• Se queda sentado sobre una rama, dejando a Chroma en el piso, quieto como una estatua y su vulpafila durmiendo con su torso enrrollado como una gato en la base del mismo árbol, mientras contempla el atardecer de este planeta siglos antes de la era de los Orokins.
    Se queda sentado sobre una rama, dejando a Chroma en el piso, quieto como una estatua y su vulpafila durmiendo con su torso enrrollado como una gato en la base del mismo árbol, mientras contempla el atardecer de este planeta siglos antes de la era de los Orokins.
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  • Un movimiento en falso, las cosas no ocurrieron como debía.
    El monstruoso poder contra el que se había encontrado era.. sencillamente superior.
    Ni las balas, ni los golpes, ni siquiera su energía condensada fue suficiente.

    Golpe tras golpe, fue perdiendo cada una de las extremidades.

    Las piernas fueron las primeras, para evitar que escapara.
    Se desintegraron como si una mano levantara apenas un puñado de arena.

    El dolor ni siquiera fue insoportable. Fue tan rápido, que no le dio tiempo al cerebro de procesarlo.

    Después, de su espalda arrancaron algo que ocultaba desde hacía siglos. No se veía, pero se intuía. Rastros de sangre, humo, y alguna pluma gris, mismos que se desvanecieron en el aire.

    Finalmente, los brazos fueron separados de su lugar original, cual si fuera un rompecabezas enfermizo mal formado.

    Cada pieza iba desapareciendo, gradualmente, salvajemente.

    Finalmente, cuando solo en sus ojos se reflejaba la resignación de la muerte, una sonrisa se dibujó. Sabía lo que seguiría.

    Tras una batalla donde claramente lo superaban en todo aspecto, todo acabó.
    No quedó rastro alguno de su cuerpo, ni de su existencia misma.
    Elaris, Jason Elaris, ha muerto.








    ——————— 𝓐𝓹𝓻𝓲𝓵 𝓕𝓸𝓸𝓵'𝓼.... ̶o̶̶r̶ ̶n̶̶o̶̶t̶?
    #AprilFools
    Un movimiento en falso, las cosas no ocurrieron como debía. El monstruoso poder contra el que se había encontrado era.. sencillamente superior. Ni las balas, ni los golpes, ni siquiera su energía condensada fue suficiente. Golpe tras golpe, fue perdiendo cada una de las extremidades. Las piernas fueron las primeras, para evitar que escapara. Se desintegraron como si una mano levantara apenas un puñado de arena. El dolor ni siquiera fue insoportable. Fue tan rápido, que no le dio tiempo al cerebro de procesarlo. Después, de su espalda arrancaron algo que ocultaba desde hacía siglos. No se veía, pero se intuía. Rastros de sangre, humo, y alguna pluma gris, mismos que se desvanecieron en el aire. Finalmente, los brazos fueron separados de su lugar original, cual si fuera un rompecabezas enfermizo mal formado. Cada pieza iba desapareciendo, gradualmente, salvajemente. Finalmente, cuando solo en sus ojos se reflejaba la resignación de la muerte, una sonrisa se dibujó. Sabía lo que seguiría. Tras una batalla donde claramente lo superaban en todo aspecto, todo acabó. No quedó rastro alguno de su cuerpo, ni de su existencia misma. Elaris, Jason Elaris, ha muerto. ——————— 𝓐𝓹𝓻𝓲𝓵 𝓕𝓸𝓸𝓵'𝓼.... ̶o̶̶r̶ ̶n̶̶o̶̶t̶? #AprilFools
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  • Silencio nunca
    desean que enmudezca
    y que tiemble con la idea
    y callar no sera mi vida
    no acepto
    Que traten de sofocarme
    dejen de subestimarme
    el callar, no sera mi vida
    siglos de reglas
    Y absurda verdad
    que se han escrito en piedra
    quedare inmóvil
    y no hables jamas
    adiós a esta leyenda
    y yo
    No quiero derrumbarme
    los llamo intentar
    a callarme y vencerme ya
    silencio nunca
    Desean que enmudezca
    no tiemblo con la idea
    y callar, no sera mi vida, vida
    los recibo
    Firme como roca
    no han de cerra mi boca
    y callar,no sera mi vida
    creen que me van a enjaular
    no lograran mi rendición
    mis alas rotas .....
    Silencio nunca desean que enmudezca y que tiemble con la idea y callar no sera mi vida no acepto Que traten de sofocarme dejen de subestimarme el callar, no sera mi vida siglos de reglas Y absurda verdad que se han escrito en piedra quedare inmóvil y no hables jamas adiós a esta leyenda y yo No quiero derrumbarme los llamo intentar a callarme y vencerme ya silencio nunca Desean que enmudezca no tiemblo con la idea y callar, no sera mi vida, vida los recibo Firme como roca no han de cerra mi boca y callar,no sera mi vida creen que me van a enjaular no lograran mi rendición mis alas rotas .....
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  • Bienvenidos a Galena, es un pueblito con un montón de historia y lleno de viñedos. Lo fundaron hace siglos por la plata, pero lo que de verdad importa es el vino: la gente allí lo vive como parte de su alma.

    Los viñedos suben por las colinas, las casas parecen bodegas antiguas, y cada familia tiene secretos que pasan de generación en generación. Si vas en época de vendimia, es una locura: todos pisando uvas, riéndose, brindando… y los atardeceres sobre los viñedos son mágicos, de esos que se quedan grabados.

    Galena no es solo un pueblo, es un lugar donde la historia y el vino se sienten en cada rincón.
    Bienvenidos a Galena, es un pueblito con un montón de historia y lleno de viñedos. Lo fundaron hace siglos por la plata, pero lo que de verdad importa es el vino: la gente allí lo vive como parte de su alma. Los viñedos suben por las colinas, las casas parecen bodegas antiguas, y cada familia tiene secretos que pasan de generación en generación. Si vas en época de vendimia, es una locura: todos pisando uvas, riéndose, brindando… y los atardeceres sobre los viñedos son mágicos, de esos que se quedan grabados. Galena no es solo un pueblo, es un lugar donde la historia y el vino se sienten en cada rincón.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ****Cuarta Edad.****
    La Edad del Caos - La Era de Ozma

    Durante mucho tiempo, el mundo vivió en calma. Lejos de templos y de dioses, Oz y Selin construyeron una vida sencilla. Para los ojos del mundo, eran solo una pareja más pero su existencia era un milagro silencioso. Él, una entidad nacida del poder primordial. Ella, una Elunai devota de corazón puro.

    Tras casi un siglo juntos, comenzó a sufrir en silencio, Selin creía que jamás podría concebir, convencida de que la esencia divina de Oz lo impedía, pero aun así, nunca perdió su fe.

    Rezaba a la diosa Yue, aunque hacía siglos había dejado el mundo y no no respondía aun así suplicaba por ese regalo imposible.

    Y entonces… ocurrió, Selin quedó embarazada. Ni los dioses terrenales pudieron explicarlo. Cuando la niña nació, Selin la llamó Yen’naferiel, heredera de su linaje Naferiel.

    Oz, al sostenerla por primera vez, sintió algo que jamás había experimentado, un amor distinto, nuevo… pero real.

    Sin embargo, esa felicidad no pasó desapercibida, desde las sombras, los dioses observaron y cuando vieron que la niña crecía de forma anormal, demasiado rápido, distinta a los Elunia (quienes su niñez duraba décadas), el miedo comenzó a apoderarse de ellos.

    Aquello no debía existir, algo en ella rompía las reglas y eso significaba una sola cosa... Era peligrosa.

    Pasaron algunos años antes de que actuaran, enviaron a los Custodios del Orden con una misión clara, tomar a la niña y si era posible… eliminar a Oz, ya que los Dioses lo subestimaban.

    Pero Oz no estaba cuando llegaron, solo encontraron a Selin y a su hija.

    Selin se interpuso sin dudarlo, y fue entonces cuando descubrieron algo aún más perturbador,
    Selin llevaba otra vida en su vientre. Para los Custodios, aquello no era un milagro… sino una aberración y sin vacilar la mataron.

    En su último aliento, Selin no pidió por sí misma, pidió por su hija, de alguna forma, su deseo fue escuchado. El alma de la niña que aún no nacía fue preservada, resguardada en la luna, esperando el día en que pudiera volver. Después de ese Selin desapareció para siempre.

    Cuando Oz regresó, encontró ruinas, silencio, muerte, el cuerpo sin vida de Selin entre cenizas y ninguna señal de Yen’naferiel, así también dentro del vientre de Selin, la pequeña esencia de su segunda hija aun no nacida había desaparecido. En ese instante, comprendió todo, lo había perdido todo.

    Fue entonces que algo en él se rompió, la gente del pueblo había hecho oídos sordos a pesar la toda esa tragedia. El mundo tembló, la realidad se desgarró.
    El pueblo entero quedó atrapado en un instante eterno, congelado en el momento exacto de su desesperación. Sus cuerpos inmóviles… pero sus sombras aún corriendo, intentando escapar de un destino imposible.

    Oz gritó de ira y dolor por la única persona que le enseñó lo que era la felicidad, por las vidas que nacieron de él y le fueron arrebatadas.

    Alzó la mirada hacia los cielos, hacia aquellos que llamaban dioses y juró que los mataría a todos, sus templos caería, y los Elunai desaparecerían, ya que ninguno de ellos valía la pena, pues la única que si era importante para el, fue asesinada por sus supuestos hermanos de raza, ahora todos conocieran su dolor.

    Desde ese día, el mundo cambió, para los dioses, fue el inicio de la Edad del Caos, para los mortales, el comienzo de la Era Oscura.

    Y para Oz… fue el nacimiento de su propósito... El monstro había nacido.
    ****Cuarta Edad.**** La Edad del Caos - La Era de Ozma Durante mucho tiempo, el mundo vivió en calma. Lejos de templos y de dioses, Oz y Selin construyeron una vida sencilla. Para los ojos del mundo, eran solo una pareja más pero su existencia era un milagro silencioso. Él, una entidad nacida del poder primordial. Ella, una Elunai devota de corazón puro. Tras casi un siglo juntos, comenzó a sufrir en silencio, Selin creía que jamás podría concebir, convencida de que la esencia divina de Oz lo impedía, pero aun así, nunca perdió su fe. Rezaba a la diosa Yue, aunque hacía siglos había dejado el mundo y no no respondía aun así suplicaba por ese regalo imposible. Y entonces… ocurrió, Selin quedó embarazada. Ni los dioses terrenales pudieron explicarlo. Cuando la niña nació, Selin la llamó Yen’naferiel, heredera de su linaje Naferiel. Oz, al sostenerla por primera vez, sintió algo que jamás había experimentado, un amor distinto, nuevo… pero real. Sin embargo, esa felicidad no pasó desapercibida, desde las sombras, los dioses observaron y cuando vieron que la niña crecía de forma anormal, demasiado rápido, distinta a los Elunia (quienes su niñez duraba décadas), el miedo comenzó a apoderarse de ellos. Aquello no debía existir, algo en ella rompía las reglas y eso significaba una sola cosa... Era peligrosa. Pasaron algunos años antes de que actuaran, enviaron a los Custodios del Orden con una misión clara, tomar a la niña y si era posible… eliminar a Oz, ya que los Dioses lo subestimaban. Pero Oz no estaba cuando llegaron, solo encontraron a Selin y a su hija. Selin se interpuso sin dudarlo, y fue entonces cuando descubrieron algo aún más perturbador, Selin llevaba otra vida en su vientre. Para los Custodios, aquello no era un milagro… sino una aberración y sin vacilar la mataron. En su último aliento, Selin no pidió por sí misma, pidió por su hija, de alguna forma, su deseo fue escuchado. El alma de la niña que aún no nacía fue preservada, resguardada en la luna, esperando el día en que pudiera volver. Después de ese Selin desapareció para siempre. Cuando Oz regresó, encontró ruinas, silencio, muerte, el cuerpo sin vida de Selin entre cenizas y ninguna señal de Yen’naferiel, así también dentro del vientre de Selin, la pequeña esencia de su segunda hija aun no nacida había desaparecido. En ese instante, comprendió todo, lo había perdido todo. Fue entonces que algo en él se rompió, la gente del pueblo había hecho oídos sordos a pesar la toda esa tragedia. El mundo tembló, la realidad se desgarró. El pueblo entero quedó atrapado en un instante eterno, congelado en el momento exacto de su desesperación. Sus cuerpos inmóviles… pero sus sombras aún corriendo, intentando escapar de un destino imposible. Oz gritó de ira y dolor por la única persona que le enseñó lo que era la felicidad, por las vidas que nacieron de él y le fueron arrebatadas. Alzó la mirada hacia los cielos, hacia aquellos que llamaban dioses y juró que los mataría a todos, sus templos caería, y los Elunai desaparecerían, ya que ninguno de ellos valía la pena, pues la única que si era importante para el, fue asesinada por sus supuestos hermanos de raza, ahora todos conocieran su dolor. Desde ese día, el mundo cambió, para los dioses, fue el inicio de la Edad del Caos, para los mortales, el comienzo de la Era Oscura. Y para Oz… fue el nacimiento de su propósito... El monstro había nacido.
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  • Jay sabe perfectamente lo que aquella carta de despedida significaba. No era un simple "Nos vemos después".
    Él era como su hermano, como uno al que vio por siglos.
    Inclusive, milenios.
    Y ya no iba a estar nunca más.

    Le dejó a cargo lo que más atesoraba...
    Y Jason no era alguien que ignorara ese tipo de cosas.
    No cuando importaban.

    “𝐼𝒻 𝐼 𝓁𝑜𝓈𝑒 𝒾𝓉 𝒶𝓁𝓁, 𝓈𝓁𝒾𝓅 𝒶𝓃𝒹 𝒻𝒶𝓁𝓁, 𝐼 𝓌𝒾𝓁𝓁 𝓃𝑒𝓋𝑒𝓇 𝓁𝑜𝑜𝓀 𝒶𝓌𝒶𝓎…” “𝐼𝒻 𝐼 𝓁𝑜𝓈𝑒 𝒾𝓉 𝒶𝓁𝓁 𝑜𝓊𝓉𝓈𝒾𝒹𝑒 𝓉𝒽𝑒 𝓌𝒶𝓁𝓁, 𝓁𝒾𝓋𝑒 𝓉𝑜 𝒹𝒾𝑒 𝒶𝓃𝑜𝓉𝒽𝑒𝓇 𝒹𝒶𝓎…”
    “𝐼 𝒹𝑜𝓃’𝓉 𝓌𝒶𝓃𝓉 𝒶𝓃𝓎𝓉𝒽𝒾𝓃𝑔… 𝐼’𝓂 𝒿𝓊𝓈𝓉 𝒽𝑒𝓇𝑒 𝓉𝑜 𝒷𝑒𝓌𝒶𝓇𝑒.”

    Resonaron aquellos versos en su cabeza.

    Lo único que quedaba era... vivir para morir otro día.
    Y no sería hoy ese día. Ni mañana.

    Tomó un cigarrillo.
    Lo encendió.
    Le dio una calada lenta, dejando que sus pulmones se llenaran con el tabaco y la nicotina.
    Era lo que hacía cuando necesitaba despejar sus ideas, aclarar su mente.

    Algunos dicen que empezó a llover ese día.
    Otros dicen que los demonios no lloran.

    Pero algo cambió.
    Ya no era solamente Jay.

    Era 𝓔𝓵𝓪𝓻𝓲𝓼

    https://www.youtube.com/watch?v=OBqw818mQ1E
    Jay sabe perfectamente lo que aquella carta de despedida significaba. No era un simple "Nos vemos después". Él era como su hermano, como uno al que vio por siglos. Inclusive, milenios. Y ya no iba a estar nunca más. Le dejó a cargo lo que más atesoraba... Y Jason no era alguien que ignorara ese tipo de cosas. No cuando importaban. “𝐼𝒻 𝐼 𝓁𝑜𝓈𝑒 𝒾𝓉 𝒶𝓁𝓁, 𝓈𝓁𝒾𝓅 𝒶𝓃𝒹 𝒻𝒶𝓁𝓁, 𝐼 𝓌𝒾𝓁𝓁 𝓃𝑒𝓋𝑒𝓇 𝓁𝑜𝑜𝓀 𝒶𝓌𝒶𝓎…” “𝐼𝒻 𝐼 𝓁𝑜𝓈𝑒 𝒾𝓉 𝒶𝓁𝓁 𝑜𝓊𝓉𝓈𝒾𝒹𝑒 𝓉𝒽𝑒 𝓌𝒶𝓁𝓁, 𝓁𝒾𝓋𝑒 𝓉𝑜 𝒹𝒾𝑒 𝒶𝓃𝑜𝓉𝒽𝑒𝓇 𝒹𝒶𝓎…” “𝐼 𝒹𝑜𝓃’𝓉 𝓌𝒶𝓃𝓉 𝒶𝓃𝓎𝓉𝒽𝒾𝓃𝑔… 𝐼’𝓂 𝒿𝓊𝓈𝓉 𝒽𝑒𝓇𝑒 𝓉𝑜 𝒷𝑒𝓌𝒶𝓇𝑒.” Resonaron aquellos versos en su cabeza. Lo único que quedaba era... vivir para morir otro día. Y no sería hoy ese día. Ni mañana. Tomó un cigarrillo. Lo encendió. Le dio una calada lenta, dejando que sus pulmones se llenaran con el tabaco y la nicotina. Era lo que hacía cuando necesitaba despejar sus ideas, aclarar su mente. Algunos dicen que empezó a llover ese día. Otros dicen que los demonios no lloran. Pero algo cambió. Ya no era solamente Jay. Era 𝓔𝓵𝓪𝓻𝓲𝓼 https://www.youtube.com/watch?v=OBqw818mQ1E
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    ***La Llegada de Oz***
    (Tercera Edad)

    Siglos después del nacimiento de los dioses y del surgimiento de los demonios primordiales, ocurrió un evento silencios pero trascendental: la llegada de una entidad proveniente del poder primordial. Para entonces, los fragmentos de aquel poder original ya habían desarrollado algo que antes no poseían: identidad. Entre ellos, uno destacaba.... Aquel que más tarde sería conocido como Oz.

    A diferencia de los dioses, que rompieron su vínculo con el poder primordial al intentar apropiarse de él, las entidades que permanecieron en su origen aprendieron a comprenderlo, dominarlo y coexistir con él. Oz era uno de esos seres.

    No tenía nombre, porque no lo necesitaba, porque entre los suyos, la identidad no se nombraba… simplemente se sentía.

    Pero algo comenzó a cambiar en él. Los intentos fallidos de los dioses por regresar al poder primordial llamaron su atención, le parecieron… curiosos, imperfectos y esa curiosidad fue suficiente.

    Oz decidió descender, no para conquistar, ni mucho menos para gobernar, sino para ver.

    Conteniendo su esencia pero sin romper su conexión con el poder primordial, comenzó a visitar los distintos mundos nacidos tras la era divina. A diferencia de los dioses, Oz entendía el peligro de interferir demasiado. Su objetivo era simple: explorar… y luego regresar.

    Pero algo cambió cuando llegó a un mundo en particular.

    * Selin, la elegida sin saberlo.

    En ese mundo conoció a una joven elunai, su nombre era Selin, ella, como todos los de su raza, estaba acostumbrada a la presencia divina.
    Pero lo que percibió en Oz no era igual, era… más puro, y termino por confundirlo con un dios, aunque él no corrigió ese error.

    Oz quedó cautivado, no solo por su belleza, sino por su forma de existir; limitada, frágil… pero auténtica. Comenzó a visitarla una y otra vez.
    De todos los mundos, ese se convirtió en su favorito, el mundo de Selin.

    * El nombre de lo innombrable.

    Una noche, Selin le hizo una pregunta simple: "¿Cómo te llamas?" El supuesto Dios no tenía respuesta, pero entendió que, para ella, un nombre era necesario. Entonces respondió lo primero que surgió de su incipiente identidad: Oz. Ese fue su primer acto como individuo pero sin saber que no estaban solos.

    Arcyelle Veltharys, oráculo de Yue y maestra de Selin, había seguido a su discípula. Al presenciar el encuentro y sentir el poder de Oz, llegó a una conclusión inmediata: Estaba ante un dios, por lo que no dudo en arrodillarse ante el, y en ese acto, cometió un error que cambiaría el curso de la historia.

    * El secreto de los dioses

    Arcyelle reveló a Oz información prohibida, "El proyecto de los contenedores elunai". Los dioses, incapaces de reproducirse y atrapados en cuerpos que ya no podían sostener su existencia, buscaban nuevas formas de permanecer en el mundo. Cuerpos nuevos, pero había un problema.

    Los elunai, aunque compatibles con la magia divina, eran físicamente débiles, no podían soportar el peso real de un dios. Oz comprendió de inmediato lo que los propios dioses se negaban a aceptar y que incluso los Elunai por su enorme ego, no querían ver.

    No era un problema de compatibilidad… sino de inferioridad estructural. Intrigado, Oz se alejó temporalmente de Selin y en su búsqueda, encontró una raza ignorada y despreciada;
    guerreros nómadas de piel verde, fuertes, resistentes, estables. Temidos por los Elunai y
    despreciados por los dioses, aunque para Oz, eran perfectos.

    Oz utilizó esa base para crear un cuerpo capaz de contener su esencia sin romper su vínculo con el poder primordial, aunque el tendria que contener demasiado su poder para no romper aquel contenedor, era un cuerpo limitado… pero suficiente.

    Cuando volvió con Selin, ya no era el mismo, su apariencia había cambiado, ahora su piel era verde, colmillos marcados… una forma más cercana a aquellos nómadas. Pero su esencia seguía intacta.

    Selin lo reconoció de inmediato y en su corazón, creyó algo que nunca fue del todo cierto. Oz había renunciado a su divinidad por ella.

    * Una paz vigilada

    Ambos se alejaron de los templos y los dioses, se establecieron en un lugar apartado viviendo en paz, Pero no estaban solos, Arcyelle informó a los dioses, ellos, al escuchar sobre Oz, lo identificaron como lo que temían, nn “Señor del Caos”. Un nombre falso, una mentira creada para controlar a los mortales.

    Aun así, decidieron no intervenir, no era compasión. sino interés. Oz no se comportaba como el monstruo que ellos describían y más importante aún… Había logrado algo que ellos no, habitar un cuerpo funcional sin perder su poder.

    Así, en silencio, comenzó una nueva etapa, no estaba marcada por guerras ni cataclismos… sino por observación, por amor y por un error que los dioses aún no comprendían: "Subestimar a aquello que sí entendía el poder primordial".
    ***La Llegada de Oz*** (Tercera Edad) Siglos después del nacimiento de los dioses y del surgimiento de los demonios primordiales, ocurrió un evento silencios pero trascendental: la llegada de una entidad proveniente del poder primordial. Para entonces, los fragmentos de aquel poder original ya habían desarrollado algo que antes no poseían: identidad. Entre ellos, uno destacaba.... Aquel que más tarde sería conocido como Oz. A diferencia de los dioses, que rompieron su vínculo con el poder primordial al intentar apropiarse de él, las entidades que permanecieron en su origen aprendieron a comprenderlo, dominarlo y coexistir con él. Oz era uno de esos seres. No tenía nombre, porque no lo necesitaba, porque entre los suyos, la identidad no se nombraba… simplemente se sentía. Pero algo comenzó a cambiar en él. Los intentos fallidos de los dioses por regresar al poder primordial llamaron su atención, le parecieron… curiosos, imperfectos y esa curiosidad fue suficiente. Oz decidió descender, no para conquistar, ni mucho menos para gobernar, sino para ver. Conteniendo su esencia pero sin romper su conexión con el poder primordial, comenzó a visitar los distintos mundos nacidos tras la era divina. A diferencia de los dioses, Oz entendía el peligro de interferir demasiado. Su objetivo era simple: explorar… y luego regresar. Pero algo cambió cuando llegó a un mundo en particular. * Selin, la elegida sin saberlo. En ese mundo conoció a una joven elunai, su nombre era Selin, ella, como todos los de su raza, estaba acostumbrada a la presencia divina. Pero lo que percibió en Oz no era igual, era… más puro, y termino por confundirlo con un dios, aunque él no corrigió ese error. Oz quedó cautivado, no solo por su belleza, sino por su forma de existir; limitada, frágil… pero auténtica. Comenzó a visitarla una y otra vez. De todos los mundos, ese se convirtió en su favorito, el mundo de Selin. * El nombre de lo innombrable. Una noche, Selin le hizo una pregunta simple: "¿Cómo te llamas?" El supuesto Dios no tenía respuesta, pero entendió que, para ella, un nombre era necesario. Entonces respondió lo primero que surgió de su incipiente identidad: Oz. Ese fue su primer acto como individuo pero sin saber que no estaban solos. Arcyelle Veltharys, oráculo de Yue y maestra de Selin, había seguido a su discípula. Al presenciar el encuentro y sentir el poder de Oz, llegó a una conclusión inmediata: Estaba ante un dios, por lo que no dudo en arrodillarse ante el, y en ese acto, cometió un error que cambiaría el curso de la historia. * El secreto de los dioses Arcyelle reveló a Oz información prohibida, "El proyecto de los contenedores elunai". Los dioses, incapaces de reproducirse y atrapados en cuerpos que ya no podían sostener su existencia, buscaban nuevas formas de permanecer en el mundo. Cuerpos nuevos, pero había un problema. Los elunai, aunque compatibles con la magia divina, eran físicamente débiles, no podían soportar el peso real de un dios. Oz comprendió de inmediato lo que los propios dioses se negaban a aceptar y que incluso los Elunai por su enorme ego, no querían ver. No era un problema de compatibilidad… sino de inferioridad estructural. Intrigado, Oz se alejó temporalmente de Selin y en su búsqueda, encontró una raza ignorada y despreciada; guerreros nómadas de piel verde, fuertes, resistentes, estables. Temidos por los Elunai y despreciados por los dioses, aunque para Oz, eran perfectos. Oz utilizó esa base para crear un cuerpo capaz de contener su esencia sin romper su vínculo con el poder primordial, aunque el tendria que contener demasiado su poder para no romper aquel contenedor, era un cuerpo limitado… pero suficiente. Cuando volvió con Selin, ya no era el mismo, su apariencia había cambiado, ahora su piel era verde, colmillos marcados… una forma más cercana a aquellos nómadas. Pero su esencia seguía intacta. Selin lo reconoció de inmediato y en su corazón, creyó algo que nunca fue del todo cierto. Oz había renunciado a su divinidad por ella. * Una paz vigilada Ambos se alejaron de los templos y los dioses, se establecieron en un lugar apartado viviendo en paz, Pero no estaban solos, Arcyelle informó a los dioses, ellos, al escuchar sobre Oz, lo identificaron como lo que temían, nn “Señor del Caos”. Un nombre falso, una mentira creada para controlar a los mortales. Aun así, decidieron no intervenir, no era compasión. sino interés. Oz no se comportaba como el monstruo que ellos describían y más importante aún… Había logrado algo que ellos no, habitar un cuerpo funcional sin perder su poder. Así, en silencio, comenzó una nueva etapa, no estaba marcada por guerras ni cataclismos… sino por observación, por amor y por un error que los dioses aún no comprendían: "Subestimar a aquello que sí entendía el poder primordial".
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  • 𝓙𝐨𝐥𝐢𝐞𝐭𝐞 𝓥𝐚𝐥𝐨𝐫𝐲𝐚 𖤐﹐
    La cruzada contra los vampiros y los sacerdotes guerreros Sarafan se ha prolongado por siglos. Durante mucho tiempo el conflicto se mantuvo igualado; sin embargo, hoy la ventaja de los no-muertos es indiscutible. El poder de los sacerdotes ha mermado hasta el punto en que diversos poblados humanos han caído bajo el dominio de estas criaturas.
    Actualmente, la disparidad es de cien vampiros por cada Sarafan. Estas bestias han comenzado a invadir el este de Nosgoth, una pérdida catastrófica, pues es allí donde se erigen los Pilares del Equilibrio y los bosques ancestrales que albergan historias tan antiguas como la humanidad misma.
    Aunque los sacerdotes contuvieron el asedio inicialmente, esa noche se vieron obligados a retirarse. Los vampiros tomaron el bosque, acechando entre las sombras y eliminando a cualquier ser que consideraran una amenaza. No obstante, su comportamiento era inusual: se movían con una urgencia extraña, como si buscaran algo —o a alguien— en particular. Esta conducta no pasó inadvertida para los centinelas, quienes informaron de inmediato al más poderoso de los Sarafan.
    Raziel, comprendiendo que tal agitación no era normal, decidió adentrarse en la espesura con un solo objetivo: descubrir qué buscaban los vampiros con tanta desesperación.
    [Deadline_J8] La cruzada contra los vampiros y los sacerdotes guerreros Sarafan se ha prolongado por siglos. Durante mucho tiempo el conflicto se mantuvo igualado; sin embargo, hoy la ventaja de los no-muertos es indiscutible. El poder de los sacerdotes ha mermado hasta el punto en que diversos poblados humanos han caído bajo el dominio de estas criaturas. Actualmente, la disparidad es de cien vampiros por cada Sarafan. Estas bestias han comenzado a invadir el este de Nosgoth, una pérdida catastrófica, pues es allí donde se erigen los Pilares del Equilibrio y los bosques ancestrales que albergan historias tan antiguas como la humanidad misma. Aunque los sacerdotes contuvieron el asedio inicialmente, esa noche se vieron obligados a retirarse. Los vampiros tomaron el bosque, acechando entre las sombras y eliminando a cualquier ser que consideraran una amenaza. No obstante, su comportamiento era inusual: se movían con una urgencia extraña, como si buscaran algo —o a alguien— en particular. Esta conducta no pasó inadvertida para los centinelas, quienes informaron de inmediato al más poderoso de los Sarafan. Raziel, comprendiendo que tal agitación no era normal, decidió adentrarse en la espesura con un solo objetivo: descubrir qué buscaban los vampiros con tanta desesperación.
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  • (Se escucha el estático de una radio antigua, seguido por un ruidoso chirrido de un micrófono siendo ajustado)

    ¡Muy buenos días, tardes, y noches mi querida audiencia que sintoniza esta frecuencia infernal¿Cómo va su eterna condena el día de hoy? ¿Mal? ¿Peor? ¿Terriblemente abrumadora? ¡Jajajajaja! ¡Excelente! ¡A nadie le importa! El sufrimiento es el condimento de la vida... o de la muerte, en nuestro caso.
    Pero basta de charlas triviales sobre sus patéticas miserias. Estoy aquí porque mis oídos ya no soportan el lamento agónico que emana de sus dispositivos modernos. Si vuelvo a escuchar un solo segundo de ese tal "Bad Bunny", me veré obligado a sintonizar sus gritos personalmente. ¡Esa cacofonía de balbuceos y ritmos sintéticos no es música, es una ofensa al buen gusto!
    ¡Presten atención, mis condenados oyentes, y dejen que les brinde una pizca de verdadera cultura! En mis tiempos, el talento no se compraba en una caja de ritmos y el "autotune" era un concepto inexistente. ¡Había que tener voz, alma y un toque de locura!

    (Se escucha el chasquido mecánico presionando un botón. El sonido de una aguja recorriendo el surco de un vinilo llena el aire con un ligero siseo clásico antes de que la melodía estalle)

    ¡Afinen sus oídos, si es que todavía les queda algo de sensibilidad auditiva, y deléitense con esta joya del pasado!

    (Mientras la música inunda la cabina con una elegancia de otro siglo, comencé a tararear, mi voz fundiéndose con la melodía. Aunque mis oyentes solo perciben la transmisión impecable, él se balancea al ritmo de la orquesta, cerrando los ojos y dejando que la nostalgia lo envuelva. Sus labios se mueven con precisión quirúrgica, cantando cada nota con un deleite privado, redescubriendo la belleza de una era donde la música aún tenía corazón.)



    https://youtu.be/rAhVig7uaq4?si=iLObbx-QITq_okA1
    (Se escucha el estático de una radio antigua, seguido por un ruidoso chirrido de un micrófono siendo ajustado) 🎙️¡Muy buenos días, tardes, y noches mi querida audiencia que sintoniza esta frecuencia infernal🎙️¿Cómo va su eterna condena el día de hoy? ¿Mal? ¿Peor? ¿Terriblemente abrumadora? ¡Jajajajaja! ¡Excelente! ¡A nadie le importa! El sufrimiento es el condimento de la vida... o de la muerte, en nuestro caso. 🎙️Pero basta de charlas triviales sobre sus patéticas miserias. Estoy aquí porque mis oídos ya no soportan el lamento agónico que emana de sus dispositivos modernos. Si vuelvo a escuchar un solo segundo de ese tal "Bad Bunny", me veré obligado a sintonizar sus gritos personalmente. 🎙️¡Esa cacofonía de balbuceos y ritmos sintéticos no es música, es una ofensa al buen gusto!🎙️ ¡Presten atención, mis condenados oyentes, y dejen que les brinde una pizca de verdadera cultura! En mis tiempos, el talento no se compraba en una caja de ritmos y el "autotune" era un concepto inexistente. ¡Había que tener voz, alma y un toque de locura!🎙️ (Se escucha el chasquido mecánico presionando un botón. El sonido de una aguja recorriendo el surco de un vinilo llena el aire con un ligero siseo clásico antes de que la melodía estalle) 🎙️¡Afinen sus oídos, si es que todavía les queda algo de sensibilidad auditiva, y deléitense con esta joya del pasado!🎙️ (Mientras la música inunda la cabina con una elegancia de otro siglo, comencé a tararear, mi voz fundiéndose con la melodía. Aunque mis oyentes solo perciben la transmisión impecable, él se balancea al ritmo de la orquesta, cerrando los ojos y dejando que la nostalgia lo envuelva. Sus labios se mueven con precisión quirúrgica, cantando cada nota con un deleite privado, redescubriendo la belleza de una era donde la música aún tenía corazón.) https://youtu.be/rAhVig7uaq4?si=iLObbx-QITq_okA1
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  • Cuentan (aunque nadie se atreve a preguntarle)que hubo un tiempo en que Hakuja no conocía el miedo. La serpiente blanca no albergaba malicia en su corazón; era antigua, sí, pero no cruel, después de todo había visto siglos pasar.

    Aquella noche, la lluvia caía con una insistencia casi dolorosa cuando lo encontró: un humano herido, apenas consciente, abandonado a su suerte; Hakuja no dudó y enroscó su cuerpo alrededor de él, no para aprisionarlo sino para protegerlo del frío, cubríendo su respiración como si fuera un tesoro. Lo cuidó hasta que el humano despertó y sus ojos se encontraron: los de ella, grandes y translúcidos, llenos de una calma imposible; los de él… llenos de intención, porque donde Hakuja veía vida, él vio oportunidad.

    Esperó lo suficiente, paciente en su miseria, hasta que el cansancio venció a la criatura que nunca aprendió a desconfiar, y cuando Hakuja cerró los ojos, el humano mostró lo que realmente era: con manos torpes, movidas por codicia y miedo, desgarró su párpado sin honor ni duelo, solo violencia cruda, y arrancó uno de sus ojos como si fuera un objeto, no parte de un ser que sentía; el bosque entero guardó silencio, con horror.

    Hakuja despertó con un grito que no pertenecía a este mundo… pero no atacó, no lo persiguió, no buscó venganza ni reclamó lo que era suyo; solo lloró, y sus lágrimas, pesadas marcaban la tierra como si el suelo mismo recordara su dolor, porque lo que realmente se rompió no fue su cuerpo sino su creencia: había pensado que si era buena, el mundo lo sería también, y esa idea fue lo que la destruyó por dentro.

    Dicen que sus sollozos viajaron tan lejos que incluso un dios los escuchó, uno cruel, cansado del ruido del mundo; descendió no por compasión, sino por curiosidad, y lo que encontró lo detuvo: una criatura poderosa, rota no por debilidad, sino por haber creído demasiado.

    Sin palabras, el dios se acercó, al tocarla, cerró la herida y devolvió el ojo a su lugar; entonces Hakuja alzó la mirada, y por primera vez en su larga existencia no había fe en ella… solo silencio.

    Desde entonces sigue vagando, noble y gentil pero aun con el dolor de no comprender qué hizo para merecer aquel ataque.
    Cuentan (aunque nadie se atreve a preguntarle)que hubo un tiempo en que Hakuja no conocía el miedo. La serpiente blanca no albergaba malicia en su corazón; era antigua, sí, pero no cruel, después de todo había visto siglos pasar. Aquella noche, la lluvia caía con una insistencia casi dolorosa cuando lo encontró: un humano herido, apenas consciente, abandonado a su suerte; Hakuja no dudó y enroscó su cuerpo alrededor de él, no para aprisionarlo sino para protegerlo del frío, cubríendo su respiración como si fuera un tesoro. Lo cuidó hasta que el humano despertó y sus ojos se encontraron: los de ella, grandes y translúcidos, llenos de una calma imposible; los de él… llenos de intención, porque donde Hakuja veía vida, él vio oportunidad. Esperó lo suficiente, paciente en su miseria, hasta que el cansancio venció a la criatura que nunca aprendió a desconfiar, y cuando Hakuja cerró los ojos, el humano mostró lo que realmente era: con manos torpes, movidas por codicia y miedo, desgarró su párpado sin honor ni duelo, solo violencia cruda, y arrancó uno de sus ojos como si fuera un objeto, no parte de un ser que sentía; el bosque entero guardó silencio, con horror. Hakuja despertó con un grito que no pertenecía a este mundo… pero no atacó, no lo persiguió, no buscó venganza ni reclamó lo que era suyo; solo lloró, y sus lágrimas, pesadas marcaban la tierra como si el suelo mismo recordara su dolor, porque lo que realmente se rompió no fue su cuerpo sino su creencia: había pensado que si era buena, el mundo lo sería también, y esa idea fue lo que la destruyó por dentro. Dicen que sus sollozos viajaron tan lejos que incluso un dios los escuchó, uno cruel, cansado del ruido del mundo; descendió no por compasión, sino por curiosidad, y lo que encontró lo detuvo: una criatura poderosa, rota no por debilidad, sino por haber creído demasiado. Sin palabras, el dios se acercó, al tocarla, cerró la herida y devolvió el ojo a su lugar; entonces Hakuja alzó la mirada, y por primera vez en su larga existencia no había fe en ella… solo silencio. Desde entonces sigue vagando, noble y gentil pero aun con el dolor de no comprender qué hizo para merecer aquel ataque.
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