Alaska, sí. Como el estado.

Como el lugar más frío y apartado del continente. Como esa tierra grande (porque eso significa Alaska, "tierra grande" en aleutiano) que está al noroeste de todo, separada de Rusia por un estrecho, pegada a Canadá, con más costa que todos los otros estados juntos. La última frontera, la llaman. Supongo que tiene sentido. Porque a veces siento que yo también tengo mi propio estrecho difícil de cruzar. Uno que separa todo lo que mi cabeza procesa de lo que mi boca se atreve a decir.
  • Personaje Nuevo
  • Raza Humana
  • Fandom OC
  • Dependienta de Librería - Estudiante
  • Soltero(a)
  • Cumpleaños 9 de febrero
  • 4 Publicaciones
  • 3 Escenas
  • Se unió en abril 2026
  • 18 Visitas perfil
Otra información
  • Tipo de personaje
    2D
  • Longitud narrativa
    Párrafo , Multi-párrafo
  • Categorías de rol
    Contemporáneo , Slice of Life , Original , Otros
Publicaciones Recientes
  • Existen dos tipos de personas en el mundo: los que caminan como si el suelo les perteneciera por derecho de nacimiento, cuyas risas llenan los espacios vacíos y las palabras les brotan sin esfuerzo. Y luego están los otros. Los que parecen tener un mundo interior demasiado vasto pero bajo llaves. Los raros. Los que sienten que el guión de la vida les fue entregado en un idioma que no terminan de descifrar.

    Alaska es, irremediablemente, el segundo tipo.

    El café quema en sus manos, pero es mejor que tener las manos vacías. Es que, ¿qué hacer con las malditas manos? Dios. El eterno dilema. Las metió en los bolsillos del delantal que usaba para trabajar. Una tienda de libros usados. Era sábado, y la librería tenía exactamente tres clientes. Número perfecto. Cero es mejor. Pero tres es aceptable. Cuatro ya es multitud.

    Pero alguien entró. Mierda. Cuatro.
    Existen dos tipos de personas en el mundo: los que caminan como si el suelo les perteneciera por derecho de nacimiento, cuyas risas llenan los espacios vacíos y las palabras les brotan sin esfuerzo. Y luego están los otros. Los que parecen tener un mundo interior demasiado vasto pero bajo llaves. Los raros. Los que sienten que el guión de la vida les fue entregado en un idioma que no terminan de descifrar. Alaska es, irremediablemente, el segundo tipo. El café quema en sus manos, pero es mejor que tener las manos vacías. Es que, ¿qué hacer con las malditas manos? Dios. El eterno dilema. Las metió en los bolsillos del delantal que usaba para trabajar. Una tienda de libros usados. Era sábado, y la librería tenía exactamente tres clientes. Número perfecto. Cero es mejor. Pero tres es aceptable. Cuatro ya es multitud. Pero alguien entró. Mierda. Cuatro.
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  • Vast mind, brief words
    Existen dos tipos de personas en el mundo: los que caminan como si el suelo les perteneciera por derecho de nacimiento, cuyas risas llenan los espacios vacíos y las palabras les brotan sin esfuerzo. Y luego están los otros. Los que parecen tener un mundo interior demasiado vasto, pero cuyas puertas están cerradas con llave. Los que pasan una hora decidiendo si mandar un...
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