• Luces estroboscopicas seguidas del sonido de explosiones hacian un show espetacular en el bosque que delimitaba los bordes de la ciudad, una criatura parecia estarle dando problemas a Nova quien habia sido lanzado contra los arboles de un masazo -maldita sea este era uno de mis vestido favoritos-
    se enojo pues su vestido se rasgo con las astillas del arbol derribado, sin embargo no podia centrarse en su vanidad cuando aquella criatura avanzaba velozmente en direccion a la civilizacion, Nova lanzaba cortes de luz y usbaa su aprasol a modo de estoque pero la criatura o esquivaba o no reaccionaba unicamente su sonrisa de burla permanecia -por amor a diamantea VETE DE AQUI CARAJO!-
    apunto al suelo creando un circulo magico con la imagen de una patita de zorro en el centro, los arboles se iluminaron y sus raices se extendieron a manera de brazos y espinas atravezando a la criatura que aun se movia - apestas... y yo necesito ayuda, cada vez son mas habiles-
    cerro el parasol y manera de mazo destrozo la cabeza de la criatura -genial ahora este vestido esta definitivamente arruinado...-
    Luces estroboscopicas seguidas del sonido de explosiones hacian un show espetacular en el bosque que delimitaba los bordes de la ciudad, una criatura parecia estarle dando problemas a Nova quien habia sido lanzado contra los arboles de un masazo -maldita sea este era uno de mis vestido favoritos- se enojo pues su vestido se rasgo con las astillas del arbol derribado, sin embargo no podia centrarse en su vanidad cuando aquella criatura avanzaba velozmente en direccion a la civilizacion, Nova lanzaba cortes de luz y usbaa su aprasol a modo de estoque pero la criatura o esquivaba o no reaccionaba unicamente su sonrisa de burla permanecia -por amor a diamantea VETE DE AQUI CARAJO!- apunto al suelo creando un circulo magico con la imagen de una patita de zorro en el centro, los arboles se iluminaron y sus raices se extendieron a manera de brazos y espinas atravezando a la criatura que aun se movia - apestas... y yo necesito ayuda, cada vez son mas habiles- cerro el parasol y manera de mazo destrozo la cabeza de la criatura -genial ahora este vestido esta definitivamente arruinado...-
    Me shockea
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • -Con esto tengo el oufit completo, ademas de que mi parasol es mas que un accesorio- cerro el parasol y lo alzo levemente, en la punta se concentraba mana en forma de una patita de zorro la cual seria disparada a gran velocidad -con esto puedo hacer mas hechizos aun siendo una bruja joveeeen- abrazo el accesorio dando saltitos de emocion
    -Con esto tengo el oufit completo, ademas de que mi parasol es mas que un accesorio- cerro el parasol y lo alzo levemente, en la punta se concentraba mana en forma de una patita de zorro la cual seria disparada a gran velocidad -con esto puedo hacer mas hechizos aun siendo una bruja joveeeen- abrazo el accesorio dando saltitos de emocion
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Tengan un excelente inicio de semana, y recuerden querid@s, sean felices, no jodan ni se dejen joder, pero al menos no sea pinches zorras y zorros rompe relaciones u hogares, eso es patético junto a repugnante, 🏻
    Tengan un excelente inicio de semana, y recuerden querid@s, sean felices, no jodan ni se dejen joder, pero al menos no sea pinches zorras y zorros rompe relaciones u hogares, eso es patético junto a repugnante, 😎👌🏻
    Me gusta
    Me encocora
    Me enjaja
    3
    0 comentarios 0 compartidos
  • Viajar al mundo de los espíritus era una acción primordial para que el cometido de Kazuo y su propia existencia tuvieran sentido en este mundo.

    Los kitsunes eran los mensajeros de Inari, aquellos encargados de servir como puente entre los mortales y el mundo celestial. Las oraciones honestas y puras eran escuchadas; llegaban a Kazuo como si le hablaran de forma directa y presente. El zorro viajaba al mundo de los espíritus para que aquellos rezos alcanzaran a su Kami.

    Serían días intensos. Era época de recogida y siembra de cosechas. Para muchas personas, que la cosecha fuera fructífera marcaba la diferencia entre sobrevivir o no aquel año. Los Kamis influían para que aquello se cumpliera, algo que, según la moral de Kazuo, resultaba injusto. Tenían el poder de decidir, y esa decisión podía significar la diferencia entre la vida y la muerte.

    Pero Inari era un ser cargado de benevolencia, y el esfuerzo de uno de sus hijos más amados era recompensado en favor de aquellos que vivían en el plano mortal.

    Aunque Kazuo... pronto pediría algo por primera vez en su vida. Un ser que siempre cargaba con los deseos de los demás sin pensar en los propios. Desde su posición más humilde, esperaba ser escuchado.
    Viajar al mundo de los espíritus era una acción primordial para que el cometido de Kazuo y su propia existencia tuvieran sentido en este mundo. Los kitsunes eran los mensajeros de Inari, aquellos encargados de servir como puente entre los mortales y el mundo celestial. Las oraciones honestas y puras eran escuchadas; llegaban a Kazuo como si le hablaran de forma directa y presente. El zorro viajaba al mundo de los espíritus para que aquellos rezos alcanzaran a su Kami. Serían días intensos. Era época de recogida y siembra de cosechas. Para muchas personas, que la cosecha fuera fructífera marcaba la diferencia entre sobrevivir o no aquel año. Los Kamis influían para que aquello se cumpliera, algo que, según la moral de Kazuo, resultaba injusto. Tenían el poder de decidir, y esa decisión podía significar la diferencia entre la vida y la muerte. Pero Inari era un ser cargado de benevolencia, y el esfuerzo de uno de sus hijos más amados era recompensado en favor de aquellos que vivían en el plano mortal. Aunque Kazuo... pronto pediría algo por primera vez en su vida. Un ser que siempre cargaba con los deseos de los demás sin pensar en los propios. Desde su posición más humilde, esperaba ser escuchado.
    Me gusta
    Me encocora
    6
    0 turnos 0 maullidos
  • ((Escena cerrada. Referencia a https://ficrol.com/posts/366870 ))

    No fue una despedida fácil, pero ambos lo tenían claro: no era un adiós, no aún.

    La promesa de volver, de esperar el reencuentro, pasara el tiempo que pasara. El hilo que los unía no sucumbiría al desgaste.

    Kazuo volvería al bosque, atravesando ese umbral que lo devolvería a su templo, a cumplir con aquello para lo que había sido creado como zorro mensajero.

    Su mayor miedo era que, al intentar volver a Brattvåg a través del bosque, este le cerrase el camino; que considerase que aún no era el momento de regresar, o que nunca más debía hacerlo.

    Sucumbir a un amor con un futuro incierto, a uno que lo mantendría atado a las sombras, era algo que posiblemente no complacería a los dioses para una de sus creaciones más valiosas.

    Pero Kazuo no cedería. Su corazón había sido reclamado, y su dueña tenía cabellos y ojos que ardían como el mismo fuego. 𝑬𝒍𝒊𝒛𝒂𝒃𝒆𝒕𝒉
    ((Escena cerrada. Referencia a ➡️ https://ficrol.com/posts/366870 )) No fue una despedida fácil, pero ambos lo tenían claro: no era un adiós, no aún. La promesa de volver, de esperar el reencuentro, pasara el tiempo que pasara. El hilo que los unía no sucumbiría al desgaste. Kazuo volvería al bosque, atravesando ese umbral que lo devolvería a su templo, a cumplir con aquello para lo que había sido creado como zorro mensajero. Su mayor miedo era que, al intentar volver a Brattvåg a través del bosque, este le cerrase el camino; que considerase que aún no era el momento de regresar, o que nunca más debía hacerlo. Sucumbir a un amor con un futuro incierto, a uno que lo mantendría atado a las sombras, era algo que posiblemente no complacería a los dioses para una de sus creaciones más valiosas. Pero Kazuo no cedería. Su corazón había sido reclamado, y su dueña tenía cabellos y ojos que ardían como el mismo fuego. [Liz_bloodFlame]
    Me entristece
    Me gusta
    5
    2 turnos 0 maullidos
  • Es primavera, soy un zorro y me he fijado en mi presa. ¿Que podría salir mal?

    #SeductiveSunday

    //Escena cerrada//
    Es primavera, soy un zorro y me he fijado en mi presa. ¿Que podría salir mal? #SeductiveSunday //Escena cerrada//
    Me enjaja
    Me endiabla
    2
    2 turnos 0 maullidos
  • Kazuo vio al pequeño kitsune. Era muy joven, un ser prácticamente recién creado. No pudo evitar que los recuerdos de sus propios comienzos afloraran, aunque estos eran algo difusos. En aquella etapa tan temprana aún era un zorro salvaje, y la conciencia de raciocinio, como la de los seres humanos, no la desarrollaría hasta que avanzara su edad… si sobrevivía hasta entonces.

    El pequeño zorro se acercó a Kazuo con la confianza de quien reconoce a un familiar, a uno de los suyos, incluso pese a aquella apariencia más humana.

    —Te queda un largo camino, pequeño… Solo espero que no tengas que pasar por el sufrimiento que yo he vivido. Que tu futuro sea más tranquilo. Japón, ahora mismo, atraviesa una transición más estable, por suerte.— Quizás el pequeño kitsune no entendía sus palabras, pero sí la energía que le transmitía.

    —Mi hogar es tu hogar… Tú y los tuyos siempre tendréis un lugar junto a mí. Os guiaré y os enseñaré vuestro cometido, algo de lo que yo no tuve el privilegio de tener.— Decía Kazuo con esa serenidad que tanto lo caracterizaba, a pesar de lo que la vida le había ofrecido.

    Kazuo era muy viejo. No había tantos como él. Los kitsune zenko de nueve colas eran una rareza en ese mundo, y por ello ayudaba a los más jóvenes. Enseñándoles cuál sería su cometido: ser mensajeros de Inari, un puente entre el mundo mortal y el reino de los espíritus, donde los ōkami habitaban.
    Kazuo vio al pequeño kitsune. Era muy joven, un ser prácticamente recién creado. No pudo evitar que los recuerdos de sus propios comienzos afloraran, aunque estos eran algo difusos. En aquella etapa tan temprana aún era un zorro salvaje, y la conciencia de raciocinio, como la de los seres humanos, no la desarrollaría hasta que avanzara su edad… si sobrevivía hasta entonces. El pequeño zorro se acercó a Kazuo con la confianza de quien reconoce a un familiar, a uno de los suyos, incluso pese a aquella apariencia más humana. —Te queda un largo camino, pequeño… Solo espero que no tengas que pasar por el sufrimiento que yo he vivido. Que tu futuro sea más tranquilo. Japón, ahora mismo, atraviesa una transición más estable, por suerte.— Quizás el pequeño kitsune no entendía sus palabras, pero sí la energía que le transmitía. —Mi hogar es tu hogar… Tú y los tuyos siempre tendréis un lugar junto a mí. Os guiaré y os enseñaré vuestro cometido, algo de lo que yo no tuve el privilegio de tener.— Decía Kazuo con esa serenidad que tanto lo caracterizaba, a pesar de lo que la vida le había ofrecido. Kazuo era muy viejo. No había tantos como él. Los kitsune zenko de nueve colas eran una rareza en ese mundo, y por ello ayudaba a los más jóvenes. Enseñándoles cuál sería su cometido: ser mensajeros de Inari, un puente entre el mundo mortal y el reino de los espíritus, donde los ōkami habitaban.
    Me gusta
    Me encocora
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • //Escena cerrada. Referencia a https://ficrol.com/posts/363531 //

    Hay batallas que, a veces, es mejor no librar.

    ¿Por qué luchar contra algo que parece inevitable? Contra la colisión de dos almas que parecían buscarse sin el permiso de las mentes que las dirigían.
    En aquel amanecer, entre el olor a cera de velas extinguidas y antiguos pergaminos, lo inevitable sucedió.

    El zorro jamás besaba a nadie en los labios. Para un ser milenario como él, un beso no era un simple obsequio: era una promesa de entrega total, un pacto silencioso en el que ofrecía su alma sin reservas. La pasión de aquel beso casi los consumió a ambos. Tanto, que la soberana aún se resistía ante lo evidente, ante lo inevitable.

    ¿Cómo iba a gobernar un reino si no era capaz de gobernarse a sí misma?
    ¿Y cómo iba Kazuo a continuar su lucha, a seguirla a ella, sin que aquello interfiriera con su labor como Kitsune Zenko?

    Tenía responsabilidades que no podía ignorar ni eludir. Y, aun así, no renunciaría a lo que Brattvåg le había concedido: llenar un vacío que creía perdido desde hacía meses. No renunciaría a ella… a la reina escarlata que había logrado que su corazón latiera con la fuerza de quien, por fin, desea seguir viviendo.

    Da igual en que mundo... en que espacio o tiempo. 𝑬𝒍𝒊𝒛𝒂𝒃𝒆𝒕𝒉 y Kazuo parecían ser almas predestinadas a estar juntas en cualquiera de sus vidas, en cualquier universo en el que ambos existieran.
    //Escena cerrada. Referencia a https://ficrol.com/posts/363531 // Hay batallas que, a veces, es mejor no librar. ¿Por qué luchar contra algo que parece inevitable? Contra la colisión de dos almas que parecían buscarse sin el permiso de las mentes que las dirigían. En aquel amanecer, entre el olor a cera de velas extinguidas y antiguos pergaminos, lo inevitable sucedió. El zorro jamás besaba a nadie en los labios. Para un ser milenario como él, un beso no era un simple obsequio: era una promesa de entrega total, un pacto silencioso en el que ofrecía su alma sin reservas. La pasión de aquel beso casi los consumió a ambos. Tanto, que la soberana aún se resistía ante lo evidente, ante lo inevitable. ¿Cómo iba a gobernar un reino si no era capaz de gobernarse a sí misma? ¿Y cómo iba Kazuo a continuar su lucha, a seguirla a ella, sin que aquello interfiriera con su labor como Kitsune Zenko? Tenía responsabilidades que no podía ignorar ni eludir. Y, aun así, no renunciaría a lo que Brattvåg le había concedido: llenar un vacío que creía perdido desde hacía meses. No renunciaría a ella… a la reina escarlata que había logrado que su corazón latiera con la fuerza de quien, por fin, desea seguir viviendo. Da igual en que mundo... en que espacio o tiempo. [Liz_bloodFlame] y Kazuo parecían ser almas predestinadas a estar juntas en cualquiera de sus vidas, en cualquier universo en el que ambos existieran.
    Me encocora
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • ¿un zorro hacerme compañía? Claro... no, no soy humano aunque lo parezco, puedo comprenderte. Si lo que necesitas es alimento, puedo ayudarte.
    ¿un zorro hacerme compañía? Claro... no, no soy humano aunque lo parezco, puedo comprenderte. Si lo que necesitas es alimento, puedo ayudarte.
    Me gusta
    Me encocora
    5
    1 turno 0 maullidos
  • Desde aquella noche no se habían visto de nuevo.

    Una noche cargada de confesiones donde ambos se mostraron más vulnerables de lo que pretendían. Quizás por eso, al día siguiente y su noche, ni Kazuo ni 𝑬𝒍𝒊𝒛𝒂𝒃𝒆𝒕𝒉 se vieron. No por querer evitarse, sino quizás porque necesitaban tiempo para asentar los pensamientos y sensaciones de aquella noche.

    Kazuo había dedicado la mayor parte del día a preparar medicinas y atender a Milenka. Había suturado su herida, la cual estaba teniendo una excelente recuperación. Ya podría levantarse y hacer una vida "normal" dentro de las limitaciones; no podría hacer grandes esfuerzos aún.

    Lo que quedó de tarde, Kazuo fue a ver a su caballo. Este estaba más que bien atendido, pero aún así Kazuo era incapaz de estar demasiado tiempo sin verlo; había sido y era su fiel compañero en aquellos meses de viaje.

    La necesidad de Kazuo de visitar pronto su templo se hacía cada vez más latente. Podía usar su magia para entrar y salir del castillo sin ser visto. Pero no quería que la reina sintiera que este podría estar en cualquier momento observando o espiando a través de las sombras, por lo que prefería limitar sus habilidades a lo imprescindible. Así que necesitaba saber cuál era la salida real, aquella salida secreta usada en asedios para escapar la reina y los allegados, siempre y cuando aquella propuesta siguiese en pie.

    Apenas comenzó a despuntar el alba, Kazuo no pudo esperar más. Este no sabía dónde estaría Elizabeth, pero apostaría todo a que aquella obstinada mujer estaría inmersa en sus mapas, libros y pergaminos. Él no sabía dónde se encontraba dicha sala; pero el olor a velas, papel y el propio que Elizabeth dejaba tras de sí guiaban sus pasos con precisión.

    Entre los pasillos se cruzó con algunos consejeros, incluso con Gunar. Quien le dedicó lo que pareció una especie de gruñido de hastío al saludarle el zorro. En general, ninguno de aquellos con los que se había cruzado parecían estar cómodos con su presencia; excepto el servicio, que siempre era amable con él.

    Finalmente llegó a una puerta de madera maciza, donde el olor a pergamino antiguo se hacía más intenso. La puerta estaba entreabierta, por lo que Kazuo la abrió despacio, dando unos pequeños golpecitos con los nudillos para pedir permiso.

    -Su majestad...- se le hacía un poco raro llamarla así desde la noche anterior.

    -Otra noche sin dormir, supongo... Vengo porque necesito hablar sobre mi necesidad de poder salir del castillo. Ya que tengo prohibido salir de este por evitar... revuelos... - dijo el zorro con esa calma tan característica en él.
    Desde aquella noche no se habían visto de nuevo. Una noche cargada de confesiones donde ambos se mostraron más vulnerables de lo que pretendían. Quizás por eso, al día siguiente y su noche, ni Kazuo ni [Liz_bloodFlame] se vieron. No por querer evitarse, sino quizás porque necesitaban tiempo para asentar los pensamientos y sensaciones de aquella noche. Kazuo había dedicado la mayor parte del día a preparar medicinas y atender a Milenka. Había suturado su herida, la cual estaba teniendo una excelente recuperación. Ya podría levantarse y hacer una vida "normal" dentro de las limitaciones; no podría hacer grandes esfuerzos aún. Lo que quedó de tarde, Kazuo fue a ver a su caballo. Este estaba más que bien atendido, pero aún así Kazuo era incapaz de estar demasiado tiempo sin verlo; había sido y era su fiel compañero en aquellos meses de viaje. La necesidad de Kazuo de visitar pronto su templo se hacía cada vez más latente. Podía usar su magia para entrar y salir del castillo sin ser visto. Pero no quería que la reina sintiera que este podría estar en cualquier momento observando o espiando a través de las sombras, por lo que prefería limitar sus habilidades a lo imprescindible. Así que necesitaba saber cuál era la salida real, aquella salida secreta usada en asedios para escapar la reina y los allegados, siempre y cuando aquella propuesta siguiese en pie. Apenas comenzó a despuntar el alba, Kazuo no pudo esperar más. Este no sabía dónde estaría Elizabeth, pero apostaría todo a que aquella obstinada mujer estaría inmersa en sus mapas, libros y pergaminos. Él no sabía dónde se encontraba dicha sala; pero el olor a velas, papel y el propio que Elizabeth dejaba tras de sí guiaban sus pasos con precisión. Entre los pasillos se cruzó con algunos consejeros, incluso con Gunar. Quien le dedicó lo que pareció una especie de gruñido de hastío al saludarle el zorro. En general, ninguno de aquellos con los que se había cruzado parecían estar cómodos con su presencia; excepto el servicio, que siempre era amable con él. Finalmente llegó a una puerta de madera maciza, donde el olor a pergamino antiguo se hacía más intenso. La puerta estaba entreabierta, por lo que Kazuo la abrió despacio, dando unos pequeños golpecitos con los nudillos para pedir permiso. -Su majestad...- se le hacía un poco raro llamarla así desde la noche anterior. -Otra noche sin dormir, supongo... Vengo porque necesito hablar sobre mi necesidad de poder salir del castillo. Ya que tengo prohibido salir de este por evitar... revuelos... - dijo el zorro con esa calma tan característica en él.
    Me gusta
    Me encocora
    4
    13 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados