• [Elipsis. Luego de volver desde el plano feérico tras haber sufrido una abismal derrota y la pérdida de Drizz. Bianca vuelve a su departamento]

    Les he fallado a todos. Supuestamente eres inteligente. *digo con un tono autodespectivo* Supuestamente eres una buena estratega. Supuestamente te crees la lider. ENTONCES PORQUE... ¿Porqué fallaste?. No fui capaz de hacer nada. Sólo gritar mientras mi brazo se rompía... Alhoon. Esa cosa aún esta allá afuera. Eres una incompetente Bianca. *contemplo el horizonte de la ciudad en este día nublado. Mientras mi propia mente me carcome con el amargado sabor de la derrota y el dolor del duelo*
    [Elipsis. Luego de volver desde el plano feérico tras haber sufrido una abismal derrota y la pérdida de Drizz. Bianca vuelve a su departamento] Les he fallado a todos. Supuestamente eres inteligente. *digo con un tono autodespectivo* Supuestamente eres una buena estratega. Supuestamente te crees la lider. ENTONCES PORQUE... ¿Porqué fallaste?. No fui capaz de hacer nada. Sólo gritar mientras mi brazo se rompía... Alhoon. Esa cosa aún esta allá afuera. Eres una incompetente Bianca. *contemplo el horizonte de la ciudad en este día nublado. Mientras mi propia mente me carcome con el amargado sabor de la derrota y el dolor del duelo*
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    En este espacio en el que la tumba del frío;
    Hurta transida mi orgullo, te encontré, mi destello de la mañana.
    Agua clara, agua de cascada plena,
    vivo en el relicario de la tarde.
    y ya no existe ni mañanas, ni noches para mí.
    Porque mi Sol de media tarde, en el invierno de mi vida;
    perdura como una llama, tan de lejana mortandad.

    En el claroscuro de mi frente.

    Oh, si pudiera conmover al relicario de tus irises,
    Oh, si este sueño, consume, mi existencia sentida,
    ya no tendría.
    Un sutil esgrimido, de ser antecesor de fantasmas de ayeres;
    Más poderosa que el mismo Amor;
    En el que eres, vendaval,
    Y me retienes en los ojos de tus huracanes,
    como un engendro de ese sentimiento,
    que no hace caer más que a los ángeles en el pecado.

    La gratitud de un ser que no vislumbra, si propio atardecer;
    en un atardecer que sangra entre cartas que se callaron,
    y que fueron fumarolas de olvido.
    Y si acaso el olvido es ese un espacio, de sesgos de tardes, noches y mañanas,
    No podría si no darte, reina de las nieves,
    los suspiros que manan de mi más mortal sonrisa.

    ¿Soy un ángel que ha sido expulsado del cielo gracias a tu amor?

    Esta eres, mi canción virtuosa.
    En la que tenso las cuerdas de los violines, y creo con las trenzas,
    solo, y tan sólo para acreditarme como tuyo.

    Enterré, en los elíseos de la Luna, mi propio corazón;
    Pero, Tú, mi esperanza de valioso esgrimido.
    Construiste un exorcismo en la Soledad;
    como quién batalla con la muerte misma,
    que me ha tocado con labios de afluentes amores,
    mucho antes de existir en este plano de ardiente vida.

    Y entonces me vi contar mis rosas,
    Y me tendí en la concentración de un espacio, en el que medito,
    Reemplacé las lámparas del cielo,
    Y mi negro corazón se corrompió por el color, de tus propios labios,
    que, al arribar la claridad de una mañana fría, se torna más pérfida.

    Y me te vi danzar entre los árboles.
    Te sentí robar entre mis templos lo más preciado,
    Y en cada Aurora, con la que cada rubor de una nube sagrada,
    me escudé con un temple de acero.

    Oh, pero en este, el alba, cada vez que te hallaba;
    Mi corazón, conmovido por la alegría, se encontraba en su ser,
    lo callado del violín,
    de esa astuta Luna,
    tan celosa de haberte conocido.

    Lila
    --- En este espacio en el que la tumba del frío; Hurta transida mi orgullo, te encontré, mi destello de la mañana. Agua clara, agua de cascada plena, vivo en el relicario de la tarde. y ya no existe ni mañanas, ni noches para mí. Porque mi Sol de media tarde, en el invierno de mi vida; perdura como una llama, tan de lejana mortandad. En el claroscuro de mi frente. Oh, si pudiera conmover al relicario de tus irises, Oh, si este sueño, consume, mi existencia sentida, ya no tendría. Un sutil esgrimido, de ser antecesor de fantasmas de ayeres; Más poderosa que el mismo Amor; En el que eres, vendaval, Y me retienes en los ojos de tus huracanes, como un engendro de ese sentimiento, que no hace caer más que a los ángeles en el pecado. La gratitud de un ser que no vislumbra, si propio atardecer; en un atardecer que sangra entre cartas que se callaron, y que fueron fumarolas de olvido. Y si acaso el olvido es ese un espacio, de sesgos de tardes, noches y mañanas, No podría si no darte, reina de las nieves, los suspiros que manan de mi más mortal sonrisa. ¿Soy un ángel que ha sido expulsado del cielo gracias a tu amor? Esta eres, mi canción virtuosa. En la que tenso las cuerdas de los violines, y creo con las trenzas, solo, y tan sólo para acreditarme como tuyo. Enterré, en los elíseos de la Luna, mi propio corazón; Pero, Tú, mi esperanza de valioso esgrimido. Construiste un exorcismo en la Soledad; como quién batalla con la muerte misma, que me ha tocado con labios de afluentes amores, mucho antes de existir en este plano de ardiente vida. Y entonces me vi contar mis rosas, Y me tendí en la concentración de un espacio, en el que medito, Reemplacé las lámparas del cielo, Y mi negro corazón se corrompió por el color, de tus propios labios, que, al arribar la claridad de una mañana fría, se torna más pérfida. Y me te vi danzar entre los árboles. Te sentí robar entre mis templos lo más preciado, Y en cada Aurora, con la que cada rubor de una nube sagrada, me escudé con un temple de acero. Oh, pero en este, el alba, cada vez que te hallaba; Mi corazón, conmovido por la alegría, se encontraba en su ser, lo callado del violín, de esa astuta Luna, tan celosa de haberte conocido. [tidal_green_hippo_246]
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  • Jero 💀Drogo Hitosaki 𝗚𝗘𝗡𝗘𝗥𝗔𝗟 𝗥𝗔𝗗𝗔𝗛𝗡 ˢᵗᵃʳˢᶜᵒᵘʳᵍᵉKyrie Hourglass *contemplo a la distancia las cenizas de los castillos Brujaluz echos completamente añicos ante el desesperado sacrifico de Drizz. Sujeto mi brazo roto* Idiota... Prometiste que volveríamos todos vivos... Mentiroso... *digo mientras una lágrima rueda por mis mejillas*
    [Jeroaberration0][fable_ivory_hippo_129] [Starscourge09][specter_gold_magician_349]*contemplo a la distancia las cenizas de los castillos Brujaluz echos completamente añicos ante el desesperado sacrifico de Drizz. Sujeto mi brazo roto* Idiota... Prometiste que volveríamos todos vivos... Mentiroso... *digo mientras una lágrima rueda por mis mejillas*
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  • [Un templo oculto en el reflejo de un lago... Una cuenta regresiva... El mal encarnado a punto de regresar...]

    Hoy no es mi día... *pierdo mi arma extraterrestre. Las hordas de cultistas nos superan en número. ¿Es este el fin?*

    //Contexto. Imagen basada en el "canon" de la historia de cacería del lyche. No es posible salvarle o intervenir en su "evento canónico". Le toca sufrir un poco.
    [Un templo oculto en el reflejo de un lago... Una cuenta regresiva... El mal encarnado a punto de regresar...] Hoy no es mi día... *pierdo mi arma extraterrestre. Las hordas de cultistas nos superan en número. ¿Es este el fin?* //Contexto. Imagen basada en el "canon" de la historia de cacería del lyche. No es posible salvarle o intervenir en su "evento canónico". Le toca sufrir un poco.
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    ****Edad del Caos.****
    -Y en el Séptimo día fueron llamados..."

    Durante años, los Elunai fallaron, cada experimento terminaba en deformidad, cuerpos incapaces de sostener el poder que tanto anhelaban controlar. Criaturas rotas, ecos imperfectos del milagro que Ozma había logrado por su cuenta. Pero esta vez fue distinto.

    En cámaras selladas, lejos del alcance de la guerra, nacieron cuerpos nuevos, perfectos, silenciosos y demasiado estables.

    No tenían las orejas alargadas de los Elunai, pero su presencia era más cercana a la de los Dioses que cualquier otra raza y eso era exactamente lo que buscaban.

    Muy por encima del mundo, una ciudad flotante descansaba entre las nubes. Una isla suspendida en el cielo, bañada por una luz eterna, invisible para la mayoría pero no para todos.

    Desde allí, los Dioses observaban, no arriesgarían sus esencias aún, así que usaron la almas atrapadas en el Árbol de las Almas, fragmentos de existencia que jamás regresaron al ciclo natural fueron insertadas en aquellos cuerpos.

    Y cuando los primeros dos prototipos abrieron los ojos el aire mismo pareció tensarse, no eran Elunai, no eran humanos, eran algo nuevo.

    El campo de batalla era en uno de los dos últimos templos que quedaban en pie se volvió silencioso cuando descendieron. Los soldados de Ozma intentaron detenerlos pero cayeron.

    No fue por debilidad sino porque era inútil.

    Retírense. -La voz de Ozma fue absoluta y los Kijin obedecieron, pero Yen no, se mantuvo a su lado.

    Quédate atrás. -Ordeno Ozma a su hija, pero esta se nego. Luego de eso el choque fue inmediato, Ozma golpeó primero. Fuerza capaz de destruir montañas fue detenida, los seres no solo resistían, aprendían, se adaptaban y entonces brillaron.

    Halos perfectos aparecieron sobre sus cabezas y alas de energía nacieron de sus espaldas. Desde la ciudad flotante los Dioses observaron con fascinación.

    Funcionan…!!!

    Ozma retrocedió por primera vez en mucho tiempo. Yen entró en la batalla sin dudarlo, su espada encontró carne, su velocidad rompió el ritmo perfecto de los enemigos y por un momento padre e hija equilibraron la balanza.

    Pero no era suficiente, los rivales so se cansaban, no dudaban, tampoco sentian, solo eran armas. Desde lo alto los Dioses notaron que algo cambió, las alas perdían brillo.

    Han alcanzado su límite.... Retírenlos.

    La orden descendió y en medio del combate los dos seres se detuvieron. Ozma y Yen, ya muy agotados no retrocedieron, se prepararon para lanzar un ultimo ataque, uno devastador pero antes de poder hacerlo una columna de energía dorada cayo del cielo, cubriendo a los seres quienes desaparecieron, siendo arrebatados del campo de batalla. Los Kijin gritaron de emoción, El Rey del Caos y la Princesa del Caos habían hecho huir al enemigo, pero, tanto padre e hija sabían la verdad.

    Yen respiraba con dificultad, Ozma no. Él estaba mirando hacia arriba, más allá de las nubes, más allá del cielo visible. Ahí estaba, la isla.

    Aquella masa flotante que había visto antes… distante e inalcanzable. Durante años la había observado, había considerado destruirla e invadirla, pero incluso él sabía que ir solo era una locura.

    No sabía cuántos como Helior Prime habitaban allí, tampoco qué más lo esperaba y por eso había esperado, pero ahora lo entendía.

    Así que es ahí…

    Su voz fue baja y grave, no había duda. Ningún laboratorio en tierra había creado algo así, ningún templo destruido, ni ampoco ningun documento encontrado. Todo apuntaba a un solo lugar.

    Ese cielo prohibido, dominio de los Dioses. Yen siguió su mirada, aun no podía ver con claridad lo que él veía pero podía sentirlo, algo allá arriba los observaba.

    Padre…?

    Ozma no respondió de inmediato, sus ojos rojos brillaron con una intensidad peligrosa.

    El verdadero campo de batalla… aún no ha comenzado. -Murmuro Ozma.

    En lo alto, los Dioses ya habían tomado su decisión.

    Produzcan más y mejórenlos... Perfecciónenlos!!!

    Ahora tenían armas capaces de enfrentar al Caos y esta vez no perderían. Así, con una calma casi sagrada nombraron a sus nuevas creaciones:

    Ángeles.
    ****Edad del Caos.**** -Y en el Séptimo día fueron llamados..." Durante años, los Elunai fallaron, cada experimento terminaba en deformidad, cuerpos incapaces de sostener el poder que tanto anhelaban controlar. Criaturas rotas, ecos imperfectos del milagro que Ozma había logrado por su cuenta. Pero esta vez fue distinto. En cámaras selladas, lejos del alcance de la guerra, nacieron cuerpos nuevos, perfectos, silenciosos y demasiado estables. No tenían las orejas alargadas de los Elunai, pero su presencia era más cercana a la de los Dioses que cualquier otra raza y eso era exactamente lo que buscaban. Muy por encima del mundo, una ciudad flotante descansaba entre las nubes. Una isla suspendida en el cielo, bañada por una luz eterna, invisible para la mayoría pero no para todos. Desde allí, los Dioses observaban, no arriesgarían sus esencias aún, así que usaron la almas atrapadas en el Árbol de las Almas, fragmentos de existencia que jamás regresaron al ciclo natural fueron insertadas en aquellos cuerpos. Y cuando los primeros dos prototipos abrieron los ojos el aire mismo pareció tensarse, no eran Elunai, no eran humanos, eran algo nuevo. El campo de batalla era en uno de los dos últimos templos que quedaban en pie se volvió silencioso cuando descendieron. Los soldados de Ozma intentaron detenerlos pero cayeron. No fue por debilidad sino porque era inútil. Retírense. -La voz de Ozma fue absoluta y los Kijin obedecieron, pero Yen no, se mantuvo a su lado. Quédate atrás. -Ordeno Ozma a su hija, pero esta se nego. Luego de eso el choque fue inmediato, Ozma golpeó primero. Fuerza capaz de destruir montañas fue detenida, los seres no solo resistían, aprendían, se adaptaban y entonces brillaron. Halos perfectos aparecieron sobre sus cabezas y alas de energía nacieron de sus espaldas. Desde la ciudad flotante los Dioses observaron con fascinación. Funcionan…!!! Ozma retrocedió por primera vez en mucho tiempo. Yen entró en la batalla sin dudarlo, su espada encontró carne, su velocidad rompió el ritmo perfecto de los enemigos y por un momento padre e hija equilibraron la balanza. Pero no era suficiente, los rivales so se cansaban, no dudaban, tampoco sentian, solo eran armas. Desde lo alto los Dioses notaron que algo cambió, las alas perdían brillo. Han alcanzado su límite.... Retírenlos. La orden descendió y en medio del combate los dos seres se detuvieron. Ozma y Yen, ya muy agotados no retrocedieron, se prepararon para lanzar un ultimo ataque, uno devastador pero antes de poder hacerlo una columna de energía dorada cayo del cielo, cubriendo a los seres quienes desaparecieron, siendo arrebatados del campo de batalla. Los Kijin gritaron de emoción, El Rey del Caos y la Princesa del Caos habían hecho huir al enemigo, pero, tanto padre e hija sabían la verdad. Yen respiraba con dificultad, Ozma no. Él estaba mirando hacia arriba, más allá de las nubes, más allá del cielo visible. Ahí estaba, la isla. Aquella masa flotante que había visto antes… distante e inalcanzable. Durante años la había observado, había considerado destruirla e invadirla, pero incluso él sabía que ir solo era una locura. No sabía cuántos como Helior Prime habitaban allí, tampoco qué más lo esperaba y por eso había esperado, pero ahora lo entendía. Así que es ahí… Su voz fue baja y grave, no había duda. Ningún laboratorio en tierra había creado algo así, ningún templo destruido, ni ampoco ningun documento encontrado. Todo apuntaba a un solo lugar. Ese cielo prohibido, dominio de los Dioses. Yen siguió su mirada, aun no podía ver con claridad lo que él veía pero podía sentirlo, algo allá arriba los observaba. Padre…? Ozma no respondió de inmediato, sus ojos rojos brillaron con una intensidad peligrosa. El verdadero campo de batalla… aún no ha comenzado. -Murmuro Ozma. En lo alto, los Dioses ya habían tomado su decisión. Produzcan más y mejórenlos... Perfecciónenlos!!! Ahora tenían armas capaces de enfrentar al Caos y esta vez no perderían. Así, con una calma casi sagrada nombraron a sus nuevas creaciones: Ángeles.
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    ****Edad del Caos****
    El Árbol de las Almas"

    Con el paso de los meses, el nombre de Yen dejó de ser solo un susurro entre enemigos y se convirtió en un símbolo, "La Hija del Monstruo".

    Así la llamaban los Elunai, los soldados, incluso los demonios que habían sobrevivido a su furia. Lo que nació como un insulto terminó transformándose en un título que Yen portaba con orgullo. Cada vez que lo escuchaba, no sentía vergüenza sino una extraña satisfacción. Era la prueba de que su existencia pesaba en el mundo. De que ya no era la niña olvidada en un calabozo sino que era alguien a quien temer.

    Pero mientras su leyenda crecía, la de los Elunai comenzaba a desmoronarse, las generaciones dejaron de renovarse. Los nacimientos disminuyeron. Los templos ya no podían ocultarlo: algo estaba fallando en la raíz misma de su raza.

    No sabían que su destino ya había sido sellado mucho antes. En las sombras de la guerra, Ozma había descubierto el secreto mejor guardado de los dioses: "El Árbol de las Almas".

    No era un símbolo ni un mito, era una prisión. Cada Elunai que moría no regresaba al flujo natural de la existencia. Su alma era arrastrada hacia ese árbol, atrapada, reciclada y obligada a renacer una y otra vez como parte de la misma raza. Un ciclo cerrado, perfecto, controlado.

    Los dioses no otorgaban vida, la administraban, así evitaban compartir su poder con nuevas almas. Así mantenían intacto el número de aquellos bendecidos. Así aseguraban que su dominio jamás fuera desafiado.

    Ozma no buscó ese árbol por odio, lo buscó por amor. Durante años, entre ruinas y templos destruidos, reunió fragmentos de conocimiento, persiguió rumores, desenterró secretos con un solo objetivo: Encontrar el alma de Selin y devolverla para darle un nuevo cuerpo.

    Pero cuando finalmente encontró el Árbol de las Almas no la halló, no estaba allí, no había rastro de ella, ni esencia o eco, tampoco fragmentos.

    Era como si Selin jamás hubiese existido. En ese instante algo en Ozma se quebró de forma irreversible, porque la muerte y el tiempo podía aceptarlos, pero aquello era peor que la muerte, era el olvido absoluto, la negación de toda existencia.

    La furia que nació en él no fue como las anteriores, no fue un estallido, fue algo más frío y profundo. Ozma no destruyó el Árbol, lo corrompió silenciosamente sin que los dioses lo notaran. Alteró su esencia, envenenó su función, rompió su ciclo desde dentro. Las almas ya no serían reclamadas, ya no regresarían, ya no alimentarían el sistema que los dioses habían creado.

    Los Elunai seguirían viviendo pero lentamente se extinguirían. No lo hizo solo por venganza, también lo hizo por Yen, porque comprendió algo aterrador: Si los dioses pudieron borrar a Selin… También podrían borrar a su hija.

    Y eso eso era algo que jamás permitiría, ya había perdido a Selin y a su hija no nacida, no perdería a Yen. Desde ese momento, la guerra dejó de ser una lucha contra templos o ejércitos. Se convirtió en algo mucho más oscuro, Ozma ya no peleaba por justicia ni siquiera por venganza, ahora peleaba contra el propio orden del mundo y mientras él se hundía cada vez más en esa oscuridad, Yen, la Hija del Monstruo… Caminaba sin saber que el destino que la aguardaba era incluso más cruel que el de su padre.
    ****Edad del Caos**** El Árbol de las Almas" Con el paso de los meses, el nombre de Yen dejó de ser solo un susurro entre enemigos y se convirtió en un símbolo, "La Hija del Monstruo". Así la llamaban los Elunai, los soldados, incluso los demonios que habían sobrevivido a su furia. Lo que nació como un insulto terminó transformándose en un título que Yen portaba con orgullo. Cada vez que lo escuchaba, no sentía vergüenza sino una extraña satisfacción. Era la prueba de que su existencia pesaba en el mundo. De que ya no era la niña olvidada en un calabozo sino que era alguien a quien temer. Pero mientras su leyenda crecía, la de los Elunai comenzaba a desmoronarse, las generaciones dejaron de renovarse. Los nacimientos disminuyeron. Los templos ya no podían ocultarlo: algo estaba fallando en la raíz misma de su raza. No sabían que su destino ya había sido sellado mucho antes. En las sombras de la guerra, Ozma había descubierto el secreto mejor guardado de los dioses: "El Árbol de las Almas". No era un símbolo ni un mito, era una prisión. Cada Elunai que moría no regresaba al flujo natural de la existencia. Su alma era arrastrada hacia ese árbol, atrapada, reciclada y obligada a renacer una y otra vez como parte de la misma raza. Un ciclo cerrado, perfecto, controlado. Los dioses no otorgaban vida, la administraban, así evitaban compartir su poder con nuevas almas. Así mantenían intacto el número de aquellos bendecidos. Así aseguraban que su dominio jamás fuera desafiado. Ozma no buscó ese árbol por odio, lo buscó por amor. Durante años, entre ruinas y templos destruidos, reunió fragmentos de conocimiento, persiguió rumores, desenterró secretos con un solo objetivo: Encontrar el alma de Selin y devolverla para darle un nuevo cuerpo. Pero cuando finalmente encontró el Árbol de las Almas no la halló, no estaba allí, no había rastro de ella, ni esencia o eco, tampoco fragmentos. Era como si Selin jamás hubiese existido. En ese instante algo en Ozma se quebró de forma irreversible, porque la muerte y el tiempo podía aceptarlos, pero aquello era peor que la muerte, era el olvido absoluto, la negación de toda existencia. La furia que nació en él no fue como las anteriores, no fue un estallido, fue algo más frío y profundo. Ozma no destruyó el Árbol, lo corrompió silenciosamente sin que los dioses lo notaran. Alteró su esencia, envenenó su función, rompió su ciclo desde dentro. Las almas ya no serían reclamadas, ya no regresarían, ya no alimentarían el sistema que los dioses habían creado. Los Elunai seguirían viviendo pero lentamente se extinguirían. No lo hizo solo por venganza, también lo hizo por Yen, porque comprendió algo aterrador: Si los dioses pudieron borrar a Selin… También podrían borrar a su hija. Y eso eso era algo que jamás permitiría, ya había perdido a Selin y a su hija no nacida, no perdería a Yen. Desde ese momento, la guerra dejó de ser una lucha contra templos o ejércitos. Se convirtió en algo mucho más oscuro, Ozma ya no peleaba por justicia ni siquiera por venganza, ahora peleaba contra el propio orden del mundo y mientras él se hundía cada vez más en esa oscuridad, Yen, la Hija del Monstruo… Caminaba sin saber que el destino que la aguardaba era incluso más cruel que el de su padre.
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  • ---

    Soy el dueño de tus sueños;
    lienzo de acústicas rupturas,
    me tiendes ante el templo como un anciano;
    un animal amaestrado.
    Verso siniestro; amada amante,
    dueña de mis temperas acusativas.
    Líricos abismos; cartas que se amaron;
    cuando la noche le forjó mariposas al día.

    Me tiendes sobre el arsénico de tus labios;
    hieres mis campañas; mis riesgos de regadíos a tus rosas.
    Soy temple de verbo diferente;
    un predicado entre verbos que se miran a los ojos.
    Inclina tu corona ante mí; hazme el amor con tu sonrisa.
    Tu liana; tus dianas de trigonometría.
    Una dimensión de la que bebo y en la que renazco.

    Es el néctar entre tus cosenos;
    tu torso de notoría majestad.
    Verme en este averno sin la capacidad de soñarte.
    Es mi pienso de epsilones;
    un agraciado lucero en el que pernoctan mis oraciones.

    Junto a ti; mi majestad.
    --- Soy el dueño de tus sueños; lienzo de acústicas rupturas, me tiendes ante el templo como un anciano; un animal amaestrado. Verso siniestro; amada amante, dueña de mis temperas acusativas. Líricos abismos; cartas que se amaron; cuando la noche le forjó mariposas al día. Me tiendes sobre el arsénico de tus labios; hieres mis campañas; mis riesgos de regadíos a tus rosas. Soy temple de verbo diferente; un predicado entre verbos que se miran a los ojos. Inclina tu corona ante mí; hazme el amor con tu sonrisa. Tu liana; tus dianas de trigonometría. Una dimensión de la que bebo y en la que renazco. Es el néctar entre tus cosenos; tu torso de notoría majestad. Verme en este averno sin la capacidad de soñarte. Es mi pienso de epsilones; un agraciado lucero en el que pernoctan mis oraciones. Junto a ti; mi majestad.
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  • Queda aún un largo camino por recorrer... Debemos continuar... ¿Que significará que ahora hay 2 templos visibles en lugar de uno?. Tengo un mal presentimiento. [El equipo avanza a través del peligroso bosque feérico. ¿Qué les esperará al llegar a los templos de Brujaluz?]
    Queda aún un largo camino por recorrer... Debemos continuar... ¿Que significará que ahora hay 2 templos visibles en lugar de uno?. Tengo un mal presentimiento. [El equipo avanza a través del peligroso bosque feérico. ¿Qué les esperará al llegar a los templos de Brujaluz?]
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  • ─ Tenia muchísimo sin salir del templo... qué se hace en una salida asi?
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  • Cacería del lyche: Capítulo 1 "Templo cultista en Brujaluz"
    Fandom Original.
    Categoría Acción
    Jero 💀 Drogo Hitosaki 𝗚𝗘𝗡𝗘𝗥𝗔𝗟 𝗥𝗔𝗗𝗔𝗛𝗡 ˢᵗᵃʳˢᶜᵒᵘʳᵍᵉ Kyrie Hourglass [Dragon_blood_witch] Alhoon

    La hora ha llegado. La travesía para intentar detener el advenimiento de Alhoon. Bianca y sus poderosos aliados surcan el multiverso en dirección al plano feérico y el territorio llamado Brujaluz. Seguirán la pista que Drizz obtuvo de sus sueños premonitorios: Un templo de cultistas del "Heraldo sin nombre" fieles a Alhoon podrían estar ocultándose en Brujaluz realizando el ritual que marcaría su retorno. ¿Podrán evitar el resurgimiento de esta gran amenaza?
    [Jeroaberration0] [fable_ivory_hippo_129] [Starscourge09] [specter_gold_magician_349] [Dragon_blood_witch] [vision_silver_hare_302] La hora ha llegado. La travesía para intentar detener el advenimiento de Alhoon. Bianca y sus poderosos aliados surcan el multiverso en dirección al plano feérico y el territorio llamado Brujaluz. Seguirán la pista que Drizz obtuvo de sus sueños premonitorios: Un templo de cultistas del "Heraldo sin nombre" fieles a Alhoon podrían estar ocultándose en Brujaluz realizando el ritual que marcaría su retorno. ¿Podrán evitar el resurgimiento de esta gran amenaza?
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