• Dos años me separan de este lugar, un tiempo que no fue ausencia, sino la arquitectura de una promesa. Volver a ti es recordar que eres el origen de toda mi resistencia. Aunque el peso de lo que permití me marcó, hoy ese dolor ya no me detiene; es el motor de mi marcha. Ante este mármol frío, te hago un juramento: mi vida será el escudo que proteja a otros de nuestro mismo infierno. Si aún respiro, es por tu memoria; y si venzo, será para que tu nombre sea la luz de quienes buscan salvación.
    Dos años me separan de este lugar, un tiempo que no fue ausencia, sino la arquitectura de una promesa. Volver a ti es recordar que eres el origen de toda mi resistencia. Aunque el peso de lo que permití me marcó, hoy ese dolor ya no me detiene; es el motor de mi marcha. Ante este mármol frío, te hago un juramento: mi vida será el escudo que proteja a otros de nuestro mismo infierno. Si aún respiro, es por tu memoria; y si venzo, será para que tu nombre sea la luz de quienes buscan salvación.
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  • -Después de una tediosa jornada asistiendo a Charlie y viéndome obligada a sepultarme bajo una montaña interminable de papeleo monótono, sentía cómo mi paciencia se evaporaba, dejando un rastro de irritación ácida en mi pecho. Necesitaba un escape, un refugio de paz que el hotel no parecía querer ofrecerme... hasta que la solución vibró en mi garganta. -

    ¿Qué mejor catarsis existe que el dulce veneno de la melodía?

    -Mis pasos me guiaron hasta el salón del restaurante, donde el aroma a licor y el murmullo de los condenados flotaba en el aire. En cuanto mis tacones golpearon las tablas del escenario, el lugar pareció cobrar vida propia; silbidos de admiración y aplausos eufóricos estallaron al reconocer mi silueta bajo el reflector. Con una sonrisa cargada de elegancia y un brillo travieso en los ojos, me acerqué al micrófono-

    'Oh, caballeros, me abruman con tan exquisita bienvenida... ¿Qué les parece si les pago el favor con una pequeña sintonía?'

    -Tras un chasquido de mis dedos que resonó como un disparo de mando, los músicos arrancaron con el primer acorde, y mi voz, como un hechizo líquido, comenzó a llenar los rincones vacíos, atrayendo a las almas errantes desde los pasillos hacia mi propia frecuencia.-


    https://youtu.be/jTwBQ0H5SsM?si=HnlF6ozRb6cRJNOj
    -Después de una tediosa jornada asistiendo a Charlie y viéndome obligada a sepultarme bajo una montaña interminable de papeleo monótono, sentía cómo mi paciencia se evaporaba, dejando un rastro de irritación ácida en mi pecho. Necesitaba un escape, un refugio de paz que el hotel no parecía querer ofrecerme... hasta que la solución vibró en mi garganta. - ¿Qué mejor catarsis existe que el dulce veneno de la melodía? -Mis pasos me guiaron hasta el salón del restaurante, donde el aroma a licor y el murmullo de los condenados flotaba en el aire. En cuanto mis tacones golpearon las tablas del escenario, el lugar pareció cobrar vida propia; silbidos de admiración y aplausos eufóricos estallaron al reconocer mi silueta bajo el reflector. Con una sonrisa cargada de elegancia y un brillo travieso en los ojos, me acerqué al micrófono- 'Oh, caballeros, me abruman con tan exquisita bienvenida... ¿Qué les parece si les pago el favor con una pequeña sintonía?' -Tras un chasquido de mis dedos que resonó como un disparo de mando, los músicos arrancaron con el primer acorde, y mi voz, como un hechizo líquido, comenzó a llenar los rincones vacíos, atrayendo a las almas errantes desde los pasillos hacia mi propia frecuencia.- https://youtu.be/jTwBQ0H5SsM?si=HnlF6ozRb6cRJNOj
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  • ¿Por qué vuelves?
    Fandom OC
    Categoría Romance
    ¿Qué pasaría si por casualidades de la vida tuvieras que volver a tu pueblo natal por una temporada y allí te reencontraras con el el primer amor de tu vida?

    Esto no es tan solo una pregunta, esta puede ser la realidad de los protagonistas de esta historia. En un pequeño pueblo costero, en el cual la pesca es la actividad comercial más relevante, la cotidianidad era lo que reinaba el ambiente de lugar, las mismas rutinas, las mismas personas, los mismos locales o los mismos paisajes. Esto para algunos era el paraíso en el cual querrían vivir durante toda su vida, para otros un infierno del cual tendrían que escapar cuanto antes.

    El claro ejemplo lo tenemos en nuestros dos protagonistas, nacidos en el mismo pueblo, siendo los mejores amigos prácticamente desde pequeños, creciendo juntos, aprendiendo de la vida tranquila y sencilla, además de una especie de sentimientos aún sin resolver… Pero cada parte eligiendo el camino que quería tomar para su vida, uno de ellos deseaba salir a conocer algo más allá de lo qeu ya sabía, la otra parte prefería quedarse donde más cómodo se sentía y con una gran seguridad de querer formar su vida en el pueblo.

    Estas decisiones ocasionaron ruptura, rupturas entre dos personas que pensaban que lo tenían todo si estaban el uno con el otro, aún así aquello no parecía suficiente una vez miraban hacía el futuro y la imagen del otro parecía difuminarse. Y como el destino lo predijo sus caminos se separaron a la llegada de oportunidades, de decisiones difíciles y de sentimientos partidos. Al principio no fue fácil acostumbrarse a la ausencia del otro, pero poco a poco la costumbre les hizo poder acomodarse a no saber nada de la vida de la otra persona, de seguir adelante sin esa otra mitad hasta que, de repente, parecía que la sensación de opresión en el pecho desaparecía, resignándose a una vida marcada por la separación y la soledad.

    Sin embargo ¿Crees que el destino se puede cambiar?
    ¿Qué pasaría si por casualidades de la vida tuvieras que volver a tu pueblo natal por una temporada y allí te reencontraras con el el primer amor de tu vida? Esto no es tan solo una pregunta, esta puede ser la realidad de los protagonistas de esta historia. En un pequeño pueblo costero, en el cual la pesca es la actividad comercial más relevante, la cotidianidad era lo que reinaba el ambiente de lugar, las mismas rutinas, las mismas personas, los mismos locales o los mismos paisajes. Esto para algunos era el paraíso en el cual querrían vivir durante toda su vida, para otros un infierno del cual tendrían que escapar cuanto antes. El claro ejemplo lo tenemos en nuestros dos protagonistas, nacidos en el mismo pueblo, siendo los mejores amigos prácticamente desde pequeños, creciendo juntos, aprendiendo de la vida tranquila y sencilla, además de una especie de sentimientos aún sin resolver… Pero cada parte eligiendo el camino que quería tomar para su vida, uno de ellos deseaba salir a conocer algo más allá de lo qeu ya sabía, la otra parte prefería quedarse donde más cómodo se sentía y con una gran seguridad de querer formar su vida en el pueblo. Estas decisiones ocasionaron ruptura, rupturas entre dos personas que pensaban que lo tenían todo si estaban el uno con el otro, aún así aquello no parecía suficiente una vez miraban hacía el futuro y la imagen del otro parecía difuminarse. Y como el destino lo predijo sus caminos se separaron a la llegada de oportunidades, de decisiones difíciles y de sentimientos partidos. Al principio no fue fácil acostumbrarse a la ausencia del otro, pero poco a poco la costumbre les hizo poder acomodarse a no saber nada de la vida de la otra persona, de seguir adelante sin esa otra mitad hasta que, de repente, parecía que la sensación de opresión en el pecho desaparecía, resignándose a una vida marcada por la separación y la soledad. Sin embargo ¿Crees que el destino se puede cambiar?
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  • Estoy tan emocionada, desde antes de que empezaramos a salir siempre hablamos de los viajes que haríamos juntos y uno de los que más ilusión teníamos de hacer juntos, en pocas semanas lo aremos realidad.
    Estoy tan emocionada, desde antes de que empezaramos a salir siempre hablamos de los viajes que haríamos juntos y uno de los que más ilusión teníamos de hacer juntos, en pocas semanas lo aremos realidad.
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  • Día de compras
    Fandom Freerol
    Categoría Contemporáneo
    Después de varias semanas intensas de trabajo, decidí tomar un día solo y para estar con Niki. Hacia bastante de que no hacíamos cosas juntas y era el momento, así que el planning de esa tarde era ir al salón de belleza para realizarnos tratamiento facial y cuidado de su hermoso rubio, para luego ir a algunas botiques que previamente había seleccionado. Así que me dirigí al instituto, pero está vez con poco personal de seguridad.

    Niki Sanada Kirijo
    Después de varias semanas intensas de trabajo, decidí tomar un día solo y para estar con Niki. Hacia bastante de que no hacíamos cosas juntas y era el momento, así que el planning de esa tarde era ir al salón de belleza para realizarnos tratamiento facial y cuidado de su hermoso rubio, para luego ir a algunas botiques que previamente había seleccionado. Así que me dirigí al instituto, pero está vez con poco personal de seguridad. [Thxprincessice13]
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  • "Sólo quiero que todo esto termine. ¿Me promete que él no sufrirá mucho?"

    Su voz, que fuese alguna vez un coro que acariciaba el alma, se había convertido en un eco débil y lastimero, el testimonio que de ella nada quedaba. Nada que no fuese la charada que tiembla y solloza, que sangra y suplica, que al infierno pasó a pedirle un milagro cuando el cielo se negó a seguir escuchando.

    ¿Prometerle algo, a una mujer en su estado, sería un acto de crueldad, o de benevolencia? Quizás esperaba una mentira. No una piadosa, pues espacio para la piedad ya no había, sino una cómoda.

    "Prometo que será rápido", respondió el hijo del infierno, el primogénito del abismo que había llegado en respuesta a sus oscuras plegarias.

    Y en el centro de esa habitación, -esa, cuyos muros estaban plagados por un lenguaje incomprensible, tallados con sangre y rasguños, cuyas ventanas habían sido ennegrecidas por retazos de tela adheridos con desecho humano- estaba él.

    Otro hijo del abismo, aunque de uno distinto. De uno cuyos confines sólo eran visibles para el muchacho que, como si fuera cotidiano para él, a un ruiseñor despojaba de su cabeza con una cruenta mordida. ¿Y de la madre? Nada extrajo el grotesco acto más que un suspiro de hastío. Acostumbada incluso a ello, de su alma no quedaban más que retazos, el resto, desgarrado por el agotamiento, el llanto incesante, el pesar perpetuo.

    Trazas de su conversación del día anterior volvían a él. "Los doctores ya no saben qué hacer", "en ningún lado quieren aceptarlo", "dejó a tres enfermeras hospitalizadas"; frases que se manifestaban en la memoria del veneno andante con cada paso que cerraba la distancia.

    "Estaré en la sala. Hágalo rápido y sin ruido", dijo la mujer que de madre tenía ya sólo un título. ¿Y quién tendría la potestad para culparla?

    ...

    "¿Quieres ser libre?"

    La pregunta de un engendro del abismo a otro. Una que, a juzgar por la reacción del muchacho ahí preso, jamás había escuchado antes.

    ¿Libertad? Para alguien así, un concepto divorciado en totalidad de su realidad.

    "¿Quieres ser realmente libre? ¿Quieres salir allá afuera y...?"

    El mayor interrumpió su hablar. De los dedos cubiertos de sangre y plumas obtuvo el pajarillo decapitado, de su vientre sirviéndose un bocado. Compartida su carne en una comunión que expresaba una torcida, genuina, inenarrable sensación:

    Comprensión.

    "¿...devorarlo todo?"

    Comprensión tan devastadora, tan intensa, que el muchacho fue capaz del llanto, por primera vez en su vida. Por vez primera, frente a él, las paredes tapizadas de su suplicio parecían poder ser demolidas.

    Por primera vez, sentía probar la libertad.

    "¿Qué está haciendo?" Apareció la mujer, alertada por el sonido del primitivo sollozo, uno que incluso ella desconocía. "Deje de hablar, hágalo, ¡hágalo! ¡Acabe ya con todo esto, por favor!"

    Una orden y una súplica al mismo tiempo. Ah, sí, ¿quién tenía potestad para juzgarla?

    ¿Quién podía juzgarla por terminar con su vida? Atrapada con un hijo que era más bestia que ser sentiente, hundida en la deuda, podridos sus vínculos por el rechazo social.

    Los vecinos encontraron su cuerpo siete días después, hinchado e irreconocible. "Se tomó un veneno y acabó con su sufrimiento", se dijo entre el pueblo.

    ¿Y de su hijo? Nada más se supo. ¿Y qué importaba? Ya no le causaría problemas al pueblo.

    Ya era libre. Libre para devorarlo todo.
    "Sólo quiero que todo esto termine. ¿Me promete que él no sufrirá mucho?" Su voz, que fuese alguna vez un coro que acariciaba el alma, se había convertido en un eco débil y lastimero, el testimonio que de ella nada quedaba. Nada que no fuese la charada que tiembla y solloza, que sangra y suplica, que al infierno pasó a pedirle un milagro cuando el cielo se negó a seguir escuchando. ¿Prometerle algo, a una mujer en su estado, sería un acto de crueldad, o de benevolencia? Quizás esperaba una mentira. No una piadosa, pues espacio para la piedad ya no había, sino una cómoda. "Prometo que será rápido", respondió el hijo del infierno, el primogénito del abismo que había llegado en respuesta a sus oscuras plegarias. Y en el centro de esa habitación, -esa, cuyos muros estaban plagados por un lenguaje incomprensible, tallados con sangre y rasguños, cuyas ventanas habían sido ennegrecidas por retazos de tela adheridos con desecho humano- estaba él. Otro hijo del abismo, aunque de uno distinto. De uno cuyos confines sólo eran visibles para el muchacho que, como si fuera cotidiano para él, a un ruiseñor despojaba de su cabeza con una cruenta mordida. ¿Y de la madre? Nada extrajo el grotesco acto más que un suspiro de hastío. Acostumbada incluso a ello, de su alma no quedaban más que retazos, el resto, desgarrado por el agotamiento, el llanto incesante, el pesar perpetuo. Trazas de su conversación del día anterior volvían a él. "Los doctores ya no saben qué hacer", "en ningún lado quieren aceptarlo", "dejó a tres enfermeras hospitalizadas"; frases que se manifestaban en la memoria del veneno andante con cada paso que cerraba la distancia. "Estaré en la sala. Hágalo rápido y sin ruido", dijo la mujer que de madre tenía ya sólo un título. ¿Y quién tendría la potestad para culparla? ... "¿Quieres ser libre?" La pregunta de un engendro del abismo a otro. Una que, a juzgar por la reacción del muchacho ahí preso, jamás había escuchado antes. ¿Libertad? Para alguien así, un concepto divorciado en totalidad de su realidad. "¿Quieres ser realmente libre? ¿Quieres salir allá afuera y...?" El mayor interrumpió su hablar. De los dedos cubiertos de sangre y plumas obtuvo el pajarillo decapitado, de su vientre sirviéndose un bocado. Compartida su carne en una comunión que expresaba una torcida, genuina, inenarrable sensación: Comprensión. "¿...devorarlo todo?" Comprensión tan devastadora, tan intensa, que el muchacho fue capaz del llanto, por primera vez en su vida. Por vez primera, frente a él, las paredes tapizadas de su suplicio parecían poder ser demolidas. Por primera vez, sentía probar la libertad. "¿Qué está haciendo?" Apareció la mujer, alertada por el sonido del primitivo sollozo, uno que incluso ella desconocía. "Deje de hablar, hágalo, ¡hágalo! ¡Acabe ya con todo esto, por favor!" Una orden y una súplica al mismo tiempo. Ah, sí, ¿quién tenía potestad para juzgarla? ¿Quién podía juzgarla por terminar con su vida? Atrapada con un hijo que era más bestia que ser sentiente, hundida en la deuda, podridos sus vínculos por el rechazo social. Los vecinos encontraron su cuerpo siete días después, hinchado e irreconocible. "Se tomó un veneno y acabó con su sufrimiento", se dijo entre el pueblo. ¿Y de su hijo? Nada más se supo. ¿Y qué importaba? Ya no le causaría problemas al pueblo. Ya era libre. Libre para devorarlo todo.
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  • —Mamá estaba tan sola y lastimada que se creo literalmente un novio e hijos...creo que alguien seguirá sus pasos a este ritmo...extraño tener a alguien con quién jugar y pasar mis noches

    /De sus manos salió una luz humeante y brillante, la mire con seriedad y después me tumbe en la cama abrazando una almohada

    —Creo que todavía no estoy tan solo...
    —Mamá estaba tan sola y lastimada que se creo literalmente un novio e hijos...creo que alguien seguirá sus pasos a este ritmo...extraño tener a alguien con quién jugar y pasar mis noches /De sus manos salió una luz humeante y brillante, la mire con seriedad y después me tumbe en la cama abrazando una almohada —Creo que todavía no estoy tan solo...
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  • Mmmh.. No te enojes, tratare de no salir asi a la calle fufufu..almenos no hoy~
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  • No fue mi idea.

    Adrián insistió desde temprano, dijo que no buscaba nada elaborado, que bastaba con “resaltar lo que ya está”. Detesto cuando habla así, eh sobrevivido siglos sin necesitar adornos, aun así, cedí, quizá por curiosidad, quizá por cansancio.

    Puso algo sutil apenas sombra para profundizar la mirada, siempre dice eso, un poco de color en los labios.

    Luego salimos sin más explicación, el aire era denso, nublado. Yo estaba distraída, siguiendo mis propios pensamientos, cuando escuché el clic, ni advertencia ni permiso, giré el rostro demasiado tarde. Mi hermano ya tenía la cámara baja y esa expresión satisfecha cuando consigue lo que quiere.

    No me enojé, solo fue lo extraño. Tal vez porque entendí que no buscaba una imagen perfecta.
    No fue mi idea. Adrián insistió desde temprano, dijo que no buscaba nada elaborado, que bastaba con “resaltar lo que ya está”. Detesto cuando habla así, eh sobrevivido siglos sin necesitar adornos, aun así, cedí, quizá por curiosidad, quizá por cansancio. Puso algo sutil apenas sombra para profundizar la mirada, siempre dice eso, un poco de color en los labios. Luego salimos sin más explicación, el aire era denso, nublado. Yo estaba distraída, siguiendo mis propios pensamientos, cuando escuché el clic, ni advertencia ni permiso, giré el rostro demasiado tarde. Mi hermano ya tenía la cámara baja y esa expresión satisfecha cuando consigue lo que quiere. No me enojé, solo fue lo extraño. Tal vez porque entendí que no buscaba una imagen perfecta.
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  • Por razon termino tan cansada, siempre estoy saltando de una explosión
    💥💥💥💥💥💥 Por razon termino tan cansada, siempre estoy saltando de una explosión
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