• Soundtrack: https://youtu.be/WbA9Ro_7ynE?si=uFBH5-LJSV-Sz20k

    El blues se filtraba por sus venas como veneno dulce.

    Blues del infierno no era solo música. Era un pulso. Un llamado. Cada nota raspaba algo dentro de ella, encendiendo ese lugar oscuro que nunca dormía… ese lugar que la hacía sentir peligrosamente viva.

    Se detuvo bajo la luz moribunda de un farol. Sus dedos temblaron apenas, no por debilidad, sino por anticipación. Su pecho se alzó en una respiración lenta, profunda, como si estuviera inhalando la canción misma.

    Era como una droga que siempre la llevaba al cielo.

    Podía oírlos detrás.

    Los cazadores intentaban ser silenciosos, pero sus corazones los traicionaban. Latían rápido. Desordenados. Asustados, aunque todavía fingían no estarlo.

    La sonrisa no tardó en aparecer en su rostro, llena de emoción excitante.

    La música la hacía olvidar el paso del tiempo. El peso de los siglos. El vacío constante. Por unos segundos, no era un monstruo ni una maldición… era hambre. Era impulso. Era instinto puro.

    Uno de ellos levantó el arma. El clic fue suficiente.

    Más que una amenaza, fue una revelación que la guerra había iniciado.

    El cazador no tuvo tiempo de gritar cuando la pelinegra apareció frente a él, tan cerca que pudo ver el terror naciendo en sus ojos. Ese momento exacto en que comprendía que había cometido el peor error de su vida.

    Lo sostuvo con una calma inquietante, inclinando apenas la cabeza, como si escuchara la música desde dentro de su sangre.

    ♧ ¿Lo oyes?… -susurró, su voz apenas un aliento frío -También es tu final -Sus colmillos descendieron sin prisa.

    La sangre brotó caliente, viva… y la canción se volvió más intensa. Más brillante. Más real.

    Sus ojos se cerraron mientras bebía, y por un instante, el mundo tuvo sentido.

    El cuerpo cayó cuando dejó de latir.

    Los demás retrocedieron, temblando ahora sin vergüenza.

    Ella por su parte levantó el rostro, con la respiración más profunda, los labios manchados, los ojos encendidos con algo cercano al éxtasis.

    La música seguía sonando al igual que su corazón.

    Avanzó hacia ellos con pasos lentos, seguros… como alguien que no solo disfrutaba la cacería, sino que la necesitaba.

    Porque el blues no calmaba al monstruo.

    Lo hacía volar.
    Soundtrack: https://youtu.be/WbA9Ro_7ynE?si=uFBH5-LJSV-Sz20k El blues se filtraba por sus venas como veneno dulce. Blues del infierno no era solo música. Era un pulso. Un llamado. Cada nota raspaba algo dentro de ella, encendiendo ese lugar oscuro que nunca dormía… ese lugar que la hacía sentir peligrosamente viva. Se detuvo bajo la luz moribunda de un farol. Sus dedos temblaron apenas, no por debilidad, sino por anticipación. Su pecho se alzó en una respiración lenta, profunda, como si estuviera inhalando la canción misma. Era como una droga que siempre la llevaba al cielo. Podía oírlos detrás. Los cazadores intentaban ser silenciosos, pero sus corazones los traicionaban. Latían rápido. Desordenados. Asustados, aunque todavía fingían no estarlo. La sonrisa no tardó en aparecer en su rostro, llena de emoción excitante. La música la hacía olvidar el paso del tiempo. El peso de los siglos. El vacío constante. Por unos segundos, no era un monstruo ni una maldición… era hambre. Era impulso. Era instinto puro. Uno de ellos levantó el arma. El clic fue suficiente. Más que una amenaza, fue una revelación que la guerra había iniciado. El cazador no tuvo tiempo de gritar cuando la pelinegra apareció frente a él, tan cerca que pudo ver el terror naciendo en sus ojos. Ese momento exacto en que comprendía que había cometido el peor error de su vida. Lo sostuvo con una calma inquietante, inclinando apenas la cabeza, como si escuchara la música desde dentro de su sangre. ♧ ¿Lo oyes?… -susurró, su voz apenas un aliento frío -También es tu final -Sus colmillos descendieron sin prisa. La sangre brotó caliente, viva… y la canción se volvió más intensa. Más brillante. Más real. Sus ojos se cerraron mientras bebía, y por un instante, el mundo tuvo sentido. El cuerpo cayó cuando dejó de latir. Los demás retrocedieron, temblando ahora sin vergüenza. Ella por su parte levantó el rostro, con la respiración más profunda, los labios manchados, los ojos encendidos con algo cercano al éxtasis. La música seguía sonando al igual que su corazón. Avanzó hacia ellos con pasos lentos, seguros… como alguien que no solo disfrutaba la cacería, sino que la necesitaba. Porque el blues no calmaba al monstruo. Lo hacía volar.
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  • ---

    Si mis puentes fueran tus pasos;
    quien se atrevería a irradiar tus misterios.
    Abiertos, concisos; irrumpidos por la paz de las provincias.
    Quién erradicaría el confín de tu sonrisa;
    Tú, Príncipe sin Sonrisa; desgana sonrosada;
    Ameritada a repartir el perentorio de tu sobriedad;
    el hedor de tus misterios;
    la fina gala gallardía de tu carne;
    decoro nupcial de tus mañanas;
    Quien fuera mañana abierta con el ego de la tarde;
    Y la tarde que hace el amor con la noche;
    y sonroja a las estrellas;
    de entre todas las cosas que conozco;
    tu amor traicionero;
    me dice; eres un corazón salvaje;
    que besa el verso raso de los cisnes e interrumpe;
    el oleaje del mar;
    ese de fortuna conocida;
    sea el ego tus misterios;
    mis abismos conocidos;
    brindaría el ingenio que he puesto al ingenuo conjurado;
    en lo más alto de tu testa;
    y que fuera quién fuera el fuere de la resta;
    lo más airoso conocido;
    de mi confín conocido;
    como el arropo de tus reconocidos;
    misterios de control;
    abrumado alumbramiento.
    --- Si mis puentes fueran tus pasos; quien se atrevería a irradiar tus misterios. Abiertos, concisos; irrumpidos por la paz de las provincias. Quién erradicaría el confín de tu sonrisa; Tú, Príncipe sin Sonrisa; desgana sonrosada; Ameritada a repartir el perentorio de tu sobriedad; el hedor de tus misterios; la fina gala gallardía de tu carne; decoro nupcial de tus mañanas; Quien fuera mañana abierta con el ego de la tarde; Y la tarde que hace el amor con la noche; y sonroja a las estrellas; de entre todas las cosas que conozco; tu amor traicionero; me dice; eres un corazón salvaje; que besa el verso raso de los cisnes e interrumpe; el oleaje del mar; ese de fortuna conocida; sea el ego tus misterios; mis abismos conocidos; brindaría el ingenio que he puesto al ingenuo conjurado; en lo más alto de tu testa; y que fuera quién fuera el fuere de la resta; lo más airoso conocido; de mi confín conocido; como el arropo de tus reconocidos; misterios de control; abrumado alumbramiento.
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  • Mi piel todavía arde En todos los lugares que has tocado tan consciente No dejas lugar para esconderte No anoche No esta vez

    Cierro los ojos para que el mundo no pueda verme. Y dibujar la silueta de una bailarina en mi cabeza No puedo mirar a través de tus ojos Pero mi mente traiciona la mía

    ¿Debería morir de hambre sin marcar? ¿O confesar mi ceguera? todavía me duelen los ojos Luchando persiguiendo, persiguiendo luces mientras se forman siluetas detrás de mí
    Déjalos ir.

    Esta vez esperando un cambio No puedo luchar contra estas cadenas de todos los días. sangro para evitar el dolor Cada día me desvanezco más

    Desvanecerse un poco más Cierro los ojos para que el mundo no pueda verme. Y dibujar la silueta de una bailarina en mi cabeza No puedo mirar a través de tus ojos Pero mi mente traiciona la mía ¿Debería morir de hambre sin marcar? ¿O confesar mi ceguera?
    Mi piel todavía arde En todos los lugares que has tocado tan consciente No dejas lugar para esconderte No anoche No esta vez Cierro los ojos para que el mundo no pueda verme. Y dibujar la silueta de una bailarina en mi cabeza No puedo mirar a través de tus ojos Pero mi mente traiciona la mía ¿Debería morir de hambre sin marcar? ¿O confesar mi ceguera? todavía me duelen los ojos Luchando persiguiendo, persiguiendo luces mientras se forman siluetas detrás de mí Déjalos ir. Esta vez esperando un cambio No puedo luchar contra estas cadenas de todos los días. sangro para evitar el dolor Cada día me desvanezco más Desvanecerse un poco más Cierro los ojos para que el mundo no pueda verme. Y dibujar la silueta de una bailarina en mi cabeza No puedo mirar a través de tus ojos Pero mi mente traiciona la mía ¿Debería morir de hambre sin marcar? ¿O confesar mi ceguera?
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  • *no podía cree lo que estaba escuchando cuánto más lo escuchaba más mi cuerpo reaccionaba.Mi respiración se volvió errática y pesada, con la sensibilidad a flor de piel. Me oculté tras mi mano, tratando de sofocar el calor que subía por mi cuello, pero mi cuerpo me traicionaba con cada nueva vibración que escuchaba. Esas sacudidas involuntarias me dejaban sin aliento, sumido en un desconcierto absoluto; era una batalla perdida entre mi mente, que intentaba procesar el audio, y mis instintos, que solo querían entregarse.*

    ༒𓂀 𝔸𝕝𝕒𝕤𝕥𝕠𝕣 𝕿𝖍𝖊 𝕽𝖆𝖉𝖎𝖔 𝕯𝖊𝖒𝖔𝖓𓂀༒
    *no podía cree lo que estaba escuchando cuánto más lo escuchaba más mi cuerpo reaccionaba.Mi respiración se volvió errática y pesada, con la sensibilidad a flor de piel. Me oculté tras mi mano, tratando de sofocar el calor que subía por mi cuello, pero mi cuerpo me traicionaba con cada nueva vibración que escuchaba. Esas sacudidas involuntarias me dejaban sin aliento, sumido en un desconcierto absoluto; era una batalla perdida entre mi mente, que intentaba procesar el audio, y mis instintos, que solo querían entregarse.* [Alastor_rabbit]
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  • Lo intenté más de una vez.

    Apagar la luz.
    Cerrar el telón.
    Silenciar su voz.

    No quise cortarme.

    Hay algo en la sangre… algo sagrado e impresionante.
    Demasiado vivo.
    Demasiado teatral.

    El rojo sobre mi piel no me da paz.
    El rojo me recuerda a él, a lo que me hizo.
    A su mirada cuando me abre.
    A la forma en que observa la carne como si fuera una extensión de su lienzo.

    Fui cobarde.

    Asalté la mesa de noche de mi madre.
    Siempre huele a jabón y flores secas.
    Guarda el elixir de amapola junto a la talquera.

    “Dos gotas debajo de la lengua para dormir toda la noche.”

    La voz del doctor aún flotaba en mi memoria.
    Tan clínico. Tan seguro. Tan definitivo.

    Tomé cuanto había en la botella.
    Estaba nueva.
    Me gustó ese detalle.
    Algo intacto por última vez.

    El líquido era dulce y cálido.
    Engañosamente suave.
    Como una manta de pelo en una noche de invierno.

    Y pronto el mundo empezó a desdibujarse.
    Sentí ligera la cabeza.
    Mis extremidades se hicieron blandas, como si ya no me pertenecieran.

    Y entonces… paz.

    Una paz espesa.
    Profunda.
    Real.

    Recuerdo la sensación de hundirme en mí mismo.
    De no poder abrir los ojos.
    De no poder mover los dedos.
    De no tener que sostener mi propio peso.

    Incluso la falta de aire me arropaba, me anestesiaba.

    Fue hermoso.

    Hasta que dejó de serlo.

    El tirón en mi hombro me arrancó de la tumba.
    La gravedad regresó de golpe.
    El aire quemó al volver.

    No gritaba. Nunca grita.
    Es más peligroso que eso.

    Su fuerza me volteó boca abajo.
    Sus dedos en mi garganta.
    Mi cuerpo traicionándome.
    Expulsando lo que yo había decidido tragar.

    No funcionó.

    Ni siquiera la muerte me pertenece.

    Él no me dejará morir.
    Soy demasiado suyo para desaparecer.

    Ahora el agua tibia me cubre el rostro.
    Resbala por mis párpados cerrados.
    Se acumula en mis oídos y me aísla del mundo.

    Aquí abajo todo es más calmo.
    Más amable.

    La falta de aire no duele.
    Acaricia.
    Promete.

    Me tienta con la misma dulzura que la amapola.
    Me susurra que esta vez podría ser distinto.

    Pero lo sé.

    Lo sé.

    Aunque contenga el aliento hasta que el pecho arda,
    aunque deje que el agua me abrace,
    aunque el mundo vuelva a oscurecerse...

    Él llegará.

    Me reclamará.

    No me dejará morir.

    No me dejará ser libre.
    Lo intenté más de una vez. Apagar la luz. Cerrar el telón. Silenciar su voz. No quise cortarme. Hay algo en la sangre… algo sagrado e impresionante. Demasiado vivo. Demasiado teatral. El rojo sobre mi piel no me da paz. El rojo me recuerda a él, a lo que me hizo. A su mirada cuando me abre. A la forma en que observa la carne como si fuera una extensión de su lienzo. Fui cobarde. Asalté la mesa de noche de mi madre. Siempre huele a jabón y flores secas. Guarda el elixir de amapola junto a la talquera. “Dos gotas debajo de la lengua para dormir toda la noche.” La voz del doctor aún flotaba en mi memoria. Tan clínico. Tan seguro. Tan definitivo. Tomé cuanto había en la botella. Estaba nueva. Me gustó ese detalle. Algo intacto por última vez. El líquido era dulce y cálido. Engañosamente suave. Como una manta de pelo en una noche de invierno. Y pronto el mundo empezó a desdibujarse. Sentí ligera la cabeza. Mis extremidades se hicieron blandas, como si ya no me pertenecieran. Y entonces… paz. Una paz espesa. Profunda. Real. Recuerdo la sensación de hundirme en mí mismo. De no poder abrir los ojos. De no poder mover los dedos. De no tener que sostener mi propio peso. Incluso la falta de aire me arropaba, me anestesiaba. Fue hermoso. Hasta que dejó de serlo. El tirón en mi hombro me arrancó de la tumba. La gravedad regresó de golpe. El aire quemó al volver. No gritaba. Nunca grita. Es más peligroso que eso. Su fuerza me volteó boca abajo. Sus dedos en mi garganta. Mi cuerpo traicionándome. Expulsando lo que yo había decidido tragar. No funcionó. Ni siquiera la muerte me pertenece. Él no me dejará morir. Soy demasiado suyo para desaparecer. Ahora el agua tibia me cubre el rostro. Resbala por mis párpados cerrados. Se acumula en mis oídos y me aísla del mundo. Aquí abajo todo es más calmo. Más amable. La falta de aire no duele. Acaricia. Promete. Me tienta con la misma dulzura que la amapola. Me susurra que esta vez podría ser distinto. Pero lo sé. Lo sé. Aunque contenga el aliento hasta que el pecho arda, aunque deje que el agua me abrace, aunque el mundo vuelva a oscurecerse... Él llegará. Me reclamará. No me dejará morir. No me dejará ser libre.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    - Futuro incierto.

    Akane y Veythra Lili Queen Ishtar discutían, quizás por una pequeñez, nada que no pudiera arreglarse después… o eso creía Akane.

    El aire se volvió extraño de repente.
    Un instante de silencio absoluto. Entonces ocurrió... Un rayo de energía surgió sin aviso, traicionero, brutal. Atravesó primero a Lili por la espalda, desgarrando su pecho en una explosión de luz y dolor. El impacto continuó su camino y alcanzó a Akane de frente, atravesándola sin darle tiempo siquiera a reaccionar.

    El mundo se quebró y ambas cayeron al suelo. Lili quedó inmóvil casi de inmediato; su respiración era débil, irregular. Akane, aunque herida, aún conservaba un hilo de conciencia. El dolor quemaba su pecho como fuego líquido, pero al ver a Lili comprendió que ella estaba peor… había recibido el ataque completo.

    —Lili…— Intentó llamarla, pero su voz apenas salió.

    Arrastrándose entre la neblina espesa, con el cuerpo negándose a obedecerle, Akane avanzó centímetro a centímetro. Cada movimiento era una tortura. Finalmente logró alcanzar la mano de Lili y la sujetó con las pocas fuerzas que le quedaban.

    Estaba fría, la vista de Akane comenzó a nublarse. El mundo se redujo a una sola imagen, el rostro inmóvil de Lili, sus ojos cerrados, sin vida. Quiso gritar, negar lo que veía, pero ya no podía.

    La oscuridad la envolvió por completo, Akane despertó sobresaltada en su cama, jadeando. El corazón le golpeaba el pecho con violencia. Instintivamente llevó la mano a su torso, esperando sentir la herida… pero no había nada, ni sangre, ni dolor físico, solo piel intacta. Aun así, el calor persistía. Esa sensación abrasadora en el pecho, como si el rayo de energía hubiese sido real. Como si la pesadilla no hubiera sido solo un sueño.

    -Fue… solo un sueño- murmuró, intentando convencerse.

    Respiró hondo, tratando de calmar el temblor de sus manos. Entonces el recuerdo volvió con claridad: Chantle, el hijo de Lili, había despertado un nuevo poder, algo desconocido, algo peligroso tal vez. Hoy debían reunirse con su abuela Jennifer para buscar pistas sobre ese poder y comprender qué significaba.

    Akane se sentó al borde de la cama, aún nerviosa. Se obligó a respirar despacio, a anclarse a la realidad.

    "Solo fue una pesadilla", repitió en su mente. Pero el calor en su pecho no desaparecía y en el fondo, una inquietante sensación le decía que aquel sueño no había sido una simple ilusión… sino una advertencia.
    - Futuro incierto. Akane y [Lili.Queen] discutían, quizás por una pequeñez, nada que no pudiera arreglarse después… o eso creía Akane. El aire se volvió extraño de repente. Un instante de silencio absoluto. Entonces ocurrió... Un rayo de energía surgió sin aviso, traicionero, brutal. Atravesó primero a Lili por la espalda, desgarrando su pecho en una explosión de luz y dolor. El impacto continuó su camino y alcanzó a Akane de frente, atravesándola sin darle tiempo siquiera a reaccionar. El mundo se quebró y ambas cayeron al suelo. Lili quedó inmóvil casi de inmediato; su respiración era débil, irregular. Akane, aunque herida, aún conservaba un hilo de conciencia. El dolor quemaba su pecho como fuego líquido, pero al ver a Lili comprendió que ella estaba peor… había recibido el ataque completo. —Lili…— Intentó llamarla, pero su voz apenas salió. Arrastrándose entre la neblina espesa, con el cuerpo negándose a obedecerle, Akane avanzó centímetro a centímetro. Cada movimiento era una tortura. Finalmente logró alcanzar la mano de Lili y la sujetó con las pocas fuerzas que le quedaban. Estaba fría, la vista de Akane comenzó a nublarse. El mundo se redujo a una sola imagen, el rostro inmóvil de Lili, sus ojos cerrados, sin vida. Quiso gritar, negar lo que veía, pero ya no podía. La oscuridad la envolvió por completo, Akane despertó sobresaltada en su cama, jadeando. El corazón le golpeaba el pecho con violencia. Instintivamente llevó la mano a su torso, esperando sentir la herida… pero no había nada, ni sangre, ni dolor físico, solo piel intacta. Aun así, el calor persistía. Esa sensación abrasadora en el pecho, como si el rayo de energía hubiese sido real. Como si la pesadilla no hubiera sido solo un sueño. -Fue… solo un sueño- murmuró, intentando convencerse. Respiró hondo, tratando de calmar el temblor de sus manos. Entonces el recuerdo volvió con claridad: Chantle, el hijo de Lili, había despertado un nuevo poder, algo desconocido, algo peligroso tal vez. Hoy debían reunirse con su abuela Jennifer para buscar pistas sobre ese poder y comprender qué significaba. Akane se sentó al borde de la cama, aún nerviosa. Se obligó a respirar despacio, a anclarse a la realidad. "Solo fue una pesadilla", repitió en su mente. Pero el calor en su pecho no desaparecía y en el fondo, una inquietante sensación le decía que aquel sueño no había sido una simple ilusión… sino una advertencia.
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  • Pronto llegará mi transformación, he hecho paquetes de galletas y cartas de disculpa con antelación.
    He estado estudiando y mejorando en mi autocontrol.

    Espero mis actitudes potenciadas por la luna llena no me traicionen... me odiaría si lastimo a alguien.

    No, paz, paciencia y claridad.
    Todo saldra bien.
    Pronto llegará mi transformación, he hecho paquetes de galletas y cartas de disculpa con antelación. He estado estudiando y mejorando en mi autocontrol. Espero mis actitudes potenciadas por la luna llena no me traicionen... me odiaría si lastimo a alguien. No, paz, paciencia y claridad. Todo saldra bien.
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  • No soy menos digno por dudar, ni más fuerte por negar mis sombras. La verdadera fortaleza nace cuando uno se mira sin mentiras y decide, aun con miedo, avanzar sin traicionarse.
    No soy menos digno por dudar, ni más fuerte por negar mis sombras. La verdadera fortaleza nace cuando uno se mira sin mentiras y decide, aun con miedo, avanzar sin traicionarse.
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  • Clan Jaegerjaquez
    Fandom Miembros del consejo jaegerjaquez
    Categoría Ciencia ficción
    — Clan Jaegerjaquez
    El Renacimiento de la Familia de la Luna Azul

    —La noche se abrió como un velo de cristal, y la Luna Azul descendió sobre el mundo.—

    En el centro del firmamento, Armitaela Black, la Abuela Primordial, abrió los ojos una vez más. Su mirada era océano y abismo, hielo y creación. En la palma de su mano flotaba la Ciudad Suspendida de Jaegerjaquez, nacida del cielo y anclada al destino de su sangre.

    La Luna Azul palpitó.

    —Ha llegado la hora… —susurró Armitaela, y su voz fue ley y origen—. Mi linaje no morirá en el olvido.

    Desde el vacío surgió una figura envuelta en energía salvaje, colmillos de guerra y orgullo indomable:
    Grimmjow Jaegerjaquez, Heredero del Rugido Azul, dios arrancar forjado en batalla eterna.

    —¿Así que al fin nos llamas, vieja luna? —sonrió con ferocidad—. Dime a quién debo destruir.

    Armitaela descendió lentamente, su cabello fluyendo como mareas celestiales.

    —No a quién destruir… —respondió—. Sino a quién despertar.

    El cielo se rasgó.

    Uno a uno, los Jaegerjaquez emergieron: guerreros, reinas, vástagos marcados por la Luna Azul en la piel y en el alma. Sus ojos brillaban con símbolos antiguos, herencia directa de los Dioses Arrancar, aquellos que no nacieron para servir… sino para reinar.

    —Nuestra familia fue sellada, dispersada, traicionada —continuó Armitaela—. Pero la sangre no olvida. La Luna Azul jamás abandona a los suyos.

    Grimmjow dio un paso al frente, su energía sacudiendo la ciudad flotante.

    —Entonces que el mundo lo sepa —rugió—.
    Los Jaegerjaquez han renacido.

    La ciudad respondió. Torres azules se encendieron, runas antiguas despertaron, y el cielo se cubrió de fragmentos de luz lunar. La Marca de la Luna Azul apareció en los cielos como un juramento.

    —Desde hoy —proclamó Armitaela, alzando la mano—, este clan vuelve a caminar entre dioses y mortales.
    No como sombras.
    No como recuerdos.

    Grimmjow sonrió, mostrando los colmillos.

    —Sino como lo que siempre fuimos…

    —DEPREDADORES DIVINOS.

    La Luna Azul brilló con fuerza absoluta.
    El renacimiento había comenzado.
    — Clan Jaegerjaquez El Renacimiento de la Familia de la Luna Azul —La noche se abrió como un velo de cristal, y la Luna Azul descendió sobre el mundo.— En el centro del firmamento, Armitaela Black, la Abuela Primordial, abrió los ojos una vez más. Su mirada era océano y abismo, hielo y creación. En la palma de su mano flotaba la Ciudad Suspendida de Jaegerjaquez, nacida del cielo y anclada al destino de su sangre. La Luna Azul palpitó. —Ha llegado la hora… —susurró Armitaela, y su voz fue ley y origen—. Mi linaje no morirá en el olvido. Desde el vacío surgió una figura envuelta en energía salvaje, colmillos de guerra y orgullo indomable: Grimmjow Jaegerjaquez, Heredero del Rugido Azul, dios arrancar forjado en batalla eterna. —¿Así que al fin nos llamas, vieja luna? —sonrió con ferocidad—. Dime a quién debo destruir. Armitaela descendió lentamente, su cabello fluyendo como mareas celestiales. —No a quién destruir… —respondió—. Sino a quién despertar. El cielo se rasgó. Uno a uno, los Jaegerjaquez emergieron: guerreros, reinas, vástagos marcados por la Luna Azul en la piel y en el alma. Sus ojos brillaban con símbolos antiguos, herencia directa de los Dioses Arrancar, aquellos que no nacieron para servir… sino para reinar. —Nuestra familia fue sellada, dispersada, traicionada —continuó Armitaela—. Pero la sangre no olvida. La Luna Azul jamás abandona a los suyos. Grimmjow dio un paso al frente, su energía sacudiendo la ciudad flotante. —Entonces que el mundo lo sepa —rugió—. Los Jaegerjaquez han renacido. La ciudad respondió. Torres azules se encendieron, runas antiguas despertaron, y el cielo se cubrió de fragmentos de luz lunar. La Marca de la Luna Azul apareció en los cielos como un juramento. —Desde hoy —proclamó Armitaela, alzando la mano—, este clan vuelve a caminar entre dioses y mortales. No como sombras. No como recuerdos. Grimmjow sonrió, mostrando los colmillos. —Sino como lo que siempre fuimos… —DEPREDADORES DIVINOS. La Luna Azul brilló con fuerza absoluta. El renacimiento había comenzado. 🌙🔥
    Tipo
    Individual
    Líneas
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    Estado
    Disponible
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Hola, buenas, mi compu me traiciono. Así que tuve que migrar la mayoria de mis cosas a otra computadora.


    Si la vida deja de golpearme voy a empezar a subir cosas esta semana.

    Específicamente pq teníamuchos bocetos por el cumpleaños de Yuiichi que ahora se perdieron para siempre (adjunto boceto que iba a subir antes de la alta traición tecnologíca).


    ドブネズミみたいに美しくなりたい。
    写真には写らない美しさがあるから。
    Hola, buenas, mi compu me traiciono. Así que tuve que migrar la mayoria de mis cosas a otra computadora. Si la vida deja de golpearme voy a empezar a subir cosas esta semana. Específicamente pq teníamuchos bocetos por el cumpleaños de Yuiichi que ahora se perdieron para siempre (adjunto boceto que iba a subir antes de la alta traición tecnologíca). ドブネズミみたいに美しくなりたい。 写真には写らない美しさがあるから。
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