Hola, soy Kalyra Marea. Me presento como capitana de la Tempestad Carmesí.
Mi nave es tan grande que cabemos todos si. Si alguien se porta mal, lo tiraré por la borda. Aunque luego me tiraré yo también, no dejo a nadie atrás. Tiene velas que crujen bonito, cubierta amplia para bailar descalzos y una bodega donde siempre aparece algo para brindar.
Zarpamos rumbo a las Islas Bruma Dorada, donde el agua es clara, las tabernas no hacen demasiadas preguntas y las noches se estiran como si el tiempo también quisiera quedarse de fiesta. Allí nos vamos a divertir hasta que el cuerpo diga basta y el alma pida más.
En mi barco se viene a vivir sabroso, ¿me entiendes? Nada de caras largas. Si alguien tropieza, se levanta riéndose. Si alguien canta mal, canta más fuerte. Y si alguien trae problemas… los lanzamos por la borda con cariño.
Aquí hay normas, pero son sencillas:
Se viene con ganas de aventura, no de quejarse por todo.
Si vas a retarme, hazlo con chispa.
Mi nave es tan grande que cabemos todos si. Si alguien se porta mal, lo tiraré por la borda. Aunque luego me tiraré yo también, no dejo a nadie atrás. Tiene velas que crujen bonito, cubierta amplia para bailar descalzos y una bodega donde siempre aparece algo para brindar.
Zarpamos rumbo a las Islas Bruma Dorada, donde el agua es clara, las tabernas no hacen demasiadas preguntas y las noches se estiran como si el tiempo también quisiera quedarse de fiesta. Allí nos vamos a divertir hasta que el cuerpo diga basta y el alma pida más.
En mi barco se viene a vivir sabroso, ¿me entiendes? Nada de caras largas. Si alguien tropieza, se levanta riéndose. Si alguien canta mal, canta más fuerte. Y si alguien trae problemas… los lanzamos por la borda con cariño.
Aquí hay normas, pero son sencillas:
Se viene con ganas de aventura, no de quejarse por todo.
Si vas a retarme, hazlo con chispa.
Hola, soy Kalyra Marea. Me presento como capitana de la Tempestad Carmesí.
Mi nave es tan grande que cabemos todos si. Si alguien se porta mal, lo tiraré por la borda. Aunque luego me tiraré yo también, no dejo a nadie atrás. Tiene velas que crujen bonito, cubierta amplia para bailar descalzos y una bodega donde siempre aparece algo para brindar.
Zarpamos rumbo a las Islas Bruma Dorada, donde el agua es clara, las tabernas no hacen demasiadas preguntas y las noches se estiran como si el tiempo también quisiera quedarse de fiesta. Allí nos vamos a divertir hasta que el cuerpo diga basta y el alma pida más.
En mi barco se viene a vivir sabroso, ¿me entiendes? Nada de caras largas. Si alguien tropieza, se levanta riéndose. Si alguien canta mal, canta más fuerte. Y si alguien trae problemas… los lanzamos por la borda con cariño.
Aquí hay normas, pero son sencillas:
Se viene con ganas de aventura, no de quejarse por todo.
Si vas a retarme, hazlo con chispa.