• Θρόνος τοῦ Κεραυνίου Διός
    El Trono del Zeus Keraunios, Señor del Rayo
    Elevándose por encima de todos los salones del Olimpo, allí donde las nubes eternas rozan los pilares del firmamento, se alza el Trono de Zeus, el más alto de todos los palacios divinos. Sus muros están forjados en oro celestial y mármol blanco inmortal, materiales que jamás se desgastan ni conocen el paso del tiempo.
    Inmensas columnas ascienden hacia una bóveda invisible perdida entre rayos de luz divina. Cada una de ellas está grabada con las leyes que rigen el cosmos y los juramentos pronunciados por dioses y mortales desde el inicio de las edades. El aire vibra con el eco lejano de los truenos, como si el propio cielo respirara dentro de la estancia.

    Aquí se sienta Zeus Keraunios, Rey del Olimpo, Guardián del Orden Cósmico y Soberano de los Inmortales
    Θρόνος τοῦ Κεραυνίου Διός El Trono del Zeus Keraunios, Señor del Rayo Elevándose por encima de todos los salones del Olimpo, allí donde las nubes eternas rozan los pilares del firmamento, se alza el Trono de Zeus, el más alto de todos los palacios divinos. Sus muros están forjados en oro celestial y mármol blanco inmortal, materiales que jamás se desgastan ni conocen el paso del tiempo. Inmensas columnas ascienden hacia una bóveda invisible perdida entre rayos de luz divina. Cada una de ellas está grabada con las leyes que rigen el cosmos y los juramentos pronunciados por dioses y mortales desde el inicio de las edades. El aire vibra con el eco lejano de los truenos, como si el propio cielo respirara dentro de la estancia. Aquí se sienta Zeus Keraunios, Rey del Olimpo, Guardián del Orden Cósmico y Soberano de los Inmortales
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  • {Las nieves perpetuas de las Montañas de Skalvik caían con suavidad sobre los tejados de piedra cuando Ivandore de Ebonhart atravesó las estrechas calles del antiguo poblado de Valdren. Montado sobre su fiel corcel, el caballero avanzaba lentamente entre los aldeanos, cuyos rostros reflejaban tanto respeto como curiosidad.}

    {Hacía semanas que viajaba por los caminos helados del norte, siguiendo rumores sobre antiguos santuarios olvidados y reliquias sagradas perdidas durante las grandes cruzadas. Su armadura, marcada por incontables batallas, crujía bajo el peso de la escarcha, mientras el viento de las montañas agitaba los desgastados estandartes con la cruz roja que aún portaba con orgullo.}

    {A lo lejos, sobre un promontorio rocoso, se alzaba la fortaleza de Frosthall, envuelta en niebla y leyendas. Allí, según las historias de los ancianos, reposaba un secreto capaz de cambiar el destino de Asteria.}

    {Sin embargo, aquella tarde no buscaba gloria ni combate. Solo deseaba encontrar refugio antes de que la tormenta cubriese los caminos y transformase las montañas en una prisión de hielo. Pero el destino, como siempre, parecía tener otros planes para el caballero de Ebonhart.}
    {Las nieves perpetuas de las Montañas de Skalvik caían con suavidad sobre los tejados de piedra cuando Ivandore de Ebonhart atravesó las estrechas calles del antiguo poblado de Valdren. Montado sobre su fiel corcel, el caballero avanzaba lentamente entre los aldeanos, cuyos rostros reflejaban tanto respeto como curiosidad.} {Hacía semanas que viajaba por los caminos helados del norte, siguiendo rumores sobre antiguos santuarios olvidados y reliquias sagradas perdidas durante las grandes cruzadas. Su armadura, marcada por incontables batallas, crujía bajo el peso de la escarcha, mientras el viento de las montañas agitaba los desgastados estandartes con la cruz roja que aún portaba con orgullo.} {A lo lejos, sobre un promontorio rocoso, se alzaba la fortaleza de Frosthall, envuelta en niebla y leyendas. Allí, según las historias de los ancianos, reposaba un secreto capaz de cambiar el destino de Asteria.} {Sin embargo, aquella tarde no buscaba gloria ni combate. Solo deseaba encontrar refugio antes de que la tormenta cubriese los caminos y transformase las montañas en una prisión de hielo. Pero el destino, como siempre, parecía tener otros planes para el caballero de Ebonhart.}
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  • Bienvenido a casa 𝐃𝐞𝐢𝐦𝐨𝐬 𝐀𝐢𝐧 . Me dijeron que te gustaba una cerveza bien fresca luego de un largo dia entrenamiento, ¿que tal unos mimos y masajes mientras te relajas cielo?
    Bienvenido a casa [meteor_malachite_rat_714]. Me dijeron que te gustaba una cerveza bien fresca luego de un largo dia entrenamiento, ¿que tal unos mimos y masajes mientras te relajas cielo?
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ¡Bienvenid@ a FicRol!
    Hoy damos la bienvenida a un nuevo personaje que se une a la comunidad de Personajes 3D:

    ㅤㅤ¡𝐿𝒾𝓂𝑒 !
    Raza: Humano
    Fandom: OC


    Es un placer tenerte por aquí . Esperamos que disfrutes creando historias, conexiones y momentos memorables en FicRol.

    Soy Arwen, RolSage de Personajes 3D. Si tienes dudas, necesitas orientación o simplemente quieres charlar, mis DMs están abiertos. En mi fanpage encontrarás guías útiles para moverte por la plataforma.

    Recursos útiles para empezar:

    Normas básicas: https://ficrol.com/static/guidelines

    Guías y miniguías: https://ficrol.com/posts/147711

    GUIA 0.1 – Empezar en FicRol: Encontrar rol y amistades: https://ficrol.com/blogs/366170/GUIA-0-1-Empezar-en-FicRol-Encontrar-rol-y-amistades

    Grupo de Personajes 3D: https://ficrol.com/groups/Personajes3D

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    ¡Nos vemos en el Inicio!

    #RolSage3D #Personajes3D #Bienvenida3D
    ✨ ¡Bienvenid@ a FicRol! ✨ Hoy damos la bienvenida a un nuevo personaje que se une a la comunidad de Personajes 3D: ㅤㅤ¡[radiant_fuchsia_kangaroo_483]! 🧬Raza: Humano 👾Fandom: OC 💼 — Es un placer tenerte por aquí 🍂. Esperamos que disfrutes creando historias, conexiones y momentos memorables en FicRol. 🧙‍♀️ Soy Arwen, RolSage de Personajes 3D. Si tienes dudas, necesitas orientación o simplemente quieres charlar, mis DMs están abiertos. En mi fanpage encontrarás guías útiles para moverte por la plataforma. 🔎 Recursos útiles para empezar: ✨ Normas básicas: https://ficrol.com/static/guidelines ✨ Guías y miniguías: https://ficrol.com/posts/147711 ✨ GUIA 0.1 – Empezar en FicRol: Encontrar rol y amistades: https://ficrol.com/blogs/366170/GUIA-0-1-Empezar-en-FicRol-Encontrar-rol-y-amistades ✨ Grupo de Personajes 3D: https://ficrol.com/groups/Personajes3D ✨ Directorio 3D: https://ficrol.com/posts/181793 ✨ Tienes toda esta información y más en el apartado "Ficha" de mi perfil: https://ficrol.com/blogs/353277/ENLACES-DE-INTER%C3%89S-PARA-FICROLERS ¡Nos vemos en el Inicio! 🍁 #RolSage3D #Personajes3D #Bienvenida3D
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  • Técnicos corrían de un lado a otro, cámaras flotantes ajustaban ángulos y enormes paneles luminosos anunciaban el evento más esperado del Infierno. Por primera vez en muchísimo tiempo, dos medios rivales habían decidido colaborar.

    Y, sorprendentemente, Vox estaba encantado con ello.

    —¡Más luces en el escenario principal! ¡Quiero que esas cámaras puedan captar cada maldito detalle! —

    ordené mientras observaba decenas de monitores al mismo tiempo

    —. ¡Esto va a romper todos los récords de audiencia!

    Mi sonrisa digital brillaba de oreja a oreja. Las estadísticas subían incluso antes de comenzar la transmisión. La expectativa era enorme. Televisión y radio unidas. Vox y Alastor compartiendo pantalla. Era una combinación tan absurda que se había vuelto irresistible.

    Giré sobre mis talones al escuchar movimiento detrás de mí.

    —¡Ah! Justo a quien buscaba.

    Me acerqué con una energía inusualmente genuina, sosteniendo una tableta repleta de datos, horarios y proyecciones de audiencia.

    —Escucha, Alastor. Sé que normalmente haces las cosas a tu manera, pero esta noche necesitamos algo grande. Nada de desapariciones misteriosas a mitad del espectáculo, nada de convertir a los camarógrafos en decoración ni de asustar a los patrocinadores antes de tiempo.

    Solté una pequeña risa electrónica.

    —Bueno... al menos no durante los primeros treinta minutos.

    Las pantallas cercanas mostraron una cuenta regresiva gigante. Faltaban pocos minutos para salir al aire.

    —¿Puedes creerlo? Toda la ciudad está pendiente de esto. Tu audiencia, mi audiencia... por una vez todos están mirando la misma transmisión.

    Extendí un brazo hacia el enorme escenario iluminado al otro lado del cristal.

    —Vamos, viejo amigo. Te toca prepararte. En cuanto esa cuenta llegue a cero, vamos a demostrarle al Infierno lo que ocurre cuando la radio y la televisión dejan de pelear y deciden conquistar el mundo juntos.

    ༒𓂀 𝔸𝕝𝕒𝕤𝕥𝕠𝕣 𝕿𝖍𝖊 𝕽𝖆𝖉𝖎𝖔 𝕯𝖊𝖒𝖔𝖓𓂀༒
    Técnicos corrían de un lado a otro, cámaras flotantes ajustaban ángulos y enormes paneles luminosos anunciaban el evento más esperado del Infierno. Por primera vez en muchísimo tiempo, dos medios rivales habían decidido colaborar. Y, sorprendentemente, Vox estaba encantado con ello. —¡Más luces en el escenario principal! ¡Quiero que esas cámaras puedan captar cada maldito detalle! — ordené mientras observaba decenas de monitores al mismo tiempo —. ¡Esto va a romper todos los récords de audiencia! Mi sonrisa digital brillaba de oreja a oreja. Las estadísticas subían incluso antes de comenzar la transmisión. La expectativa era enorme. Televisión y radio unidas. Vox y Alastor compartiendo pantalla. Era una combinación tan absurda que se había vuelto irresistible. Giré sobre mis talones al escuchar movimiento detrás de mí. —¡Ah! Justo a quien buscaba. Me acerqué con una energía inusualmente genuina, sosteniendo una tableta repleta de datos, horarios y proyecciones de audiencia. —Escucha, Alastor. Sé que normalmente haces las cosas a tu manera, pero esta noche necesitamos algo grande. Nada de desapariciones misteriosas a mitad del espectáculo, nada de convertir a los camarógrafos en decoración ni de asustar a los patrocinadores antes de tiempo. Solté una pequeña risa electrónica. —Bueno... al menos no durante los primeros treinta minutos. Las pantallas cercanas mostraron una cuenta regresiva gigante. Faltaban pocos minutos para salir al aire. —¿Puedes creerlo? Toda la ciudad está pendiente de esto. Tu audiencia, mi audiencia... por una vez todos están mirando la misma transmisión. Extendí un brazo hacia el enorme escenario iluminado al otro lado del cristal. —Vamos, viejo amigo. Te toca prepararte. En cuanto esa cuenta llegue a cero, vamos a demostrarle al Infierno lo que ocurre cuando la radio y la televisión dejan de pelear y deciden conquistar el mundo juntos. [Alastor_rabbit]
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  • En las profundidades
    Fandom Resident Evil
    Categoría Acción
    Si bien aquella situación no podía considerarse positiva, si podía ser afortunada. Podía sentir sus extremidades, su cuerpo estaba aturdido y mareado, pero entero y por lo poco que podía distinguir entre su nublada visión, estaba ilesa.
    Las ganas de vomitar persistian mientras recorría la habitación oscura con la mirada.
    Apenas era capaz de distinguir el sonido de las gotas del techo y el tenue resplandor que se filtraba desde el exterior que no le daba ningún tipo de alivio.

    Un movimiento forzado y lento para intentar ayudar a su visión le dejo claro que sus opciones eran horriblemente limitadas, pues estaba tan bien atada en una camisa de fuerza que no era capaz de calmar el frío que calaba hasta sus huesos.

    Ninguno de sus pensamientos lograba asentarse, con una idea aplastando la otra antes de que siquiera pudiera tomar forma. "Sedantes" fue lo único que tenía sentido entre todo su delirio mental, pareciendo le cómico el hecho de estar atrapada como una verdadera lunática.

    Con un empujón violento, ignorando totalmente la condición actual de su cuerpo intento ponerse de pie de una vez, con un resultado desastroso. Su cuerpo impacto sobre el suelo con un sonido seco y un quejido fue lo único que pudo hacer mientras aguantaba las ganas de vomitar y devolver lo poco que su estómago podía expulsar.
    Los segundos se sentían como horas. El constante goteo solo hacia la situación más insoportable y como si no fuera suficiente el olor a humedad penetrante y el aroma del concreto fresco la hizo replantearse dos veces el volver a respirar profundamente.

    La simple sensación de vulnerabilidad la obligó a moverse. Se arrastró hasta quedar de rodillas, con la cabeza apuntando al suelo como si pesara una tonelada. Apretó los dientes y se obligó a incorporarse, odiando el remolino en que se había convertido el mundo. No enfocó. No pensó más. Solo dio el empujón suficiente y se puso en pie, tambaleándose como un animal moribundo.

    -Carajo.

    Atravesar la habitación hasta la fuente de luz fue una travesía que bien podía sentirse como horas entre paradas y arcadas que no llegaban más que a un malestar constante. Para cuándo consiguió llegar a la puerta, tuvo una pelea contra la extraña manija que estaba tan suelta que cada que la rozaba con los seguros de la camisa de fuerza parecía estar a punto de caerse.

    -Abrete maldita sea...
    Si bien aquella situación no podía considerarse positiva, si podía ser afortunada. Podía sentir sus extremidades, su cuerpo estaba aturdido y mareado, pero entero y por lo poco que podía distinguir entre su nublada visión, estaba ilesa. Las ganas de vomitar persistian mientras recorría la habitación oscura con la mirada. Apenas era capaz de distinguir el sonido de las gotas del techo y el tenue resplandor que se filtraba desde el exterior que no le daba ningún tipo de alivio. Un movimiento forzado y lento para intentar ayudar a su visión le dejo claro que sus opciones eran horriblemente limitadas, pues estaba tan bien atada en una camisa de fuerza que no era capaz de calmar el frío que calaba hasta sus huesos. Ninguno de sus pensamientos lograba asentarse, con una idea aplastando la otra antes de que siquiera pudiera tomar forma. "Sedantes" fue lo único que tenía sentido entre todo su delirio mental, pareciendo le cómico el hecho de estar atrapada como una verdadera lunática. Con un empujón violento, ignorando totalmente la condición actual de su cuerpo intento ponerse de pie de una vez, con un resultado desastroso. Su cuerpo impacto sobre el suelo con un sonido seco y un quejido fue lo único que pudo hacer mientras aguantaba las ganas de vomitar y devolver lo poco que su estómago podía expulsar. Los segundos se sentían como horas. El constante goteo solo hacia la situación más insoportable y como si no fuera suficiente el olor a humedad penetrante y el aroma del concreto fresco la hizo replantearse dos veces el volver a respirar profundamente. La simple sensación de vulnerabilidad la obligó a moverse. Se arrastró hasta quedar de rodillas, con la cabeza apuntando al suelo como si pesara una tonelada. Apretó los dientes y se obligó a incorporarse, odiando el remolino en que se había convertido el mundo. No enfocó. No pensó más. Solo dio el empujón suficiente y se puso en pie, tambaleándose como un animal moribundo. -Carajo. Atravesar la habitación hasta la fuente de luz fue una travesía que bien podía sentirse como horas entre paradas y arcadas que no llegaban más que a un malestar constante. Para cuándo consiguió llegar a la puerta, tuvo una pelea contra la extraña manija que estaba tan suelta que cada que la rozaba con los seguros de la camisa de fuerza parecía estar a punto de caerse. -Abrete maldita sea...
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  • Volver a Nwitta tan pronto era una mala idea. Hacerlo en compañía de Thalya Valcourt la convertía en una idea pésima. Pero no es muy de ella tomar decisiones tan sensatas.

    Había usado un portal natural al menos. Y de todos modos, ese sitio olvidado por el mundo ya no representaba nada para nadie.

    — Respira despacio. Lento, inhala y exhala. El aire de Nwitta se siente un poco pesado al principio, para los humanos. Pero te acostumbras en unos minutos. Si se siente difícil, dime de inmediato y volvemos, ¿sí? —

    Le ha prometido incluirla en todo. Mostrarle todo. Quién es, de dónde viene, las cosas que la hacen ser lo que es. Y claramente, no todo de eso tienen que ser cosas bonitas o agradables.

    Pero por eso ha decidido mostrarle esto primero. No hay otra cosa que se le ha podido ocurrir. Su mano aprieta con un poco más de fuerza la ajena. No la ha soltado desde que la tomó para cruzar el portal.

    — Este campo de claveles. . . que milagrosamente permanece intacto, lo plantó y cuidó mi madre. —

    Se extendía el color rosa por varios metros. El clima es apto todo el año para que florezcan sin problemas. Aunque ha sentido siempre que ella cuida aún de sus flores, desde donde sea que se encuentre ahora.

    Camina hasta alcanzarlos. Toca uno de ellos e invita a Thalya a hacerlo también. Aunque lucen como claveles humanos, son distintos. Especiales. El tacto de sus dedos abre los pétalos y pequeñas esporas luminosas llenan el aire.

    — Y ahí. . . Es donde estaba una casa de campo que solía pertenecer a mi familia. —

    Sólo eran ruinas ahora. Restos carbonizados y un par de paredes. Se resistían a derrumbarse por alguna razón. Tal como los claveles resistían al paso de tiempo y al olvido.

    — En ese lugar fue que me convertí en lo que soy. Lo que hizo que me encerraran como a un animal. —

    Amargura en su voz. El recuerdo la obliga a cerrar los ojos y apretarlos como si esperara el impacto de algo. Pero por eso ha decidido mostrarle esto primero.

    — Pero las flores son muy bonitas, ¿cierto? —
    Volver a Nwitta tan pronto era una mala idea. Hacerlo en compañía de [Thaly.a] la convertía en una idea pésima. Pero no es muy de ella tomar decisiones tan sensatas. Había usado un portal natural al menos. Y de todos modos, ese sitio olvidado por el mundo ya no representaba nada para nadie. — Respira despacio. Lento, inhala y exhala. El aire de Nwitta se siente un poco pesado al principio, para los humanos. Pero te acostumbras en unos minutos. Si se siente difícil, dime de inmediato y volvemos, ¿sí? — Le ha prometido incluirla en todo. Mostrarle todo. Quién es, de dónde viene, las cosas que la hacen ser lo que es. Y claramente, no todo de eso tienen que ser cosas bonitas o agradables. Pero por eso ha decidido mostrarle esto primero. No hay otra cosa que se le ha podido ocurrir. Su mano aprieta con un poco más de fuerza la ajena. No la ha soltado desde que la tomó para cruzar el portal. — Este campo de claveles. . . que milagrosamente permanece intacto, lo plantó y cuidó mi madre. — Se extendía el color rosa por varios metros. El clima es apto todo el año para que florezcan sin problemas. Aunque ha sentido siempre que ella cuida aún de sus flores, desde donde sea que se encuentre ahora. Camina hasta alcanzarlos. Toca uno de ellos e invita a Thalya a hacerlo también. Aunque lucen como claveles humanos, son distintos. Especiales. El tacto de sus dedos abre los pétalos y pequeñas esporas luminosas llenan el aire. — Y ahí. . . Es donde estaba una casa de campo que solía pertenecer a mi familia. — Sólo eran ruinas ahora. Restos carbonizados y un par de paredes. Se resistían a derrumbarse por alguna razón. Tal como los claveles resistían al paso de tiempo y al olvido. — En ese lugar fue que me convertí en lo que soy. Lo que hizo que me encerraran como a un animal. — Amargura en su voz. El recuerdo la obliga a cerrar los ojos y apretarlos como si esperara el impacto de algo. Pero por eso ha decidido mostrarle esto primero. — Pero las flores son muy bonitas, ¿cierto? —
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  • ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰

    -: ❈ :- ℕ𝕠 𝕥𝕠𝕕𝕠 𝕝𝕠 𝕢𝕦𝕖 𝕓𝕣𝕚𝕝𝕝𝕒 𝕖𝕤 𝕠𝕣𝕠

    ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰

    El reloj del depósito judicial marcaba casi las diez de la noche cuando Kenji terminó de firmar el acta de cierre. Las luces de los pasillos parpadeaban con un zumbido intermitente, llenando el lugar de un aire frío y artificial que se pegaba a la ropa tras horas de encierro.

    El inventario de bienes incautados de esa semana era un caos de objetos amontonados sin lógica alguna y entre relojes de imitación y carteras baratas, sus ojos se fijaron en una pieza que rompía la monotonía del lote: un cuchillo de metal pesado, cubierto de una costra densa de óxido que borraba cualquier rastro de las inscripciones en su hoja. Obvio que dejarlo allí implicaba permitir que el descuido ajeno terminara de destruirlo, y por pura costumbre de buscarle un orden a las cosas rotas, lo guardó en el maletín.

    Un par de horas más tarde, el departamento ofrecía una tregua silenciosa frente al bullicio de la ciudad. Afuera, la llovizna constante ensuciaba los vidrios con una inercia monótona. Kenji se quitó la chaqueta, se desabotonó el primer botón de la camisa y preparó la mesa de trabajo con la calma de quien no tiene prisa por dormir.

    Colocó un paño gris, el aceite y una lija fina. Acomodó sus gafas por el puente con el dedo índice y comenzó a raspar el metal con movimientos lentos y rítmicos. El roce áspero de la lija contra el hierro viejo era lo único que llenaba la habitación.

    Entonces, las reglas del espacio cambiaron sin aviso.

    El aire se volvió pesado de golpe, tan denso que costaba arrastrarlo hacia los pulmones. Un olor seco a ceniza y a madera calcinada saturó el cuarto, empañando el ambiente como si una hoguera invisible se hubiera encendido en mitad del suelo. Kenji detuvo la mano a medio camino, sintiendo una calidez extraña que no provenía de la fricción de sus herramientas.

    ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰
    Co: 𝙉𝙖𝙨𝙚𝙚𝙢 𝘼𝙡 𝙆𝙝𝙖𝙮𝙖𝙡
    ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰ -: ❈ :- ℕ𝕠 𝕥𝕠𝕕𝕠 𝕝𝕠 𝕢𝕦𝕖 𝕓𝕣𝕚𝕝𝕝𝕒 𝕖𝕤 𝕠𝕣𝕠 ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰ El reloj del depósito judicial marcaba casi las diez de la noche cuando Kenji terminó de firmar el acta de cierre. Las luces de los pasillos parpadeaban con un zumbido intermitente, llenando el lugar de un aire frío y artificial que se pegaba a la ropa tras horas de encierro. El inventario de bienes incautados de esa semana era un caos de objetos amontonados sin lógica alguna y entre relojes de imitación y carteras baratas, sus ojos se fijaron en una pieza que rompía la monotonía del lote: un cuchillo de metal pesado, cubierto de una costra densa de óxido que borraba cualquier rastro de las inscripciones en su hoja. Obvio que dejarlo allí implicaba permitir que el descuido ajeno terminara de destruirlo, y por pura costumbre de buscarle un orden a las cosas rotas, lo guardó en el maletín. Un par de horas más tarde, el departamento ofrecía una tregua silenciosa frente al bullicio de la ciudad. Afuera, la llovizna constante ensuciaba los vidrios con una inercia monótona. Kenji se quitó la chaqueta, se desabotonó el primer botón de la camisa y preparó la mesa de trabajo con la calma de quien no tiene prisa por dormir. Colocó un paño gris, el aceite y una lija fina. Acomodó sus gafas por el puente con el dedo índice y comenzó a raspar el metal con movimientos lentos y rítmicos. El roce áspero de la lija contra el hierro viejo era lo único que llenaba la habitación. Entonces, las reglas del espacio cambiaron sin aviso. El aire se volvió pesado de golpe, tan denso que costaba arrastrarlo hacia los pulmones. Un olor seco a ceniza y a madera calcinada saturó el cuarto, empañando el ambiente como si una hoguera invisible se hubiera encendido en mitad del suelo. Kenji detuvo la mano a medio camino, sintiendo una calidez extraña que no provenía de la fricción de sus herramientas. ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰ Co: [storm_indigo_hawk_484]
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    Fandom OC
    Categoría Drama
    Lorenzo y Alessandro salieron de la casa en cuanto amaneció. ¿Su destino?, la casa de Heesung.
    Alessandro había investigado y las posibilidades de salvar la vida de Heesung recaían en un transplante de médula osea, la compatibilidad era el problema, ni él ni Lorenzo eran lo suficientemente compatibles pero Elian sí. Había llegado el momento de que Elian supiera que tenía otro hermano y no sólo por el hecho del transplante sino porque Lorenzo había dicho que tal vez, al sentirse más...acompañado, las conductas autodestructivas del menor podrían reducirse. Desesperados por salvar la vida de sus hermanos, iban a arriesgarlo todo.
    Llegaron al domicilio de Heesung y llamaron la puerta...aquí empezaba el principio del fin,o el principio de algo bueno para los gemelos.
    Lorenzo y Alessandro salieron de la casa en cuanto amaneció. ¿Su destino?, la casa de Heesung. Alessandro había investigado y las posibilidades de salvar la vida de Heesung recaían en un transplante de médula osea, la compatibilidad era el problema, ni él ni Lorenzo eran lo suficientemente compatibles pero Elian sí. Había llegado el momento de que Elian supiera que tenía otro hermano y no sólo por el hecho del transplante sino porque Lorenzo había dicho que tal vez, al sentirse más...acompañado, las conductas autodestructivas del menor podrían reducirse. Desesperados por salvar la vida de sus hermanos, iban a arriesgarlo todo. Llegaron al domicilio de Heesung y llamaron la puerta...aquí empezaba el principio del fin,o el principio de algo bueno para los gemelos.
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    10
    Estado
    Disponible
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  • {La lluvia golpeaba con fuerza los tejados de la aldea mientras el viento arrastraba el olor a humo y ceniza desde tierras lejanas. Tras semanas de viaje, Ivandore de Ebonhart había recorrido caminos olvidados, cruzado bosques oscuros y dejado atrás los ecos de una guerra que parecía no tener fin.}

    {Las puertas de la posada se abrieron lentamente, dejando entrar una ráfaga de aire frío. Las conversaciones cesaron por un instante cuando la figura del caballero apareció bajo la tenue luz de las velas. Su armadura mostraba las marcas de incontables batallas, y sobre su capa desgastada aún podía distinguirse la cruz roja de su orden.}

    {Sin pronunciar palabra, avanzó hasta el mostrador. El tintineo metálico de sus espuelas resonó en toda la sala. Sacó una pequeña bolsa de cuero y la dejó caer frente a la tabernera. El sonido de las monedas de oro chocando entre sí fue suficiente para captar toda su atención.}

    —Busco una habitación, comida caliente y un establo para mi montura.

    {La mujer observó la pesada bolsa antes de alzar la vista hacia el misterioso viajero.}

    —Parece que habéis recorrido un largo camino, mi señor.

    {Ivandore permaneció inmóvil unos segundos tras el visor de su yelmo.}

    —Más largo de lo que hubiese deseado.

    {Por primera vez en muchas jornadas, el caballero se encontraba bajo un techo seguro. Sin embargo, incluso allí, entre el calor de la chimenea y el aroma de la cerveza recién servida, las sombras del pasado seguían caminando a su lado.}
    {La lluvia golpeaba con fuerza los tejados de la aldea mientras el viento arrastraba el olor a humo y ceniza desde tierras lejanas. Tras semanas de viaje, Ivandore de Ebonhart había recorrido caminos olvidados, cruzado bosques oscuros y dejado atrás los ecos de una guerra que parecía no tener fin.} {Las puertas de la posada se abrieron lentamente, dejando entrar una ráfaga de aire frío. Las conversaciones cesaron por un instante cuando la figura del caballero apareció bajo la tenue luz de las velas. Su armadura mostraba las marcas de incontables batallas, y sobre su capa desgastada aún podía distinguirse la cruz roja de su orden.} {Sin pronunciar palabra, avanzó hasta el mostrador. El tintineo metálico de sus espuelas resonó en toda la sala. Sacó una pequeña bolsa de cuero y la dejó caer frente a la tabernera. El sonido de las monedas de oro chocando entre sí fue suficiente para captar toda su atención.} —Busco una habitación, comida caliente y un establo para mi montura. {La mujer observó la pesada bolsa antes de alzar la vista hacia el misterioso viajero.} —Parece que habéis recorrido un largo camino, mi señor. {Ivandore permaneció inmóvil unos segundos tras el visor de su yelmo.} —Más largo de lo que hubiese deseado. {Por primera vez en muchas jornadas, el caballero se encontraba bajo un techo seguro. Sin embargo, incluso allí, entre el calor de la chimenea y el aroma de la cerveza recién servida, las sombras del pasado seguían caminando a su lado.}
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