• No es genial ver una pelicula despues de un dia , largo no solo eso el dia esta gris y lluvioso esta perfecto .....
    Lo malo , es nadie quiso venir conmigo
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  • [el general decidió tomarse un poco de su valioso tiempo para visitar un campo en el mundo de los mortales donde se acostaría disfrutando de la vista que el cielo tenía para ofrecer]

    Los humanos son patéticos y débiles, pero tienen paisajes que hasta alguien como yo puede admirar durante un buen rato.

    Después de lo que esa Judith me contó tengo varias cosas en las cuales pensar, pero por ahora solo quiero relajarme.

    •el general disfrutaba las vistas pero de repente a su mente llego la imagen de cierta mujer, esto le provocó un rubor en las mejillas•

    Hmm.. ¿Quien te manda a ser tan linda?
    [el general decidió tomarse un poco de su valioso tiempo para visitar un campo en el mundo de los mortales donde se acostaría disfrutando de la vista que el cielo tenía para ofrecer] Los humanos son patéticos y débiles, pero tienen paisajes que hasta alguien como yo puede admirar durante un buen rato. Después de lo que esa Judith me contó tengo varias cosas en las cuales pensar, pero por ahora solo quiero relajarme. •el general disfrutaba las vistas pero de repente a su mente llego la imagen de cierta mujer, esto le provocó un rubor en las mejillas• Hmm.. ¿Quien te manda a ser tan linda?
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  • Finalmente termine esta dichosa mudanza. El nuevo departamento es más espacioso y tranquilo, suficiente para dos personas.

    Aunque, claro, él no cuenta como una persona, pero es bueno que ahora pueda pasearse por la casa, ya que no hay más personas.

    La verdad, luego de que termine de acomodar su pecera, pense "quién diría que mi estabilidad mental cabe en una cosa tan pequeña"

    Y quizá debería comprar una pecera más grande para él la próxima vez que salga a comprar muebles, pero no demasiadas plantas.

    Él ya tiene muchas plantas.
    Finalmente termine esta dichosa mudanza. El nuevo departamento es más espacioso y tranquilo, suficiente para dos personas. Aunque, claro, él no cuenta como una persona, pero es bueno que ahora pueda pasearse por la casa, ya que no hay más personas. La verdad, luego de que termine de acomodar su pecera, pense "quién diría que mi estabilidad mental cabe en una cosa tan pequeña" Y quizá debería comprar una pecera más grande para él la próxima vez que salga a comprar muebles, pero no demasiadas plantas. Él ya tiene muchas plantas.
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  • "Que hermoso y simple me debió parecer que la infestación solo existiera en mi línea de tiempo, pero según el eternalismo y lo que hizó Entrati, la infestación despierta tarde o temprano, inherente de nuestra interveción, cada realidad, cada momento, en el eternalismo, ahora el enjambre es multiversal, y hay comida suficiente para la infestación."
    "Que hermoso y simple me debió parecer que la infestación solo existiera en mi línea de tiempo, pero según el eternalismo y lo que hizó Entrati, la infestación despierta tarde o temprano, inherente de nuestra interveción, cada realidad, cada momento, en el eternalismo, ahora el enjambre es multiversal, y hay comida suficiente para la infestación."
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  • Un amor que debe florecer:
    Bajo el firmamento sereno, do la luna derramaba su argentado resplandor sobre las aguas del puerto, corría el mozo Zelkova, cubierto con su gorrilla de caza bermeja, abrigo largo y corbata oscura. El rumor de los navíos anclados se mezclaba con el jadeo afanoso de la pareja que seguía sus pasos.

    ◇¡Amor, no lo lograremos! ¡Nos hallarán!

    Exclamó la doncella con la voz quebrada.

    ●No dejéis que vuestra voluntad claudique

    Replicó Zelkova sin aminorar el paso.

    ●Ya estamos cerca.

    Con discretos ademanes los guiaba entre las sombras de las naves, señalándoles cuándo detenerse y cuándo escurrirse entre los cascos y aparejos. Así llegaron finalmente a una pequeña lancha que los aguardaba junto al muelle.

    Los tres quedaron rendidos por la fatiga.

    ♤No sabes cuánto te agradecemos

    Dijo el varón

    ♤Habéis hecho tanto por nosotros...

    ●No fue nada

    Respondió el cura, ocultando el rostro bajo la visera de su gorra.

    Mas el hombre entrecerró los ojos.

    ♤¿Qué escondéis ahí?

    ●Nada... nada. Daos priesa.

    ◇¡Por Dios!

    Gritó la mujer

    ◇¡Deja de hacerte el duro!.

    Con un suspiro resignado, Zelkova apartó la visera. Entonces quedó expuesto el morado que ennegrecía uno de sus ojos, memoria de las contiendas libradas para protegerles.

    La mujer rompió en llanto.

    ♤¿Por qué lo hiciste?

    Preguntó el hombre.

    ●Porque vuestro amor debe florecer en paz. Por vuestro bien... y por el de vuestro hijo.

    El hombre quedó anonadado y volvió la vista hacia su amada. Ella, ruborizada, miró hacia otro lado.

    ●Oh...

    Murmuró Zelkova

    ●Creo que malogré vuestra sorpresa.

    El hombre abrazó a la mujer y luego se volvió hacia él.

    ♤venga con nosotros. Mi familia os persigue; es peligroso. Si continuáis así, acabarán por daros muerte.

    ◇Intentaron apartarnos.

    Sollozó la doncella

    ◇Encerrarnos en nuestra soledad y unirnos a matrimonios arreglados. Usted y Ciaso nos ayudaron a amarnos. Buscarán mataros...

    Zelkova agitó las manos con mansedumbre.

    ●Está bien, está bien. No acontece nada. Mas no puedo acompañaros.

    Ambos guardaron silencio, incrédulos.

    ●No seáis necios

    Prosiguió el cura con una tenue sonrisa

    ●Siembra tu semilla y puebla la tierra. Dios os bendecirá con una familia sana. En verdad, merecéis ser felices. Yo aún tengo menesteres que atender.

    Volvió apenas el rostro.

    ●Vamos. Partid.

    El hombre, antes de embarcar, formuló una última pregunta.

    ♤¿Por qué arriesgas tu vida por unos desconocidos? No podemos devolverte semejante favor.

    Entonces Zelkova respondió con voz serena, citando las Sagradas Escrituras:

    ●Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.

    La pareja corrió hacia él y lo estrechó en un abrazo.

    ♤Gracias, Padre Legasov◇

    Susurraron. Después subieron a la lancha, que pronto comenzó a alejarse de la ribera.

    Zelkova alzó una mano en despedida. Cuando la embarcación se perdió entre los reflejos argénteos del mar, tomó asiento junto al muelle. No contempló las aguas ni la luna que danzaba sobre ellas. Permaneció inmóvil, aquietando su espíritu y templando su mente para la labor que aún le aguardaba en la grisácea senda que había escogido recorrer.
    Un amor que debe florecer: Bajo el firmamento sereno, do la luna derramaba su argentado resplandor sobre las aguas del puerto, corría el mozo Zelkova, cubierto con su gorrilla de caza bermeja, abrigo largo y corbata oscura. El rumor de los navíos anclados se mezclaba con el jadeo afanoso de la pareja que seguía sus pasos. ◇¡Amor, no lo lograremos! ¡Nos hallarán! Exclamó la doncella con la voz quebrada. ●No dejéis que vuestra voluntad claudique Replicó Zelkova sin aminorar el paso. ●Ya estamos cerca. Con discretos ademanes los guiaba entre las sombras de las naves, señalándoles cuándo detenerse y cuándo escurrirse entre los cascos y aparejos. Así llegaron finalmente a una pequeña lancha que los aguardaba junto al muelle. Los tres quedaron rendidos por la fatiga. ♤No sabes cuánto te agradecemos Dijo el varón ♤Habéis hecho tanto por nosotros... ●No fue nada Respondió el cura, ocultando el rostro bajo la visera de su gorra. Mas el hombre entrecerró los ojos. ♤¿Qué escondéis ahí? ●Nada... nada. Daos priesa. ◇¡Por Dios! Gritó la mujer ◇¡Deja de hacerte el duro!. Con un suspiro resignado, Zelkova apartó la visera. Entonces quedó expuesto el morado que ennegrecía uno de sus ojos, memoria de las contiendas libradas para protegerles. La mujer rompió en llanto. ♤¿Por qué lo hiciste? Preguntó el hombre. ●Porque vuestro amor debe florecer en paz. Por vuestro bien... y por el de vuestro hijo. El hombre quedó anonadado y volvió la vista hacia su amada. Ella, ruborizada, miró hacia otro lado. ●Oh... Murmuró Zelkova ●Creo que malogré vuestra sorpresa. El hombre abrazó a la mujer y luego se volvió hacia él. ♤venga con nosotros. Mi familia os persigue; es peligroso. Si continuáis así, acabarán por daros muerte. ◇Intentaron apartarnos. Sollozó la doncella ◇Encerrarnos en nuestra soledad y unirnos a matrimonios arreglados. Usted y Ciaso nos ayudaron a amarnos. Buscarán mataros... Zelkova agitó las manos con mansedumbre. ●Está bien, está bien. No acontece nada. Mas no puedo acompañaros. Ambos guardaron silencio, incrédulos. ●No seáis necios Prosiguió el cura con una tenue sonrisa ●Siembra tu semilla y puebla la tierra. Dios os bendecirá con una familia sana. En verdad, merecéis ser felices. Yo aún tengo menesteres que atender. Volvió apenas el rostro. ●Vamos. Partid. El hombre, antes de embarcar, formuló una última pregunta. ♤¿Por qué arriesgas tu vida por unos desconocidos? No podemos devolverte semejante favor. Entonces Zelkova respondió con voz serena, citando las Sagradas Escrituras: ●Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. La pareja corrió hacia él y lo estrechó en un abrazo. ♤Gracias, Padre Legasov◇ Susurraron. Después subieron a la lancha, que pronto comenzó a alejarse de la ribera. Zelkova alzó una mano en despedida. Cuando la embarcación se perdió entre los reflejos argénteos del mar, tomó asiento junto al muelle. No contempló las aguas ni la luna que danzaba sobre ellas. Permaneció inmóvil, aquietando su espíritu y templando su mente para la labor que aún le aguardaba en la grisácea senda que había escogido recorrer.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    *La noche ya habia llegado y la luz de la luna caía sobre aquella dragón como si fuera la guía de la lumbrera de la noche. Con su voz baja y algo grabé, pero a su vez suave y amable llegaba a los corazones de sus seguidores*

    — No hay fuerza más por encima que la disciplina y la voluntad, doy fe que aún con corazones frágiles lograrán surgir, pues en esos corazones reciden los más hermosos sentimientos que tal vez se ven opacados por la timidez o inseguridad, sin embargo yo estoy aquí, seré quien los protege a ustedes y sus ideales, pero solo ustedes son dueños de su brillante futuro —
    *La noche ya habia llegado y la luz de la luna caía sobre aquella dragón como si fuera la guía de la lumbrera de la noche. Con su voz baja y algo grabé, pero a su vez suave y amable llegaba a los corazones de sus seguidores* — No hay fuerza más por encima que la disciplina y la voluntad, doy fe que aún con corazones frágiles lograrán surgir, pues en esos corazones reciden los más hermosos sentimientos que tal vez se ven opacados por la timidez o inseguridad, sin embargo yo estoy aquí, seré quien los protege a ustedes y sus ideales, pero solo ustedes son dueños de su brillante futuro —
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  • Zelkova discurría por los bulevares en la hora nocturna, abriéndose paso entre la muchedumbre que vagaba de tienda en tienda. Los escaparates derramaban su lumbre sobre el empedrado, y el murmullo de las conversaciones se mezclaba con el trajín de quienes acudían a sus compras.

    Ceñía su gorra venatoria bermeja y un gabán azul de recio porte. Entre sus dedos reposaba un cigarro humeante, cuya bruma se alzaba en tenues espirales mientras avanzaba contra la corriente de viandantes. Su semblante permanecía caviloso, pues andaba en busca de un presente digno para una persona harto especial a sus ojos.
    Zelkova discurría por los bulevares en la hora nocturna, abriéndose paso entre la muchedumbre que vagaba de tienda en tienda. Los escaparates derramaban su lumbre sobre el empedrado, y el murmullo de las conversaciones se mezclaba con el trajín de quienes acudían a sus compras. Ceñía su gorra venatoria bermeja y un gabán azul de recio porte. Entre sus dedos reposaba un cigarro humeante, cuya bruma se alzaba en tenues espirales mientras avanzaba contra la corriente de viandantes. Su semblante permanecía caviloso, pues andaba en busca de un presente digno para una persona harto especial a sus ojos.
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  • Me quedo allí de pie, dejando que el agua de la ducha caiga caliente sobre mí. Noto cómo me quema en la nuca y los hombros. Desciende por mi piel como la lava de un volcán.

    Pero no me muevo.

    Dejo que el agua limpie suciedad y sangre. Hoy, ajena.

    Cierro los ojos.

    Nunca me acostumbro a la incómoda sensación de tener los oídos taponados. No importa cuántas veces apriete el gatillo. Tampoco cuántas veces lo aprieten ellos. Es como si sumergiese la cabeza debajo del agua o me metieran algodón en los oídos.

    El mundo queda aislado detrás de un cristal antibalas.

    Abro los ojos.

    El vapor lo empaña todo. Especialmente ese espejo borroso frente a la ducha, ahora sin una imagen nítida que mostrar.

    Me ahorro ver las cicatrices que el agua no puede limpiar.
    Me quedo allí de pie, dejando que el agua de la ducha caiga caliente sobre mí. Noto cómo me quema en la nuca y los hombros. Desciende por mi piel como la lava de un volcán. Pero no me muevo. Dejo que el agua limpie suciedad y sangre. Hoy, ajena. Cierro los ojos. Nunca me acostumbro a la incómoda sensación de tener los oídos taponados. No importa cuántas veces apriete el gatillo. Tampoco cuántas veces lo aprieten ellos. Es como si sumergiese la cabeza debajo del agua o me metieran algodón en los oídos. El mundo queda aislado detrás de un cristal antibalas. Abro los ojos. El vapor lo empaña todo. Especialmente ese espejo borroso frente a la ducha, ahora sin una imagen nítida que mostrar. Me ahorro ver las cicatrices que el agua no puede limpiar.
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  • "Padre, mantener el equilibrio ha sido tortuoso. Devorar las almas de los malditos, me corrompe cada vez más. Espero que lo consideres la próxima vez que te ausentes..."
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  • Foto con mi hermano mayor, es un buen recuerdo de nosotros
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