• El silencio en la casa de Jero Rael se interrumpió con el sonido firme de la puerta. Al abrir, se encontró con tres hombres de porte imponente y rostros imperturbables, enviados directamente por Maral Romanov, la temido *boss* de la Bratva. Sin mediar más palabras que las necesarias, los hombres entraron con paso firme, cruzaron el recibidor y depositaron con absoluto cuidado los paquetes sobre la mesa principal.

    —Regalos de cumpleaños de parte del Señorita Maral Romanov —

    Anunció el líder del grupo con una reverencia sobria. Acto seguido, los tres hombres se dieron la vuelta y se retiraron del lugar tan rápido como habían llegado, dejándolo a solas con los obsequios. Sobre la mesa descansaba, en primer lugar, un imponente estuche rígido de fibra de carbono con detalles en oro; Cuando él lo abriera, Jero descubriria una de las guitarras más lujosas y costosas del mundo, una pieza de colección con acabados impecables y maderas exóticas. A su lado, los portatrajes de alta costura revelaban una selecta colección de vestimentas caras, diseñadas exclusivamente para sus presentaciones, entre las que destacaban varios abrigos negros de cortes impecables y telas finas. Coronando el opulento gesto, una sobria tarjeta con el sello de la Bratva descansaba sobre los abrigos, exhibiendo un mensaje directo y conciso: *"Feliz cumpleaños"*.
    El silencio en la casa de Jero Rael se interrumpió con el sonido firme de la puerta. Al abrir, se encontró con tres hombres de porte imponente y rostros imperturbables, enviados directamente por Maral Romanov, la temido *boss* de la Bratva. Sin mediar más palabras que las necesarias, los hombres entraron con paso firme, cruzaron el recibidor y depositaron con absoluto cuidado los paquetes sobre la mesa principal. —Regalos de cumpleaños de parte del Señorita Maral Romanov — Anunció el líder del grupo con una reverencia sobria. Acto seguido, los tres hombres se dieron la vuelta y se retiraron del lugar tan rápido como habían llegado, dejándolo a solas con los obsequios. Sobre la mesa descansaba, en primer lugar, un imponente estuche rígido de fibra de carbono con detalles en oro; Cuando él lo abriera, Jero descubriria una de las guitarras más lujosas y costosas del mundo, una pieza de colección con acabados impecables y maderas exóticas. A su lado, los portatrajes de alta costura revelaban una selecta colección de vestimentas caras, diseñadas exclusivamente para sus presentaciones, entre las que destacaban varios abrigos negros de cortes impecables y telas finas. Coronando el opulento gesto, una sobria tarjeta con el sello de la Bratva descansaba sobre los abrigos, exhibiendo un mensaje directo y conciso: *"Feliz cumpleaños"*.
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  • ¡Udon! Bueno, un poco mezcla, pero delicioso de todos modos. ¿Quien quiere?
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  • “𝑬𝒕𝒆𝒓𝒏𝒊𝒕𝒚 𝒉𝒂𝒔 𝒎𝒚 𝒆𝒚𝒆𝒔.”
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  • [Tras recuperar el bolso robado. Owen intenta entregarselo a su dueña quién aún transitaba por las calles cercanas. Sútilmente. Sin ser visto como ya esta acostumbrado. Pero se paraliza cuando escucha que esta le dirije la palabra*

    Mujer ejecutiva: -¿Ese es mi bolso?. Uff *Suspira aliviada y sonríe* Pensé que ya nunca lo volvería a ver. Gra... *Su rostro palicede al ver mi cuerpo translúcido*

    Owen: -¿Puedes verme?. Digo... Por favor no te asustes. No te asustes. No te haré daño. Recuperé tu bolso y sólo quería...

    Mujer ejecutiva: *Con su rostro pálido empieza a gritar despavorida* -AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH ¡UN FANTASMA!. ¡AUXILIO!.

    Owen: *Deja el bolso en el piso. Da media vuelta y se va volando cabisbajo* -Claro... Eso es lo que soy. Una monstruosidad. A quién engaño. *Desvía la mirada al piso y su voz se quiebra a momentos* De verdad quiero hacer el bien. Darle un sentido a estas habilidades espectrales... Pero a pesar de que ya me he acostumbrado a varias cosas. Jamás dejará de doler que me miren con ese miedo... Ese "rechazo". ¿De que dependerá que algunos puedan verme y otros no?. Supongo que de la sensibilidad espiritual que varía de persona en persona. No lo sé realmente... Tampoco me importa de momento... *Sigue volando hasta que su silueta se pierde en el firmamento del cielo estrellado nocturno*
    [Tras recuperar el bolso robado. Owen intenta entregarselo a su dueña quién aún transitaba por las calles cercanas. Sútilmente. Sin ser visto como ya esta acostumbrado. Pero se paraliza cuando escucha que esta le dirije la palabra* Mujer ejecutiva: -¿Ese es mi bolso?. Uff *Suspira aliviada y sonríe* Pensé que ya nunca lo volvería a ver. Gra... *Su rostro palicede al ver mi cuerpo translúcido* Owen: -¿Puedes verme?. Digo... Por favor no te asustes. No te asustes. No te haré daño. Recuperé tu bolso y sólo quería... Mujer ejecutiva: *Con su rostro pálido empieza a gritar despavorida* -AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH ¡UN FANTASMA!. ¡AUXILIO!. Owen: *Deja el bolso en el piso. Da media vuelta y se va volando cabisbajo* -Claro... Eso es lo que soy. Una monstruosidad. A quién engaño. *Desvía la mirada al piso y su voz se quiebra a momentos* De verdad quiero hacer el bien. Darle un sentido a estas habilidades espectrales... Pero a pesar de que ya me he acostumbrado a varias cosas. Jamás dejará de doler que me miren con ese miedo... Ese "rechazo". ¿De que dependerá que algunos puedan verme y otros no?. Supongo que de la sensibilidad espiritual que varía de persona en persona. No lo sé realmente... Tampoco me importa de momento... *Sigue volando hasta que su silueta se pierde en el firmamento del cielo estrellado nocturno*
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  • El mejor Kurogane Hyoudou Rosfield
    El mejor [Kurogane_Cal_Devens100099] ❤️ ❤️ ❤️
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  • ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘𝖨𝗇𝗀𝗋𝗂𝖽 𝖵𝖺𝗅𝖾𝗇𝗍𝗂𝗇𝖾 ⫘⫘⫘

    El pasillo del segundo piso olía a madera húmeda y a la ceniza densa de los puros cerberus avanzó, su enorme silueta bloqueaba la tenue luz de los apliques de la pared. No hubo advertencias ni hubo palabras.

    La orden del supervisor de la sección técnica había sido directa: Eliminación total.

    La primera puerta cedió bajo el impacto de su bota con el estrépito de un trueno , el espacio se convirtió de inmediato en un matadero claustrofóbico.

    Dos guardaespaldas, cuyos rostros estaban grabados en su memoria táctica, ni siquiera alcanzaron a desenfundar , la mano enguantada de cerberus, masiva y pesada como el hierro, se cerró en torno al cuello del primero, aplastando la laringe antes de arrojar el cuerpo contra el segundo.

    La fuerza del impacto fracturó el cráneo de ambos contra la pared de hormigón, el olor cambió instantáneamente, el perfume barato y el tabaco desaparecieron, sepultados por el aroma denso, ferroso y caliente de la sangre fresca.

    Los deudores y los mafiosos de la mesa central gritaron, volcando el mobiliario en un intento inútil de crear una barrera comenzando a disparar, tres balas de nueve milímetros impactaron directamente en el chaleco táctico de su pecho, y una cuarta le perforó la piel del hombro izquierdo.

    Cerberus ni siquiera parpadeó, su tolerancia al dolor, alterada quirúrgicamente en los laboratorios de su infancia, transformó el daño en un mero estímulo de posicionamiento, en un incentivo en ir a sentir...MÁS.

    Se movió con una agilidad monstruosa que desafiaba su tamaño , aquello fue una coreografía de brutalidad muda , rompió extremidades, hundió cajas torácicas con la palma de la mano y ejecutó cada baja con la precisión de una máquina. Uno de los líderes de la mafia intentó arrastrarse hacia la ventana, suplicando, ofreciendo dinero, llorando lágrimas de puro terror.

    Cerberus lo miró desde arriba a través de las rendijas de su máscara obligatoria, sus ojos cansados, habitualmente apagados, brillaban ahora con la determinación de un propósito, alzó su bota, comenzando a aplastar su cabeza cual cucaracha en el suelo, haciendo que el crujido final puso fin al ruido. Silencio.... De nuevo el maldito silencio.


    Cerberus permaneció de pie en el centro de la sala destruida, rodeado de escombros y cuerpos inertes. Su respiración agitada subía y bajaba en un ritmo violento, la adrenalina quemaba sus venas como ácido, manteniendo sus músculos tensos, listos para seguir despedazando carne.


    No se quejó del hombro sangrante.
    No se movió para limpiarse la cara.
    Esperaba la orden de retirada por el auricular de su oído. Esperaba que alguien le dijera qué hacer ahora.

    ---creeeek---

    El sonido no provino de su radio. Provino de la puerta rota del pasillo.
    El olor a pólvora y sangre del cuarto fue cortado de golpe por un aroma nuevo, ajeno al matadero en el que se encontraba. Los ojos de Cerberus se abrieron de golpe, dilatados por la hipervigilancia extrema.
    Sus mandíbulas se apretaron detrás de la máscara

    ¿Quién estaba ahi? ¿falló? ¿porque el aroma le podía tan alterado?
    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘[Damage.Punk]⫘⫘⫘ El pasillo del segundo piso olía a madera húmeda y a la ceniza densa de los puros cerberus avanzó, su enorme silueta bloqueaba la tenue luz de los apliques de la pared. No hubo advertencias ni hubo palabras. La orden del supervisor de la sección técnica había sido directa: Eliminación total. La primera puerta cedió bajo el impacto de su bota con el estrépito de un trueno , el espacio se convirtió de inmediato en un matadero claustrofóbico. Dos guardaespaldas, cuyos rostros estaban grabados en su memoria táctica, ni siquiera alcanzaron a desenfundar , la mano enguantada de cerberus, masiva y pesada como el hierro, se cerró en torno al cuello del primero, aplastando la laringe antes de arrojar el cuerpo contra el segundo. La fuerza del impacto fracturó el cráneo de ambos contra la pared de hormigón, el olor cambió instantáneamente, el perfume barato y el tabaco desaparecieron, sepultados por el aroma denso, ferroso y caliente de la sangre fresca. Los deudores y los mafiosos de la mesa central gritaron, volcando el mobiliario en un intento inútil de crear una barrera comenzando a disparar, tres balas de nueve milímetros impactaron directamente en el chaleco táctico de su pecho, y una cuarta le perforó la piel del hombro izquierdo. Cerberus ni siquiera parpadeó, su tolerancia al dolor, alterada quirúrgicamente en los laboratorios de su infancia, transformó el daño en un mero estímulo de posicionamiento, en un incentivo en ir a sentir...MÁS. Se movió con una agilidad monstruosa que desafiaba su tamaño , aquello fue una coreografía de brutalidad muda , rompió extremidades, hundió cajas torácicas con la palma de la mano y ejecutó cada baja con la precisión de una máquina. Uno de los líderes de la mafia intentó arrastrarse hacia la ventana, suplicando, ofreciendo dinero, llorando lágrimas de puro terror. Cerberus lo miró desde arriba a través de las rendijas de su máscara obligatoria, sus ojos cansados, habitualmente apagados, brillaban ahora con la determinación de un propósito, alzó su bota, comenzando a aplastar su cabeza cual cucaracha en el suelo, haciendo que el crujido final puso fin al ruido. Silencio.... De nuevo el maldito silencio. Cerberus permaneció de pie en el centro de la sala destruida, rodeado de escombros y cuerpos inertes. Su respiración agitada subía y bajaba en un ritmo violento, la adrenalina quemaba sus venas como ácido, manteniendo sus músculos tensos, listos para seguir despedazando carne. No se quejó del hombro sangrante. No se movió para limpiarse la cara. Esperaba la orden de retirada por el auricular de su oído. Esperaba que alguien le dijera qué hacer ahora. ---creeeek--- El sonido no provino de su radio. Provino de la puerta rota del pasillo. El olor a pólvora y sangre del cuarto fue cortado de golpe por un aroma nuevo, ajeno al matadero en el que se encontraba. Los ojos de Cerberus se abrieron de golpe, dilatados por la hipervigilancia extrema. Sus mandíbulas se apretaron detrás de la máscara ¿Quién estaba ahi? ¿falló? ¿porque el aroma le podía tan alterado?
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  • ¿Tratas de hacerme cambiar? Sufre. Adoro este outfit.~
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  • — ¿Me creíste una delicada flor de verano?. Olvidas por completo que las rosas tienen espinas pero yo soy planta carnívora, prepárate para perder está ronda. — La última bola de billar a punto de entrar en el hoyo, a nada de regalarle la victoria y burlarse en la cara del imbécil que pregunto si el tono de su piel es natural.

    Lo es y con muchísimo orgullo lo dejara claro.
    — ¿Me creíste una delicada flor de verano?. Olvidas por completo que las rosas tienen espinas pero yo soy planta carnívora, prepárate para perder está ronda. — La última bola de billar a punto de entrar en el hoyo, a nada de regalarle la victoria y burlarse en la cara del imbécil que pregunto si el tono de su piel es natural. Lo es y con muchísimo orgullo lo dejara claro.
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  • —Está muy caro el café como para que me hagan escupirlo tan temprano. (?)
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  • - Llegas tarde, vaquero (Cloud Strife ); aún tenemos tiempo de dar un paseo en Chocobo

    *Le guiña un ojo al rubio y le regala una sonrisa. Aguanta el reírse al comportarse ante Cloud así, esperando que le gustara el detalle y no se riera.*
    - Llegas tarde, vaquero ([Cloud_Strife] ); aún tenemos tiempo de dar un paseo en Chocobo *Le guiña un ojo al rubio y le regala una sonrisa. Aguanta el reírse al comportarse ante Cloud así, esperando que le gustara el detalle y no se riera.*
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