• ❝Tenemos un trato❞
    Fandom The Originals || OC
    Categoría Fantasía
    La lluvia golpeaba el parabrisas con insistencia mientras el limpiaparabrisas arrastraba el agua de un lado a otro en un movimiento casi hipnótico. Rue llevaba demasiadas horas en carretera. Café frío. Gasolineras perdidas. El mapa lleno de marcas y nombres tachados. Y, aun asi, aquella pista era la primera real en semanas: Jebediah Voss había vuelto. Solo pensar en aquel nombre le revolvía algo oscuro en el pecho y le provocaba náuseas. Porque recordaba perfectamente la noche en la que le clavó una estaca en el corazón la primera vez. Recordaba la sangre. La sonrisa enferma de aquel vampiro incluso mientras moría. Recordaba el cuerpo de Logan tirado sobre el suelo del salón de su propia casa.

    Todavia seguía soñando con ello.

    Y ahora alguien estaba trayendo monstruos de vuelta de entre los muertos. Vampiros. Hombres lobo. Brujas. Criaturas que deberían haberse quedado pudriéndose bajo tierra. Todos con la misma marca grabada en la piel. Como ganado marcado antes del sacrificio. La última pista la habia llevado hasta un pueblo perdido entre montañas y bosque. No muy diferente al pueblo donde se habría criado: Uno de esos lugares donde las calles quedan vacías demasiado pronto y donde la gente evita mirar a los desconocidos demasiado tiempo. Un lugar donde nunca pasaba nada…

    >> Llevaba en ese pueblo apenas unas horas y ya habia encontrado suficiente sangre como para saber que Jebediah estaba cerca. Muy cerca. El problema fue darse cuenta demasiado tarde de que él también la había encontrado a ella.

    Rue avanzaba entre los árboles con la estaba de madera bien aferrada a su mano derecha y la linterna temblando ligeramente entre sus dedos. El bosque estaba demasiado silencioso. Sin grillos, ni viento, ni animales. Mala señal. Una rama crujió detrás de ella a pesar de la maleza húmeda por la lluvia.

    La mujer reaccionó rápido, girándose con la estaca ya en mano, pero no fue suficientemente rápida. Jebediah apareció de entre un par de árboles como una sombra siniestra, estampándola contra el tronco de un árbol con una fuerza brutal. El golpe le arrancó el aire de los pulmones.

    -Oh…. -dijo Jebediah en un tétrico arrullo- Cuanto te he echado de menos, Rue -la voz del vampiro sonó pegada a su oído, suave, enfermiza- Aunque debo admitir que esperaba que el duelo te hubiese envejecido peor.

    Rue forcejeó, intentando mover la mano que sostenía la estaca, a pesar de que él le sujetaba la muñeca con fuerza sobrenatural.

    -Debería haberte arrancado la cabeza aquella noche -escupió ella entre dientes.

    Jebediah sonrió. Y aquella sonrisa, a pesar de la lluvia que empapaba el rostro del vampiro seguía siendo exactamente igual que años atrás.

    -Y aun así aquí me tienes. Una estupenda segunda oportunidad… Para mí… Por fin sabré a qué sabe tu sangre…


    Ansel
    La lluvia golpeaba el parabrisas con insistencia mientras el limpiaparabrisas arrastraba el agua de un lado a otro en un movimiento casi hipnótico. Rue llevaba demasiadas horas en carretera. Café frío. Gasolineras perdidas. El mapa lleno de marcas y nombres tachados. Y, aun asi, aquella pista era la primera real en semanas: Jebediah Voss había vuelto. Solo pensar en aquel nombre le revolvía algo oscuro en el pecho y le provocaba náuseas. Porque recordaba perfectamente la noche en la que le clavó una estaca en el corazón la primera vez. Recordaba la sangre. La sonrisa enferma de aquel vampiro incluso mientras moría. Recordaba el cuerpo de Logan tirado sobre el suelo del salón de su propia casa. Todavia seguía soñando con ello. Y ahora alguien estaba trayendo monstruos de vuelta de entre los muertos. Vampiros. Hombres lobo. Brujas. Criaturas que deberían haberse quedado pudriéndose bajo tierra. Todos con la misma marca grabada en la piel. Como ganado marcado antes del sacrificio. La última pista la habia llevado hasta un pueblo perdido entre montañas y bosque. No muy diferente al pueblo donde se habría criado: Uno de esos lugares donde las calles quedan vacías demasiado pronto y donde la gente evita mirar a los desconocidos demasiado tiempo. Un lugar donde nunca pasaba nada… >> Llevaba en ese pueblo apenas unas horas y ya habia encontrado suficiente sangre como para saber que Jebediah estaba cerca. Muy cerca. El problema fue darse cuenta demasiado tarde de que él también la había encontrado a ella. Rue avanzaba entre los árboles con la estaba de madera bien aferrada a su mano derecha y la linterna temblando ligeramente entre sus dedos. El bosque estaba demasiado silencioso. Sin grillos, ni viento, ni animales. Mala señal. Una rama crujió detrás de ella a pesar de la maleza húmeda por la lluvia. La mujer reaccionó rápido, girándose con la estaca ya en mano, pero no fue suficientemente rápida. Jebediah apareció de entre un par de árboles como una sombra siniestra, estampándola contra el tronco de un árbol con una fuerza brutal. El golpe le arrancó el aire de los pulmones. -Oh…. -dijo Jebediah en un tétrico arrullo- Cuanto te he echado de menos, Rue -la voz del vampiro sonó pegada a su oído, suave, enfermiza- Aunque debo admitir que esperaba que el duelo te hubiese envejecido peor. Rue forcejeó, intentando mover la mano que sostenía la estaca, a pesar de que él le sujetaba la muñeca con fuerza sobrenatural. -Debería haberte arrancado la cabeza aquella noche -escupió ella entre dientes. Jebediah sonrió. Y aquella sonrisa, a pesar de la lluvia que empapaba el rostro del vampiro seguía siendo exactamente igual que años atrás. -Y aun así aquí me tienes. Una estupenda segunda oportunidad… Para mí… Por fin sabré a qué sabe tu sangre… [THEFIRST.ALPHA]
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  • —Nos remontamos a los inicios de la decadencia mental de Hank, a sus 17 años se suponía que debía ser asesinado a manos de su padre por no querer ser su mano derecha, pero mientras su padre lo estrangulaba hasta que la cara de Hank se puso azul, decidió ceder ante su reclamo—

    —H-ha..re l-l-lo que me...pidas

    —Dijo Hank con pocas fuerzas y aire, su padre aflojó la presión sobre su cuello y lo vio a los ojos—


    : " Sabía que todos esos golpes de niño te harían entender bien las cosas de adulto "


    —Dijo Michael mientras apartaba sus manos de su cuello y ayudaba a Hank a ponerse de pie—


    —: "Bienvenido a la tropa mi muchacho "


    —Michael abrazo a su hijo, era la primera vez que su padre le mostraba afecto físico en toda su vida, para Hank, era como si perdiera su dignidad y su esencia como persona, todo lo que le había instruido su madre acerca del equilibrio entre el bien y mal ahora no serviría para nada, porque su mente debía recordar el mensaje: "Es preferible morir como León antes que morir como una oveja—
    —Nos remontamos a los inicios de la decadencia mental de Hank, a sus 17 años se suponía que debía ser asesinado a manos de su padre por no querer ser su mano derecha, pero mientras su padre lo estrangulaba hasta que la cara de Hank se puso azul, decidió ceder ante su reclamo— —H-ha..re l-l-lo que me...pidas —Dijo Hank con pocas fuerzas y aire, su padre aflojó la presión sobre su cuello y lo vio a los ojos— —👤: " Sabía que todos esos golpes de niño te harían entender bien las cosas de adulto " —Dijo Michael mientras apartaba sus manos de su cuello y ayudaba a Hank a ponerse de pie— 👤—: "Bienvenido a la tropa mi muchacho " —Michael abrazo a su hijo, era la primera vez que su padre le mostraba afecto físico en toda su vida, para Hank, era como si perdiera su dignidad y su esencia como persona, todo lo que le había instruido su madre acerca del equilibrio entre el bien y mal ahora no serviría para nada, porque su mente debía recordar el mensaje: "Es preferible morir como León antes que morir como una oveja—
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  • ×estaria en la cima de una montaña observando las estrellas gracias a que esa noche el cielo estaba despejado, estaba vestido con ropa que no solía usar con normalidad×

    Así que el día de la madre ya pasó.. me había olvidado por completo debido a todo lo que estoy haciendo actualmente..

    No sé si desde allá arriba me estarás escuchando pero quiero recordarte lo especial que fuiste para mi y que estoy orgulloso de que una mujer como tu me trajera a este mundo.

    ¿Recuerdas esta vestimenta que llevo? Todo este conjunto me lo fabricaste a mano tu misma y es por ese motivo que lo uso muy pocas veces ya que es como un tesoro para mí.

    En fin espero que me estés siendo feliz junto a papá en el cielo y denuevo te lo digo, gracias por ser mí madre
    ×estaria en la cima de una montaña observando las estrellas gracias a que esa noche el cielo estaba despejado, estaba vestido con ropa que no solía usar con normalidad× Así que el día de la madre ya pasó.. me había olvidado por completo debido a todo lo que estoy haciendo actualmente.. No sé si desde allá arriba me estarás escuchando pero quiero recordarte lo especial que fuiste para mi y que estoy orgulloso de que una mujer como tu me trajera a este mundo. ¿Recuerdas esta vestimenta que llevo? Todo este conjunto me lo fabricaste a mano tu misma y es por ese motivo que lo uso muy pocas veces ya que es como un tesoro para mí. En fin espero que me estés siendo feliz junto a papá en el cielo y denuevo te lo digo, gracias por ser mí madre
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  • Antes de que mí siguiente turno laboral llegara recibí una llamada del dragón de fuego al que rescate.. me dio la ubicación de los mercenarios que los habían capturado

    Enseguida me prepare con lo necesario y volé por encima de las nubes hasta llegar y ocultarme detrás de unas rocas en la montaña.. necesito encontrar a la persona que está fabricando esos collares, no voy a permitir que nos controlen a su antojo.

    Después de observar un rato la base pude notar que de vez en cuando llegan camiones del ejército a darles provisiones y armamento.. como era de esperarse el gobierno está colaborando con ellos en secreto.. los humanos no tienen piedad.
    Antes de que mí siguiente turno laboral llegara recibí una llamada del dragón de fuego al que rescate.. me dio la ubicación de los mercenarios que los habían capturado Enseguida me prepare con lo necesario y volé por encima de las nubes hasta llegar y ocultarme detrás de unas rocas en la montaña.. necesito encontrar a la persona que está fabricando esos collares, no voy a permitir que nos controlen a su antojo. Después de observar un rato la base pude notar que de vez en cuando llegan camiones del ejército a darles provisiones y armamento.. como era de esperarse el gobierno está colaborando con ellos en secreto.. los humanos no tienen piedad.
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  • El sol se hunde lentamente tras las montañas lejanas, tiñendo el cielo de un rojo oscuro y profundo. Siegmeyer y Gavlan han caminado un buen trecho juntos y se han detenido en las ruinas de un viejo fuerte medio derruido. Algunas columnas caídas y muros cubiertos de hiedra forman un refugio improvisado. El viento es frío y trae el olor a tierra húmeda y piedra antigua. Ambos se han sentado sobre bloques de piedra para descansar un momento y comer algo antes de continuar.

    Siegmeyer jugaba con la humanidad que le había dado el contrari. Finalmente con la espalda recta, decidió quitárse el yelmo por primera vez en mucho rato y dejando ver su rostro cansado pero sereno. Sostiene un trozo de pan duro y carne seca en las manos. — …El camino ha sido más tranquilo de lo que esperaba. — Mira hacia el horizonte donde el sol desaparece. — Aun así… no confío en esta calma. Come algo, Gavlan. Pronto tendremos que seguir antes de que la noche nos cubra por completo. — Da un mordisco lento, pensativo.

    Gavlan
    El sol se hunde lentamente tras las montañas lejanas, tiñendo el cielo de un rojo oscuro y profundo. Siegmeyer y Gavlan han caminado un buen trecho juntos y se han detenido en las ruinas de un viejo fuerte medio derruido. Algunas columnas caídas y muros cubiertos de hiedra forman un refugio improvisado. El viento es frío y trae el olor a tierra húmeda y piedra antigua. Ambos se han sentado sobre bloques de piedra para descansar un momento y comer algo antes de continuar. Siegmeyer jugaba con la humanidad que le había dado el contrari. Finalmente con la espalda recta, decidió quitárse el yelmo por primera vez en mucho rato y dejando ver su rostro cansado pero sereno. Sostiene un trozo de pan duro y carne seca en las manos. — …El camino ha sido más tranquilo de lo que esperaba. — Mira hacia el horizonte donde el sol desaparece. — Aun así… no confío en esta calma. Come algo, Gavlan. Pronto tendremos que seguir antes de que la noche nos cubra por completo. — Da un mordisco lento, pensativo. [radiant_malachite_ape_821]
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  • Supongo que te mostraré como se monta una ola..
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  • BATALLA DRAGON (parte 1)

    Hace mucho tiempo solíamos tener la protección de nuestros reyes, ahora que los humanos lograron acabar con la vida de ambos nos vemos obligados a huir y escondernos, todo para que no nos quiten la poca libertad que nos queda..

    Nuestros reyes tenían un poder especial que era capaz de tranquilizar a los dragones que peleaban entre si, era como una dulce melodía.. ahora que ellos no están se vuelve más dificil

    -en una zona nevada un dragón de fuego luchaba contra uno de hielo, ambos tenían heridas causadas por su intensa batalla, en ese momento, descendí atravez de las nubes en mí forma de dragón y me estrellaria contra ambos para derribarlos en el suelo y cambiar a mí forma humano/dragón-

    ¿¡Que creen que hacen!? Fue suficiente.. no debemos pelear entre nosotros.. ¿Que diría la reina?

    -no me escucharon y simplemente se levantaron pero está vez mirándome a mí, fue en ese momento que note algo extraño en ellos y así era, tenían unos extraños brazaletes en el cuello y esto me provocó una enorme ira-

    Malditos.. cuánto más debemos sufrir.. ¿¡Quien fue el que hizo esto!?

    -el dragón de hielo arrojo como primer ataque uno de sus rayos pero lo esquivaria dando una voltereta hacia el costado y al ver qué el dragón de fuego estaba por atacar correría para evitar aquel rayo de fuego que me lanzó, hacia esto mientras pensaba en una solucion-

    Los dragones son como mí familia.. no puedo lastimarlos, piensa.. ¿¡Que hago!?

    -observaria a lo lejos unas rocas y en la cima de pequeñas montañas estalactitas afiladas, esto me dio la idea correcta-

    No queda de otra tendré que luchar contra ustedes pero créanme, ¡No voy a lastimarlos ni un poquito! Jeje

    Continuará...
    BATALLA DRAGON (parte 1) Hace mucho tiempo solíamos tener la protección de nuestros reyes, ahora que los humanos lograron acabar con la vida de ambos nos vemos obligados a huir y escondernos, todo para que no nos quiten la poca libertad que nos queda.. Nuestros reyes tenían un poder especial que era capaz de tranquilizar a los dragones que peleaban entre si, era como una dulce melodía.. ahora que ellos no están se vuelve más dificil -en una zona nevada un dragón de fuego luchaba contra uno de hielo, ambos tenían heridas causadas por su intensa batalla, en ese momento, descendí atravez de las nubes en mí forma de dragón y me estrellaria contra ambos para derribarlos en el suelo y cambiar a mí forma humano/dragón- ¿¡Que creen que hacen!? Fue suficiente.. no debemos pelear entre nosotros.. ¿Que diría la reina? -no me escucharon y simplemente se levantaron pero está vez mirándome a mí, fue en ese momento que note algo extraño en ellos y así era, tenían unos extraños brazaletes en el cuello y esto me provocó una enorme ira- Malditos.. cuánto más debemos sufrir.. ¿¡Quien fue el que hizo esto!? -el dragón de hielo arrojo como primer ataque uno de sus rayos pero lo esquivaria dando una voltereta hacia el costado y al ver qué el dragón de fuego estaba por atacar correría para evitar aquel rayo de fuego que me lanzó, hacia esto mientras pensaba en una solucion- Los dragones son como mí familia.. no puedo lastimarlos, piensa.. ¿¡Que hago!? -observaria a lo lejos unas rocas y en la cima de pequeñas montañas estalactitas afiladas, esto me dio la idea correcta- No queda de otra tendré que luchar contra ustedes pero créanme, ¡No voy a lastimarlos ni un poquito! Jeje Continuará...
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    CURIOSADES DE LIZ FORBES
    Las curiosades que van a leer a continuación son cosa mía, pero respectando el lore de tvd.

    1) Obtuvo su placa de policía a los 20 años.
    2) A simple vista puede parecer una mujer dura, pero realmente tiene su corazoncito.
    3) Ama leer clásicos de literatura.
    4) Cuando descubrió que Caroline era una vampira sintió como su vida se tambaleaba.
    5) A mejorado su relación con Caroline.
    6) El único amor de su vida es su trabajo.
    7) Le gusta cuidar el jardín trasero de su casa.
    8) A veces le gusta cocinar repostería.
    9) No es muy buena en temas de bailar.
    10) Enseño a Caroline montar en bicicleta.
    11) Tiene una caja llena de archivos sobre ataques de "animales"
    CURIOSADES DE LIZ FORBES ⚠️ Las curiosades que van a leer a continuación son cosa mía, pero respectando el lore de tvd. 1) Obtuvo su placa de policía a los 20 años. 2) A simple vista puede parecer una mujer dura, pero realmente tiene su corazoncito. 3) Ama leer clásicos de literatura. 4) Cuando descubrió que Caroline era una vampira sintió como su vida se tambaleaba. 5) A mejorado su relación con Caroline. 6) El único amor de su vida es su trabajo. 7) Le gusta cuidar el jardín trasero de su casa. 8) A veces le gusta cocinar repostería. 9) No es muy buena en temas de bailar. 10) Enseño a Caroline montar en bicicleta. 11) Tiene una caja llena de archivos sobre ataques de "animales"
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  • •Las crónicas de Fenrir Queen•

    KAEL VIREON — ORIGEN

    “El niño que aprendió a romper”

    Antes de que nombres como Fenrir Queen o Yrus alteraran el equilibrio del universo, hubo una guerra. No fue una guerra cualquiera, sino una invasión que desgarró mundos enteros. El cielo se abría como si fuera frágil, la tierra se partía bajo fuerzas imposibles y civilizaciones completas desaparecían sin dejar rastro. En medio de ese caos, donde la destrucción era ley, un niño sobrevivía.

    Herido, abandonado y al borde de la muerte, Kael yacía en una cueva oculta entre montañas devastadas. Su respiración era débil, irregular, y sus heridas no eran normales; no solo estaba roto por fuera, algo en su interior ya mostraba señales de inestabilidad, como si la propia realidad rechazara su existencia.

    Fue allí donde lo encontró una niña. Fenrir, aún joven e inocente, sin comprender la magnitud de la guerra ni el papel que su propia familia jugaba en ella, solo vio a alguien que iba a morir… y decidió que no podía permitirlo. Se acercó lentamente, se arrodilló a su lado y apoyó sus manos sobre la herida. No sabía usar su poder, no lo controlaba, ni siquiera entendía lo que hacía, pero lo intentó. Su energía, pura e inestable, comenzó a fluir de forma torpe y desigual. La curación no fue inmediata ni perfecta; fue lenta, dolorosa, incompleta… pero constante.

    Pasaron días, y esos días se convirtieron en semanas. Fenrir regresaba cada jornada a la cueva, llevándole agua, comida y algo que Kael ya no tenía: compañía. Al principio él apenas reaccionaba, pero con el tiempo empezó a abrir los ojos más seguido, a observarla en silencio, a escucharla. Luego a responder. Poco a poco, sin darse cuenta, dejó de estar completamente solo.

    Una tarde, mientras la luz se colaba débilmente por la entrada de la cueva, ambos estaban sentados en silencio.

    —¿Siempre hablas tanto? —murmuró Kael, con la voz aún débil.

    Fenrir lo miró, sorprendida… y luego sonrió levemente.

    —¿Siempre eres tan serio?

    Kael desvió la mirada.

    —No.

    —Pues deberías —respondió ella, apoyando el mentón sobre sus rodillas—. Si no hablas, todo se vuelve más aburrido.

    —No creo que este lugar pueda ser más aburrido.

    Fenrir soltó una pequeña risa.

    —Entonces tendré que esforzarme más.

    Hubo un breve silencio, pero esta vez no era incómodo.

    —¿Cómo te llamas? —preguntó ella.

    Kael tardó unos segundos en responder.

    —Kael.

    —Kael… —repitió ella, como si probara el nombre—. Suena bien.

    —¿Y tú?

    —Fenrir.

    Kael frunció ligeramente el ceño.

    —Es un nombre raro.

    —El tuyo también —respondió ella sin dudar.

    Por un momento, ambos se miraron… y una ligera sonrisa apareció en el rostro de Kael.

    —Supongo que estamos igual.

    Días después, el ambiente ya no era tan tenso. Kael podía sentarse sin dificultad, y Fenrir seguía llegando cada día con la misma constancia.

    —¿Qué hay fuera? —preguntó Kael un día, mirando hacia la entrada.

    Fenrir dudó.

    —Cosas… malas.

    —¿Guerra?

    Ella bajó la mirada.

    —Creo que sí.

    Kael guardó silencio unos segundos.

    —¿Tienes miedo?

    Fenrir negó lentamente.

    —No… pero tampoco me gusta.

    —A mí tampoco.

    Ella lo miró con curiosidad.

    —Entonces, cuando todo termine… ¿qué harás?

    Kael pensó por un momento.

    —No lo sé… supongo que volver a casa.

    Fenrir sonrió suavemente.

    —Entonces asegúrate de llegar.

    Kael la observó en silencio, como si quisiera decir algo más, pero no lo hizo.

    —¿Y tú? —preguntó finalmente.

    Fenrir levantó la vista hacia el exterior.

    —Creo que… tengo que irme a algún lugar.

    —¿Volverás?

    Ella no respondió de inmediato.

    —…sí.

    Pero en su mirada había duda.

    Pasaron más días. Momentos simples, pequeñas conversaciones, silencios compartidos. Durante ese breve periodo, la guerra dejó de existir para ellos. Eran solo dos niños, construyendo un refugio en medio del fin del mundo.

    Hasta que un día, Fenrir dejó de venir.

    Kael despertó completamente recuperado, solo en la cueva que había sido su refugio. Esperó. Un día, luego otro, y otro más, pero Fenrir no regresó. Finalmente salió al exterior… y el mundo real lo golpeó sin piedad. Su hogar había desaparecido. Todo estaba destruido. El aire era denso, cargado de muerte, y los cuerpos cubrían el suelo como un recordatorio silencioso de lo ocurrido. Los pocos sobrevivientes tenían miradas vacías, rotas. Sus padres… ya no estaban.

    Fue entonces cuando, en la distancia, algo captó su atención. Una nave se elevaba lentamente, abandonando aquel mundo destruido. En ella viajaban los responsables, aquellos que habían causado la guerra, aquellos que lo habían arrebatado todo. Y entre ellos… estaba Fenrir. De pie, sin mirar atrás, marchándose junto a quienes habían provocado la masacre.

    No hubo gritos, ni lágrimas, ni desesperación visible. Solo una comprensión silenciosa, distorsionada y profunda. Sus manos temblaron levemente, y por primera vez el aire a su alrededor se quebró. Una pequeña grieta apareció, casi imperceptible, como si la realidad misma no pudiera sostener lo que estaba naciendo dentro de él. En ese instante, Kael entendió el mundo a su manera, una forma fría y definitiva que marcaría su destino para siempre.

    Ese momento no dio origen a un monstruo ni a un villano. Dio origen a algo mucho más peligroso: alguien que percibía la realidad como algo defectuoso, algo inherentemente roto. Desde ese día, Kael Vireon dejó de ver el mundo como algo estable y comenzó a entenderlo como algo que podía quebrarse, distorsionarse y corregirse. Porque en lo más profundo de su ser, una verdad quedó grabada para siempre: todo lo que existe puede romperse, incluso aquello que una vez te salvó.
    •Las crónicas de Fenrir Queen• 🔥 KAEL VIREON — ORIGEN “El niño que aprendió a romper” Antes de que nombres como Fenrir Queen o Yrus alteraran el equilibrio del universo, hubo una guerra. No fue una guerra cualquiera, sino una invasión que desgarró mundos enteros. El cielo se abría como si fuera frágil, la tierra se partía bajo fuerzas imposibles y civilizaciones completas desaparecían sin dejar rastro. En medio de ese caos, donde la destrucción era ley, un niño sobrevivía. Herido, abandonado y al borde de la muerte, Kael yacía en una cueva oculta entre montañas devastadas. Su respiración era débil, irregular, y sus heridas no eran normales; no solo estaba roto por fuera, algo en su interior ya mostraba señales de inestabilidad, como si la propia realidad rechazara su existencia. Fue allí donde lo encontró una niña. Fenrir, aún joven e inocente, sin comprender la magnitud de la guerra ni el papel que su propia familia jugaba en ella, solo vio a alguien que iba a morir… y decidió que no podía permitirlo. Se acercó lentamente, se arrodilló a su lado y apoyó sus manos sobre la herida. No sabía usar su poder, no lo controlaba, ni siquiera entendía lo que hacía, pero lo intentó. Su energía, pura e inestable, comenzó a fluir de forma torpe y desigual. La curación no fue inmediata ni perfecta; fue lenta, dolorosa, incompleta… pero constante. Pasaron días, y esos días se convirtieron en semanas. Fenrir regresaba cada jornada a la cueva, llevándole agua, comida y algo que Kael ya no tenía: compañía. Al principio él apenas reaccionaba, pero con el tiempo empezó a abrir los ojos más seguido, a observarla en silencio, a escucharla. Luego a responder. Poco a poco, sin darse cuenta, dejó de estar completamente solo. Una tarde, mientras la luz se colaba débilmente por la entrada de la cueva, ambos estaban sentados en silencio. —¿Siempre hablas tanto? —murmuró Kael, con la voz aún débil. Fenrir lo miró, sorprendida… y luego sonrió levemente. —¿Siempre eres tan serio? Kael desvió la mirada. —No. —Pues deberías —respondió ella, apoyando el mentón sobre sus rodillas—. Si no hablas, todo se vuelve más aburrido. —No creo que este lugar pueda ser más aburrido. Fenrir soltó una pequeña risa. —Entonces tendré que esforzarme más. Hubo un breve silencio, pero esta vez no era incómodo. —¿Cómo te llamas? —preguntó ella. Kael tardó unos segundos en responder. —Kael. —Kael… —repitió ella, como si probara el nombre—. Suena bien. —¿Y tú? —Fenrir. Kael frunció ligeramente el ceño. —Es un nombre raro. —El tuyo también —respondió ella sin dudar. Por un momento, ambos se miraron… y una ligera sonrisa apareció en el rostro de Kael. —Supongo que estamos igual. Días después, el ambiente ya no era tan tenso. Kael podía sentarse sin dificultad, y Fenrir seguía llegando cada día con la misma constancia. —¿Qué hay fuera? —preguntó Kael un día, mirando hacia la entrada. Fenrir dudó. —Cosas… malas. —¿Guerra? Ella bajó la mirada. —Creo que sí. Kael guardó silencio unos segundos. —¿Tienes miedo? Fenrir negó lentamente. —No… pero tampoco me gusta. —A mí tampoco. Ella lo miró con curiosidad. —Entonces, cuando todo termine… ¿qué harás? Kael pensó por un momento. —No lo sé… supongo que volver a casa. Fenrir sonrió suavemente. —Entonces asegúrate de llegar. Kael la observó en silencio, como si quisiera decir algo más, pero no lo hizo. —¿Y tú? —preguntó finalmente. Fenrir levantó la vista hacia el exterior. —Creo que… tengo que irme a algún lugar. —¿Volverás? Ella no respondió de inmediato. —…sí. Pero en su mirada había duda. Pasaron más días. Momentos simples, pequeñas conversaciones, silencios compartidos. Durante ese breve periodo, la guerra dejó de existir para ellos. Eran solo dos niños, construyendo un refugio en medio del fin del mundo. Hasta que un día, Fenrir dejó de venir. Kael despertó completamente recuperado, solo en la cueva que había sido su refugio. Esperó. Un día, luego otro, y otro más, pero Fenrir no regresó. Finalmente salió al exterior… y el mundo real lo golpeó sin piedad. Su hogar había desaparecido. Todo estaba destruido. El aire era denso, cargado de muerte, y los cuerpos cubrían el suelo como un recordatorio silencioso de lo ocurrido. Los pocos sobrevivientes tenían miradas vacías, rotas. Sus padres… ya no estaban. Fue entonces cuando, en la distancia, algo captó su atención. Una nave se elevaba lentamente, abandonando aquel mundo destruido. En ella viajaban los responsables, aquellos que habían causado la guerra, aquellos que lo habían arrebatado todo. Y entre ellos… estaba Fenrir. De pie, sin mirar atrás, marchándose junto a quienes habían provocado la masacre. No hubo gritos, ni lágrimas, ni desesperación visible. Solo una comprensión silenciosa, distorsionada y profunda. Sus manos temblaron levemente, y por primera vez el aire a su alrededor se quebró. Una pequeña grieta apareció, casi imperceptible, como si la realidad misma no pudiera sostener lo que estaba naciendo dentro de él. En ese instante, Kael entendió el mundo a su manera, una forma fría y definitiva que marcaría su destino para siempre. Ese momento no dio origen a un monstruo ni a un villano. Dio origen a algo mucho más peligroso: alguien que percibía la realidad como algo defectuoso, algo inherentemente roto. Desde ese día, Kael Vireon dejó de ver el mundo como algo estable y comenzó a entenderlo como algo que podía quebrarse, distorsionarse y corregirse. Porque en lo más profundo de su ser, una verdad quedó grabada para siempre: todo lo que existe puede romperse, incluso aquello que una vez te salvó.
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  • Ya es hora de que me ponga con el parque de atracciones, lo he aplazado demasiado tiempo y no quiero que los usuarios se cansen siempre de las mismas cosas ¿Debería recrear todas las atracciones del mundo o debería innovar? Mmm…

    *Dándole vueltas a bastantes ideas de que poner en la zona del parque de atracciones, mirando el plano virtual 3D para rediseñar cada atracción, puesto, etc; algunos los volvía a cambiar de sitio para que quedase más estético o por el espacio que ocupaba, colocando dos tipos de montaña rusas una para los más atrevidos y la segunda para todas las edades, un barco pirata con celdas en popa que se balanceaba, una noria gigante que tenía vistas espectaculares y muchas más que se irían colocando poco a poco*
    Ya es hora de que me ponga con el parque de atracciones, lo he aplazado demasiado tiempo y no quiero que los usuarios se cansen siempre de las mismas cosas ¿Debería recrear todas las atracciones del mundo o debería innovar? Mmm… *Dándole vueltas a bastantes ideas de que poner en la zona del parque de atracciones, mirando el plano virtual 3D para rediseñar cada atracción, puesto, etc; algunos los volvía a cambiar de sitio para que quedase más estético o por el espacio que ocupaba, colocando dos tipos de montaña rusas una para los más atrevidos y la segunda para todas las edades, un barco pirata con celdas en popa que se balanceaba, una noria gigante que tenía vistas espectaculares y muchas más que se irían colocando poco a poco*
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