• -La orden de Yorha se tenia que cumplir por mas cruel qué fuera, 12B debía acabar con sus propias manos a un ex compañero... Pues él había decertado de Yorha, ese suceso provocó que el androide masculino fuera puesto en la lista de ser eliminado.

    Todos los androides tan pronto se le viera, todos tenia la orden de eliminarlo apenas se le vea.

    Ese momento no fue la excepción, 123 tan pronto se le encuentra, aunque no desea pelear contra un compañero de armas sin razones pues solo sabe que debe eliminarlo pero sus sentimientos le hacían imposible ese momento, no deseaba hacer algo de cual se pudiera arrepentir. -

    Dime.... ¿Porque?

    -Preguntó mientras a su vez busco la forma de defenrse pues su ex compañero, tan pronto la vio comenzó a atacarla.

    Pese a las preguntas, las respuestas no llegaban, el oponente seguía atacado 12B con mucha fiereza, no le daba tiempo para reaccionar. -
    -La orden de Yorha se tenia que cumplir por mas cruel qué fuera, 12B debía acabar con sus propias manos a un ex compañero... Pues él había decertado de Yorha, ese suceso provocó que el androide masculino fuera puesto en la lista de ser eliminado. Todos los androides tan pronto se le viera, todos tenia la orden de eliminarlo apenas se le vea. Ese momento no fue la excepción, 123 tan pronto se le encuentra, aunque no desea pelear contra un compañero de armas sin razones pues solo sabe que debe eliminarlo pero sus sentimientos le hacían imposible ese momento, no deseaba hacer algo de cual se pudiera arrepentir. - Dime.... ¿Porque? -Preguntó mientras a su vez busco la forma de defenrse pues su ex compañero, tan pronto la vio comenzó a atacarla. Pese a las preguntas, las respuestas no llegaban, el oponente seguía atacado 12B con mucha fiereza, no le daba tiempo para reaccionar. -
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  • —Sé lo que te estás preguntando... ¿"Cómo diablos estoy escuchándolo hablar si no tiene cabeza"? O... ¿"cómo es que sigue con vida"? Y no te culpo, son preguntas bastante lógicas. Lamentablemente, no tengo respuesta aún... Está bien, quizás sí tenga para la primera. Como ves, no estoy "hablando" según el concepto de la palabra, pero me escuchas en tu mente. Lo que ocurre es que tu cerebro no lo comprende y piensa que estoy "hablando en voz alta". Interesante, ¿verdad?
    >> Pero, ¿dónde están mis modales? Mis disculpas. Puedes llamarme... mh... Ashael. Encantado. Ahora, quisiera hacer yo una pregunta... ¿me ayudarías a buscar mi cabeza?
    —Sé lo que te estás preguntando... ¿"Cómo diablos estoy escuchándolo hablar si no tiene cabeza"? O... ¿"cómo es que sigue con vida"? Y no te culpo, son preguntas bastante lógicas. Lamentablemente, no tengo respuesta aún... Está bien, quizás sí tenga para la primera. Como ves, no estoy "hablando" según el concepto de la palabra, pero me escuchas en tu mente. Lo que ocurre es que tu cerebro no lo comprende y piensa que estoy "hablando en voz alta". Interesante, ¿verdad? >> Pero, ¿dónde están mis modales? Mis disculpas. Puedes llamarme... mh... Ashael. Encantado. Ahora, quisiera hacer yo una pregunta... ¿me ayudarías a buscar mi cabeza?
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  • Si me preguntasen que grupos de kpop veo ahora mismo más fuertes, diría aespa, IVE y MEOVV, o al menos son los que están llamando más mi atención.
    Si me preguntasen que grupos de kpop veo ahora mismo más fuertes, diría aespa, IVE y MEOVV, o al menos son los que están llamando más mi atención.
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  • El científico no es aquella persona que da las respuestas correctas, sino aquél quien hace las preguntas correctas"
    El científico no es aquella persona que da las respuestas correctas, sino aquél quien hace las preguntas correctas"
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  • Hola, soy Kalyra Marea. Me presento como capitana de la Tempestad Carmesí.
    Mi nave es tan grande que cabemos todos si. Si alguien se porta mal, lo tiraré por la borda. Aunque luego me tiraré yo también, no dejo a nadie atrás. Tiene velas que crujen bonito, cubierta amplia para bailar descalzos y una bodega donde siempre aparece algo para brindar.
    Zarpamos rumbo a las Islas Bruma Dorada, donde el agua es clara, las tabernas no hacen demasiadas preguntas y las noches se estiran como si el tiempo también quisiera quedarse de fiesta. Allí nos vamos a divertir hasta que el cuerpo diga basta y el alma pida más.
    En mi barco se viene a vivir sabroso, ¿me entiendes? Nada de caras largas. Si alguien tropieza, se levanta riéndose. Si alguien canta mal, canta más fuerte. Y si alguien trae problemas… los lanzamos por la borda con cariño.
    Aquí hay normas, pero son sencillas:
    Se viene con ganas de aventura, no de quejarse por todo.
    Si vas a retarme, hazlo con chispa.
    Hola, soy Kalyra Marea. Me presento como capitana de la Tempestad Carmesí. Mi nave es tan grande que cabemos todos si. Si alguien se porta mal, lo tiraré por la borda. Aunque luego me tiraré yo también, no dejo a nadie atrás. Tiene velas que crujen bonito, cubierta amplia para bailar descalzos y una bodega donde siempre aparece algo para brindar. Zarpamos rumbo a las Islas Bruma Dorada, donde el agua es clara, las tabernas no hacen demasiadas preguntas y las noches se estiran como si el tiempo también quisiera quedarse de fiesta. Allí nos vamos a divertir hasta que el cuerpo diga basta y el alma pida más. En mi barco se viene a vivir sabroso, ¿me entiendes? Nada de caras largas. Si alguien tropieza, se levanta riéndose. Si alguien canta mal, canta más fuerte. Y si alguien trae problemas… los lanzamos por la borda con cariño. Aquí hay normas, pero son sencillas: Se viene con ganas de aventura, no de quejarse por todo. Si vas a retarme, hazlo con chispa.
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  • La desaparición de Kagehiro fue como el rastro de humo de un cigarrillo en una habitación sin ventilación...simplemente dejó de estar allí.

    El mundo literario, con su memoria de pez, llenó el vacío con conjeturas vacías. Se hablaba de una enfermedad degenerativa, de un exilio espiritual en una isla remota o de un enredo legal tan complejo como una novela de Kafka.
    Nadie sabía nada. En el fondo, a nadie le importaba lo suficiente. El mundo del entretenimiento es una máquina que no tolera los espacios en blanco; si alguien se retira, la máquina simplemente ajusta sus engranajes y sigue girando buscando alguien nuevo para seguir trabajando.

    Cuando se anunció la adaptación de su obra al formato de serie en Corea del Sur, Kagehiro se limitó a enviar una nota breve, casi aséptica. No hubo conferencias de prensa ni confesiones sentimentales. Se limitó a decir, con esa frialdad técnica que lo caracterizaba, que le complacía que sus historias encontraran un eco en Seúl. Nada más. Nada menos.

    Pasó un año. Un año de grabaciones, de cortes de edición y de silencios acumulados. Entonces llegó la invitación para la alfombra roja.

    "Necesito una invitación adicional, te adjunto los datos de la persona" mando e-mail Kagehiro a su manager.

    Fue la única instrucción que recibió su manager. No era una petición; era una orden, de esas que él nunca daba porque siempre andaba de apático. Por primera vez en años, Kagehiro no solo asistiría, sino que traería consigo una pieza del rompecabezas que había mantenido oculto.

    Cuando el manager vio el nombre para la segunda acreditación, comprendió que los rumores habían fallado en su objetivo, como una flecha disparada en la oscuridad. No se trataba de una mujer. Había algo profundamente irónico en ello: el hombre que había diseccionado el deseo femenino en sus novelas eróticas, el autor que había cartografiado el romance sentimental con una precisión casi quirúrgica, se disponía a caminar hacia la luz tomado de la mano de otro hombre.

    La noche del estreno tenía ese aire pesado de las ciudades antes de la lluvia. Al bajar del coche, el estruendo de los flashes y las preguntas fue inmediato.

    Las cámaras buscaban una grieta, una señal de arrepentimiento o de escándalo. Hubo voces teñidas de esa homofobia rancia que aún flota en el aire de las ciudades modernas con el tradicionalismo asiático, olvidando que por años siempre ha existido la diversidad de preferencia sexual y géneros con otros nombres; pero también hubo gritos de aceptación, de fans que intentaban encontrar los fragmentos de esa relación oculta en las páginas de sus libros.

    Takeo, sin embargo, no parecía escuchar el ruido.

    Sonreía con esa clase de felicidad silenciosa que no necesita ser explicada, una felicidad que se siente como escuchar su viejo disco de jazz en un domingo por la tarde.

    Takeo lo sostenía de la mano, lo mantenía cerca, con una naturalidad que hacía que el resto del mundo pareciera una puesta en escena innecesaria.
    En ese momento, entre el asfalto ligeramente mojado y las luces, no había miedo.

    Solo dos hombres que habían decidido que el tiempo de las sombras había terminado. - -
    La desaparición de Kagehiro fue como el rastro de humo de un cigarrillo en una habitación sin ventilación...simplemente dejó de estar allí. El mundo literario, con su memoria de pez, llenó el vacío con conjeturas vacías. Se hablaba de una enfermedad degenerativa, de un exilio espiritual en una isla remota o de un enredo legal tan complejo como una novela de Kafka. Nadie sabía nada. En el fondo, a nadie le importaba lo suficiente. El mundo del entretenimiento es una máquina que no tolera los espacios en blanco; si alguien se retira, la máquina simplemente ajusta sus engranajes y sigue girando buscando alguien nuevo para seguir trabajando. Cuando se anunció la adaptación de su obra al formato de serie en Corea del Sur, Kagehiro se limitó a enviar una nota breve, casi aséptica. No hubo conferencias de prensa ni confesiones sentimentales. Se limitó a decir, con esa frialdad técnica que lo caracterizaba, que le complacía que sus historias encontraran un eco en Seúl. Nada más. Nada menos. Pasó un año. Un año de grabaciones, de cortes de edición y de silencios acumulados. Entonces llegó la invitación para la alfombra roja. "Necesito una invitación adicional, te adjunto los datos de la persona" mando e-mail Kagehiro a su manager. Fue la única instrucción que recibió su manager. No era una petición; era una orden, de esas que él nunca daba porque siempre andaba de apático. Por primera vez en años, Kagehiro no solo asistiría, sino que traería consigo una pieza del rompecabezas que había mantenido oculto. Cuando el manager vio el nombre para la segunda acreditación, comprendió que los rumores habían fallado en su objetivo, como una flecha disparada en la oscuridad. No se trataba de una mujer. Había algo profundamente irónico en ello: el hombre que había diseccionado el deseo femenino en sus novelas eróticas, el autor que había cartografiado el romance sentimental con una precisión casi quirúrgica, se disponía a caminar hacia la luz tomado de la mano de otro hombre. La noche del estreno tenía ese aire pesado de las ciudades antes de la lluvia. Al bajar del coche, el estruendo de los flashes y las preguntas fue inmediato. Las cámaras buscaban una grieta, una señal de arrepentimiento o de escándalo. Hubo voces teñidas de esa homofobia rancia que aún flota en el aire de las ciudades modernas con el tradicionalismo asiático, olvidando que por años siempre ha existido la diversidad de preferencia sexual y géneros con otros nombres; pero también hubo gritos de aceptación, de fans que intentaban encontrar los fragmentos de esa relación oculta en las páginas de sus libros. Takeo, sin embargo, no parecía escuchar el ruido. Sonreía con esa clase de felicidad silenciosa que no necesita ser explicada, una felicidad que se siente como escuchar su viejo disco de jazz en un domingo por la tarde. Takeo lo sostenía de la mano, lo mantenía cerca, con una naturalidad que hacía que el resto del mundo pareciera una puesta en escena innecesaria. En ese momento, entre el asfalto ligeramente mojado y las luces, no había miedo. Solo dos hombres que habían decidido que el tiempo de las sombras había terminado. - -
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  • Que clase de maldición es esa de condenar a mis descendientes de parecerse a mi? Si mi belleza es inata ¿Y así preguntas porque te condenó a morir bajo tierra?
    Patético
    Saluda al de abajo en mi nombre

    -se puso de pie dando un chasquido de dedos las pequeñas hadas de la muerte de inmediato dejaron caer una gran cantidad de tierra sobre aquel sujeto que lo había ofendido de tal manera al hablar tan mal de su pato mascota, sacudió la tierra de su ropa mirando a la nada -

    Tener descendientes.... ¿Algo como yo tiene derecho a ello? No suena mal a decir verdad....
    Que clase de maldición es esa de condenar a mis descendientes de parecerse a mi? Si mi belleza es inata ¿Y así preguntas porque te condenó a morir bajo tierra? Patético Saluda al de abajo en mi nombre -se puso de pie dando un chasquido de dedos las pequeñas hadas de la muerte de inmediato dejaron caer una gran cantidad de tierra sobre aquel sujeto que lo había ofendido de tal manera al hablar tan mal de su pato mascota, sacudió la tierra de su ropa mirando a la nada - Tener descendientes.... ¿Algo como yo tiene derecho a ello? No suena mal a decir verdad....
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  • — Hoy fue productivo. Encontré una violinista para la banda. No buscábamos, pero... apareció. Como las preguntas sin respuesta.
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  • ¡Haré lo que me dé la gana! Sin preguntas ni permiso para ser yo misma.
    ¡Linda y sexy! Jaja.
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  • ▶▶ Maggie guardó silencio unos segundos, observando aquellos profundos iris verdosos que tanto habia temido mirar el día que lo conoció, y que tanto habia odiado cuando solo eran un mal recuerdo. Esos iris que ahora parecían tan cansados como ella. Ese silencio… no era tenso, más bien una antesala calma. Esa clase de silencios que se aposentan cuando ha pasado la tormenta. Inspiró profundamente.

    -No sé qué hacer contigo…- reconoció de forma sincera- Y no lo digo como amenaza, ni como acusación… -negó discretamente con la cabeza- Todo esto es tan inverosímil… Durante años todo fue más facil porque te habia puesto una etiqueta. Monstruo. Ya está. Punto final -sus labios se curvaron en una mueca- No habia nada que pensar, no habia dudas. No tenía que hacerme preguntas.

    Se humedeció los labios con la punta de la lengua antes de dejar pasear su mirada por el rostro ajeno.

    -Y ahora que ya no encajas ahí… No se si me cabrea, me confunde… o se aclaran todas las dudas… Tienes razón… Una parte de mi siempre ha sabido que Glenn no querría esto para mí. Él te habría perdonado. Era asi. Si tan solo hubieras matado a Abraham, él habría terminado por encontrar algo bueno en ti al final de todo… -inspiró profundamente- Ya no quiero seguir viviendo asi, porque Hershel ha visto que odiarte es todo lo que me queda de Glenn…

    Se quedó allí unos segundos, respirando despacio, consciente del calor del cuerpo masculino tan cerca del propio, y de su propia pierna sobre la ajena.

    -Eso es lo que no sé cómo manejar… Y es muy frustrante…- sonrió de forma cómplice- Saber que Glenn lo habría hecho mucho mejor que yo. Porque no soy él… No tengo su paciencia y ya no veo el mundo como él. Yo me aferré al odio porque creí que era todo lo que tenía…

    Movió su cuerpo para acomodarlo mejor sobre el colchón haciendo que irremediablemente este se acercara al cuerpo del salvador, aunque solo fuera un par de centímetros.

    -Ahora mismo… ya no me siento en peligro contigo… Y eso, para mí, ya lo cambia absolutamente todo. Porque por primera vez ya no quiero huir de ti… Asi que… Dime una cosa… -una suave sonrisa amistosa y algo curiosa se esbozó en sus labios. Era la primera vez que tenía interés en mantener una conversación con Negan y quería aprovecharlo- ¿Quién eres ahora cuando ya no quiero seguir huyendo de ti?


    ⸻ 𝑒𝑥𝑡𝑟𝑎𝑐𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑚𝑖 𝑟𝑜𝑙 𝑐𝑜𝑛 Negan Smith
    ▶▶ Maggie guardó silencio unos segundos, observando aquellos profundos iris verdosos que tanto habia temido mirar el día que lo conoció, y que tanto habia odiado cuando solo eran un mal recuerdo. Esos iris que ahora parecían tan cansados como ella. Ese silencio… no era tenso, más bien una antesala calma. Esa clase de silencios que se aposentan cuando ha pasado la tormenta. Inspiró profundamente. -No sé qué hacer contigo…- reconoció de forma sincera- Y no lo digo como amenaza, ni como acusación… -negó discretamente con la cabeza- Todo esto es tan inverosímil… Durante años todo fue más facil porque te habia puesto una etiqueta. Monstruo. Ya está. Punto final -sus labios se curvaron en una mueca- No habia nada que pensar, no habia dudas. No tenía que hacerme preguntas. Se humedeció los labios con la punta de la lengua antes de dejar pasear su mirada por el rostro ajeno. -Y ahora que ya no encajas ahí… No se si me cabrea, me confunde… o se aclaran todas las dudas… Tienes razón… Una parte de mi siempre ha sabido que Glenn no querría esto para mí. Él te habría perdonado. Era asi. Si tan solo hubieras matado a Abraham, él habría terminado por encontrar algo bueno en ti al final de todo… -inspiró profundamente- Ya no quiero seguir viviendo asi, porque Hershel ha visto que odiarte es todo lo que me queda de Glenn… Se quedó allí unos segundos, respirando despacio, consciente del calor del cuerpo masculino tan cerca del propio, y de su propia pierna sobre la ajena. -Eso es lo que no sé cómo manejar… Y es muy frustrante…- sonrió de forma cómplice- Saber que Glenn lo habría hecho mucho mejor que yo. Porque no soy él… No tengo su paciencia y ya no veo el mundo como él. Yo me aferré al odio porque creí que era todo lo que tenía… Movió su cuerpo para acomodarlo mejor sobre el colchón haciendo que irremediablemente este se acercara al cuerpo del salvador, aunque solo fuera un par de centímetros. -Ahora mismo… ya no me siento en peligro contigo… Y eso, para mí, ya lo cambia absolutamente todo. Porque por primera vez ya no quiero huir de ti… Asi que… Dime una cosa… -una suave sonrisa amistosa y algo curiosa se esbozó en sus labios. Era la primera vez que tenía interés en mantener una conversación con Negan y quería aprovecharlo- ¿Quién eres ahora cuando ya no quiero seguir huyendo de ti? ⸻ 𝑒𝑥𝑡𝑟𝑎𝑐𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑚𝑖 𝑟𝑜𝑙 𝑐𝑜𝑛 [Here.Is.Negan] ⸻
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