharésh’Kael:

    > “Florin serha, kael’nah trov…”



    La voz me tembló.
    Por un momento creí que no funcionaría,
    pero el pétalo comenzó a brillar, primero con una luz leve, casi un suspiro,
    y luego más intensa, como si me respondiera.
    No sé si fue suerte o si el sakura quiso ayudarme.

    Lo guardé dentro de un pequeño colgante de cristal,
    con un hilo de plata y una gota de mi propia sangre —solo una, para sellar la intención—.
    No creo que dure más de un día, ni que te proteja de algo realmente peligroso…
    pero es mi primer hechizo por ti,
    y eso ya lo hace especial.

    Cuando lo lleves, quiero que pienses que, aunque la magia se disuelva con el amanecer,
    el deseo con el que lo hice —que estés a salvo, que vuelvas—
    ese no se rompe.
    Ni con el tiempo.
    Ni con nada.

    🩷

    Ryuリュウ・イシュタル・ヨキン Ishtar Yokin
    Ryu… Hoy he intentado hacer algo por ti. Un hechizo de los que me enseñó mamá Ayane —uno de los más simples, el número cinco del grimorio—: “Pétalo Guardián”, un pequeño conjuro de protección. Solo debía usar un pétalo de rosa, de lirio o de narciso… pero no pude. En cambio, fui al jardín secreto Ishtar, donde el aire siempre huele a luna recién nacida. Bajo nuestro árbol de sakura —el que florece incluso cuando el tiempo duerme—, encontré un pétalo caído sobre el estanque. Tan suave, tan perfecto… y pensé que no había flor más nuestra que esa. Así que lo tomé entre mis dedos, preparé el sello de cera y recité las palabras en Tharésh’Kael: > “Florin serha, kael’nah trov…” La voz me tembló. Por un momento creí que no funcionaría, pero el pétalo comenzó a brillar, primero con una luz leve, casi un suspiro, y luego más intensa, como si me respondiera. No sé si fue suerte o si el sakura quiso ayudarme. Lo guardé dentro de un pequeño colgante de cristal, con un hilo de plata y una gota de mi propia sangre —solo una, para sellar la intención—. No creo que dure más de un día, ni que te proteja de algo realmente peligroso… pero es mi primer hechizo por ti, y eso ya lo hace especial. Cuando lo lleves, quiero que pienses que, aunque la magia se disuelva con el amanecer, el deseo con el que lo hice —que estés a salvo, que vuelvas— ese no se rompe. Ni con el tiempo. Ni con nada. 🩷 [Ryu]
    Me encocora
    Me gusta
    Me shockea
    7
    4 turnos 1 maullido
  • Crónicas del Olvido — El Legado que No Murió

    Han pasado mas de 100 años desde la caída de Yukine y Lidica. El Señor de las Sombras no gobierna con ejércitos ni decretos. Su dominio es más sutil: el sol ya no sale con fuerza, los colores del mundo se han apagado, y las estaciones se han vuelto erráticas. La magia elemental está corrompida. Los sabios han desaparecido. Los templos han sido sellados.

    La gente sobrevive. Pero no vive.

    En las ciudades, se prohíbe hablar de los héroes caídos. En los pueblos, sus nombres son susurros. En los bosques, sus símbolos han sido borrados. Pero en los rincones más olvidados del mundo… algo se mueve.

    En el Valle de las Voces Silentes, donde el viento aún canta, un joven aprendiz llamado Kael encuentra un fragmento de piedra con una runa que brilla débilmente. No sabe qué significa. Pero al tocarla, escucha una voz:

    “La luz no muere. Solo espera.”

    Kael comienza a buscar respuestas. En su viaje, encuentra a Sira, una guerrera errante que ha tenido sueños recurrentes con una mujer de cabello plateado y ojos decididos. Juntos, comienzan a reunir fragmentos: antiguos textos, objetos olvidados, ecos de magia que aún resisten la corrupción.
    No buscan venganza. Buscan memoria.

    En el corazón del Bosque de los Ancestros, Kael y Sira descubren una cámara oculta. Dentro, dos estatuas sin rostro, rodeadas por runas que aún vibran con energía. Al tocarlas, ambos son envueltos por visiones:

    • Kael ve a Yukine, en su forma final, liberando el sello ancestral, enfrentando al Señor de las Sombras con una magia que no comprendía.

    • Sira ve a Lidica, lanzándose sin miedo, canalizando su voluntad en un golpe que casi cambió el destino.
    Ambos despiertan con lágrimas en los ojos.

    Kael y Sira no son héroes aún. Pero comienzan a actuar. Liberan aldeas pequeñas de la influencia mágica corrupta. Enseñan a los niños a leer las estrellas. Recuperan fragmentos del Amuleto del Destino, que se rompió en la batalla final y cuyos pedazos fueron esparcidos por el mundo.

    Cada acción es pequeña. Pero el Señor de las Sombras comienza a notar.

    Y en lo más profundo de su trono, donde la oscuridad es más densa, el Amuleto corrompido vibra. No por poder. Por amenaza.

    Los sabios ocultos comienzan a salir de sus refugios. Los Guardianes elementales, debilitados pero vivos, sienten el cambio. Las criaturas mágicas regresan lentamente. Y en los sueños de Kael y Sira, las voces de Yukine y Lidica se hacen más claras.

    “No somos el final. Somos el comienzo.”

    Kael y Sira encuentran a Tharos en las ruinas de un templo incendiado, donde vive aislado, temiendo volver a perder el control. Elen aparece cuando el grupo intenta purificar un lago corrompido, salvándolos de una emboscada de sombras líquidas.
    Al principio, no confían entre sí. Tharos teme herirlos. Elen duda de que la lucha sea posible. Pero Kael, con su convicción silenciosa, y Sira, con su determinación feroz, los unen.
    Juntos, forman una célula de resistencia que no busca destruir al Señor de las Sombras… aún. Su misión es recuperar los fragmentos del Amuleto, restaurar los templos elementales, y despertar el legado dormido de Yukine y Lidica.

    Primer Enfrentamiento: El Guardián del Eco

    En las ruinas del Templo del Viento, el grupo enfrenta a un Guardián Corrompido, una criatura que alguna vez fue protectora del equilibrio, ahora convertida en una amalgama de sombra y aire cortante.

    • Kael detecta un fragmento del Amuleto en su núcleo.

    • Sira lucha en un duelo aéreo, esquivando ráfagas invisibles.

    • Tharos pierde el control por momentos, incendiando parte del templo.

    • Elen estabiliza el entorno, permitiendo que Kael canalice el fragmento.

    La batalla es caótica, pero al final, el grupo logra purificar al Guardián. El fragmento brilla. El templo respira. Y el mundo… tiembla.



    Crónicas del Olvido — El Legado que No Murió Han pasado mas de 100 años desde la caída de Yukine y Lidica. El Señor de las Sombras no gobierna con ejércitos ni decretos. Su dominio es más sutil: el sol ya no sale con fuerza, los colores del mundo se han apagado, y las estaciones se han vuelto erráticas. La magia elemental está corrompida. Los sabios han desaparecido. Los templos han sido sellados. La gente sobrevive. Pero no vive. En las ciudades, se prohíbe hablar de los héroes caídos. En los pueblos, sus nombres son susurros. En los bosques, sus símbolos han sido borrados. Pero en los rincones más olvidados del mundo… algo se mueve. En el Valle de las Voces Silentes, donde el viento aún canta, un joven aprendiz llamado Kael encuentra un fragmento de piedra con una runa que brilla débilmente. No sabe qué significa. Pero al tocarla, escucha una voz: “La luz no muere. Solo espera.” Kael comienza a buscar respuestas. En su viaje, encuentra a Sira, una guerrera errante que ha tenido sueños recurrentes con una mujer de cabello plateado y ojos decididos. Juntos, comienzan a reunir fragmentos: antiguos textos, objetos olvidados, ecos de magia que aún resisten la corrupción. No buscan venganza. Buscan memoria. En el corazón del Bosque de los Ancestros, Kael y Sira descubren una cámara oculta. Dentro, dos estatuas sin rostro, rodeadas por runas que aún vibran con energía. Al tocarlas, ambos son envueltos por visiones: • Kael ve a Yukine, en su forma final, liberando el sello ancestral, enfrentando al Señor de las Sombras con una magia que no comprendía. • Sira ve a Lidica, lanzándose sin miedo, canalizando su voluntad en un golpe que casi cambió el destino. Ambos despiertan con lágrimas en los ojos. Kael y Sira no son héroes aún. Pero comienzan a actuar. Liberan aldeas pequeñas de la influencia mágica corrupta. Enseñan a los niños a leer las estrellas. Recuperan fragmentos del Amuleto del Destino, que se rompió en la batalla final y cuyos pedazos fueron esparcidos por el mundo. Cada acción es pequeña. Pero el Señor de las Sombras comienza a notar. Y en lo más profundo de su trono, donde la oscuridad es más densa, el Amuleto corrompido vibra. No por poder. Por amenaza. Los sabios ocultos comienzan a salir de sus refugios. Los Guardianes elementales, debilitados pero vivos, sienten el cambio. Las criaturas mágicas regresan lentamente. Y en los sueños de Kael y Sira, las voces de Yukine y Lidica se hacen más claras. “No somos el final. Somos el comienzo.” Kael y Sira encuentran a Tharos en las ruinas de un templo incendiado, donde vive aislado, temiendo volver a perder el control. Elen aparece cuando el grupo intenta purificar un lago corrompido, salvándolos de una emboscada de sombras líquidas. Al principio, no confían entre sí. Tharos teme herirlos. Elen duda de que la lucha sea posible. Pero Kael, con su convicción silenciosa, y Sira, con su determinación feroz, los unen. Juntos, forman una célula de resistencia que no busca destruir al Señor de las Sombras… aún. Su misión es recuperar los fragmentos del Amuleto, restaurar los templos elementales, y despertar el legado dormido de Yukine y Lidica. Primer Enfrentamiento: El Guardián del Eco En las ruinas del Templo del Viento, el grupo enfrenta a un Guardián Corrompido, una criatura que alguna vez fue protectora del equilibrio, ahora convertida en una amalgama de sombra y aire cortante. • Kael detecta un fragmento del Amuleto en su núcleo. • Sira lucha en un duelo aéreo, esquivando ráfagas invisibles. • Tharos pierde el control por momentos, incendiando parte del templo. • Elen estabiliza el entorno, permitiendo que Kael canalice el fragmento. La batalla es caótica, pero al final, el grupo logra purificar al Guardián. El fragmento brilla. El templo respira. Y el mundo… tiembla.
    0 turnos 0 maullidos
  • 𝑻𝒂𝒍𝒗𝒆𝒛 𝒔𝒆𝒂 𝒉𝒖𝒆𝒓𝒇𝒂𝒏𝒂 𝒔𝒊𝒏 𝒄𝒐𝒏𝒐𝒄𝒆𝒓 𝒂 𝒎𝒊 𝒇𝒂𝒎𝒊𝒍𝒊𝒂 𝒅𝒆 𝒔𝒂𝒏𝒈𝒓𝒆.
    𝑷𝒆𝒓𝒐 𝒕𝒆𝒏𝒈𝒐 𝒎𝒊 𝒑𝒓𝒐𝒑𝒊𝒂 𝒇𝒂𝒎𝒊𝒍𝒊𝒂 𝒑𝒆𝒍𝒖𝒅𝒂..
    𝒕𝒐𝒅𝒐𝒔 𝒔𝒐𝒏 𝒎𝒊 𝒂𝒅𝒐𝒓𝒂𝒄𝒊𝒐𝒏
    𝑻𝒂𝒍𝒗𝒆𝒛 𝒔𝒆𝒂 𝒉𝒖𝒆𝒓𝒇𝒂𝒏𝒂 𝒔𝒊𝒏 𝒄𝒐𝒏𝒐𝒄𝒆𝒓 𝒂 𝒎𝒊 𝒇𝒂𝒎𝒊𝒍𝒊𝒂 𝒅𝒆 𝒔𝒂𝒏𝒈𝒓𝒆. 𝑷𝒆𝒓𝒐 𝒕𝒆𝒏𝒈𝒐 𝒎𝒊 𝒑𝒓𝒐𝒑𝒊𝒂 𝒇𝒂𝒎𝒊𝒍𝒊𝒂 𝒑𝒆𝒍𝒖𝒅𝒂.. 𝒕𝒐𝒅𝒐𝒔 𝒔𝒐𝒏 𝒎𝒊 𝒂𝒅𝒐𝒓𝒂𝒄𝒊𝒐𝒏
    Me gusta
    Me encocora
    6
    5 turnos 0 maullidos
  • 𝙿𝚁𝙸𝙼𝙴𝚁𝙰 𝙲𝙰𝚁𝚃𝙰

    Bill Macher
    ¡ Hola Bill !

    Soy una chica de la ciudad donde creciste, siento muchísimo lo que te ha ocurrido. Me parece tan injusto lo que te hicieron, eres un hombre maravilloso que no merece estar en la cárcel. He leído tu tesis sobre la vida tras la muerte y me parece fastinante, no sé si leerás mi carta porque algo me dice que tendrás muchas cartas de otras chicas, pero bueno lo voy a intentar que es lo último que se pierde.

    Att Anaïs
    𝙿𝚁𝙸𝙼𝙴𝚁𝙰 𝙲𝙰𝚁𝚃𝙰 [ThcxW1] ¡ Hola Bill ! Soy una chica de la ciudad donde creciste, siento muchísimo lo que te ha ocurrido. Me parece tan injusto lo que te hicieron, eres un hombre maravilloso que no merece estar en la cárcel. He leído tu tesis sobre la vida tras la muerte y me parece fastinante, no sé si leerás mi carta porque algo me dice que tendrás muchas cartas de otras chicas, pero bueno lo voy a intentar que es lo último que se pierde. Att Anaïs
    Me gusta
    1
    11 turnos 0 maullidos
  • No entiendo por qué algunos días soy completamente humano. No tengo nada de especial.
    Y otros días soy algo completamente diferente, algo que existe en otro mundo.
    No entiendo por qué algunos días soy completamente humano. No tengo nada de especial. Y otros días soy algo completamente diferente, algo que existe en otro mundo.
    Me shockea
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • No te olvides de que octubre es el mes del terror... Y todos se emocionan por disfrazarse y esas cosas, pero... ¿Has sentido el miedo real alguna vez?

    *Ace pensaba en una ocasión cuando se emetió n una isla cubierta de neblina, y se encontró con alguna especie de gárgolas que cruzaban los cielos durante la noche...*
    No te olvides de que octubre es el mes del terror... Y todos se emocionan por disfrazarse y esas cosas, pero... ¿Has sentido el miedo real alguna vez? *Ace pensaba en una ocasión cuando se emetió n una isla cubierta de neblina, y se encontró con alguna especie de gárgolas que cruzaban los cielos durante la noche...*
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Por si las m̴̳̺̪̫̫̞̈́̍̇̇̀̏̇́̚͜͝o̴͓̜̱̊̃͐͐̎̚͝s̷̢̘̮̓͒͐̔̅͗͜͝͝c̷̛̼͓͂͂̂̎͝a̴̡̖̣̹̎s̸̯̙͉̮̍͘
    Bella Mortem está en sus veintes y aunque su sonrisa asuste, está emocionada por eso. Estudia artes visuales, al menos en papel porque no necesita sentarse frente a un pizarrón y que alguien le diga cómo expresar su creatividad "con saber sentir es suficiente. Dejas marinar el sentimiento debajo de tu lengua y luego lo transformas ya sea en arte o en veneno, de...
    Me gusta
    1
    3 comentarios 0 compartidos
  • Necesitaba un respiro y volver a conectar conmigo misma
    Necesitaba un respiro y volver a conectar conmigo misma
    Me gusta
    Me encocora
    5
    0 turnos 0 maullidos
Patrocinados