[ 22:48 / Ozerogorsk / Cárpatos Orientales / Rumania ]
— Papa... Tengo miedo —Decía un joven de no más de siete años, que se aferraba a su padre mientras este último lo cargaba
— Tranquilo leo... Todo estará bien, ya el gobierno se está encargando, lo que sea que atacó a mamá no vendrá por nosotros ni por nadie más en el pueblo...
El padre de Leo decía aquello intentando transmitirle la mayor confianza a su hijo, se supone que hace unas horas el sheriff de Ozerogorsk les había dado la orden de que todos se mantuvieran en sus casas pues el gobierno —después de haber enviado a personas especializadas para analizar la situación— ha declarado que los ataques se deben a una gran cantidad de animales con rabia que están cerca de la zona, se supone que durante la noche de hoy estaría realizando una avanzada para identificar a estos animales, sedarlos y posteriormente llevarlos a un lugar adecuado y dormirlos para siempre... Eso fue lo que les dijeron a los habitantes del pueblo quienes claramente tenían sus dudas ¿Por qué animales con rabia realizan ataques que podrían considerarse relativamente coordinados? Otros se preguntaban ¿Por qué estos animales insistían en no dejar rastros de sus ataques? Nada más que el destrozo y una mancha de sangre, y luego esta la pregunta más inquietante ¿Por qué están buscando a todos esos animales rabiosos en la noche? Sus mentes no estaban muy seguras de que era exactamente lo que ocurría, pero lo único que realmente les importaba era que se deshagan de la amenaza y eso estaban haciendo, pero no era el gobierno sino otra institución más bien religiosa...
[ En lo profundo del bosque... ]
El aire en el bosque que rodeaba a Ozerogorsk no era aire; era una sopa espesa en la resaltaba un leve aroma a azufre, si lo detalladas más se percibía el olor a sangre vaporizada y el hedor dulzón de la carne —ahora demoníaca— siendo quemada. La gran purga estaba llegando a su fin. Los gritos de la "prole de Moder" —aquellas aberraciones que desafiaban toda lógica anatómica, con extremidades que brotaban como raíces retorcidas y órganos que palpitaban fuera de sus cajas torácicas— se estaban apagando bajo el peso del acero bendito con el que eran creadas las balas, y por si eso no fuera suficiente, los cazadores tenían suficientes granadas incendiarias con fuego alquímico que los hará querer volver al infierno de dónde salieron. Uno de los cazadores se encontraba agachado, poniéndose a cubierto detrás de un tronco mientras recargaba su arma, respiraba pesadamente, se notaba su agotamiento pero su mirada aún mostraba la determinación de quien no se va a rendir hasta terminar su trabajo y es que este cazador era en realidad un condotiero
¡Vítkov!
Elijah, una vez que termino de recargar, con los pulmones ardiendo y el uniforme algo empapado en una mezcla de lodo y fluidos negros, escucho el grito de advertencia de uno de sus compañeros sin perdidas de tiempo, intento levantarse pero aprovechando el impulso decidió que era mejor saltar hacia un costado —y menos mal que lo hizo— el tronco del cuál se había apoyado hace unos instantes luego fue derribado, el sonido de la rotura se escuchaba en todo el lugar, el árbol cayó a unos metros por la embestida de lo que parecía ser un oso, pero no... Solo se asemejaba a uno; esta bestia que alguna vez fue un majestuoso depredador de los montes cárpatos, ha sido reconfigurada por la voluntad maldita para servir al mal, esta criatura es una amalgama de pesadilla, una aberración que encarna la corrupción de la naturaleza bajo la influencia de la entidad demoniaca que azota este lugar

¡¡¡ROAAAAAARR!!!
El rugido de semejante criatura puso a todos los cazadores en alerta, definitivamente lo habían hecho enojar al impedir que huyera del combate, el oso observaba a la persona que había arrojado la bomba incendiaria, el condotiero aún se encontraba en el suelo después de aquel salto, la criatura resoplaba con molestia al notar que había fallado en su ataque anterior pero antes de que pudiera abalanzarse para terminar con el condotiero, un escopetazo se escuchó a un lado de la criatura, los perdigones golpeaban sin impedimento el cráneo que hace mucho había perdido la piel y arrancaban una parte de la mandíbula alargada y dentada que tantos huesos había triturado
— Ya terminó tu descanso ¡Arriba Vítkov!
Uno de los Inquisidores a cargo en la operación había llegado justo a tiempo para ayudarles, Elijah sonrió con ironía mientras se levantaba tan rápido como la boca de su rifle de asalto, el resto de sus compañeros cazadores le alcanzaron y comenzaron a dispararle a la criatura mientras estaba enfocada en el Inquisidor, las balas no le hacían mucho y algunas rebotaban cuando golpeaban la armadura osea —que habían creado sus huesos expuestos y deformados— pero mientras más se incrustaban en su carne se notaba que sus movimientos se hacían más lentos, además de que los agujeros desprendían un poco de humo, al quemar la piel demoniaca. La criatura ya harta de los disparos se volteo para usar sus apéndices parásitos contra los cazadores, el que se encontraba más cerca de la criatura fue atrapado de la pierna y lo usaron como martillo para golpear a sus otros compañeros y después ser arrojado contra un árbol, otro de los apéndices agarro un condotiero por el brazo mientras recargaba y comenzó a arrastrárlo hacía las fauces de la criatura, pero Elijah fue más rápido, saco su cuchillo saex de la funda, corrió y se deslizó para quedar a nivel de su compañero, con un hábil movimiento clavo el cuchillo en aquel apéndice incrustándolo al suelo, esto hizo que la criatura liberara a su compañero, el joven eslovaco le tomo del chaleco y comenzó a arrastrarlo lejos de esa cosa mientras que este —una vez que termino de recargar— se puso dispararle a los demás apéndices que iban a por ellos después de aquel ataque
— ¡Acabemos con esto de una vez! —Gritaba el Inquisidor mientras lanzaba una cadena de aspecto singular a dónde se encontraban los demás cazadores, luego se montaba en el hombros izquierdo al cazador que había sido arrojado contra el árbol
( Es fácil decirlo, Inquisidor... )
Elijah pensaba aquello mientras veía las cadenas caer a poca distancia de su posición, los otros cazadores le dieron un rapido vistazo y al ver que el condotiero aún seguía exhausto decidieron tomar la iniciativa —y lo que sería la parte más difícil y arriesgada— dos corrieron hacia las cadenas y las tomaron de cada lado, y vieron a los demás esperando el momento, Elijah y el otro condotiero se unieron al grupo que seguía acribillando a la criatura, está soltó un fuerte rugido antes de embestir contra ellos, pero el primero en quedarse sin balas aprovecho y le arrojó uno de los pocos explosivos incendiarios que le quedaban deteniendo abruptamente su ataque, el oso se giro para evitar el muro de fuego alquímico pero din saberlo, se había puesto justo como lo quería, los cazadores con la cadena entendían qué este era su momento tensaron la mandíbula bajo sus pasamontañas y corrieron hacia la criatura cuando estaban por llegar se separaron a cada lado de esta dejando las cadenas para que envolvieron desde el frente a la criatura, las cadenas comenzaron a iluminarse o más bien, los escritos en latín que estas tenían, un montón de humo y olor a carne quemada comenzó a emanar de la criatura, está al sentir como la cadena le quemaba se levantó en dos patas haciendo un esfuerzo para zafarse pero eso solo beneficiaba a los cazadores, los que aún sostenían las cadenas —y nunca dejaron de correr— y una vez que esta se tenso, cambiaron su trayectoria y corrieron hacia un lado para arrastrar aunque sea un poco a la criatura hacia el fuego que hace un tiempo había evitado, la criatura dió dos pasos hacía un lado pero en cuanto sintió el fuego subir por su pierna sus sentidos se intensificaron y con fuerzas renovadas y una ira atemorizante comenzó a contrarrestar la fuerza que ejercían los cazadores que lo "contenían" estos al sentir como la criatura comenzaba a jalarlos, sacaron sus armas secundarias y las clavaron en la nieve para aguantar un poco más, Elijah en su ayuda, fue y sostuvo ambas puntas de la cadena y les ayudo a empujar en el sentido contrario, la criatura apenas y retrocedía pero era lo suficiente como para que todo su cuerpo se incendiara y sobre todo sus apéndices que caían rostizados a la nieve, pero la bestia aún no caía
¡¡¡GRRRR!!!
Con un gruñido que solo exudaba poder, comenzó a avanzar alejándose del fuego, los cazadores con las cadenas—incluyendo a Elijah— comenzaron a ser arrastrados sin importar la resistencia que ejercían, los pies del condotiero dejaban un rastro en la nieve con cada centímetro que la criatura empujaba, realmente se iba a zafar, pero entonces llegó el grito que esperaban
— ¡REDIRE AD INFERNOS UNDE VENISTI!
El grito provino de nadie más y nadie menos que el Inquisidor quien después de dejar al cazador inconsciente en un lugar seguro, volvía para terminar el trabajo, Elijah y los otros dos cazadores soltaron las cadenas dejando así que la criatura volviera al suelo, pero mientras está caía, a poca distancia se encontraba otro condotiero agachado, este le dió el impulso al Inquisidor para que en su carrera, usará el impulso y pasara por encima de la criatura, cuando estuvo a su nivel le arrojó una especie de lanza delgada, y completamente negra que se introdujo en su boca abierta hasta sus intestinos. En cuanto la criatura llegó al suelo el Inquisidor también cayó a sus espaldas, se mantuvo agachado mientras en su mano izquierda sostenía lo que parecía ser un interruptor que presiono mientras decía:
— Amen —La criatura comenzó a temblar mientras una luz completamente blanca y cegadora comenzaba a salir de sus orificios hasta que-
***¡BOOM!***
La criatura exploto por completo, dejando solo trozos y tripas por los alrededores que poco a poco se quemaban, los cazadores que sostuvieron las cadenas estaban completamente embarrados, uno se quitaba la sangre de los ojos solo para ver a su compañero, pero al notar que el condotiero no se encontraba donde se había quedado hizo que se preocupara pensando que tal vez fue alcanzado por algo en la explosión, pero su mirada asustada se volvió una de envidia al ver como el joven eslovaco salía detrás de un árbol cercano, Elijah solo le guiñó el ojo al cazador que parecía que lo insultaba mentalmente, lo cierto era que el condotiero ya estaba lo suficientemente embarrado de esa porquería como para dejar que le volviera a ocurrir, está era la décimo octava criatura que llevaban, desde que iniciaron con esta purga, les había costado tanto no por qué fuera muy poderosa, es más porque ya estaban exhaustos además de que ya no quedaban tantos de los suyos, algunos fueron brutalmente asesinados y la mayoría estaba por ahí disperso ayudando a otros equipos. El caminaba lentamente hasta donde había quedado su cuchillo, lo agarro y lo limpio antes de volver a guardarlo, su mirada bajaba a la nieve manchada, de repente sintió una mano en su hombro era el Inquisidor que sin palabras le decía que ya faltaba menos, Elijah cerró los ojos con resignación y en cuanto los abrió estos parecían brillar con una determinación renovada, asintió, volvió a sujetar su rifle y le pidió unos cartuchos a uno de los cazadores aún en el lugar, después de guardar dos y recargar con el último se dispuso a avanzar hacia el siguiente y último enfrentamiento, pero ellos no sabían que en la distancia su objetivo final ya los estaba esperando pues el anterior grupo con el que se enfrento no fue suficiente...

La carga final por parte de los cazadores de la santa iglesia los llevo hacia las ruinas del "Castillo de Von Zale" una estructura que el tiempo y la geología habían condenado a hundirse en las aguas gélidas de un pozo. todos y cada uno de los pretendientes en aquella operación saben que lo que sucedió allí no fue una batalla; fue una carnicería necesaria. Las hachas de los condotieros subían y bajaban tan rápido como sus músculos entumecidos se lo permitían, separando cabezas deformes de cuerpos que aún intentaban mutar en algo más espantoso, balas volaban atravesando el aire frio para acabar incrustados en la carné de alguna criatura o en su defecto, de alguno de los malnacidos que habían invocado semejante criatura a nuestro mundo. Cuando el núcleo del nido fue finalmente detonado por una carga de pólvora consagrada, la tierra tembló y el castillo terminó de colapsar, tragado por las aguas negras del pozo, los cazadores de la Iglesia no cantaron victoria por el agotamiento pero el simple hecho de poder cerrar los ojos agradeciendo porque todo había acabado era suficiente; Los supervivientes fueron quemados y las cenizas esparcidas, el pueblo de Ozerogorsk estaba a salvo... Sin embargo, en el silencio que siguió al estruendo, bajo las ondas del agua estancada y negra del pozo, algo sobrevivió. No era un guerrero, ni una bestia de tres metros. Era una brizna de conciencia hambrienta, una masa de tejido nervioso y médula parasitaria que se aferró a los cimientos sumergidos del castillo. Mientras los cazadores se retiraban, ese fragmento del abismo comenzó a reptar por los túneles inundados, movido por un instinto más antiguo que la fe: el de persistir a toda costa con tal de lograr su objetivo... Gobernar y Destruir
[ 15 días después de la purga / Lago "Panva" / A las afueras del pueblo de Ozerogorsk... ]
Un jovencito se encontraba en el borde del lago, lanzando pequeñas rocas hacia este, viendo con nostalgia como algunas rebotaban más de dos veces, el pequeño Leo recordaba como solía venir con su madre a este lugar y competir por quien hacía rebotar más rocas tras jugar cerca de las orillas de repente noto algo que no se parecía a ningun pez que el haya venido a pescar con su papá, Leo miró a los lados y con valor avanzó hasta aquella cosa que por más que el niño se acercaba, se mantenía quieto, el joven tomo un palo cercano y comenzó a golpearle un poco pero nada, no había respuesta alguna, Al chico simplemente se aburrió y se dió la vuelta para regresar a su casa antes de que su padre lleg-! aquella cosa que hace segundos se mantuvo inmóvil, se arrojó directo a la nuca del chico, y comenzó a incrustarle algo directamente a su espina dorsal, el niño caí al suelo intentando gritar, pero esa misteriosa cosa entendió cuatro cosas que parecían ser patas de insecto y las enrollo en el frágil cuello del chico amenazando con romperlo, el pobre leo miraba a todas partes desesperado pero no había nada ni ayudarlo, con euforia el pequeño acabo desmayándose mientras aquella cosa le abría la nuca y se introducía en su cuerpo... Leo abrió los ojos después de quince minutos inconsciente en el frío, rápidamente se llevó la mano a la nuca pero no había nada, con confusión se levantó del frío suelo nevado y comenzó a correr hasta su casa, mientras avanzaba en todo el recorrido de su columna vertebral aparecían unos signos que se marcaban desde adentro de su piel
"אמן הבובות של מח העצם"
Leo llegó a casa, se acostó en su cama y se arropo pues comenzaba a tener una fiebre extraña, su padre ahora es que venía de una reunión que organizaron en el pueblo al parecer la santa iglesia iba a enviar a un montón de su gente al pueblo para ayudarle a sanar, o algo así fue lo que dijeron, al menos parecían ser buenas noticias, el padre de Leo pensaba que es cuchara eso podría ayudar a su hijo pues el pronto volverá a trabajar, pero lo cierto es, que después una perdida tan grande como lo es una madre para alguien tan joven como Leo, es vital mostrar apoyo y que alguien este allí para cuando el chico más lo necesite... ¿Cierto?
