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    #Ro Frustrada que ni el universo de TVD ni Supernatural tuvieran miedo a unir ambos mundos para hacer LA PAREJA de Hope y Dean. Pero afortunada de que Karen y Dublín me den esa dosis
    #Ro Frustrada que ni el universo de TVD ni Supernatural tuvieran miedo a unir ambos mundos para hacer LA PAREJA de Hope y Dean. Pero afortunada de que Karen y Dublín me den esa dosis 🤣
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  • — Desde fuera, Chogoris siempre ha sido visto como un mundo salvaje y desolado. Pero fueron esas extensas llanuras y férreas montañas las que nos hizo a nosotros. Tal y como Prospero hizo al Rojo, Cthonia hizo a Horus, y Caliban al León. No somos simples hijos del Emperador; somos los hijos de veinte mundos, cada uno tan diferente como gemas preciosas.
    — Desde fuera, Chogoris siempre ha sido visto como un mundo salvaje y desolado. Pero fueron esas extensas llanuras y férreas montañas las que nos hizo a nosotros. Tal y como Prospero hizo al Rojo, Cthonia hizo a Horus, y Caliban al León. No somos simples hijos del Emperador; somos los hijos de veinte mundos, cada uno tan diferente como gemas preciosas.
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    Comiendo con Ryu.
    Además de eso, ahora le ha dado por andar conquistando mundos. A mi solo me ha llevado a una aventura en un mundo que parecía uno de esos juegos que niños rata. Ya lo pensé bien, voy a recuperar a la familia que deje en el mundo de 2 lunas.
    Comiendo con Ryu. Además de eso, ahora le ha dado por andar conquistando mundos. A mi solo me ha llevado a una aventura en un mundo que parecía uno de esos juegos que niños rata. Ya lo pensé bien, voy a recuperar a la familia que deje en el mundo de 2 lunas.
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    Que que hacen las dos mientras no estoy? Pues tal vez esto…

    Fenrir Queen probablemente pase gran parte del tiempo en calma. A veces estaría leyendo en algún rincón de la academia Absalon, ayudando a algún estudiante perdido con una sonrisa tímida o acompañando a Yrus mientras este duerme enroscado sobre sus piernas. Cuando está sola, seguramente mira el cielo y piensa en todas las personas que quiere proteger, preguntándose si realmente será capaz de estar a la altura de las expectativas que los demás tienen de ella.

    “Espero que todos estén bien… aunque no me necesiten ahora mismo.”

    Mientras tanto, Sury Sakai sería mucho más inquieta. Seguiría entrenando una y otra vez, perfeccionando movimientos con su espada, intentando entender esos recuerdos rotos que siguen escondidos en algún lugar de su corazón. Algunas noches volvería a soñar con aquella puerta blanca, con una figura que no logra reconocer y con un nombre que todavía le provoca una extraña nostalgia.

    ”¿Por qué siento que estoy olvidando algo importante…?”

    Y de vez en cuando, cuando nadie las ve, me gusta imaginar que ambas coinciden en algún lugar imposible entre mundos.

    Fenrir sentada tranquilamente bajo un árbol.

    Sury tumbada sobre la hierba mirando las nubes.

    —¿Crees que volverá pronto?

    Preguntaría Sury.

    —Sí. Siempre vuelve.

    Respondería Fenrir con una pequeña sonrisa.

    Entonces seguirían hablando de cosas simples, de amigos, de aventuras, de los problemas de la academia, de las rarezas de Yrus, hasta que aparecieras otra vez y el mundo volviera a moverse alrededor de ellas.
    Que que hacen las dos mientras no estoy? Pues tal vez esto… Fenrir Queen probablemente pase gran parte del tiempo en calma. A veces estaría leyendo en algún rincón de la academia Absalon, ayudando a algún estudiante perdido con una sonrisa tímida o acompañando a Yrus mientras este duerme enroscado sobre sus piernas. Cuando está sola, seguramente mira el cielo y piensa en todas las personas que quiere proteger, preguntándose si realmente será capaz de estar a la altura de las expectativas que los demás tienen de ella. “Espero que todos estén bien… aunque no me necesiten ahora mismo.” Mientras tanto, Sury Sakai sería mucho más inquieta. Seguiría entrenando una y otra vez, perfeccionando movimientos con su espada, intentando entender esos recuerdos rotos que siguen escondidos en algún lugar de su corazón. Algunas noches volvería a soñar con aquella puerta blanca, con una figura que no logra reconocer y con un nombre que todavía le provoca una extraña nostalgia. ”¿Por qué siento que estoy olvidando algo importante…?” Y de vez en cuando, cuando nadie las ve, me gusta imaginar que ambas coinciden en algún lugar imposible entre mundos. Fenrir sentada tranquilamente bajo un árbol. Sury tumbada sobre la hierba mirando las nubes. —¿Crees que volverá pronto? Preguntaría Sury. —Sí. Siempre vuelve. Respondería Fenrir con una pequeña sonrisa. Entonces seguirían hablando de cosas simples, de amigos, de aventuras, de los problemas de la academia, de las rarezas de Yrus, hasta que aparecieras otra vez y el mundo volviera a moverse alrededor de ellas.
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  • Shane Miller [Freaky_Ghost_Ovni_531]

    -Las chicas con ayuda de la muchacha espectral lograron llegar al Reino de Esper. Un mundo que consta de pequeñas islas artificiales y futuristas con estructuras de una tecnología casi de otro planeta, todo en un líquido Iónico parecido al mar. Una vez ahí me reuní junto a ellas en la entrada.-

    Bienvenidas. Este es el mundo el cual gobierno. El mega Archipiélago de Esper. Tierra del Ethernium y mis constructos podrán ayudar en la batalla.

    -Con el chasquido de mis dedos una luz azul nos transporta a una sala de Reuniones donde aprovecho de usar a algunos constructos voladores como drones que alumbran una luz blanquecina que cura mis heridas.-

    Verán, la situación es grave......primero....digamos que 'Jero' está siendo consumido por su contraparte original, a quien yo siempre me refiero cuando hablo con él. 'Crosis.' Mi nombre real Dracónico es 'Dromar'. Ambos somos Dragones Primordiales, partes fragmentadas del Ur-Dragón. El primer espécimen de dicha especie, dividido en 5 partes con conciencia propia, osea nosotros, y cada uno de nosotros creó un plano de existencia según nuestros propios criterios. Estos mundos son Bant, Naya, Esper, Jund y Grixis. Este último es gobernado por Crosis. 'Jero' para ustedes.

    Les explico todo esto porque la maldición que el Ur-Dragón lanzó sobre Jero al momento de ser juzgado fue que en el momento que el volviera a transformarse en dragón primordial, perdería sus recuerdos y conciencia actuales, por eso su naturaleza violenta Grixiana se ha estado manifestando, transformándose de a poco en el Tirano de Grixis que solía ser junto a sus horrores y Aberraciones.

    Por eso nuestros objetivos que debemos llevar a cabo son 2:

    1- Evitar que Jero se transforme en el Dragón Crosis. Si eso pasa, no volverá nunca más a ser el mismo.

    2- Evitar que vuelva a Grixis y reclame el trono. Si eso pasa la invasión de los horrores a este mundo sería inminente.

    Por eso chicas, debemos detener el deterioro de nuestro amigo y hermano. ¿Puedo contar con ustedes?
    [ShaneMiller2000] [Freaky_Ghost_Ovni_531] -Las chicas con ayuda de la muchacha espectral lograron llegar al Reino de Esper. Un mundo que consta de pequeñas islas artificiales y futuristas con estructuras de una tecnología casi de otro planeta, todo en un líquido Iónico parecido al mar. Una vez ahí me reuní junto a ellas en la entrada.- Bienvenidas. Este es el mundo el cual gobierno. El mega Archipiélago de Esper. Tierra del Ethernium y mis constructos podrán ayudar en la batalla. -Con el chasquido de mis dedos una luz azul nos transporta a una sala de Reuniones donde aprovecho de usar a algunos constructos voladores como drones que alumbran una luz blanquecina que cura mis heridas.- Verán, la situación es grave......primero....digamos que 'Jero' está siendo consumido por su contraparte original, a quien yo siempre me refiero cuando hablo con él. 'Crosis.' Mi nombre real Dracónico es 'Dromar'. Ambos somos Dragones Primordiales, partes fragmentadas del Ur-Dragón. El primer espécimen de dicha especie, dividido en 5 partes con conciencia propia, osea nosotros, y cada uno de nosotros creó un plano de existencia según nuestros propios criterios. Estos mundos son Bant, Naya, Esper, Jund y Grixis. Este último es gobernado por Crosis. 'Jero' para ustedes. Les explico todo esto porque la maldición que el Ur-Dragón lanzó sobre Jero al momento de ser juzgado fue que en el momento que el volviera a transformarse en dragón primordial, perdería sus recuerdos y conciencia actuales, por eso su naturaleza violenta Grixiana se ha estado manifestando, transformándose de a poco en el Tirano de Grixis que solía ser junto a sus horrores y Aberraciones. Por eso nuestros objetivos que debemos llevar a cabo son 2: 1- Evitar que Jero se transforme en el Dragón Crosis. Si eso pasa, no volverá nunca más a ser el mismo. 2- Evitar que vuelva a Grixis y reclame el trono. Si eso pasa la invasión de los horrores a este mundo sería inminente. Por eso chicas, debemos detener el deterioro de nuestro amigo y hermano. ¿Puedo contar con ustedes?
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  • El día en el que dos almas hablaron..

    La lluvia caía tranquila aquella noche. No había combate, ni monstruos, ni mundos colapsando. Solo dos chicas sentadas bajo un pequeño techo de madera frente al mar, escuchando cómo el agua golpeaba lentamente las calles vacías mientras la ciudad brillaba a lo lejos.

    Fenrir mantenía ambas manos alrededor de una taza caliente, observando en silencio las pequeñas ondas formarse sobre los charcos. Sury estaba a su lado, cabello rosado y húmedo, sus puntas verde menta moviéndose con el viento… y aquella mirada serena que siempre parecía esconder un poco de tristeza.

    Fenrir: Te puedo hacer una pregunta…?—

    Murmuró Fenrir sin apartar la vista del cielo.

    Sury: Claro.—

    Fenrir: Te dolió…?—

    Sury parpadeó lentamente.

    Sury: Qué cosa?—

    Fenrir bajó un poco la mirada.

    Fenrir: Cuando dejó de usarte tanto.—

    El silencio apareció otra vez, no incómodo. Solo… delicado. Sury apoyó la espalda contra la pared de madera mientras observaba la lluvia.

    Sury: Al principio sí.—

    Respondió finalmente y fenrir giró apenas el rostro hacia ella, pero sury sonrió un poco. No era una sonrisa rota… era más bien una sonrisa nostálgica.

    Sury: Fueron muchos años juntos.—

    La lluvia golpeó suavemente el techo.

    Sury: Ella me creó cuando necesitaba cariño… fuerza… alguien que siguiera sonriendo incluso después del dolor.—

    Sus ojos verdes se perdieron entre las luces de la ciudad.

    Sury: Vivimos demasiadas cosas juntas.—

    Fenrir escuchaba en silencio y sury soltó una pequeña risa baja.

    Sury: Peleas… historias… despedidas… recuerdos… incluso aprendí a sentir miedo cuando ella estaba mal.—

    Fenrir bajó la mirada. Porque entendía perfectamente a qué se refería…. Sury miró lentamente sus propias manos.

    Sury: un día simplemente dejó de venir tanto.—
    El viento movió suavemente su cabello.

    Sury: Las conversaciones se hicieron más cortas… luego menos frecuentes… y después apareciste tú.—

    Fenrir abrió ligeramente los ojos.

    Fenrir: Nunca me tuviste resentimiento…?—

    La pregunta salió insegura… casi culpable. Sury la miró unos segundos… y después soltó una pequeña risa cálida.

    Sury: tú naciste porque ella necesitaba algo diferente… algo que indicara un nuevo comienzo.—

    La elfa permaneció callada… opaca y sury levantó la mirada hacia el cielo oscuro.

    Sury: A veces las personas cambian. Maduran. Sus heridas cambian. Lo que necesitan también.—

    La lluvia seguía cayendo lentamente detrás de ellas.

    Sury: Ella pasó muchos años conmigo.—

    Su voz bajó apenas.

    Sury: Y creo… que llegó un punto donde necesitaba alguien que pudiera continuar un camino distinto al mío.—

    Fenrir apretó un poco la taza caliente entre las manos.

    Fenrir: Yo siento que le robé tu lugar.—

    Sury negó lentamente con la cabeza.

    Sury: No existe eso entre nosotras.—

    Fenrir levantó la vista… los ojos verdes de Sury brillaban tenuemente bajo la lluvia.

    Sury: Tú no me reemplazaste.—

    Hizo una pequeña pausa.

    Sury: Simplemente llegaste cuando ella más te necesitaba, tratar de ser parte de una familia como la que tiene ahora… y conmigo eso no podía.. porque al ser el eco de una vida pasado no tengo eso que tienes tú ahora mismo...—

    Fenrir sintió un pequeño nudo en el pecho.
    Sury sonrió otra vez, esta vez más suave más sincera.

    Sury: Además… yo ya había vivido muchísimo a su lado.—

    Miró la lluvia caer frente al mar.

    Sury: Tú fuiste un nuevo comienzo para ella.—

    Fenrir permaneció en silencio varios segundos antes de hablar.

    Fenrir: Pero aún te sigue queriendo mucho.—

    Sury soltó una pequeña risa.

    Sury: Lo sé.—

    Fenrir: Entonces por qué a veces siento que te mira con culpa…?—

    Aquella pregunta hizo que Sury se quedara callada unos segundos. Después bajó lentamente la mirada.

    Fenrir: Porque ella tiene miedo de haberte abandonado.—

    El viento sopló entre ambas.

    Sury: Pero crear personajes nunca fue abandonar.—

    Fenrir escuchó atentamente.

    Sury: Nosotras existimos porque ella necesitó algo en algún momento de su vida.—

    Sury apoyó suavemente una mano sobre su pecho.

    Sury: Yo fui su refugio durante años.—

    Luego miró a Fenrir.

    Sury: Y tú apareciste cuando necesitaba una familia.—

    Los ojos azules de Fenrir temblaron ligeramente, sury sonrió con nostalgia.

    Sury: Sabes? A veces todavía la escucho escribir mi nombre en voz baja.—

    Fenrir sonrió apenas.

    Fenrir: En serio?—

    Sury: Mhm.—

    Sury miró la lluvia caer frente a ellas.

    Sury: Y cada vez que lo hace… siento que sigo viva dentro de ella aunque ya no sea como antes.—

    El silencio volvió una vez más… pero esta vez era cálido. Como si ambas finalmente entendieran algo importante… Fenrir terminó apoyando lentamente la cabeza sobre el hombro de Sury.

    Fenrir: Supongo que ambas somos partes distintas de la misma persona…—

    Murmuró, sury cerró lentamente los ojos.

    Sury: Sí.—

    La lluvia continuó cayendo sobre la ciudad iluminada.

    Sury: Tú representas lo que ella quiere proteger ahora.—

    Fenrir cerró los ojos lentamente.

    Fenrir: Y tú?—

    Sury sonrió. Una sonrisa pequeña… tranquila… casi eterna.

    Sury: Yo represento todo lo que la ayudó a llegar hasta aquí.—

    Fenrir permaneció callada unos segundos más… hasta que algo pareció cruzar por su mente. Levantó lentamente la mirada.

    Fenrir: Entonces… Yrus…—

    Sury giró apenas el rostro hacia ella. Fenrir sonrió un poco por primera vez en toda la noche.

    Fenrir: Ella realmente nunca quiso alejarte del todo… verdad?—

    Los ojos verdes de Sury temblaron apenas. Fenrir soltó una pequeña risa suave mientras observaba la lluvia.

    Fenrir: Si lo piensas bien… “Yrus” al revés sigue siendo “Sury”.—

    El silencio cayó entre ambas. Pero esta vez fue distinto, más profundo, más cálido…. Sury bajó lentamente la mirada mientras una pequeña sonrisa nacía en su rostro… Una sonrisa sincera. Casi emocionada.

    Sury: Sí…—

    Murmuró muy bajito, Fenrir continuó hablando.

    Fenrir: Yrus tiene tus colores… rosa… verde menta… incluso esa sensación cálida que transmite cuando está cerca.—

    La lluvia resbaló lentamente por las mejillas de Sury.

    Fenrir: Supongo que nuestra user no sabía cómo dejarte ir por completo…—

    Sury soltó una pequeña risa quebrada.

    Sury: Creo que ni ella misma quería hacerlo.—

    Fenrir la observó en silencio y por primera vez… entendió algo importante. Sury nunca desapareció realmente. Solo cambió de forma. Se convirtió en recuerdos. En emociones.

    En pequeños fragmentos escondidos dentro de nuevas historias… Dentro de Yrus y dentro de Fenrir…. Dentro de todo aquello que la user creó después, Sury levantó lentamente la mirada hacia el cielo lluvioso.

    Sury: Tal vez… esa fue su forma de mantenerme cerca sin quedarse atrapada en el pasado.—

    Fenrir sonrió suavemente.

    Fenrir: Entonces no estás sola.—

    Sury negó lentamente con la cabeza. Y mientras la lluvia seguía cayendo sobre aquella ciudad nocturna… Por primera vez en mucho tiempo… Sury Sakai sintió que jamás había sido olvidada.
    💕El día en el que dos almas hablaron..💕 La lluvia caía tranquila aquella noche. No había combate, ni monstruos, ni mundos colapsando. Solo dos chicas sentadas bajo un pequeño techo de madera frente al mar, escuchando cómo el agua golpeaba lentamente las calles vacías mientras la ciudad brillaba a lo lejos. Fenrir mantenía ambas manos alrededor de una taza caliente, observando en silencio las pequeñas ondas formarse sobre los charcos. Sury estaba a su lado, cabello rosado y húmedo, sus puntas verde menta moviéndose con el viento… y aquella mirada serena que siempre parecía esconder un poco de tristeza. Fenrir: Te puedo hacer una pregunta…?— Murmuró Fenrir sin apartar la vista del cielo. Sury: Claro.— Fenrir: Te dolió…?— Sury parpadeó lentamente. Sury: Qué cosa?— Fenrir bajó un poco la mirada. Fenrir: Cuando dejó de usarte tanto.— El silencio apareció otra vez, no incómodo. Solo… delicado. Sury apoyó la espalda contra la pared de madera mientras observaba la lluvia. Sury: Al principio sí.— Respondió finalmente y fenrir giró apenas el rostro hacia ella, pero sury sonrió un poco. No era una sonrisa rota… era más bien una sonrisa nostálgica. Sury: Fueron muchos años juntos.— La lluvia golpeó suavemente el techo. Sury: Ella me creó cuando necesitaba cariño… fuerza… alguien que siguiera sonriendo incluso después del dolor.— Sus ojos verdes se perdieron entre las luces de la ciudad. Sury: Vivimos demasiadas cosas juntas.— Fenrir escuchaba en silencio y sury soltó una pequeña risa baja. Sury: Peleas… historias… despedidas… recuerdos… incluso aprendí a sentir miedo cuando ella estaba mal.— Fenrir bajó la mirada. Porque entendía perfectamente a qué se refería…. Sury miró lentamente sus propias manos. Sury: un día simplemente dejó de venir tanto.— El viento movió suavemente su cabello. Sury: Las conversaciones se hicieron más cortas… luego menos frecuentes… y después apareciste tú.— Fenrir abrió ligeramente los ojos. Fenrir: Nunca me tuviste resentimiento…?— La pregunta salió insegura… casi culpable. Sury la miró unos segundos… y después soltó una pequeña risa cálida. Sury: tú naciste porque ella necesitaba algo diferente… algo que indicara un nuevo comienzo.— La elfa permaneció callada… opaca y sury levantó la mirada hacia el cielo oscuro. Sury: A veces las personas cambian. Maduran. Sus heridas cambian. Lo que necesitan también.— La lluvia seguía cayendo lentamente detrás de ellas. Sury: Ella pasó muchos años conmigo.— Su voz bajó apenas. Sury: Y creo… que llegó un punto donde necesitaba alguien que pudiera continuar un camino distinto al mío.— Fenrir apretó un poco la taza caliente entre las manos. Fenrir: Yo siento que le robé tu lugar.— Sury negó lentamente con la cabeza. Sury: No existe eso entre nosotras.— Fenrir levantó la vista… los ojos verdes de Sury brillaban tenuemente bajo la lluvia. Sury: Tú no me reemplazaste.— Hizo una pequeña pausa. Sury: Simplemente llegaste cuando ella más te necesitaba, tratar de ser parte de una familia como la que tiene ahora… y conmigo eso no podía.. porque al ser el eco de una vida pasado no tengo eso que tienes tú ahora mismo...— Fenrir sintió un pequeño nudo en el pecho. Sury sonrió otra vez, esta vez más suave más sincera. Sury: Además… yo ya había vivido muchísimo a su lado.— Miró la lluvia caer frente al mar. Sury: Tú fuiste un nuevo comienzo para ella.— Fenrir permaneció en silencio varios segundos antes de hablar. Fenrir: Pero aún te sigue queriendo mucho.— Sury soltó una pequeña risa. Sury: Lo sé.— Fenrir: Entonces por qué a veces siento que te mira con culpa…?— Aquella pregunta hizo que Sury se quedara callada unos segundos. Después bajó lentamente la mirada. Fenrir: Porque ella tiene miedo de haberte abandonado.— El viento sopló entre ambas. Sury: Pero crear personajes nunca fue abandonar.— Fenrir escuchó atentamente. Sury: Nosotras existimos porque ella necesitó algo en algún momento de su vida.— Sury apoyó suavemente una mano sobre su pecho. Sury: Yo fui su refugio durante años.— Luego miró a Fenrir. Sury: Y tú apareciste cuando necesitaba una familia.— Los ojos azules de Fenrir temblaron ligeramente, sury sonrió con nostalgia. Sury: Sabes? A veces todavía la escucho escribir mi nombre en voz baja.— Fenrir sonrió apenas. Fenrir: En serio?— Sury: Mhm.— Sury miró la lluvia caer frente a ellas. Sury: Y cada vez que lo hace… siento que sigo viva dentro de ella aunque ya no sea como antes.— El silencio volvió una vez más… pero esta vez era cálido. Como si ambas finalmente entendieran algo importante… Fenrir terminó apoyando lentamente la cabeza sobre el hombro de Sury. Fenrir: Supongo que ambas somos partes distintas de la misma persona…— Murmuró, sury cerró lentamente los ojos. Sury: Sí.— La lluvia continuó cayendo sobre la ciudad iluminada. Sury: Tú representas lo que ella quiere proteger ahora.— Fenrir cerró los ojos lentamente. Fenrir: Y tú?— Sury sonrió. Una sonrisa pequeña… tranquila… casi eterna. Sury: Yo represento todo lo que la ayudó a llegar hasta aquí.— Fenrir permaneció callada unos segundos más… hasta que algo pareció cruzar por su mente. Levantó lentamente la mirada. Fenrir: Entonces… Yrus…— Sury giró apenas el rostro hacia ella. Fenrir sonrió un poco por primera vez en toda la noche. Fenrir: Ella realmente nunca quiso alejarte del todo… verdad?— Los ojos verdes de Sury temblaron apenas. Fenrir soltó una pequeña risa suave mientras observaba la lluvia. Fenrir: Si lo piensas bien… “Yrus” al revés sigue siendo “Sury”.— El silencio cayó entre ambas. Pero esta vez fue distinto, más profundo, más cálido…. Sury bajó lentamente la mirada mientras una pequeña sonrisa nacía en su rostro… Una sonrisa sincera. Casi emocionada. Sury: Sí…— Murmuró muy bajito, Fenrir continuó hablando. Fenrir: Yrus tiene tus colores… rosa… verde menta… incluso esa sensación cálida que transmite cuando está cerca.— La lluvia resbaló lentamente por las mejillas de Sury. Fenrir: Supongo que nuestra user no sabía cómo dejarte ir por completo…— Sury soltó una pequeña risa quebrada. Sury: Creo que ni ella misma quería hacerlo.— Fenrir la observó en silencio y por primera vez… entendió algo importante. Sury nunca desapareció realmente. Solo cambió de forma. Se convirtió en recuerdos. En emociones. En pequeños fragmentos escondidos dentro de nuevas historias… Dentro de Yrus y dentro de Fenrir…. Dentro de todo aquello que la user creó después, Sury levantó lentamente la mirada hacia el cielo lluvioso. Sury: Tal vez… esa fue su forma de mantenerme cerca sin quedarse atrapada en el pasado.— Fenrir sonrió suavemente. Fenrir: Entonces no estás sola.— Sury negó lentamente con la cabeza. Y mientras la lluvia seguía cayendo sobre aquella ciudad nocturna… Por primera vez en mucho tiempo… Sury Sakai sintió que jamás había sido olvidada.
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  • Mas alla de las estrellas, se cuenta la historia de un tren que viaja por riedes estelares para trazacaminos y para ayudar a cada mundo que visitas a superar las crisis que los azotan.


    En todos esos viajes han hecho amistades, han creado vínculos qué los unen, ayudado hasta a recuperar vínculos perdidos en las arenas del tiempo, asi fue como Jairo VI recuperó esa "amistad" perdida y solo recordará por un solo hombre, uno de una especie de larga vida...

    Gracias a los anónimos del Expreso Astral, ese recuedo fue recuperado, ahora la imagen de ese cuadro esta en el museo de Jairo...

    Mas alla de las estrellas, están los anónimos del Expreso Astral creado vinculos y ayudado a crisis que azotan a los mundos.
    Mas alla de las estrellas, se cuenta la historia de un tren que viaja por riedes estelares para trazacaminos y para ayudar a cada mundo que visitas a superar las crisis que los azotan. En todos esos viajes han hecho amistades, han creado vínculos qué los unen, ayudado hasta a recuperar vínculos perdidos en las arenas del tiempo, asi fue como Jairo VI recuperó esa "amistad" perdida y solo recordará por un solo hombre, uno de una especie de larga vida... Gracias a los anónimos del Expreso Astral, ese recuedo fue recuperado, ahora la imagen de ese cuadro esta en el museo de Jairo... Mas alla de las estrellas, están los anónimos del Expreso Astral creado vinculos y ayudado a crisis que azotan a los mundos.
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  • Estar entre dos mundos no es una elección. Es la maldición de una familia que debes aceptar y luchar.
    Estar entre dos mundos no es una elección. Es la maldición de una familia que debes aceptar y luchar.
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  • ❝Todo colapsó...❞
    Fandom Supernatural
    Categoría Acción
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ Dean Winchester


    ¿Nunca has pensado en la posibilidad de la existencia de mundos paralelos? Ya sabes, mundos que parecen iguales al tuyo y que difieren en pequeños y simples aspectos. El efecto mariposa elevado a la máxima potencia. Tal vez si le hubieras plantado cara a esa abusona en el instituto en lugar de agachar la cabeza y continuar por el pasillo hoy serias dueña de una multinacional. Decisiones mínimas que tomamos a diario pueden desentrañar cambios impresionantes. ¡BUM! Mundos paralelos.

    Bueno, en nuestro caso no es tan sencillo. Digamos que en esta realidad la creación de mundos paralelos no depende de nuestras decisiones, más bien de las de un ser codicioso, despreciable y aburrido. Un tipo que crea mundos enteros y los deshecha cuando no le entretienen lo suficiente. Y uno de estos mundos descartados y abandonado a su buena suerte era el mundo en el que Sadie vivía. Claro que las personas del planeta no sabían que Dios habia cerrado la puerta y se habia mudado de edificio. Ellos vivían sus vidas cotidianas, con el vaivén de las vicisitudes del día a día.

    Y luego estaba la cara B. El mundo sobrenatural, los Hombres de Letras y los cazadores. Los que aterrorizaban a los inocentes por la noche y los que los combatían. Sadie Torres era una de ellas. Se habia formado como bruja y habia terminado viendo como su vida era destrozada por un grupo de vampiros. No os voy a mentir, aquel desenlace fue terrible, pero abrió una puerta desconocida para Sadie y le consiguió un puesto en la prestigiosa organización de Los Hombres de Letras de Estados Unidos.

    Los Hombres de Letras era el cuerpo de elite del conocimiento sobrenatural, contaban con equipos de cazadores, de agentes y estudiosos. Poseían búnkeres por todo el mundo. Varios en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, Bélgica. En fin… En cada parte del mundo la organización habia extendido sus largos dedos con intención de mantener el orden y la estabilidad de un mundo cada vez más caótico.

    Y los lideres de esa organización en Estados Unidos eran los Winchester. John dirigía el bunker de Kansas y se coordinaba con el resto de búnkeres y miembros del país. Mary, su mujer, prefería el trabajo de campo y entrenaba y salvaba a nuevos cazadores y futuros reclutas. Luego estaban sus hijos: Sam y Dean. Sam era experto en demonología y Angeología. Y Dean… el mayor, era de los que preferían mancharse las manos. Un excelente estratega, habilidoso en la batalla y con una mente brillante y avispada. A menudo Sadie bromeaba con él diciendo que bien parecía McGyver, capaz de construir una bomba con un chiche y un boli bic.

    Sadie y Dean se compenetraban a la perfección. Tanto que comenzaron a realizar salidas juntos: cacerías, salvamento de inocentes, resolución de misterios… Y, como era de esperar, se enamoraron. Tanto que Dean se sintió con la confianza de dar el siguiente paso tres años después de conocer a Sadie. Todo parecía ir sobre ruedas hasta que… el universo empezó a colapsar sobre sí mismo…

    Literalmente.

    Al principio eran solamente noticias raras sobre meteoritos y extraños movimientos de tierra. Después comenzaron las catástrofes naturales: maremotos en Indonesia y Europa, terremotos en Estados Unidos, derrumbamiento de acantilados y puentes… Y entonces… llegó el fin del mundo sin que nadie supiera qué hacer para detener aquello.

    John Winchester se pasó una mano por el rostro, abatido. Apenas se sentía capaz de alzar la mirada hacia los cazadores y miembros de la organización. Sadie pudo ver que no sabía qué decirles a pesar de haberlos reunido allí como su líder. Sadie sabía que, ante el fin del mundo, ni siquiera el todopoderoso John Winchester, su suegro, sabia como proteger a su gente y que solo era cuestión de tiempo que el bunker cayera sobre sus cabezas.

    -Ha llegado la hora… El mundo se va al infierno y no hay forma de pararlo. No voy a pediros que os quedéis. Si teneis familia, si teneis algo ahí afuera, volved a casa con vuestros seres queridos. Me duele decir esto pero, por primera vez, no encuentro la forma de detener esto…

    Sadie tragó saliva de forma pesada y se aferró aún más a la mano de Dean. Este captó el gesto y alzó ese brazo para rodear el cuello de Sadie estrechándola contra sí y dejar después un beso en su cabello.

    -Saldremos de esta, ¿vale? -le dijo en voz baja- No sé cómo, pero te pondré a salvo…

    Sadie asintió solamente.

    Tras aquella funesta reunión fueron muchos de sus amigos los que decidieron abandonar el bunker para poder pasar sus últimos dias con sus seres queridos. En las despedidas todo eran buenos deseos, abrazos y lágrimas silenciosas de dolor y frustración. Y menos de tres dias después solo la familia Winchester restaba en el bunker. Aunque estos eran resilientes y cabezotas. Sadie sobre todo. Intentó buscar y crear hechizos que pudieran protegerlos pero ninguno funcionaba…

    Absolutamente. Ninguno.

    Y entonces… no hubo escapatoria.

    Era de noche en el resto del mundo pero en el interior del bunker de Lebanon la familia superviviente corría para salvar sus vidas. La corriente eléctrica habia fallado y el color rojizo de las luces de emergencia parpadeando iluminaban el pasillo de forma mortecina. El primer temblor habia puesto a la familia Winchester en alerta. Después llegó una sacudida aún más fuerte y el panel de seguridad empezó a timbrar de forma estridente y aguda avisando de un fallo de seguridad en la estructura. No era tal, pues lo cierto era que medio edificio se habia derrumbado desde uno de los lados cayendo sobre la gruesa capa de hormigón y piedra.

    Sadie, Sam y Dean corrían por el pasillo que llegaba hasta la biblioteca. Corazones latiendo a toda velocidad, compungidos ante los sonidos de golpes sobre sus cabezas y el tintineo de los azulejos de las paredes al resquebrajarse a su paso. Sadie aferraba la mano de Dean y sentía clavarse el anillo de compromiso entre sus otros dedos al ser estos oprimidos por la fuerza de la mano de su prometido.

    De pronto el pasillo colapsó sobre sí mismo y los tres tuvieron que retroceder entre el polvo y los cascotes de hormigón. Dean agarró a Sadie apartándola de la trayectoria de los escombros que caían y la estrechó contra la pared, cubriéndola con su cuerpo y sus manos.

    -¿Estás bien? -preguntó él con la voz ronca a causa del polvo en el ambiente.

    Sadie asintió tosiendo ligeramente.

    -¡Por aquí! -bramó la voz de John desde la entrada de la cocina. No podían verle con el humo reinante en el ambiente, pero todos sabían dónde se encontraba la puerta asi que retrocedieron hasta dar con las manos de Mary y John que los guiaron hasta el interior de la cocina.

    -¡Esto se va a la mierda! -gritó Dean- ¿Podemos llegar al garaje?

    John negó con la cabeza.

    -El techo se ha derrumbado y la puerta está bloqueada… -dijo Mary.

    -Joder… -masculló Dean.

    John posó una mano en la espalda de Mary guiándola hacia la otra salida de la sala.

    -Tenemos que irnos ahora mismo. O moriremos aquí abajo. Solo podemos salir por la puerta de la sala de guerra… Es arriesgado…

    Sadie todavia tosía el humo y polvo que habia aspirado.

    -Puedo intentar contener el derrumbe y daros una oportunidad -dijo ella con voz débil.

    Dean la miró como si acabara de ver a ET recién aterrizado.

    -¿Estás loca? No, ni de coña. Nos vamos. Todos.

    John hizo una seña con un gesto de su cabeza.

    -Pues tiene que ser ahora. ¡Ya! ¡Vamos!

    De modo que los cinco salieron corriendo por la segunda puerta de la cocina, la que quedaba más cerca de la biblioteca. Las luces rojas impedían estar seguro de por donde uno pisaba y tener que esquivar mesas y sillas no era una tarea facil mientras el escenario temblaba.

    De pronto un enorme estruendo y una sacudida al edificio hizo que Sam, Dean y Sadie cayeran al suelo.

    -¡NO! ¡MAMÁ!

    Sadie pudo escuchar el grito desgarrador de Dean cuando al incorporarse descubrió que John y Mary Winchester no habían podido llegar a la biblioteca antes de que el pasillo colapsara sobre ellos, atrapándolos bajo los escombros. El cazador corrió a intentar quitar las piedras, con la esperanza de poder llegar hasta sus padres a pesar de la mancha de sangre que comenzaba a brotar en el suelo en un fino reguero.

    -¡DEAN! -lo llamó Sam mientras Sadie y él llegaban hasta Dean para intentar detenerlo.

    -¡Dean! ¡Cariño, tenemos que salir de aquí! -le pidió la bruja a su prometido- ¡Dean! ¡Por favor!

    El cazador cejó en su empeño con rabia, dolor y frustración. Se incorporó pasándose el dorso de la muñeca por el rostro para limpiar su visión de polvo y lágrimas y asintió tomando rápidamente la mano de Sadie para salir corriendo hacia la salida. Estaban cerca. Tan cerca…

    Y de pronto…

    -¡DEAN! -fue todo lo que Sadie escuchó antes de que Sam apartara a Dean de un empujón. Dean cayó al suelo y Sam desapareció de la vista de los dos debajo de una nube de piedra y polvo.

    -No… Nonononono…¡NO! ¡SAM! -la voz rota de Dean destrozó el corazón de Sadie.

    -Dean… Dean… Tenemos que irnos… ¡Dean!

    Sadie buscó el brazo de su prometido con la mano y trató de tirar de él para apartarlo de aquelle enorme grieta en el techo. Todo sucedió muy rapido después de aquello. Sadie advirtió el sonido de la piedra desprendiéndose. Su mirada buscó a Dean y vio el miedo en los ojos verdes de Dean un segundo antes de que el techo comenzara a caer sobre él.

    -¡DEAN!- gritó Sadie. Alargó sus manos hacia él liberando una onda expansiva de magia con intención de apartarlo del derrumbe. Pero esta golpeó contra uno de los símbolos de protección tallados en la piedra del arco principal de la entrada a la biblioteca y entonces…. Todo explotó. Y se volvió negro.

    >> Todo era normal en el bunker, o al menos tan normal como esos dias en que no se terminaba el mundo. Sam se habia levantado a las seis de la mañana, habia salido a correr… Habia recogido el correo de la oficina de correos del pueblo y habia regresado a casa. Mientras esperaba al regreso de Dean, quien habia bajado a comprar, habia preparado la comida… Como digo, un día absolutamente normal.

    Esa tarde compartían un bourbon ya que Sam habia decidido apartar la mirada de la sección de noticias de la página web que mostraba su ordenador portátil, un rato al ser traicioneramente seducido por la botella que su hermano habia llevado hasta la mesa. Si no habían encontrado a Amara en una semana, no la encontrarían en los siguientes veinte minutos.

    -¿Qué harías tú? -preguntó Sam de pronto, dando voz a una pregunta que habia pasado algunas veces por su cabeza- Si tuviésemos la opción de una vida normal, quiero decir. Yo querría retomar Derecho y… seria increible graduarme antes de los cuarenta y cinco…- bromeó negando con la cabeza- Y el bunker… Podríamos convertirlo en algo más… En algo mejor… Un lugar que ayudase a otros cazadores… ¿Cuál sería tu plan?

    Entonces recordó algo.

    -Antes de que se me olvide… -dijo inclinándose hacia su portátil y cambiando de pestaña en el navegador- Garth cree que hay un caso de poltergeist en Utah. Le dije que le echaríamos un vistazo…

    Y entonces… un fogonazo de luz los sorprendió a ambos. Una luz amarilla que duró un segundo, un destello de una luz de emergencia lejana y de pronto… Una humareda de polvo y algunos cascotes de piedra cayeron sobre el suelo de madera. Sam se levantó a toda velocidad dejando su vaso sobre la mesa y corriendo a ver qué ocurría.

    -¡Dean! -llamó a su hermano al ver el cuerpo de una mujer joven, inconsciente en el suelo. Estaba cubierta de polvo, magullada y tenía heridas recientes en la frente, en la mejilla, en el hombro- ¿Qué demonios…?

    Entonces la muchacha abrió los ojos apenas un par de segundos.

    -¿Dean? -preguntó esbozando una sonrisa cansada.

    Sam miró a su hermano y luego descubrió algo al lado de la muchacha. Se agachó a recogerlo al tiempo que la joven preguntaba de nuevo, casi sin voz ni consciencia:

    -¿Sam…?

    Sam frunció las cejas mientras tomaba un cascote de piedra y se lo enseñaba a su hermano. Era el emblema de la estrella de Acuario que adornaba el arco de la entrada a la biblioteca. Exactamente. El. Mismo. Escudo. De. Piedra.

    Sam lo alzó para compararlo con el que presidia el arco.

    -¿Qué está pasando? -preguntó.
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ [IMPALA.DRIVER] ¿Nunca has pensado en la posibilidad de la existencia de mundos paralelos? Ya sabes, mundos que parecen iguales al tuyo y que difieren en pequeños y simples aspectos. El efecto mariposa elevado a la máxima potencia. Tal vez si le hubieras plantado cara a esa abusona en el instituto en lugar de agachar la cabeza y continuar por el pasillo hoy serias dueña de una multinacional. Decisiones mínimas que tomamos a diario pueden desentrañar cambios impresionantes. ¡BUM! Mundos paralelos. Bueno, en nuestro caso no es tan sencillo. Digamos que en esta realidad la creación de mundos paralelos no depende de nuestras decisiones, más bien de las de un ser codicioso, despreciable y aburrido. Un tipo que crea mundos enteros y los deshecha cuando no le entretienen lo suficiente. Y uno de estos mundos descartados y abandonado a su buena suerte era el mundo en el que Sadie vivía. Claro que las personas del planeta no sabían que Dios habia cerrado la puerta y se habia mudado de edificio. Ellos vivían sus vidas cotidianas, con el vaivén de las vicisitudes del día a día. Y luego estaba la cara B. El mundo sobrenatural, los Hombres de Letras y los cazadores. Los que aterrorizaban a los inocentes por la noche y los que los combatían. Sadie Torres era una de ellas. Se habia formado como bruja y habia terminado viendo como su vida era destrozada por un grupo de vampiros. No os voy a mentir, aquel desenlace fue terrible, pero abrió una puerta desconocida para Sadie y le consiguió un puesto en la prestigiosa organización de Los Hombres de Letras de Estados Unidos. Los Hombres de Letras era el cuerpo de elite del conocimiento sobrenatural, contaban con equipos de cazadores, de agentes y estudiosos. Poseían búnkeres por todo el mundo. Varios en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, Bélgica. En fin… En cada parte del mundo la organización habia extendido sus largos dedos con intención de mantener el orden y la estabilidad de un mundo cada vez más caótico. Y los lideres de esa organización en Estados Unidos eran los Winchester. John dirigía el bunker de Kansas y se coordinaba con el resto de búnkeres y miembros del país. Mary, su mujer, prefería el trabajo de campo y entrenaba y salvaba a nuevos cazadores y futuros reclutas. Luego estaban sus hijos: Sam y Dean. Sam era experto en demonología y Angeología. Y Dean… el mayor, era de los que preferían mancharse las manos. Un excelente estratega, habilidoso en la batalla y con una mente brillante y avispada. A menudo Sadie bromeaba con él diciendo que bien parecía McGyver, capaz de construir una bomba con un chiche y un boli bic. Sadie y Dean se compenetraban a la perfección. Tanto que comenzaron a realizar salidas juntos: cacerías, salvamento de inocentes, resolución de misterios… Y, como era de esperar, se enamoraron. Tanto que Dean se sintió con la confianza de dar el siguiente paso tres años después de conocer a Sadie. Todo parecía ir sobre ruedas hasta que… el universo empezó a colapsar sobre sí mismo… Literalmente. Al principio eran solamente noticias raras sobre meteoritos y extraños movimientos de tierra. Después comenzaron las catástrofes naturales: maremotos en Indonesia y Europa, terremotos en Estados Unidos, derrumbamiento de acantilados y puentes… Y entonces… llegó el fin del mundo sin que nadie supiera qué hacer para detener aquello. John Winchester se pasó una mano por el rostro, abatido. Apenas se sentía capaz de alzar la mirada hacia los cazadores y miembros de la organización. Sadie pudo ver que no sabía qué decirles a pesar de haberlos reunido allí como su líder. Sadie sabía que, ante el fin del mundo, ni siquiera el todopoderoso John Winchester, su suegro, sabia como proteger a su gente y que solo era cuestión de tiempo que el bunker cayera sobre sus cabezas. -Ha llegado la hora… El mundo se va al infierno y no hay forma de pararlo. No voy a pediros que os quedéis. Si teneis familia, si teneis algo ahí afuera, volved a casa con vuestros seres queridos. Me duele decir esto pero, por primera vez, no encuentro la forma de detener esto… Sadie tragó saliva de forma pesada y se aferró aún más a la mano de Dean. Este captó el gesto y alzó ese brazo para rodear el cuello de Sadie estrechándola contra sí y dejar después un beso en su cabello. -Saldremos de esta, ¿vale? -le dijo en voz baja- No sé cómo, pero te pondré a salvo… Sadie asintió solamente. Tras aquella funesta reunión fueron muchos de sus amigos los que decidieron abandonar el bunker para poder pasar sus últimos dias con sus seres queridos. En las despedidas todo eran buenos deseos, abrazos y lágrimas silenciosas de dolor y frustración. Y menos de tres dias después solo la familia Winchester restaba en el bunker. Aunque estos eran resilientes y cabezotas. Sadie sobre todo. Intentó buscar y crear hechizos que pudieran protegerlos pero ninguno funcionaba… Absolutamente. Ninguno. Y entonces… no hubo escapatoria. Era de noche en el resto del mundo pero en el interior del bunker de Lebanon la familia superviviente corría para salvar sus vidas. La corriente eléctrica habia fallado y el color rojizo de las luces de emergencia parpadeando iluminaban el pasillo de forma mortecina. El primer temblor habia puesto a la familia Winchester en alerta. Después llegó una sacudida aún más fuerte y el panel de seguridad empezó a timbrar de forma estridente y aguda avisando de un fallo de seguridad en la estructura. No era tal, pues lo cierto era que medio edificio se habia derrumbado desde uno de los lados cayendo sobre la gruesa capa de hormigón y piedra. Sadie, Sam y Dean corrían por el pasillo que llegaba hasta la biblioteca. Corazones latiendo a toda velocidad, compungidos ante los sonidos de golpes sobre sus cabezas y el tintineo de los azulejos de las paredes al resquebrajarse a su paso. Sadie aferraba la mano de Dean y sentía clavarse el anillo de compromiso entre sus otros dedos al ser estos oprimidos por la fuerza de la mano de su prometido. De pronto el pasillo colapsó sobre sí mismo y los tres tuvieron que retroceder entre el polvo y los cascotes de hormigón. Dean agarró a Sadie apartándola de la trayectoria de los escombros que caían y la estrechó contra la pared, cubriéndola con su cuerpo y sus manos. -¿Estás bien? -preguntó él con la voz ronca a causa del polvo en el ambiente. Sadie asintió tosiendo ligeramente. -¡Por aquí! -bramó la voz de John desde la entrada de la cocina. No podían verle con el humo reinante en el ambiente, pero todos sabían dónde se encontraba la puerta asi que retrocedieron hasta dar con las manos de Mary y John que los guiaron hasta el interior de la cocina. -¡Esto se va a la mierda! -gritó Dean- ¿Podemos llegar al garaje? John negó con la cabeza. -El techo se ha derrumbado y la puerta está bloqueada… -dijo Mary. -Joder… -masculló Dean. John posó una mano en la espalda de Mary guiándola hacia la otra salida de la sala. -Tenemos que irnos ahora mismo. O moriremos aquí abajo. Solo podemos salir por la puerta de la sala de guerra… Es arriesgado… Sadie todavia tosía el humo y polvo que habia aspirado. -Puedo intentar contener el derrumbe y daros una oportunidad -dijo ella con voz débil. Dean la miró como si acabara de ver a ET recién aterrizado. -¿Estás loca? No, ni de coña. Nos vamos. Todos. John hizo una seña con un gesto de su cabeza. -Pues tiene que ser ahora. ¡Ya! ¡Vamos! De modo que los cinco salieron corriendo por la segunda puerta de la cocina, la que quedaba más cerca de la biblioteca. Las luces rojas impedían estar seguro de por donde uno pisaba y tener que esquivar mesas y sillas no era una tarea facil mientras el escenario temblaba. De pronto un enorme estruendo y una sacudida al edificio hizo que Sam, Dean y Sadie cayeran al suelo. -¡NO! ¡MAMÁ! Sadie pudo escuchar el grito desgarrador de Dean cuando al incorporarse descubrió que John y Mary Winchester no habían podido llegar a la biblioteca antes de que el pasillo colapsara sobre ellos, atrapándolos bajo los escombros. El cazador corrió a intentar quitar las piedras, con la esperanza de poder llegar hasta sus padres a pesar de la mancha de sangre que comenzaba a brotar en el suelo en un fino reguero. -¡DEAN! -lo llamó Sam mientras Sadie y él llegaban hasta Dean para intentar detenerlo. -¡Dean! ¡Cariño, tenemos que salir de aquí! -le pidió la bruja a su prometido- ¡Dean! ¡Por favor! El cazador cejó en su empeño con rabia, dolor y frustración. Se incorporó pasándose el dorso de la muñeca por el rostro para limpiar su visión de polvo y lágrimas y asintió tomando rápidamente la mano de Sadie para salir corriendo hacia la salida. Estaban cerca. Tan cerca… Y de pronto… -¡DEAN! -fue todo lo que Sadie escuchó antes de que Sam apartara a Dean de un empujón. Dean cayó al suelo y Sam desapareció de la vista de los dos debajo de una nube de piedra y polvo. -No… Nonononono…¡NO! ¡SAM! -la voz rota de Dean destrozó el corazón de Sadie. -Dean… Dean… Tenemos que irnos… ¡Dean! Sadie buscó el brazo de su prometido con la mano y trató de tirar de él para apartarlo de aquelle enorme grieta en el techo. Todo sucedió muy rapido después de aquello. Sadie advirtió el sonido de la piedra desprendiéndose. Su mirada buscó a Dean y vio el miedo en los ojos verdes de Dean un segundo antes de que el techo comenzara a caer sobre él. -¡DEAN!- gritó Sadie. Alargó sus manos hacia él liberando una onda expansiva de magia con intención de apartarlo del derrumbe. Pero esta golpeó contra uno de los símbolos de protección tallados en la piedra del arco principal de la entrada a la biblioteca y entonces…. Todo explotó. Y se volvió negro. >> Todo era normal en el bunker, o al menos tan normal como esos dias en que no se terminaba el mundo. Sam se habia levantado a las seis de la mañana, habia salido a correr… Habia recogido el correo de la oficina de correos del pueblo y habia regresado a casa. Mientras esperaba al regreso de Dean, quien habia bajado a comprar, habia preparado la comida… Como digo, un día absolutamente normal. Esa tarde compartían un bourbon ya que Sam habia decidido apartar la mirada de la sección de noticias de la página web que mostraba su ordenador portátil, un rato al ser traicioneramente seducido por la botella que su hermano habia llevado hasta la mesa. Si no habían encontrado a Amara en una semana, no la encontrarían en los siguientes veinte minutos. -¿Qué harías tú? -preguntó Sam de pronto, dando voz a una pregunta que habia pasado algunas veces por su cabeza- Si tuviésemos la opción de una vida normal, quiero decir. Yo querría retomar Derecho y… seria increible graduarme antes de los cuarenta y cinco…- bromeó negando con la cabeza- Y el bunker… Podríamos convertirlo en algo más… En algo mejor… Un lugar que ayudase a otros cazadores… ¿Cuál sería tu plan? Entonces recordó algo. -Antes de que se me olvide… -dijo inclinándose hacia su portátil y cambiando de pestaña en el navegador- Garth cree que hay un caso de poltergeist en Utah. Le dije que le echaríamos un vistazo… Y entonces… un fogonazo de luz los sorprendió a ambos. Una luz amarilla que duró un segundo, un destello de una luz de emergencia lejana y de pronto… Una humareda de polvo y algunos cascotes de piedra cayeron sobre el suelo de madera. Sam se levantó a toda velocidad dejando su vaso sobre la mesa y corriendo a ver qué ocurría. -¡Dean! -llamó a su hermano al ver el cuerpo de una mujer joven, inconsciente en el suelo. Estaba cubierta de polvo, magullada y tenía heridas recientes en la frente, en la mejilla, en el hombro- ¿Qué demonios…? Entonces la muchacha abrió los ojos apenas un par de segundos. -¿Dean? -preguntó esbozando una sonrisa cansada. Sam miró a su hermano y luego descubrió algo al lado de la muchacha. Se agachó a recogerlo al tiempo que la joven preguntaba de nuevo, casi sin voz ni consciencia: -¿Sam…? Sam frunció las cejas mientras tomaba un cascote de piedra y se lo enseñaba a su hermano. Era el emblema de la estrella de Acuario que adornaba el arco de la entrada a la biblioteca. Exactamente. El. Mismo. Escudo. De. Piedra. Sam lo alzó para compararlo con el que presidia el arco. -¿Qué está pasando? -preguntó.
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  • ────Bueno, ya casi estamos a mitad de año, así que es momento de repasar esos propósitos de año nuevo que enlisté apresuradamente en mi cabeza durante el brindis, mientras trataba de no ahogarme con el pellejo de las uvas. Veamos qué tan ingenua fue la Afro del primero de enero.

    Pasó la página con la solemnidad que merecía ese momento, mientras se acomodaba las gafas.

    ────Ir al zumba. Ese sí que lo he cumplido, ahora cada vez que el instructor grita «vuelta a la derecha», ya no doy vuelta a mi otra derecha por error.

    Hizo la marca diminuta de una palomita junto al propósito.

    ────Ahorrar dinero. Este, ejem... –se quedó mirando el techo unos segundos–. En mi defensa, ese sillón reclinable no era un capricho, sino una necesidad. A veces las crisis existenciales requieren de un soporte de patas de buena calidad.

    Pasó al siguiente párrafo, mientras daba un sorbo a su bebida light.

    ────Encontrar el Laberinto de la Fractura. Media palomita; sigue en proceso. Lugares como ese no son precisamente sencillos de encontrar en el Mundo entre Mundos.

    Luego su sonrisa se enterneció al llegar al propósito más importante de toda su lista.

    ────Disfrutar de las cosas pequeñas. Creo... que ese también lo he cumplido –bajó un poco la libreta–. Las risas en el set, los pequeños viajes y salidas. Esos momentos divertidos en casa. Las nuevas canciones que se me ocurrieron a las tres de la mañana, y lo mucho que he crecido como actriz, incluso con los fracasos y esas audiciones que casi me hicieron colapsar del estrés, pero en las que terminé quedándome. Supongo... que eso... no ha estado tan mal.

    Su voz se suavizó tras decir esas últimas palabras, sonrió levemente. Marcó ese propósito y, justo cuando estuvo a punto de cerrar la libreta, se dio cuenta de que faltaba uno más.

    ────Oh, cierto... también escribí «aprender a cocinar». Bueno, creo que ese seguirá apareciendo como propósito para el próximo año. Y para el que le sigue, mientras la estufa siga viéndome como su enemiga natural.
    ────Bueno, ya casi estamos a mitad de año, así que es momento de repasar esos propósitos de año nuevo que enlisté apresuradamente en mi cabeza durante el brindis, mientras trataba de no ahogarme con el pellejo de las uvas. Veamos qué tan ingenua fue la Afro del primero de enero. Pasó la página con la solemnidad que merecía ese momento, mientras se acomodaba las gafas. ────Ir al zumba. Ese sí que lo he cumplido, ahora cada vez que el instructor grita «vuelta a la derecha», ya no doy vuelta a mi otra derecha por error. Hizo la marca diminuta de una palomita junto al propósito. ────Ahorrar dinero. Este, ejem... –se quedó mirando el techo unos segundos–. En mi defensa, ese sillón reclinable no era un capricho, sino una necesidad. A veces las crisis existenciales requieren de un soporte de patas de buena calidad. Pasó al siguiente párrafo, mientras daba un sorbo a su bebida light. ────Encontrar el Laberinto de la Fractura. Media palomita; sigue en proceso. Lugares como ese no son precisamente sencillos de encontrar en el Mundo entre Mundos. Luego su sonrisa se enterneció al llegar al propósito más importante de toda su lista. ────Disfrutar de las cosas pequeñas. Creo... que ese también lo he cumplido –bajó un poco la libreta–. Las risas en el set, los pequeños viajes y salidas. Esos momentos divertidos en casa. Las nuevas canciones que se me ocurrieron a las tres de la mañana, y lo mucho que he crecido como actriz, incluso con los fracasos y esas audiciones que casi me hicieron colapsar del estrés, pero en las que terminé quedándome. Supongo... que eso... no ha estado tan mal. Su voz se suavizó tras decir esas últimas palabras, sonrió levemente. Marcó ese propósito y, justo cuando estuvo a punto de cerrar la libreta, se dio cuenta de que faltaba uno más. ────Oh, cierto... también escribí «aprender a cocinar». Bueno, creo que ese seguirá apareciendo como propósito para el próximo año. Y para el que le sigue, mientras la estufa siga viéndome como su enemiga natural.
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