• -El Salon permanecio sumido en un silencio antiguo, pesado, de esos que parecen vivir dentro de la piedra desde antes de que existieran los nombres. El viento se filtraba por las grietas del reino como un susurro frio, recorriendo columnas gastadas, apagando y despertando las llamas de las antorchas a su paso. Y alli, en lo mas alto, sobre un trono levantado con huesos, hierro ennegrecido y años de guerra, el Ogro descansaba inmovil. Su enorme figura ocupaba el asiento como si hubiese nacido con el. El torso inclinado apenas hacia adelante, los brazos pesados apoyados sobre sus piernas, la cabeza baja por un instante.. como si llevara sobre sus hombros mucho mas que el peso de su propio cuerpo. Frente a el, no habia nadie, ni guardias, ni bestias, ni subditos esperando ordenes. Solo el vacio extendiendose delante de sus ojos. Y aun asi.. hablaba. Como si el silencio supiera responderle. Como si el aire todavia conservara la forma de alguien que alguna vez estuvo alli-

    "Es extraño lo que uno guarda.." -Murmuro finalmente, con esa voz aspera que parecia surgir desde lo profundo de la roca misma-"Las batallas desaparecen. La sangre se seca, los gritos dejan de escucharse.. Incluso los rostros.. terminan deformandose con el tiempo. Se vuelven humo, recuerdos rotos..fragmentos.. pero hay cosas.." -Hizo una pausa, volviendo a hablar- "Que permanecen.. Cosas que no se pudren. Que no envejecen..que no desaparecen aunque uno lo desee, permanecen como permanece una cicatriz bajo la carne.. incluso cuando la piel aprende a cerrarse encima y uno sigue adelante.. creyendo que lo dejo atras.. creyendo que lo enterro.. hasta que una noche cualquiera, cuando no hay ruido, cuanto no queda nadie observando... vuelve. Como si jamas se hubiese Ido."

    -Sus dedos se cerraron lentamente sobre el brazo del trono, la madera crujio bajo su fuerza, pero el no aparto la mirada del vacio frente a si, sus ojos brillaban apenas entre las sombras, encendidos, pero lejanos..Perdidos en un lugar que ya no pertenece a ese salon-

    "A veces pienso.... si fui yo quien se marcho primero.. o si fui yo quien llego demasiado tarde. Si aquello se rompio por el peso del Tiempo o por mis propias manos. Hay recuerdos que vuelven sin pedir permiso... y uno los recibe como recibe una herida vieja cuando cambia el clima. No porque quiera sentirla.. sino porque el cuerpo la reconoce antes que la mente. Una voz, una mirada, una presencia. O quizas simplemente la ausencia de ella. Y lo peor.. es que despues de tanto.. uno ya no sabe si extraña lo que fue... O lo que jamas alcanzo a ser."

    -El ogro dejo caer la espalda contra el trono lentamente. El hierro rechino detras suyo mientras alzaba la mirada hacia la inmensidad oscura del techo. La llama de las antorchas reflejaba destellos rojos sobre sus cuernos y sobre las cicatrices de su pecho, como si el fuego respirara junto a el-

    "Dicen que criaturas como yo no miran atras.. que avanzamos.. que destruimos, que tomamos.. y seguimos caminando sin voltear la cabeza. Como si no sintieramos el peso de nada. Como si la memoria no nos alcanzara. Como si dentro de nosotros no quedaran tumbas, pero estan equivocados.. porque incluso los monstruos recuerdan.. incluso aquellos pronuncian.. momentos que repiten en silencio.. palabras que nunca dijieron y que siguen persiguiendolos años despues... hay noches..donde todo regresa. No como Castigo, si no como una presencia molesta en mis oidos.. Los veo sentandose frente a mi, cuando todos duermen. Y me observan en silencio, esperando que hable primero.."

    -El Ogro cerro los ojos apenas un instante. Y cuando volvio a abrirlos, su mirada quejo fija delante suyo.. como si alquien estuviera realmente sentado alli, a pocos pasos el trono, devolviendole la mirada desde la oscuridad-

    "Y aunque no diga su nombre.. aunque nunca vuelva a pronunciarlo.. aunque el mundo cambie de forma mil veces... aunque el tiempo destruya todo lo que alguna vez conoci... hay una parte de mi que todavia sabria reconocerte entre ruinas, entre fuego.. o entre cenizas. Porque algunas presencias no desaparecen. Solo dejan de ocupar espacio.. y empiezan a vivir dentro de uno.."

    -Despues de eso no dijo nada mas, solo permanecio alli.. quieto, inmenso, solo sobre su trono, hablandole al aire, a sus recuerdos y a aquellos que nunca lo dejaran atras-
    -El Salon permanecio sumido en un silencio antiguo, pesado, de esos que parecen vivir dentro de la piedra desde antes de que existieran los nombres. El viento se filtraba por las grietas del reino como un susurro frio, recorriendo columnas gastadas, apagando y despertando las llamas de las antorchas a su paso. Y alli, en lo mas alto, sobre un trono levantado con huesos, hierro ennegrecido y años de guerra, el Ogro descansaba inmovil. Su enorme figura ocupaba el asiento como si hubiese nacido con el. El torso inclinado apenas hacia adelante, los brazos pesados apoyados sobre sus piernas, la cabeza baja por un instante.. como si llevara sobre sus hombros mucho mas que el peso de su propio cuerpo. Frente a el, no habia nadie, ni guardias, ni bestias, ni subditos esperando ordenes. Solo el vacio extendiendose delante de sus ojos. Y aun asi.. hablaba. Como si el silencio supiera responderle. Como si el aire todavia conservara la forma de alguien que alguna vez estuvo alli- "Es extraño lo que uno guarda.." -Murmuro finalmente, con esa voz aspera que parecia surgir desde lo profundo de la roca misma-"Las batallas desaparecen. La sangre se seca, los gritos dejan de escucharse.. Incluso los rostros.. terminan deformandose con el tiempo. Se vuelven humo, recuerdos rotos..fragmentos.. pero hay cosas.." -Hizo una pausa, volviendo a hablar- "Que permanecen.. Cosas que no se pudren. Que no envejecen..que no desaparecen aunque uno lo desee, permanecen como permanece una cicatriz bajo la carne.. incluso cuando la piel aprende a cerrarse encima y uno sigue adelante.. creyendo que lo dejo atras.. creyendo que lo enterro.. hasta que una noche cualquiera, cuando no hay ruido, cuanto no queda nadie observando... vuelve. Como si jamas se hubiese Ido." -Sus dedos se cerraron lentamente sobre el brazo del trono, la madera crujio bajo su fuerza, pero el no aparto la mirada del vacio frente a si, sus ojos brillaban apenas entre las sombras, encendidos, pero lejanos..Perdidos en un lugar que ya no pertenece a ese salon- "A veces pienso.... si fui yo quien se marcho primero.. o si fui yo quien llego demasiado tarde. Si aquello se rompio por el peso del Tiempo o por mis propias manos. Hay recuerdos que vuelven sin pedir permiso... y uno los recibe como recibe una herida vieja cuando cambia el clima. No porque quiera sentirla.. sino porque el cuerpo la reconoce antes que la mente. Una voz, una mirada, una presencia. O quizas simplemente la ausencia de ella. Y lo peor.. es que despues de tanto.. uno ya no sabe si extraña lo que fue... O lo que jamas alcanzo a ser." -El ogro dejo caer la espalda contra el trono lentamente. El hierro rechino detras suyo mientras alzaba la mirada hacia la inmensidad oscura del techo. La llama de las antorchas reflejaba destellos rojos sobre sus cuernos y sobre las cicatrices de su pecho, como si el fuego respirara junto a el- "Dicen que criaturas como yo no miran atras.. que avanzamos.. que destruimos, que tomamos.. y seguimos caminando sin voltear la cabeza. Como si no sintieramos el peso de nada. Como si la memoria no nos alcanzara. Como si dentro de nosotros no quedaran tumbas, pero estan equivocados.. porque incluso los monstruos recuerdan.. incluso aquellos pronuncian.. momentos que repiten en silencio.. palabras que nunca dijieron y que siguen persiguiendolos años despues... hay noches..donde todo regresa. No como Castigo, si no como una presencia molesta en mis oidos.. Los veo sentandose frente a mi, cuando todos duermen. Y me observan en silencio, esperando que hable primero.." -El Ogro cerro los ojos apenas un instante. Y cuando volvio a abrirlos, su mirada quejo fija delante suyo.. como si alquien estuviera realmente sentado alli, a pocos pasos el trono, devolviendole la mirada desde la oscuridad- "Y aunque no diga su nombre.. aunque nunca vuelva a pronunciarlo.. aunque el mundo cambie de forma mil veces... aunque el tiempo destruya todo lo que alguna vez conoci... hay una parte de mi que todavia sabria reconocerte entre ruinas, entre fuego.. o entre cenizas. Porque algunas presencias no desaparecen. Solo dejan de ocupar espacio.. y empiezan a vivir dentro de uno.." -Despues de eso no dijo nada mas, solo permanecio alli.. quieto, inmenso, solo sobre su trono, hablandole al aire, a sus recuerdos y a aquellos que nunca lo dejaran atras-
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  • Parece que este nuevo universo necesita a un verdadero Rey.. Honkai ¿Dices?
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  • 𝙩𝙞𝙩𝙖𝙣𝙞𝙖! 𓃠 ⸻ .
    ㅤ ㅤ⠀ㅤ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠ


    El sol de Shurima ardía con un peso insoportable, pero para Titania aquello no era más que otro campo de batalla disfrazado de desierto. Sus manos y pies estaban sujetos por grilletes pesados, las cadenas clavándose en su piel curtida. La tela raída que cubría su cuerpo apenas ocultaba las cicatrices de un pasado labrado entre guerras y contratos manchados de sangre. Su mirada, dorada y fiera bajo la sombra de su flequillo, no mostraba sumisión, aunque todo en su postura aparentaba lo contrario.ᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ

    Los soldados noxianos que la escoltaban marchaban con aire de victoria. Habían capturado a “la Inquebrantable”, la vastaya que había dado muerte a uno de los voceros de Swain en Shurima. La orden era clara: llevarla viva a Noxus, encadenada, para que sirviera de ejemplo ante otros mercenarios que osaran alzarse contra la voluntad del Gran General.ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ

    ─────Mírenla… ─────rió uno de los guardias, escupiendo al suelo—. Famosa por su fuerza y ahora reducida a poco más que una bestia encadenada.
    ─────Que disfrute el silencio ─────gruñó otro, tensando la cadena de su cuello—. Cuando llegue a Noxus, sus gritos no se apagarán tan fácilmente.
    ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ
    Titania no respondió. Su boca permaneció cerrada, sus orejas atentas a cada palabra, a cada vibración en el aire. El desierto era su cómplice, y el sudor de sus captores comenzaba a delatarlos. Los notaba impacientes, agotados, convencidos de que aquella mujer con mirada salvaje había sido quebrada.
    ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ
    Caminó en silencio hasta que la noche cubrió las dunas con un manto oscuro. Fue entonces cuando los soldados hicieron un alto, encendiendo una hoguera en medio de la nada. Uno de ellos se permitió reír mientras le ofrecía un trozo de pan duro.ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ

    ─────¿Quieres, perra? Come. Mañana quizá no tengas fuerzas ni para arrastrarte.─────
    ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ
    Titania alzó la vista, sus ojos brillando con un destello frío.
    ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ
    ─────Las bestias no ruegan ─────respondió, su voz grave, cargada de amenaza contenida.───── Las bestias muerden.─────
    ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ
    El soldado apenas alcanzó a fruncir el ceño antes de que la cadena que colgaba de su cuello chirriara violentamente. Titania, tensando los músculos de sus brazos como si el acero no fuera más que barro, giró bruscamente y partió el eslabón que lo unía al suelo. El movimiento fue tan rápido que el guardia apenas pudo gritar antes de sentir cómo la vastaya le enterraba el grillete de sus muñecas en el rostro, destrozándole el cráneo.
    ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ
    ─────¡Está libre! ¡Sujétenla! ─────rugió otro, desenvainando la espada.
    ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ
    Pero ya era demasiado tarde. Titania se lanzó contra él, con una violencia descomunal, embistiendo con su hombro y quebrando costillas al contacto. Con un movimiento seco, arrebató su arma y atravesó su garganta. La sangre tiñó la arena bajo la luz rojiza del fuego.
    ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ
    Los demás reaccionaron tarde, confiados en que la cadena la mantendría débil. Ella, en cambio, usó los grilletes de sus tobillos como armas, girando con una patada brutal que impactó de lleno en la sien de otro soldado. Cayó muerto antes de tocar el suelo.
    ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ
    ─────¡Monstruo! ─────vociferó el último, retrocediendo mientras veía a sus camaradas desplomarse uno tras otro.
    ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ
    Titania caminó hacia él con calma, la espada goteando sangre, el fuego iluminando su silueta imponente.
    ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ
    ─────No… ─────balbuceó el hombre, temblando. ─────El General… sabrá lo que has hecho…
    ─────Entonces que sepa que la cacería continúa ─────sentenció Titania, atravesando su pecho con un solo movimiento.
    ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ
    El silencio regresó al desierto. Solo quedaban los cuerpos, la hoguera y el tintineo de las cadenas al caer al suelo. Titania respiró hondo, el aire nocturno llenando sus pulmones como un recordatorio de que aún era libre.
    ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ
    Se inclinó sobre el cadáver del capitán, arrancando un cuchillo de su cinturón. Con precisión, cortó el cuero que sostenía el mapa de la ruta hacia Noxus. Sonrió con fiereza mientras lo guardaba.
    ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ
    ─────Creyeron que estaba derrotada… ─────murmuró, alzando la vista al horizonte.───── Ahora, me llevaré la guerra hasta sus puertas.─────
    ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ
    Y con paso firme, Titania desapareció entre las dunas, dejando tras de sí solo muerte y un rastro de temor que pronto llegaría a oídos de Swain.
    𝙩𝙞𝙩𝙖𝙣𝙞𝙖! 𓃠 ⸻ . ㅤ ㅤ⠀ㅤ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠ ᅠ El sol de Shurima ardía con un peso insoportable, pero para Titania aquello no era más que otro campo de batalla disfrazado de desierto. Sus manos y pies estaban sujetos por grilletes pesados, las cadenas clavándose en su piel curtida. La tela raída que cubría su cuerpo apenas ocultaba las cicatrices de un pasado labrado entre guerras y contratos manchados de sangre. Su mirada, dorada y fiera bajo la sombra de su flequillo, no mostraba sumisión, aunque todo en su postura aparentaba lo contrario.ᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ Los soldados noxianos que la escoltaban marchaban con aire de victoria. Habían capturado a “la Inquebrantable”, la vastaya que había dado muerte a uno de los voceros de Swain en Shurima. La orden era clara: llevarla viva a Noxus, encadenada, para que sirviera de ejemplo ante otros mercenarios que osaran alzarse contra la voluntad del Gran General.ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ─────Mírenla… ─────rió uno de los guardias, escupiendo al suelo—. Famosa por su fuerza y ahora reducida a poco más que una bestia encadenada. ─────Que disfrute el silencio ─────gruñó otro, tensando la cadena de su cuello—. Cuando llegue a Noxus, sus gritos no se apagarán tan fácilmente. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ Titania no respondió. Su boca permaneció cerrada, sus orejas atentas a cada palabra, a cada vibración en el aire. El desierto era su cómplice, y el sudor de sus captores comenzaba a delatarlos. Los notaba impacientes, agotados, convencidos de que aquella mujer con mirada salvaje había sido quebrada. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ Caminó en silencio hasta que la noche cubrió las dunas con un manto oscuro. Fue entonces cuando los soldados hicieron un alto, encendiendo una hoguera en medio de la nada. Uno de ellos se permitió reír mientras le ofrecía un trozo de pan duro.ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ─────¿Quieres, perra? Come. Mañana quizá no tengas fuerzas ni para arrastrarte.───── ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ Titania alzó la vista, sus ojos brillando con un destello frío. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ─────Las bestias no ruegan ─────respondió, su voz grave, cargada de amenaza contenida.───── Las bestias muerden.───── ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ El soldado apenas alcanzó a fruncir el ceño antes de que la cadena que colgaba de su cuello chirriara violentamente. Titania, tensando los músculos de sus brazos como si el acero no fuera más que barro, giró bruscamente y partió el eslabón que lo unía al suelo. El movimiento fue tan rápido que el guardia apenas pudo gritar antes de sentir cómo la vastaya le enterraba el grillete de sus muñecas en el rostro, destrozándole el cráneo. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ─────¡Está libre! ¡Sujétenla! ─────rugió otro, desenvainando la espada. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ Pero ya era demasiado tarde. Titania se lanzó contra él, con una violencia descomunal, embistiendo con su hombro y quebrando costillas al contacto. Con un movimiento seco, arrebató su arma y atravesó su garganta. La sangre tiñó la arena bajo la luz rojiza del fuego. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ Los demás reaccionaron tarde, confiados en que la cadena la mantendría débil. Ella, en cambio, usó los grilletes de sus tobillos como armas, girando con una patada brutal que impactó de lleno en la sien de otro soldado. Cayó muerto antes de tocar el suelo. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ─────¡Monstruo! ─────vociferó el último, retrocediendo mientras veía a sus camaradas desplomarse uno tras otro. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ Titania caminó hacia él con calma, la espada goteando sangre, el fuego iluminando su silueta imponente. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ─────No… ─────balbuceó el hombre, temblando. ─────El General… sabrá lo que has hecho… ─────Entonces que sepa que la cacería continúa ─────sentenció Titania, atravesando su pecho con un solo movimiento. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ El silencio regresó al desierto. Solo quedaban los cuerpos, la hoguera y el tintineo de las cadenas al caer al suelo. Titania respiró hondo, el aire nocturno llenando sus pulmones como un recordatorio de que aún era libre. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ Se inclinó sobre el cadáver del capitán, arrancando un cuchillo de su cinturón. Con precisión, cortó el cuero que sostenía el mapa de la ruta hacia Noxus. Sonrió con fiereza mientras lo guardaba. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ─────Creyeron que estaba derrotada… ─────murmuró, alzando la vista al horizonte.───── Ahora, me llevaré la guerra hasta sus puertas.───── ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ Y con paso firme, Titania desapareció entre las dunas, dejando tras de sí solo muerte y un rastro de temor que pronto llegaría a oídos de Swain.
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    ;; Yo creyendo que Kyrie podría evitar que nos maten a todos / Yo dándome cuenta que Kyrie podría provocar que nos maten a todos. (???)
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  • https://youtu.be/how2fuwTBdE?is=ZiF2mwM8Z8NOFQn4

    Jason Jaegerjaquez Ishtar

    *EL NUEVO MUNDO.*

    No aparto la mirada de tus ojos.

    Porque ahora sí puedo verte completo.

    No al hombre.
    No al asesino.
    No al demonio que aprendió a disfrutar de la crueldad como si fuese respirar.

    Te veo a ti.

    Y quizás por eso…
    no siento miedo.

    Mi mano asciende lentamente hasta cubrir la tuya sobre mi mejilla.
    El hilo rojo late entre ambos como si fuese un nervio vivo.
    Como si el propio caos estuviese escuchándonos.

    —Selin sigue hablándome en sueños.

    Mi voz apenas es un susurro.

    —Y cuanto más escucho… más entiendo que este mundo nació roto.

    El vacío a nuestro alrededor palpita.
    Sin cielo.
    Sin tierra.
    Sólo nosotros.

    —Las almas fueron encerradas en cuerpos imperfectos.
    Separadas.
    Condenadas a sentir miedo, odio, hambre, pérdida…
    A vivir aisladas unas de otras creyéndose individuos.

    Cierro los ojos apenas un instante.

    —Pero yo puedo escucharlas.
    Puedo sentir cómo todas desean lo mismo.

    Mi frente termina apoyándose contra la tuya.

    —Conectarse.

    El hilo rojo resplandece con más intensidad.
    Como una arteria atravesando la oscuridad absoluta.

    —Quiero destruir este mundo.
    No por odio.
    No por venganza.

    —Quiero destruirlo para reconstruirlo.

    Cada palabra cae lenta.
    Irrevocable.

    —Un lugar donde ningún corazón vuelva a estar solo.
    Donde las almas puedan tocarse entre sí.
    Comprenderse.
    Sentirse.
    Como una única existencia perfecta.

    Mi pulgar roza apenas tus labios.

    —Y para alcanzar algo así…

    Silencio.

    —Todo tiene que morir primero.

    Mis ojos entreabiertos buscan los tuyos una última vez.

    Y entonces sonrío.

    Triste.
    Hambrienta.
    Decidida.

    —En nombre del Caos.

    Después de pronunciarlo, reduzco la distancia entre ambos.

    No es un beso apasionado.
    Ni desesperado.

    Es apenas un roce lento de labios.
    Un juramento.

    Un pacto.

    El tiempo suficiente para sentir tu respiración mezclarse con la mía antes de separarme unos centímetros.

    —Y tú…

    Mis dedos aprietan suavemente el hilo rojo.

    —Serás mi adalid, Jason.
    https://youtu.be/how2fuwTBdE?is=ZiF2mwM8Z8NOFQn4 [Jason07] *EL NUEVO MUNDO.* No aparto la mirada de tus ojos. Porque ahora sí puedo verte completo. No al hombre. No al asesino. No al demonio que aprendió a disfrutar de la crueldad como si fuese respirar. Te veo a ti. Y quizás por eso… no siento miedo. Mi mano asciende lentamente hasta cubrir la tuya sobre mi mejilla. El hilo rojo late entre ambos como si fuese un nervio vivo. Como si el propio caos estuviese escuchándonos. —Selin sigue hablándome en sueños. Mi voz apenas es un susurro. —Y cuanto más escucho… más entiendo que este mundo nació roto. El vacío a nuestro alrededor palpita. Sin cielo. Sin tierra. Sólo nosotros. —Las almas fueron encerradas en cuerpos imperfectos. Separadas. Condenadas a sentir miedo, odio, hambre, pérdida… A vivir aisladas unas de otras creyéndose individuos. Cierro los ojos apenas un instante. —Pero yo puedo escucharlas. Puedo sentir cómo todas desean lo mismo. Mi frente termina apoyándose contra la tuya. —Conectarse. El hilo rojo resplandece con más intensidad. Como una arteria atravesando la oscuridad absoluta. —Quiero destruir este mundo. No por odio. No por venganza. —Quiero destruirlo para reconstruirlo. Cada palabra cae lenta. Irrevocable. —Un lugar donde ningún corazón vuelva a estar solo. Donde las almas puedan tocarse entre sí. Comprenderse. Sentirse. Como una única existencia perfecta. Mi pulgar roza apenas tus labios. —Y para alcanzar algo así… Silencio. —Todo tiene que morir primero. Mis ojos entreabiertos buscan los tuyos una última vez. Y entonces sonrío. Triste. Hambrienta. Decidida. —En nombre del Caos. Después de pronunciarlo, reduzco la distancia entre ambos. No es un beso apasionado. Ni desesperado. Es apenas un roce lento de labios. Un juramento. Un pacto. El tiempo suficiente para sentir tu respiración mezclarse con la mía antes de separarme unos centímetros. —Y tú… Mis dedos aprietan suavemente el hilo rojo. —Serás mi adalid, Jason.
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  • ❛‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝑨𝑼: 𝑫𝑨𝑹𝑲 𝑭𝑨𝑵𝑻𝑨𝑺𝒀/𝑺𝑶𝑼𝑳𝑺𝑩𝑶𝑹𝑵𝑬



    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❝𝐷𝑖𝑐𝑒𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑝𝑟𝑖𝑚𝑒𝑟𝑜𝑠 𝑽𝒂𝒆𝒍𝒕𝒂𝒋𝒂 𝑛𝑜 𝑛𝑎𝑐𝑖𝑒𝑟𝑜𝑛 𝘩𝑜𝑚𝑏𝑟𝑒𝑠, 𝑠𝑖𝑛𝑜 𝑏𝑒𝑠𝑡𝑖𝑎𝑠❞

    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎



    ‎❛ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ Nacieron durante el invierno en que los caminos dejaron de conducir a los pueblos y comenzaron a llevar únicamente hacia las tumbas. Fue una época donde la nieve cubría los cuerpos antes de que las familias pudieran reclamarlos y los lobos aprendieron a seguir el sonido de las campanas funerarias.

    Los viejos relatos cuentan que un rey, desesperado por terminar una guerra imposible, pidió ayuda a algo que dormía debajo del mundo. No un dios, no las raíces de las montañas, ni siquiera el fuego de un demonio del mundo antiguo. Los dioses todavía exigen amor o fe; esto solo tenía hambre. Y el hambre respondió.

    Los Vaeltaja llegaron después de eso. Altos, silenciosos, cubiertos con pieles oscuras y hierro ennegrecido. Nunca marchaban en grupo, pero los campos quedaban vacíos tras su paso al igual que si hubieran atravesado llanuras oscuras o ejércitos enteros. No tomaban prisioneros, no levantaban estandartes; solo aparecían cuando el invierno era especialmente cruel o una tierra había acumulado demasiados muertos sin enterrar. La gente comenzó a dejarles ofrendas fuera de las aldeas. Carne, herramientas, a veces niños enfermos que no sobrevivirían otra nevada, y todo para que les dieran un entierro digno.

    𝑆𝑖𝑛 𝑒𝑚𝑏𝑎𝑟𝑔𝑜, 𝑒𝑙𝑙𝑜𝑠 𝑐𝑎𝑠𝑖 𝑛𝑢𝑛𝑐𝑎 𝑎𝑐𝑒𝑝𝑡𝑎𝑏𝑎𝑛 𝑒𝑙 𝑜𝑟𝑜, 𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑠𝑖𝑒𝑚𝑝𝑟𝑒 𝑠𝑒 𝑙𝑙𝑒𝑣𝑎𝑏𝑎𝑛 𝑎𝑙𝑔𝑜.

    Con el tiempo dejaron de ser vistos como hombres y comenzaron a convertirse en mal augurio, en advertencia. Las madres decían a sus hijos que no siguieran las voces en medio de la tormenta, porque los Vaeltaja imitaban los tonos de quienes uno extrañaba. Otros aseguraban que bajo sus cascos no había rostro, solo dientes pálidos y un vacío que respiraba. Nadie logró comprobarlo nunca.

    Los pocos que sobrevivían a encontrarlos hablaban de algo peor: 𝑙𝑎 𝑐𝑎𝑙𝑚𝑎.

    Porque un Vaeltaja jamás parecía furioso a simple vista. Ni siquiera durante la matanza. Caminaban entre cuerpos con la misma quietud con la que un alto sacerdote recorre una catedral vacía. Como si matar no fuese violencia para ellos, sino un oficio. Como si cada hueso roto obedeciera una ley antigua que el resto del mundo había olvidado.

    Pero hay otro relato. Uno menos... "𝑟𝑒𝑝𝑒𝑡𝑖𝑑𝑜".

    Dicen que un Vaeltaja, hace mucho tiempo, permaneció demasiado tiempo cerca de una aldea. No cazó, no habló. Solo regresaba una y otra vez al mismo lugar, observando desde el bosque como un animal incapaz de abandonar algo que no entiende. Y cuando finalmente volvió a marcharse, el invierno lo siguió detrás. La aldea desapareció antes de la primavera, pues no encontraron cuerpos, solo huellas alrededor de las casas. Él no llevaba estandarte ni juramento visible. El hierro negro de su armadura estaba tan gastado que parecía haber sido arrastrado por el fondo de algún lugar. Atravesó pueblos enfermos, fosas abiertas y bosques donde incluso los lobos evitaban entrar.

    Un pueblo pequeño enterrado entre montañas negras, demasiado lejos de todo para importar realmente. El hambre ya había llegado antes que las bestias; las chimeneas dejaron de encenderse una por una, y la nieve cubría los techos como una mortaja blanca. Él permaneció ahí; quizá el deber, quizá un juramento. Pero se quedó porque todavía había alguien respirando.

    Las historias dicen que las criaturas del bosque comenzaron a rodear el valle la última nevada. Miles de ojos moviéndose entre los árboles al caer la noche y nadie sabe cuánto duró realmente esa nevada. Algunos hablan de días. Otros de semanas enteras donde el sonido del hierro y los gritos jamás se detuvieron.

    Cuando llegó la primavera, el pueblo seguía en pie. No estaba vacío, y encontraron que la aldea estaba llena y prosperando. Ni bestias, ni rastro de batalla. Ni sangre, ni vísceras.

    𝑆𝑜𝑙𝑜 𝑙𝑎 𝑛𝑖𝑒𝑣𝑒 𝑑𝑒𝑟𝑟𝑒𝑡𝑖𝑑𝑎, 𝑎𝑢𝑔𝑢𝑟𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑢𝑛 𝑚𝑎𝑛̃𝑎𝑛𝑎.


    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ᛁᚴᛁ ᚢᛅᚱᚦᛘᛅᚦᛦ ᛋᚾᚢᛦ ᚼᚱᛅᛁᚾ ᚼᛅᛁᛘ
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎❝𝘕𝘰 𝘨𝘶𝘢𝘳𝘥𝘪𝘢𝘯 𝘳𝘦𝘵𝘶𝘳𝘯𝘴 𝘩𝘰𝘮𝘦 𝘤𝘭𝘦𝘢𝘯❞



    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ᚦᛦ


    ‎‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎❛‎ ‎ https://youtu.be/8B-oncQtgAM‎
    ❛‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝑨𝑼: 𝑫𝑨𝑹𝑲 𝑭𝑨𝑵𝑻𝑨𝑺𝒀/𝑺𝑶𝑼𝑳𝑺𝑩𝑶𝑹𝑵𝑬 ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❝𝐷𝑖𝑐𝑒𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑝𝑟𝑖𝑚𝑒𝑟𝑜𝑠 𝑽𝒂𝒆𝒍𝒕𝒂𝒋𝒂 𝑛𝑜 𝑛𝑎𝑐𝑖𝑒𝑟𝑜𝑛 𝘩𝑜𝑚𝑏𝑟𝑒𝑠, 𝑠𝑖𝑛𝑜 𝑏𝑒𝑠𝑡𝑖𝑎𝑠❞ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎❛ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ Nacieron durante el invierno en que los caminos dejaron de conducir a los pueblos y comenzaron a llevar únicamente hacia las tumbas. Fue una época donde la nieve cubría los cuerpos antes de que las familias pudieran reclamarlos y los lobos aprendieron a seguir el sonido de las campanas funerarias. Los viejos relatos cuentan que un rey, desesperado por terminar una guerra imposible, pidió ayuda a algo que dormía debajo del mundo. No un dios, no las raíces de las montañas, ni siquiera el fuego de un demonio del mundo antiguo. Los dioses todavía exigen amor o fe; esto solo tenía hambre. Y el hambre respondió. Los Vaeltaja llegaron después de eso. Altos, silenciosos, cubiertos con pieles oscuras y hierro ennegrecido. Nunca marchaban en grupo, pero los campos quedaban vacíos tras su paso al igual que si hubieran atravesado llanuras oscuras o ejércitos enteros. No tomaban prisioneros, no levantaban estandartes; solo aparecían cuando el invierno era especialmente cruel o una tierra había acumulado demasiados muertos sin enterrar. La gente comenzó a dejarles ofrendas fuera de las aldeas. Carne, herramientas, a veces niños enfermos que no sobrevivirían otra nevada, y todo para que les dieran un entierro digno. 𝑆𝑖𝑛 𝑒𝑚𝑏𝑎𝑟𝑔𝑜, 𝑒𝑙𝑙𝑜𝑠 𝑐𝑎𝑠𝑖 𝑛𝑢𝑛𝑐𝑎 𝑎𝑐𝑒𝑝𝑡𝑎𝑏𝑎𝑛 𝑒𝑙 𝑜𝑟𝑜, 𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑠𝑖𝑒𝑚𝑝𝑟𝑒 𝑠𝑒 𝑙𝑙𝑒𝑣𝑎𝑏𝑎𝑛 𝑎𝑙𝑔𝑜. Con el tiempo dejaron de ser vistos como hombres y comenzaron a convertirse en mal augurio, en advertencia. Las madres decían a sus hijos que no siguieran las voces en medio de la tormenta, porque los Vaeltaja imitaban los tonos de quienes uno extrañaba. Otros aseguraban que bajo sus cascos no había rostro, solo dientes pálidos y un vacío que respiraba. Nadie logró comprobarlo nunca. Los pocos que sobrevivían a encontrarlos hablaban de algo peor: 𝑙𝑎 𝑐𝑎𝑙𝑚𝑎. Porque un Vaeltaja jamás parecía furioso a simple vista. Ni siquiera durante la matanza. Caminaban entre cuerpos con la misma quietud con la que un alto sacerdote recorre una catedral vacía. Como si matar no fuese violencia para ellos, sino un oficio. Como si cada hueso roto obedeciera una ley antigua que el resto del mundo había olvidado. Pero hay otro relato. Uno menos... "𝑟𝑒𝑝𝑒𝑡𝑖𝑑𝑜". Dicen que un Vaeltaja, hace mucho tiempo, permaneció demasiado tiempo cerca de una aldea. No cazó, no habló. Solo regresaba una y otra vez al mismo lugar, observando desde el bosque como un animal incapaz de abandonar algo que no entiende. Y cuando finalmente volvió a marcharse, el invierno lo siguió detrás. La aldea desapareció antes de la primavera, pues no encontraron cuerpos, solo huellas alrededor de las casas. Él no llevaba estandarte ni juramento visible. El hierro negro de su armadura estaba tan gastado que parecía haber sido arrastrado por el fondo de algún lugar. Atravesó pueblos enfermos, fosas abiertas y bosques donde incluso los lobos evitaban entrar. Un pueblo pequeño enterrado entre montañas negras, demasiado lejos de todo para importar realmente. El hambre ya había llegado antes que las bestias; las chimeneas dejaron de encenderse una por una, y la nieve cubría los techos como una mortaja blanca. Él permaneció ahí; quizá el deber, quizá un juramento. Pero se quedó porque todavía había alguien respirando. Las historias dicen que las criaturas del bosque comenzaron a rodear el valle la última nevada. Miles de ojos moviéndose entre los árboles al caer la noche y nadie sabe cuánto duró realmente esa nevada. Algunos hablan de días. Otros de semanas enteras donde el sonido del hierro y los gritos jamás se detuvieron. Cuando llegó la primavera, el pueblo seguía en pie. No estaba vacío, y encontraron que la aldea estaba llena y prosperando. Ni bestias, ni rastro de batalla. Ni sangre, ni vísceras. 𝑆𝑜𝑙𝑜 𝑙𝑎 𝑛𝑖𝑒𝑣𝑒 𝑑𝑒𝑟𝑟𝑒𝑡𝑖𝑑𝑎, 𝑎𝑢𝑔𝑢𝑟𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑢𝑛 𝑚𝑎𝑛̃𝑎𝑛𝑎. ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ᛁᚴᛁ ᚢᛅᚱᚦᛘᛅᚦᛦ ᛋᚾᚢᛦ ᚼᚱᛅᛁᚾ ᚼᛅᛁᛘ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎❝𝘕𝘰 𝘨𝘶𝘢𝘳𝘥𝘪𝘢𝘯 𝘳𝘦𝘵𝘶𝘳𝘯𝘴 𝘩𝘰𝘮𝘦 𝘤𝘭𝘦𝘢𝘯❞ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ᚦᛦ ‎‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎❛‎ ‎ https://youtu.be/8B-oncQtgAM‎ ❜
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  • [Registro #1 - Creación del Laboratorio y el primer experimento exitoso]

    Al final tomo la decisión de abrir un laboratorio para continuar con los experimentos que tanto tiempo atrás había dejado de lado, no le costó mucho, al contrario, la Hermandad del Signo Amarillo estaba mas que dispuesta a darle un espacio a Hastur para que pudiera experimentar libremente sin las consecuencias que previamente ya se habían visto, un grupo de la secta se reunió para comprar un laboratorio gigante para producir medicinas e investigación de entres biológicos para tratamientos, aunque todo ello era una fachada para comprar los materiales que Hastur pidiera sin problema alguno, una vez comprado el laboratorio y hecho unas remodelaciones, le dieron una habitación, no era tan amplia como le gustaría, pero era suficiente para empezar, puesto a que entendía bien que para continuar con los experimentos de manera de no levantar sospechas.

    Una de las cosas que había sido limitado era los especímenes con los que podía trabajar, puesto a que solo le permitirían trabajar con ratas de laboratorio, ratas blancas que habían sido usadas desde mucho tiempo por los humanos para probar diferentes cosas, pero no le afectaba mucho, puesto a que, en sus experimentos, solo necesitaba de un ser vivo para probarlo.

    Así pasaron los primeros días, el solo creaba compuestos alquímicos desde su memoria, añadiendo compuestos, cambiando dosis y inyectando estos compuestos químicos a los ratones, algunos morían instantáneamente, otros mutaban antes de morir, mientras que unos pocos sobrevivían, después de unos intentos más, él consiguió un espécimen que parecía perfecto, pero solo había una forma de comprobarlo, dejo la rata en una jaula limpia, puesto a que tenia que recolectar ciertas cosas para comprobar que todo fuera correcto.

    —OGHROS AL’F, GEB’L-EE’H, YOG-SOTHOTH, ‘NGAH’NG AL’Y, ZHRO.

    Después de pronunciar esas palabras el ratón procedió a derretirse, en un acto tan desagradable que los humanos suelen desmayarse ante la ocurrencia, después de eso, en donde estaba la rata, quedo un polvo de color rosa pálido, todo parecía ir bien, el rey tomo el polvo con cuidado y lo metió a un frasco, al analizarlo con detenimiento y usar su magia, comprobó que efectivamente, el experimento había sido exitoso, esto solo era el inicio de un viaje para conseguir mayor conocimiento.
    [Registro #1 - Creación del Laboratorio y el primer experimento exitoso] Al final tomo la decisión de abrir un laboratorio para continuar con los experimentos que tanto tiempo atrás había dejado de lado, no le costó mucho, al contrario, la Hermandad del Signo Amarillo estaba mas que dispuesta a darle un espacio a Hastur para que pudiera experimentar libremente sin las consecuencias que previamente ya se habían visto, un grupo de la secta se reunió para comprar un laboratorio gigante para producir medicinas e investigación de entres biológicos para tratamientos, aunque todo ello era una fachada para comprar los materiales que Hastur pidiera sin problema alguno, una vez comprado el laboratorio y hecho unas remodelaciones, le dieron una habitación, no era tan amplia como le gustaría, pero era suficiente para empezar, puesto a que entendía bien que para continuar con los experimentos de manera de no levantar sospechas. Una de las cosas que había sido limitado era los especímenes con los que podía trabajar, puesto a que solo le permitirían trabajar con ratas de laboratorio, ratas blancas que habían sido usadas desde mucho tiempo por los humanos para probar diferentes cosas, pero no le afectaba mucho, puesto a que, en sus experimentos, solo necesitaba de un ser vivo para probarlo. Así pasaron los primeros días, el solo creaba compuestos alquímicos desde su memoria, añadiendo compuestos, cambiando dosis y inyectando estos compuestos químicos a los ratones, algunos morían instantáneamente, otros mutaban antes de morir, mientras que unos pocos sobrevivían, después de unos intentos más, él consiguió un espécimen que parecía perfecto, pero solo había una forma de comprobarlo, dejo la rata en una jaula limpia, puesto a que tenia que recolectar ciertas cosas para comprobar que todo fuera correcto. —OGHROS AL’F, GEB’L-EE’H, YOG-SOTHOTH, ‘NGAH’NG AL’Y, ZHRO. Después de pronunciar esas palabras el ratón procedió a derretirse, en un acto tan desagradable que los humanos suelen desmayarse ante la ocurrencia, después de eso, en donde estaba la rata, quedo un polvo de color rosa pálido, todo parecía ir bien, el rey tomo el polvo con cuidado y lo metió a un frasco, al analizarlo con detenimiento y usar su magia, comprobó que efectivamente, el experimento había sido exitoso, esto solo era el inicio de un viaje para conseguir mayor conocimiento.
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  • Criatura insolente de escamas impuras,
    ¿cómo osas posar tu mirada en mi ser?
    Tu estirpe pretende volar en las alturas,
    mas ante el Gran Reino solo ha de caer.
    Hueles a nido, a orgullo vacío,
    a rancio linaje de bestia mortal.
    Tu herencia de fuego me causa desvío,
    un simple parásito en mi pedestal.
    No hay gracia en tus alas, no hay brillo en tus garras,
    solo eres escoria vestida de rey.
    Frente a la gloria que rompe amarras,
    la de mi amo Ainz, tú eres la grey.
    Te crees un dios por tu aliento divino,
    un joven lagarto con ínfulas de oro.
    Mas para el Ser Supremo y su fiel destino,
    no eres más que polvo, ni plaga ni tesoro.
    Lárgate de mi vista, reptil asqueroso,
    antes de que mi hacha reclame tu piel.
    Pues el único ser absoluto y honroso
    es el dueño absoluto de este gran vergel.
    Criatura insolente de escamas impuras, ¿cómo osas posar tu mirada en mi ser? Tu estirpe pretende volar en las alturas, mas ante el Gran Reino solo ha de caer. Hueles a nido, a orgullo vacío, a rancio linaje de bestia mortal. Tu herencia de fuego me causa desvío, un simple parásito en mi pedestal. No hay gracia en tus alas, no hay brillo en tus garras, solo eres escoria vestida de rey. Frente a la gloria que rompe amarras, la de mi amo Ainz, tú eres la grey. Te crees un dios por tu aliento divino, un joven lagarto con ínfulas de oro. Mas para el Ser Supremo y su fiel destino, no eres más que polvo, ni plaga ni tesoro. Lárgate de mi vista, reptil asqueroso, antes de que mi hacha reclame tu piel. Pues el único ser absoluto y honroso es el dueño absoluto de este gran vergel.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ****Edad del Caos.****
    La Hija del Caos y la Luz de Yue

    La técnica de sellado atravesó el cuerpo de Yen como una descarga helada. Por un instante sintió que algo dentro de ella se rompía violentamente, como si le hubieran arrancado una parte del alma. La energía oscura que envolvía su espada desapareció de golpe y sus piernas cedieron. Cayó de rodillas entre los escombros mientras respiraba con dificultad.

    Asuna descendió lentamente frente a ella. Sus alas doradas iluminaban las ruinas y la sonrisa en su rostro mostraba una satisfacción cruel.

    -Por fin…- Dijo mientras bajaba su espada. -Por fin corté tu conexión con el poder del Caos.-

    Yen levantó la mirada confundida, sentía el cuerpo pesado, vacío.

    -¿Caos…? ¿De qué estás hablando…?-

    Asuna frunció el ceño, como si la pregunta le pareciera ridícula.

    -No te hagas la ignorante. Todos saben que tú y Ozma provienen del Mundo del Caos. Tu padre es el Rey del Caos… el monstruo que trajo destrucción a este mundo.-

    Por primera vez desde que comenzó la guerra, Yen entendió algo importante, sos Elunai realmente creían aquellas historias. Ella siempre pensó que “monstruos del caos” era solo una forma despectiva de referirse a ellos por su apariencia y poder. Nunca imaginó que los Dioses hubieran construido toda una mentira alrededor de su existencia.

    Yen apretó los dientes y logró levantarse un poco. -Mi padre no es ningún rey del caos…-

    Asuna rodó los ojos con fastidio. -Claro que lo es.

    -¡No!- Gritó Yen. -¡Oz no es un monstruo! ¡Es un esposo al que le arrebataron a su esposa! ¡Un padre al que le robaron a su hija… y le mataron a la otra!

    El viento recorrió las ruinas mientras su voz temblaba de rabia. -Los Elunai comenzaron todo esto. Mi padre solo se cansó de su crueldad… de sus experimentos… de sus mentiras!!-

    Pero Asuna ni siquiera tomó en serio sus palabras. Para ella, aquello no era más que la manipulación de una criatura nacida del Caos.

    -Siempre dicen cosas así.- Respondió con desprecio y antes de que Yen pudiera reaccionar, Asuna le golpeó el rostro con la empuñadura de su espada. Yen cayó inconsciente sobre las piedras destruidas.

    Horas después, despertó lentamente, el ambiente era frío y húmedo. Un débil olor a polvo antiguo llenaba el aire, Yen abrió los ojos y vio gruesos barrotes de la celda. Al girar la vista encontró a Onix encadenada contra la pared. Su cuerpo estaba lleno de heridas y marcas de golpes. La joven apenas podía mantenerse consciente. -Onix…!!!-

    Yen intentó levantarse, pero el sellado seguía afectándola. Su cuerpo se sentía extrañamente débil. Cada movimiento era pesado, antinatural. Onix levantó un poco la cabeza al escucharla.

    -Yen… ¿qué haces aquí…?-

    Yen ignoró el dolor y avanzó hasta ella tambaleándose. Se arrodilló frente a su amiga y observó las cadenas en sus brazos. Intentó usar nuevamente el poder oscuro al que estaba acostumbrada pero no ocurrió nada, el vacío seguía ahí, pero entonces, casi por instinto, recordó algo diferente, una sensación cálida, lejana y suave, la misma presencia que a veces sentía bajo la luna llena. Yen cerró los ojos y una pequeña luz blanca comenzó a aparecer entre sus manos.

    No era el poder oscuro que siempre había utilizado junto a Ozma, este era distinto, puro y sereno. La energía recorrió las cadenas y el cuerpo de Onix. Las heridas comenzaron a cerrarse lentamente mientras un brillo plateado envolvía la celda.

    Los ojos de Onix se abrieron con sorpresa. -¿Ese poder…?

    En el exterior, Asuna sintió aquella presencia y su expresión cambió por completo, el aura que provenía de la celda era imposible. Asuna corrió por los pasillos de las ruinas y abrió la puerta de golpe. La luz de la luna entraba por una pequeña ventana con barrotes, iluminando a Yen desde atrás. Su cabello oscuro reflejaba la luz plateada de tal forma que parecía volverse blanco por momentos, y entre sus manos seguía brillando aquella energía sagrada.

    Asuna retrocedió un paso, su mente no podía comprender lo que estaba viendo. Ese poder era idéntico al que las sacerdotisas Elunai utilizaban en los templos de la Diosa Yue.

    "¿Cómo es esto posible…?" *Se pregunto en su cabeaza. ¿Cómo podía una criatura nacida del Caos poseer un poder sagrado?
    ****Edad del Caos.**** La Hija del Caos y la Luz de Yue La técnica de sellado atravesó el cuerpo de Yen como una descarga helada. Por un instante sintió que algo dentro de ella se rompía violentamente, como si le hubieran arrancado una parte del alma. La energía oscura que envolvía su espada desapareció de golpe y sus piernas cedieron. Cayó de rodillas entre los escombros mientras respiraba con dificultad. Asuna descendió lentamente frente a ella. Sus alas doradas iluminaban las ruinas y la sonrisa en su rostro mostraba una satisfacción cruel. -Por fin…- Dijo mientras bajaba su espada. -Por fin corté tu conexión con el poder del Caos.- Yen levantó la mirada confundida, sentía el cuerpo pesado, vacío. -¿Caos…? ¿De qué estás hablando…?- Asuna frunció el ceño, como si la pregunta le pareciera ridícula. -No te hagas la ignorante. Todos saben que tú y Ozma provienen del Mundo del Caos. Tu padre es el Rey del Caos… el monstruo que trajo destrucción a este mundo.- Por primera vez desde que comenzó la guerra, Yen entendió algo importante, sos Elunai realmente creían aquellas historias. Ella siempre pensó que “monstruos del caos” era solo una forma despectiva de referirse a ellos por su apariencia y poder. Nunca imaginó que los Dioses hubieran construido toda una mentira alrededor de su existencia. Yen apretó los dientes y logró levantarse un poco. -Mi padre no es ningún rey del caos…- Asuna rodó los ojos con fastidio. -Claro que lo es. -¡No!- Gritó Yen. -¡Oz no es un monstruo! ¡Es un esposo al que le arrebataron a su esposa! ¡Un padre al que le robaron a su hija… y le mataron a la otra! El viento recorrió las ruinas mientras su voz temblaba de rabia. -Los Elunai comenzaron todo esto. Mi padre solo se cansó de su crueldad… de sus experimentos… de sus mentiras!!- Pero Asuna ni siquiera tomó en serio sus palabras. Para ella, aquello no era más que la manipulación de una criatura nacida del Caos. -Siempre dicen cosas así.- Respondió con desprecio y antes de que Yen pudiera reaccionar, Asuna le golpeó el rostro con la empuñadura de su espada. Yen cayó inconsciente sobre las piedras destruidas. Horas después, despertó lentamente, el ambiente era frío y húmedo. Un débil olor a polvo antiguo llenaba el aire, Yen abrió los ojos y vio gruesos barrotes de la celda. Al girar la vista encontró a Onix encadenada contra la pared. Su cuerpo estaba lleno de heridas y marcas de golpes. La joven apenas podía mantenerse consciente. -Onix…!!!- Yen intentó levantarse, pero el sellado seguía afectándola. Su cuerpo se sentía extrañamente débil. Cada movimiento era pesado, antinatural. Onix levantó un poco la cabeza al escucharla. -Yen… ¿qué haces aquí…?- Yen ignoró el dolor y avanzó hasta ella tambaleándose. Se arrodilló frente a su amiga y observó las cadenas en sus brazos. Intentó usar nuevamente el poder oscuro al que estaba acostumbrada pero no ocurrió nada, el vacío seguía ahí, pero entonces, casi por instinto, recordó algo diferente, una sensación cálida, lejana y suave, la misma presencia que a veces sentía bajo la luna llena. Yen cerró los ojos y una pequeña luz blanca comenzó a aparecer entre sus manos. No era el poder oscuro que siempre había utilizado junto a Ozma, este era distinto, puro y sereno. La energía recorrió las cadenas y el cuerpo de Onix. Las heridas comenzaron a cerrarse lentamente mientras un brillo plateado envolvía la celda. Los ojos de Onix se abrieron con sorpresa. -¿Ese poder…? En el exterior, Asuna sintió aquella presencia y su expresión cambió por completo, el aura que provenía de la celda era imposible. Asuna corrió por los pasillos de las ruinas y abrió la puerta de golpe. La luz de la luna entraba por una pequeña ventana con barrotes, iluminando a Yen desde atrás. Su cabello oscuro reflejaba la luz plateada de tal forma que parecía volverse blanco por momentos, y entre sus manos seguía brillando aquella energía sagrada. Asuna retrocedió un paso, su mente no podía comprender lo que estaba viendo. Ese poder era idéntico al que las sacerdotisas Elunai utilizaban en los templos de la Diosa Yue. "¿Cómo es esto posible…?" *Se pregunto en su cabeaza. ¿Cómo podía una criatura nacida del Caos poseer un poder sagrado?
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  • ×tras buscar en la gran biblioteca de la familia Feu logre encontrar esos archivos antiguos que tanto buscaba y en silencio me dirigi a una zona donde no me vieran para poder leerlos tranquilamente×

    Que interesante.. ser de la realeza sin duda es muy difícil.. creí que mí reina era la única pero en verdad existio más de una familia real, aunque todos fallecieron.. debe haber algo más por aquí que me ayude a entender mejor

    ×continuaba leyendo esos archivos con total calma y paciencia pero en el fondo sabía que no podía perder mucho tiempo ya que no era bienvenido en esa mansión y ninguno de los integrantes de la familia sabía que yo estaba ahí a excepción de una de ellos×

    ¿Hmm? Aquí está tiene que ser esto.. veamos.. pff~
    Jajaja lo sabía esto es justo lo que quería leer.. nuestra raza aún no está pérdida aún existe esperanza.. puede que exista la posibilidad de que un nuevo rey o reina aparezca algún día para tomar el mando.. esto me provoca un alivio enorme

    ×despuea de leer lo que quería saber volví a dejar los archivos en su lugar para poder salir de la biblioteca y en silencio saldría por la puerta trasera de la mansion para estar al aire libre y transformarme en dragón para alejarme de la mansion×
    ×tras buscar en la gran biblioteca de la familia Feu logre encontrar esos archivos antiguos que tanto buscaba y en silencio me dirigi a una zona donde no me vieran para poder leerlos tranquilamente× Que interesante.. ser de la realeza sin duda es muy difícil.. creí que mí reina era la única pero en verdad existio más de una familia real, aunque todos fallecieron.. debe haber algo más por aquí que me ayude a entender mejor ×continuaba leyendo esos archivos con total calma y paciencia pero en el fondo sabía que no podía perder mucho tiempo ya que no era bienvenido en esa mansión y ninguno de los integrantes de la familia sabía que yo estaba ahí a excepción de una de ellos× ¿Hmm? Aquí está tiene que ser esto.. veamos.. pff~ Jajaja lo sabía esto es justo lo que quería leer.. nuestra raza aún no está pérdida aún existe esperanza.. puede que exista la posibilidad de que un nuevo rey o reina aparezca algún día para tomar el mando.. esto me provoca un alivio enorme ×despuea de leer lo que quería saber volví a dejar los archivos en su lugar para poder salir de la biblioteca y en silencio saldría por la puerta trasera de la mansion para estar al aire libre y transformarme en dragón para alejarme de la mansion×
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