• El silencio consumia el lugar, los unicos sonidos audibles eran los pasos de Nova al correr por los pasillo y el sonido de la spuertas abriendose, no improtaba cuanto corria avanzaba ni donde entraba, solo encontraba habitaciones vacias y pasillos interminables.

    -Okey Nova... respira y calmate....- miro alrededor tratando de encontrar aunque sea una criatura o una bestia pues eso le daba mas comfort que la soledad absoluta en aquel lugar, su espejo no revelaba ningun tipo de magia o lugares ocultos, estaba atrapado -haber Nova repsira, RES-PI-RA!, como llegaste aqui? okey okey okey- el chico trataba de calmarse asi mismo corriendo sin freno por todo el lugar, no sbaia como llego ni como salir, solo sabia que era el unico que estaba ahí.

    -eh salido de varios territorios de brujas puedo hacer esto.... puedo hacerlo- su espejo era su unica luz, ningun foco funcionaba dejando al lugar en una penumbra pesada e infinfita.

    Soundtrack: https://music.youtube.com/watch?v=toLrnNkxqow&si=1a0iBR1mWfAdO3q6
    El silencio consumia el lugar, los unicos sonidos audibles eran los pasos de Nova al correr por los pasillo y el sonido de la spuertas abriendose, no improtaba cuanto corria avanzaba ni donde entraba, solo encontraba habitaciones vacias y pasillos interminables. -Okey Nova... respira y calmate....- miro alrededor tratando de encontrar aunque sea una criatura o una bestia pues eso le daba mas comfort que la soledad absoluta en aquel lugar, su espejo no revelaba ningun tipo de magia o lugares ocultos, estaba atrapado -haber Nova repsira, RES-PI-RA!, como llegaste aqui? okey okey okey- el chico trataba de calmarse asi mismo corriendo sin freno por todo el lugar, no sbaia como llego ni como salir, solo sabia que era el unico que estaba ahí. -eh salido de varios territorios de brujas puedo hacer esto.... puedo hacerlo- su espejo era su unica luz, ningun foco funcionaba dejando al lugar en una penumbra pesada e infinfita. Soundtrack: https://music.youtube.com/watch?v=toLrnNkxqow&si=1a0iBR1mWfAdO3q6
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  • † 𝕯𝖊𝖒𝖔𝖓 𝖕𝖆𝖗𝖙𝖓𝖊𝖗 †
    Categoría Terror
    El silencio sepulcral inundaba las salas, como si se tratase de una maldición, pero la bruja disfrutaba la soledad de su hogar, el gran caserón que parecía eterno, pasillos largos, amplios y llenos de habitaciones que tal vez nunca habían tenido dueño, pero existían; habitaciones con el propósito de llenarlas de vida. La reina anterior del aquelarre, la madre de Catherine, siempre quiso tener muchos hijos. Pero un parto como el que ella tuvo le secó la matriz. Ni un hijo más podría nacer de ella, pues la parte demoníaca de Cath le arrancó cada vestigio de nueva vida, su egoísmo existía desde que ella era del tamaño de un haba.

    No había manera entonces de que esa casa tuviera tantas brujas como en su momento deseó ella. Cuando se hizo del aquelarre, todas las brujas incluyéndola, llegaron a un acuerdo, cada luna llena iban a reunirse, el árbol gigantesco en el bosque de la Luna era el lugar de reunión, a la vista el trono de madera de la Reina bruja. Así que... El silencio siempre era el acompañante de Catherine, pero a veces... Ciertas veces... Necesitaba sentir que alguien le escuchaba. No necesitaba consejo, una bruja como ella no.

    En una de esas tantas noches de insomnio, donde las sombras de los que se ha llevado danzaban alrededor de su cama, la vela revelaba sus formas sobre la pared, ansiosos de ser notados por su ama. ¿Debería hacer que una sombra sea su acompañante? No, una sombra no... Las sombras son sus esclavos. Las sombras aprenden a torturar, a guiar a los demás a la locura. No hablan, no gritan, solo danzan hasta que la persona no puede resistir y su esencia viene a Cath, su nueva dueña.

    Necesitaba a alguien inteligente, que pudiera hacer todo tipo de cosas... Alguien con voz. Un humano adulador no iba a servir. Sabía ahora lo que tenía que hacer, una hija de la unión de la noche tenía que poseer a alguien que pudiera con todo lo que Catherine representaba.

    — 𝖀𝖓 𝖉𝖊𝖒𝖔𝖓𝖎𝖔... 𝕹𝖔. 𝖀𝖓𝖆 𝖉𝖊𝖒𝖔𝖓𝖎𝖔. —

    En el infierno las clasificaciones eran estúpidas y la mayoría no tenía género, pero ella no podía confiarle su espalda a algo que pudiera mínimamente ser hombre, masculino, agh.

    Movió la diestra para hacer que las sombras se fueran, el espectáculo terminó. Se levantó en su perfecta desnudez a su área de trabajo. Dibujó un círculo en el suelo con pintura roja, conocía el ritual de invocación muy bien, alguna vez trajo algo horrores Elritch, usó su propia sangre para invocar eso que ella tanto deseaba, aunque al principio quisiera ocultarlo. El sacrificio era la sangre demoníaca con humana, su deseo de una compañía apta para ella, para la bruja más fuerte.

    — 𝖁𝖊𝖓 𝖆 𝖒í, 𝖕𝖊𝖖𝖚𝖊ñ𝖆. 𝖁𝖊𝖓 𝖆 𝖙𝖔𝖒𝖆𝖗 𝖙𝖚 𝖑𝖚𝖌𝖆𝖗 𝖈𝖔𝖒𝖔 𝖒𝖎 𝖆𝖈𝖔𝖒𝖕𝖆ñ𝖆𝖓𝖙𝖊. —
    El silencio sepulcral inundaba las salas, como si se tratase de una maldición, pero la bruja disfrutaba la soledad de su hogar, el gran caserón que parecía eterno, pasillos largos, amplios y llenos de habitaciones que tal vez nunca habían tenido dueño, pero existían; habitaciones con el propósito de llenarlas de vida. La reina anterior del aquelarre, la madre de Catherine, siempre quiso tener muchos hijos. Pero un parto como el que ella tuvo le secó la matriz. Ni un hijo más podría nacer de ella, pues la parte demoníaca de Cath le arrancó cada vestigio de nueva vida, su egoísmo existía desde que ella era del tamaño de un haba. No había manera entonces de que esa casa tuviera tantas brujas como en su momento deseó ella. Cuando se hizo del aquelarre, todas las brujas incluyéndola, llegaron a un acuerdo, cada luna llena iban a reunirse, el árbol gigantesco en el bosque de la Luna era el lugar de reunión, a la vista el trono de madera de la Reina bruja. Así que... El silencio siempre era el acompañante de Catherine, pero a veces... Ciertas veces... Necesitaba sentir que alguien le escuchaba. No necesitaba consejo, una bruja como ella no. En una de esas tantas noches de insomnio, donde las sombras de los que se ha llevado danzaban alrededor de su cama, la vela revelaba sus formas sobre la pared, ansiosos de ser notados por su ama. ¿Debería hacer que una sombra sea su acompañante? No, una sombra no... Las sombras son sus esclavos. Las sombras aprenden a torturar, a guiar a los demás a la locura. No hablan, no gritan, solo danzan hasta que la persona no puede resistir y su esencia viene a Cath, su nueva dueña. Necesitaba a alguien inteligente, que pudiera hacer todo tipo de cosas... Alguien con voz. Un humano adulador no iba a servir. Sabía ahora lo que tenía que hacer, una hija de la unión de la noche tenía que poseer a alguien que pudiera con todo lo que Catherine representaba. — 𝖀𝖓 𝖉𝖊𝖒𝖔𝖓𝖎𝖔... 𝕹𝖔. 𝖀𝖓𝖆 𝖉𝖊𝖒𝖔𝖓𝖎𝖔. — En el infierno las clasificaciones eran estúpidas y la mayoría no tenía género, pero ella no podía confiarle su espalda a algo que pudiera mínimamente ser hombre, masculino, agh. Movió la diestra para hacer que las sombras se fueran, el espectáculo terminó. Se levantó en su perfecta desnudez a su área de trabajo. Dibujó un círculo en el suelo con pintura roja, conocía el ritual de invocación muy bien, alguna vez trajo algo horrores Elritch, usó su propia sangre para invocar eso que ella tanto deseaba, aunque al principio quisiera ocultarlo. El sacrificio era la sangre demoníaca con humana, su deseo de una compañía apta para ella, para la bruja más fuerte. — 𝖁𝖊𝖓 𝖆 𝖒í, 𝖕𝖊𝖖𝖚𝖊ñ𝖆. 𝖁𝖊𝖓 𝖆 𝖙𝖔𝖒𝖆𝖗 𝖙𝖚 𝖑𝖚𝖌𝖆𝖗 𝖈𝖔𝖒𝖔 𝖒𝖎 𝖆𝖈𝖔𝖒𝖕𝖆ñ𝖆𝖓𝖙𝖊. —
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  • El abismo no era simplemente un lugar carente de luz; era una entidad pesada, un vacío insondable que aplastaba cualquier atisbo de vida que no perteneciera a sus profundidades. Allí, donde el calor del sol era apenas un mito y el tiempo perdía todo significado, reinaba el silencio.

    En el corazón de esa negrura, una masa colosal reposaba. Auden no dormía, simplemente existía en un letargo eterno. Su inmenso cuerpo, forjado de tierra negra, obsidiana afilada y raíces ancestrales tan gruesas como árboles, se camuflaba perfectamente con el entorno hostil. No había necesidad de moverse. Arriba, en la superficie bañada por la luz que tanto detestaban los suyos, los dioses hablaban de ella como una aberración destructiva, un monstruo sediento de caos que debía ser purgado.

    Qué poco entendían.

    La criatura exhaló, un suspiro lento y profundo que provocó un temblor sordo en las paredes de roca a su alrededor, desprendiendo pequeñas cascadas de polvo. Abrió lentamente los ojos. Dos esferas de un ámbar líquido y brillante rasgaron la oscuridad, siendo la única fuente de luz en kilómetros. No había furia en esa mirada incandescente, ni deseo de aniquilar el mundo de arriba; solo un vacío silencioso. Una resignación helada.

    Auden permaneció inmóvil, sintiendo las corrientes de la tierra profunda vibrar contra su coraza de fango petrificado. De pronto, un crujido sordo hizo eco a lo lejos, anunciando una ruptura en algún lugar remoto de las profundidades. Por un instante fugaz, una chispa de curiosidad desperezó sus instintos, incitándole a emerger de la roca y explorar aquella anomalía. Sin embargo, el peso de la profunda tristeza en la que vivía envuelto era mucho más denso que cualquier impulso.

    Acostumbrado al rechazo de la creación, dejó que el letargo lo anclara de nuevo al suelo. No se movió de su lugar; simplemente cerró los ojos y se envolvió aún más en sus propias raíces oscuras, aguardando en soledad a que el mundo volviera a olvidarse de su existencia.
    El abismo no era simplemente un lugar carente de luz; era una entidad pesada, un vacío insondable que aplastaba cualquier atisbo de vida que no perteneciera a sus profundidades. Allí, donde el calor del sol era apenas un mito y el tiempo perdía todo significado, reinaba el silencio. En el corazón de esa negrura, una masa colosal reposaba. Auden no dormía, simplemente existía en un letargo eterno. Su inmenso cuerpo, forjado de tierra negra, obsidiana afilada y raíces ancestrales tan gruesas como árboles, se camuflaba perfectamente con el entorno hostil. No había necesidad de moverse. Arriba, en la superficie bañada por la luz que tanto detestaban los suyos, los dioses hablaban de ella como una aberración destructiva, un monstruo sediento de caos que debía ser purgado. Qué poco entendían. La criatura exhaló, un suspiro lento y profundo que provocó un temblor sordo en las paredes de roca a su alrededor, desprendiendo pequeñas cascadas de polvo. Abrió lentamente los ojos. Dos esferas de un ámbar líquido y brillante rasgaron la oscuridad, siendo la única fuente de luz en kilómetros. No había furia en esa mirada incandescente, ni deseo de aniquilar el mundo de arriba; solo un vacío silencioso. Una resignación helada. Auden permaneció inmóvil, sintiendo las corrientes de la tierra profunda vibrar contra su coraza de fango petrificado. De pronto, un crujido sordo hizo eco a lo lejos, anunciando una ruptura en algún lugar remoto de las profundidades. Por un instante fugaz, una chispa de curiosidad desperezó sus instintos, incitándole a emerger de la roca y explorar aquella anomalía. Sin embargo, el peso de la profunda tristeza en la que vivía envuelto era mucho más denso que cualquier impulso. Acostumbrado al rechazo de la creación, dejó que el letargo lo anclara de nuevo al suelo. No se movió de su lugar; simplemente cerró los ojos y se envolvió aún más en sus propias raíces oscuras, aguardando en soledad a que el mundo volviera a olvidarse de su existencia.
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  • ¿Deberia de relacionarme más con los demás?
    Quizas estoy pasando mucho tiempo en soledad... No sé tal vez me comience a afectar para mal ¿No crees?
    Podría hasta terminar loco ....
    Si .... Posiblemente

    -toco al busco sonriendo -
    Que buenos consejos me das amigo, trataré de relacionarme con los mortales al menos hasta que me aburran... Cuida mi castillo y si algo raro aparece llámame
    Detesto tener raras en mi hogar
    ¿Deberia de relacionarme más con los demás? Quizas estoy pasando mucho tiempo en soledad... No sé tal vez me comience a afectar para mal ¿No crees? Podría hasta terminar loco .... Si .... Posiblemente -toco al busco sonriendo - Que buenos consejos me das amigo, trataré de relacionarme con los mortales al menos hasta que me aburran... Cuida mi castillo y si algo raro aparece llámame Detesto tener raras en mi hogar
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  • Sʜᴏᴋᴜᴅᴀɪᴋɪʀɪ Mɪᴛsᴜᴛᴀᴅᴀ ᴹᵃˢᵃᵐᵘⁿᵉ ᔆʷᵒʳᵈ dejame curar tu corazón, prometo no lastimarte, te dare paz, tranquilidad y amor.

    No habrá más soledad.

    *Aprovechando que estaba sentado, se sienta en sus piernas para asi besar sus labios *
    [Masamune_Sword] dejame curar tu corazón, prometo no lastimarte, te dare paz, tranquilidad y amor. No habrá más soledad. *Aprovechando que estaba sentado, se sienta en sus piernas para asi besar sus labios *
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  • Luna Roja
    Categoría Otros
    ᵉˣᶜˡᵘˢⁱᵛᵒ ᵖᵃʳᵃ Lucius Queen

    Cruzo las piernas, el susurro del roce de mis medias de seda atraviesa el silencio que me rodea.
    El bar es un mausoleo, un templo, la barra el altar y los santos botellas.
    No hay música, ni voces, ni rastro del barman.
    Solo estoy yo.

    Muevo mi vaso.
    Observo las mesas perfectamente dispuestas, esperando clientes que no llegarán.
    Me gusta así.
    La soledad es un privilegio que domino. La prefiero cuando la opción en rodearme de mediocridad.

    Mis labios besan el cristal.
    Bebo un trago.
    El alcohol entibia mi garganta mientras mis ojos recorren la entrada.
    Sé que estás ahí fuera, tras la puerta.
    Puedo sentir los latidos de tu corazón.

    ¿Qué te trajo aquí?
    ¿Qué te detiene?
    Los cerrojos no tienen llave.
    Las luces están encendidas.
    ¿Esperas una invitación?

    — Entra de una vez.
    ᵉˣᶜˡᵘˢⁱᵛᵒ ᵖᵃʳᵃ [phantasm_indigo_pigeon_207] Cruzo las piernas, el susurro del roce de mis medias de seda atraviesa el silencio que me rodea. El bar es un mausoleo, un templo, la barra el altar y los santos botellas. No hay música, ni voces, ni rastro del barman. Solo estoy yo. Muevo mi vaso. Observo las mesas perfectamente dispuestas, esperando clientes que no llegarán. Me gusta así. La soledad es un privilegio que domino. La prefiero cuando la opción en rodearme de mediocridad. Mis labios besan el cristal. Bebo un trago. El alcohol entibia mi garganta mientras mis ojos recorren la entrada. Sé que estás ahí fuera, tras la puerta. Puedo sentir los latidos de tu corazón. ¿Qué te trajo aquí? ¿Qué te detiene? Los cerrojos no tienen llave. Las luces están encendidas. ¿Esperas una invitación? — Entra de una vez.
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  • 𝕱𝖔𝖗𝖌𝖔𝖙𝖙𝖊𝖓 𝖓𝖎𝖌𝖍𝖙
    Categoría Slice of Life
    La noche parecía una burla a su soledad. Los ruidos de una ciudad que jamás dormía invadían su cabeza tal se tratase de una maldición, apenas eran cerca de las diez de la noche pero Alex no quería ni tocar su teléfono, era la noche de Halloween, y aparentemente una de sus amigas del trabajo (quizá la única que medio conocía realmente a Alex, sin llegar a saber todo) insistía en que salieran, le parecía un desperdicio que prefiriera quedarse en casa y no ir a enfiestarse.

    La puerta sonó como si la tocaran con desesperación, Alex se aproximó rápidamente porque parecía que alguien necesitaba algo con urgencia. Una vez que abrió la puerta ahí estaba, una hermosa rubia vestida de maid, entró antes de que la pelirroja cerrara la puerta de un empujón.

    — ¡Alessandra Bennet! — nadie, absolutamente nadie sabía que se llamaba así. Achinó la mirada con cierto desprecio. — Deja de sufrir por lo que no fue y vamos a ese bar, la fiesta de Halloween estará increíble y quizá ya te consiga un novio porque tu soledad me está deprimiendo.—

    Alex negó, no necesitaba un novio. — Ni siquiera tengo un disfraz de Halloween y no pretendo ir como... Sirvienta. — alzó una ceja, cuando menos lo pensó, Jen sacó una caja, que efectivamente traía un disfraz, peluca negra incluso y zapatillas.

    — Nadie sabrá que eres tú si no quieres, pero salgamos de aquí y ya. Arréglate rápido que yo estaré haciéndome un sándwich. — ya ni siquiera podía decir que no, Jen hasta había gastado dinero en eso.

    Cuando salió perdió su más grande característica, no había cabello rojo, ahora era pelinegra y con un velo que ocultaba parte de su rostro, veía bien porque era delgado, pero de afuera hacia adentro si parecía otra.

    — Eh... Pero te ves increíble, nos iremos en mi coche porque te voy a traer, Alex.

    — Sí, si. No voy a conseguir novio ni nada de eso, pero te acompañaré. El lunes me iré de la ciudad y será la última vez que me arrastras en los pies. — Alex misma rió, de alguna manera Jen era la única que lograba sacarla de casa después del trabajo.

    Cuando llegaron al lugar, las luces neón parecían reinar, pero Alex ni siquiera bebía ya, así que se acercó a pedir unas botellas de agua. Pero mientras ella hacía eso, Jen parecía haber encontrado más amigos, por lo que el bartender le obseauió un par de tragos, no era buena bebiendo pero tampoco quería pasarla aburriendo a los demás con su aura.
    La noche parecía una burla a su soledad. Los ruidos de una ciudad que jamás dormía invadían su cabeza tal se tratase de una maldición, apenas eran cerca de las diez de la noche pero Alex no quería ni tocar su teléfono, era la noche de Halloween, y aparentemente una de sus amigas del trabajo (quizá la única que medio conocía realmente a Alex, sin llegar a saber todo) insistía en que salieran, le parecía un desperdicio que prefiriera quedarse en casa y no ir a enfiestarse. La puerta sonó como si la tocaran con desesperación, Alex se aproximó rápidamente porque parecía que alguien necesitaba algo con urgencia. Una vez que abrió la puerta ahí estaba, una hermosa rubia vestida de maid, entró antes de que la pelirroja cerrara la puerta de un empujón. — ¡Alessandra Bennet! — nadie, absolutamente nadie sabía que se llamaba así. Achinó la mirada con cierto desprecio. — Deja de sufrir por lo que no fue y vamos a ese bar, la fiesta de Halloween estará increíble y quizá ya te consiga un novio porque tu soledad me está deprimiendo.— Alex negó, no necesitaba un novio. — Ni siquiera tengo un disfraz de Halloween y no pretendo ir como... Sirvienta. — alzó una ceja, cuando menos lo pensó, Jen sacó una caja, que efectivamente traía un disfraz, peluca negra incluso y zapatillas. — Nadie sabrá que eres tú si no quieres, pero salgamos de aquí y ya. Arréglate rápido que yo estaré haciéndome un sándwich. — ya ni siquiera podía decir que no, Jen hasta había gastado dinero en eso. Cuando salió perdió su más grande característica, no había cabello rojo, ahora era pelinegra y con un velo que ocultaba parte de su rostro, veía bien porque era delgado, pero de afuera hacia adentro si parecía otra. — Eh... Pero te ves increíble, nos iremos en mi coche porque te voy a traer, Alex. — Sí, si. No voy a conseguir novio ni nada de eso, pero te acompañaré. El lunes me iré de la ciudad y será la última vez que me arrastras en los pies. — Alex misma rió, de alguna manera Jen era la única que lograba sacarla de casa después del trabajo. Cuando llegaron al lugar, las luces neón parecían reinar, pero Alex ni siquiera bebía ya, así que se acercó a pedir unas botellas de agua. Pero mientras ella hacía eso, Jen parecía haber encontrado más amigos, por lo que el bartender le obseauió un par de tragos, no era buena bebiendo pero tampoco quería pasarla aburriendo a los demás con su aura.
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  • Se que no tengo la habilidad de sanar o curar heridas , pero con estas posiones y estos datos podre ayudar a los heridos con las plantas que estan el reino del rey haba .....

    -mientras ella escribia pensaba en lo mucho , la soledad que sentia pero su ideal de ayudar estaba alli.-
    Se que no tengo la habilidad de sanar o curar heridas , pero con estas posiones y estos datos podre ayudar a los heridos con las plantas que estan el reino del rey haba ..... -mientras ella escribia pensaba en lo mucho , la soledad que sentia pero su ideal de ayudar estaba alli.-
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  • — La secuencia de malas decisiones que tomé en un corto periodo de tiempo fueron las que me trajeron al momento presente. Por más que me arrepienta es demasiado tarde para tratar de enmendar mis errores, lo hecho, hecho está. Ahora lo único que puedo hacer es prepararme para afrontar las consecuencias de las tonterías que hice. En serio que la soledad a veces puede llevarte a cometer toda clase de estupideces de las que luego te arrepientes, pero para cuando te das cuenta es muy tarde, pues ya te quedaste más solo de lo que estabas en un inicio.

    Me perdí de vista a mí mismo, olvidé quien soy, eso me llevó a caer tan bajo como un hombre puede caer, no es exageración decir que me comporté como toda una escoria.

    Si mis palabras carecen de sentido lo diré de otra forma, fui un completo idiota con las personas más importantes para mí, aquellas que siempre estuvieron apoyándome, quienes me ayudaron a levantarme en mis momentos más oscuros. ¿Y cómo se los agradecí? Con graves faltas de respeto, jugando con sus sentimientos, pisoteándolos de la peor forma posible. No sería ninguna sorpresa que ahora me odien, deben estar profundamente decepcionados, después de todo es lo que me merezco, yo mismo me lo gané.

    No voy a justificarme ni a poner excusas, sé que lo que hice estuvo mal, estuve muy mal, esa es la realidad. — Del bolsillo sacó un cigarro que colocó entre sus labios, para después usar un encendedor para prenderle fuego, dándole una calada un segundo después. — Así que solo por hoy me permitiré volver a fumar, y seguramente me emborrache hasta perder el conocimiento, porque lo necesito. Es mi manera de lidiar con los problemas, ya mañana pensaré en cómo afrontar las consecuencias de mis actos. Como siempre digo... Una vez al año no hace daño... Haha...ha...
    — La secuencia de malas decisiones que tomé en un corto periodo de tiempo fueron las que me trajeron al momento presente. Por más que me arrepienta es demasiado tarde para tratar de enmendar mis errores, lo hecho, hecho está. Ahora lo único que puedo hacer es prepararme para afrontar las consecuencias de las tonterías que hice. En serio que la soledad a veces puede llevarte a cometer toda clase de estupideces de las que luego te arrepientes, pero para cuando te das cuenta es muy tarde, pues ya te quedaste más solo de lo que estabas en un inicio. Me perdí de vista a mí mismo, olvidé quien soy, eso me llevó a caer tan bajo como un hombre puede caer, no es exageración decir que me comporté como toda una escoria. Si mis palabras carecen de sentido lo diré de otra forma, fui un completo idiota con las personas más importantes para mí, aquellas que siempre estuvieron apoyándome, quienes me ayudaron a levantarme en mis momentos más oscuros. ¿Y cómo se los agradecí? Con graves faltas de respeto, jugando con sus sentimientos, pisoteándolos de la peor forma posible. No sería ninguna sorpresa que ahora me odien, deben estar profundamente decepcionados, después de todo es lo que me merezco, yo mismo me lo gané. No voy a justificarme ni a poner excusas, sé que lo que hice estuvo mal, estuve muy mal, esa es la realidad. — Del bolsillo sacó un cigarro que colocó entre sus labios, para después usar un encendedor para prenderle fuego, dándole una calada un segundo después. — Así que solo por hoy me permitiré volver a fumar, y seguramente me emborrache hasta perder el conocimiento, porque lo necesito. Es mi manera de lidiar con los problemas, ya mañana pensaré en cómo afrontar las consecuencias de mis actos. Como siempre digo... Una vez al año no hace daño... Haha...ha...
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  • ---

    Perdura en mi la caída de los árboles sin hojas;
    son lágrimas que se extraviaron en el espectro de tus tardes;
    más carentes, más corruptas.
    Oh, en esta búsqueda en la que pierdo la noción de ser,
    Esas hojas caen por mi causa:
    y me someto al delirio de tus níveos espejismos.
    Y callo la manera de como soñarte;
    y buscarlas y soñarlas entre las sienes de mis ojos.

    Los dioses han sangrado desde que conocen el calor de un corazón;
    Y yo colmo el mío con el peso de tu voz;
    sobre mis principios y mis fines.
    Por favor, calma las fronteras en las que el tiempo se inclina ante mí;
    y me demuestra el límite del cielo,
    en las trincheras del perdón,
    de un amor inevitable.

    Oh, calla, muerte ingrata,
    rehúsate a perseguir a los testigos del silencio;
    que oculta la soledad de un Sol de medianoche.
    Viviré la noche entre espantos de codicia y resurrección.
    Haré el amor con mis mañanas y principios.
    Y entonces ella serán mis musas más sagradas.
    En este tiempo de arquetipos y leyes en las que no se miden las costuras.

    Oh, primitivos son los designios de un amor al que no puedo tocar;
    temo mancharlo con esta suciedad que se atisba con el ojo de una tormenta;
    depuesta en mis propiedades asociativas y conmutativas;
    en donde los dueños del Sol, la medianoche y el alba;
    te retienen entre las cadenas del clamor de un tiempo que no tiene nombre.
    Más que el tuyo, al que desconozco.

    Oh, claro amargo, ampárame en tus anhelos;
    ¿puedes escucharme sangre entre olvidos y diretes?
    Tejo un vestir nupcial de allende concisa.
    Y los continentes de tu geografía danzan tan sólo para atormentar a mis luceros.
    Mis ojos malnacidos.
    Este suspenso es demasiado grande.
    ¿Quién me seguirá cuando haya desaparecido en la gloria del amor?
    ¿Quién cuidará mis pasos?
    ¿Qué será de mí, Señor?
    Por favor, auxíliame.

    Desconozco lo que has preparado tan sólo para mí,
    En este sentir de ánimos discretos,
    me tiendes en tu lecho y me preguntas;
    si soy ciego y no lo veo.
    ¿Qué debo vislumbrar más allá de unos ojos que libran la batalla más amada?
    ¿Quién se atreve a modular el templo de mis pisares en la niebla del sentir?

    No lo comprendo.
    He perdido la noción; y la esperanza de hallarla cerca;
    ella que me sonríe de lejos.
    En este imperio de sidéreo amar, que no concibo:
    De atenta liana,
    en la que sí sé que, si admiro la Luna, la podré ver a ella;
    reflejada en mi corazón.

    Aunque anhelo en mi ajado corazón,
    Este el corazón del fantasma de todas las historias,
    tan siquiera conocer el modular de su nombre.
    Como anhelo conocer el de ella.
    --- Perdura en mi la caída de los árboles sin hojas; son lágrimas que se extraviaron en el espectro de tus tardes; más carentes, más corruptas. Oh, en esta búsqueda en la que pierdo la noción de ser, Esas hojas caen por mi causa: y me someto al delirio de tus níveos espejismos. Y callo la manera de como soñarte; y buscarlas y soñarlas entre las sienes de mis ojos. Los dioses han sangrado desde que conocen el calor de un corazón; Y yo colmo el mío con el peso de tu voz; sobre mis principios y mis fines. Por favor, calma las fronteras en las que el tiempo se inclina ante mí; y me demuestra el límite del cielo, en las trincheras del perdón, de un amor inevitable. Oh, calla, muerte ingrata, rehúsate a perseguir a los testigos del silencio; que oculta la soledad de un Sol de medianoche. Viviré la noche entre espantos de codicia y resurrección. Haré el amor con mis mañanas y principios. Y entonces ella serán mis musas más sagradas. En este tiempo de arquetipos y leyes en las que no se miden las costuras. Oh, primitivos son los designios de un amor al que no puedo tocar; temo mancharlo con esta suciedad que se atisba con el ojo de una tormenta; depuesta en mis propiedades asociativas y conmutativas; en donde los dueños del Sol, la medianoche y el alba; te retienen entre las cadenas del clamor de un tiempo que no tiene nombre. Más que el tuyo, al que desconozco. Oh, claro amargo, ampárame en tus anhelos; ¿puedes escucharme sangre entre olvidos y diretes? Tejo un vestir nupcial de allende concisa. Y los continentes de tu geografía danzan tan sólo para atormentar a mis luceros. Mis ojos malnacidos. Este suspenso es demasiado grande. ¿Quién me seguirá cuando haya desaparecido en la gloria del amor? ¿Quién cuidará mis pasos? ¿Qué será de mí, Señor? Por favor, auxíliame. Desconozco lo que has preparado tan sólo para mí, En este sentir de ánimos discretos, me tiendes en tu lecho y me preguntas; si soy ciego y no lo veo. ¿Qué debo vislumbrar más allá de unos ojos que libran la batalla más amada? ¿Quién se atreve a modular el templo de mis pisares en la niebla del sentir? No lo comprendo. He perdido la noción; y la esperanza de hallarla cerca; ella que me sonríe de lejos. En este imperio de sidéreo amar, que no concibo: De atenta liana, en la que sí sé que, si admiro la Luna, la podré ver a ella; reflejada en mi corazón. Aunque anhelo en mi ajado corazón, Este el corazón del fantasma de todas las historias, tan siquiera conocer el modular de su nombre. Como anhelo conocer el de ella.
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