• Alhoon
    *Las horas restantes antes de la incursión hacia el plano en dónde se oculta la filacteria original de Alhoon me enfoco en meditar y canalizar mi magia. Preparándome mentalmente para la batalla definitiva*

    -Esto terminará de una vez por todas Alhoon. Acabaré contigo esta vez de forma definitiva. Y con ello superar el tormento de mi pasado para conseguir avanzar hacia el futuro.
    [vision_silver_hare_302] *Las horas restantes antes de la incursión hacia el plano en dónde se oculta la filacteria original de Alhoon me enfoco en meditar y canalizar mi magia. Preparándome mentalmente para la batalla definitiva* -Esto terminará de una vez por todas Alhoon. Acabaré contigo esta vez de forma definitiva. Y con ello superar el tormento de mi pasado para conseguir avanzar hacia el futuro.
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  • ¿Me creerías si te dijera que en el pasado me veía así?...
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  • ⟩ *Al irrumpir en el corazón de aquella metrópolis, me sentí instantáneamente consumido por el caos y el movimiento incesante de la multitud. Para evitar convertirme en el centro de todas las miradas, decidí canalizar y contener mi energía, envolviéndome en un velo de discreción que me permitiera pasar desapercibido entre los mortales. Sin embargo, aun con mis esfuerzos, notaba cómo algunos transeúntes me observaban con curiosidad, lanzando susurros a mi paso; ¿sería que mi comportamiento delataba mi naturaleza, o quizás mis gestos resultaban extraños para quienes me rodeaban?
    Mientras caminaba, una ola de nostalgia me invadió al recordar los días en que mi madre me traía a este mundo humano para disfrutar de unas breves vacaciones. Me sumergí en un profundo laberinto mental, tratando de calcular cuánto tiempo había pasado realmente desde aquellos días, mientras el presente parecía desdibujarse.
    La confusión aumentó cuando escuché los comentarios de la gente a mi alrededor. Algunos sugerían, entre risas y señalamientos, que tal vez se estaba rodando una película, convencidos de que mi indumentaria era parte de un vestuario de utilería que desentonaba por completo con la moda actual. Otros, con total naturalidad, mencionaban la palabra "cosplay". Me detuve un instante, repitiendo el término en mi cabeza: cosplay. ¿Qué significaba aquello? ¿Se trataba acaso de una costumbre extraña o de una actividad poco frecuente que yo desconocía? Todo aquello era un enigma total para mí.
    Sintiéndome cada vez más fuera de lugar y superado por la incomprensión de este mundo que ya no reconocía, opté por cubrirme la cabeza con la capucha de mi atuendo. Con el corazón agitado y la mente enfocada en el pasado, retomé mi marcha, aferrándome a los vagos recuerdos de los lugares que alguna vez visité junto a mi madre, esperando que algún rastro me guiara hacia ellos.*⟨
    ⟩ *Al irrumpir en el corazón de aquella metrópolis, me sentí instantáneamente consumido por el caos y el movimiento incesante de la multitud. Para evitar convertirme en el centro de todas las miradas, decidí canalizar y contener mi energía, envolviéndome en un velo de discreción que me permitiera pasar desapercibido entre los mortales. Sin embargo, aun con mis esfuerzos, notaba cómo algunos transeúntes me observaban con curiosidad, lanzando susurros a mi paso; ¿sería que mi comportamiento delataba mi naturaleza, o quizás mis gestos resultaban extraños para quienes me rodeaban? Mientras caminaba, una ola de nostalgia me invadió al recordar los días en que mi madre me traía a este mundo humano para disfrutar de unas breves vacaciones. Me sumergí en un profundo laberinto mental, tratando de calcular cuánto tiempo había pasado realmente desde aquellos días, mientras el presente parecía desdibujarse. La confusión aumentó cuando escuché los comentarios de la gente a mi alrededor. Algunos sugerían, entre risas y señalamientos, que tal vez se estaba rodando una película, convencidos de que mi indumentaria era parte de un vestuario de utilería que desentonaba por completo con la moda actual. Otros, con total naturalidad, mencionaban la palabra "cosplay". Me detuve un instante, repitiendo el término en mi cabeza: cosplay. ¿Qué significaba aquello? ¿Se trataba acaso de una costumbre extraña o de una actividad poco frecuente que yo desconocía? Todo aquello era un enigma total para mí. Sintiéndome cada vez más fuera de lugar y superado por la incomprensión de este mundo que ya no reconocía, opté por cubrirme la cabeza con la capucha de mi atuendo. Con el corazón agitado y la mente enfocada en el pasado, retomé mi marcha, aferrándome a los vagos recuerdos de los lugares que alguna vez visité junto a mi madre, esperando que algún rastro me guiara hacia ellos.*⟨
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    || quiero disculparme por andar ausente estos días, pero es que han pasado muchas cosas y estoy más ocupada que de costumbre. Intentaré sacae un hueco para responder lo pendiente.
    || quiero disculparme por andar ausente estos días, pero es que han pasado muchas cosas y estoy más ocupada que de costumbre. Intentaré sacae un hueco para responder lo pendiente. :STK-66:
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  • "-El insomnio se había convertido en una presencia asfixiante, una vez más que no me permitía encontrar descanso alguno. Incapaz de seguir luchando contra las sábanas, decidí levantarme y vestirme con movimientos mecánicos. Sabía perfectamente a dónde debía ir. Con un gesto decidido, invoqué un portal, un paso directo hacia el único refugio capaz de apaciguar el caos que reinaba en mi mente.
    Al cruzar el umbral, me envolvió instantáneamente la espesura de un bosque ancestral. El aire, cargado con el perfume inconfundible a tierra húmeda, resina y madera antigua, recorrió mis sentidos como un escalofrío que me obligó a estremecerme. Una sonrisa llena de una profunda nostalgia se dibujó en mi rostro mientras me adentraba en la penumbra arbolada, guiado por la familiaridad del camino, hasta que, entre la vegetación, comenzó a vislumbrarse la silueta de aquella cabaña que no visitaba desde hacía una eternidad.-"

    —Oh, mi pequeño refugio… mi nido maternal —
    susurré para mí mismo, con la voz cargada de emocion y nostalgia
    —. Por fin he vuelto a casa.—

    "-Al posar mi mano sobre el pomo frío de la puerta, una sensación de calidez me invadió al instante. Al abrirla, la estancia cobró vida propia: las luces se encendieron automáticamente, revelando una decoración que parecía haber quedado congelada en el tiempo, esperando pacientemente mi retorno. Mis pasos me llevaron hacia una pequeña mesa donde descansaba un retrato. Con delicadeza, acaricié la superficie del cristal, reviviendo recuerdos en el silencio del lugar antes de devolverlo con suavidad a su sitio.
    Mi atención fue atraído hacia un rincón, una figura alta e inamovible cubierta por una sábana blanca, que ocultaba un secreto bien guardado. Con un movimiento lento, retiré la tela, dejando al descubierto un piano antiguo, una pieza adornada con grabados intrincados que brillaban bajo la luz tenue.-"

    —Oh, mi viejo amigo… —
    murmuré con ternura, rozando con reverencia la madera.
    — Cuántos años han pasado desde nuestro último encuentro. Debes haberte sentido muy solo esperando mi regreso, ¿verdad? Pero no te preocupes, ya estoy aquí es momento de devolverte la vida. Acompáñame esta noche, ¿qué te parece?—

    "-Me acomodé en el asiento y, con una suavidad, apoyé mis dedos sobre las teclas. Al primer contacto, una melodía empezó a fluir, llenando cada rincón de la cabaña con notas que hablaban de ausencias y reencuentros. Cerré los ojos, dejándome arrastrar por la armonía, sumergiéndome profundamente en cada nota hasta desaparecer dentro de la propia música.-"

    https://music.youtube.com/watch?v=PiCa76Ch5O8&si=v4kHGcww6bQ8mSds
    "-El insomnio se había convertido en una presencia asfixiante, una vez más que no me permitía encontrar descanso alguno. Incapaz de seguir luchando contra las sábanas, decidí levantarme y vestirme con movimientos mecánicos. Sabía perfectamente a dónde debía ir. Con un gesto decidido, invoqué un portal, un paso directo hacia el único refugio capaz de apaciguar el caos que reinaba en mi mente. Al cruzar el umbral, me envolvió instantáneamente la espesura de un bosque ancestral. El aire, cargado con el perfume inconfundible a tierra húmeda, resina y madera antigua, recorrió mis sentidos como un escalofrío que me obligó a estremecerme. Una sonrisa llena de una profunda nostalgia se dibujó en mi rostro mientras me adentraba en la penumbra arbolada, guiado por la familiaridad del camino, hasta que, entre la vegetación, comenzó a vislumbrarse la silueta de aquella cabaña que no visitaba desde hacía una eternidad.-" —Oh, mi pequeño refugio… mi nido maternal — susurré para mí mismo, con la voz cargada de emocion y nostalgia —. Por fin he vuelto a casa.— "-Al posar mi mano sobre el pomo frío de la puerta, una sensación de calidez me invadió al instante. Al abrirla, la estancia cobró vida propia: las luces se encendieron automáticamente, revelando una decoración que parecía haber quedado congelada en el tiempo, esperando pacientemente mi retorno. Mis pasos me llevaron hacia una pequeña mesa donde descansaba un retrato. Con delicadeza, acaricié la superficie del cristal, reviviendo recuerdos en el silencio del lugar antes de devolverlo con suavidad a su sitio. Mi atención fue atraído hacia un rincón, una figura alta e inamovible cubierta por una sábana blanca, que ocultaba un secreto bien guardado. Con un movimiento lento, retiré la tela, dejando al descubierto un piano antiguo, una pieza adornada con grabados intrincados que brillaban bajo la luz tenue.-" —Oh, mi viejo amigo… — murmuré con ternura, rozando con reverencia la madera. — Cuántos años han pasado desde nuestro último encuentro. Debes haberte sentido muy solo esperando mi regreso, ¿verdad? Pero no te preocupes, ya estoy aquí es momento de devolverte la vida. Acompáñame esta noche, ¿qué te parece?— "-Me acomodé en el asiento y, con una suavidad, apoyé mis dedos sobre las teclas. Al primer contacto, una melodía empezó a fluir, llenando cada rincón de la cabaña con notas que hablaban de ausencias y reencuentros. Cerré los ojos, dejándome arrastrar por la armonía, sumergiéndome profundamente en cada nota hasta desaparecer dentro de la propia música.-" https://music.youtube.com/watch?v=PiCa76Ch5O8&si=v4kHGcww6bQ8mSds
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  • (Momento lore)

    [Debido a que le recomendaron hacer reposo unos dias, Gyuseki se encontraria en su departamento, se había quedado dormido en el sofá mientras leía un libro, para su mala suerte le tocaría tener una extraña pesadilla]

    Aagh mí cabeza~
    ¿Hmm? Pero que clase de sitio es este.. ¿Donde estoy..?

    ×me levantaría del suelo para poder ver mejor la zona pero solo pude observar varios árboles carbonizados, crucifijos de gran tamaño y una densa niebla, sin mencionar que el cielo estaba teñido de rojo×

    Debe ser una pesadilla ¿Verdad? Claramente me quedé dormido leyendo ese estupido libro.

    ???: para mí se siente muy real, ¿Cuál sería la pesadilla?~

    ×al escuchar aquella voz me voltearia rápidamente para prepararme en caso de verme obligado a atacar pero terminaría abriendo mis ojos de par en par al ver a un sujeto idéntico a mi×

    Esto no puede ser real es imposible que lo sea.. ¿Quien eres..?

    Gyuseki 2: la pregunta ofende muchísimo, ¿Quien soy? Obviamente soy tu pero sin duda soy la mejor versión de ti.

    ×ambos quedaríamos de pie mirándonos mutuamente pero en mi caso solo estaba alerta pues no sabía las intenciones de aquel ser desconocido×

    Gyuseki 2: soy mucho más fuerte que tu. Mucho más veloz que tu. Mucho más inteligente que tu. Muchisimo más serio y despiadado que tu.

    Ya veo tu eres mí yo del pasado ¿No es así? Creí haberte sepultado en lo más profundo de mis recuerdos, justo donde no pudiera recordar nada de ti.

    Gyuseki 2: exacto eso hiciste pero no sirvió ¿Verdad? Aquí me tienes.. tu pedazo de escoria, cobarde, bueno para nada, debilucho. ¿Para que viniste al mundo? Lo único que haces es estorbarle a personas como yo

    Di todo lo que quieras pero quien siempre tendrá el control seré yo ¡Jamás voy a liberar a alguien como tu!

    Gyuseki 2: descuida eso es cuestión de tiempo las agujas del reloj ya empezaron a moverse, y una vez que el detonante aparezca frente a ti yo seré libre.

    ×en solo un segundo aquel otro Gyuseki apareció delante de mí y me atravezo el vientre usando su mano como cuchilla. para mí sorpresa el dolor de sentio tan real que no pude evitar soltar un fuerte grito de dolor al mismo tiempo que la sangre salía por mí boca×

    Gyuseki 2: no me importa si son humanos, dragones o incluso elfos.. los voy a destrozar y les quitaré sus corazones para comermelos

    ¡Aagh! ¡Ahhhh! ¡Maldito!
    No voy a dejarte hacer tal cosa.. alguien como tu no va a vencerme..

    Gyuseki 2: eso ya lo veremos..

    ×todo se oscureció de repente y al rato desperté de aquella pesadilla llevando rápidamente mí mano a la zona de mí vientre revisando que todo estuviera bien×

    Carajo.. eso fue demasiado real (¿Las agujas comenzaron a moverse? Esto no me gusta.. que me está sucediendo..)
    (Momento lore) [Debido a que le recomendaron hacer reposo unos dias, Gyuseki se encontraria en su departamento, se había quedado dormido en el sofá mientras leía un libro, para su mala suerte le tocaría tener una extraña pesadilla] Aagh mí cabeza~ ¿Hmm? Pero que clase de sitio es este.. ¿Donde estoy..? ×me levantaría del suelo para poder ver mejor la zona pero solo pude observar varios árboles carbonizados, crucifijos de gran tamaño y una densa niebla, sin mencionar que el cielo estaba teñido de rojo× Debe ser una pesadilla ¿Verdad? Claramente me quedé dormido leyendo ese estupido libro. ???: para mí se siente muy real, ¿Cuál sería la pesadilla?~ ×al escuchar aquella voz me voltearia rápidamente para prepararme en caso de verme obligado a atacar pero terminaría abriendo mis ojos de par en par al ver a un sujeto idéntico a mi× Esto no puede ser real es imposible que lo sea.. ¿Quien eres..? Gyuseki 2: la pregunta ofende muchísimo, ¿Quien soy? Obviamente soy tu pero sin duda soy la mejor versión de ti. ×ambos quedaríamos de pie mirándonos mutuamente pero en mi caso solo estaba alerta pues no sabía las intenciones de aquel ser desconocido× Gyuseki 2: soy mucho más fuerte que tu. Mucho más veloz que tu. Mucho más inteligente que tu. Muchisimo más serio y despiadado que tu. Ya veo tu eres mí yo del pasado ¿No es así? Creí haberte sepultado en lo más profundo de mis recuerdos, justo donde no pudiera recordar nada de ti. Gyuseki 2: exacto eso hiciste pero no sirvió ¿Verdad? Aquí me tienes.. tu pedazo de escoria, cobarde, bueno para nada, debilucho. ¿Para que viniste al mundo? Lo único que haces es estorbarle a personas como yo Di todo lo que quieras pero quien siempre tendrá el control seré yo ¡Jamás voy a liberar a alguien como tu! Gyuseki 2: descuida eso es cuestión de tiempo las agujas del reloj ya empezaron a moverse, y una vez que el detonante aparezca frente a ti yo seré libre. ×en solo un segundo aquel otro Gyuseki apareció delante de mí y me atravezo el vientre usando su mano como cuchilla. para mí sorpresa el dolor de sentio tan real que no pude evitar soltar un fuerte grito de dolor al mismo tiempo que la sangre salía por mí boca× Gyuseki 2: no me importa si son humanos, dragones o incluso elfos.. los voy a destrozar y les quitaré sus corazones para comermelos ¡Aagh! ¡Ahhhh! ¡Maldito! No voy a dejarte hacer tal cosa.. alguien como tu no va a vencerme.. Gyuseki 2: eso ya lo veremos.. ×todo se oscureció de repente y al rato desperté de aquella pesadilla llevando rápidamente mí mano a la zona de mí vientre revisando que todo estuviera bien× Carajo.. eso fue demasiado real (¿Las agujas comenzaron a moverse? Esto no me gusta.. que me está sucediendo..)
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  • Mi don, tu maldición
    Fandom Crossover
    Categoría Acción
    El Mito y la Condena
    En los anales ocultos de la historia humana, el nombre de los Dessendre se pronuncia con un respeto que raya en la adoración. Para los pocos que han visto rasgarse el velo de la realidad y han sobrevivido a las fauces de lo innombrable, esta dinastía es el escudo definitivo de la humanidad. Ser un Dessendre es, a ojos de los desesperados, una bendición divina; pertenecer a un linaje de héroes semidioses que, desde la Europa medieval, han caminado entre las sombras para que el mundo pueda vivir bajo la luz.

    Pero la verdad detrás de las baladas es una tragedia bañada en sangre.

    Todo comenzó con el Primer Ancestro, un coloso de barba indomable y una fuerza que desafiaba las leyes de la naturaleza. En una época de caos, forjó un pacto con una deidad primigenia y sin nombre. El precio fue devastador: la servidumbre eterna de toda su descendencia. A cambio, la entidad selló el pacto con un regalo ponzoñoso; al cumplir los catorce años, cada miembro de la sangre Dessendre despertaría un don místico único, una herramienta de destrucción diseñada específicamente para matar monstruos.

    Lo que el mundo ve como una herencia excepcional, la familia lo conoce por su verdadero nombre: una tortura generacional. Los dones no son una bendición, son las cadenas que los arrastran al matadero. A lo largo de los siglos, el árbol genealógico de los Dessendre no ha crecido hacia el cielo, sino que se ha enterrado en tumbas prematuras. Madres, padres, hijos y hermanos... la inmensa mayoría ha perecido entre gritos, desmembrados en la oscuridad por las mismas bestias que juraron cazar. Cada victoria de la familia se ha pagado con la extinción de sus propios miembros. Para el resto del mundo son leyendas vivientes; para ellos mismos, son fantasmas en lista de espera.

    A este calvario se suma la crueldad del aislamiento. Mientras los pocos salvados los alaban como deidades, la masa ignorante los ha repudiado durante siglos, tachándolos de charlatanes, locos y herejes. Los Dessendre mueren en la más absoluta soledad, protegiendo a un mundo que los desprecia, sirviendo a un dios que los condenó.

    Hoy, las cenizas de esta dinastía maldita descansan sobre los hombros de un solo hombre: Verso.

    Sobre él pesa la corona más amarga, pues Verso es una anomalía viviente. Sus catorce años quedaron atrás, y el eco de la deidad antigua jamás resonó en su espíritu. No hubo destello místico, ni fuego en sus manos, ni visiones del más allá. La sangre sagrada parece haberlo ignorado, dejándolo completamente desarmado ante la herencia familiar.

    En una dinastía donde no tener un don equivale a una sentencia de muerte inmediata, cualquiera se habría rendido al miedo. Pero Verso no es un Dessendre ordinario. Entendiendo que la debilidad sería su fin, decidió desafiar el designio de los dioses y de los monstruos. Convirtió la ausencia de magia en su mayor fortaleza, sometiéndose a un calvario de entrenamiento físico y mental que horrorizaría a sus propios ancestros. Si no nació para ser un arma, se forjaría a sí mismo en una.

    El Intelecto Arquitectónico: Mientras otros confían en la fuerza bruta de sus dones, Verso opera con una fría precisión quirúrgica. Su mente es una enciclopedia de lo arcano; disecciona la mitología, calcula las variables y estudia la anatomía de sus presas hasta encontrar la única fisura en su inmortalidad. Él no pelea contra los monstruos; los ejecuta tras haberlos desmantelado estratégicamente en su cabeza.

    La Agilidad del Espectro: Sabiendo que su cuerpo no sanará de un golpe sobrenatural, Verso perfeccionó el arte de la evasión absoluta. Se mueve con una fluidez casi fantasmal, anticipando el peligro antes de que se materialice. En el campo de batalla, es una sombra inalcanzable.

    El Arsenal de la Venganza: Su cuerpo es una extensión viviente de cualquier herramienta de muerte. Manipula con igual maestría las espadas de plata bendecidas que sus antepasados usaron en las Cruzadas, como el armamento táctico y balístico más avanzado de la era moderna.

    Verso Dessendre camina hacia la noche sabiendo que es el eslabón más frágil de una cadena de mártires, pero también el más implacable. No tiene el poder de un dios, pero posee la voluntad inquebrantable de los hombres que se niegan a morir.

    "Mis antepasados murieron protegiendo este mundo con la magia de una deidad que nos odia. Yo no tengo milagros. Solo tengo mi ingenio, mi velocidad y un arsenal de hierro. Y esta noche, eso será más que suficiente para demostrarles a los monstruos por qué deberían temernos a los humanos."
    — Verso Dessendre.

    ____________________________________
    «Época actual»

    Había llegado a la mansión Dessendre una nota, una petición. Se decía qué en una antigua central eléctrica abandonada se habían hallado cuerpos sin vida. La policía había determinado qué se trataba de "suicidas desangrándose hasta morir". ¿Quién carajo pensaría qué encontrar cuerpos desangrados sería por suicidio? Solo policías queriendo huir del inminente destino.

    Verso, un hombre de mediana edad, pisando ya los 40's. Sabía lo qué dicha carta solicitaba y a qué cláse de esperpentos se refería. Por lo qué tomó su equipamiento, lo subió a la camioneta tipo Jeep todo terreno qué guardaba en uno de lo garages y se encaminó a plena luz del día cayendo por el oeste, rumbo a la dichosa central eléctrica.

    «Hoy solo quería recostarme y ver televisión cómo la gente común, pero aquí vamos de nuevo»

    Se veía en su rostro rebosante de "emoción" el poco interés qué tenía, pero se tomaba muy en serio el trabajo; era la clase de hombre qué jamás subestimaría una situación peligrosa.

    Pasaron un par de horas conduciendo, el sol había caído por completo y era solo la luna la qué observaba desde el firmamento.
    Llegó al lugar, se estacionó en lo qué era un parking abandonado a su suerte, sucio, amplio y totalmente vacío hasta ahora.

    El hombre se preparó, un par de dagas ocultas bajo la gabardina, una ballesta de mano en la funda de su espalda, la espada de plata envainada a su costado izquierdo, el colgante en forma de cruz a la altura de la clavícula y un frasco qué ocultó en el bolsillo superior izquierdo de la gabardina. Tomó también una lámpara de baterías con la mano izuquierda y cerró la camioneta con llave.

    Estaba ahora en la entrada, se veía tétrico y lo qué daba una sensación escalofriante era qué no se escuchaba nada más qué el viento zarandeando uno qué otro cable o láminas de metal qué golpeaban entre sí.

    Inspiró y exhaló con tranquilidad achinando los ojos, para posteriormente abrirlos por completo y adentrarse en el lugar lentamente, observando a todos lados y en todas direcciones. Podría ser qué hubiese uno de esos seres o quizás le tocaría regresar a casa a descansar.
    El Mito y la Condena En los anales ocultos de la historia humana, el nombre de los Dessendre se pronuncia con un respeto que raya en la adoración. Para los pocos que han visto rasgarse el velo de la realidad y han sobrevivido a las fauces de lo innombrable, esta dinastía es el escudo definitivo de la humanidad. Ser un Dessendre es, a ojos de los desesperados, una bendición divina; pertenecer a un linaje de héroes semidioses que, desde la Europa medieval, han caminado entre las sombras para que el mundo pueda vivir bajo la luz. Pero la verdad detrás de las baladas es una tragedia bañada en sangre. Todo comenzó con el Primer Ancestro, un coloso de barba indomable y una fuerza que desafiaba las leyes de la naturaleza. En una época de caos, forjó un pacto con una deidad primigenia y sin nombre. El precio fue devastador: la servidumbre eterna de toda su descendencia. A cambio, la entidad selló el pacto con un regalo ponzoñoso; al cumplir los catorce años, cada miembro de la sangre Dessendre despertaría un don místico único, una herramienta de destrucción diseñada específicamente para matar monstruos. Lo que el mundo ve como una herencia excepcional, la familia lo conoce por su verdadero nombre: una tortura generacional. Los dones no son una bendición, son las cadenas que los arrastran al matadero. A lo largo de los siglos, el árbol genealógico de los Dessendre no ha crecido hacia el cielo, sino que se ha enterrado en tumbas prematuras. Madres, padres, hijos y hermanos... la inmensa mayoría ha perecido entre gritos, desmembrados en la oscuridad por las mismas bestias que juraron cazar. Cada victoria de la familia se ha pagado con la extinción de sus propios miembros. Para el resto del mundo son leyendas vivientes; para ellos mismos, son fantasmas en lista de espera. A este calvario se suma la crueldad del aislamiento. Mientras los pocos salvados los alaban como deidades, la masa ignorante los ha repudiado durante siglos, tachándolos de charlatanes, locos y herejes. Los Dessendre mueren en la más absoluta soledad, protegiendo a un mundo que los desprecia, sirviendo a un dios que los condenó. Hoy, las cenizas de esta dinastía maldita descansan sobre los hombros de un solo hombre: Verso. Sobre él pesa la corona más amarga, pues Verso es una anomalía viviente. Sus catorce años quedaron atrás, y el eco de la deidad antigua jamás resonó en su espíritu. No hubo destello místico, ni fuego en sus manos, ni visiones del más allá. La sangre sagrada parece haberlo ignorado, dejándolo completamente desarmado ante la herencia familiar. En una dinastía donde no tener un don equivale a una sentencia de muerte inmediata, cualquiera se habría rendido al miedo. Pero Verso no es un Dessendre ordinario. Entendiendo que la debilidad sería su fin, decidió desafiar el designio de los dioses y de los monstruos. Convirtió la ausencia de magia en su mayor fortaleza, sometiéndose a un calvario de entrenamiento físico y mental que horrorizaría a sus propios ancestros. Si no nació para ser un arma, se forjaría a sí mismo en una. El Intelecto Arquitectónico: Mientras otros confían en la fuerza bruta de sus dones, Verso opera con una fría precisión quirúrgica. Su mente es una enciclopedia de lo arcano; disecciona la mitología, calcula las variables y estudia la anatomía de sus presas hasta encontrar la única fisura en su inmortalidad. Él no pelea contra los monstruos; los ejecuta tras haberlos desmantelado estratégicamente en su cabeza. La Agilidad del Espectro: Sabiendo que su cuerpo no sanará de un golpe sobrenatural, Verso perfeccionó el arte de la evasión absoluta. Se mueve con una fluidez casi fantasmal, anticipando el peligro antes de que se materialice. En el campo de batalla, es una sombra inalcanzable. El Arsenal de la Venganza: Su cuerpo es una extensión viviente de cualquier herramienta de muerte. Manipula con igual maestría las espadas de plata bendecidas que sus antepasados usaron en las Cruzadas, como el armamento táctico y balístico más avanzado de la era moderna. Verso Dessendre camina hacia la noche sabiendo que es el eslabón más frágil de una cadena de mártires, pero también el más implacable. No tiene el poder de un dios, pero posee la voluntad inquebrantable de los hombres que se niegan a morir. "Mis antepasados murieron protegiendo este mundo con la magia de una deidad que nos odia. Yo no tengo milagros. Solo tengo mi ingenio, mi velocidad y un arsenal de hierro. Y esta noche, eso será más que suficiente para demostrarles a los monstruos por qué deberían temernos a los humanos." — Verso Dessendre. ____________________________________ «Época actual» Había llegado a la mansión Dessendre una nota, una petición. Se decía qué en una antigua central eléctrica abandonada se habían hallado cuerpos sin vida. La policía había determinado qué se trataba de "suicidas desangrándose hasta morir". ¿Quién carajo pensaría qué encontrar cuerpos desangrados sería por suicidio? Solo policías queriendo huir del inminente destino. Verso, un hombre de mediana edad, pisando ya los 40's. Sabía lo qué dicha carta solicitaba y a qué cláse de esperpentos se refería. Por lo qué tomó su equipamiento, lo subió a la camioneta tipo Jeep todo terreno qué guardaba en uno de lo garages y se encaminó a plena luz del día cayendo por el oeste, rumbo a la dichosa central eléctrica. «Hoy solo quería recostarme y ver televisión cómo la gente común, pero aquí vamos de nuevo» Se veía en su rostro rebosante de "emoción" el poco interés qué tenía, pero se tomaba muy en serio el trabajo; era la clase de hombre qué jamás subestimaría una situación peligrosa. Pasaron un par de horas conduciendo, el sol había caído por completo y era solo la luna la qué observaba desde el firmamento. Llegó al lugar, se estacionó en lo qué era un parking abandonado a su suerte, sucio, amplio y totalmente vacío hasta ahora. El hombre se preparó, un par de dagas ocultas bajo la gabardina, una ballesta de mano en la funda de su espalda, la espada de plata envainada a su costado izquierdo, el colgante en forma de cruz a la altura de la clavícula y un frasco qué ocultó en el bolsillo superior izquierdo de la gabardina. Tomó también una lámpara de baterías con la mano izuquierda y cerró la camioneta con llave. Estaba ahora en la entrada, se veía tétrico y lo qué daba una sensación escalofriante era qué no se escuchaba nada más qué el viento zarandeando uno qué otro cable o láminas de metal qué golpeaban entre sí. Inspiró y exhaló con tranquilidad achinando los ojos, para posteriormente abrirlos por completo y adentrarse en el lugar lentamente, observando a todos lados y en todas direcciones. Podría ser qué hubiese uno de esos seres o quizás le tocaría regresar a casa a descansar.
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  • ??: Voy a matarte. ¿Que pasa con esa mirada, Idiota?.
    Sniffles: ¿Tienes algo que decirme, basura?.
    Líder del Grupo: Enloqueció. Sniffles, hazlo bien. Estás siendo demasiado blando.
    Sniffles: ¡Te mataré, desgraciado!.
    Grupo: ¡Eso es!.
    Sniffles: Basura. ¿Ahora lo entiendes?. Dilo de nuevo imbécil.
    Líder del Grupo: ¿Ya terminaste?. Vamos a tomar una copa.

    -El Vermilinguo desató su ira cuando ese humano que no paraba de hacerle bullying y golpearlo cada día en la preparatoria. Al fín, siente que hizó justicia al devolverlo cada golpe e insulto que recibió en el pasado. Y el grupo de pandillero, compañeros de la universidad que lo estaban observando miran con asombro y deleite a Sniffles.-
    ??: Voy a matarte. ¿Que pasa con esa mirada, Idiota?. Sniffles: ¿Tienes algo que decirme, basura?. Líder del Grupo: Enloqueció. Sniffles, hazlo bien. Estás siendo demasiado blando. Sniffles: ¡Te mataré, desgraciado!. Grupo: ¡Eso es!. Sniffles: Basura. ¿Ahora lo entiendes?. Dilo de nuevo imbécil. Líder del Grupo: ¿Ya terminaste?. Vamos a tomar una copa. -El Vermilinguo desató su ira cuando ese humano que no paraba de hacerle bullying y golpearlo cada día en la preparatoria. Al fín, siente que hizó justicia al devolverlo cada golpe e insulto que recibió en el pasado. Y el grupo de pandillero, compañeros de la universidad que lo estaban observando miran con asombro y deleite a Sniffles.-
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  • 𝐈𝐒𝐏𝐑𝐈𝐍𝐒𝐄𝐒𝐒𝐀𝐍

    𝑌𝑜... 𝑛𝑜 𝑞𝑢𝑒𝑟𝑖𝑎 𝘩𝑎𝑐𝑒𝑟𝑙𝑜 𝑝𝑒𝑟𝑜... 𝑚𝑒 𝑜𝑏𝑙𝑖𝑔𝑜. 𝐸𝑙 𝑚𝑒 𝑜𝑏𝑙𝑖𝑔𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑠𝑢 𝑚𝑎𝑙𝑑𝑖𝑡𝑎 𝑖𝑛𝑠𝑖𝑠𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎 𝑦 𝑎𝘩𝑜𝑟𝑎 𝑝𝑜𝑟 𝑠𝑢 𝑐𝑢𝑙𝑝𝑎 𝑚𝑖𝑠 𝑑𝑖𝑎𝑠 𝑠𝑖𝑛 𝑖𝑛𝑐𝑖𝑑𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎𝑠 𝑣𝑢𝑒𝑙𝑣𝑒𝑛 𝑎 𝑐𝑒𝑟𝑜...

    Patinar sobre hielo era más que un hobbie.
    Para Sienna era liberador, terapéutico y ayudaba a mantener a raya cualquier recuerdo o impulso de su pasado que pudiera orillarla a cometer algún... error.

    Había una pista comunitaria pero solía estar repleta con grupos de estudiantes o chicos que les gustaba experimentar... y no es que fuera una experta pero ya tenía más experiencia así que prefería entrenar en un sitio más tranquilo.

    Había un lago congelado cerca de la preparatoria local, lo suficientemente apartado del bullicio estudiantil para permitirse un momento de paz y concentración.
    Antes de colocarse los patines y adentrarse en el hielo hizo algunos estiramientos como preparación física; después estuvo lista para iniciar.
    Con patines puestos, se colocó sus audífonos y reprodujo su playlist especialmente creada para sus sesiones.

    𝑩𝒖𝒕 𝒘𝒉𝒆𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒔𝒖𝒏 𝒘𝒆𝒏𝒕 𝒅𝒐𝒘𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒔𝒕𝒂𝒓𝒔 𝒄𝒂𝒎𝒆 𝒐𝒖𝒕 𝒔𝒉𝒆 𝒉𝒆𝒂𝒓𝒅 𝒕𝒉𝒆𝒎 𝒔𝒉𝒐𝒖𝒕 𝑭𝒇 𝒚𝒐𝒖 𝒔𝒊𝒏𝒈 𝒍𝒐𝒖𝒅 𝒂𝒏𝒅 𝒄𝒍𝒆𝒂𝒓 𝑺𝒐𝒎𝒆𝒐𝒏𝒆 𝒑𝒂𝒔𝒔𝒊𝒏𝒈 𝒃𝒚 𝒘𝒊𝒍𝒍 𝒔𝒖𝒓𝒆𝒍𝒚 𝒉𝒆𝒂𝒓 𝒚𝒐𝒖 𝑵𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒄𝒂𝒏'𝒕 𝒃𝒆 𝒂𝒇𝒓𝒂𝒊𝒅...

    El singular estilo de Emilie Autumn acompañó su rutina.
    Eran la melodía, el hielo, ella y... ¿Él?

    Estaba tan concentrada que no notó la presencia de un chico que la observaba desde los árboles.
    Quizás la siguió o la vio por casualidad mientras caminaba por el sendero... por el motivo que fuera no le hacía gracia, era incómodo.

    Se quitó los audífonos y patinó a la orilla sin decir nada, ignorando completamente al recién llegado; este al sentir el rechazo olímpico lo tomó como una invitación a acercarse, todo lo contrario a lo que ella transmitía.

    —Hola. Te vi patinando y déjame decirte que...
    —No me interesa—. Cortó de tajo y se sentó para quitarse los patines.
    —Tranquila, yo sólo quería decirte lo bien que lo haces y...
    —Ya lo hiciste, ¿no? Puedes irte.
    —¿Y si te invito...?
    —No, gracias—. Se calzó las botas oscuras que solía usar cuando iba a esa zona boscosa y se puso de pie sin mirar al chico.
    —No seas pesada y acepta.
    —No me interesa. ¿Acaso hablo en francés?

    Ahí ambos perdieron la paciencia y a continuación el desenlace marcó el fin de sus días sin incidentes.

    —¡𝑃𝑒𝑟𝑟𝑎 𝑒𝑠𝑡𝑖𝑟𝑎𝑑𝑎.ᐟ
    𝐵𝑟𝑎𝑚𝑜 𝑠𝑖𝑛 𝑎𝑝𝑖𝑐𝑒 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑔𝑎𝑙𝑎𝑛𝑡𝑒𝑟𝑖𝑎 𝑦 𝑓𝑎𝑙𝑠𝑎 𝑎𝑚𝑎𝑏𝑖𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒𝑙 𝑖𝑛𝑖𝑐𝑖𝑜.
    𝑆𝑒 𝑎𝑐𝑒𝑟𝑐𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑡𝑜𝑑𝑎 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑜𝑛 𝑑𝑒 𝑑𝑎𝑛̃𝑎𝑟𝑙𝑎 𝑦 𝑒𝑠𝑒 𝑓𝑢𝑒 𝑠𝑢 𝑒𝑟𝑟𝑜𝑟 𝑝𝑜𝑟𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑢𝑛𝑐𝑎 𝑠𝑎𝑏𝑒𝑠 𝑐𝑜𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑑𝑒𝑚𝑜𝑛𝑖𝑜𝑠 𝑐𝑎𝑟𝑔𝑎 𝑙𝑎 𝑔𝑒𝑛𝑡𝑒.

    𝑆𝑖𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑒 𝑡𝑒𝑚𝑏𝑙𝑎𝑟𝑎 𝑒𝑙 𝑝𝑢𝑙𝑠𝑜 𝑙𝑒𝑣𝑎𝑛𝑡𝑜 𝑢𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑝𝑎𝑡𝑖𝑛𝑒𝑠 𝑦 𝑙𝑒 𝑎𝑠𝑒𝑠𝑡𝑜 𝑢𝑛 𝑔𝑜𝑙𝑝𝑒 𝑑𝑖𝑟𝑒𝑐𝑡𝑜 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑠𝑖𝑒𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑜 𝑑𝑒𝑠𝑐𝑜𝑙𝑜𝑐𝑜.

    𝑈𝑛𝑜.
    𝐷𝑜𝑠.
    𝑇𝑟𝑒𝑠.

    𝐸𝑙 𝘩𝑖𝑒𝑙𝑜 𝑒𝑚𝑝𝑒𝑧𝑜 𝑎 𝑡𝑒𝑛̃𝑖𝑟𝑠𝑒 𝑑𝑒 𝑟𝑜𝑗𝑜.
    𝑅𝑜𝑗𝑜 𝑠𝑎𝑛𝑔𝑟𝑒.
    𝑆𝑢 𝑚𝑖𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑎𝑧𝑢𝑙 𝑦 𝑐𝑎𝑙𝑖𝑑𝑎 𝑑𝑒 𝑝𝑟𝑜𝑛𝑡𝑜 𝑠𝑒 𝑠𝑖𝑛𝑡𝑖𝑜 𝑡𝑎𝑛 𝑓𝑟𝑖𝑎 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑒𝑠𝑒 𝑚𝑖𝑠𝑚𝑜 𝘩𝑖𝑒𝑙𝑜.

    𝐿𝑜 𝑚𝑖𝑟𝑜 𝑎𝘩𝑖 𝑡𝑖𝑟𝑎𝑑𝑜. 𝑀𝑢𝑒𝑟𝑡𝑜 𝑜 𝑖𝑛𝑐𝑜𝑛𝑠𝑐𝑖𝑒𝑛𝑡𝑒, 𝑛𝑜 𝑙𝑜 𝑠𝑎𝑏𝑖𝑎, 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑏𝑎 𝑠𝑒𝑔𝑢𝑟𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑜 𝑣𝑜𝑙𝑣𝑒𝑟𝑖𝑎 𝑎 𝑚𝑜𝑙𝑒𝑠𝑡𝑎𝑟𝑙𝑎...

    𝐈𝐒𝐏𝐑𝐈𝐍𝐒𝐄𝐒𝐒𝐀𝐍 𝑌𝑜... 𝑛𝑜 𝑞𝑢𝑒𝑟𝑖𝑎 𝘩𝑎𝑐𝑒𝑟𝑙𝑜 𝑝𝑒𝑟𝑜... 𝑚𝑒 𝑜𝑏𝑙𝑖𝑔𝑜. 𝐸𝑙 𝑚𝑒 𝑜𝑏𝑙𝑖𝑔𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑠𝑢 𝑚𝑎𝑙𝑑𝑖𝑡𝑎 𝑖𝑛𝑠𝑖𝑠𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎 𝑦 𝑎𝘩𝑜𝑟𝑎 𝑝𝑜𝑟 𝑠𝑢 𝑐𝑢𝑙𝑝𝑎 𝑚𝑖𝑠 𝑑𝑖𝑎𝑠 𝑠𝑖𝑛 𝑖𝑛𝑐𝑖𝑑𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎𝑠 𝑣𝑢𝑒𝑙𝑣𝑒𝑛 𝑎 𝑐𝑒𝑟𝑜... Patinar sobre hielo era más que un hobbie. Para Sienna era liberador, terapéutico y ayudaba a mantener a raya cualquier recuerdo o impulso de su pasado que pudiera orillarla a cometer algún... error. Había una pista comunitaria pero solía estar repleta con grupos de estudiantes o chicos que les gustaba experimentar... y no es que fuera una experta pero ya tenía más experiencia así que prefería entrenar en un sitio más tranquilo. Había un lago congelado cerca de la preparatoria local, lo suficientemente apartado del bullicio estudiantil para permitirse un momento de paz y concentración. Antes de colocarse los patines y adentrarse en el hielo hizo algunos estiramientos como preparación física; después estuvo lista para iniciar. Con patines puestos, se colocó sus audífonos y reprodujo su playlist especialmente creada para sus sesiones. 𝑩𝒖𝒕 𝒘𝒉𝒆𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒔𝒖𝒏 𝒘𝒆𝒏𝒕 𝒅𝒐𝒘𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒔𝒕𝒂𝒓𝒔 𝒄𝒂𝒎𝒆 𝒐𝒖𝒕 𝒔𝒉𝒆 𝒉𝒆𝒂𝒓𝒅 𝒕𝒉𝒆𝒎 𝒔𝒉𝒐𝒖𝒕 𝑭𝒇 𝒚𝒐𝒖 𝒔𝒊𝒏𝒈 𝒍𝒐𝒖𝒅 𝒂𝒏𝒅 𝒄𝒍𝒆𝒂𝒓 𝑺𝒐𝒎𝒆𝒐𝒏𝒆 𝒑𝒂𝒔𝒔𝒊𝒏𝒈 𝒃𝒚 𝒘𝒊𝒍𝒍 𝒔𝒖𝒓𝒆𝒍𝒚 𝒉𝒆𝒂𝒓 𝒚𝒐𝒖 𝑵𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒄𝒂𝒏'𝒕 𝒃𝒆 𝒂𝒇𝒓𝒂𝒊𝒅... El singular estilo de Emilie Autumn acompañó su rutina. Eran la melodía, el hielo, ella y... ¿Él? Estaba tan concentrada que no notó la presencia de un chico que la observaba desde los árboles. Quizás la siguió o la vio por casualidad mientras caminaba por el sendero... por el motivo que fuera no le hacía gracia, era incómodo. Se quitó los audífonos y patinó a la orilla sin decir nada, ignorando completamente al recién llegado; este al sentir el rechazo olímpico lo tomó como una invitación a acercarse, todo lo contrario a lo que ella transmitía. —Hola. Te vi patinando y déjame decirte que... —No me interesa—. Cortó de tajo y se sentó para quitarse los patines. —Tranquila, yo sólo quería decirte lo bien que lo haces y... —Ya lo hiciste, ¿no? Puedes irte. —¿Y si te invito...? —No, gracias—. Se calzó las botas oscuras que solía usar cuando iba a esa zona boscosa y se puso de pie sin mirar al chico. —No seas pesada y acepta. —No me interesa. ¿Acaso hablo en francés? Ahí ambos perdieron la paciencia y a continuación el desenlace marcó el fin de sus días sin incidentes. —¡𝑃𝑒𝑟𝑟𝑎 𝑒𝑠𝑡𝑖𝑟𝑎𝑑𝑎.ᐟ 𝐵𝑟𝑎𝑚𝑜 𝑠𝑖𝑛 𝑎𝑝𝑖𝑐𝑒 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑔𝑎𝑙𝑎𝑛𝑡𝑒𝑟𝑖𝑎 𝑦 𝑓𝑎𝑙𝑠𝑎 𝑎𝑚𝑎𝑏𝑖𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒𝑙 𝑖𝑛𝑖𝑐𝑖𝑜. 𝑆𝑒 𝑎𝑐𝑒𝑟𝑐𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑡𝑜𝑑𝑎 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑜𝑛 𝑑𝑒 𝑑𝑎𝑛̃𝑎𝑟𝑙𝑎 𝑦 𝑒𝑠𝑒 𝑓𝑢𝑒 𝑠𝑢 𝑒𝑟𝑟𝑜𝑟 𝑝𝑜𝑟𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑢𝑛𝑐𝑎 𝑠𝑎𝑏𝑒𝑠 𝑐𝑜𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑑𝑒𝑚𝑜𝑛𝑖𝑜𝑠 𝑐𝑎𝑟𝑔𝑎 𝑙𝑎 𝑔𝑒𝑛𝑡𝑒. 𝑆𝑖𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑒 𝑡𝑒𝑚𝑏𝑙𝑎𝑟𝑎 𝑒𝑙 𝑝𝑢𝑙𝑠𝑜 𝑙𝑒𝑣𝑎𝑛𝑡𝑜 𝑢𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑝𝑎𝑡𝑖𝑛𝑒𝑠 𝑦 𝑙𝑒 𝑎𝑠𝑒𝑠𝑡𝑜 𝑢𝑛 𝑔𝑜𝑙𝑝𝑒 𝑑𝑖𝑟𝑒𝑐𝑡𝑜 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑠𝑖𝑒𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑜 𝑑𝑒𝑠𝑐𝑜𝑙𝑜𝑐𝑜. 𝑈𝑛𝑜. 𝐷𝑜𝑠. 𝑇𝑟𝑒𝑠. 𝐸𝑙 𝘩𝑖𝑒𝑙𝑜 𝑒𝑚𝑝𝑒𝑧𝑜 𝑎 𝑡𝑒𝑛̃𝑖𝑟𝑠𝑒 𝑑𝑒 𝑟𝑜𝑗𝑜. 𝑅𝑜𝑗𝑜 𝑠𝑎𝑛𝑔𝑟𝑒. 𝑆𝑢 𝑚𝑖𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑎𝑧𝑢𝑙 𝑦 𝑐𝑎𝑙𝑖𝑑𝑎 𝑑𝑒 𝑝𝑟𝑜𝑛𝑡𝑜 𝑠𝑒 𝑠𝑖𝑛𝑡𝑖𝑜 𝑡𝑎𝑛 𝑓𝑟𝑖𝑎 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑒𝑠𝑒 𝑚𝑖𝑠𝑚𝑜 𝘩𝑖𝑒𝑙𝑜. 𝐿𝑜 𝑚𝑖𝑟𝑜 𝑎𝘩𝑖 𝑡𝑖𝑟𝑎𝑑𝑜. 𝑀𝑢𝑒𝑟𝑡𝑜 𝑜 𝑖𝑛𝑐𝑜𝑛𝑠𝑐𝑖𝑒𝑛𝑡𝑒, 𝑛𝑜 𝑙𝑜 𝑠𝑎𝑏𝑖𝑎, 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑏𝑎 𝑠𝑒𝑔𝑢𝑟𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑜 𝑣𝑜𝑙𝑣𝑒𝑟𝑖𝑎 𝑎 𝑚𝑜𝑙𝑒𝑠𝑡𝑎𝑟𝑙𝑎...
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    Dra Luna Steel

    -Habían pasado eras desde la última vez que algo había cambiado.-

    -Eras antes de los imperios.

    -Eras antes de los reyes.

    -Eras antes incluso de que existieran los nombres con los que las civilizaciones modernas describían el cielo.

    -Durante incontables edades el huevo había permanecido inmóvil.

    -Sepultado.

    -Olvidado.

    -Transportado de un lugar a otro.

    -Confundido con una piedra.

    -Vendido.

    -Abandonado.

    -Recuperado.

    -Olvidado otra vez.

    -Siempre inmóvil.

    -Siempre silencioso.

    -Siempre muerto.

    -O al menos eso parecía.

    -Pero algo era diferente ahora.

    -No era el calor.

    -No era la magia.

    -No eran los instrumentos que lo examinaban día y noche.

    -No eran las preguntas.

    -No eran las teorías.

    -Era algo más difícil de medir.

    -Algo que ningún escáner había detectado.

    -Algo que ninguna fórmula había conseguido registrar.

    -Alguien seguía regresando.

    -Alguien le seguía hablando.

    -Alguien seguía intentando comprender.

    -Y por primera vez en mucho tiempo...

    -El silencio ya no parecía tan absoluto.

    -Muy lentamente.

    -Tan lentamente que ningún ojo podría apreciarlo.

    -Una diminuta grieta apareció en la capa más profunda de piedra fosilizada.

    -Mucho más abajo de donde alcanzaban los escáneres.

    -Mucho más abajo de donde llegaban las herramientas.

    -No era visible.

    -No todavía.

    -Pero estaba allí.

    -Y por primera vez desde hacía incontables eras...

    -Algo comenzó a recordar.
    [Luna_I_UMBRA] -Habían pasado eras desde la última vez que algo había cambiado.- -Eras antes de los imperios. -Eras antes de los reyes. -Eras antes incluso de que existieran los nombres con los que las civilizaciones modernas describían el cielo. -Durante incontables edades el huevo había permanecido inmóvil. -Sepultado. -Olvidado. -Transportado de un lugar a otro. -Confundido con una piedra. -Vendido. -Abandonado. -Recuperado. -Olvidado otra vez. -Siempre inmóvil. -Siempre silencioso. -Siempre muerto. -O al menos eso parecía. -Pero algo era diferente ahora. -No era el calor. -No era la magia. -No eran los instrumentos que lo examinaban día y noche. -No eran las preguntas. -No eran las teorías. -Era algo más difícil de medir. -Algo que ningún escáner había detectado. -Algo que ninguna fórmula había conseguido registrar. -Alguien seguía regresando. -Alguien le seguía hablando. -Alguien seguía intentando comprender. -Y por primera vez en mucho tiempo... -El silencio ya no parecía tan absoluto. -Muy lentamente. -Tan lentamente que ningún ojo podría apreciarlo. -Una diminuta grieta apareció en la capa más profunda de piedra fosilizada. -Mucho más abajo de donde alcanzaban los escáneres. -Mucho más abajo de donde llegaban las herramientas. -No era visible. -No todavía. -Pero estaba allí. -Y por primera vez desde hacía incontables eras... -Algo comenzó a recordar.
    Me encocora
    Me shockea
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