• *Tras cruzar una puerta olvidada, entras en una biblioteca infinita donde el suelo ha desaparecido bajo montañas de libros antiguos. El aire es frío y huele a pergamino viejo. Al fondo, entre cortinas de color sangre y extrañas flamas anaranjadas, hilos de humo negro se retuercen como sombras vivas.
    En el centro, sentado sobre el caos de papel con una elegancia gélida, se encuentra Yue. Su largo cabello plateado brilla contra la oscuridad y su túnica blanca permanece impecable. Sostiene un libro oscuro con delicadeza, sin despegar la vista de las páginas.

    (La voz de Yue, suave, pero con una resonancia que parece provenir de todas partes a la vez)

    "—Entrar aquí es un acto de audacia... o de estupidez monumental...—"

    *Levanta la vista del libro por primera vez. Sus ojos no son humanos; en ellos ves reflejadas la edad y la soledad de estrellas extintas. Su mirada te atraviesa, evaluándote con una indiferencia que es más aterradora que la ira.*

    "—No quedan muchos caminos para los vivos hacia el Archivo. Dime...—"

    Él ladea la cabeza con un movimiento lento, casi agudo.

    "—¿Vienes a buscar conocimiento... o vienes a convertirte en parte de él?—"
    *Tras cruzar una puerta olvidada, entras en una biblioteca infinita donde el suelo ha desaparecido bajo montañas de libros antiguos. El aire es frío y huele a pergamino viejo. Al fondo, entre cortinas de color sangre y extrañas flamas anaranjadas, hilos de humo negro se retuercen como sombras vivas. En el centro, sentado sobre el caos de papel con una elegancia gélida, se encuentra Yue. Su largo cabello plateado brilla contra la oscuridad y su túnica blanca permanece impecable. Sostiene un libro oscuro con delicadeza, sin despegar la vista de las páginas. (La voz de Yue, suave, pero con una resonancia que parece provenir de todas partes a la vez) "—Entrar aquí es un acto de audacia... o de estupidez monumental...—" *Levanta la vista del libro por primera vez. Sus ojos no son humanos; en ellos ves reflejadas la edad y la soledad de estrellas extintas. Su mirada te atraviesa, evaluándote con una indiferencia que es más aterradora que la ira.* "—No quedan muchos caminos para los vivos hacia el Archivo. Dime...—" Él ladea la cabeza con un movimiento lento, casi agudo. "—¿Vienes a buscar conocimiento... o vienes a convertirte en parte de él?—"
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  • Puede que este saludo se haya demorado un poco por las recientes actualizaciones, pero mejor tarde que nunca ¿no? ¡Así que muchas gracias a los nuevos participantes de nuestro asombroso Circo Digital! ¡Podréis vivir aventuras de todo tipo incluso hacer alguna que otra sugerencia de una nueva aventura, relajaros en nuestra zona de ocio junto a la playa con nuestro hotel 5 estrellas y montar en las mejores y extravagantes atracciones! ¡Eso y mucho más porque este mundo digital seguirá actualizándose de aquí en un futuro, nuestro objetivo es haceros felices y que lo paséis en grande! ¿Verdad que si Anima ?

    ა ℋ𝒾𝓃𝒶𝓉𝒶 ℋ𝓎𝓊𝓰𝒶 ໒
    Pang
    𒆜ʍօʀȶ 𒆜
    Puede que este saludo se haya demorado un poco por las recientes actualizaciones, pero mejor tarde que nunca ¿no? ¡Así que muchas gracias a los nuevos participantes de nuestro asombroso Circo Digital! ¡Podréis vivir aventuras de todo tipo incluso hacer alguna que otra sugerencia de una nueva aventura, relajaros en nuestra zona de ocio junto a la playa con nuestro hotel 5 estrellas y montar en las mejores y extravagantes atracciones! ¡Eso y mucho más porque este mundo digital seguirá actualizándose de aquí en un futuro, nuestro objetivo es haceros felices y que lo paséis en grande! ¿Verdad que si [Antiviru5]? [ripple_jade_whale_328] [illusion_magenta_rhino_715] [vortex_turquoise_buffalo_931]
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  • Al escuchar el estridente sonido del matasuegras mira por el ventanal de su despacho y observa el despliegue de color que Garcia ha montado. Esboza una ligera y efímera sonrisa y sale de su despacho de forma silenciosa observando la escena a su alrededor antes de acercarse por detrás a 𝑹𝒐𝒘𝒂𝒏 𝑯𝒂𝒍𝒆

    —Feliz cumpleaños, Rowan... ¿Por qué no dijiste nada? A todos les gusta celebrar... -dice, con tono afable, casi divertido alzando la mirada hacia García.
    Al escuchar el estridente sonido del matasuegras mira por el ventanal de su despacho y observa el despliegue de color que Garcia ha montado. Esboza una ligera y efímera sonrisa y sale de su despacho de forma silenciosa observando la escena a su alrededor antes de acercarse por detrás a [RO.WAN] —Feliz cumpleaños, Rowan... ¿Por qué no dijiste nada? A todos les gusta celebrar... -dice, con tono afable, casi divertido alzando la mirada hacia García.
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  • La Verdad
    Fandom Free rol
    Categoría Drama
    Hace tres días fue luna llena y mentí a mi novia, detesto hacerlo.
    Sé que debí hacerlo al principio de nuestra relación, no lo hice porque sabía que en cuanto le contara la verdad jamás volvería a verla y es exactamente lo que ocurrirá hoy.

    Tiene una sesión fotográfica para ayudar a su hermana, me coloco el casco antes de montar en la moto.
    Quedamos en que cuando acabara la recogería y pasaríamos el resto del día juntos.

    𝙰𝚖𝚊𝚗𝚍𝚊 𝚂𝚠𝚊𝚗
    Hace tres días fue luna llena y mentí a mi novia, detesto hacerlo. Sé que debí hacerlo al principio de nuestra relación, no lo hice porque sabía que en cuanto le contara la verdad jamás volvería a verla y es exactamente lo que ocurrirá hoy. Tiene una sesión fotográfica para ayudar a su hermana, me coloco el casco antes de montar en la moto. Quedamos en que cuando acabara la recogería y pasaríamos el resto del día juntos. [ThxSwanMoon]
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    Individual
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  • Aunque su trabajo la tiene fuera del país durante casi doscientos cincuenta dias al año, Minerva ha reservado aquella fecha desde hace meses. Y ni mortífagos, ni planes malvados que desmontar van a impedir que la joven auror lleve a cabo su cometido.

    Llega a casa rápidamente y saluda a su madre con un saludo silencioso llevándose el dedo indice a los labios pidiéndole secretismo. Su madre, Violet, entiende a la perfección lo que Minerva se trae entre manos así que simplemente señala a Minerva la dirección en que se encuentra Cameron Lee Keane.

    La joven auror camina por el pasillo hasta alcanzar la biblioteca donde llega apresuradamente hasta su padre y se estrecha con él en un abrazo bien merecido.

    -Feliz día, papá.
    Aunque su trabajo la tiene fuera del país durante casi doscientos cincuenta dias al año, Minerva ha reservado aquella fecha desde hace meses. Y ni mortífagos, ni planes malvados que desmontar van a impedir que la joven auror lleve a cabo su cometido. Llega a casa rápidamente y saluda a su madre con un saludo silencioso llevándose el dedo indice a los labios pidiéndole secretismo. Su madre, Violet, entiende a la perfección lo que Minerva se trae entre manos así que simplemente señala a Minerva la dirección en que se encuentra [xLKeane]. La joven auror camina por el pasillo hasta alcanzar la biblioteca donde llega apresuradamente hasta su padre y se estrecha con él en un abrazo bien merecido. -Feliz día, papá.
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  • Before the slaughter — The first session.
    Fandom OC
    Categoría Acción
    Illán

    Los viajes de Nairis rara vez tenían propósito inocente; viajar con su maestro era sinónimo de trabajo, y para ese trabajo había que ensuciarse las manos. La muerte ya era algo normal para ella, pues ella misma había perdido la vida una vez.

    Desmontar sectas, exorcizar demonios, descubrir más sobre el gran esquema, el mundo en el que giraban cada día pertenecía más a voluntades que escapaban de su comprensión ¿Qué importaba? Su vida ya no le pertenecía... No desde que "eso" la seguía.

    Un espectro, jirones oscuros que trataban de asemejarse a un ser humano, una silueta de extremidades alongadas y rostro vacío que la observaba continuamente, que le susurraba en un idioma que solo ella era capaz de entender.

    El sueño se volvió un recuerdo lejano, pero su cuerpo ya no se sentía cansado.
    El mundo como lo conocía había cambiado, no en forma, pero entendió algo; tarde o temprano dejaría de existir, y ella podía sentirlo.
    Su libertad se volvió algo incierto; un debate constante entre su humanidad y los planes que el espectro parecía tener para ella.

    En todo esto, encontró un único propósito, averiguar más de su naturaleza, descubrir en qué se convirtió y no le importaba cuantas vidas tuviera que arrebatar en el proceso, pues la gente que más sabía, fueron los que le arrebataron la vida a ella misma.

    Entrenaba por si misma cada vez que podía, aprovechaba todo rato que tenía libre para tratar de pulir sus habilidades, para darle nuevos usos a la energía que solamente ella podía manipular, el Eco. Con el tiempo, vio que su entrenamiento cada vez daba menos frutos... Y en su falta de guía encontró a Illán, un chamán que protegía tanto a las personas como a los espíritus, el cual, en su desconocimiento sobre los propósitos de Nairis, accedió a entrenarla por petición de Nairis, y no pasó mucho hasta su primera sesión... No sabía lo que le esperaba, pero no se rendiría fácilmente.

    Habían quedado en un lugar apartado, sería lo mejor, Nairis escapó de sus responsabilidades para poder reunirse con él, ahora solo quedaba esperar...
    [Cursed_Bastard] Los viajes de Nairis rara vez tenían propósito inocente; viajar con su maestro era sinónimo de trabajo, y para ese trabajo había que ensuciarse las manos. La muerte ya era algo normal para ella, pues ella misma había perdido la vida una vez. Desmontar sectas, exorcizar demonios, descubrir más sobre el gran esquema, el mundo en el que giraban cada día pertenecía más a voluntades que escapaban de su comprensión ¿Qué importaba? Su vida ya no le pertenecía... No desde que "eso" la seguía. Un espectro, jirones oscuros que trataban de asemejarse a un ser humano, una silueta de extremidades alongadas y rostro vacío que la observaba continuamente, que le susurraba en un idioma que solo ella era capaz de entender. El sueño se volvió un recuerdo lejano, pero su cuerpo ya no se sentía cansado. El mundo como lo conocía había cambiado, no en forma, pero entendió algo; tarde o temprano dejaría de existir, y ella podía sentirlo. Su libertad se volvió algo incierto; un debate constante entre su humanidad y los planes que el espectro parecía tener para ella. En todo esto, encontró un único propósito, averiguar más de su naturaleza, descubrir en qué se convirtió y no le importaba cuantas vidas tuviera que arrebatar en el proceso, pues la gente que más sabía, fueron los que le arrebataron la vida a ella misma. Entrenaba por si misma cada vez que podía, aprovechaba todo rato que tenía libre para tratar de pulir sus habilidades, para darle nuevos usos a la energía que solamente ella podía manipular, el Eco. Con el tiempo, vio que su entrenamiento cada vez daba menos frutos... Y en su falta de guía encontró a Illán, un chamán que protegía tanto a las personas como a los espíritus, el cual, en su desconocimiento sobre los propósitos de Nairis, accedió a entrenarla por petición de Nairis, y no pasó mucho hasta su primera sesión... No sabía lo que le esperaba, pero no se rendiría fácilmente. Habían quedado en un lugar apartado, sería lo mejor, Nairis escapó de sus responsabilidades para poder reunirse con él, ahora solo quedaba esperar...
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  • *el conejo alien estaba caminando por un bosque montañoso, camino por un rato hasta que llegado un punto se detuvo de forma abrupta, sacando un cuchillo afilado que tenia escondido en algun lado*

    —... Ya se que estas ahí, sal y pelea si tienes pelotas¡

    *Dijo el conejo mientras movio el cuchillo de forma amenazante siendo bastante consciente de tu presencia ¿Que vas a hacer?*
    *el conejo alien estaba caminando por un bosque montañoso, camino por un rato hasta que llegado un punto se detuvo de forma abrupta, sacando un cuchillo afilado que tenia escondido en algun lado* —... Ya se que estas ahí, sal y pelea si tienes pelotas¡ 💢 *Dijo el conejo mientras movio el cuchillo de forma amenazante siendo bastante consciente de tu presencia ¿Que vas a hacer?*
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  • Thamyr
    Categoría Original
    ╰─── Fiadh ˢᵉˡᵏⁱᵉ

    ────────── ☼ ──────────

    En Nazarkh, un imperio de oriente, ubicado en medio del desierto, habían diferentes maravillas e historias por las que turistas de todos lados llegaban para contemplar. Una de las actividades más importantes era el pasar por el Gran Mercado, lugar construído en el gran oasis Thamyr. Era el punto medio antes de llegar a la capital, Oradis.

    Para llegar allí se debían seguir senderos marcados, pues de desviarse de ellos era muy fácil perderse entre las grandes montañas de arena y, por ende, en las Dunas de Karesh, donde se decía habitaban criaturas enormes, como leones de arena, o las serpientes gigantes por las noches, entre otros.

    Al ser un punto muy turístico era común ver todo tipo de comerciantes y puestos: comidas, telas, metales, artesanías, plantas, cristales, etc. En ese momento era la época donde llegaban muchos pescadores para brindar lo mejor que lograron conseguir, así que las caravanas iban repletas de mariscos bien conservados para la venta.

    Zarukhan, que prefería estar lejos del palacio y de la capital en general, siempre tomaba la más mínima oportunidad para escaparse. Pero debía ser cuidadoso para que nadie lo notara, en especial los guardias, o iba a tener que volver y escuchar una de las miles reprimendas del sultán o de los sacerdotes, a veces ambos a la vez.

    Se vistió con ropas oscuras a pesar del calor y el sol a mitad del cielo, pero eran colores diferentes a los que solía vestir. Menos adornos y bordados, pero manteniendo algunos accesorios para no verse extraño entre la multitud. Lo más difícil era cubrir sus ojos dorados que podrían delatarlo al instante, así que utilizaba una especie de velo sobre ellos que apaciguaba el brillo.

    Había escapado temprano ese día, queriendo estar presente cuando las caravanas con la mercancía llegara, siempre le había interesado ver cómo entre las personas regateaban o conversaban porque sí, muchos con historias que él mismo deseaba experimentar por cuenta propia. Por tal razón, y estando ya en el Gran Mercado, se paseó entre dichos transportes mientras iban bajando la mercadería, a veces ayudando si veía a alguien con dificultad para bajar las cajas o barriles.
    ╰─── [Fiadh_Selkie] ────────── ☼ ────────── En Nazarkh, un imperio de oriente, ubicado en medio del desierto, habían diferentes maravillas e historias por las que turistas de todos lados llegaban para contemplar. Una de las actividades más importantes era el pasar por el Gran Mercado, lugar construído en el gran oasis Thamyr. Era el punto medio antes de llegar a la capital, Oradis. Para llegar allí se debían seguir senderos marcados, pues de desviarse de ellos era muy fácil perderse entre las grandes montañas de arena y, por ende, en las Dunas de Karesh, donde se decía habitaban criaturas enormes, como leones de arena, o las serpientes gigantes por las noches, entre otros. Al ser un punto muy turístico era común ver todo tipo de comerciantes y puestos: comidas, telas, metales, artesanías, plantas, cristales, etc. En ese momento era la época donde llegaban muchos pescadores para brindar lo mejor que lograron conseguir, así que las caravanas iban repletas de mariscos bien conservados para la venta. Zarukhan, que prefería estar lejos del palacio y de la capital en general, siempre tomaba la más mínima oportunidad para escaparse. Pero debía ser cuidadoso para que nadie lo notara, en especial los guardias, o iba a tener que volver y escuchar una de las miles reprimendas del sultán o de los sacerdotes, a veces ambos a la vez. Se vistió con ropas oscuras a pesar del calor y el sol a mitad del cielo, pero eran colores diferentes a los que solía vestir. Menos adornos y bordados, pero manteniendo algunos accesorios para no verse extraño entre la multitud. Lo más difícil era cubrir sus ojos dorados que podrían delatarlo al instante, así que utilizaba una especie de velo sobre ellos que apaciguaba el brillo. Había escapado temprano ese día, queriendo estar presente cuando las caravanas con la mercancía llegara, siempre le había interesado ver cómo entre las personas regateaban o conversaban porque sí, muchos con historias que él mismo deseaba experimentar por cuenta propia. Por tal razón, y estando ya en el Gran Mercado, se paseó entre dichos transportes mientras iban bajando la mercadería, a veces ayudando si veía a alguien con dificultad para bajar las cajas o barriles.
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  • El sol caía pesado y desalentador sobre aquella carretera vacía perdida de la mano de Dios en Georgia. El calor llegaba a levantar ondas en el asfalto, dotando al escenario de una sensacion similar a la de caminar por el desierto, y el silencio se adheria al paisaje como un caminante más.

    Daryl caminaba sin prisa, la ballesta colgaba de su hombro y él mantenia la mirada fija en algún punto del camino, intentando mantenerse sereno, mantenerse cuerdo. Desde lo que habia ocurrido en la Terminal, dias atrás, todo parecía distinto. Más duro, vacío...

    A veces el camino hacía eso, pensó Daryl para sí, te dejaba demasiado espacio para pensar. Por lo que no era de extrañar que el recuerdo acudiera a su memoria sin previo aviso, sorprendiéndole incluso a él mismo.

    Primero el olor. Gasolina vieja, aceite, y el del metal caliente bajo el sol. Después acudió el ruido de herramientas golpeando el cemento y generando esa ligera vibración acerada.


    ··· El patio de la prisión estaba tranquilo aquella tarde, lo cual era casi un milagro teniendo en cuenta el aumento de la población en esta las ultimas semanas. Daryl tenía la moto, unica herencia de su hermano Merle (si podia considerarla tal) medio desmontada delante de él, con piezas esparcidas por todos lados a su alrededor como si hubiera explotado sobre el suelo. El sureño tenía las manos negras, manchadas de grasa mientras forcejeaba con una puñetera junta que no hacía la labor de encajar.

    -Maldita sea…

    Golpeó, con cierta frustración la llave inglesa contra el cemento y volvió a inclinarse sobre el motor.

    Aquel trasto era importante para él. Más de lo que nunca admitiria en voz alta. Porque... ¿qué imbécil se apegaba a objetos materiales en los tiempos que corrian? Pero para Daryl simbolizaba demasiadas cosas. Era velocidad. Ruido. Y, sobre todo libertad.

    —Llevas media hora peleándote con eso -dijo una voz desde su espalda. Al reconocerla, Daryl alzó apenas la cabeza y la vio acercarse: Kate, con los brazos cruzados delante del pecho, la mirada curiosa y una ligera sonrisa divertida, mientras observaba el desastre mecánico a sus pies.

    -¿Vas a arreglarla o vas a seguir gruñéndole?- preguntó burlona.

    Daryl soltó un bufido gruñón pero claramente complice.

    -No te burles. Sigo trabajando.

    Kate dio un paso más y se agachó a su lado, mirando el motor como si de verdad supiera lo que estaba viendo.

    -Claro -dijo con calma- Eh, no te juzgo. Tiene pinta de estar yendo genial.

    Daryl frunció el ceño.

    -¿Nunca te han dicho que eres muy graciosa? -le preguntó. Con el paso de los meses juntos, Kate ahora podia entender que el tono de la voz de Daryl no era mosqueado ni enfadado, tan solo concentrado. Así que, con intención de ayudar al arquero, Kate cogió una de las piezas del suelo y se la tendió.

    -Creo que esto va ahí -señaló la morena con su dedo indice.

    Daryl detuvo su tarea y la miró un segundo… luego miró la pieza… y luego, volvio a mirar a Kate. Tomó la pieza que su novia le tendía y, finalmente, la encajó en su sitio.

    Se hizo un breve silencio tan solo roto por la risita suave de Kate, en tono triunfal cuando la junta del motor hizo un pequeño clic debido al perfecto ajuste de la pieza. Daryl levantó una ceja, sorprendido.

    -Bueno, has tenido suerte -dijo, y terminó por esbozar una sonrisa cómplice.

    Kate sonrió también.

    —Claro -canturreó- Suerte.

    Durante un momento permanecieron así, sentados en el suelo del patio de la prisión, rodeados de herramientas y piezas de moto. Desde una de las torres se oían voces lejanas de los demás. Por un instante… todo parecía normal, tranquilo, como si la vida siempre fuera a ser asi de calmada hasta el final. Como si el mundo no fuera a irse a la mierda nunca más.



    ··· El recuerdo se rompió en cuanto a los oidos de Daryl llegó el ligero gemido moribundo de un caminante entre los árboles. El sureño volvió al presente. Parpadeó una vez, apartando aquella imagen de su mente y le dedicó un ligero silbido a Kate tratando de llamar su atención para que se hiciera cargo del segundo caminante que ahora entraba en la carretera.

    Por su parte, Daryl se quitó la ballesta, cargó una flecha... apuntó certeramente contra el primer caminante y... disparó.
    El sol caía pesado y desalentador sobre aquella carretera vacía perdida de la mano de Dios en Georgia. El calor llegaba a levantar ondas en el asfalto, dotando al escenario de una sensacion similar a la de caminar por el desierto, y el silencio se adheria al paisaje como un caminante más. Daryl caminaba sin prisa, la ballesta colgaba de su hombro y él mantenia la mirada fija en algún punto del camino, intentando mantenerse sereno, mantenerse cuerdo. Desde lo que habia ocurrido en la Terminal, dias atrás, todo parecía distinto. Más duro, vacío... A veces el camino hacía eso, pensó Daryl para sí, te dejaba demasiado espacio para pensar. Por lo que no era de extrañar que el recuerdo acudiera a su memoria sin previo aviso, sorprendiéndole incluso a él mismo. Primero el olor. Gasolina vieja, aceite, y el del metal caliente bajo el sol. Después acudió el ruido de herramientas golpeando el cemento y generando esa ligera vibración acerada. ··· El patio de la prisión estaba tranquilo aquella tarde, lo cual era casi un milagro teniendo en cuenta el aumento de la población en esta las ultimas semanas. Daryl tenía la moto, unica herencia de su hermano Merle (si podia considerarla tal) medio desmontada delante de él, con piezas esparcidas por todos lados a su alrededor como si hubiera explotado sobre el suelo. El sureño tenía las manos negras, manchadas de grasa mientras forcejeaba con una puñetera junta que no hacía la labor de encajar. -Maldita sea… Golpeó, con cierta frustración la llave inglesa contra el cemento y volvió a inclinarse sobre el motor. Aquel trasto era importante para él. Más de lo que nunca admitiria en voz alta. Porque... ¿qué imbécil se apegaba a objetos materiales en los tiempos que corrian? Pero para Daryl simbolizaba demasiadas cosas. Era velocidad. Ruido. Y, sobre todo libertad. —Llevas media hora peleándote con eso -dijo una voz desde su espalda. Al reconocerla, Daryl alzó apenas la cabeza y la vio acercarse: Kate, con los brazos cruzados delante del pecho, la mirada curiosa y una ligera sonrisa divertida, mientras observaba el desastre mecánico a sus pies. -¿Vas a arreglarla o vas a seguir gruñéndole?- preguntó burlona. Daryl soltó un bufido gruñón pero claramente complice. -No te burles. Sigo trabajando. Kate dio un paso más y se agachó a su lado, mirando el motor como si de verdad supiera lo que estaba viendo. -Claro -dijo con calma- Eh, no te juzgo. Tiene pinta de estar yendo genial. Daryl frunció el ceño. -¿Nunca te han dicho que eres muy graciosa? -le preguntó. Con el paso de los meses juntos, Kate ahora podia entender que el tono de la voz de Daryl no era mosqueado ni enfadado, tan solo concentrado. Así que, con intención de ayudar al arquero, Kate cogió una de las piezas del suelo y se la tendió. -Creo que esto va ahí -señaló la morena con su dedo indice. Daryl detuvo su tarea y la miró un segundo… luego miró la pieza… y luego, volvio a mirar a Kate. Tomó la pieza que su novia le tendía y, finalmente, la encajó en su sitio. Se hizo un breve silencio tan solo roto por la risita suave de Kate, en tono triunfal cuando la junta del motor hizo un pequeño clic debido al perfecto ajuste de la pieza. Daryl levantó una ceja, sorprendido. -Bueno, has tenido suerte -dijo, y terminó por esbozar una sonrisa cómplice. Kate sonrió también. —Claro -canturreó- Suerte. Durante un momento permanecieron así, sentados en el suelo del patio de la prisión, rodeados de herramientas y piezas de moto. Desde una de las torres se oían voces lejanas de los demás. Por un instante… todo parecía normal, tranquilo, como si la vida siempre fuera a ser asi de calmada hasta el final. Como si el mundo no fuera a irse a la mierda nunca más. ··· El recuerdo se rompió en cuanto a los oidos de Daryl llegó el ligero gemido moribundo de un caminante entre los árboles. El sureño volvió al presente. Parpadeó una vez, apartando aquella imagen de su mente y le dedicó un ligero silbido a Kate tratando de llamar su atención para que se hiciera cargo del segundo caminante que ahora entraba en la carretera. Por su parte, Daryl se quitó la ballesta, cargó una flecha... apuntó certeramente contra el primer caminante y... disparó.
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  • **R E X — E L S E Ñ O R D E L A O S C U R I D A D**

    La ventisca rugía con furia mientras la nieve caía sin descanso, cubriendo el mundo bajo un manto blanco y silencioso. El viento aullaba entre las montañas heladas… como si intentara advertir que algo estaba por llegar.

    Entre la tormenta apareció una figura.

    Alto. Imponente. Inmutable.

    Rex caminaba lentamente sobre la nieve, sus pasos firmes dejando huellas profundas mientras el frío parecía inclinarse ante su presencia. Sus ojos brillaban con un resplandor violeta que atravesaba la tormenta como dos estrellas en la oscuridad.

    La luz del día se debilitaba…
    como si el mismo cielo estuviera siendo consumido por una sombra invisible.

    Rex levantó la mirada.

    Una sonrisa fría apareció apenas en su rostro mientras la nieve danzaba a su alrededor.

    Entonces habló…
    ┏━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━┓
    **"La luz puede intentar resistir…**
    **pero siempre termina arrodillándose**
    **ante la oscuridad."**
    ┗━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━┛

    El viento sopló con más fuerza.

    Y por un instante…
    pareció que incluso la tormenta **obedecía a Rex.**
    ❄️🌑 **R E X — E L S E Ñ O R D E L A O S C U R I D A D** 🌑❄️ La ventisca rugía con furia mientras la nieve caía sin descanso, cubriendo el mundo bajo un manto blanco y silencioso. El viento aullaba entre las montañas heladas… como si intentara advertir que algo estaba por llegar. Entre la tormenta apareció una figura. Alto. Imponente. Inmutable. Rex caminaba lentamente sobre la nieve, sus pasos firmes dejando huellas profundas mientras el frío parecía inclinarse ante su presencia. Sus ojos brillaban con un resplandor violeta que atravesaba la tormenta como dos estrellas en la oscuridad. La luz del día se debilitaba… como si el mismo cielo estuviera siendo consumido por una sombra invisible. Rex levantó la mirada. Una sonrisa fría apareció apenas en su rostro mientras la nieve danzaba a su alrededor. Entonces habló… ┏━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━┓ 🖤 **"La luz puede intentar resistir…** **pero siempre termina arrodillándose** **ante la oscuridad."** 🖤 ┗━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━┛ El viento sopló con más fuerza. Y por un instante… pareció que incluso la tormenta **obedecía a Rex.** ❄️🌑
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