• —¡Saludos mis, pecadores de toda calaña! Me complace anunciar que las inscripciones para mi exclusivo curso de 'Cómo ser un "Overlord de Élite" están oficialmente abiertas.—

    Sonido de aplausos grabados.

    —Si al graduarse terminan con un patético saco de despojo suplicando a su lado,pidiendo migajas como aquí mi socio VOX jxjxjxjx ¡entonces sabrán que mis lecciones fueron un éxito rotundo! ¡EN HORA BUENA Felicidades, ya son Overlords con pedigrí! ¡Jajajajaja! ¡Qué imagen tan pintoresca así que suscribanse!.—
    —¡Saludos mis, pecadores de toda calaña! Me complace anunciar que las inscripciones para mi exclusivo curso de 'Cómo ser un "Overlord de Élite" están oficialmente abiertas.— Sonido de aplausos grabados. —Si al graduarse terminan con un patético saco de despojo suplicando a su lado,pidiendo migajas como aquí mi socio VOX jxjxjxjx ¡entonces sabrán que mis lecciones fueron un éxito rotundo! ¡EN HORA BUENA Felicidades, ya son Overlords con pedigrí! ¡Jajajajaja! ¡Qué imagen tan pintoresca así que suscribanse!.—
    Me encocora
    Me gusta
    Me enjaja
    Me endiabla
    8
    4 turnos 0 maullidos
  • ˖ ݁𖥔. ݁ . 𝑬𝒍 𝑫𝒊𝒂𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝑺𝒄𝒂𝒓𝒍𝒆𝒕𝒕 . ݁.𖥔 ݁ ˖
    
𝑪𝒂𝒑í𝒕𝒖𝒍𝒐 𝑰𝑽: 𝑪𝒐𝒏𝒕𝒓𝒂𝒕𝒐 𝒆𝒏 𝑹𝒖𝒃í

    Querido diario…

    La mañana después de mi llegada al burdel no olía a pecado.

    Olía a café oscuro.

    A madera pulida.


    A decisiones.
    Mirena Blackwood no me observaba como mercancía.

    Me observaba como inversión.
    Yo ya había visto esa mirada antes, en salones cubiertos de oro y promesas firmadas con anillos.

    En contratos disfrazados de matrimonio.

    La diferencia era que aquí nadie fingía pureza.
    evaluaba mi postura o mis manos…
    Me hizo una sola pregunta.

    —¿Quién eres?

    No fue curiosidad.
Fue diagnóstico.
    Y por alguna razón que todavía no entiendo… respondí.

    Le hablé de la corona italiana que nunca se nombraba en voz alta, pero que marcaba cada cena.
De la Mansión Moretti.

    Del compromiso arreglado con Nikolai Romanov.

    Del anillo que pesaba más que el oro porque no era promesa… era sentencia.
    Le conté que huí.

    Que rompí el espejo la noche en que entendí que mi reflejo ya no me pertenecía.

    Que prefería el escándalo al encierro elegante.
    No omití nada.
    Y mientras hablaba, no me interrumpió.
    Cuando terminé, el silencio no fue incómodo.
Fue evaluador.
    Entonces sí lo dijo.

    —Eres hermosa —murmuró sin dulzura—
Y la belleza sin inteligencia es carne fresca para lobos.

    No bajé la mirada.
    Ya no.
    —No soy un cordero.

    Fue en ese momento cuando algo cambió.
    No vio una víctima.
No vio una fugitiva.
Vio a alguien que había tenido el mundo a sus pies… y aun así eligió incendiarlo.
    Me explicó cómo funcionaba su mundo.
Las chicas no eran obligadas.
Eran entrenadas.
Educadas.
Pulidas como piedras preciosas antes de tocar la vitrina

    —Aquí no se vende el cuerpo —dijo mientras servía el café—Se vende ilusión.

    Y la ilusión es más cara.

    Los hombres que cruzaban esas puertas no eran bestias comunes.
Eran políticos.
    
Empresarios.

    Herederos.

    Apellidos que no se escribían.
    
Voces que no se grababan.
    No buscaban placer.

    Buscaban silencio.
    Yo aún no entendía todas las reglas.
Pero comenzaba a reconocer el tablero.

    —No te arrojaré a los lobos —continuó—…
    Te enseñaré a sentarte a la mesa con ellos… hasta que olviden que podrían morderte.

    Entonces llegó la verdadera propuesta.
    Aprendería idiomas.

    Finanzas.

    Arte.

    Negociación.
    Aprendería a leer a un hombre antes de que terminara su primera mentira.
    Me sostuvo la mirada como si ya hubiera tomado la decisión.

    —Te convertiré en algo que no puedan comprar por completo —dijo finalmente—
Lo verdaderamente exclusivo no es lo que se posee…
es lo que nunca se termina de alcanzar.

    Ahí entendí lo que había visto en mí.
    No mi historia.

    No mi apellido.
    Mi contención.
    Mientras otras chicas aprendían a agradar, yo sabía observar.

    Mientras ellas ofrecían, yo retenía.
Mientras suplicaban atención, yo sabía retirarla.
    No reaccionaba.

    Medía.
    No buscaba protección.
Evaluaba riesgos.
    Eso no se enseña.

    Se sobrevive.
    A cambio, trabajaría para ella.
    No sería exhibida.

    Sería insinuada.
    La pausa antes del deseo.

    La conversación que vale más que cualquier joya.

    La fantasía servida en cristal fino… que nunca se vacía del todo.
    Y oficialmente…
    Sería su protegida.
    Su “hija”.
    La palabra me atravesó el pecho.
    No fue ternura.


    Fue estrategia.

    Yo había dejado de ser hija la noche en que rompí el espejo.

    Pero entendí lo que significaba en su mundo:
    Lo que se protege…
    se vuelve invaluable.

    —¿Y qué gana usted? —pregunté.
    Mirena llenó dos copas de vino.


    El rojo brilló como rubí líquido.
    —Lealtad —respondió—…..

    Y una heredera que entienda que el poder no se implora… se administra.
    No era cariño lo que veía en mí.


    Era potencial.

    Scarlett no era frágil.
Estaba sin tallar.

    Deslizó una copa hacia mí.
    —Los diamantes se forman bajo presión —dijo—
Pero el rubí… el rubí nace del fuego.

    Pensé en la corona.

    En el anillo.

    En la vida exhibida como porcelana.
    Allá mi destino era adornar.

    Aquí… podía aprender a dirigir.

    —Acepto.

    No temblé.
    No fue un gesto maternal cuando extendió la mano.

    Fue un contrato.
    Chocamos las copas.
    El sonido fue delicado.

    Elegante.

    Definitivo.

    Contrato en rubí.
    Después del brindis, Mirena se acercó a un pequeño escritorio y tomó una pluma
    —Si vas a renacer —dijo— necesitas un nombre que no tiemble.

    Escribió en un papel grueso, color marfil:
Scarlett Eleonor Moretti
    Mi segundo nombre.
    
El que mi madre pronunciaba cuando quería recordarme que la debilidad nunca fue una opción.
    Mirena observó el apellido unos segundos.

    Luego, con precisión fría, trazó una línea firme sobre él.
    
Scarlett Eleonor Moretti.

    El gesto no fue desprecio.
    
Fue desafío.

    Sentí el peso del silencio entre nosotras.
    Tomé la pluma de su mano.
Y debajo del apellido tachado… lo escribí otra vez.

    Scarlett Eleonor Moretti.


    Más firme,Más mío.

    Mirena no sonrió.

    Asintió—Bien —murmuró—
La sangre no se abandona.

    Se domina.

    Entonces extendió la hoja hacia ella nuevamente.

    Añadió, con tinta roja profunda, una última palabra al final del nombre

    Scarlett Eleonor Moretti Blackwood.

    El contraste era evidente.

    Uno era herencia.

    El otro, elección.

    —Moretti es tu origen —dijo con voz serena—
Blackwood será tu escudo.
    Observé el nombre completo.
No sentí ruptura.

    Sentí expansión.

    No estaba dejando atrás mi linaje.
Estaba sumando poder al mío.
    Me miré en el espejo intacto.

    No sonaba a huida.
Sonaba a advertencia.

    Y comprendí algo, querido diario…
    Algunas mujeres nacen con un apellido.

    Otras lo construyen.

    Yo acababa de decidir portar ambos.

    Scarlett Eleonor Moretti Blackwood ᢉ𐭩
    ˖ ݁𖥔. ݁ . 𝑬𝒍 𝑫𝒊𝒂𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝑺𝒄𝒂𝒓𝒍𝒆𝒕𝒕 . ݁.𖥔 ݁ ˖ 
𝑪𝒂𝒑í𝒕𝒖𝒍𝒐 𝑰𝑽: 𝑪𝒐𝒏𝒕𝒓𝒂𝒕𝒐 𝒆𝒏 𝑹𝒖𝒃í Querido diario… La mañana después de mi llegada al burdel no olía a pecado.
 Olía a café oscuro.
 A madera pulida.
 A decisiones. Mirena Blackwood no me observaba como mercancía.
 Me observaba como inversión. Yo ya había visto esa mirada antes, en salones cubiertos de oro y promesas firmadas con anillos.
 En contratos disfrazados de matrimonio.
 La diferencia era que aquí nadie fingía pureza. evaluaba mi postura o mis manos… Me hizo una sola pregunta. —¿Quién eres? No fue curiosidad.
Fue diagnóstico. Y por alguna razón que todavía no entiendo… respondí. Le hablé de la corona italiana que nunca se nombraba en voz alta, pero que marcaba cada cena.
De la Mansión Moretti.
 Del compromiso arreglado con Nikolai Romanov.
 Del anillo que pesaba más que el oro porque no era promesa… era sentencia. Le conté que huí.
 Que rompí el espejo la noche en que entendí que mi reflejo ya no me pertenecía.
 Que prefería el escándalo al encierro elegante. No omití nada. Y mientras hablaba, no me interrumpió. Cuando terminé, el silencio no fue incómodo.
Fue evaluador. Entonces sí lo dijo. —Eres hermosa —murmuró sin dulzura—
Y la belleza sin inteligencia es carne fresca para lobos. No bajé la mirada. Ya no. —No soy un cordero. Fue en ese momento cuando algo cambió. No vio una víctima.
No vio una fugitiva.
Vio a alguien que había tenido el mundo a sus pies… y aun así eligió incendiarlo. Me explicó cómo funcionaba su mundo.
Las chicas no eran obligadas.
Eran entrenadas.
Educadas.
Pulidas como piedras preciosas antes de tocar la vitrina —Aquí no se vende el cuerpo —dijo mientras servía el café—Se vende ilusión. Y la ilusión es más cara. Los hombres que cruzaban esas puertas no eran bestias comunes.
Eran políticos. 
Empresarios.
 Herederos.
 Apellidos que no se escribían. 
Voces que no se grababan. No buscaban placer.
 Buscaban silencio. Yo aún no entendía todas las reglas.
Pero comenzaba a reconocer el tablero. —No te arrojaré a los lobos —continuó—… Te enseñaré a sentarte a la mesa con ellos… hasta que olviden que podrían morderte. Entonces llegó la verdadera propuesta. Aprendería idiomas.
 Finanzas.
 Arte.
 Negociación. Aprendería a leer a un hombre antes de que terminara su primera mentira. Me sostuvo la mirada como si ya hubiera tomado la decisión. —Te convertiré en algo que no puedan comprar por completo —dijo finalmente—
Lo verdaderamente exclusivo no es lo que se posee…
es lo que nunca se termina de alcanzar. Ahí entendí lo que había visto en mí. No mi historia.
 No mi apellido. Mi contención. Mientras otras chicas aprendían a agradar, yo sabía observar.
 Mientras ellas ofrecían, yo retenía.
Mientras suplicaban atención, yo sabía retirarla. No reaccionaba.
 Medía. No buscaba protección.
Evaluaba riesgos. Eso no se enseña.
 Se sobrevive. A cambio, trabajaría para ella. No sería exhibida.
 Sería insinuada. La pausa antes del deseo.
 La conversación que vale más que cualquier joya.
 La fantasía servida en cristal fino… que nunca se vacía del todo. Y oficialmente… Sería su protegida. Su “hija”. La palabra me atravesó el pecho. No fue ternura.
 Fue estrategia. Yo había dejado de ser hija la noche en que rompí el espejo.
 Pero entendí lo que significaba en su mundo: Lo que se protege… se vuelve invaluable. —¿Y qué gana usted? —pregunté. Mirena llenó dos copas de vino.
 El rojo brilló como rubí líquido. —Lealtad —respondió—….. Y una heredera que entienda que el poder no se implora… se administra. No era cariño lo que veía en mí.
 Era potencial. Scarlett no era frágil.
Estaba sin tallar. Deslizó una copa hacia mí. —Los diamantes se forman bajo presión —dijo—
Pero el rubí… el rubí nace del fuego. Pensé en la corona.
 En el anillo.
 En la vida exhibida como porcelana. Allá mi destino era adornar.
 Aquí… podía aprender a dirigir. —Acepto. No temblé. No fue un gesto maternal cuando extendió la mano.
 Fue un contrato. Chocamos las copas. El sonido fue delicado.
 Elegante.
 Definitivo. Contrato en rubí. Después del brindis, Mirena se acercó a un pequeño escritorio y tomó una pluma —Si vas a renacer —dijo— necesitas un nombre que no tiemble. Escribió en un papel grueso, color marfil:
Scarlett Eleonor Moretti Mi segundo nombre. 
El que mi madre pronunciaba cuando quería recordarme que la debilidad nunca fue una opción. Mirena observó el apellido unos segundos.
 Luego, con precisión fría, trazó una línea firme sobre él. 
Scarlett Eleonor Moretti. El gesto no fue desprecio. 
Fue desafío.
 Sentí el peso del silencio entre nosotras. Tomé la pluma de su mano.
Y debajo del apellido tachado… lo escribí otra vez. Scarlett Eleonor Moretti.
 Más firme,Más mío. Mirena no sonrió.
 Asintió—Bien —murmuró—
La sangre no se abandona. Se domina. Entonces extendió la hoja hacia ella nuevamente.
 Añadió, con tinta roja profunda, una última palabra al final del nombre Scarlett Eleonor Moretti Blackwood. El contraste era evidente.
 Uno era herencia.
 El otro, elección. —Moretti es tu origen —dijo con voz serena—
Blackwood será tu escudo. Observé el nombre completo.
No sentí ruptura.
 Sentí expansión.
 No estaba dejando atrás mi linaje.
Estaba sumando poder al mío. Me miré en el espejo intacto. No sonaba a huida.
Sonaba a advertencia.
 Y comprendí algo, querido diario… Algunas mujeres nacen con un apellido.
 Otras lo construyen.
 Yo acababa de decidir portar ambos. Scarlett Eleonor Moretti Blackwood ᢉ𐭩
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • El eco de las sirenas se pierde con el ventarrón nocturno. Desde las alturas, la ciudad parece tan indómita como impasible; mas el incandescente escenario teñido de neón esconde a quienes se atreven a vivir como si no existiera el peligro de la obliteración.

    Fauces impredecibles, silenciosas y disformes advirtieron, pero quienes decidieron no escuchar frustran el frágil ordenamiento que impide un nuevo colapso.

    Perseguidos, castigados. No obstante, la retribución carece de sentido ante la laxitud nacida de la necesidad. Y quien desentiende la misericordia declara que no hay lugar para la reinserción.

    No todo puede salvarse: la carne se viste de pecado, y es su labor desollar a los lobos entre corderos.

    Una sombra que se vuelve mito urbano; brutalidad que escandaliza, pero que, por algún motivo, es encubierta para no tentar a la desobediencia colectiva. Reclamarán justicia humana quienes son los primeros en ofenderla.

    El recuerdo carmesí, inmortalizado en el pavimento: una vida que solo genera decepción e hiriente frustración. La voz enmudecida y el terror se manifiestan eternamente en los maxilares; una advertencia para quienes escuchan a través de la sombra, un terror viviente para quienes temen, y absolución para aquellos a quienes encuentra bajo su rojiza mirada.

    Desnudada la carcasa de la humanidad, contempla las cuencas vacías bajo la oscuridad formada por la capucha. Una extremidad que ya no se molesta en ocultar; el reflejo de presionar y hacer crujir las contadas soldaduras del ejemplar óseo.

    Era una noche más en la nueva ciudad fundada tras la catástrofe del Limbo. Dormirán y reirán quienes necesiten refugiarse en la ignorancia; los ángeles son reales y están dispuestos a acechar desde las alturas.

    Malaventurado quien encuentre en la noche a su cómplice.
    El eco de las sirenas se pierde con el ventarrón nocturno. Desde las alturas, la ciudad parece tan indómita como impasible; mas el incandescente escenario teñido de neón esconde a quienes se atreven a vivir como si no existiera el peligro de la obliteración. Fauces impredecibles, silenciosas y disformes advirtieron, pero quienes decidieron no escuchar frustran el frágil ordenamiento que impide un nuevo colapso. Perseguidos, castigados. No obstante, la retribución carece de sentido ante la laxitud nacida de la necesidad. Y quien desentiende la misericordia declara que no hay lugar para la reinserción. No todo puede salvarse: la carne se viste de pecado, y es su labor desollar a los lobos entre corderos. Una sombra que se vuelve mito urbano; brutalidad que escandaliza, pero que, por algún motivo, es encubierta para no tentar a la desobediencia colectiva. Reclamarán justicia humana quienes son los primeros en ofenderla. El recuerdo carmesí, inmortalizado en el pavimento: una vida que solo genera decepción e hiriente frustración. La voz enmudecida y el terror se manifiestan eternamente en los maxilares; una advertencia para quienes escuchan a través de la sombra, un terror viviente para quienes temen, y absolución para aquellos a quienes encuentra bajo su rojiza mirada. Desnudada la carcasa de la humanidad, contempla las cuencas vacías bajo la oscuridad formada por la capucha. Una extremidad que ya no se molesta en ocultar; el reflejo de presionar y hacer crujir las contadas soldaduras del ejemplar óseo. Era una noche más en la nueva ciudad fundada tras la catástrofe del Limbo. Dormirán y reirán quienes necesiten refugiarse en la ignorancia; los ángeles son reales y están dispuestos a acechar desde las alturas. Malaventurado quien encuentre en la noche a su cómplice.
    Me gusta
    Me enjaja
    Me endiabla
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • -aquel hombre yacia en el suelo, su cuerpo tembló por sus heridas, sus acciones le trajeron consecuencias, aquél que una vez fue esclavo de la venganza, ahora yacia a las puertas de la muerte por no soportarla.- "A-ah.... Si es que verdad existe un dios...espero perdone mis pecados.." -dijo agarrando los guantes negros de su fallecida esposa, perdiendo sangre lentamente cada respiración.-
    -aquel hombre yacia en el suelo, su cuerpo tembló por sus heridas, sus acciones le trajeron consecuencias, aquél que una vez fue esclavo de la venganza, ahora yacia a las puertas de la muerte por no soportarla.- "A-ah.... Si es que verdad existe un dios...espero perdone mis pecados.." -dijo agarrando los guantes negros de su fallecida esposa, perdiendo sangre lentamente cada respiración.-
    Me shockea
    Me gusta
    4
    4 turnos 0 maullidos
  • Aun asi , que alla cometido aquel pecado puedo notarlo ese odio en tus ojos Hilde.
    ¿Cuanto tiempo mas estaras con esto y ese odio contra nosotros? , aun asi me siento culpable ~
    Aun asi , que alla cometido aquel pecado puedo notarlo ese odio en tus ojos Hilde. ¿Cuanto tiempo mas estaras con esto y ese odio contra nosotros? , aun asi me siento culpable ~
    0 turnos 0 maullidos
  • Ahora es un pecado ver feliz a un demonio devorando una dulce alma que cultivo por años?
    Que molestos son los hermanos celestiales y sus humanos aún así.... Alguien a visto el salero?
    Ahora es un pecado ver feliz a un demonio devorando una dulce alma que cultivo por años? Que molestos son los hermanos celestiales y sus humanos aún así.... Alguien a visto el salero?
    Me gusta
    Me enjaja
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • ¿Qué es más valioso: el sacrificio de Jesús o que un padre se sacrifique por su hijo?
    Yo también moriría por tus pecados si resucitara al tercer día.
    Hay una diferencia abismal entre el padre que muere para que su hijo viva y el semidiós que se deja ejecutar sabiendo que su sangre comprará la adoración de los siglos.
    El sacrificio de un humano es trágico porque es definitivo; el de un Dios es teatral porque es reversible.
    Si sabes que vas a resucitar y que serás el centro de la historia, morir no es un sacrifico, es una inversión de capital simbólico.
    El ego de Dios requiere un mártir para poder ejercer el perdón.
    ¿Por qué un Dios omnipotente necesita sangre para "limpiar" errores?
    Es el colmo de la vanidad: crear un sistema donde la única moneda de cambio es la agonía de su propio hijo.
    No fue un acto de entrega, fue una puesta en escena de poder.
    Se necesitó un libro y una estructura religiosa para convencerte de que ese evento fue "grande", cuando en realidad, cualquier madre que muere por su hijo en una calle oscura, sin cámaras ni evangelios, tiene una dignidad moral infinitamente superior.
    Ella pierde su todo para siempre; Él solo perdió un fin de semana para ganar la eternidad.
    El "sacrificio" es el anzuelo para que te sientas eternamente en deuda.
    Notas que ésto genera un vínculo de apego ansioso.
    Te hacen sentir culpable de una muerte que no pediste para que aceptes una salvación que no puedes rechazar.
    El "amor" de Jesús es la herramienta perfecta del ego divino: "Mira lo que hice por ti, ahora dame tu voluntad".
    Al final, no fue amor, fue el pago de una fianza en un juicio donde el Juez, el Verdugo y el Abogado son la misma persona.
    ¿Qué es más valioso: el sacrificio de Jesús o que un padre se sacrifique por su hijo? Yo también moriría por tus pecados si resucitara al tercer día. Hay una diferencia abismal entre el padre que muere para que su hijo viva y el semidiós que se deja ejecutar sabiendo que su sangre comprará la adoración de los siglos. El sacrificio de un humano es trágico porque es definitivo; el de un Dios es teatral porque es reversible. Si sabes que vas a resucitar y que serás el centro de la historia, morir no es un sacrifico, es una inversión de capital simbólico. El ego de Dios requiere un mártir para poder ejercer el perdón. ¿Por qué un Dios omnipotente necesita sangre para "limpiar" errores? Es el colmo de la vanidad: crear un sistema donde la única moneda de cambio es la agonía de su propio hijo. No fue un acto de entrega, fue una puesta en escena de poder. Se necesitó un libro y una estructura religiosa para convencerte de que ese evento fue "grande", cuando en realidad, cualquier madre que muere por su hijo en una calle oscura, sin cámaras ni evangelios, tiene una dignidad moral infinitamente superior. Ella pierde su todo para siempre; Él solo perdió un fin de semana para ganar la eternidad. El "sacrificio" es el anzuelo para que te sientas eternamente en deuda. Notas que ésto genera un vínculo de apego ansioso. Te hacen sentir culpable de una muerte que no pediste para que aceptes una salvación que no puedes rechazar. El "amor" de Jesús es la herramienta perfecta del ego divino: "Mira lo que hice por ti, ahora dame tu voluntad". Al final, no fue amor, fue el pago de una fianza en un juicio donde el Juez, el Verdugo y el Abogado son la misma persona.
    Me encocora
    Me enjaja
    Me shockea
    3
    1 turno 0 maullidos
  • Si tanto quieren ver mi lado opuesto creo que es hora de complacerlos, extrañarán al noble jade que aguantaba tanto por amor ... Y que aún así ama tanto que solo dejara salir su maldad por corto tiempo .... No estaría dispuesto a vivir si mi esposo me temiera por más que se merezca una castrada


    -dejo caer el cuerpo de su peso sobre su trono iniciando desde ahora a mostrar la oscuridad que un humano puede mostrar. La humanidad es su propios pecado y su propia virtud cuando se lo propone -
    Si tanto quieren ver mi lado opuesto creo que es hora de complacerlos, extrañarán al noble jade que aguantaba tanto por amor ... Y que aún así ama tanto que solo dejara salir su maldad por corto tiempo .... No estaría dispuesto a vivir si mi esposo me temiera por más que se merezca una castrada -dejo caer el cuerpo de su peso sobre su trono iniciando desde ahora a mostrar la oscuridad que un humano puede mostrar. La humanidad es su propios pecado y su propia virtud cuando se lo propone -
    9 turnos 0 maullidos
  • LETRA / LYRIC
    Dies irae illa
    Vos solve in favilla
    Maledictus erus
    In flamas eternum

    Dies irae illa (reza por mí)
    Vos solve in favilla (reza por mí)
    Maledictus erus (reza por mí)
    In flamas eternum (reza por mí)

    Seré tu amo

    Te tengo a mis pies, siempre a mi merced
    Sueno en tu cabeza una y otra vez
    Si sientes dolor, escucha mi voz
    Puedo ser tu santuario

    Y cuando todo arda
    Yo seré el único el cual te amó
    Más que al oro, más que a Dios
    Ahora dame tu alma y tu corazón

    Tus pecados yo los amaré
    Sentirás mi voz debajo de tu piel

    Solo escucha
    Estoy predicando
    Sube este micrófono más alto
    Dame tu deseo
    Puedo ser la estrella en tu cielo
    No puedes quitar tu mirada de mí
    ¿Sabes quién te salvará? ¡yo!
    No puedes cambiarlo
    Tu ídolo soy, tu ser amado

    Tu ídolo me ves y no paras de gritarlo
    Gracias al dolor, yo podré viralizarlo
    Uh! yeh! soy como una fiebre
    Serás mi creyente
    Yo soy la razón de tus pecados

    Guárdalo dentro, mantenlo en ti
    Esa vergüenza no ha de salir
    Conectados y obsesionados
    Te daré lo que has deseado

    Todos tus pecados yo los amaré
    Sentirás mi voz debajo de tu piel

    Solo escucha
    Estoy predicando
    Sube este micrófono más alto
    Dame tu deseo
    Puedo ser la estrella en tu cielo
    No puedes quitar tu mirada de mí
    ¿Sabes quién te salvará? ¡yo!
    No puedes cambiarlo
    Tu ídolo soy, tu ser amado

    Vivo en tu mente, mía para siempre
    Te haré libre al fin, cuando seas parte de mí

    Solo escucha
    Estoy predicando (¡ya!)
    Sube este micrófono más alto
    Dame tu deseo
    A tu mundo prendo fuego
    No puedes quitar tu mirada de mí
    Y nadie te salvará, no
    Este es mi reclamo:
    Tú, de rodillas
    Y yo, tu amo
    LETRA / LYRIC Dies irae illa Vos solve in favilla Maledictus erus In flamas eternum Dies irae illa (reza por mí) Vos solve in favilla (reza por mí) Maledictus erus (reza por mí) In flamas eternum (reza por mí) Seré tu amo Te tengo a mis pies, siempre a mi merced Sueno en tu cabeza una y otra vez Si sientes dolor, escucha mi voz Puedo ser tu santuario Y cuando todo arda Yo seré el único el cual te amó Más que al oro, más que a Dios Ahora dame tu alma y tu corazón Tus pecados yo los amaré Sentirás mi voz debajo de tu piel Solo escucha Estoy predicando Sube este micrófono más alto Dame tu deseo Puedo ser la estrella en tu cielo No puedes quitar tu mirada de mí ¿Sabes quién te salvará? ¡yo! No puedes cambiarlo Tu ídolo soy, tu ser amado Tu ídolo me ves y no paras de gritarlo Gracias al dolor, yo podré viralizarlo Uh! yeh! soy como una fiebre Serás mi creyente Yo soy la razón de tus pecados Guárdalo dentro, mantenlo en ti Esa vergüenza no ha de salir Conectados y obsesionados Te daré lo que has deseado Todos tus pecados yo los amaré Sentirás mi voz debajo de tu piel Solo escucha Estoy predicando Sube este micrófono más alto Dame tu deseo Puedo ser la estrella en tu cielo No puedes quitar tu mirada de mí ¿Sabes quién te salvará? ¡yo! No puedes cambiarlo Tu ídolo soy, tu ser amado Vivo en tu mente, mía para siempre Te haré libre al fin, cuando seas parte de mí Solo escucha Estoy predicando (¡ya!) Sube este micrófono más alto Dame tu deseo A tu mundo prendo fuego No puedes quitar tu mirada de mí Y nadie te salvará, no Este es mi reclamo: Tú, de rodillas Y yo, tu amo
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Ahoy~

    Jejeje~ mira todo este oro… monedas, cofres, joyas… dicen que las riquezas no dan felicidad, ¿pero ya intentaste nadar en ellas~?
    Cada moneda tiene una historia, cada tesoro un pecado… y yo aquí, recostada sobre todo, pensando, mm~ ¿me compro un barco nuevo o más ron?
    El brillo del oro es tan tentador… casi tan peligroso como una capitana con demasiado botín entre las manos~
    Pero bueno~ las riquezas van y vienen, lo importante es disfrutarlas mientras el mar siga cantando… y mientras nadie me quite este cofre, ¡es mío, mío, MÍO~! Ahahaha~
    Ahoy~ Jejeje~ mira todo este oro… monedas, cofres, joyas… dicen que las riquezas no dan felicidad, ¿pero ya intentaste nadar en ellas~? Cada moneda tiene una historia, cada tesoro un pecado… y yo aquí, recostada sobre todo, pensando, mm~ ¿me compro un barco nuevo o más ron? El brillo del oro es tan tentador… casi tan peligroso como una capitana con demasiado botín entre las manos~ Pero bueno~ las riquezas van y vienen, lo importante es disfrutarlas mientras el mar siga cantando… y mientras nadie me quite este cofre, ¡es mío, mío, MÍO~! Ahahaha~
    Me encocora
    Me gusta
    Me shockea
    13
    10 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados