Aún recuerdo este día... Estaba tan enojada con el mundo, que me había ido a buscar pelea y sin ni siquiera saber pelear del todo bien, solo quería dejar de sentir lo que sentía.
No ocupe mis escamas para cubrirme, fui contra un grupo de personas y solo quería causarles daño y de alguna manera también quería recibir daño.
Si salí mal ese día, bastante herida, ganadora, dejandolos a todos en el suelo... Aunque ellos no tenían la culpa con lo que estaba pasando, no sabía de qué otra forma desquitarme.
Aunque mi amigo y mi maestro en ese momento Sephtálon Feu me ayudó con mis heridas gracias a su doctor y tampoco me juzgó, solo me acompaño y realmente me ayudó.
Ahora que lo pienso seph... Aún tengo cosas que aprender ¿Aún puedo ser tu aprendiz?
Aún recuerdo este día... Estaba tan enojada con el mundo, que me había ido a buscar pelea y sin ni siquiera saber pelear del todo bien, solo quería dejar de sentir lo que sentía.
No ocupe mis escamas para cubrirme, fui contra un grupo de personas y solo quería causarles daño y de alguna manera también quería recibir daño.
Si salí mal ese día, bastante herida, ganadora, dejandolos a todos en el suelo... Aunque ellos no tenían la culpa con lo que estaba pasando, no sabía de qué otra forma desquitarme.
Aunque mi amigo y mi maestro en ese momento [Orange.dragon] me ayudó con mis heridas gracias a su doctor y tampoco me juzgó, solo me acompaño y realmente me ayudó.
Ahora que lo pienso seph... Aún tengo cosas que aprender ¿Aún puedo ser tu aprendiz?
Tenia ganas sinceramente de salir y tomar el aire en casa me aburro bastante, ya que aunque la mayoría de mis compañeros de clase se creerían de que tanto yo y Nik teníamos unos privilegios por ser hijos de...
En absoluto teníamos deberes y era horrible, se que nos van a criticar por viajar a Tokyo pero lo hicimos porque los dos queríamos ir con madre ha sido un mes de locura, aún no hay fecha de la reunión de padres pero se de sobra que los míos no sé van a dejar comer por ninguno y que los padres de mis amigos van a estar también al pie de guerra.
Tenia ganas sinceramente de salir y tomar el aire en casa me aburro bastante, ya que aunque la mayoría de mis compañeros de clase se creerían de que tanto yo y Nik teníamos unos privilegios por ser hijos de...
En absoluto teníamos deberes y era horrible, se que nos van a criticar por viajar a Tokyo pero lo hicimos porque los dos queríamos ir con madre ha sido un mes de locura, aún no hay fecha de la reunión de padres pero se de sobra que los míos no sé van a dejar comer por ninguno y que los padres de mis amigos van a estar también al pie de guerra.
** La reunión del curioso grupo que ha llegado a Nwitta con la misión original de rescatar a cuatro cautivos, pronto se ve convertida en escenario de una batalla. Es tal como Kieran ha dicho y los vigilantes no ignoran la onda expansiva en la fibra del caos, causada por un portal de magia dorada que ya de por sí es muy notable, pero que al transportar un grupo significativo de humanos excepcionales y otros seres, es como lanzar una roca a un estanque calmo. **
"¡Se dirige a ustedes un escuadrón de Élite de Vigilantes! Estamos autorizados para usar todas las medidas que sean necesarias para su captura, incluyendo fuerza letal si no hay otra opción!"
** La voz resuena y hace vibrar las ventana de la casa abandonada que alberga al grupo, en ese instante, una de las paredes es reducida a escombro por una explosión estrepitosa, alrededor del perímetro han sido instalados seis dispositivos en un patrón hexagonal, los cuares crean barreras de magia que emula al cerceta, sin llegar a serlo. **
"Humanos, salgan tranquilamente... esto no les concierne. Serán evacuados pacíficamente si se entregan por su voluntad. En cuanto a los otros dos seres... serán capturados y analizados, su presencia aquí no es permitida".
** La presencia de un vampiro y la que los vigilantes no logran identificar pero detectan como no-humana agrava la situación. **
** La reunión del curioso grupo que ha llegado a Nwitta con la misión original de rescatar a cuatro cautivos, pronto se ve convertida en escenario de una batalla. Es tal como Kieran ha dicho y los vigilantes no ignoran la onda expansiva en la fibra del caos, causada por un portal de magia dorada que ya de por sí es muy notable, pero que al transportar un grupo significativo de humanos excepcionales y otros seres, es como lanzar una roca a un estanque calmo. **
"¡Se dirige a ustedes un escuadrón de Élite de Vigilantes! Estamos autorizados para usar todas las medidas que sean necesarias para su captura, incluyendo fuerza letal si no hay otra opción!"
** La voz resuena y hace vibrar las ventana de la casa abandonada que alberga al grupo, en ese instante, una de las paredes es reducida a escombro por una explosión estrepitosa, alrededor del perímetro han sido instalados seis dispositivos en un patrón hexagonal, los cuares crean barreras de magia que emula al cerceta, sin llegar a serlo. **
"Humanos, salgan tranquilamente... esto no les concierne. Serán evacuados pacíficamente si se entregan por su voluntad. En cuanto a los otros dos seres... serán capturados y analizados, su presencia aquí no es permitida".
** La presencia de un vampiro y la que los vigilantes no logran identificar pero detectan como no-humana agrava la situación. **
{La fiesta esta animada, hay buen ambiente y la gente esta entretenida}
-(Bien, que comienze la verdadera fiesta)
{Abre ambas puertas del salon, pasando al interior, dirigiéndo algunas miradas hacia el}
-Hola... Hey, que hay?, todo bien?...
{Esquivaba al público, mientras saludaba y caminaba, tomaria una copa de champán de uno de los camareros y se dirigiría hacia la Dra Luna Steel}
-Dra. Steel, que agradable sorpresa, no esperaba encontrarme con usted...
{Aprovecha el saludo, para decirte al oido}
-(como va? tienes a alguien sospechoso?)
{La fiesta esta animada, hay buen ambiente y la gente esta entretenida}
-(Bien, que comienze la verdadera fiesta)
{Abre ambas puertas del salon, pasando al interior, dirigiéndo algunas miradas hacia el}
-Hola... Hey, que hay?, todo bien?...
{Esquivaba al público, mientras saludaba y caminaba, tomaria una copa de champán de uno de los camareros y se dirigiría hacia la [Luna_I_UMBRA]}
-Dra. Steel, que agradable sorpresa, no esperaba encontrarme con usted...
{Aprovecha el saludo, para decirte al oido}
-(como va? tienes a alguien sospechoso?)
"Perdón, hoy fue un día bastante agotador tanto física como anímicamente, por eso no vine. Mañana intentaré estar más activo junto a los demás personajes, Pero por ahora solo paso a saludar de forma general y ahora es hora de Mimir. Tengan todos Buenas noches o Buenos días o Madrugadas dependiendo donde vivan."
"Cuídense del vudú."
"Perdón, hoy fue un día bastante agotador tanto física como anímicamente, por eso no vine. Mañana intentaré estar más activo junto a los demás personajes, Pero por ahora solo paso a saludar de forma general y ahora es hora de Mimir. Tengan todos Buenas noches o Buenos días o Madrugadas dependiendo donde vivan."
"Cuídense del vudú." :STK-23:
El portal se abrió como una herida en la hechura del mundo.
El hombre fue arrancado de dondequiera que hubiese estado y arrojado a través de aquella luz impía. Su cuerpo se retorció en el tránsito. La carne pareció olvidar su forma. Los huesos crujieron como ramas secas bajo el peso de una tormenta invisible.
Un poder inmenso despertó en su interior. No era una llama ni un río. Era algo más antiguo. Más vasto. La energía manó de él sin obediencia y la piedra se quebró bajo sus pies. Cráteres surgieron en la roca desnuda. Las escalinatas temblaron. El aire se llenó de polvo y fragmentos que flotaban alrededor de su figura como satélites errantes.
Cuando el resplandor menguó, contempló el lugar. Escaleras sin término, ascendían hacia unas puertas colosales cuya sola presencia parecía desafiar la razón de los hombres. Las puertas del TRIUNVIRATO aguardaban inmóviles bajo una luz pálida.
El demonio de renombrado linaje ajustó el sombrero oscuro sobre su cabeza. Su cabello, amarillo como trigo bajo cierto fulgor y blanco como ceniza bajo otro, danzaba con las corrientes invisibles de aquel reino extraño. Sobre su hombro descansaba una espada extensa y terrible. El filo parecía capaz de partir la misma noche.
Comenzó a subir. Sus pasos resonaron en el vacío.
○Bueno, bueno... ¿dónde estoy?
El acento británico se deslizó en el aire. Las puertas se abrieron. Y entonces ocurrió...el cambio. Fue súbito y cruel. Sintió los huesos doblarse dentro de su carne. Su espalda se arqueó. Los músculos se contrajeron. El rostro que durante eras había poseído la perfección temible de los demonios superiores comenzó a marchitarse.
Las facciones divinas se hundieron y palidecieron como un fantasma. La piel adquirió los signos de una edad que jamás había conocido. Cuando terminó, donde antes se hallaba una belleza capaz de doblegar reyes y encender guerras, permanecía el semblante envejecido. Un hombre que los mortales habrían juzgado cercano a los cuarenta años. Llevó una mano a su rostro. Sus dedos temblaban.
○¿Mi cuerpo...? ¿Qué le pasa a mi cuerpo?
Había miedo en su voz. Miedo verdadero. Entonces la luz regresó y lo envolvió. El mundo desapareció y apareció en otro. Un sitio desconocido.
○¡Hermana! ¿Dónde estás?
El grito brotó de su garganta. Movió la espada por puro instinto. El acero cortó el aire con violencia. Era el gesto de alguien preparado para matar ejércitos enteros con tal de proteger a una sola persona. Mas algo se quebró. Un dolor insoportable recorrió su brazo. Escuchó el sonido. Decenas de fracturas. Los huesos estallaron bajo la piel. Cayó de rodillas. La espada golpeó el suelo. Respiró con dificultad, luego alzó la vista. Y habló.
○Por la virtud, la historia y el poder que me confiere el peso de mi padre... Azraeth... te ordeno volver a ser mi mano. El aire permaneció inmóvil. Durante un instante no ocurrió nada. Después la carne comenzó a moverse. Los fragmentos óseos regresaron a su sitio. Los tendones se reconstruyeron. La piel se cerró y la mano volvió a existir. Lombard la observó. Abrió los dedos y los cerró, volvió a abrirlos. Ni una sola herida. Ni una sola cicatriz. Se incorporó lentamente.
Miró la extremidad restaurada como si contemplara un milagro imposible. Luego observó el mundo que lo rodeaba. Y por primera vez, el demonio quedó sin voz.
○Esto... esto es...
Permaneció allí, inmóvil bajo la luz desconocida, mientras el universo se desplegaba ante sus ojos como un libro cuya primera página acababa de abrirse.
El portal se abrió como una herida en la hechura del mundo.
El hombre fue arrancado de dondequiera que hubiese estado y arrojado a través de aquella luz impía. Su cuerpo se retorció en el tránsito. La carne pareció olvidar su forma. Los huesos crujieron como ramas secas bajo el peso de una tormenta invisible.
Un poder inmenso despertó en su interior. No era una llama ni un río. Era algo más antiguo. Más vasto. La energía manó de él sin obediencia y la piedra se quebró bajo sus pies. Cráteres surgieron en la roca desnuda. Las escalinatas temblaron. El aire se llenó de polvo y fragmentos que flotaban alrededor de su figura como satélites errantes.
Cuando el resplandor menguó, contempló el lugar. Escaleras sin término, ascendían hacia unas puertas colosales cuya sola presencia parecía desafiar la razón de los hombres. Las puertas del TRIUNVIRATO aguardaban inmóviles bajo una luz pálida.
El demonio de renombrado linaje ajustó el sombrero oscuro sobre su cabeza. Su cabello, amarillo como trigo bajo cierto fulgor y blanco como ceniza bajo otro, danzaba con las corrientes invisibles de aquel reino extraño. Sobre su hombro descansaba una espada extensa y terrible. El filo parecía capaz de partir la misma noche.
Comenzó a subir. Sus pasos resonaron en el vacío.
○Bueno, bueno... ¿dónde estoy?
El acento británico se deslizó en el aire. Las puertas se abrieron. Y entonces ocurrió...el cambio. Fue súbito y cruel. Sintió los huesos doblarse dentro de su carne. Su espalda se arqueó. Los músculos se contrajeron. El rostro que durante eras había poseído la perfección temible de los demonios superiores comenzó a marchitarse.
Las facciones divinas se hundieron y palidecieron como un fantasma. La piel adquirió los signos de una edad que jamás había conocido. Cuando terminó, donde antes se hallaba una belleza capaz de doblegar reyes y encender guerras, permanecía el semblante envejecido. Un hombre que los mortales habrían juzgado cercano a los cuarenta años. Llevó una mano a su rostro. Sus dedos temblaban.
○¿Mi cuerpo...? ¿Qué le pasa a mi cuerpo?
Había miedo en su voz. Miedo verdadero. Entonces la luz regresó y lo envolvió. El mundo desapareció y apareció en otro. Un sitio desconocido.
○¡Hermana! ¿Dónde estás?
El grito brotó de su garganta. Movió la espada por puro instinto. El acero cortó el aire con violencia. Era el gesto de alguien preparado para matar ejércitos enteros con tal de proteger a una sola persona. Mas algo se quebró. Un dolor insoportable recorrió su brazo. Escuchó el sonido. Decenas de fracturas. Los huesos estallaron bajo la piel. Cayó de rodillas. La espada golpeó el suelo. Respiró con dificultad, luego alzó la vista. Y habló.
○Por la virtud, la historia y el poder que me confiere el peso de mi padre... Azraeth... te ordeno volver a ser mi mano. El aire permaneció inmóvil. Durante un instante no ocurrió nada. Después la carne comenzó a moverse. Los fragmentos óseos regresaron a su sitio. Los tendones se reconstruyeron. La piel se cerró y la mano volvió a existir. Lombard la observó. Abrió los dedos y los cerró, volvió a abrirlos. Ni una sola herida. Ni una sola cicatriz. Se incorporó lentamente.
Miró la extremidad restaurada como si contemplara un milagro imposible. Luego observó el mundo que lo rodeaba. Y por primera vez, el demonio quedó sin voz.
○Esto... esto es...
Permaneció allí, inmóvil bajo la luz desconocida, mientras el universo se desplegaba ante sus ojos como un libro cuya primera página acababa de abrirse.
Alessandro estaba completamente seguro de que Billy fallaría y dada su consabida tendencia a mentir, él no iba a dejar las cosas a la ligera.
Un grupo de su guardia, salió de la casa con órdenes de seguir al menor, tenían que recabar evidencia.
— Síganlo, si no lo hace, regresen. Con que tengamos pruebas de que falló, basta.— colgó el teléfono y siguió con sus asuntos.
Alessandro estaba completamente seguro de que Billy fallaría y dada su consabida tendencia a mentir, él no iba a dejar las cosas a la ligera.
Un grupo de su guardia, salió de la casa con órdenes de seguir al menor, tenían que recabar evidencia.
— Síganlo, si no lo hace, regresen. Con que tengamos pruebas de que falló, basta.— colgó el teléfono y siguió con sus asuntos.
*chibi estaba sentado en el parque con sus peluches tomando el te hasta que llegan unos adolescentes a molestarlo , el salía corriendo mientras los adolescentes se burlaban de el, después de un rato chibi llegaba corriendo arrastrando un bat de baseball y comenzaba a soltar golpes a lo loco entre los adolescentes mientras ellos comenzaban a brincar e intentar esquivar los golpes con el bat * TnT
*chibi estaba sentado en el parque con sus peluches tomando el te hasta que llegan unos adolescentes a molestarlo , el salía corriendo mientras los adolescentes se burlaban de el, después de un rato chibi llegaba corriendo arrastrando un bat de baseball y comenzaba a soltar golpes a lo loco entre los adolescentes mientras ellos comenzaban a brincar e intentar esquivar los golpes con el bat * TnT
3
2
turnos
0
maullidos
Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
La primera vez que vi aquella luz fue hace tres años. Al principio parecía una estrella más, era algo extraño pero distante, pero con el paso del tiempo comenzó a crecer, cada noche era un poco más grande, un poco más brillante, y cada vez que la observaba sentía una incomodidad difícil de explicar. Aquella noche me encontraba en una gala organizada por una familia noble. Había música, y aburridas conversaciones sobre política. Todo era tan normal como siempre. Salí al balcón para tomar aire mientras me preguntaba porque me enviaron a mi y no a mi hermano mayor, el es el que esta mas interesado en estas cosas. Y entonces la vi otra vez. La luz seguía ahí, suspendida en el cielo nocturno, pero esta vez era enorme. Un escalofrío recorrió mi espalda y me abracé a mí misma mientras dirigía mi vista las dos lunas, por alguna razón, siempre que las veía me tranquilizaban, como si al verlas algo me dijera que todo iba estar bien. Según las historias, en la Luna Blanca y la Luna Negra en ellas descansaban las almas de los amantes que le dieron origen a la "Heroína Sin Nombre", aquella mujer cuyo nombre los dioses borraron de la historia. Aunque me decía a mi misma que todo iba estar bien, la sensación extraña en mi pecho no se fue.
De pronto un rayo descendió desde aquella luz, atravesó el cielo como una lanza y comenzó a arrasar todo a su paso. Me quedé paralizada durante un instante antes de reaccionar. Corrí hacia el interior de la mansión para avisar a todos, para gritarles que escaparan, pero antes de que pudiera abrir la boca el mundo entero estalló.
Cuando recuperé la conciencia ya no estaba en la mansión. Me encontraba tendida sobre el suelo de una enorme biblioteca que jamás había visto. Había libros por todas partes, estanterías gigantescas y una sensación extraña que impregnaba el aire. Me incorporé lentamente, todavía mareada. Entonces la sentí aquella energía, era desconocida, pero al mismo tiempo me resultaba inquietantemente familiar. A mi mente vino la imagen de las reliquias selladas por mi familia, los objetos que supuestamente pertenecieron a los Ishtar, los traidores. La energía de aquel lugar era parecida, pero infinitamente más intensa. Intenté ponerme de pie para comprender dónde estaba cuando una punzada brutal atravesó mi cuerpo.
Caí de rodillas. Sentí como si algo estuviera desgarrándose dentro de mí. El dolor me hizo gritar y al mirar mi mano sentí un miedo que jamás había experimentado. Mi brazo había cambiado. La piel se había oscurecido, mis dedos eran más largos y mis uñas parecían garras monstruosas. Intenté mover la mano mientras el dolor aumentaba, pero cada segundo era peor. Sentía una presión insoportable en el pecho, como si algo quisiera abrirse paso desde mi interior. Volví a gritar y fue entonces cuando escuché pasos como si fuera una marcha cada vez mas cerca.
Las puertas de la biblioteca se abrieron de golpe y varios guardias armados irrumpieron en la sala. Uno de ellos levantó su espada hacia mí.
-¡En nombre de la Emperatriz Sasha, identifíquese!
Mi mente se quedó en blanco, "Sasha", de veras había dicho Sasha? El nombre de la Reina Maldita, la misma que vivió hace miles de años?
El miedo se apoderó de mí por completo. No entendía dónde estaba, no entendía qué estaba pasando. Mi respiración se acelero y el dolor aumentó hasta un punto insoportable. Sentí algo romperse dentro de mí y, antes de darme cuenta, una explosión de energía surgió de mi cuerpo.
Las estanterías estallaron, los libros salieron despedidos por los aires, las ventanas se hicieron añicos y los guardias fueron arrojados violentamente contra las paredes. El suelo se agrietó bajo mis pies mientras la biblioteca se llenaba de escombros. Cuando logré volver a mirar mis manos descubrí que la otra también se había transformado. Las dos eran monstruosas ahora.
Retrocedí aterrada entre los restos de la sala. Mi cuerpo seguía cambiando, sentía aquella energía recorriendo mis venas, volviéndose cada vez más salvaje. Los libros ardían entre los escombros y los guardias intentaban ponerse de pie entre los restos mientras yo apenas podía mantenerme en pie. Solo había una idea en mi cabeza. -Tengo que escapar!-
Porque cuanto más tiempo permanecía en aquel lugar, más sentía que mi poder se estaba descontrolando. Y lo peor de todo era que comenzaba a tener la aterradora sensación de que ya no era yo quien estaba controlando ese poder, sino que era él quien estaba comenzando a controlarme a mí.
La llegada.
La primera vez que vi aquella luz fue hace tres años. Al principio parecía una estrella más, era algo extraño pero distante, pero con el paso del tiempo comenzó a crecer, cada noche era un poco más grande, un poco más brillante, y cada vez que la observaba sentía una incomodidad difícil de explicar. Aquella noche me encontraba en una gala organizada por una familia noble. Había música, y aburridas conversaciones sobre política. Todo era tan normal como siempre. Salí al balcón para tomar aire mientras me preguntaba porque me enviaron a mi y no a mi hermano mayor, el es el que esta mas interesado en estas cosas. Y entonces la vi otra vez. La luz seguía ahí, suspendida en el cielo nocturno, pero esta vez era enorme. Un escalofrío recorrió mi espalda y me abracé a mí misma mientras dirigía mi vista las dos lunas, por alguna razón, siempre que las veía me tranquilizaban, como si al verlas algo me dijera que todo iba estar bien. Según las historias, en la Luna Blanca y la Luna Negra en ellas descansaban las almas de los amantes que le dieron origen a la "Heroína Sin Nombre", aquella mujer cuyo nombre los dioses borraron de la historia. Aunque me decía a mi misma que todo iba estar bien, la sensación extraña en mi pecho no se fue.
De pronto un rayo descendió desde aquella luz, atravesó el cielo como una lanza y comenzó a arrasar todo a su paso. Me quedé paralizada durante un instante antes de reaccionar. Corrí hacia el interior de la mansión para avisar a todos, para gritarles que escaparan, pero antes de que pudiera abrir la boca el mundo entero estalló.
Cuando recuperé la conciencia ya no estaba en la mansión. Me encontraba tendida sobre el suelo de una enorme biblioteca que jamás había visto. Había libros por todas partes, estanterías gigantescas y una sensación extraña que impregnaba el aire. Me incorporé lentamente, todavía mareada. Entonces la sentí aquella energía, era desconocida, pero al mismo tiempo me resultaba inquietantemente familiar. A mi mente vino la imagen de las reliquias selladas por mi familia, los objetos que supuestamente pertenecieron a los Ishtar, los traidores. La energía de aquel lugar era parecida, pero infinitamente más intensa. Intenté ponerme de pie para comprender dónde estaba cuando una punzada brutal atravesó mi cuerpo.
Caí de rodillas. Sentí como si algo estuviera desgarrándose dentro de mí. El dolor me hizo gritar y al mirar mi mano sentí un miedo que jamás había experimentado. Mi brazo había cambiado. La piel se había oscurecido, mis dedos eran más largos y mis uñas parecían garras monstruosas. Intenté mover la mano mientras el dolor aumentaba, pero cada segundo era peor. Sentía una presión insoportable en el pecho, como si algo quisiera abrirse paso desde mi interior. Volví a gritar y fue entonces cuando escuché pasos como si fuera una marcha cada vez mas cerca.
Las puertas de la biblioteca se abrieron de golpe y varios guardias armados irrumpieron en la sala. Uno de ellos levantó su espada hacia mí.
-¡En nombre de la Emperatriz Sasha, identifíquese!
Mi mente se quedó en blanco, "Sasha", de veras había dicho Sasha? El nombre de la Reina Maldita, la misma que vivió hace miles de años?
El miedo se apoderó de mí por completo. No entendía dónde estaba, no entendía qué estaba pasando. Mi respiración se acelero y el dolor aumentó hasta un punto insoportable. Sentí algo romperse dentro de mí y, antes de darme cuenta, una explosión de energía surgió de mi cuerpo.
Las estanterías estallaron, los libros salieron despedidos por los aires, las ventanas se hicieron añicos y los guardias fueron arrojados violentamente contra las paredes. El suelo se agrietó bajo mis pies mientras la biblioteca se llenaba de escombros. Cuando logré volver a mirar mis manos descubrí que la otra también se había transformado. Las dos eran monstruosas ahora.
Retrocedí aterrada entre los restos de la sala. Mi cuerpo seguía cambiando, sentía aquella energía recorriendo mis venas, volviéndose cada vez más salvaje. Los libros ardían entre los escombros y los guardias intentaban ponerse de pie entre los restos mientras yo apenas podía mantenerme en pie. Solo había una idea en mi cabeza. -Tengo que escapar!-
Porque cuanto más tiempo permanecía en aquel lugar, más sentía que mi poder se estaba descontrolando. Y lo peor de todo era que comenzaba a tener la aterradora sensación de que ya no era yo quien estaba controlando ese poder, sino que era él quien estaba comenzando a controlarme a mí.