NP: ¿Este es el juego de la máquina de arcade que has arreglado?
"Sep."
NP: Ya veo... ¿Y porque le has puesto barba a tu avatar? ¿Se supone que eres tú?
"¡No te rías! Es un bárbaro, ¿vale? ¡Soy yo si estuviera en este mundo de fantasía!"
NP:
"¡Qué no te rías!"
NP: ¿Este es el juego de la máquina de arcade que has arreglado?
"Sep."
NP: Ya veo... ¿Y porque le has puesto barba a tu avatar? ¿Se supone que eres tú? 😹😹😹
"¡No te rías! Es un bárbaro, ¿vale? ¡Soy yo si estuviera en este mundo de fantasía!"
NP: 😹😹😹😹😹
"¡Qué no te rías!"
0
comentarios
0
compartidos
Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
1- A veces sigue teniendo miedo a la oscuridad
2- Le gustan más los gatos que los perros
3- Detesta el pescado
4- No es la típica chica que se pasa horas arreglándose
5- Se le da muy bien cuidar y tratar con niños
6- Se encuentra más a gusto en el mundo mágico, donde no esconde su verdadero ser
7- Es una fanática de las películas de terror de los ochenta y noventa
8- Tiene una cicatriz en forma de uva, cerca de su ombligo
9- Adora el aroma a jazmín y vainilla
10- Quiere aprender a tocar la guitarra eléctrica
CURIOSIDADES
DE
𝓛𝓐𝓤𝓡𝓐 𝓦𝓘𝓛𝓛𝓘𝓐𝓜𝓢
1- A veces sigue teniendo miedo a la oscuridad
2- Le gustan más los gatos que los perros
3- Detesta el pescado
4- No es la típica chica que se pasa horas arreglándose
5- Se le da muy bien cuidar y tratar con niños
6- Se encuentra más a gusto en el mundo mágico, donde no esconde su verdadero ser
7- Es una fanática de las películas de terror de los ochenta y noventa
8- Tiene una cicatriz en forma de uva, cerca de su ombligo
9- Adora el aroma a jazmín y vainilla
10- Quiere aprender a tocar la guitarra eléctrica
Al abrir los ojos, el techo de su habitación había sido reemplazado por un cielo de un color imposible, atrapado en un crepúsculo eterno.
July no despertó entre sábanas, sino sobre un crujiente lecho de hojas muertas que susurraban secretos en un idioma olvidado. A su lado, una presencia la observaba: un perro de pelaje tan negro que parecía un agujero en la realidad, con ojos que brillaban con una inteligencia antigua y peligrosa, como si fuera el guardián de una puerta que ella no recordaba haber cruzado.
¿De qué madriguera de conejo había caído? ¿En qué encrucijada entregó su sombra? Las respuestas se sentían como sueños que se disuelven al intentar atraparlos.
Mientras ella sentía el frío metal de una dimensión desconocida, en el mundo de los cuerdos el tiempo había seguido su curso cruel.
Quince días de ausencia....
Quince días en los que su rostro, impreso en papel barato, se marchitaba bajo la lluvia en cada poste de la ciudad. El último rastro de su existencia era un video granulado de seguridad: una silueta que se internaba en el bosque un viernes a medianoche, no como quien huye, sino como quien acude a una cita pactada desde el principio de los tiempos.
Todo, con esa peculiar máscara de conejo.
Al abrir los ojos, el techo de su habitación había sido reemplazado por un cielo de un color imposible, atrapado en un crepúsculo eterno.
July no despertó entre sábanas, sino sobre un crujiente lecho de hojas muertas que susurraban secretos en un idioma olvidado. A su lado, una presencia la observaba: un perro de pelaje tan negro que parecía un agujero en la realidad, con ojos que brillaban con una inteligencia antigua y peligrosa, como si fuera el guardián de una puerta que ella no recordaba haber cruzado.
¿De qué madriguera de conejo había caído? ¿En qué encrucijada entregó su sombra? Las respuestas se sentían como sueños que se disuelven al intentar atraparlos.
Mientras ella sentía el frío metal de una dimensión desconocida, en el mundo de los cuerdos el tiempo había seguido su curso cruel.
Quince días de ausencia....
Quince días en los que su rostro, impreso en papel barato, se marchitaba bajo la lluvia en cada poste de la ciudad. El último rastro de su existencia era un video granulado de seguridad: una silueta que se internaba en el bosque un viernes a medianoche, no como quien huye, sino como quien acude a una cita pactada desde el principio de los tiempos.
Todo, con esa peculiar máscara de conejo.
*Ayer había Sido un día desastrozo, no podía manejarme por el mundo siendo una chica. Al llegar a mi hogar en un día cansadísimo cerré los ojos un momento y me senté a respirar profundamente, tratando de meditar.*
"¿Cuál es el propósito de todo esto? ¿Por qué el deseo irrefrenable de una transformación en contra de mi voluntad?"
*Un aura de color violáceo emanaba de mi ser, y al abrir los ojos me encontraba de repente en un trance al parecer, ya que pude verme a mi mismo en mi forma masculina y mi forma gatuna.*
Jera: "¿Qué? ¿Qué está pasando?"
Jero: "Es hora de explicar el por qué de tu frustración al transformarte. Todo esto es para poder completar tu rol como 'cambiaformas"
Neko: "¡Meow!"
Jera: "¿Cambia formas?.....pero....¿Con qué finalidad necesito este tipo de entrenamiento?"
Jero: "Para poder volver a ser CROSIS"
Jera: "Ahora entiendo...todo esto es para...volver a la forma original..."
Jero: "Así es, Pero tenemos que lograr que esa transformación no corrompa nuestra voluntad. Solo piénsalo. Costó un montón el ser mujer, imagina lo inestable que debe ser el convertirse de nuevo en el dragón primordial así como asi. Desapareceríamos los tres."
Neko: "Meow Meow"
Jera: "¿Eso quiere decir que todas estas 'transformaciones involuntarias' eran la forma de 'práctica.'?"
Jero: "Así es, al estar en este plano de meditación pudimos comprender el por qué de todo este calvario."
Jera: "¿Y qué es lo que continúa? ¿Queda alguna transformación?"
Jero: "Así es...pero es la más peligrosa y difícil de controlar. El dragón CROSIS, El Purgador."
Jera: *Trago saliva con temor* "E-Está bien, entonces estaré...no, estaremos preparados para ese momento."
Neko: "Meow" *Me coloco en las faldas de Jera para acomodarme y ronronear*
Jera: "Gracias....por hacerme entender todo, ahora...es hora de que vuelvas a la acción Jero, tus aliados te esperan, ahora mi forma femenina, será parte de tus habilidades."
*Le di la mano a mi contraparte masculina para que volviera a ser Jero. De ahora en adelante, podrá convertirse en mi o en Neko cuando su voluntad lo requiera. Yo y Neko, debemos prepararnos para recibir al dragón CROSIS.*
Jero: *Me miré las manos, por fin soy yo, y con el ánimo renovado volví al departamento de Bianca Auditore para emprender el viaje contra el Lyche Enemigo.*
*Ayer había Sido un día desastrozo, no podía manejarme por el mundo siendo una chica. Al llegar a mi hogar en un día cansadísimo cerré los ojos un momento y me senté a respirar profundamente, tratando de meditar.*
"¿Cuál es el propósito de todo esto? ¿Por qué el deseo irrefrenable de una transformación en contra de mi voluntad?"
*Un aura de color violáceo emanaba de mi ser, y al abrir los ojos me encontraba de repente en un trance al parecer, ya que pude verme a mi mismo en mi forma masculina y mi forma gatuna.*
Jera: "¿Qué? ¿Qué está pasando?"
Jero: "Es hora de explicar el por qué de tu frustración al transformarte. Todo esto es para poder completar tu rol como 'cambiaformas"
Neko: "¡Meow!"
Jera: "¿Cambia formas?.....pero....¿Con qué finalidad necesito este tipo de entrenamiento?"
Jero: "Para poder volver a ser CROSIS"
Jera: "Ahora entiendo...todo esto es para...volver a la forma original..."
Jero: "Así es, Pero tenemos que lograr que esa transformación no corrompa nuestra voluntad. Solo piénsalo. Costó un montón el ser mujer, imagina lo inestable que debe ser el convertirse de nuevo en el dragón primordial así como asi. Desapareceríamos los tres."
Neko: "Meow Meow"
Jera: "¿Eso quiere decir que todas estas 'transformaciones involuntarias' eran la forma de 'práctica.'?"
Jero: "Así es, al estar en este plano de meditación pudimos comprender el por qué de todo este calvario."
Jera: "¿Y qué es lo que continúa? ¿Queda alguna transformación?"
Jero: "Así es...pero es la más peligrosa y difícil de controlar. El dragón CROSIS, El Purgador."
Jera: *Trago saliva con temor* "E-Está bien, entonces estaré...no, estaremos preparados para ese momento."
Neko: "Meow" *Me coloco en las faldas de Jera para acomodarme y ronronear*
Jera: "Gracias....por hacerme entender todo, ahora...es hora de que vuelvas a la acción Jero, tus aliados te esperan, ahora mi forma femenina, será parte de tus habilidades."
*Le di la mano a mi contraparte masculina para que volviera a ser Jero. De ahora en adelante, podrá convertirse en mi o en Neko cuando su voluntad lo requiera. Yo y Neko, debemos prepararnos para recibir al dragón CROSIS.*
Jero: *Me miré las manos, por fin soy yo, y con el ánimo renovado volví al departamento de [Freaky_Ghost_Ovni_531] para emprender el viaje contra el Lyche Enemigo.*
Dato curioso sobre los gatos (lo aprendió al dar un paseo por el mundo a la ausencia de su esclavo Jason Elaris ):
hay gatos que pueden “predecir” cuando alguien va a morir o enfermar gravemente, porque detectan cambios químicos en el cuerpo
Dato curioso sobre los gatos (lo aprendió al dar un paseo por el mundo a la ausencia de su esclavo [jay.elaris] ):
hay gatos que pueden “predecir” cuando alguien va a morir o enfermar gravemente, porque detectan cambios químicos en el cuerpo 😶
4
3
turnos
1
maullido
Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
El aire en el salón principal de la mansión Romanov se sentía más pesado que de costumbre. El tintineo de la cucharilla de plata contra la porcelana era el único sonido que se atrevía a desafiar el silencio, hasta que Sasha dejó la taza sobre la mesa con una elegancia que Maral reconoció como el preludio de un interrogatorio.
—La paciencia, Maral, es una virtud en nuestro mundo, pero incluso la mía tiene límites —sentenció Sasha, sin apartar sus ojos gélidos de su hija—. Los nombres han estado sobre la mesa durante semanas. Alianzas que podrían consolidar nuestro imperio o destruirlo. ¿A qué esperas?
Maral respiró hondo, sintiendo el frío contacto del metal de su daga, la Habibi, oculta bajo la tela de su ropa. Era su ancla, el recordatorio de que, aunque su madre controlara los hilos de la familia, ella aún era dueña de su propio acero.
—No es una decisión que deba tomarse entre el desayuno y el almuerzo, madre —respondió Maral con una calma estudiada, aunque por dentro sus nervios se tensaban como cuerdas de violín—. Un matrimonio en la Bratva no es un romance, es un contrato de sangre. Y no estoy dispuesta a firmar mi sentencia con alguien que no sepa distinguir la lealtad del miedo.
Sasha se inclinó hacia adelante, su sombra proyectándose larga sobre la mesa de caoba.
—Me hablas de lealtad, pero tu silencio parece más bien una rebelión —dijo la matriarca con voz suave, casi peligrosa—. He recibido llamadas de Moscú, de Chicago, incluso de los clanes del sur. Todos preguntan por la joya de los Romanov. Si no eliges tú, elegiré yo. Y te aseguro que mi criterio no tendrá en cuenta tus sentimientos, solo los intereses del apellido.
Maral sintió el impulso de llevarse la mano a la empuñadura de su daga, pero se obligó a mantener las manos entrelazadas sobre la mesa. No podía mostrar debilidad, ni tampoco una agresividad que su madre usaría en su contra.
—Entiendo perfectamente lo que está en juego —replicó Maral, sosteniendo la mirada de la mujer que la había criado para ser un arma—. Pero si quieres que esta alianza sea duradera, necesito un hombre que sea un pilar, no una carga. Dame una semana más. Estoy analizando los movimientos de cada candidato. No quiero un esposo, quiero un socio que no me apuñale por la espalda cuando tú ya no estés para protegerme.
Sasha guardó silencio durante unos segundos que parecieron eternos. Finalmente, se reclinó en su silla y soltó un suspiro imperceptible.
—Una semana, Maral. Ni un día más —concedió Sasha, levantándose de la mesa—. Pero recuerda: en esta familia, el destino se escribe con sangre, no con dudas.
Cuando la matriarca abandonó la habitación, Maral soltó el aire que no sabía que estaba reteniendo. Sacó la Habibi por un momento, observando el reflejo de la luz en la hoja afilada. Su madre quería una boda; Maral, por ahora, solo quería sobrevivir a la próxima cena sin que el peso de la corona Romanov terminara por asfixiarla.
El aire en el salón principal de la mansión Romanov se sentía más pesado que de costumbre. El tintineo de la cucharilla de plata contra la porcelana era el único sonido que se atrevía a desafiar el silencio, hasta que Sasha dejó la taza sobre la mesa con una elegancia que Maral reconoció como el preludio de un interrogatorio.
—La paciencia, Maral, es una virtud en nuestro mundo, pero incluso la mía tiene límites —sentenció Sasha, sin apartar sus ojos gélidos de su hija—. Los nombres han estado sobre la mesa durante semanas. Alianzas que podrían consolidar nuestro imperio o destruirlo. ¿A qué esperas?
Maral respiró hondo, sintiendo el frío contacto del metal de su daga, la Habibi, oculta bajo la tela de su ropa. Era su ancla, el recordatorio de que, aunque su madre controlara los hilos de la familia, ella aún era dueña de su propio acero.
—No es una decisión que deba tomarse entre el desayuno y el almuerzo, madre —respondió Maral con una calma estudiada, aunque por dentro sus nervios se tensaban como cuerdas de violín—. Un matrimonio en la Bratva no es un romance, es un contrato de sangre. Y no estoy dispuesta a firmar mi sentencia con alguien que no sepa distinguir la lealtad del miedo.
Sasha se inclinó hacia adelante, su sombra proyectándose larga sobre la mesa de caoba.
—Me hablas de lealtad, pero tu silencio parece más bien una rebelión —dijo la matriarca con voz suave, casi peligrosa—. He recibido llamadas de Moscú, de Chicago, incluso de los clanes del sur. Todos preguntan por la joya de los Romanov. Si no eliges tú, elegiré yo. Y te aseguro que mi criterio no tendrá en cuenta tus sentimientos, solo los intereses del apellido.
Maral sintió el impulso de llevarse la mano a la empuñadura de su daga, pero se obligó a mantener las manos entrelazadas sobre la mesa. No podía mostrar debilidad, ni tampoco una agresividad que su madre usaría en su contra.
—Entiendo perfectamente lo que está en juego —replicó Maral, sosteniendo la mirada de la mujer que la había criado para ser un arma—. Pero si quieres que esta alianza sea duradera, necesito un hombre que sea un pilar, no una carga. Dame una semana más. Estoy analizando los movimientos de cada candidato. No quiero un esposo, quiero un socio que no me apuñale por la espalda cuando tú ya no estés para protegerme.
Sasha guardó silencio durante unos segundos que parecieron eternos. Finalmente, se reclinó en su silla y soltó un suspiro imperceptible.
—Una semana, Maral. Ni un día más —concedió Sasha, levantándose de la mesa—. Pero recuerda: en esta familia, el destino se escribe con sangre, no con dudas.
Cuando la matriarca abandonó la habitación, Maral soltó el aire que no sabía que estaba reteniendo. Sacó la Habibi por un momento, observando el reflejo de la luz en la hoja afilada. Su madre quería una boda; Maral, por ahora, solo quería sobrevivir a la próxima cena sin que el peso de la corona Romanov terminara por asfixiarla.
No pensé que el silencio pudiera pesar tanto.
Antes… la noche era distinta. Las estrellas siempre estuvieron ahí, pero no las miraba igual. Porque cuando levantaba la vista, no lo hacía solo… estabas tú a mi lado. A veces ni hablábamos, solo respirábamos el mismo aire, y eso bastaba.
Ahora… todo es demasiado grande.
El mar, el cielo… este acantilado. Todo parece querer recordarme lo pequeño que soy sin ti.
Sigo viniendo aquí. No sé por qué. Tal vez porque una parte de mí espera que, si me quedo el tiempo suficiente… vuelva a sentirte. Ese leve calor en la espalda, tus brazos rodeándome como si nada en el mundo pudiera tocarme.
Cierro los ojos… y casi lo logro.
Casi.
Pero cuando los abro… solo está el viento.
Me pregunto si aún me ves. Si sigues aquí, de alguna forma… si aún me abrazas cuando no me doy cuenta. Porque hay noches en las que juro sentir algo… algo suave, familiar… como si no te hubieras ido del todo.
Y entonces duele más.
Porque recuerdo.
Recuerdo tu voz. Tu risa. La forma en que tu cola se movía cuando estabas feliz… la manera en que decías mi nombre como si significara algo más grande que este mundo.
Y ahora… ya no hay nadie que lo diga así.
Sigo adelante, sí. Peleo, camino, respiro… hago todo lo que se supone que debo hacer.
Pero no es lo mismo.
Nada lo es.
Porque la verdad es esta…
No importa cuántas estrellas haya en el cielo…
Si tú no estás aquí para mirarlas conmigo,
se siente como si el mundo entero se hubiera quedado vacío.
No pensé que el silencio pudiera pesar tanto.
Antes… la noche era distinta. Las estrellas siempre estuvieron ahí, pero no las miraba igual. Porque cuando levantaba la vista, no lo hacía solo… estabas tú a mi lado. A veces ni hablábamos, solo respirábamos el mismo aire, y eso bastaba.
Ahora… todo es demasiado grande.
El mar, el cielo… este acantilado. Todo parece querer recordarme lo pequeño que soy sin ti.
Sigo viniendo aquí. No sé por qué. Tal vez porque una parte de mí espera que, si me quedo el tiempo suficiente… vuelva a sentirte. Ese leve calor en la espalda, tus brazos rodeándome como si nada en el mundo pudiera tocarme.
Cierro los ojos… y casi lo logro.
Casi.
Pero cuando los abro… solo está el viento.
Me pregunto si aún me ves. Si sigues aquí, de alguna forma… si aún me abrazas cuando no me doy cuenta. Porque hay noches en las que juro sentir algo… algo suave, familiar… como si no te hubieras ido del todo.
Y entonces duele más.
Porque recuerdo.
Recuerdo tu voz. Tu risa. La forma en que tu cola se movía cuando estabas feliz… la manera en que decías mi nombre como si significara algo más grande que este mundo.
Y ahora… ya no hay nadie que lo diga así.
Sigo adelante, sí. Peleo, camino, respiro… hago todo lo que se supone que debo hacer.
Pero no es lo mismo.
Nada lo es.
Porque la verdad es esta…
No importa cuántas estrellas haya en el cielo…
Si tú no estás aquí para mirarlas conmigo,
se siente como si el mundo entero se hubiera quedado vacío.
Mi rostro empezó a fragmentarse… lo sentí antes de verlo. Una presión interna, silenciosa, creciendo sin control, hasta que pequeñas grietas comenzaron a abrirse sobre mi piel, finas al principio… pero vivas, extendiéndose como si algo dentro de mí intentara escapar. Aquel poder… era demasiado. Superaba mi límite, superaba lo que mi cuerpo podía contener. Cada pulso de energía que liberaba arrancaba algo de mí, como si mi propia existencia se estuviera desmoronando lentamente. Pero aun así… no podía detenerme. No podía quedarme mirando cómo aquel planeta agonizaba frente a mí, cómo su luz se apagaba sin hacer nada. No después de haberlo sentido… no después de haber conectado con su latido moribundo.
Mis manos temblaban, mi respiración se volvía inestable, pero seguí… obligándome a sostener ese poder, a empujarlo más allá de lo que mi cuerpo soportaba. Y entonces… las lágrimas comenzaron a caer. No podía detenerlas. Resbalaban por mis mejillas, atravesando las grietas de mi rostro, brillando como fragmentos de luz al desprenderse en el vacío. No eran solo lágrimas… eran el reflejo de todo lo que estaba entregando, de todo lo que estaba perdiendo en ese momento.
Cada lágrima… cada grieta… cada fragmento de mí… Era el precio de no dejar morir ese mundo.
Mi rostro empezó a fragmentarse… lo sentí antes de verlo. Una presión interna, silenciosa, creciendo sin control, hasta que pequeñas grietas comenzaron a abrirse sobre mi piel, finas al principio… pero vivas, extendiéndose como si algo dentro de mí intentara escapar. Aquel poder… era demasiado. Superaba mi límite, superaba lo que mi cuerpo podía contener. Cada pulso de energía que liberaba arrancaba algo de mí, como si mi propia existencia se estuviera desmoronando lentamente. Pero aun así… no podía detenerme. No podía quedarme mirando cómo aquel planeta agonizaba frente a mí, cómo su luz se apagaba sin hacer nada. No después de haberlo sentido… no después de haber conectado con su latido moribundo.
Mis manos temblaban, mi respiración se volvía inestable, pero seguí… obligándome a sostener ese poder, a empujarlo más allá de lo que mi cuerpo soportaba. Y entonces… las lágrimas comenzaron a caer. No podía detenerlas. Resbalaban por mis mejillas, atravesando las grietas de mi rostro, brillando como fragmentos de luz al desprenderse en el vacío. No eran solo lágrimas… eran el reflejo de todo lo que estaba entregando, de todo lo que estaba perdiendo en ese momento.
Cada lágrima… cada grieta… cada fragmento de mí… Era el precio de no dejar morir ese mundo.
2
6
turnos
0
maullidos
Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
1- Es un obseso del control y no soporta que le digan "No"
2- Dejaría arder el mundo entero para salvar a cierta rubia, que le ha robado su corazón
3- A veces extraña vivir en Nueva Orleans
4- Sin su familia no sería nada
5- Su mayor temor es que lo abandonen
6- Tiene un sentido del humor bastante negro y sarcástico
7- Siempre va dos o más pasos por delante de sus enemigos
8- Puede tirarse horas y horas, dibujando le ayuda a equilibrar la mente
9- A veces extraña las cacerías que hacía junto a Stefan Salvatore
10- Cuando se cabrea es mejor estar lo más alejado posible de el
CURIOSIDADES
DE
𝓝𝓘𝓚𝓛𝓐𝓤𝓢 𝓜𝓘𝓚𝓐𝓔𝓛𝓢𝓞𝓝
1- Es un obseso del control y no soporta que le digan "No"
2- Dejaría arder el mundo entero para salvar a cierta rubia, que le ha robado su corazón
3- A veces extraña vivir en Nueva Orleans
4- Sin su familia no sería nada
5- Su mayor temor es que lo abandonen
6- Tiene un sentido del humor bastante negro y sarcástico
7- Siempre va dos o más pasos por delante de sus enemigos
8- Puede tirarse horas y horas, dibujando le ayuda a equilibrar la mente
9- A veces extraña las cacerías que hacía junto a Stefan Salvatore
10- Cuando se cabrea es mejor estar lo más alejado posible de el
• Aproximadamente en el año 4007 del nuevo mundo ahora conocido como el año 3 después de la aparición del último profeta legítimo de la raza dominante actual existió una tribu muy temida por todas las especies del continente donde habitaban, los conocían como los seguidores de Arioch. El peso del clan se sostenía en creencias, actitudes y habilidades poco vistas en batalla aparte de su estrecha conexión con el demonio Arioch, su jerarquía duró más de dos siglos siendo la cúspide de la violencia y fuerza teniendo rituales de iniciación para los jóvenes cachorros que ya cumplían cierta edad mudando sus colmillos. Cada año llevaban a los nuevos candidatos a cazadores vestidos de forma ceremonial para que entregarán sus colmillos mientras eran marcados con la sangre de Arioch quedando atados a él para la eternidad •
|= LORE #1 =|
• Aproximadamente en el año 4007 del nuevo mundo ahora conocido como el año 3 después de la aparición del último profeta legítimo de la raza dominante actual existió una tribu muy temida por todas las especies del continente donde habitaban, los conocían como los seguidores de Arioch. El peso del clan se sostenía en creencias, actitudes y habilidades poco vistas en batalla aparte de su estrecha conexión con el demonio Arioch, su jerarquía duró más de dos siglos siendo la cúspide de la violencia y fuerza teniendo rituales de iniciación para los jóvenes cachorros que ya cumplían cierta edad mudando sus colmillos. Cada año llevaban a los nuevos candidatos a cazadores vestidos de forma ceremonial para que entregarán sus colmillos mientras eran marcados con la sangre de Arioch quedando atados a él para la eternidad •