Hoy el mundo se cubre de rojo
como si cada latido
fuera una rosa abierta.
Camino entre los humanos
sin corona ni palacio,
solo con el perfume
de los besos que aún no nacen.
Dicen que este día me pertenece,
pero yo solo observo:
manos que se buscan en silencio,
cartas torpes,
miradas que tiemblan más que las olas.
No hay templo más sagrado
que dos corazones
aprendiendo a pronunciarse.
Ares me espera lejos de la guerra,
con una flor mal cortada
y los dedos manchados de torpeza;
y en su gesto imperfecto
encuentro la ofrenda más pura.
Porque el amor no vive
en los mármoles del Olimpo,
sino en el temblor humano
de decir “quédate”
sin saber si el otro lo hará.
Esta noche no bendigo parejas,
bendigo el intento,
la valentía de sentir,
la herida dulce
de creer en alguien.
Y dejo sobre cada pecho
una chispa invisible:
no para que amen perfecto,
sino para que amen
como si fuera la primera vez.
#sanvaletin
como si cada latido
fuera una rosa abierta.
Camino entre los humanos
sin corona ni palacio,
solo con el perfume
de los besos que aún no nacen.
Dicen que este día me pertenece,
pero yo solo observo:
manos que se buscan en silencio,
cartas torpes,
miradas que tiemblan más que las olas.
No hay templo más sagrado
que dos corazones
aprendiendo a pronunciarse.
Ares me espera lejos de la guerra,
con una flor mal cortada
y los dedos manchados de torpeza;
y en su gesto imperfecto
encuentro la ofrenda más pura.
Porque el amor no vive
en los mármoles del Olimpo,
sino en el temblor humano
de decir “quédate”
sin saber si el otro lo hará.
Esta noche no bendigo parejas,
bendigo el intento,
la valentía de sentir,
la herida dulce
de creer en alguien.
Y dejo sobre cada pecho
una chispa invisible:
no para que amen perfecto,
sino para que amen
como si fuera la primera vez.
#sanvaletin
Hoy el mundo se cubre de rojo
como si cada latido
fuera una rosa abierta.
Camino entre los humanos
sin corona ni palacio,
solo con el perfume
de los besos que aún no nacen.
Dicen que este día me pertenece,
pero yo solo observo:
manos que se buscan en silencio,
cartas torpes,
miradas que tiemblan más que las olas.
No hay templo más sagrado
que dos corazones
aprendiendo a pronunciarse.
Ares me espera lejos de la guerra,
con una flor mal cortada
y los dedos manchados de torpeza;
y en su gesto imperfecto
encuentro la ofrenda más pura.
Porque el amor no vive
en los mármoles del Olimpo,
sino en el temblor humano
de decir “quédate”
sin saber si el otro lo hará.
Esta noche no bendigo parejas,
bendigo el intento,
la valentía de sentir,
la herida dulce
de creer en alguien.
Y dejo sobre cada pecho
una chispa invisible:
no para que amen perfecto,
sino para que amen
como si fuera la primera vez.
#sanvaletin