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Si mis puentes fueran tus pasos;
quien se atrevería a irradiar tus misterios.
Abiertos, concisos; irrumpidos por la paz de las provincias.
Quién erradicaría el confín de tu sonrisa;
Tú, Príncipe sin Sonrisa; desgana sonrosada;
Ameritada a repartir el perentorio de tu sobriedad;
el hedor de tus misterios;
la fina gala gallardía de tu carne;
decoro nupcial de tus mañanas;
Quien fuera mañana abierta con el ego de la tarde;
Y la tarde que hace el amor con la noche;
y sonroja a las estrellas;
de entre todas las cosas que conozco;
tu amor traicionero;
me dice; eres un corazón salvaje;
que besa el verso raso de los cisnes e interrumpe;
el oleaje del mar;
ese de fortuna conocida;
sea el ego tus misterios;
mis abismos conocidos;
brindaría el ingenio que he puesto al ingenuo conjurado;
en lo más alto de tu testa;
y que fuera quién fuera el fuere de la resta;
lo más airoso conocido;
de mi confín conocido;
como el arropo de tus reconocidos;
misterios de control;
abrumado alumbramiento.
Si mis puentes fueran tus pasos;
quien se atrevería a irradiar tus misterios.
Abiertos, concisos; irrumpidos por la paz de las provincias.
Quién erradicaría el confín de tu sonrisa;
Tú, Príncipe sin Sonrisa; desgana sonrosada;
Ameritada a repartir el perentorio de tu sobriedad;
el hedor de tus misterios;
la fina gala gallardía de tu carne;
decoro nupcial de tus mañanas;
Quien fuera mañana abierta con el ego de la tarde;
Y la tarde que hace el amor con la noche;
y sonroja a las estrellas;
de entre todas las cosas que conozco;
tu amor traicionero;
me dice; eres un corazón salvaje;
que besa el verso raso de los cisnes e interrumpe;
el oleaje del mar;
ese de fortuna conocida;
sea el ego tus misterios;
mis abismos conocidos;
brindaría el ingenio que he puesto al ingenuo conjurado;
en lo más alto de tu testa;
y que fuera quién fuera el fuere de la resta;
lo más airoso conocido;
de mi confín conocido;
como el arropo de tus reconocidos;
misterios de control;
abrumado alumbramiento.
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Si mis puentes fueran tus pasos;
quien se atrevería a irradiar tus misterios.
Abiertos, concisos; irrumpidos por la paz de las provincias.
Quién erradicaría el confín de tu sonrisa;
Tú, Príncipe sin Sonrisa; desgana sonrosada;
Ameritada a repartir el perentorio de tu sobriedad;
el hedor de tus misterios;
la fina gala gallardía de tu carne;
decoro nupcial de tus mañanas;
Quien fuera mañana abierta con el ego de la tarde;
Y la tarde que hace el amor con la noche;
y sonroja a las estrellas;
de entre todas las cosas que conozco;
tu amor traicionero;
me dice; eres un corazón salvaje;
que besa el verso raso de los cisnes e interrumpe;
el oleaje del mar;
ese de fortuna conocida;
sea el ego tus misterios;
mis abismos conocidos;
brindaría el ingenio que he puesto al ingenuo conjurado;
en lo más alto de tu testa;
y que fuera quién fuera el fuere de la resta;
lo más airoso conocido;
de mi confín conocido;
como el arropo de tus reconocidos;
misterios de control;
abrumado alumbramiento.