Hacía tiempo que la alegría no era un sentimiento que pudiera darse el lujo de experimentar. Constantemente se formaban densas nubes en su mente, cargadas con las crueles sentencias del exorcista, quien se encargaba de recordarle que una criatura como ella no tenía derecho a sonreír. Sin embargo, refugiada en los brazos de Alek, aquellas voces simplemente se esfumaban.
El opresivo yugo de su verdugo perdía fuerza y su ser entero parecía flotar; no por el simple hecho de estar siendo sostenida en vilo. Era, en realidad, esa inmensa dicha la que lograba borrar cualquier rastro de dolor y maldad que hubiera quedado tatuado en su alma y en su piel.
Porque él era la persona que le enseñó a soñar sin miedo, quien ahuyentó las pesadillas de sus madrugadas; el que... con esa increíble magia que ella aún no lograba comprender, le devolvió la voluntad para decir que no. El que la rescataba en cada oportunidad, quien la cuidaba como nadie jamás lo había hecho... Para él, sí, para él iban dirigidos todos y cada uno de sus agradecimientos.
Su humano favorito, 𝖠𝗅𝖾𝗄𝗌𝖺𝗇𝖽𝗋𝖾
El opresivo yugo de su verdugo perdía fuerza y su ser entero parecía flotar; no por el simple hecho de estar siendo sostenida en vilo. Era, en realidad, esa inmensa dicha la que lograba borrar cualquier rastro de dolor y maldad que hubiera quedado tatuado en su alma y en su piel.
Porque él era la persona que le enseñó a soñar sin miedo, quien ahuyentó las pesadillas de sus madrugadas; el que... con esa increíble magia que ella aún no lograba comprender, le devolvió la voluntad para decir que no. El que la rescataba en cada oportunidad, quien la cuidaba como nadie jamás lo había hecho... Para él, sí, para él iban dirigidos todos y cada uno de sus agradecimientos.
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Hacía tiempo que la alegría no era un sentimiento que pudiera darse el lujo de experimentar. Constantemente se formaban densas nubes en su mente, cargadas con las crueles sentencias del exorcista, quien se encargaba de recordarle que una criatura como ella no tenía derecho a sonreír. Sin embargo, refugiada en los brazos de Alek, aquellas voces simplemente se esfumaban.
El opresivo yugo de su verdugo perdía fuerza y su ser entero parecía flotar; no por el simple hecho de estar siendo sostenida en vilo. Era, en realidad, esa inmensa dicha la que lograba borrar cualquier rastro de dolor y maldad que hubiera quedado tatuado en su alma y en su piel.
Porque él era la persona que le enseñó a soñar sin miedo, quien ahuyentó las pesadillas de sus madrugadas; el que... con esa increíble magia que ella aún no lograba comprender, le devolvió la voluntad para decir que no. El que la rescataba en cada oportunidad, quien la cuidaba como nadie jamás lo había hecho... Para él, sí, para él iban dirigidos todos y cada uno de sus agradecimientos.
Su humano favorito, [LostB0y]