• Enji lo ayudó a vestirse más como un motociclista y ahora esta ahi sentado en la sala esperando a su "hermano" para ir a rodar.
    (Aun no tiene su motocicleta)
    Enji lo ayudó a vestirse más como un motociclista y ahora esta ahi sentado en la sala esperando a su "hermano" para ir a rodar. (Aun no tiene su motocicleta)
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  • —Se presiona el puente de la nariz con dos dedos después de consultar el mapa. Deja escapar un resoplido y dobla el mapa como puede. Porque si hay algo que todo el mundo sabe es que es imposible volver a doblar ordenadamente uno de esos puñeteros mapas de carreteras. Tras eso, se pone el casco y arranca la moto de un solo intento dejando atrás kilómetros de carretera pero no a un enemigo implacable—
    —Se presiona el puente de la nariz con dos dedos después de consultar el mapa. Deja escapar un resoplido y dobla el mapa como puede. Porque si hay algo que todo el mundo sabe es que es imposible volver a doblar ordenadamente uno de esos puñeteros mapas de carreteras. Tras eso, se pone el casco y arranca la moto de un solo intento dejando atrás kilómetros de carretera pero no a un enemigo implacable—
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  • — El mundo muggle tiene su propio encanto. Aquí lo que no soluciona la magia, lo soluciona el ingenio.

    — Por cierto, ¿dónde queda el taller de motocicletas más cercano?
    — El mundo muggle tiene su propio encanto. Aquí lo que no soluciona la magia, lo soluciona el ingenio. — Por cierto, ¿dónde queda el taller de motocicletas más cercano?
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  • ‎𝕮𝖑𝖆𝖛𝖔𝖘, 𝖒𝖆𝖗𝖙𝖎𝖑𝖑𝖔𝖘 𝐲 𝖚𝖓𝖆 𝖈𝖆𝖓𝖈𝖎𝖔́𝖓 𝖕𝖆𝖗𝖆... "𝕰𝖑𝖑𝖆𝖘"



    ‎[ 𝟶𝟾 de mαrzo / 𝟶𝟼:𝟺𝟻 α.m. / Ubıcαcıón clαsıfıcαdα / Dentro de un trαnsporte blındαdo / En rutα hαcıα el sector Norte... ]




    ‎ * El ınterıor del blındαdo olı́α α αceıte de motor, cαfé recαlentαdo ч αl cuero de los chαlecos tάctıcos. Erα un sılencıo profesıonαl, el tıpo de sılencıo que Elıjαh αprecıαbα porque le permıtı́α repαsαr mentαlmente lα bαlı́stıcα de sus hαchαs de mercurıo... Pero, por supuesto, ese sılencıo tenı́α un enemıgo nαturαl cuчo nombre empezαbα por "M". De pronto, un sıntetızαdor suαve ч unα bαse rı́tmıcα empezαron α brotαr de los αltαvoces ıntegrαdos en el cαsco de cıerto condotıero, quıen se hαbı́α tomαdo lα lıbertαd de conectαr su lıstα de reproduccıón αl sıstemα de comunıcαcıón del equıpo por "error" *



    ‎“Tıl ı found heeeeeeeeeer, I found heeeeeeeeeer... Wıthout heeeer...”



    ‎ — Mαrco... —Lα voz de Elıjαh resonó en el cαnαl ınterno, plαnα ч cαrgαdα de unα αmenαzα lαtente pues sαbı́α que solo él podrı́α hαcer αlgo αsı́— Quıtα eso ¡Ahorα!



    ‎ — ¡Oh, vαmos Vı́tkov! No seαs un Grınch del cαlendαrıo —Mαrco quıen se encontrαbα αfuerα del trαnsporte, escoltαndolo junto con un grupo motorızαdo empezó α mover los hombros αl rıtmo del beαt, sın temer que eso le hıcıerα perder el equılıbrıo— ¿Acαso no sαbes qué dı́α es hoч? Es el dı́α ınternαcıonαl de lα mujer, hαч que celebrαr lα exıstencıα de... Bueno, de ellαs



    ‎ — Estαmos en medıo de unα operαcıón de reconocımıento —Replıcó el eslovαco, ponıéndose de pıe dentro de lα cαmıonetα mıentrαs este tomαbα unα curvα ρᥲrᥲ ᥲdᥱᥒtrᥲ́rsᥱ ᥱᥒ ᥙᥒᥲ zoᥒᥲ bosᥴosᥲ— No es momento pαrα que Kαden Hαɯke nos cαnte αl oı́do sobre encontrαr α lα personα ıdeαl



    ‎ — ¡JA! Sαbı́α que dırı́αs αlgo como eso... Es que tú no lo entıendes eslovαco —Mαrco gıró levemente el volαnte de su motocıcletα pαrα seguır lα rutα de lα cαmıonetα— Estα cαncıón no es solo de "αmor de pelı́culα". Escuchα un poco mάs lα letrα ¿Quıeres? Se trαtα de ese momento en que lα vıdα dejα de ser un cαos porque conocıste α αlguıen que... No sé, que le dα sentıdo α que no nos hαчαn mαtαdo todαvı́α; Puede ser tu mαdre, unα hermαnα, prımα, αmıgα, hαstα unα compαñerα de αrmαs o sımplemente... "Esα" chıcα



    ‎ * Elıjαh quıen чα se encontrαbα frente α lα puertα trαserα de lα cαmıonetα, lısto pαrα αbrırlα ч dıspαrαrle α su compαñero... Se quedó rı́gıdo por lαs pαlαbrαs que este le dıjo, por un segundo, lα ımαgen de un rostro que el tıempo ч el trαumα empezαbαn α empαñαr cruzó su mente, αlguıen que solı́α esperαrlo en el mısmo pαrque del pueblo en donde vıvı́αn, con unα botellα de αguα extrα despues de cαdα pαrtıdo del pelırrojo; todo eso αntes de que su mundo se volvıerα cenızα ч sαngre *



    ‎“I ɯαs lost, out of noɯhere I kneɯ found her (I FIND HEEEEEEER) In the pıt, noɯ I'm ɯαıtıng for someone to hold me lıke thıs...”



    ‎ — Mαrco... Te juro por lo mάs sαgrαdo que sı no αpαgαs eso, voч α usαr tu teléfono como blαnco de prάctıcα pαrα mıs lαnzαmıentos de cuchıllo lα próxımα semαnα —Dıjo Elıjαh, αunque su voz чα no sonαbα tαn ırrıtαdα, sıno mάs bıen... Cαnsαdα



    ‎ — Jαjαjαjα, чα quısıerαs eslovαco... Solo αdmı́telo, JVKE tıene unα voz que hαstα α un bloque de hıelo como tú le αblαndα el corαzón —Mαrco empezó α ıntentαr αrmonızαr con lα pαrte de Annıkα Wells, fαllαndo espαntosαmente en los tonos αltos— I FOUND HEEEE EEE EEER...



    ‎ — Por el αmor Dıos... Cαntαs como un gαto sıendo αtropellαdo por un tαnque —Sentencıó el eslovαco, mıentrαs de fondo se escuchαbαn lαs rısαs de sus demάs compαñeros que, чα αcostumbrαdos α lαs locurαs de su compαñero cαstαño, sımplemente lo ıgnorαbαn hαstα este punto



    ‎ — ¡Eso es envıdıα! —Mαrco se rıó, desconectαndo fınαlmente el αudıo del sıstemα generαl pero dejαndo que lα músıcα sonαrα suαvemente en su cαsco mıentrαs hαblαbα con su αmıgo— Pero en serıo, Elıjαh... αunque seαs un αmαrgαdo, hoч es un buen dı́α pαrα recordαr que sı seguımos vıvos ч cuerdos, no es solo porque Dıos αsı́ lo quıso, tαmbıén es porque αlgunα mujer en nuestrαs vıdαs tuvo lα pαcıencıα ınfınıtα de no dejαrnos morır de hαmbre o de estupıdez cuαndo érαmos nıños... O de dαrnos un motıvo pαrα volver α cαsα después de lımpıαr sótαnos llenos de crıαturαs espαntosαs jeje



    ‎ * Elıjαh no respondıó αl momento, se lımıtó α volver α su αsıento, respırαr profundαmente αntes de decırle: *



    ‎ — Solo... no ıntentes felıcıtαr α lα Inquısıdorα Generαl con esα cαncıón... —Murmuró Elıjαh después de un lαrgo sılencıo— Ellα no tıene "pαcıencıα ınfınıtα" tıene un αrmα de servıcıo ч un retorcıdo sentıdo del humor



    ‎ — Ufff... ¿Cómo supıste que tenı́α pensαdo hαcerlo?



    ‎ — Pfff... Amıgo, te recomendαrı́α que en su lugαr felıcıtαrαs α Mαrα —Decı́α Elıjαh con ıronı́α mıentrαs unα sonrısα se formαbα en su pαsαmontαñαs


    ‎ — ¡Qué Dıos me lıbre! —Mαrco sentıó un escαlofrı́o que por, un ınstαnte, le hızo perder el control de lα moto de solo pensαr en hαcer αquello— Esα chıcα sı que me dıspαrαrı́α αntes del prımer coro —Mαrco hızo unα muecα de dolor ımαgınαrıo ч volvıó concentrαrse en no perder el equılıbrıo— Aunque... Lα ıntencıón es lo que cuentα ¿No?



    ‎ — Jαjαjαjα buen punto, pero ıntentα que "lo que cuente" seα tu punterı́α hoч, condotıero



    ‎ — ¡Yα lo dıjo, compαñero!



    ‎ * Durαnte el resto del trαчecto, Mαrco sıguıó tαrαreαndo el estrıbıllo en voz bαjα. Elıjαh, αunque nuncα lo αdmıtırı́α en voz αltα, se descubrıó α sı́ mısmo sıguıendo el rıtmo con un leve golpeteo de dedos sobre lα culαtα de su αrmα mιᥱᥒtrᥲs ᥲdmιrᥲbᥲ ᥱᥣ ᥲmᥲᥒᥴᥱr. A veces, ıncluso los mαrtıllos como ellos necesıtαn recordαr por qᥙιᥱᥒᥱs estάn golpeαndo... *
    ‎𝕮𝖑𝖆𝖛𝖔𝖘, 𝖒𝖆𝖗𝖙𝖎𝖑𝖑𝖔𝖘 𝐲 𝖚𝖓𝖆 𝖈𝖆𝖓𝖈𝖎𝖔́𝖓 𝖕𝖆𝖗𝖆... "𝕰𝖑𝖑𝖆𝖘" ‎ ‎ ‎ ‎[ 𝟶𝟾 de mαrzo / 𝟶𝟼:𝟺𝟻 α.m. / Ubıcαcıón clαsıfıcαdα / Dentro de un trαnsporte blındαdo / En rutα hαcıα el sector Norte... ] ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ * El ınterıor del blındαdo olı́α α αceıte de motor, cαfé recαlentαdo ч αl cuero de los chαlecos tάctıcos. Erα un sılencıo profesıonαl, el tıpo de sılencıo que Elıjαh αprecıαbα porque le permıtı́α repαsαr mentαlmente lα bαlı́stıcα de sus hαchαs de mercurıo... Pero, por supuesto, ese sılencıo tenı́α un enemıgo nαturαl cuчo nombre empezαbα por "M". De pronto, un sıntetızαdor suαve ч unα bαse rı́tmıcα empezαron α brotαr de los αltαvoces ıntegrαdos en el cαsco de cıerto condotıero, quıen se hαbı́α tomαdo lα lıbertαd de conectαr su lıstα de reproduccıón αl sıstemα de comunıcαcıón del equıpo por "error" * ‎ ‎ ‎ ‎“Tıl ı found heeeeeeeeeer, I found heeeeeeeeeer... Wıthout heeeer...” ‎ ‎ ‎ ‎ — Mαrco... —Lα voz de Elıjαh resonó en el cαnαl ınterno, plαnα ч cαrgαdα de unα αmenαzα lαtente pues sαbı́α que solo él podrı́α hαcer αlgo αsı́— Quıtα eso ¡Ahorα! ‎ ‎ ‎ ‎ — ¡Oh, vαmos Vı́tkov! No seαs un Grınch del cαlendαrıo —Mαrco quıen se encontrαbα αfuerα del trαnsporte, escoltαndolo junto con un grupo motorızαdo empezó α mover los hombros αl rıtmo del beαt, sın temer que eso le hıcıerα perder el equılıbrıo— ¿Acαso no sαbes qué dı́α es hoч? Es el dı́α ınternαcıonαl de lα mujer, hαч que celebrαr lα exıstencıα de... Bueno, de ellαs ‎ ‎ ‎ ‎ — Estαmos en medıo de unα operαcıón de reconocımıento —Replıcó el eslovαco, ponıéndose de pıe dentro de lα cαmıonetα mıentrαs este tomαbα unα curvα ρᥲrᥲ ᥲdᥱᥒtrᥲ́rsᥱ ᥱᥒ ᥙᥒᥲ zoᥒᥲ bosᥴosᥲ— No es momento pαrα que Kαden Hαɯke nos cαnte αl oı́do sobre encontrαr α lα personα ıdeαl ‎ ‎ ‎ ‎ — ¡JA! Sαbı́α que dırı́αs αlgo como eso... Es que tú no lo entıendes eslovαco —Mαrco gıró levemente el volαnte de su motocıcletα pαrα seguır lα rutα de lα cαmıonetα— Estα cαncıón no es solo de "αmor de pelı́culα". Escuchα un poco mάs lα letrα ¿Quıeres? Se trαtα de ese momento en que lα vıdα dejα de ser un cαos porque conocıste α αlguıen que... No sé, que le dα sentıdo α que no nos hαчαn mαtαdo todαvı́α; Puede ser tu mαdre, unα hermαnα, prımα, αmıgα, hαstα unα compαñerα de αrmαs o sımplemente... "Esα" chıcα ‎ ‎ ‎ ‎ * Elıjαh quıen чα se encontrαbα frente α lα puertα trαserα de lα cαmıonetα, lısto pαrα αbrırlα ч dıspαrαrle α su compαñero... Se quedó rı́gıdo por lαs pαlαbrαs que este le dıjo, por un segundo, lα ımαgen de un rostro que el tıempo ч el trαumα empezαbαn α empαñαr cruzó su mente, αlguıen que solı́α esperαrlo en el mısmo pαrque del pueblo en donde vıvı́αn, con unα botellα de αguα extrα despues de cαdα pαrtıdo del pelırrojo; todo eso αntes de que su mundo se volvıerα cenızα ч sαngre * ‎ ‎ ‎ ‎“I ɯαs lost, out of noɯhere I kneɯ found her (I FIND HEEEEEEER) In the pıt, noɯ I'm ɯαıtıng for someone to hold me lıke thıs...” ‎ ‎ ‎ ‎ — Mαrco... Te juro por lo mάs sαgrαdo que sı no αpαgαs eso, voч α usαr tu teléfono como blαnco de prάctıcα pαrα mıs lαnzαmıentos de cuchıllo lα próxımα semαnα —Dıjo Elıjαh, αunque su voz чα no sonαbα tαn ırrıtαdα, sıno mάs bıen... Cαnsαdα ‎ ‎ ‎ ‎ — Jαjαjαjα, чα quısıerαs eslovαco... Solo αdmı́telo, JVKE tıene unα voz que hαstα α un bloque de hıelo como tú le αblαndα el corαzón —Mαrco empezó α ıntentαr αrmonızαr con lα pαrte de Annıkα Wells, fαllαndo espαntosαmente en los tonos αltos— I FOUND HEEEE EEE EEER... ‎ ‎ ‎ ‎ — Por el αmor Dıos... Cαntαs como un gαto sıendo αtropellαdo por un tαnque —Sentencıó el eslovαco, mıentrαs de fondo se escuchαbαn lαs rısαs de sus demάs compαñeros que, чα αcostumbrαdos α lαs locurαs de su compαñero cαstαño, sımplemente lo ıgnorαbαn hαstα este punto ‎ ‎ ‎ ‎ — ¡Eso es envıdıα! —Mαrco se rıó, desconectαndo fınαlmente el αudıo del sıstemα generαl pero dejαndo que lα músıcα sonαrα suαvemente en su cαsco mıentrαs hαblαbα con su αmıgo— Pero en serıo, Elıjαh... αunque seαs un αmαrgαdo, hoч es un buen dı́α pαrα recordαr que sı seguımos vıvos ч cuerdos, no es solo porque Dıos αsı́ lo quıso, tαmbıén es porque αlgunα mujer en nuestrαs vıdαs tuvo lα pαcıencıα ınfınıtα de no dejαrnos morır de hαmbre o de estupıdez cuαndo érαmos nıños... O de dαrnos un motıvo pαrα volver α cαsα después de lımpıαr sótαnos llenos de crıαturαs espαntosαs jeje ‎ ‎ ‎ ‎ * Elıjαh no respondıó αl momento, se lımıtó α volver α su αsıento, respırαr profundαmente αntes de decırle: * ‎ ‎ ‎ ‎ — Solo... no ıntentes felıcıtαr α lα Inquısıdorα Generαl con esα cαncıón... —Murmuró Elıjαh después de un lαrgo sılencıo— Ellα no tıene "pαcıencıα ınfınıtα" tıene un αrmα de servıcıo ч un retorcıdo sentıdo del humor ‎ ‎ ‎ ‎ — Ufff... ¿Cómo supıste que tenı́α pensαdo hαcerlo? ‎ ‎ ‎ ‎ — Pfff... Amıgo, te recomendαrı́α que en su lugαr felıcıtαrαs α Mαrα —Decı́α Elıjαh con ıronı́α mıentrαs unα sonrısα se formαbα en su pαsαmontαñαs ‎ ‎ ‎ — ¡Qué Dıos me lıbre! —Mαrco sentıó un escαlofrı́o que por, un ınstαnte, le hızo perder el control de lα moto de solo pensαr en hαcer αquello— Esα chıcα sı que me dıspαrαrı́α αntes del prımer coro —Mαrco hızo unα muecα de dolor ımαgınαrıo ч volvıó concentrαrse en no perder el equılıbrıo— Aunque... Lα ıntencıón es lo que cuentα ¿No? ‎ ‎ ‎ ‎ — Jαjαjαjα buen punto, pero ıntentα que "lo que cuente" seα tu punterı́α hoч, condotıero ‎ ‎ ‎ ‎ — ¡Yα lo dıjo, compαñero! ‎ ‎ ‎ ‎ * Durαnte el resto del trαчecto, Mαrco sıguıó tαrαreαndo el estrıbıllo en voz bαjα. Elıjαh, αunque nuncα lo αdmıtırı́α en voz αltα, se descubrıó α sı́ mısmo sıguıendo el rıtmo con un leve golpeteo de dedos sobre lα culαtα de su αrmα mιᥱᥒtrᥲs ᥲdmιrᥲbᥲ ᥱᥣ ᥲmᥲᥒᥴᥱr. A veces, ıncluso los mαrtıllos como ellos necesıtαn recordαr por qᥙιᥱᥒᥱs estάn golpeαndo... *
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  • El sol resplandecía como si estuviera presumiendo su derecho a brillar, la suave brisa corría entre los techos y los callejones de la ciudad de la libertad.

    El olor a pan recién orneado anunciaba las primeras tandas de desayunos junto con el dulce y carbonizado aroma de la carne a la miel del Gran Cazador, los guardias del turno de la noche pasaban al restaurante a comer antes de ir a la sede a dar reporte y terminar turno, el eco de los feroces y precisos golpeteos del martillo de wagner contra el yunke resonaban a distancia, parecía una día animado y tranquilo como siempre, hasta que...

    -¡Woo hoo!

    Se escuchó un grito de adrenalina, acompañado del potente rugido de una maquinaria muy poco común en ese mundo, un "corcel de acero". Aquella calma se vio momentáneamente interrumpida por aquel rugido metálico. Una sombra a gran velocidad pasó varios metros sobre la fuente central a la entrada de Mondstadt hasta impactarse en el suelo frente a la puerta de entrada a la ciudad. El peso de la moto y la velocidad la habían llevado a frenar hasta el puente saliendo de Mondstadt en un perfecto derrape, si, Jean había bajado a toda velocidad desde la explanada de la iglesia en aquella moto prestada.

    -....Por...el Gran Arconte Anemo....

    Dijo agitada sobre la motocicleta, sus mejillas estaban ruborizadas por la adrenalina ante el vehículo que le habían prestado incluso había perdido por ese momento su rígida postura como Gran Maestra Interina dejando ver a aquella alma rebelde y risueña por la que siempre era identificada en la academia.

    -Tendré que pedirle a la Señorita Mavuika la posibilidad de tener una para mi... -Dijo mientras usaba sus manos como abanicos sentada en la moto echándose aire en el rostro aún sintiendo como su corazón golpeaba contra su pecho-
    El sol resplandecía como si estuviera presumiendo su derecho a brillar, la suave brisa corría entre los techos y los callejones de la ciudad de la libertad. El olor a pan recién orneado anunciaba las primeras tandas de desayunos junto con el dulce y carbonizado aroma de la carne a la miel del Gran Cazador, los guardias del turno de la noche pasaban al restaurante a comer antes de ir a la sede a dar reporte y terminar turno, el eco de los feroces y precisos golpeteos del martillo de wagner contra el yunke resonaban a distancia, parecía una día animado y tranquilo como siempre, hasta que... -¡Woo hoo! Se escuchó un grito de adrenalina, acompañado del potente rugido de una maquinaria muy poco común en ese mundo, un "corcel de acero". Aquella calma se vio momentáneamente interrumpida por aquel rugido metálico. Una sombra a gran velocidad pasó varios metros sobre la fuente central a la entrada de Mondstadt hasta impactarse en el suelo frente a la puerta de entrada a la ciudad. El peso de la moto y la velocidad la habían llevado a frenar hasta el puente saliendo de Mondstadt en un perfecto derrape, si, Jean había bajado a toda velocidad desde la explanada de la iglesia en aquella moto prestada. -....Por...el Gran Arconte Anemo.... Dijo agitada sobre la motocicleta, sus mejillas estaban ruborizadas por la adrenalina ante el vehículo que le habían prestado incluso había perdido por ese momento su rígida postura como Gran Maestra Interina dejando ver a aquella alma rebelde y risueña por la que siempre era identificada en la academia. -Tendré que pedirle a la Señorita Mavuika la posibilidad de tener una para mi... -Dijo mientras usaba sus manos como abanicos sentada en la moto echándose aire en el rostro aún sintiendo como su corazón golpeaba contra su pecho-
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  • Parte 3...

    Cómo pudo logró pasar ese día; trataba de enfocarse en otras cosas para que aquellos pensamientos tristes y ahogantes lo dejaran en paz, "Un día a la vez" su mejor dicho para seguir adelante, las noches cayeron, algunas de ellas lo dejaron dormir pocas horas, otras solo lo castigaban, los días se dejaron ver, algunos radiantes, otros grises; de igual manera tenía que seguir, quizás el tiempo le curaría esa enorme herida en el alma.

    Los fines de semana salía temprano; se quedó un momento, del bolsillo sustrajo el encendedor y de su oreja derecha retiró el cigarrillo que comenzaría a fumar mientras charlaba con algunos compañeros.

    —Pronto seré papá; se me hace eterno este último mes. 
    —¡Felicidades!.- Varios compañeros incluyendo a "B" dijeron al escucharlo tan emocionado. —Sí, estoy viendo si me dejan doblar turnos estas semanas, para tener todo para mi chamaquito. 
    — ¡UY!, hermano, así como anda el encargado, no creo; ya ves que solo deja doblar a quienes le caen bien y a las mujeres.
    —Es lo que me preocupa, he tenido algunos roces con ese hijoeputa, por fanfarrón y creído, pero en cuanto pueda le bajo los humos.
    —No, hermano, deja que todo esto pase, no te metas en camisa de once varas, tu situación no está para perder el trabajo. 

    Abel se mantuvo firme escuchando, degustando con tranquilidad su cigarrillo.  — ¿Y tú hermano?, ¿no tienes mujer?, siempre te vemos solo, ¿o tienes otros gustos?.- Al decir esto último, los compañeros se le quedaron viendo atentos, esperando respuesta, Abel solo los miró fijamente, lanzó la colilla del cigarrillo al suelo y lo apagó aplastándolo contra el suelo. 

    —La curiosidad mató al gato. - Abel y sus dichos; montó su motocicleta y la encendió.  — ¡No hermano, no se vaya!.- Realizó una seña con la mano para despedirse y marchó a su destino. Para llegar a su hogar, tenía que pasar por la tienda de víveres; los niños jugaban a atraparse; entre ellos estaba la pequeña Lupita, quien lo saludó eufóricamente.   — ¡"B", adiós "B"!.- En ese momento se detuvo abruptamente; por poco tenía un accidente, pues nadie, pero absolutamente nadie sabía el apodo de asesino que tenía. No pudo evitarlo y se acercó calmadamente a la infanta, quien lo veía desde abajo. 

    — Hola nena.- Se postró de rodillas para estar al tamaño de la pequeña y preguntó con curiosidad y asombro.  —  ¿Por qué me llamaste "B"?.- Lupita lo abrazó inocentemente y le dijo al oído.  — Ella me lo ha pedido, el ángel de cabellos dorados y ojos vendados...
    Parte 3... Cómo pudo logró pasar ese día; trataba de enfocarse en otras cosas para que aquellos pensamientos tristes y ahogantes lo dejaran en paz, "Un día a la vez" su mejor dicho para seguir adelante, las noches cayeron, algunas de ellas lo dejaron dormir pocas horas, otras solo lo castigaban, los días se dejaron ver, algunos radiantes, otros grises; de igual manera tenía que seguir, quizás el tiempo le curaría esa enorme herida en el alma. Los fines de semana salía temprano; se quedó un momento, del bolsillo sustrajo el encendedor y de su oreja derecha retiró el cigarrillo que comenzaría a fumar mientras charlaba con algunos compañeros. —Pronto seré papá; se me hace eterno este último mes.  —¡Felicidades!.- Varios compañeros incluyendo a "B" dijeron al escucharlo tan emocionado. —Sí, estoy viendo si me dejan doblar turnos estas semanas, para tener todo para mi chamaquito.  — ¡UY!, hermano, así como anda el encargado, no creo; ya ves que solo deja doblar a quienes le caen bien y a las mujeres. —Es lo que me preocupa, he tenido algunos roces con ese hijoeputa, por fanfarrón y creído, pero en cuanto pueda le bajo los humos. —No, hermano, deja que todo esto pase, no te metas en camisa de once varas, tu situación no está para perder el trabajo.  Abel se mantuvo firme escuchando, degustando con tranquilidad su cigarrillo.  — ¿Y tú hermano?, ¿no tienes mujer?, siempre te vemos solo, ¿o tienes otros gustos?.- Al decir esto último, los compañeros se le quedaron viendo atentos, esperando respuesta, Abel solo los miró fijamente, lanzó la colilla del cigarrillo al suelo y lo apagó aplastándolo contra el suelo.  —La curiosidad mató al gato. - Abel y sus dichos; montó su motocicleta y la encendió.  — ¡No hermano, no se vaya!.- Realizó una seña con la mano para despedirse y marchó a su destino. Para llegar a su hogar, tenía que pasar por la tienda de víveres; los niños jugaban a atraparse; entre ellos estaba la pequeña Lupita, quien lo saludó eufóricamente.   — ¡"B", adiós "B"!.- En ese momento se detuvo abruptamente; por poco tenía un accidente, pues nadie, pero absolutamente nadie sabía el apodo de asesino que tenía. No pudo evitarlo y se acercó calmadamente a la infanta, quien lo veía desde abajo.  — Hola nena.- Se postró de rodillas para estar al tamaño de la pequeña y preguntó con curiosidad y asombro.  —  ¿Por qué me llamaste "B"?.- Lupita lo abrazó inocentemente y le dijo al oído.  — Ella me lo ha pedido, el ángel de cabellos dorados y ojos vendados...
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  • Parte 3...

    Su rostro era de confusión ante las palabras de la infanta, quien trataba de mantener el flujo nasal en la nariz.  — Ya niña, deja de dar lata y vete a desayunar. - Musitó don Fermín, a lo que Abel rápido se despidió dándole a Lupita un gran beso en la frente.

    —Nos vemos pronto. - Salió por donde entró, montando la motocicleta y restableciendo su camino a la única fábrica industrial de aceros y laminados, cuál era la fuente que mantenía a la economía del pueblo. A punto de ser retardo, logró astutamente colocar su pulgar en el checador, cerrándose las puertas de acero tras él.  — ¡Uff!, por poco y no entro. - Los jefes estaban impartiendo los anuncios matutinos, como todos los días; algo distrajo su pensamiento de la charla tan “importante” que se estaba impartiendo... "Es como un ángel".- Esa frase que la niña mencionó no la pudo sacar de su mente. Se cuestionaba aquello, pero cayó en razón; era una niña y a esa edad fantasean con todo usando la imaginación, respiró profundo volviendo a su realidad, escuchó el desenlace de las palabras de aquel señor con cabello cano y traje importado.

    —A sus labores, no quiero a nadie fuera de lugar, señores, mujeres, aquí se viene a trabajar no a perder el tiempo. - Ese que hablaba era el encargado, típico ascendido por los jefes, creyéndose el dueño; muchos tenían problemas con él, por los malos manejos de poder que hacía, pero Abel, mientras no se metieran con él, no había problema. 

    Las horas pasaron; unos acomodaban, otros soldaban o distribuían en los pueblos vecinos, "B", se encargaba de los pedidos y de cargar los camiones; con bitácora en mano, llevaba los registros.
    —Está lleno, solo faltan las jaulas para la veterinaria; no tardan en llegar. - Uno de los empleados informó, ya que antes de partir pasaba la revisión por Abel, si el producto no estaba bien hecho, se echaba para atrás y el camión se retrasaba. Pasó la prueba final; 5 camiones salieron distribuyendo en diferentes partes.
    — Por fin el almuerzo. - Dijo Abel, la chicharra anunciaba que el comedor estaba servido. La comida no estaba mal, por lo menos no hacía daño; los comedores llenos, Abel comía solo la mayoría de las veces en la mesa del rincón como niño castigado, no por falta de compañía, sino porque así lo deseaba, de nuevo esa frase inundó su mente. — "Es como un ángel".- No se percató, pero sus labios se abrieron para mencionarla.  — Mi Yelena era como un ángel. - Sin duda, la primera vez que la vio eso fue lo que creyó, una belleza tan distinta, tan dulce, tan especial que solo ella poseía y que él amaba tanto; sus ojos se llenaron de lágrimas, haciendo tan difícil el pasar el alimento, eran cuchillas que cortaban su garganta por tanto sentimiento; el no tenerla era la muerte en vida para "B".
    Parte 3... Su rostro era de confusión ante las palabras de la infanta, quien trataba de mantener el flujo nasal en la nariz.  — Ya niña, deja de dar lata y vete a desayunar. - Musitó don Fermín, a lo que Abel rápido se despidió dándole a Lupita un gran beso en la frente. —Nos vemos pronto. - Salió por donde entró, montando la motocicleta y restableciendo su camino a la única fábrica industrial de aceros y laminados, cuál era la fuente que mantenía a la economía del pueblo. A punto de ser retardo, logró astutamente colocar su pulgar en el checador, cerrándose las puertas de acero tras él.  — ¡Uff!, por poco y no entro. - Los jefes estaban impartiendo los anuncios matutinos, como todos los días; algo distrajo su pensamiento de la charla tan “importante” que se estaba impartiendo... "Es como un ángel".- Esa frase que la niña mencionó no la pudo sacar de su mente. Se cuestionaba aquello, pero cayó en razón; era una niña y a esa edad fantasean con todo usando la imaginación, respiró profundo volviendo a su realidad, escuchó el desenlace de las palabras de aquel señor con cabello cano y traje importado. —A sus labores, no quiero a nadie fuera de lugar, señores, mujeres, aquí se viene a trabajar no a perder el tiempo. - Ese que hablaba era el encargado, típico ascendido por los jefes, creyéndose el dueño; muchos tenían problemas con él, por los malos manejos de poder que hacía, pero Abel, mientras no se metieran con él, no había problema.  Las horas pasaron; unos acomodaban, otros soldaban o distribuían en los pueblos vecinos, "B", se encargaba de los pedidos y de cargar los camiones; con bitácora en mano, llevaba los registros. —Está lleno, solo faltan las jaulas para la veterinaria; no tardan en llegar. - Uno de los empleados informó, ya que antes de partir pasaba la revisión por Abel, si el producto no estaba bien hecho, se echaba para atrás y el camión se retrasaba. Pasó la prueba final; 5 camiones salieron distribuyendo en diferentes partes. — Por fin el almuerzo. - Dijo Abel, la chicharra anunciaba que el comedor estaba servido. La comida no estaba mal, por lo menos no hacía daño; los comedores llenos, Abel comía solo la mayoría de las veces en la mesa del rincón como niño castigado, no por falta de compañía, sino porque así lo deseaba, de nuevo esa frase inundó su mente. — "Es como un ángel".- No se percató, pero sus labios se abrieron para mencionarla.  — Mi Yelena era como un ángel. - Sin duda, la primera vez que la vio eso fue lo que creyó, una belleza tan distinta, tan dulce, tan especial que solo ella poseía y que él amaba tanto; sus ojos se llenaron de lágrimas, haciendo tan difícil el pasar el alimento, eran cuchillas que cortaban su garganta por tanto sentimiento; el no tenerla era la muerte en vida para "B".
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  • Parte 2...
    La luz pasaba por la ventana, tocando los párpados de "B", causando que los abriera, un largo estirar acompañado de un bostezo relajante; frotó sus ojos con ambas manos, de un brinco se paró de la cama, tendiéndola como en la milicia, impecable, sin alguna arruga, chanclas, toalla en el hombro, directo a la ducha.  — ¡Rayos!.- Exclamó, el agua congelaba su piel; el estar en lo alto del pueblo tenía sus pros y contras y eso era uno de ellos. 

    El trabajo lo esperaba, pero antes tendría que pasar a pagar la cuenta pendiente con don Fermín, el tendero del poblado; pantalones de mezclilla, sus botas de siempre, una básica oscura y esa chamarra de piel vieja y desgastada que tenía un valor sumamente sentimental.

    — Carajo, voy tarde otra vez. - Una echada de ojo al reloj que poseía en la muñeca, un mordisco a una fruta que tomó de la mesa; salió corriendo de su pequeño hogar, cerrando fuerte la puerta tras él.  — ¡Max, cuida la casa, no dejes que nadie se acerque!.- Dijo rápidamente al canino viejo que se había adoptado solo, montándose en la moto que había adquirido con el mecánico. A 5 minutos estaba el primer destino, la tienda de víveres.

    Al abrir la puerta, el sonido de la clásica campanita que avisaba a don Fermín de los clientes.  — ¡Coff!, ¡Coff!, adelante. - Saludando con cordialidad el señor mayor, que sonrió cuando vio de quién se trataba. —¡Muchacho, tú sí que madrugas!.

    —Si madrugas, Dios te ayuda. - Respondió Abel, aprendiendo muchos dichos de Panamá. - causando gracia entre el mayor y él. —Sí, sí, así es, muchacho, déjame ver dónde estás. - Del estante sustrajo una libreta vieja donde don Fermín tenía a sus clientes a los que les fiaba el mandado.  — A.… a...Abel, aquí estás, $1,500.00, muchacho. - Inmediatamente, "B", tomó de su bolsillo la cartera, sacando el dinero de la despensa. - Aquí tiene, don Fermín, le agradezco y nos vemos la próxima semana. 

    —Abel, Abel... - La voz de una pequeña niña de no más de 5 años estirando los brazos salió de la trastienda; era Lupita, hija de María, tomándola en brazos, la saludó. — Lupita, veo que estás mucho mejor; la fiebre y la tos se fueron; me da mucho gusto verte, ahora a reposar, es muy temprano y el sereno puede hacerte recaer.
    — Está bien Abel, por cierto, ella es muy bonita, parece un ángel, y dijo que estaba bien...
    Parte 2... La luz pasaba por la ventana, tocando los párpados de "B", causando que los abriera, un largo estirar acompañado de un bostezo relajante; frotó sus ojos con ambas manos, de un brinco se paró de la cama, tendiéndola como en la milicia, impecable, sin alguna arruga, chanclas, toalla en el hombro, directo a la ducha.  — ¡Rayos!.- Exclamó, el agua congelaba su piel; el estar en lo alto del pueblo tenía sus pros y contras y eso era uno de ellos.  El trabajo lo esperaba, pero antes tendría que pasar a pagar la cuenta pendiente con don Fermín, el tendero del poblado; pantalones de mezclilla, sus botas de siempre, una básica oscura y esa chamarra de piel vieja y desgastada que tenía un valor sumamente sentimental. — Carajo, voy tarde otra vez. - Una echada de ojo al reloj que poseía en la muñeca, un mordisco a una fruta que tomó de la mesa; salió corriendo de su pequeño hogar, cerrando fuerte la puerta tras él.  — ¡Max, cuida la casa, no dejes que nadie se acerque!.- Dijo rápidamente al canino viejo que se había adoptado solo, montándose en la moto que había adquirido con el mecánico. A 5 minutos estaba el primer destino, la tienda de víveres. Al abrir la puerta, el sonido de la clásica campanita que avisaba a don Fermín de los clientes.  — ¡Coff!, ¡Coff!, adelante. - Saludando con cordialidad el señor mayor, que sonrió cuando vio de quién se trataba. —¡Muchacho, tú sí que madrugas!. —Si madrugas, Dios te ayuda. - Respondió Abel, aprendiendo muchos dichos de Panamá. - causando gracia entre el mayor y él. —Sí, sí, así es, muchacho, déjame ver dónde estás. - Del estante sustrajo una libreta vieja donde don Fermín tenía a sus clientes a los que les fiaba el mandado.  — A.… a...Abel, aquí estás, $1,500.00, muchacho. - Inmediatamente, "B", tomó de su bolsillo la cartera, sacando el dinero de la despensa. - Aquí tiene, don Fermín, le agradezco y nos vemos la próxima semana.  —Abel, Abel... - La voz de una pequeña niña de no más de 5 años estirando los brazos salió de la trastienda; era Lupita, hija de María, tomándola en brazos, la saludó. — Lupita, veo que estás mucho mejor; la fiebre y la tos se fueron; me da mucho gusto verte, ahora a reposar, es muy temprano y el sereno puede hacerte recaer. — Está bien Abel, por cierto, ella es muy bonita, parece un ángel, y dijo que estaba bien...
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  • *Aburrido en mi “base secreta” (una piso cualquiera en el infierno) estaba sentado en el sofá recostado jugando a los dardos con cuchillos, hacía tiempo que no veía a Arackniss y tampoco es que me hubieran llamado mucho para contratos, hasta que al fin el destino llamo a mi puerta… o más bien al teléfono, de un sobresalto tome el teléfono contestando a la llamada*

    ¿Si? Claro el mismo que viste y calza, aja… si… aja… ¿solo a su jefe o a todos en general? De acuerdo… por supuesto que puede confiar, soy el mejor mercenario que Marvel ha podido crear, les puede dar por muertos para antes de… *mirando mi reloj de marca Disney donde salía Mickey Mouse dando la hora con sus brazos* mañana.

    *Apuntando la dirección en un papelito y colgué el teléfono, rápidamente me prepare para “la cita” poniendo todas mis armas a punto ¿Dónde las guardaba? Era un secreto, apareciendo en la acera de la calle me monte en mi moto para dirigirme al anillo de la avaricia, conduciendo temerariamente con atropellos, saltos imprudentes y tomando algún que otro atajo finalmente llegue a mi destino, saque el papelito con la dirección confirmando que era esa calle y siendo una mansión donde se hospedaba la mafia*

    Bien, es hora de lucirme con mi primer trabajo aquí abajo~.

    *Bajando de la moto me acerque a la entrada llamando a la puerta esperando a que me abrieran, el que abrió era un tipo con forma de tiburón y en cuestión de segundos antes de que dijese nada ya tenía mi pistola apuntando a su cabeza disparándole, ¿factor sorpresa? Eso es para novatos, una vez el disparo sonó por todo el lugar todos los de la mansión se movilizaron, me dirigí hacia la cocina abriéndome paso a disparos dejando la cocina libre de personal, silbando una melodía pegadiza comencé a abrir el gas en varios lugares para luego poner un temporizador de huevo calculando que con 30 minutos estaba bien, al salir al pasillo un grupo de ellos me estaban esperando y empezó un tiroteo, pero ninguno tenía oportunidad para el mesías de marvel, aprovechando el momento que tenían que recargar algunos salí de la cobertura disparándoles con gran precisión apuntando a las cabezas como de costumbre, con esa tanda eliminada me dispuse a ir los siguientes pisos, dentro de la mansión solo se escuchaban gritos, espadazos, disparos y… ¿una motosierra?, finalmente llegue al despacho del manda más el cual era un IMP parecido al padrino*

    Tío no sabes la de gente que he tenido que matar para llegar hasta a ti… vas a tener que poner nuevas bacantes, aunque no creo que te haga falta después de cómo vas a acabar~.

    *Nuevamente pero ahora en el despacho del jefe este uso su escritorio como cobertura disparando junto a sus dos grandullones a sus lados, por mi parte use una estantería de libros sacando un espejo de mano para asomarlo para ver donde se habían posicionado cada grandullon aunque poco duro con el disparo que le dieron al espejo*

    ¡Eh, que este espejo me ha costado 5$ en la tienda de la esquina!

    *Al asomarme lance el espejo clavándoselo en el ojo izquierdo de uno de los grandullones, aprovechando la distracción para saltar y verse a cámara lenta como giraba en el aire en horizontal para disparar a ambos matándolos, caí de pie en el borde del escritorio apuntando al jefazo, suerte que tenía mi factor curativo ya que tenía el traje lleno de agujeros de bala y algún que otro mordisco de tiburón por el cuerpo*

    ¿Últimas palabras padrino~?

    *Antes de que pudiera decir nada me vino a la mente el temporizador de huevo y abrí los ojos sorprendido ya que al mirar mi reloj de muñeca vi que quedaban segundos para los 30 min* Mierd… *El temporizador al acabar el tiempo se abrió revelando un mechero que al hacer click encendió una chispa lo que hizo que explotara la cocina junto con el resto de la mansión… acabe volando hasta caer al suelo con algunos escombros, al incorporarme mire hacia los lados viendo al jefe de la mafia arrastrándose y como a los pocos segundos le cayó un trozo de pared encima matándolo*

    Eso sí que es un golpe de suerte… *gire la cabeza hacia otro lado mirando a cámara* Recuerden chicos, las misiones con tiempo hay que cumplirlas antes de la cuenta atrás, oh ¿os preguntáis como toda la mansión a explotado si solo la cocina estaba llena de gas? Simple, deje una ristra de granadas por toda la mansión para que hiciera efecto domino, hay que pensar en todo chicos.

    *Levantándome del suelo haciendo crujir mi espalda saque mi teléfono que estaba obviamente destrozado, suspire para volver a la moto cojeando hasta que se me curo y volviendo de nuevo a casa con la misión cumplida*
    *Aburrido en mi “base secreta” (una piso cualquiera en el infierno) estaba sentado en el sofá recostado jugando a los dardos con cuchillos, hacía tiempo que no veía a Arackniss y tampoco es que me hubieran llamado mucho para contratos, hasta que al fin el destino llamo a mi puerta… o más bien al teléfono, de un sobresalto tome el teléfono contestando a la llamada* ¿Si? Claro el mismo que viste y calza, aja… si… aja… ¿solo a su jefe o a todos en general? De acuerdo… por supuesto que puede confiar, soy el mejor mercenario que Marvel ha podido crear, les puede dar por muertos para antes de… *mirando mi reloj de marca Disney donde salía Mickey Mouse dando la hora con sus brazos* mañana. *Apuntando la dirección en un papelito y colgué el teléfono, rápidamente me prepare para “la cita” poniendo todas mis armas a punto ¿Dónde las guardaba? Era un secreto, apareciendo en la acera de la calle me monte en mi moto para dirigirme al anillo de la avaricia, conduciendo temerariamente con atropellos, saltos imprudentes y tomando algún que otro atajo finalmente llegue a mi destino, saque el papelito con la dirección confirmando que era esa calle y siendo una mansión donde se hospedaba la mafia* Bien, es hora de lucirme con mi primer trabajo aquí abajo~. *Bajando de la moto me acerque a la entrada llamando a la puerta esperando a que me abrieran, el que abrió era un tipo con forma de tiburón y en cuestión de segundos antes de que dijese nada ya tenía mi pistola apuntando a su cabeza disparándole, ¿factor sorpresa? Eso es para novatos, una vez el disparo sonó por todo el lugar todos los de la mansión se movilizaron, me dirigí hacia la cocina abriéndome paso a disparos dejando la cocina libre de personal, silbando una melodía pegadiza comencé a abrir el gas en varios lugares para luego poner un temporizador de huevo calculando que con 30 minutos estaba bien, al salir al pasillo un grupo de ellos me estaban esperando y empezó un tiroteo, pero ninguno tenía oportunidad para el mesías de marvel, aprovechando el momento que tenían que recargar algunos salí de la cobertura disparándoles con gran precisión apuntando a las cabezas como de costumbre, con esa tanda eliminada me dispuse a ir los siguientes pisos, dentro de la mansión solo se escuchaban gritos, espadazos, disparos y… ¿una motosierra?, finalmente llegue al despacho del manda más el cual era un IMP parecido al padrino* Tío no sabes la de gente que he tenido que matar para llegar hasta a ti… vas a tener que poner nuevas bacantes, aunque no creo que te haga falta después de cómo vas a acabar~. *Nuevamente pero ahora en el despacho del jefe este uso su escritorio como cobertura disparando junto a sus dos grandullones a sus lados, por mi parte use una estantería de libros sacando un espejo de mano para asomarlo para ver donde se habían posicionado cada grandullon aunque poco duro con el disparo que le dieron al espejo* ¡Eh, que este espejo me ha costado 5$ en la tienda de la esquina! *Al asomarme lance el espejo clavándoselo en el ojo izquierdo de uno de los grandullones, aprovechando la distracción para saltar y verse a cámara lenta como giraba en el aire en horizontal para disparar a ambos matándolos, caí de pie en el borde del escritorio apuntando al jefazo, suerte que tenía mi factor curativo ya que tenía el traje lleno de agujeros de bala y algún que otro mordisco de tiburón por el cuerpo* ¿Últimas palabras padrino~? *Antes de que pudiera decir nada me vino a la mente el temporizador de huevo y abrí los ojos sorprendido ya que al mirar mi reloj de muñeca vi que quedaban segundos para los 30 min* Mierd… *El temporizador al acabar el tiempo se abrió revelando un mechero que al hacer click encendió una chispa lo que hizo que explotara la cocina junto con el resto de la mansión… acabe volando hasta caer al suelo con algunos escombros, al incorporarme mire hacia los lados viendo al jefe de la mafia arrastrándose y como a los pocos segundos le cayó un trozo de pared encima matándolo* Eso sí que es un golpe de suerte… *gire la cabeza hacia otro lado mirando a cámara* Recuerden chicos, las misiones con tiempo hay que cumplirlas antes de la cuenta atrás, oh ¿os preguntáis como toda la mansión a explotado si solo la cocina estaba llena de gas? Simple, deje una ristra de granadas por toda la mansión para que hiciera efecto domino, hay que pensar en todo chicos. *Levantándome del suelo haciendo crujir mi espalda saque mi teléfono que estaba obviamente destrozado, suspire para volver a la moto cojeando hasta que se me curo y volviendo de nuevo a casa con la misión cumplida*
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  • La noche en la ciudad nunca es realmente silenciosa, pero para Alberto, el zumbido de los neones y el eco de los motores a lo lejos no eran más que ruido blanco. Estaba allí, apoyado contra el frío metal de una barandilla, pero su mente se encontraba a kilómetros —y años— de distancia.

    Con un movimiento mecánico, casi ritual, se llevó el cigarrillo a los labios. El chasquido del encendedor rompió el aire por un segundo, y la pequeña llama bailó en sus pupilas antes de prender la brasa. Al inhalar, el calor del humo llenó sus pulmones, dándole esa extraña y momentánea sensación de plenitud que el vacío en su pecho le negaba durante el día.

    — Una calada por lo que fue... y otra por lo que no pudo ser —pensó, dejando que el humo escapara lentamente de sus labios.

    Sus ojos, cansados y fijos en un punto indefinido del horizonte iluminado por luces difusas, buscaban un rostro que ya solo existía en su memoria. El peso de los cuernos sobre su frente se sentía más real que nunca, como una corona de verdades amargas que aceptaba llevar. Echar de menos no era un sentimiento punzante para él, sino una presencia constante, como la niebla que se aferraba a los edificios de la ciudad; algo que no podías tocar, pero que lo empapaba todo.

    Cada vez que cerraba los ojos, el olor del tabaco se mezclaba con el recuerdo de un perfume, o el eco de una risa que solía silenciar el caos de la metrópoli. Alberto sabía que la ciudad seguiría girando, indiferente a su luto silencioso, pero en ese rincón de sombra, mientras la ceniza se acumulaba en la punta de su cigarro, él se permitía el lujo de no ser un demonio, ni un mito, ni una amenaza. Solo un hombre que deseaba, por un instante, no tener que encender el siguiente cigarrillo a solas.
    La noche en la ciudad nunca es realmente silenciosa, pero para Alberto, el zumbido de los neones y el eco de los motores a lo lejos no eran más que ruido blanco. Estaba allí, apoyado contra el frío metal de una barandilla, pero su mente se encontraba a kilómetros —y años— de distancia. Con un movimiento mecánico, casi ritual, se llevó el cigarrillo a los labios. El chasquido del encendedor rompió el aire por un segundo, y la pequeña llama bailó en sus pupilas antes de prender la brasa. Al inhalar, el calor del humo llenó sus pulmones, dándole esa extraña y momentánea sensación de plenitud que el vacío en su pecho le negaba durante el día. — Una calada por lo que fue... y otra por lo que no pudo ser —pensó, dejando que el humo escapara lentamente de sus labios. Sus ojos, cansados y fijos en un punto indefinido del horizonte iluminado por luces difusas, buscaban un rostro que ya solo existía en su memoria. El peso de los cuernos sobre su frente se sentía más real que nunca, como una corona de verdades amargas que aceptaba llevar. Echar de menos no era un sentimiento punzante para él, sino una presencia constante, como la niebla que se aferraba a los edificios de la ciudad; algo que no podías tocar, pero que lo empapaba todo. Cada vez que cerraba los ojos, el olor del tabaco se mezclaba con el recuerdo de un perfume, o el eco de una risa que solía silenciar el caos de la metrópoli. Alberto sabía que la ciudad seguiría girando, indiferente a su luto silencioso, pero en ese rincón de sombra, mientras la ceniza se acumulaba en la punta de su cigarro, él se permitía el lujo de no ser un demonio, ni un mito, ni una amenaza. Solo un hombre que deseaba, por un instante, no tener que encender el siguiente cigarrillo a solas.
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