• ⋆.˚ ☾ .⭒˚
    •Bajo la luz de la luna una dulce noche de primavera, mirar las estrellas nunca había tan hermoso, lo he hecho miles de veces, pero se siente especial esta vez, su compañía es refrescante la brisa suave del viento moviendo suavemente los mechones de su cabello, el cielo es el mismo lo que cambia es que ya no estoy sola, es tan cálida su presencia a mi lado, mis ojos fijos en el reflejo de las estrellas en sus ojos, él mira las estrellas y yo perdida en sus ojos, su voz suave mientras habla ¿Siempre ha acelerado mi corazón de esta forma? Siento cálido el pecho mientras habla de las pequeñas cosas que considera bonitas.•

    - Cuéntame más... me gusta escucharte...

    • Su sonrisa tan dulce y suave me encanta cuando se ríe, ese ligero sonrojo qué intenta disimular siempre pensando que no veo ese color en sus mejillas, yo solo le sonrió y lo miro mientras,me acomodo en banca, una pequeña escapada para ver las estrellas en un mirador cerca de su casa, una pequeña escapada, pero es mucho más que eso, con un gesto suave me acerque a él y apoyé mi barbilla en su hombro mirando su rostro con una sonrisa.•
    ⋆.˚ ☾ .⭒˚ •Bajo la luz de la luna una dulce noche de primavera, mirar las estrellas nunca había tan hermoso, lo he hecho miles de veces, pero se siente especial esta vez, su compañía es refrescante la brisa suave del viento moviendo suavemente los mechones de su cabello, el cielo es el mismo lo que cambia es que ya no estoy sola, es tan cálida su presencia a mi lado, mis ojos fijos en el reflejo de las estrellas en sus ojos, él mira las estrellas y yo perdida en sus ojos, su voz suave mientras habla ¿Siempre ha acelerado mi corazón de esta forma? Siento cálido el pecho mientras habla de las pequeñas cosas que considera bonitas.• - Cuéntame más... me gusta escucharte... • Su sonrisa tan dulce y suave me encanta cuando se ríe, ese ligero sonrojo qué intenta disimular siempre pensando que no veo ese color en sus mejillas, yo solo le sonrió y lo miro mientras,me acomodo en banca, una pequeña escapada para ver las estrellas en un mirador cerca de su casa, una pequeña escapada, pero es mucho más que eso, con un gesto suave me acerque a él y apoyé mi barbilla en su hombro mirando su rostro con una sonrisa.• ☆
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  • Mi cuerpo anhela por pertenecer a alguien, es más fácil saciar los placeres de la piel, que mi hambre de acabar con la luna de este planeta.

    ¿Chantaje? Sí. Quiero amor, a cambio de no destruir su delicado equilibrio.
    Mi cuerpo anhela por pertenecer a alguien, es más fácil saciar los placeres de la piel, que mi hambre de acabar con la luna de este planeta. ¿Chantaje? Sí. Quiero amor, a cambio de no destruir su delicado equilibrio.
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  • *La fría brisa nocturna acariciaba suavemente su cabello mientras permanecía de pie en el amplio balcón de su residencia.
    Aquella noche había decidido adoptar una apariencia más humana. Su figura alta descansaba contra la barandilla de piedra, envuelta por la luz plateada de la luna. Los ojos, normalmente llenos de curiosidad y vida, reflejaban ahora una profunda incertidumbre mientras observaban las incontables estrellas que adornaban el firmamento.
    El mundo estaba en calma.
    Y, sin embargo, su mente era un caos.
    Había regresado.
    Después de aquel largo sueño del que apenas conservaba recuerdos. Un sueño tan profundo que a veces le parecía una segunda muerte. Desde entonces, fragmentos de memorias aparecían y desaparecían sin previo aviso, como hojas arrastradas por el viento.
    Sabía que algo faltaba.
    Sabía que había personas que alguna vez fueron importantes.
    Lugares que había amado.
    Momentos que habían marcado su existencia.
    Pero todo se encontraba cubierto por una espesa neblina que le impedía ver con claridad.
    Apoyó los brazos sobre la barandilla y elevó la mirada hacia las constelaciones.
    Normalmente, las estrellas le resultaban familiares. Eran compañeras eternas que siempre parecían susurrarle secretos del universo. Pero aquella noche incluso ellas parecían guardar silencio.
    Cerró los ojos.
    Y entonces volvió a verlo.
    Una silueta.
    Borrosa.
    Distante.
    La sensación de una sonrisa.
    Una voz que no lograba comprender.
    Una presencia que aparecía una y otra vez en sus sueños.
    Su pecho se oprimió.
    Era extraño.
    No recordaba un rostro.
    No recordaba un nombre.
    Pero sí recordaba cómo aquella persona lo hacía sentir.
    Una mezcla de seguridad, afecto y añoranza tan intensa que resultaba dolorosa.
    Abrió lentamente los ojos.*

    —¿Quién eres...?

    *La pregunta escapó de sus labios casi en un susurro.
    El viento nocturno fue la única respuesta.
    Stolas observó el cielo durante largos segundos, buscando algo entre las estrellas que pudiera devolverle aquello que había perdido.*

    —¿Por qué sigo soñando contigo...?

    *Murmuró para sí mismo.
    Sus dedos se cerraron suavemente sobre la piedra del balcón.
    Por alguna razón, estaba convencido de que aquella persona había significado mucho para él.
    Demasiado.
    Y aunque su memoria se negara a mostrarle el rostro que buscaba, su corazón parecía recordarlo perfectamente.
    Por eso continuó allí, bajo la luz de la luna, contemplando las constelaciones con una melancólica expresión, esperando que algún día aquellos recuerdos borrosos dejaran de ser simples sombras y finalmente revelaran la verdad que había olvidado.*
    ✨🌙 *La fría brisa nocturna acariciaba suavemente su cabello mientras permanecía de pie en el amplio balcón de su residencia. Aquella noche había decidido adoptar una apariencia más humana. Su figura alta descansaba contra la barandilla de piedra, envuelta por la luz plateada de la luna. Los ojos, normalmente llenos de curiosidad y vida, reflejaban ahora una profunda incertidumbre mientras observaban las incontables estrellas que adornaban el firmamento. El mundo estaba en calma. Y, sin embargo, su mente era un caos. Había regresado. Después de aquel largo sueño del que apenas conservaba recuerdos. Un sueño tan profundo que a veces le parecía una segunda muerte. Desde entonces, fragmentos de memorias aparecían y desaparecían sin previo aviso, como hojas arrastradas por el viento. Sabía que algo faltaba. Sabía que había personas que alguna vez fueron importantes. Lugares que había amado. Momentos que habían marcado su existencia. Pero todo se encontraba cubierto por una espesa neblina que le impedía ver con claridad. Apoyó los brazos sobre la barandilla y elevó la mirada hacia las constelaciones. Normalmente, las estrellas le resultaban familiares. Eran compañeras eternas que siempre parecían susurrarle secretos del universo. Pero aquella noche incluso ellas parecían guardar silencio. Cerró los ojos. Y entonces volvió a verlo. Una silueta. Borrosa. Distante. La sensación de una sonrisa. Una voz que no lograba comprender. Una presencia que aparecía una y otra vez en sus sueños. Su pecho se oprimió. Era extraño. No recordaba un rostro. No recordaba un nombre. Pero sí recordaba cómo aquella persona lo hacía sentir. Una mezcla de seguridad, afecto y añoranza tan intensa que resultaba dolorosa. Abrió lentamente los ojos.* —¿Quién eres...? *La pregunta escapó de sus labios casi en un susurro. El viento nocturno fue la única respuesta. Stolas observó el cielo durante largos segundos, buscando algo entre las estrellas que pudiera devolverle aquello que había perdido.* —¿Por qué sigo soñando contigo...? *Murmuró para sí mismo. Sus dedos se cerraron suavemente sobre la piedra del balcón. Por alguna razón, estaba convencido de que aquella persona había significado mucho para él. Demasiado. Y aunque su memoria se negara a mostrarle el rostro que buscaba, su corazón parecía recordarlo perfectamente. Por eso continuó allí, bajo la luz de la luna, contemplando las constelaciones con una melancólica expresión, esperando que algún día aquellos recuerdos borrosos dejaran de ser simples sombras y finalmente revelaran la verdad que había olvidado.*
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  • 𝑪𝒓𝒐́𝒏𝒊𝒄𝒂 𝒅𝒆 𝑺𝒊𝒆𝒈𝒎𝒆𝒚𝒆𝒓, 𝑬𝒍 𝑬𝒓𝒓𝒐𝒓 𝒅𝒆 𝑬𝒍𝒅𝒆𝒏𝒎𝒐𝒐𝒓.

    En aquellos días, cuando mi sangre aún ardía con el fuego de la juventud y servía bajo los estandartes de la Orden, llegamos a un pueblo olvidado entre las colinas grises llamado Eldenmoor. Docenas de niños habían desaparecido bajo la luz de la luna llena. La Orden sospechaba un culto, y no se equivocaba.

    Aquella noche los encontramos en el sótano de la casa más grande del pueblo: un matrimonio respetado, pilares de la comunidad. El padre y la madre, con túnicas manchadas de sangre seca, terminaban un ritual. Un niño de no más de ocho años yacía atado al altar de piedra, aún vivo, mientras le abrían las venas para alimentar a la entidad oscura que invocaban. Sus rostros mostraban puro éxtasis. Sonreían.

    No hubo juicio. No hubo piedad. Los corté en pedazos allí mismo, delante del altar. Sus gritos se mezclaron con los del niño que logré salvar. Cuando terminé, la habitación olía a hierro y muerte. Pero había un testigo. El hijo de aquella escoria, un niño pequeño, dormía en la habitación contigua. Dudé y lo dejé vivir.

    Años después, el destino me trajo de vuelta a Eldenmoor. En el centro de la plaza principal, bajo un cielo plomizo, el joven, ahora convertido en un hombre consumido por el odio, me tenía acorralado contra la vieja fuente de piedra. El cuchillo oxidado entraba y salía de mi pecho y abdomen con furia salvaje. La sangre salpicaba el empedrado, tiñendo de rojo las grietas entre las piedras. Los aldeanos observaban desde las sombras, aterrorizados.

    Cada puñalada era más desesperada. Mis heridas se abrían y se cerraban casi al instante.

    " ¡¡Muere, maldito monstruo!! " Gritaba entre sollozos. " ¡¡Esto es por mi familia!! ¡Los degollaste como animales! "

    Lo dejé continuar unos segundos más, observándolo con absoluta frialdad. Entonces, en un movimiento rápido y preciso, levanté la mano y le agarré la muñeca con fuerza de hierro, deteniendo el cuchillo en el aire justo antes de que volviera a clavarse.

    El joven forcejeó, pero era inútil. Mis dedos se cerraron como una tenaza.

    — Mírame. —
    Ordené con voz baja y gélida, sin elevar el tono.
    — Sigue apuñalando cuanto quieras. No los vas a traer de vuelta. —

    El atacante intentó liberarse, gritando de rabia.

    " ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué los mataste, hijo de puta?! "

    Mantuve su muñeca inmovilizada y lo miré directamente a los ojos, sin una gota de compasión.

    — Porque tus padres no eran inocentes aldeanos. Eran pero que basura. —

    El joven soltó un alarido desgarrador e intentó apuñalarme de nuevo con la mano libre. Entonces, con un movimiento seco y brutal, torcí su muñeca y le rompí el brazo con un crujido audible. El hueso se fracturó limpiamente. El cuchillo cayó al suelo entre los gritos de dolor del joven.

    — Sigue desperdiciando tu vida si tanto lo deseas —
    Continué con la misma voz fría y monótona, soltando su brazo roto.
    — Nada de lo que hagas cambiará que tus padres eran escoria que se alimentaba de la sangre de inocentes. —

    El joven cayó de rodillas, sujetándose el brazo destrozado entre sollozos y maldiciones, mientras yo permanecía de pie frente a él, cubierto de mi propia sangre que ya empezaba a secarse.
    𝑪𝒓𝒐́𝒏𝒊𝒄𝒂 𝒅𝒆 𝑺𝒊𝒆𝒈𝒎𝒆𝒚𝒆𝒓, 𝑬𝒍 𝑬𝒓𝒓𝒐𝒓 𝒅𝒆 𝑬𝒍𝒅𝒆𝒏𝒎𝒐𝒐𝒓. En aquellos días, cuando mi sangre aún ardía con el fuego de la juventud y servía bajo los estandartes de la Orden, llegamos a un pueblo olvidado entre las colinas grises llamado Eldenmoor. Docenas de niños habían desaparecido bajo la luz de la luna llena. La Orden sospechaba un culto, y no se equivocaba. Aquella noche los encontramos en el sótano de la casa más grande del pueblo: un matrimonio respetado, pilares de la comunidad. El padre y la madre, con túnicas manchadas de sangre seca, terminaban un ritual. Un niño de no más de ocho años yacía atado al altar de piedra, aún vivo, mientras le abrían las venas para alimentar a la entidad oscura que invocaban. Sus rostros mostraban puro éxtasis. Sonreían. No hubo juicio. No hubo piedad. Los corté en pedazos allí mismo, delante del altar. Sus gritos se mezclaron con los del niño que logré salvar. Cuando terminé, la habitación olía a hierro y muerte. Pero había un testigo. El hijo de aquella escoria, un niño pequeño, dormía en la habitación contigua. Dudé y lo dejé vivir. Años después, el destino me trajo de vuelta a Eldenmoor. En el centro de la plaza principal, bajo un cielo plomizo, el joven, ahora convertido en un hombre consumido por el odio, me tenía acorralado contra la vieja fuente de piedra. El cuchillo oxidado entraba y salía de mi pecho y abdomen con furia salvaje. La sangre salpicaba el empedrado, tiñendo de rojo las grietas entre las piedras. Los aldeanos observaban desde las sombras, aterrorizados. Cada puñalada era más desesperada. Mis heridas se abrían y se cerraban casi al instante. " ¡¡Muere, maldito monstruo!! " Gritaba entre sollozos. " ¡¡Esto es por mi familia!! ¡Los degollaste como animales! " Lo dejé continuar unos segundos más, observándolo con absoluta frialdad. Entonces, en un movimiento rápido y preciso, levanté la mano y le agarré la muñeca con fuerza de hierro, deteniendo el cuchillo en el aire justo antes de que volviera a clavarse. El joven forcejeó, pero era inútil. Mis dedos se cerraron como una tenaza. — Mírame. — Ordené con voz baja y gélida, sin elevar el tono. — Sigue apuñalando cuanto quieras. No los vas a traer de vuelta. — El atacante intentó liberarse, gritando de rabia. " ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué los mataste, hijo de puta?! " Mantuve su muñeca inmovilizada y lo miré directamente a los ojos, sin una gota de compasión. — Porque tus padres no eran inocentes aldeanos. Eran pero que basura. — El joven soltó un alarido desgarrador e intentó apuñalarme de nuevo con la mano libre. Entonces, con un movimiento seco y brutal, torcí su muñeca y le rompí el brazo con un crujido audible. El hueso se fracturó limpiamente. El cuchillo cayó al suelo entre los gritos de dolor del joven. — Sigue desperdiciando tu vida si tanto lo deseas — Continué con la misma voz fría y monótona, soltando su brazo roto. — Nada de lo que hagas cambiará que tus padres eran escoria que se alimentaba de la sangre de inocentes. — El joven cayó de rodillas, sujetándose el brazo destrozado entre sollozos y maldiciones, mientras yo permanecía de pie frente a él, cubierto de mi propia sangre que ya empezaba a secarse.
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  • -Sonríe con entusiasmo mientras mueve las manos como si tuviera patitas.-

    ¡Awooo~! Soy Ookami Mio.

    Una loba alegre que disfruta pasar tiempo con sus amigos, escuchar historias (pero que no sean de terror porfis) y compartir momentos tranquilos bajo la luz de la luna.

    Si necesitas compañía o una charla agradable, aquí estaré moviendo la cola y escuchándote. ♡
    -Sonríe con entusiasmo mientras mueve las manos como si tuviera patitas.- ¡Awooo~! Soy Ookami Mio. 🐺✨ Una loba alegre que disfruta pasar tiempo con sus amigos, escuchar historias (pero que no sean de terror porfis) y compartir momentos tranquilos bajo la luz de la luna. Si necesitas compañía o una charla agradable, aquí estaré moviendo la cola y escuchándote. ♡
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  • Una vez que se aseguró de que Mike estuviera dormido, fue a la sala y se sentó en la oscuridad. La luz de la luna se filtraba apenas por una rendija de la ventana.

    *Así que...seré papá, ¿ah?, ¿podré con esto?, cada día que Mike pasa a mi lado es un peligro constante para él aunque no lo sepa...si él se llega a enterar de quién soy...me odiará y...no...no...no puedo perderlo...*
    Una vez que se aseguró de que Mike estuviera dormido, fue a la sala y se sentó en la oscuridad. La luz de la luna se filtraba apenas por una rendija de la ventana. *Así que...seré papá, ¿ah?, ¿podré con esto?, cada día que Mike pasa a mi lado es un peligro constante para él aunque no lo sepa...si él se llega a enterar de quién soy...me odiará y...no...no...no puedo perderlo...*
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  • Fᴀʙᴜʟᴀᴇ Mᴀʟᴇғɪᴄᴀʀᴜᴍ - ☨ ─────── 〘 V E N E N U M 〙

    Kᴏšɪᴄᴇ, Esʟᴏᴠᴀϙᴜɪᴀ. ── 11:29 P.M.

    Fᴇᴀᴛᴜʀɪɴɢ: 𝐙𝐞𝐧𝐢𝐭𝐡

    Tenía ya más de una semana sin saber de ella. Y le fastidió profundamente caer en cuenta de lo mucho que le preocupaba aquello, mientras se bebía de un solo trago la última copa de vino en el vano intento de acallar sus pensamientos. Pero la copiosa cantidad de alcohol que había ingerido ya ──dos botellas de tempranillo y una de chardonnay── junto con el bullicio del bar no hacían más que profundizar el hueco que sentía en el plexo solar.

    Con un golpe sobre la mesa, dejó varios billetes arrugados de cientos de euros para saldar la cuenta y ni siquiera se digno a tomar las escaleras. Para la sorpresa de los demás clientes, simplemente puso una mano sobre la baranda de la terraza en el segundo piso y brincó por encima de un salto, cayendo de pie sobre la acera sin producir ruido alguno. Apenas alzó la vista, contempló la catedral de Santa Isabel erigiéndose entre los tejados de Košice; su destino.

    ── ☨ ──

    Cuando estuvo frente a la puerta del recinto, su cuerpo se desmaterializó en una humareda negra y discreta que se coló por la ranura debajo, disolviéndose y dispersándose entre la imperante oscuridad, tan solo para volver a tomar su forma normal sin detener su andar sobre la nave central; aquel elongado pasillo que conducía hasta el altar, detrás del cual la luz de la Luna se fragmentaba al atravesar los preciosos vitrales.

    Pero lo que había sido el refugio de la vampiresa a su saber, ahora se sentía profundamente vacío.

    Sathôna se detuvo justo frente al altar, y se giró para contemplar el lugar. Buscaba algún indicio o pista de su presencia, o la de alguien más. Pero todo permanecía inerte. Los techos diversos y el campanario estaban despejados. ¿Se habría marchado acaso? No podía culparla. Después de todo ella era igual; estaba ahí un momento y al próximo ni siquiera su fragancia persistía.

    Fue en ese momento que cayó en cuenta de algo, frunciendo el ceño con sospecha y recelo mientras daba un profundo suspiro. Un tenue aroma ferroso perfumaba el espacio donde se encontraba el confesionario, apenas perceptible, pero notoriamente diferente puesto que le dejaba un regusto a putridez y veneno en la boca. Se acercó, asegurándose de que sus pasos hicieran eco no solo para anunciar su presencia, si no advertirla.

    ──De todos los lugares que alguien podría escoger para venir a desangrarse …
    Fᴀʙᴜʟᴀᴇ Mᴀʟᴇғɪᴄᴀʀᴜᴍ - ☨ ─────── 〘 V E N E N U M 〙 Kᴏšɪᴄᴇ, Esʟᴏᴠᴀϙᴜɪᴀ. ── 11:29 P.M. Fᴇᴀᴛᴜʀɪɴɢ: [Zen1th] Tenía ya más de una semana sin saber de ella. Y le fastidió profundamente caer en cuenta de lo mucho que le preocupaba aquello, mientras se bebía de un solo trago la última copa de vino en el vano intento de acallar sus pensamientos. Pero la copiosa cantidad de alcohol que había ingerido ya ──dos botellas de tempranillo y una de chardonnay── junto con el bullicio del bar no hacían más que profundizar el hueco que sentía en el plexo solar. Con un golpe sobre la mesa, dejó varios billetes arrugados de cientos de euros para saldar la cuenta y ni siquiera se digno a tomar las escaleras. Para la sorpresa de los demás clientes, simplemente puso una mano sobre la baranda de la terraza en el segundo piso y brincó por encima de un salto, cayendo de pie sobre la acera sin producir ruido alguno. Apenas alzó la vista, contempló la catedral de Santa Isabel erigiéndose entre los tejados de Košice; su destino. ── ☨ ── Cuando estuvo frente a la puerta del recinto, su cuerpo se desmaterializó en una humareda negra y discreta que se coló por la ranura debajo, disolviéndose y dispersándose entre la imperante oscuridad, tan solo para volver a tomar su forma normal sin detener su andar sobre la nave central; aquel elongado pasillo que conducía hasta el altar, detrás del cual la luz de la Luna se fragmentaba al atravesar los preciosos vitrales. Pero lo que había sido el refugio de la vampiresa a su saber, ahora se sentía profundamente vacío. Sathôna se detuvo justo frente al altar, y se giró para contemplar el lugar. Buscaba algún indicio o pista de su presencia, o la de alguien más. Pero todo permanecía inerte. Los techos diversos y el campanario estaban despejados. ¿Se habría marchado acaso? No podía culparla. Después de todo ella era igual; estaba ahí un momento y al próximo ni siquiera su fragancia persistía. Fue en ese momento que cayó en cuenta de algo, frunciendo el ceño con sospecha y recelo mientras daba un profundo suspiro. Un tenue aroma ferroso perfumaba el espacio donde se encontraba el confesionario, apenas perceptible, pero notoriamente diferente puesto que le dejaba un regusto a putridez y veneno en la boca. Se acercó, asegurándose de que sus pasos hicieran eco no solo para anunciar su presencia, si no advertirla. ──De todos los lugares que alguien podría escoger para venir a desangrarse …
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    "Corre, si valoras tu vida, el frenesí ha comenzado. La luna está roja".
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    ¡Bienvenid@ a FicRol!
    Hoy damos la bienvenida a un nuevo personaje que se une a la comunidad de Personajes 3D:

    ㅤㅤ¡Dieter Hellstrom !
    Raza: Humano
    Fandom: Inglorious Bastards
    Sturmbannführer

    Es un placer tenerte por aquí . Esperamos que disfrutes creando historias, conexiones y momentos memorables en FicRol.

    Soy Arwen, RolSage de Personajes 3D. Si tienes dudas, necesitas orientación o simplemente quieres charlar, mis DMs están abiertos. En mi fanpage encontrarás guías útiles para moverte por la plataforma.

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    ✨ ¡Bienvenid@ a FicRol! ✨ Hoy damos la bienvenida a un nuevo personaje que se une a la comunidad de Personajes 3D: ㅤㅤ¡[lunar_yellow_bat_526]! 🧬Raza: Humano 👾Fandom: Inglorious Bastards 💼 Sturmbannführer Es un placer tenerte por aquí 🍂. Esperamos que disfrutes creando historias, conexiones y momentos memorables en FicRol. 🧙‍♀️ Soy Arwen, RolSage de Personajes 3D. Si tienes dudas, necesitas orientación o simplemente quieres charlar, mis DMs están abiertos. En mi fanpage encontrarás guías útiles para moverte por la plataforma. 🔎 Recursos útiles para empezar: ✨ Normas básicas: https://ficrol.com/static/guidelines ✨ Guías y miniguías: https://ficrol.com/posts/147711 ✨ GUIA 0.1 – Empezar en FicRol: Encontrar rol y amistades: https://ficrol.com/blogs/366170/GUIA-0-1-Empezar-en-FicRol-Encontrar-rol-y-amistades ✨ Grupo de Personajes 3D: https://ficrol.com/groups/Personajes3D ✨ Directorio 3D: https://ficrol.com/posts/181793 ✨ Tienes toda esta información y más en el apartado "Ficha" de mi perfil: https://ficrol.com/blogs/353277/ENLACES-DE-INTER%C3%89S-PARA-FICROLERS ¡Nos vemos en el Inicio! 🍁 #RolSage3D #Personajes3D #Bienvenida3D
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  • Una ligera nube de vapor emanó de sus labios tras un suspiro, dejando el libro sobre su pecho mientras se tomaba una pausa. Arropada por la quietud de la noche bajo el cielo estrellado y una luna brillante, Lumine reposaba la cabeza sobre una de las raíces de un gran roble en lo alto de una colina. El árbol, una figura imponente que dominaría la vista de cualquiera en la zona, le ofrecía el refugio perfecto. Y aunque quizá llamaba más la atención de lo que le gustaría, la suavidad del pasto, la brisa y el hermoso panorama resultaron demasiado tentadores como para dejarlos pasar.

    Tras un largo día persiguiendo jabalíes salvajes, jugando a la cazadora mientras lidiaba con un equipo incapaz de seguirle el ritmo, merecía un descanso real. Se había premiado con un generoso estofado hecho con la carne de la recompensa; el tazón vacío a su lado y la olla casi seca sobre las brasas de una fogata, daban fe del festín.

    Sin embargo, sus oídos captaron algo acercándose: pasos sobre la hierba subiendo la colina. Su espada reposaba a su izquierda, así que se mantuvo tranquila. Con las piernas descansando sobre la roca, observó a la figura en cuanto la tuvo a la vista, y anunció su presencia.

    —Buenas noches.

    #FreeRol
    Una ligera nube de vapor emanó de sus labios tras un suspiro, dejando el libro sobre su pecho mientras se tomaba una pausa. Arropada por la quietud de la noche bajo el cielo estrellado y una luna brillante, Lumine reposaba la cabeza sobre una de las raíces de un gran roble en lo alto de una colina. El árbol, una figura imponente que dominaría la vista de cualquiera en la zona, le ofrecía el refugio perfecto. Y aunque quizá llamaba más la atención de lo que le gustaría, la suavidad del pasto, la brisa y el hermoso panorama resultaron demasiado tentadores como para dejarlos pasar. Tras un largo día persiguiendo jabalíes salvajes, jugando a la cazadora mientras lidiaba con un equipo incapaz de seguirle el ritmo, merecía un descanso real. Se había premiado con un generoso estofado hecho con la carne de la recompensa; el tazón vacío a su lado y la olla casi seca sobre las brasas de una fogata, daban fe del festín. Sin embargo, sus oídos captaron algo acercándose: pasos sobre la hierba subiendo la colina. Su espada reposaba a su izquierda, así que se mantuvo tranquila. Con las piernas descansando sobre la roca, observó a la figura en cuanto la tuvo a la vista, y anunció su presencia. —Buenas noches. #FreeRol
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