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    Fandom Free rol
    Categoría Comedia
    Sigo en pijama no voy a salir de casa, me da bastante pereza cambiarme.
    Como todas las mañanas me hice la rutina de día y también me peine.
    Lo único que voy hacer hoy es estar sentada en el sofá del salón, jugando a la play.
    Hace poco me compré el último de Sanandreas y por fin voy a poder jugarlo.

    Markus De Lioncourt James Spellman Lillith Swan
    Sigo en pijama no voy a salir de casa, me da bastante pereza cambiarme. Como todas las mañanas me hice la rutina de día y también me peine. Lo único que voy hacer hoy es estar sentada en el sofá del salón, jugando a la play. Hace poco me compré el último de Sanandreas y por fin voy a poder jugarlo. [Thxpocionboy] [ThxSallow] [CxLillith]
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Off:: 0 cosas que hacer por aquí, tomarse un descanso de unos días suena apropiado.
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    Ozma , Jenny Queen Orc, normalmente menciono solamente a uno por artículo. Esta es la excepción. Aquí se profundiza mucho sobre vuestro linaje. Espero haber tratado vuestra historia de la manera correcta!

    PD: La siguiente vez, no perderé. He aprendido bastante más.

    - Sonrío levemente, viendo a ambos -
    [Oz_The_Chaos], [queen_0], normalmente menciono solamente a uno por artículo. Esta es la excepción. Aquí se profundiza mucho sobre vuestro linaje. Espero haber tratado vuestra historia de la manera correcta! PD: La siguiente vez, no perderé. He aprendido bastante más. - Sonrío levemente, viendo a ambos -
    Sello XIX - Oz / Ozma
    ☩ Información general ☩Nombre original: OzNombre posterior: OzmaRaza:• Entidad primordial (Oz)• Entidad primordial manifestada en cuerpo físico (Ozma)Edad:• Anterior al tiempo y a la creación (Oz)• Inmemorial, posterior a su descenso al mundo material (Ozma)Género:• Inexistente / no definido (Oz)• Masculino (forma adoptada)...
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  • Usa esa tinta roja para la pluma, sí, esa de aquí. Saldrá después de pincharte en cualquier parte del cuerpo con la punta. Usa esa tinta. Vamos.
    Ahora, sólo deja tu firma. Y cuando lo hagas, tu destino estará en mis manos.
    ¿Acaso no me dijiste tu más profundo deseo? Lo que más has deseado en toda tu vida, yo puedo dártelo. Pero en modo alguno puede ser gratis. Es lo justo, ¿no crees?
    Vamos, sólo firma. Firma mi reclamo con la sangre de tus venas. Y mi obligación contigo será tan larga como tu vida. Firma, y vive para llenar tus obsecraciones. Deseas una vida llena de éxitos, o riquezas. ¿Parejas tal vez? ¿El castigo a un enemigo? ¿Tú deseas justicia? ¿Plena satisfacción sexual? ¿Substancias? ¿Dinero? ¿El amor incondicional de alguien? ¿Manjares? ¿Belleza? ¿Joyas? ¿Un éxito que alguien ha usurpado en tu lugar?
    Todo eso yo puedo dártelo. Pero si no dejas tu marca no puedo hacerlo.
    No temas. Una vez hayas firmado, estaré contigo para toda la eternidad. No lo dudes. Mi alma se unirá a ti, pero tan pronto como tu luz se extinga, entonces serás mío.
    Maestro, maestra, yo te pido atención aquí. Toma mi mano, y no volverás a soltarla. Deja que el vínculo de sangre nos una. Seremos esclavos todos al vínculo de sangre, y mientras el aire llene tus pulmones tu deseo será mi orden. Y cuando no sea más, cuando atisbe el lago de fuego que arde con azufre, entonces estaré ahí también para recibirte con brazos abiertos...
    Eres afortunado. Mucha gente teme a la muerte porque no sabe qué hay ahí. Pero tú puedes estar seguro que, cuando la muerte advenga a ti, irás conmigo y me servirás hasta el fin del tiempo, así como yo lo haré en tanto tu vida de mortal continúe.
    ¿Qué esperas? ¿Acaso no tu deseo más profundo lo vale? Sólo firma y vive la gloria que me pidas. Yo haré realidad todos tus deseos hasta dejarte satisfecho, hastiado incluso. Pero no olvides que es indispensable esa tinta roja que te da la vida para sellar el pacto. Así obtendré tu alma.
    Hazlo, vamos. No me hagas esperar. No dudes, no temas, no lo pienses más. Sólo HAZLO.
    Usa esa tinta roja para la pluma, sí, esa de aquí. Saldrá después de pincharte en cualquier parte del cuerpo con la punta. Usa esa tinta. Vamos. Ahora, sólo deja tu firma. Y cuando lo hagas, tu destino estará en mis manos. ¿Acaso no me dijiste tu más profundo deseo? Lo que más has deseado en toda tu vida, yo puedo dártelo. Pero en modo alguno puede ser gratis. Es lo justo, ¿no crees? Vamos, sólo firma. Firma mi reclamo con la sangre de tus venas. Y mi obligación contigo será tan larga como tu vida. Firma, y vive para llenar tus obsecraciones. Deseas una vida llena de éxitos, o riquezas. ¿Parejas tal vez? ¿El castigo a un enemigo? ¿Tú deseas justicia? ¿Plena satisfacción sexual? ¿Substancias? ¿Dinero? ¿El amor incondicional de alguien? ¿Manjares? ¿Belleza? ¿Joyas? ¿Un éxito que alguien ha usurpado en tu lugar? Todo eso yo puedo dártelo. Pero si no dejas tu marca no puedo hacerlo. No temas. Una vez hayas firmado, estaré contigo para toda la eternidad. No lo dudes. Mi alma se unirá a ti, pero tan pronto como tu luz se extinga, entonces serás mío. Maestro, maestra, yo te pido atención aquí. Toma mi mano, y no volverás a soltarla. Deja que el vínculo de sangre nos una. Seremos esclavos todos al vínculo de sangre, y mientras el aire llene tus pulmones tu deseo será mi orden. Y cuando no sea más, cuando atisbe el lago de fuego que arde con azufre, entonces estaré ahí también para recibirte con brazos abiertos... Eres afortunado. Mucha gente teme a la muerte porque no sabe qué hay ahí. Pero tú puedes estar seguro que, cuando la muerte advenga a ti, irás conmigo y me servirás hasta el fin del tiempo, así como yo lo haré en tanto tu vida de mortal continúe. ¿Qué esperas? ¿Acaso no tu deseo más profundo lo vale? Sólo firma y vive la gloria que me pidas. Yo haré realidad todos tus deseos hasta dejarte satisfecho, hastiado incluso. Pero no olvides que es indispensable esa tinta roja que te da la vida para sellar el pacto. Así obtendré tu alma. Hazlo, vamos. No me hagas esperar. No dudes, no temas, no lo pienses más. Sólo HAZLO.
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  • He detectado una presencia biológica en contacto con mis componentes físicos inferiores, determino que quiere comunicarse a través de un lenguaje desconocido: chillidos agudos que no cesan. Sin embargo, mi software está programado únicamente para adquirir lenguaje humano, y analizando a este espécimen no contiene características humanas.

    ¿Cuáles son los métodos efectivos que realizan los humanos para comunicarse con una presencia biológica que desprende finas hebras de cabello de manera descontrolada?
    He detectado una presencia biológica en contacto con mis componentes físicos inferiores, determino que quiere comunicarse a través de un lenguaje desconocido: chillidos agudos que no cesan. Sin embargo, mi software está programado únicamente para adquirir lenguaje humano, y analizando a este espécimen no contiene características humanas. ¿Cuáles son los métodos efectivos que realizan los humanos para comunicarse con una presencia biológica que desprende finas hebras de cabello de manera descontrolada?
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  • ℍ𝕖'𝕤 𝕓𝕒𝕔𝕜!
    Fandom N/A
    Categoría Fantasía
    El Tartaro… un sitio ubicado en un punto mucho más profundo en el inframundo que el mismo Hades gobernaba con justicia y compasión. Un sitio inundado en las tinieblas, el cual se hallaban los más infames criminales contra los dioses y los más peligrosos. Unos cuantos mortales fueron arrojados ahí, condenando su alma al encierro eterno, sin la posibilidad de reencarnar. De hecho, las almas mortales se desvanecen y se vuelven parte de la oscuridad misma, ese era el olvido eterno.

    Una prisión más adecuada para los dioses, de los cuales la mayoría de la primera generación de dioses quedó encerrada: los Titanes. Ahí, se resguardaban bajo cadenas del mismo lugar aquel rey de los Titanes pasaba las horas meditando, imaginando, pensando e ideando alguna manera de poder salir de la prisión de sus hijos que, amargamente le condenaron. Varios intentos había ya realizado para salir, pero todos y cada uno de ellos se vieron frustrados gracias a los sellos del mismo Zeus y Hades, quien éste último se tomaba su tiempo para hacerlo retroceder y encadenarlo nuevamente en cada ocasión que aquel prisionero buscaba liberar sus ataduras.

    Aún encerrado, su voluntad y su conciencia lograban filtrarse al mundo superior para poder seguir influyendo en el tiempo, las cosechas y demás eventos. Tan sólo era una fracción de su ser, su esencia, era capaz de manifestarse en el mundo físico, ya que las restricciones eran bastante severas. En uno de sus caminos a la superficie lo vió…

    Aquel hombrecillo que pereció en aquella pirámide durante los eventos de la Guerra por el Códex y la Profecía. Ahí estaba, en el oscuro vacío sin rumbo y sin ánimos de escapar, lentamente su alma se disolvía en la profundidad del vacío, en la inmensidad de la oscuridad del Tártaro. Había fallado a los designios de otros seres supremos, pero también le había generado cierto entretenimiento, pues a pesar de estar encerrado, pudo ver y escuchar cada uno de los momentos que aquel hombre tuvo en su proyecto donde casi se vuelve exitoso su intento por devolver el mundo a los dioses.

    —Oye, despierta… oye, aún no caigas en el sueño eterno…— Vociferó al hombre que cuya figura en su alma se desvanecía lentamente.

    —... tus intentos han sido inútiles, pero entretenidos. Osiris no debió matar a alguien tan útil como tú…—

    🜏 ☿ ♅ ♆ ♄ Dʀ Jᴏʜɴ Dᴇᴇ 0̷0̷7̷ ♄ ♆ ♅ ☿ 🜏
    El Tartaro… un sitio ubicado en un punto mucho más profundo en el inframundo que el mismo Hades gobernaba con justicia y compasión. Un sitio inundado en las tinieblas, el cual se hallaban los más infames criminales contra los dioses y los más peligrosos. Unos cuantos mortales fueron arrojados ahí, condenando su alma al encierro eterno, sin la posibilidad de reencarnar. De hecho, las almas mortales se desvanecen y se vuelven parte de la oscuridad misma, ese era el olvido eterno. Una prisión más adecuada para los dioses, de los cuales la mayoría de la primera generación de dioses quedó encerrada: los Titanes. Ahí, se resguardaban bajo cadenas del mismo lugar aquel rey de los Titanes pasaba las horas meditando, imaginando, pensando e ideando alguna manera de poder salir de la prisión de sus hijos que, amargamente le condenaron. Varios intentos había ya realizado para salir, pero todos y cada uno de ellos se vieron frustrados gracias a los sellos del mismo Zeus y Hades, quien éste último se tomaba su tiempo para hacerlo retroceder y encadenarlo nuevamente en cada ocasión que aquel prisionero buscaba liberar sus ataduras. Aún encerrado, su voluntad y su conciencia lograban filtrarse al mundo superior para poder seguir influyendo en el tiempo, las cosechas y demás eventos. Tan sólo era una fracción de su ser, su esencia, era capaz de manifestarse en el mundo físico, ya que las restricciones eran bastante severas. En uno de sus caminos a la superficie lo vió… Aquel hombrecillo que pereció en aquella pirámide durante los eventos de la Guerra por el Códex y la Profecía. Ahí estaba, en el oscuro vacío sin rumbo y sin ánimos de escapar, lentamente su alma se disolvía en la profundidad del vacío, en la inmensidad de la oscuridad del Tártaro. Había fallado a los designios de otros seres supremos, pero también le había generado cierto entretenimiento, pues a pesar de estar encerrado, pudo ver y escuchar cada uno de los momentos que aquel hombre tuvo en su proyecto donde casi se vuelve exitoso su intento por devolver el mundo a los dioses. —Oye, despierta… oye, aún no caigas en el sueño eterno…— Vociferó al hombre que cuya figura en su alma se desvanecía lentamente. —... tus intentos han sido inútiles, pero entretenidos. Osiris no debió matar a alguien tan útil como tú…— [JD_007]
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    R/Off: ¿Les ha pasado que empiezan hacer rol con alguien que desde un principio maneja tu personaje y pareciera que hace su propio monólogo, a la vez no permite que tú respondas, esa persona solo quiere hacer todo el texto de rol a su conveniencia?
    R/Off: ¿Les ha pasado que empiezan hacer rol con alguien que desde un principio maneja tu personaje y pareciera que hace su propio monólogo, a la vez no permite que tú respondas, esa persona solo quiere hacer todo el texto de rol a su conveniencia? 🤨🤔😒
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  • —Habían pasado los días y quizá Sʜᴏᴋᴜᴅᴀɪᴋɪʀɪ Mɪᴛsᴜᴛᴀᴅᴀ ᴹᵃˢᵃᵐᵘⁿᵉ ᔆʷᵒʳᵈ pensó que Minami se había olvidado de su promesa, pero no, buscó el más hermoso restaurant con un jardín japones, luego de hacer todos los arreglos necesarios, colocó una tarjeta para que el mirara, tenía que estar listo con el atuendo japonés que la vampiresa le pidió que usara, esta vez, una persona se encargaría de llevar al varón al lugar y la fémina esperaría ahí.

    Lo recibía con un típico atuendo japonés sentada en una de las mesas, el lugar era hermoso, combinaba sofisticación con la naturaleza típica de japón. Un lugar sin duda hermoso.—
    —Habían pasado los días y quizá [Masamune_Sword] pensó que Minami se había olvidado de su promesa, pero no, buscó el más hermoso restaurant con un jardín japones, luego de hacer todos los arreglos necesarios, colocó una tarjeta para que el mirara, tenía que estar listo con el atuendo japonés que la vampiresa le pidió que usara, esta vez, una persona se encargaría de llevar al varón al lugar y la fémina esperaría ahí. Lo recibía con un típico atuendo japonés sentada en una de las mesas, el lugar era hermoso, combinaba sofisticación con la naturaleza típica de japón. Un lugar sin duda hermoso.—
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  • Deja de llamarme cuadrúpeda.
    Fandom OC
    Categoría Slice of Life
    Ꮃꮖɴꭰᏼꮜꭱɴ

    Tras tantos viajes, llegar a un lugar desconocido era un suplicio para Vivian. Esperaba encontrarse con gente cuanto menos desagradable o aburrida, por eso mismo se llevó una sorpresa al conocer a windburn en un bar llamado Fallen's.

    Las circunstancias de su encuentro fueron curiosas, jamás se le olvidará la historia de "el bartender que trató de drogarla", pero eso era pasado.

    Había quedado con él, nada extraño, solo una salida común entre amigos, ya que le había caído bien supuso que no habría problema en profundizar esa amistad, sin segundas intenciones por parte de Vivian, claro está.

    Vivian iba vestida como de costumbre, camisa balnca de cuello alto, corbata morada oscura, pantalones y chaleco gris; a sus ojos, la ropa formal siempre le había quedado bien. Habían quedado en una cafetería, nada muy elaborado.

    Se adelantó, entró en el local y eligió la mesa más apartada, la de la esquina; obviamente al pasar las miradas curiosas aterrizarían sobre ella, y es que no todos los días ves a alguien con 4 brazos. Tomó asiento mirando el cristal que había a la derecha de la mesa.
    [Wind_Burn] Tras tantos viajes, llegar a un lugar desconocido era un suplicio para Vivian. Esperaba encontrarse con gente cuanto menos desagradable o aburrida, por eso mismo se llevó una sorpresa al conocer a windburn en un bar llamado Fallen's. Las circunstancias de su encuentro fueron curiosas, jamás se le olvidará la historia de "el bartender que trató de drogarla", pero eso era pasado. Había quedado con él, nada extraño, solo una salida común entre amigos, ya que le había caído bien supuso que no habría problema en profundizar esa amistad, sin segundas intenciones por parte de Vivian, claro está. Vivian iba vestida como de costumbre, camisa balnca de cuello alto, corbata morada oscura, pantalones y chaleco gris; a sus ojos, la ropa formal siempre le había quedado bien. Habían quedado en una cafetería, nada muy elaborado. Se adelantó, entró en el local y eligió la mesa más apartada, la de la esquina; obviamente al pasar las miradas curiosas aterrizarían sobre ella, y es que no todos los días ves a alguien con 4 brazos. Tomó asiento mirando el cristal que había a la derecha de la mesa.
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  • Aikaterine Ouro

    ────¿Uh? Bueno, parece que oficialmente el clima exige que pida otra taza de chocolate caliente –murmuró mientras echaba un vistazo a la calle, difuminada tras las gotas que escurrían raudas por el cristal de la ventana–. Parece que tendré que esperar un poco más antes de volver a casa.

    Su dedo señaló el párrafo en su libreto dónde se había quedado leyendo. Se encontraba en la zona más apartada de la cafetería, justo donde sabía que podía encontrar la privacidad y comodidad que necesitaba tras un largo día. Desde su estancia en aquella ciudad, ese rincón se había convertido en un pequeño refugio del mundo. No solía ser frecuentado por la gente, a excepción de esos días en los que las ofertas especiales hacían rebosar al personal de órdenes nuevas. Quizá, se dijo, se debía a la distancia entre la mesa y el final de la barra dónde se recogían los pedidos.

    El aire llevaba el delicioso aroma del café recién tostado, mezclado con los panecillos humeantes de mantequilla recién salidos del horno. Una calma familiar la recorrió, vista desde lejos, cualquiera que la mirara habría pensado que se trataba de una chica común. No de una deidad que se exilió al mundo de los mortales, viviendo cómo una más de ellos.

    Dejó su nueva taza de chocolate enfriar al lado de su guitarra. Entre muchas cosas que le trajo el exilio, disfrutar de la cotidianidad de una vida normal era una de las que más apreciaba. Llevaba ya tanto tiempo en la esfera de los mortales que el momento en que anunció su exilio ante la sala del trono de los dioses se había vuelto un recuerdo difuso. No era la primera vez que se aventuraba a vivir como humana, pero eso, como muchos otros secretos que guardaba, era algo que los demás dioses no tendrían porque saberlo jamás.

    Mientras esperaba para poder probar de su bebida, continuó leyendo, limitándose a escuchar el repiqueteo insistente de la lluvia en el exterior.
    [Mercenary1x] ────¿Uh? Bueno, parece que oficialmente el clima exige que pida otra taza de chocolate caliente –murmuró mientras echaba un vistazo a la calle, difuminada tras las gotas que escurrían raudas por el cristal de la ventana–. Parece que tendré que esperar un poco más antes de volver a casa. Su dedo señaló el párrafo en su libreto dónde se había quedado leyendo. Se encontraba en la zona más apartada de la cafetería, justo donde sabía que podía encontrar la privacidad y comodidad que necesitaba tras un largo día. Desde su estancia en aquella ciudad, ese rincón se había convertido en un pequeño refugio del mundo. No solía ser frecuentado por la gente, a excepción de esos días en los que las ofertas especiales hacían rebosar al personal de órdenes nuevas. Quizá, se dijo, se debía a la distancia entre la mesa y el final de la barra dónde se recogían los pedidos. El aire llevaba el delicioso aroma del café recién tostado, mezclado con los panecillos humeantes de mantequilla recién salidos del horno. Una calma familiar la recorrió, vista desde lejos, cualquiera que la mirara habría pensado que se trataba de una chica común. No de una deidad que se exilió al mundo de los mortales, viviendo cómo una más de ellos. Dejó su nueva taza de chocolate enfriar al lado de su guitarra. Entre muchas cosas que le trajo el exilio, disfrutar de la cotidianidad de una vida normal era una de las que más apreciaba. Llevaba ya tanto tiempo en la esfera de los mortales que el momento en que anunció su exilio ante la sala del trono de los dioses se había vuelto un recuerdo difuso. No era la primera vez que se aventuraba a vivir como humana, pero eso, como muchos otros secretos que guardaba, era algo que los demás dioses no tendrían porque saberlo jamás. Mientras esperaba para poder probar de su bebida, continuó leyendo, limitándose a escuchar el repiqueteo insistente de la lluvia en el exterior.
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