• *Mientras estaba en aquel salón en completa soledad, Lili no pudo evitar comenzar a bailar, liberado algo de magia, mientras sujeta su sombrilla para agitar el mana liberado.

    La escena que creo Lilithia parecía eterea, sus movimientos fluidos y elegante, su cabello oscuro moviendose suavemente en cada movimiento de su cuerpo.

    Ella estaba centrada en su danza mágica, olvidandose de lo que le rodea pues estaba solamente centrada en su danza. *
    *Mientras estaba en aquel salón en completa soledad, Lili no pudo evitar comenzar a bailar, liberado algo de magia, mientras sujeta su sombrilla para agitar el mana liberado. La escena que creo Lilithia parecía eterea, sus movimientos fluidos y elegante, su cabello oscuro moviendose suavemente en cada movimiento de su cuerpo. Ella estaba centrada en su danza mágica, olvidandose de lo que le rodea pues estaba solamente centrada en su danza. *
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  • La muerte parte 2

    — Muchas gracias Baali, pero ya no...ya no quiero nada...más que descansar...

    Billy uso su magia para alejar a Baal Morningstar del bosque y usando sus fuerzas para atraer piedras gigantes de los alrededores colocándolas al rededor de la iglesia, la sombra, que ya se dejó ver completamente se entristeció, esa cara era nada más y nada menos que Danielle orillandode a perder a alguien que en realidad aún que lo obligó a vivir...lo dejo vivir, Billy solo mostraba una serenidad perfecta interrumpida por unas lágrimas en su cara

    Lorenzo Moretti
    La muerte parte 2 — Muchas gracias Baali, pero ya no...ya no quiero nada...más que descansar... Billy uso su magia para alejar a [Princeps_Exsecratus] del bosque y usando sus fuerzas para atraer piedras gigantes de los alrededores colocándolas al rededor de la iglesia, la sombra, que ya se dejó ver completamente se entristeció, esa cara era nada más y nada menos que Danielle orillandode a perder a alguien que en realidad aún que lo obligó a vivir...lo dejo vivir, Billy solo mostraba una serenidad perfecta interrumpida por unas lágrimas en su cara [lorenzo_moretti]
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  • Mi don, tu maldición
    Fandom Crossover
    Categoría Acción
    El Mito y la Condena
    En los anales ocultos de la historia humana, el nombre de los Dessendre se pronuncia con un respeto que raya en la adoración. Para los pocos que han visto rasgarse el velo de la realidad y han sobrevivido a las fauces de lo innombrable, esta dinastía es el escudo definitivo de la humanidad. Ser un Dessendre es, a ojos de los desesperados, una bendición divina; pertenecer a un linaje de héroes semidioses que, desde la Europa medieval, han caminado entre las sombras para que el mundo pueda vivir bajo la luz.

    Pero la verdad detrás de las baladas es una tragedia bañada en sangre.

    Todo comenzó con el Primer Ancestro, un coloso de barba indomable y una fuerza que desafiaba las leyes de la naturaleza. En una época de caos, forjó un pacto con una deidad primigenia y sin nombre. El precio fue devastador: la servidumbre eterna de toda su descendencia. A cambio, la entidad selló el pacto con un regalo ponzoñoso; al cumplir los catorce años, cada miembro de la sangre Dessendre despertaría un don místico único, una herramienta de destrucción diseñada específicamente para matar monstruos.

    Lo que el mundo ve como una herencia excepcional, la familia lo conoce por su verdadero nombre: una tortura generacional. Los dones no son una bendición, son las cadenas que los arrastran al matadero. A lo largo de los siglos, el árbol genealógico de los Dessendre no ha crecido hacia el cielo, sino que se ha enterrado en tumbas prematuras. Madres, padres, hijos y hermanos... la inmensa mayoría ha perecido entre gritos, desmembrados en la oscuridad por las mismas bestias que juraron cazar. Cada victoria de la familia se ha pagado con la extinción de sus propios miembros. Para el resto del mundo son leyendas vivientes; para ellos mismos, son fantasmas en lista de espera.

    A este calvario se suma la crueldad del aislamiento. Mientras los pocos salvados los alaban como deidades, la masa ignorante los ha repudiado durante siglos, tachándolos de charlatanes, locos y herejes. Los Dessendre mueren en la más absoluta soledad, protegiendo a un mundo que los desprecia, sirviendo a un dios que los condenó.

    Hoy, las cenizas de esta dinastía maldita descansan sobre los hombros de un solo hombre: Verso.

    Sobre él pesa la corona más amarga, pues Verso es una anomalía viviente. Sus catorce años quedaron atrás, y el eco de la deidad antigua jamás resonó en su espíritu. No hubo destello místico, ni fuego en sus manos, ni visiones del más allá. La sangre sagrada parece haberlo ignorado, dejándolo completamente desarmado ante la herencia familiar.

    En una dinastía donde no tener un don equivale a una sentencia de muerte inmediata, cualquiera se habría rendido al miedo. Pero Verso no es un Dessendre ordinario. Entendiendo que la debilidad sería su fin, decidió desafiar el designio de los dioses y de los monstruos. Convirtió la ausencia de magia en su mayor fortaleza, sometiéndose a un calvario de entrenamiento físico y mental que horrorizaría a sus propios ancestros. Si no nació para ser un arma, se forjaría a sí mismo en una.

    El Intelecto Arquitectónico: Mientras otros confían en la fuerza bruta de sus dones, Verso opera con una fría precisión quirúrgica. Su mente es una enciclopedia de lo arcano; disecciona la mitología, calcula las variables y estudia la anatomía de sus presas hasta encontrar la única fisura en su inmortalidad. Él no pelea contra los monstruos; los ejecuta tras haberlos desmantelado estratégicamente en su cabeza.

    La Agilidad del Espectro: Sabiendo que su cuerpo no sanará de un golpe sobrenatural, Verso perfeccionó el arte de la evasión absoluta. Se mueve con una fluidez casi fantasmal, anticipando el peligro antes de que se materialice. En el campo de batalla, es una sombra inalcanzable.

    El Arsenal de la Venganza: Su cuerpo es una extensión viviente de cualquier herramienta de muerte. Manipula con igual maestría las espadas de plata bendecidas que sus antepasados usaron en las Cruzadas, como el armamento táctico y balístico más avanzado de la era moderna.

    Verso Dessendre camina hacia la noche sabiendo que es el eslabón más frágil de una cadena de mártires, pero también el más implacable. No tiene el poder de un dios, pero posee la voluntad inquebrantable de los hombres que se niegan a morir.

    "Mis antepasados murieron protegiendo este mundo con la magia de una deidad que nos odia. Yo no tengo milagros. Solo tengo mi ingenio, mi velocidad y un arsenal de hierro. Y esta noche, eso será más que suficiente para demostrarles a los monstruos por qué deberían temernos a los humanos."
    — Verso Dessendre.

    ____________________________________
    «Época actual»

    Había llegado a la mansión Dessendre una nota, una petición. Se decía qué en una antigua central eléctrica abandonada se habían hallado cuerpos sin vida. La policía había determinado qué se trataba de "suicidas desangrándose hasta morir". ¿Quién carajo pensaría qué encontrar cuerpos desangrados sería por suicidio? Solo policías queriendo huir del inminente destino.

    Verso, un hombre de mediana edad, pisando ya los 40's. Sabía lo qué dicha carta solicitaba y a qué cláse de esperpentos se refería. Por lo qué tomó su equipamiento, lo subió a la camioneta tipo Jeep todo terreno qué guardaba en uno de lo garages y se encaminó a plena luz del día cayendo por el oeste, rumbo a la dichosa central eléctrica.

    «Hoy solo quería recostarme y ver televisión cómo la gente común, pero aquí vamos de nuevo»

    Se veía en su rostro rebosante de "emoción" el poco interés qué tenía, pero se tomaba muy en serio el trabajo; era la clase de hombre qué jamás subestimaría una situación peligrosa.

    Pasaron un par de horas conduciendo, el sol había caído por completo y era solo la luna la qué observaba desde el firmamento.
    Llegó al lugar, se estacionó en lo qué era un parking abandonado a su suerte, sucio, amplio y totalmente vacío hasta ahora.

    El hombre se preparó, un par de dagas ocultas bajo la gabardina, una ballesta de mano en la funda de su espalda, la espada de plata envainada a su costado izquierdo, el colgante en forma de cruz a la altura de la clavícula y un frasco qué ocultó en el bolsillo superior izquierdo de la gabardina. Tomó también una lámpara de baterías con la mano izuquierda y cerró la camioneta con llave.

    Estaba ahora en la entrada, se veía tétrico y lo qué daba una sensación escalofriante era qué no se escuchaba nada más qué el viento zarandeando uno qué otro cable o láminas de metal qué golpeaban entre sí.

    Inspiró y exhaló con tranquilidad achinando los ojos, para posteriormente abrirlos por completo y adentrarse en el lugar lentamente, observando a todos lados y en todas direcciones. Podría ser qué hubiese uno de esos seres o quizás le tocaría regresar a casa a descansar.
    El Mito y la Condena En los anales ocultos de la historia humana, el nombre de los Dessendre se pronuncia con un respeto que raya en la adoración. Para los pocos que han visto rasgarse el velo de la realidad y han sobrevivido a las fauces de lo innombrable, esta dinastía es el escudo definitivo de la humanidad. Ser un Dessendre es, a ojos de los desesperados, una bendición divina; pertenecer a un linaje de héroes semidioses que, desde la Europa medieval, han caminado entre las sombras para que el mundo pueda vivir bajo la luz. Pero la verdad detrás de las baladas es una tragedia bañada en sangre. Todo comenzó con el Primer Ancestro, un coloso de barba indomable y una fuerza que desafiaba las leyes de la naturaleza. En una época de caos, forjó un pacto con una deidad primigenia y sin nombre. El precio fue devastador: la servidumbre eterna de toda su descendencia. A cambio, la entidad selló el pacto con un regalo ponzoñoso; al cumplir los catorce años, cada miembro de la sangre Dessendre despertaría un don místico único, una herramienta de destrucción diseñada específicamente para matar monstruos. Lo que el mundo ve como una herencia excepcional, la familia lo conoce por su verdadero nombre: una tortura generacional. Los dones no son una bendición, son las cadenas que los arrastran al matadero. A lo largo de los siglos, el árbol genealógico de los Dessendre no ha crecido hacia el cielo, sino que se ha enterrado en tumbas prematuras. Madres, padres, hijos y hermanos... la inmensa mayoría ha perecido entre gritos, desmembrados en la oscuridad por las mismas bestias que juraron cazar. Cada victoria de la familia se ha pagado con la extinción de sus propios miembros. Para el resto del mundo son leyendas vivientes; para ellos mismos, son fantasmas en lista de espera. A este calvario se suma la crueldad del aislamiento. Mientras los pocos salvados los alaban como deidades, la masa ignorante los ha repudiado durante siglos, tachándolos de charlatanes, locos y herejes. Los Dessendre mueren en la más absoluta soledad, protegiendo a un mundo que los desprecia, sirviendo a un dios que los condenó. Hoy, las cenizas de esta dinastía maldita descansan sobre los hombros de un solo hombre: Verso. Sobre él pesa la corona más amarga, pues Verso es una anomalía viviente. Sus catorce años quedaron atrás, y el eco de la deidad antigua jamás resonó en su espíritu. No hubo destello místico, ni fuego en sus manos, ni visiones del más allá. La sangre sagrada parece haberlo ignorado, dejándolo completamente desarmado ante la herencia familiar. En una dinastía donde no tener un don equivale a una sentencia de muerte inmediata, cualquiera se habría rendido al miedo. Pero Verso no es un Dessendre ordinario. Entendiendo que la debilidad sería su fin, decidió desafiar el designio de los dioses y de los monstruos. Convirtió la ausencia de magia en su mayor fortaleza, sometiéndose a un calvario de entrenamiento físico y mental que horrorizaría a sus propios ancestros. Si no nació para ser un arma, se forjaría a sí mismo en una. El Intelecto Arquitectónico: Mientras otros confían en la fuerza bruta de sus dones, Verso opera con una fría precisión quirúrgica. Su mente es una enciclopedia de lo arcano; disecciona la mitología, calcula las variables y estudia la anatomía de sus presas hasta encontrar la única fisura en su inmortalidad. Él no pelea contra los monstruos; los ejecuta tras haberlos desmantelado estratégicamente en su cabeza. La Agilidad del Espectro: Sabiendo que su cuerpo no sanará de un golpe sobrenatural, Verso perfeccionó el arte de la evasión absoluta. Se mueve con una fluidez casi fantasmal, anticipando el peligro antes de que se materialice. En el campo de batalla, es una sombra inalcanzable. El Arsenal de la Venganza: Su cuerpo es una extensión viviente de cualquier herramienta de muerte. Manipula con igual maestría las espadas de plata bendecidas que sus antepasados usaron en las Cruzadas, como el armamento táctico y balístico más avanzado de la era moderna. Verso Dessendre camina hacia la noche sabiendo que es el eslabón más frágil de una cadena de mártires, pero también el más implacable. No tiene el poder de un dios, pero posee la voluntad inquebrantable de los hombres que se niegan a morir. "Mis antepasados murieron protegiendo este mundo con la magia de una deidad que nos odia. Yo no tengo milagros. Solo tengo mi ingenio, mi velocidad y un arsenal de hierro. Y esta noche, eso será más que suficiente para demostrarles a los monstruos por qué deberían temernos a los humanos." — Verso Dessendre. ____________________________________ «Época actual» Había llegado a la mansión Dessendre una nota, una petición. Se decía qué en una antigua central eléctrica abandonada se habían hallado cuerpos sin vida. La policía había determinado qué se trataba de "suicidas desangrándose hasta morir". ¿Quién carajo pensaría qué encontrar cuerpos desangrados sería por suicidio? Solo policías queriendo huir del inminente destino. Verso, un hombre de mediana edad, pisando ya los 40's. Sabía lo qué dicha carta solicitaba y a qué cláse de esperpentos se refería. Por lo qué tomó su equipamiento, lo subió a la camioneta tipo Jeep todo terreno qué guardaba en uno de lo garages y se encaminó a plena luz del día cayendo por el oeste, rumbo a la dichosa central eléctrica. «Hoy solo quería recostarme y ver televisión cómo la gente común, pero aquí vamos de nuevo» Se veía en su rostro rebosante de "emoción" el poco interés qué tenía, pero se tomaba muy en serio el trabajo; era la clase de hombre qué jamás subestimaría una situación peligrosa. Pasaron un par de horas conduciendo, el sol había caído por completo y era solo la luna la qué observaba desde el firmamento. Llegó al lugar, se estacionó en lo qué era un parking abandonado a su suerte, sucio, amplio y totalmente vacío hasta ahora. El hombre se preparó, un par de dagas ocultas bajo la gabardina, una ballesta de mano en la funda de su espalda, la espada de plata envainada a su costado izquierdo, el colgante en forma de cruz a la altura de la clavícula y un frasco qué ocultó en el bolsillo superior izquierdo de la gabardina. Tomó también una lámpara de baterías con la mano izuquierda y cerró la camioneta con llave. Estaba ahora en la entrada, se veía tétrico y lo qué daba una sensación escalofriante era qué no se escuchaba nada más qué el viento zarandeando uno qué otro cable o láminas de metal qué golpeaban entre sí. Inspiró y exhaló con tranquilidad achinando los ojos, para posteriormente abrirlos por completo y adentrarse en el lugar lentamente, observando a todos lados y en todas direcciones. Podría ser qué hubiese uno de esos seres o quizás le tocaría regresar a casa a descansar.
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  • El olor a lluvia ácida y a asfalto mojado siempre hacian que se me revolviera el estómago, pero esta noche el olor a sangre lo cubría todo. Me deslicé por el callejón, apoyando la espalda contra el frío muro de ladrillos mientras me presionaba la herida del costado; las chispas de mi magia estropeada bailaban débilmente sobre mi piel, quemando los bordes de mis tatuajes.

    (-Eso me pasa por tratar de ser una anomalía amabale...)

    Mis pensamientos se verian interrumpidos al escuchar unos pasos apresurados acercándose. Sabía que no eras uno de los que me perseguían—las pisadas eran demasiado rústicas, demasiado humanas—.

    En una esquina estaría allí tirado, a medio camino entre la luz de la farola y las sombras, clavando mis ojos dorados en los tuyos.

    —Si tienes un poco de sentido común... darás media vuelta y correrás en la otra dirección

    Susurré, con una sonrisa amarga y la voz rota por el cansancio

    —Porque si te quedas, vas a terminar igual de mal que yo.
    El olor a lluvia ácida y a asfalto mojado siempre hacian que se me revolviera el estómago, pero esta noche el olor a sangre lo cubría todo. Me deslicé por el callejón, apoyando la espalda contra el frío muro de ladrillos mientras me presionaba la herida del costado; las chispas de mi magia estropeada bailaban débilmente sobre mi piel, quemando los bordes de mis tatuajes. (-Eso me pasa por tratar de ser una anomalía amabale...) Mis pensamientos se verian interrumpidos al escuchar unos pasos apresurados acercándose. Sabía que no eras uno de los que me perseguían—las pisadas eran demasiado rústicas, demasiado humanas—. En una esquina estaría allí tirado, a medio camino entre la luz de la farola y las sombras, clavando mis ojos dorados en los tuyos. ​ —Si tienes un poco de sentido común... darás media vuelta y correrás en la otra dirección Susurré, con una sonrisa amarga y la voz rota por el cansancio —Porque si te quedas, vas a terminar igual de mal que yo.
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  • Este lugar...
    *La reina camino por un lugar desconocido incluso para ella, detrás de algos árboles que estaban al frente con sus grandes ramas ocultaban lo que había detrás, un hermoso lugar con corrientes de agua viva en donde la magia de podía sentir viva como una acompañante etérea*
    Este lugar... *La reina camino por un lugar desconocido incluso para ella, detrás de algos árboles que estaban al frente con sus grandes ramas ocultaban lo que había detrás, un hermoso lugar con corrientes de agua viva en donde la magia de podía sentir viva como una acompañante etérea*
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Dra Luna Steel

    -Habían pasado eras desde la última vez que algo había cambiado.-

    -Eras antes de los imperios.

    -Eras antes de los reyes.

    -Eras antes incluso de que existieran los nombres con los que las civilizaciones modernas describían el cielo.

    -Durante incontables edades el huevo había permanecido inmóvil.

    -Sepultado.

    -Olvidado.

    -Transportado de un lugar a otro.

    -Confundido con una piedra.

    -Vendido.

    -Abandonado.

    -Recuperado.

    -Olvidado otra vez.

    -Siempre inmóvil.

    -Siempre silencioso.

    -Siempre muerto.

    -O al menos eso parecía.

    -Pero algo era diferente ahora.

    -No era el calor.

    -No era la magia.

    -No eran los instrumentos que lo examinaban día y noche.

    -No eran las preguntas.

    -No eran las teorías.

    -Era algo más difícil de medir.

    -Algo que ningún escáner había detectado.

    -Algo que ninguna fórmula había conseguido registrar.

    -Alguien seguía regresando.

    -Alguien le seguía hablando.

    -Alguien seguía intentando comprender.

    -Y por primera vez en mucho tiempo...

    -El silencio ya no parecía tan absoluto.

    -Muy lentamente.

    -Tan lentamente que ningún ojo podría apreciarlo.

    -Una diminuta grieta apareció en la capa más profunda de piedra fosilizada.

    -Mucho más abajo de donde alcanzaban los escáneres.

    -Mucho más abajo de donde llegaban las herramientas.

    -No era visible.

    -No todavía.

    -Pero estaba allí.

    -Y por primera vez desde hacía incontables eras...

    -Algo comenzó a recordar.
    [Luna_I_UMBRA] -Habían pasado eras desde la última vez que algo había cambiado.- -Eras antes de los imperios. -Eras antes de los reyes. -Eras antes incluso de que existieran los nombres con los que las civilizaciones modernas describían el cielo. -Durante incontables edades el huevo había permanecido inmóvil. -Sepultado. -Olvidado. -Transportado de un lugar a otro. -Confundido con una piedra. -Vendido. -Abandonado. -Recuperado. -Olvidado otra vez. -Siempre inmóvil. -Siempre silencioso. -Siempre muerto. -O al menos eso parecía. -Pero algo era diferente ahora. -No era el calor. -No era la magia. -No eran los instrumentos que lo examinaban día y noche. -No eran las preguntas. -No eran las teorías. -Era algo más difícil de medir. -Algo que ningún escáner había detectado. -Algo que ninguna fórmula había conseguido registrar. -Alguien seguía regresando. -Alguien le seguía hablando. -Alguien seguía intentando comprender. -Y por primera vez en mucho tiempo... -El silencio ya no parecía tan absoluto. -Muy lentamente. -Tan lentamente que ningún ojo podría apreciarlo. -Una diminuta grieta apareció en la capa más profunda de piedra fosilizada. -Mucho más abajo de donde alcanzaban los escáneres. -Mucho más abajo de donde llegaban las herramientas. -No era visible. -No todavía. -Pero estaba allí. -Y por primera vez desde hacía incontables eras... -Algo comenzó a recordar.
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  • *Mientras estaba bajo la lluvia, Lili practico un poco de magia qué estaba aprendiendo, creando como un velo mágico.

    Mientras hace elegantes movimientos, ignorado el agua que cae sobre ella, recorriendo su cuerpo y escurriendo de sus cabellos. *
    *Mientras estaba bajo la lluvia, Lili practico un poco de magia qué estaba aprendiendo, creando como un velo mágico. Mientras hace elegantes movimientos, ignorado el agua que cae sobre ella, recorriendo su cuerpo y escurriendo de sus cabellos. *
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  • El Reencuentro.
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    Primera parte: https://ficrol.com/posts/384516

    El dolor seguía aumentando y apenas podía mantenerme en pie. Mi respiración era agitada y sentía que algo dentro de mí intentaba escapar. Fue entonces cuando las vi, eran dos enormes alas negras que surgieron de mi espalda envueltas en una oleada de mana oscuro. Di un delante por puro reflejo.

    -¿Qué *****...?-

    Aquellas cosas eran enormes. Parecían alas de murciélago pertenecientes a una bestia, no a una demonio noble como yo. Intenté moverlas y para mi sorpresa, respondieron de inmediato. Un impulso repentino me arrancó del suelo y salí disparada hacia arriba.

    -¡Aaaaah!

    Por un instante pensé que iba a caer, pero mi cuerpo se estabilizó solo. Las alas obedecían mis movimientos como si siempre hubieran estado ahí. Atravesé el techo destruido de la biblioteca y me elevé sobre el castillo.

    El viento golpeó mi rostro, abajo podía ver una ciudad gigantesca, miles de luces, torres extrañas y calles iluminadas. Habian extraños vehículos moviéndose como si fueran criaturas mecánicas.

    Nunca había visto nada parecido, era hermoso y aterrador, ahí comprendí que no estaba en casa, este no era mi mundo.

    Seguí volando hasta alejarme del castillo y finalmente descendí en un lugar que parecía un parque. Durante horas luché contra mi propio cuerpo. Una y otra vez intentaba contener aquella energía que amenazaba con desgarrarme desde dentro. Cuando finalmente logré estabilizarme, mi forma cambió.

    Miré mis manos normales. un poco mas tranquila miré mi reflejo en el agua de una fuente cercana y sentí vergüenza. No tenía cuernos, no tenía alas. No tenía nada, parecía una descornada, la casta más baja y despreciada de mi mundo.

    Apreté los dientes con rabia, era humillante. -Papá, Mamá... denme fuerza.- *Susurre tratando de contener mis lagrimas, pero no era tiempo de llorar, si quería sobrevivir tendría que soportarlo.

    Los días siguientes fueron un infierno. Utilicé mi magia para someter a una humana y obligarla a servirme. Me proporcionó ropa, comida y un lugar donde ocultarme. Mientras ella dormía o realizaba las tareas que le ordenaba, yo pasaba horas intentando controlar aquella nueva condición.

    Mi verdadera forma demoníaca había cambiado, ya no era la demonio noble que había sido. Lo que aparecía cuando perdía el control era algo mucho peor, una especie de demonio bestia gigante, una monstruosidad, una Kyojin.

    Cada día conseguía mantener la apariencia humana durante más tiempo, aunque el esfuerzo seguía siendo agotador.

    Fue varios días después cuando ocurrió, caminaba sola por el mismo parque durante la noche. Había logrado mantener mi forma humana durante casi todo el día y comenzaba a pensar que finalmente estaba adaptándome a ese mundo pero entonces apareció.

    Un enorme pilar de luz bajo desde el cielo, me detuve de golpe, mi corazón comenzó a acelerarse. Podía sentirla, aquella energía la reconocía porque era la misma presencia que había percibido en el castillo.

    La misma que emanaban las reliquias prohibidas que mi familia resguardaba por su peligros poder, el poder Ishtar.

    Era tan intenso que me revolvió el estómago, mis ojos se entrecerraron, toda la rabia acumulada durante aquellos días volvió de golpe.

    Ellos me habían traído aquí, me secuestraron de mi hogar, ahora me daba cuenta que mi madre también habida sido secuestrada como yo. Ellos la tenian, me la quitaron hace 70 años, ellos eran los responsables de todo, esos malditos Ishtar.

    Mi cuerpo reaccionó, el mana explotó a mi alrededor, mis huesos crujieron, mis alas surgieron nuevamente, mis manos volvieron a deformarse pero esta vez no me asustaban, estas cosas horribles me iban a servir para pelear contra ellos. Senti una gran emoción, por fin podría vengarme. Este deseo de luchar hizo que mi tamaño aumentara hasta superar los dos metros. La forma Kyojin había regresado y ahora tenia la altura de mi madre.

    Sin perder un segundo mas batí mis alas y me lancé hacia el origen de aquella energía, atravesé el cielo nocturno a toda velocidad hasta localizar dos figuras, eran dos mujeres. Una de cabello azul y la otra de cabello rosa.

    Las observé desde el aire, no parecían gran cosa, la de cabello rosa tenía unos cuernos pequeños, tan pequeños que en mi mundo habría sido considerada una simple astilla, una demonio de rango inferior. Y sin embargo ambas desprendían aquella energía maldita. Mi mana explotó alrededor de mi cuerpo c mientras descendía frente a ellas. El suelo tembló cuando aterricé, mis alas se extendieron detrás de mí y mis ojos brillaron con furia.

    -Así que aquí están...- Una sonrisa de desprecio apareció en mi rostro. -Díganme algo, sucias Ishtar... ¿Por qué me trajeron a este mundo?

    Lombard Queen Azraeth Akane Qᵘᵉᵉⁿ Ishtar Veythra Lili Queen Ishtar
    Primera parte: https://ficrol.com/posts/384516 El dolor seguía aumentando y apenas podía mantenerme en pie. Mi respiración era agitada y sentía que algo dentro de mí intentaba escapar. Fue entonces cuando las vi, eran dos enormes alas negras que surgieron de mi espalda envueltas en una oleada de mana oscuro. Di un delante por puro reflejo. -¿Qué *****...?- Aquellas cosas eran enormes. Parecían alas de murciélago pertenecientes a una bestia, no a una demonio noble como yo. Intenté moverlas y para mi sorpresa, respondieron de inmediato. Un impulso repentino me arrancó del suelo y salí disparada hacia arriba. -¡Aaaaah! Por un instante pensé que iba a caer, pero mi cuerpo se estabilizó solo. Las alas obedecían mis movimientos como si siempre hubieran estado ahí. Atravesé el techo destruido de la biblioteca y me elevé sobre el castillo. El viento golpeó mi rostro, abajo podía ver una ciudad gigantesca, miles de luces, torres extrañas y calles iluminadas. Habian extraños vehículos moviéndose como si fueran criaturas mecánicas. Nunca había visto nada parecido, era hermoso y aterrador, ahí comprendí que no estaba en casa, este no era mi mundo. Seguí volando hasta alejarme del castillo y finalmente descendí en un lugar que parecía un parque. Durante horas luché contra mi propio cuerpo. Una y otra vez intentaba contener aquella energía que amenazaba con desgarrarme desde dentro. Cuando finalmente logré estabilizarme, mi forma cambió. Miré mis manos normales. un poco mas tranquila miré mi reflejo en el agua de una fuente cercana y sentí vergüenza. No tenía cuernos, no tenía alas. No tenía nada, parecía una descornada, la casta más baja y despreciada de mi mundo. Apreté los dientes con rabia, era humillante. -Papá, Mamá... denme fuerza.- *Susurre tratando de contener mis lagrimas, pero no era tiempo de llorar, si quería sobrevivir tendría que soportarlo. Los días siguientes fueron un infierno. Utilicé mi magia para someter a una humana y obligarla a servirme. Me proporcionó ropa, comida y un lugar donde ocultarme. Mientras ella dormía o realizaba las tareas que le ordenaba, yo pasaba horas intentando controlar aquella nueva condición. Mi verdadera forma demoníaca había cambiado, ya no era la demonio noble que había sido. Lo que aparecía cuando perdía el control era algo mucho peor, una especie de demonio bestia gigante, una monstruosidad, una Kyojin. Cada día conseguía mantener la apariencia humana durante más tiempo, aunque el esfuerzo seguía siendo agotador. Fue varios días después cuando ocurrió, caminaba sola por el mismo parque durante la noche. Había logrado mantener mi forma humana durante casi todo el día y comenzaba a pensar que finalmente estaba adaptándome a ese mundo pero entonces apareció. Un enorme pilar de luz bajo desde el cielo, me detuve de golpe, mi corazón comenzó a acelerarse. Podía sentirla, aquella energía la reconocía porque era la misma presencia que había percibido en el castillo. La misma que emanaban las reliquias prohibidas que mi familia resguardaba por su peligros poder, el poder Ishtar. Era tan intenso que me revolvió el estómago, mis ojos se entrecerraron, toda la rabia acumulada durante aquellos días volvió de golpe. Ellos me habían traído aquí, me secuestraron de mi hogar, ahora me daba cuenta que mi madre también habida sido secuestrada como yo. Ellos la tenian, me la quitaron hace 70 años, ellos eran los responsables de todo, esos malditos Ishtar. Mi cuerpo reaccionó, el mana explotó a mi alrededor, mis huesos crujieron, mis alas surgieron nuevamente, mis manos volvieron a deformarse pero esta vez no me asustaban, estas cosas horribles me iban a servir para pelear contra ellos. Senti una gran emoción, por fin podría vengarme. Este deseo de luchar hizo que mi tamaño aumentara hasta superar los dos metros. La forma Kyojin había regresado y ahora tenia la altura de mi madre. Sin perder un segundo mas batí mis alas y me lancé hacia el origen de aquella energía, atravesé el cielo nocturno a toda velocidad hasta localizar dos figuras, eran dos mujeres. Una de cabello azul y la otra de cabello rosa. Las observé desde el aire, no parecían gran cosa, la de cabello rosa tenía unos cuernos pequeños, tan pequeños que en mi mundo habría sido considerada una simple astilla, una demonio de rango inferior. Y sin embargo ambas desprendían aquella energía maldita. Mi mana explotó alrededor de mi cuerpo c mientras descendía frente a ellas. El suelo tembló cuando aterricé, mis alas se extendieron detrás de mí y mis ojos brillaron con furia. -Así que aquí están...- Una sonrisa de desprecio apareció en mi rostro. -Díganme algo, sucias Ishtar... ¿Por qué me trajeron a este mundo? [Lombard_9] [akane_qi] [Lili.Queen]
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  • ** La reunión del curioso grupo que ha llegado a Nwitta con la misión original de rescatar a cuatro cautivos, pronto se ve convertida en escenario de una batalla. Es tal como Kieran ha dicho y los vigilantes no ignoran la onda expansiva en la fibra del caos, causada por un portal de magia dorada que ya de por sí es muy notable, pero que al transportar un grupo significativo de humanos excepcionales y otros seres, es como lanzar una roca a un estanque calmo. **

    "¡Se dirige a ustedes un escuadrón de Élite de Vigilantes! Estamos autorizados para usar todas las medidas que sean necesarias para su captura, incluyendo fuerza letal si no hay otra opción!"

    ** La voz resuena y hace vibrar las ventana de la casa abandonada que alberga al grupo, en ese instante, una de las paredes es reducida a escombro por una explosión estrepitosa, alrededor del perímetro han sido instalados seis dispositivos en un patrón hexagonal, los cuares crean barreras de magia que emula al cerceta, sin llegar a serlo. **

    "Humanos, salgan tranquilamente... esto no les concierne. Serán evacuados pacíficamente si se entregan por su voluntad. En cuanto a los otros dos seres... serán capturados y analizados, su presencia aquí no es permitida".

    ** La presencia de un vampiro y la que los vigilantes no logran identificar pero detectan como no-humana agrava la situación. **
    ** La reunión del curioso grupo que ha llegado a Nwitta con la misión original de rescatar a cuatro cautivos, pronto se ve convertida en escenario de una batalla. Es tal como Kieran ha dicho y los vigilantes no ignoran la onda expansiva en la fibra del caos, causada por un portal de magia dorada que ya de por sí es muy notable, pero que al transportar un grupo significativo de humanos excepcionales y otros seres, es como lanzar una roca a un estanque calmo. ** "¡Se dirige a ustedes un escuadrón de Élite de Vigilantes! Estamos autorizados para usar todas las medidas que sean necesarias para su captura, incluyendo fuerza letal si no hay otra opción!" ** La voz resuena y hace vibrar las ventana de la casa abandonada que alberga al grupo, en ese instante, una de las paredes es reducida a escombro por una explosión estrepitosa, alrededor del perímetro han sido instalados seis dispositivos en un patrón hexagonal, los cuares crean barreras de magia que emula al cerceta, sin llegar a serlo. ** "Humanos, salgan tranquilamente... esto no les concierne. Serán evacuados pacíficamente si se entregan por su voluntad. En cuanto a los otros dos seres... serán capturados y analizados, su presencia aquí no es permitida". ** La presencia de un vampiro y la que los vigilantes no logran identificar pero detectan como no-humana agrava la situación. **
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  • Los grandes errores suelen empezar cuando alguien hace magia sin haber calentado antes.
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