• -La calle estaba casi vacía, iluminada apenas por las lámparas cálidas que colgaban de los viejos postes. El aire de la noche era pesado, como si incluso la ciudad supiera que algo estaba a punto de romper la calma. Avanzó unos pasos, lento, con la tranquilidad de alguien que no tenía prisa. Su mirada roja no se movía de la figura frente a él, pero sabía perfectamente que no estaban solos. Había otro más atrás… podía sentirlo-

    …Qué fastidio.

    -murmuró con una media sonrisa, como si la situación lo hubiera decepcionado más que preocupado. La hoja de su primera katana ya estaba desnuda, su brillo rojo dibujando una línea ardiente en el aire. Durante unos segundos parecía que esa sería la única arma que usaría, como siempre. Pero entonces su mirada se levantó apenas… hacia la silueta que esperaba en el fondo de la calle, un suspiro escapó de sus labios-

    Sabía que hoy iba a ser una de esas noches.

    -Con un movimiento lento, casi perezoso, su mano libre fue hacia la segunda empuñadura en su cintura. El metal susurró al salir de la saya, y ahora dos hojas carmesíes respiraban en la oscuridad, eso casi nunca pasaba y cuando pasaba… normalmente alguien no volvía a casa. Inclinó apenas la cabeza, como si estuviera estirando el cuello antes de una pelea aburrida-

    Déjenme adivinar…

    -Su voz era calmada, pero había algo pesado detrás de ella, el aburrimiento de un combate inesperado, algo que no tenía planeado en esa noche. La punta de su Katana de su mano derecha apuntó al entrecejo del que tenía frente a él, como amenazando por un instante con el filo de la misma-

    Tú viniste a matarme.
    La punta de la espada señaló ahora en dirección a la garganta del hombre frente a él. Luego, sin girarse, levantó ligeramente la segunda hacia la sombra que esperaba al fondo de la calle, haciéndole saber que ya lo había descubierto, mas al aquel enemigo mas lejos, su atención se mantenía viendo al de en frente-

    …y tú estás esperando el momento para atacarme por la espalda, ¿no?

    -Una sonrisa torcida apareció en su rostro, una sonrisa ligeramente burlesca, como si no fuese la primera vez que estaba en esa situación, y bien sabía que, la mejor técnica era mostrar el rostro del oni, una técnica que para muchos sería ineficaz, pero con el era una muestra de su experiencia en combate-

    Qué clásico.

    -Las dos hojas se movieron apenas, como si el aire mismo temiera tocarlas, incluso un sutil silbido se escuchó al momento en que las hojas cortaron el aire-

    Voy a ser honesto con ustedes… Normalmente solo necesito una espada.
    Sus ojos brillaron un poco más en aquel color rojo intenso, como si la sangre que recorría dentro de estos brillase en un tono fulminante, decidido a no perecer en esa emboscada. Su sonrisa se volvió un poco más tétrica, como si con solo sonreír fuese necesario para intimidad hasta el mismo satanás-

    Pero cuando saco las dos…es porque ya decidí que ninguno de ustedes va a salir caminando de aquí. Así que vamos, muéstrenme cuál de los dos quiere morir primero.
    -La calle estaba casi vacía, iluminada apenas por las lámparas cálidas que colgaban de los viejos postes. El aire de la noche era pesado, como si incluso la ciudad supiera que algo estaba a punto de romper la calma. Avanzó unos pasos, lento, con la tranquilidad de alguien que no tenía prisa. Su mirada roja no se movía de la figura frente a él, pero sabía perfectamente que no estaban solos. Había otro más atrás… podía sentirlo- …Qué fastidio. -murmuró con una media sonrisa, como si la situación lo hubiera decepcionado más que preocupado. La hoja de su primera katana ya estaba desnuda, su brillo rojo dibujando una línea ardiente en el aire. Durante unos segundos parecía que esa sería la única arma que usaría, como siempre. Pero entonces su mirada se levantó apenas… hacia la silueta que esperaba en el fondo de la calle, un suspiro escapó de sus labios- Sabía que hoy iba a ser una de esas noches. -Con un movimiento lento, casi perezoso, su mano libre fue hacia la segunda empuñadura en su cintura. El metal susurró al salir de la saya, y ahora dos hojas carmesíes respiraban en la oscuridad, eso casi nunca pasaba y cuando pasaba… normalmente alguien no volvía a casa. Inclinó apenas la cabeza, como si estuviera estirando el cuello antes de una pelea aburrida- Déjenme adivinar… -Su voz era calmada, pero había algo pesado detrás de ella, el aburrimiento de un combate inesperado, algo que no tenía planeado en esa noche. La punta de su Katana de su mano derecha apuntó al entrecejo del que tenía frente a él, como amenazando por un instante con el filo de la misma- Tú viniste a matarme. La punta de la espada señaló ahora en dirección a la garganta del hombre frente a él. Luego, sin girarse, levantó ligeramente la segunda hacia la sombra que esperaba al fondo de la calle, haciéndole saber que ya lo había descubierto, mas al aquel enemigo mas lejos, su atención se mantenía viendo al de en frente- …y tú estás esperando el momento para atacarme por la espalda, ¿no? -Una sonrisa torcida apareció en su rostro, una sonrisa ligeramente burlesca, como si no fuese la primera vez que estaba en esa situación, y bien sabía que, la mejor técnica era mostrar el rostro del oni, una técnica que para muchos sería ineficaz, pero con el era una muestra de su experiencia en combate- Qué clásico. -Las dos hojas se movieron apenas, como si el aire mismo temiera tocarlas, incluso un sutil silbido se escuchó al momento en que las hojas cortaron el aire- Voy a ser honesto con ustedes… Normalmente solo necesito una espada. Sus ojos brillaron un poco más en aquel color rojo intenso, como si la sangre que recorría dentro de estos brillase en un tono fulminante, decidido a no perecer en esa emboscada. Su sonrisa se volvió un poco más tétrica, como si con solo sonreír fuese necesario para intimidad hasta el mismo satanás- Pero cuando saco las dos…es porque ya decidí que ninguno de ustedes va a salir caminando de aquí. Así que vamos, muéstrenme cuál de los dos quiere morir primero.
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  • Confesion de Loki

    si algo pasara en este ragnarok hilde o muero quiero que sepa

    Quiero que sepa que lo de aquella vez , fue mi culpa yo fui quien mato a dragon de odin y culpe. Siegfried me dio envidia y celo de como te hacia sonrie y yo no solo queria sacarlo de camino para estar junto a ti y hacer miles de bromas para ti y solo quiero que sepa no queria que perdieras esa ronrisa pero tal vez ,eso me lleno de odio y mas odio hacia el y termiaste iniciando este ragnarok no pense que llegarias asi por algo y frenta a todos los dioses se que jamas me elijiras o eso pense quiero sacame este peso que cargo en mi , esto no apropiado de mi pero es la unica manera que tengo sera gracias a ti que conoci lo que es amor , si salgo vivo de esta pelea contra el humano y esto del ragnarok espero que cumplas tu objetivo aun que yo muera o este vivo , yo tratare de ser feliz ya no estare metido en el medio , de ti y ese idiota de Siegfried ya que no se que mas desirte mas que lo siento
    Confesion de Loki si algo pasara en este ragnarok hilde o muero quiero que sepa Quiero que sepa que lo de aquella vez , fue mi culpa yo fui quien mato a dragon de odin y culpe. Siegfried me dio envidia y celo de como te hacia sonrie y yo no solo queria sacarlo de camino para estar junto a ti y hacer miles de bromas para ti y solo quiero que sepa no queria que perdieras esa ronrisa pero tal vez ,eso me lleno de odio y mas odio hacia el y termiaste iniciando este ragnarok no pense que llegarias asi por algo y frenta a todos los dioses se que jamas me elijiras o eso pense quiero sacame este peso que cargo en mi , esto no apropiado de mi pero es la unica manera que tengo sera gracias a ti que conoci lo que es amor , si salgo vivo de esta pelea contra el humano y esto del ragnarok espero que cumplas tu objetivo aun que yo muera o este vivo , yo tratare de ser feliz ya no estare metido en el medio , de ti y ese idiota de Siegfried ya que no se que mas desirte mas que lo siento
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  • ​Con la respiración entrecortada y el rostro aún tibio por la sangre de una batalla intensa, Elizabeth permanecía en cuclillas sobre el risco más alto del valle. Desde esa posición privilegiada, observaba con satisfacción cómo los restos del ejército enemigo se desintegraban algunos caían rendidos sobre el barro, mientras otros huían patéticamente, arrastrando sus armas para salvar su vida.

    ​Durante años, su existencia había sido un peregrinaje estéril en busca de una estirpe que parecía haberse desvanecido en la historia. Sin embargo, su camino la llevó hasta este rincón del mundo...un pueblo de casas de piedra y calles que exhalaban un aroma a humo de turba y desesperación. La gente de ahí, hombres y mujeres de manos callosas y miradas marchitas por la tiranía, encendieron en ella algo que la búsqueda de su linaje no había logrado.

    ​El nacimiento de un hogar
    ​Lo que comenzó como una revuelta terminó en una revolución donde ella participó con todas sus fuerzas peleando codo a codo.
    Tras la caída de los opresores, el nombre La Dama de Fuego/Reina Escarlata, empezó a susurrarse en cada taberna y hogar reconstruido.

    Elizabeth, que siempre se había sentido una extraña, se vio rodeada por los lugareños; ya no la miraban con el miedo que se le tiene a un monstruo, sino con la devoción que se le profesa a un milagro.
    ​Aunque su primer instinto fue rechazar la "corona" y seguir su rumbo, algo en el silencio de las noches del pueblo la detuvo. Estaba cansada de la tierra bajo sus uñas y de los campamentos improvisados. Por primera vez, el peso de una responsabilidad fija se sentía más ligero que la libertad del vagabundo.

    Aceptó quedarse, no como una tirana, sino como el escudo de aquellos que apenas aprendían a ser libres.

    ​Elizabeth volcó su vida en la defensa de su nuevo hogar. Transformó la plaza central en un campo de entrenamiento donde el choque del acero resonaba desde el alba. Aplicó la disciplina brutal de Knaresborough, el lugar donde ella misma fue forjada. Allí, a los "Llamas de Sangre" se les enseñaba a ser máquinas de matar antes incluso de aprender a leer, y Elizabeth no conocía otra forma de vida que no fuera quemar cualquier obstáculo.
    ​Sin embargo, al ver a los jóvenes del pueblo empuñar las espadas y a la gente, campesinos y artesanos que ahora caminaban con la espalda erguida,​ sentía una mezcla de orgullo y extraña paz.

    Ya no quemaba puentes para avanzar, ahora construía muros para proteger lo que era suyo.

    ​Con la respiración entrecortada y el rostro aún tibio por la sangre de una batalla intensa, Elizabeth permanecía en cuclillas sobre el risco más alto del valle. Desde esa posición privilegiada, observaba con satisfacción cómo los restos del ejército enemigo se desintegraban algunos caían rendidos sobre el barro, mientras otros huían patéticamente, arrastrando sus armas para salvar su vida. ​Durante años, su existencia había sido un peregrinaje estéril en busca de una estirpe que parecía haberse desvanecido en la historia. Sin embargo, su camino la llevó hasta este rincón del mundo...un pueblo de casas de piedra y calles que exhalaban un aroma a humo de turba y desesperación. La gente de ahí, hombres y mujeres de manos callosas y miradas marchitas por la tiranía, encendieron en ella algo que la búsqueda de su linaje no había logrado. ​El nacimiento de un hogar ​Lo que comenzó como una revuelta terminó en una revolución donde ella participó con todas sus fuerzas peleando codo a codo. Tras la caída de los opresores, el nombre La Dama de Fuego/Reina Escarlata, empezó a susurrarse en cada taberna y hogar reconstruido. Elizabeth, que siempre se había sentido una extraña, se vio rodeada por los lugareños; ya no la miraban con el miedo que se le tiene a un monstruo, sino con la devoción que se le profesa a un milagro. ​Aunque su primer instinto fue rechazar la "corona" y seguir su rumbo, algo en el silencio de las noches del pueblo la detuvo. Estaba cansada de la tierra bajo sus uñas y de los campamentos improvisados. Por primera vez, el peso de una responsabilidad fija se sentía más ligero que la libertad del vagabundo. Aceptó quedarse, no como una tirana, sino como el escudo de aquellos que apenas aprendían a ser libres. ​ ​Elizabeth volcó su vida en la defensa de su nuevo hogar. Transformó la plaza central en un campo de entrenamiento donde el choque del acero resonaba desde el alba. Aplicó la disciplina brutal de Knaresborough, el lugar donde ella misma fue forjada. Allí, a los "Llamas de Sangre" se les enseñaba a ser máquinas de matar antes incluso de aprender a leer, y Elizabeth no conocía otra forma de vida que no fuera quemar cualquier obstáculo. ​Sin embargo, al ver a los jóvenes del pueblo empuñar las espadas y a la gente, campesinos y artesanos que ahora caminaban con la espalda erguida,​ sentía una mezcla de orgullo y extraña paz. Ya no quemaba puentes para avanzar, ahora construía muros para proteger lo que era suyo.
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  • — Ah si creo que entendí.— No entendió ni madres, el miércoles de Michis se puso violento vio a Himari pelearse con una doña y lo reproduce en su mente.

    — Pinche letra culera.— Habla bajito.¿?

    https://youtu.be/oFtLUG0JQCI?si=Kc7JKBnhFYs9m4ID
    — Ah si creo que entendí.— No entendió ni madres, el miércoles de Michis se puso violento vio a Himari pelearse con una doña y lo reproduce en su mente. — Pinche letra culera.— Habla bajito.¿? https://youtu.be/oFtLUG0JQCI?si=Kc7JKBnhFYs9m4ID
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  • -Ese día, en la atardecer frente al mar, caminaba en soledad, ella estaba sola, mirando aquel lugar, pese a tener los ojos "vendados" pues lo que lleva solo es un visor, desde que llego a la tierra, habia estado pelea tras pelea sin descanso, es una soldado al fin y acabo, solo estaba para cumplir órdenes.

    Aunque deseaba también saber... ¿Como seria todo después de la guerra? ¿Cuando todo termine? ¿Se le dara otro cargo o.... Solo sería descartada?

    Dejo un suspiro profundo, el viento comenzó a soplar acariciando suavemente su mejilla, su rostro, su piel, el sol ahora suave, alumbra cada parte de su cuerpo, en ese momento era ella sola con esa paz momentánea, hasta parecía mentira la guerra actual contra los invasores de espacio.

    Paso tras paso, camino por la playa, tras ella dejaba marcas de su pisadas, las cuales eran borradas por las olas cuando llegaban a la costa, a la playa.

    Llevo la mano a su visor y lo retiro, dejando ver por primera vez el color de sus ojos, en su mirada cargada de melancolía, por todo lo que había vivido.. Por lo que estaba viviendo ahora, no queda mas qué seguir caminado adelante, seguir su camino, seguir contra todo lo que llegara con gran valor, cerro los ojos, dejando escapar un suspiro.-

    Tanto silencio, no imagine llegar a ver tan hermosa vista.

    -Comentó mientras se arreglaba el cabello, mirando el horizonte, su mirada se perdía más allá, donde su mirada no alcanzaba. -
    -Ese día, en la atardecer frente al mar, caminaba en soledad, ella estaba sola, mirando aquel lugar, pese a tener los ojos "vendados" pues lo que lleva solo es un visor, desde que llego a la tierra, habia estado pelea tras pelea sin descanso, es una soldado al fin y acabo, solo estaba para cumplir órdenes. Aunque deseaba también saber... ¿Como seria todo después de la guerra? ¿Cuando todo termine? ¿Se le dara otro cargo o.... Solo sería descartada? Dejo un suspiro profundo, el viento comenzó a soplar acariciando suavemente su mejilla, su rostro, su piel, el sol ahora suave, alumbra cada parte de su cuerpo, en ese momento era ella sola con esa paz momentánea, hasta parecía mentira la guerra actual contra los invasores de espacio. Paso tras paso, camino por la playa, tras ella dejaba marcas de su pisadas, las cuales eran borradas por las olas cuando llegaban a la costa, a la playa. Llevo la mano a su visor y lo retiro, dejando ver por primera vez el color de sus ojos, en su mirada cargada de melancolía, por todo lo que había vivido.. Por lo que estaba viviendo ahora, no queda mas qué seguir caminado adelante, seguir su camino, seguir contra todo lo que llegara con gran valor, cerro los ojos, dejando escapar un suspiro.- Tanto silencio, no imagine llegar a ver tan hermosa vista. -Comentó mientras se arreglaba el cabello, mirando el horizonte, su mirada se perdía más allá, donde su mirada no alcanzaba. -
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Me tiene hasta el mismísimo ovario que la gente no investigue a las personas en un perfil antes de soltar cosas como '' sal conmigo" "quiero ser tu novia" que a mí me da igual tú personaje fuera de rol pero ten respeto por las tramas que se planean que solo incomodan.

    Y no, menganito no te tiene que decir nada, NO HAY QUE SER ESTÚPIDA si miras ambos perfiles. De verdad, la gente tiene ganas de pelea y yo solo quiero comida. (No tengo cuerpo pa pelear)
    Me tiene hasta el mismísimo ovario que la gente no investigue a las personas en un perfil antes de soltar cosas como '' sal conmigo" "quiero ser tu novia" que a mí me da igual tú personaje fuera de rol pero ten respeto por las tramas que se planean que solo incomodan. Y no, menganito no te tiene que decir nada, NO HAY QUE SER ESTÚPIDA si miras ambos perfiles. De verdad, la gente tiene ganas de pelea y yo solo quiero comida. (No tengo cuerpo pa pelear)
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  • ────୨ৎ──── ¿Pelear por un hombre? Eww no, menos por uno que acabo de conocer. Al contrario, ellos deberían pelearse por mi, aunque yo no haría eso, no soy tan insegura como para jugar con los sentimientos de las personas ฅ⁠^⁠•⁠ﻌ⁠•⁠^⁠ฅ
    ────୨ৎ──── ¿Pelear por un hombre? Eww no, menos por uno que acabo de conocer. Al contrario, ellos deberían pelearse por mi, aunque yo no haría eso, no soy tan insegura como para jugar con los sentimientos de las personas ฅ⁠^⁠•⁠ﻌ⁠•⁠^⁠ฅ
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  • Dicen que ver a un naga pelear es como ver a una persona volar. Pero no tenemos alas, sólo tenemos un instinto depredador desarrollado desde que nacemos.

    A muchos de nosotros nos enseñaron a repartir patadas antes de repartir caramelos o de compartir nuestros juguetes, y el resultado son agentes listos para defenderse, a puño limpio o armados, con o sin energía etérica.

    Depredadores hijos de Gaia.
    Dicen que ver a un naga pelear es como ver a una persona volar. Pero no tenemos alas, sólo tenemos un instinto depredador desarrollado desde que nacemos. A muchos de nosotros nos enseñaron a repartir patadas antes de repartir caramelos o de compartir nuestros juguetes, y el resultado son agentes listos para defenderse, a puño limpio o armados, con o sin energía etérica. Depredadores hijos de Gaia.
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  • Lo que dure la fogata en el exterior de lo que una vez fue el fuselaje de un orbitador, antes de refugiarse en el interior, además de aprovechar la ocasión para cocinar la cena, una presa diferente, aunque dio pelea, con Chroma le dio una muerte rápida e indolora, un jabalí salvaje pero que tiene suficiente comida para una semana.
    Lo que dure la fogata en el exterior de lo que una vez fue el fuselaje de un orbitador, antes de refugiarse en el interior, además de aprovechar la ocasión para cocinar la cena, una presa diferente, aunque dio pelea, con Chroma le dio una muerte rápida e indolora, un jabalí salvaje pero que tiene suficiente comida para una semana.
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  • Dudas nocturnas
    Fandom OC
    Categoría Drama
    Illán

    [Lublin - Apartamento provisional - 13/03/2026 - 01:23]

    Tic... Tac... Tic... Tac...

    El sonido de un disparo..

    Los gritos de un hombre...

    El dolor insoportable recorriendo su cuerpo...

    La cazadora despertó tomando aire, como si le faltara. "Otra vez estas pesadillas", pensó. Se sentó en la cama, a su lado, su compañero, Illán, a veces se preguntaba si él también tendría esas pesadillas... A veces parecía dormir tan plácidamente, "¿Pensará en algo más que en pelear?".

    Observó al techo, el ventilador giraba y ese movimiento la mantuvo hipnotizada unos segundos. Las paredes cada día parecían más cerca, las habitaciones más pequeñas, los pasillos más estrechos... Así eran las noches sin trabajo, los días posteriores a completar una misión eran los peores para ella.

    Se levantó con cuidado de no despertar a Illán, tomó sus gafas, abrió la puerta y se vio en el pasillo, una pequeña brisa fría lo recorrió ¿Se habían dejado la ventana abierta? Cerró la puerta tras de si y se dirigió al baño, se lavó el rostro y una vez cerró el grifo del lavamanos, alzó la mirada para verse en el espejo. Rara vez llevaba ropa que mostrase sus marcas, pero esta vez iba con una camisa corta de tirantes y pantalones cortos. Su mirada se posó en la cicatriz que había en su hombro, una gran marca de quemadura que iba desde el extremo desde la clavícula hasta casi su bíceps. Uno de los muchos recuerdos de su entrenamiento, en este caso, cuando le enseñaron la piroquinesis.

    Suspiró, apagó la luz del baño y se dirigió a la cocina. Tomó asiento tranquilamente, tomó el paquete de cigarrillos que había en la mesa, encendiendo uno. Mientras fumaba, su mirada quedó en la puerta que daba a un pequeño balcón, una puerta corredera de cristal que tendría una buena vista, si no fuera por el gran edificio que había frente al suyo. Apoyó un codo en la mesa y en la mano de dicho brazo, apoyó su mentón.
    [Cursed_Bastard] [Lublin - Apartamento provisional - 13/03/2026 - 01:23] Tic... Tac... Tic... Tac... El sonido de un disparo.. Los gritos de un hombre... El dolor insoportable recorriendo su cuerpo... La cazadora despertó tomando aire, como si le faltara. "Otra vez estas pesadillas", pensó. Se sentó en la cama, a su lado, su compañero, Illán, a veces se preguntaba si él también tendría esas pesadillas... A veces parecía dormir tan plácidamente, "¿Pensará en algo más que en pelear?". Observó al techo, el ventilador giraba y ese movimiento la mantuvo hipnotizada unos segundos. Las paredes cada día parecían más cerca, las habitaciones más pequeñas, los pasillos más estrechos... Así eran las noches sin trabajo, los días posteriores a completar una misión eran los peores para ella. Se levantó con cuidado de no despertar a Illán, tomó sus gafas, abrió la puerta y se vio en el pasillo, una pequeña brisa fría lo recorrió ¿Se habían dejado la ventana abierta? Cerró la puerta tras de si y se dirigió al baño, se lavó el rostro y una vez cerró el grifo del lavamanos, alzó la mirada para verse en el espejo. Rara vez llevaba ropa que mostrase sus marcas, pero esta vez iba con una camisa corta de tirantes y pantalones cortos. Su mirada se posó en la cicatriz que había en su hombro, una gran marca de quemadura que iba desde el extremo desde la clavícula hasta casi su bíceps. Uno de los muchos recuerdos de su entrenamiento, en este caso, cuando le enseñaron la piroquinesis. Suspiró, apagó la luz del baño y se dirigió a la cocina. Tomó asiento tranquilamente, tomó el paquete de cigarrillos que había en la mesa, encendiendo uno. Mientras fumaba, su mirada quedó en la puerta que daba a un pequeño balcón, una puerta corredera de cristal que tendría una buena vista, si no fuera por el gran edificio que había frente al suyo. Apoyó un codo en la mesa y en la mano de dicho brazo, apoyó su mentón.
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