──── Confiesen sus pecados, hijos míos. Recuerden: la misericordia divina es infinita, y su bondad alcanza hasta las almas más descarriadas. Sin embargo... ¿ponerle piña a la pizza? –negó lentamente de un lado al otro con la cabeza– Esa es una conversación teológica muy seria.
──── Confiesen sus pecados, hijos míos. Recuerden: la misericordia divina es infinita, y su bondad alcanza hasta las almas más descarriadas. Sin embargo... ¿ponerle piña a la pizza? –negó lentamente de un lado al otro con la cabeza– Esa es una conversación teológica muy seria.