• El llamado de la naturaleza, una de esas noches donde la Luna y el instinto primario coinciden fuera del raciocinio.

    ¿Hace cuánto no era tan libre?. Corriendo por los campos, atormentado iglesias pederastas, devorando al séquito con solo un mordisco.

    Su instinto protector es más poderoso que la codicia, intolerante al grupo creyente que se esconde detrás de un lienzo blanco arrodillándose todos los domingos.

    Ella, es feliz limpiando la suciedad.

    El llamado de la naturaleza, una de esas noches donde la Luna y el instinto primario coinciden fuera del raciocinio. ¿Hace cuánto no era tan libre?. Corriendo por los campos, atormentado iglesias pederastas, devorando al séquito con solo un mordisco. Su instinto protector es más poderoso que la codicia, intolerante al grupo creyente que se esconde detrás de un lienzo blanco arrodillándose todos los domingos. Ella, es feliz limpiando la suciedad.
    Me gusta
    Me shockea
    Me encocora
    7
    0 turnos 0 maullidos
  • † 𝕯𝖊𝖒𝖔𝖓 𝖕𝖆𝖗𝖙𝖓𝖊𝖗 †
    Categoría Terror
    El silencio sepulcral inundaba las salas, como si se tratase de una maldición, pero la bruja disfrutaba la soledad de su hogar, el gran caserón que parecía eterno, pasillos largos, amplios y llenos de habitaciones que tal vez nunca habían tenido dueño, pero existían; habitaciones con el propósito de llenarlas de vida. La reina anterior del aquelarre, la madre de Catherine, siempre quiso tener muchos hijos. Pero un parto como el que ella tuvo le secó la matriz. Ni un hijo más podría nacer de ella, pues la parte demoníaca de Cath le arrancó cada vestigio de nueva vida, su egoísmo existía desde que ella era del tamaño de un haba.

    No había manera entonces de que esa casa tuviera tantas brujas como en su momento deseó ella. Cuando se hizo del aquelarre, todas las brujas incluyéndola, llegaron a un acuerdo, cada luna llena iban a reunirse, el árbol gigantesco en el bosque de la Luna era el lugar de reunión, a la vista el trono de madera de la Reina bruja. Así que... El silencio siempre era el acompañante de Catherine, pero a veces... Ciertas veces... Necesitaba sentir que alguien le escuchaba. No necesitaba consejo, una bruja como ella no.

    En una de esas tantas noches de insomnio, donde las sombras de los que se ha llevado danzaban alrededor de su cama, la vela revelaba sus formas sobre la pared, ansiosos de ser notados por su ama. ¿Debería hacer que una sombra sea su acompañante? No, una sombra no... Las sombras son sus esclavos. Las sombras aprenden a torturar, a guiar a los demás a la locura. No hablan, no gritan, solo danzan hasta que la persona no puede resistir y su esencia viene a Cath, su nueva dueña.

    Necesitaba a alguien inteligente, que pudiera hacer todo tipo de cosas... Alguien con voz. Un humano adulador no iba a servir. Sabía ahora lo que tenía que hacer, una hija de la unión de la noche tenía que poseer a alguien que pudiera con todo lo que Catherine representaba.

    — 𝖀𝖓 𝖉𝖊𝖒𝖔𝖓𝖎𝖔... 𝕹𝖔. 𝖀𝖓𝖆 𝖉𝖊𝖒𝖔𝖓𝖎𝖔. —

    En el infierno las clasificaciones eran estúpidas y la mayoría no tenía género, pero ella no podía confiarle su espalda a algo que pudiera mínimamente ser hombre, masculino, agh.

    Movió la diestra para hacer que las sombras se fueran, el espectáculo terminó. Se levantó en su perfecta desnudez a su área de trabajo. Dibujó un círculo en el suelo con pintura roja, conocía el ritual de invocación muy bien, alguna vez trajo algo horrores Elritch, usó su propia sangre para invocar eso que ella tanto deseaba, aunque al principio quisiera ocultarlo. El sacrificio era la sangre demoníaca con humana, su deseo de una compañía apta para ella, para la bruja más fuerte.

    — 𝖁𝖊𝖓 𝖆 𝖒í, 𝖕𝖊𝖖𝖚𝖊ñ𝖆. 𝖁𝖊𝖓 𝖆 𝖙𝖔𝖒𝖆𝖗 𝖙𝖚 𝖑𝖚𝖌𝖆𝖗 𝖈𝖔𝖒𝖔 𝖒𝖎 𝖆𝖈𝖔𝖒𝖕𝖆ñ𝖆𝖓𝖙𝖊. —
    El silencio sepulcral inundaba las salas, como si se tratase de una maldición, pero la bruja disfrutaba la soledad de su hogar, el gran caserón que parecía eterno, pasillos largos, amplios y llenos de habitaciones que tal vez nunca habían tenido dueño, pero existían; habitaciones con el propósito de llenarlas de vida. La reina anterior del aquelarre, la madre de Catherine, siempre quiso tener muchos hijos. Pero un parto como el que ella tuvo le secó la matriz. Ni un hijo más podría nacer de ella, pues la parte demoníaca de Cath le arrancó cada vestigio de nueva vida, su egoísmo existía desde que ella era del tamaño de un haba. No había manera entonces de que esa casa tuviera tantas brujas como en su momento deseó ella. Cuando se hizo del aquelarre, todas las brujas incluyéndola, llegaron a un acuerdo, cada luna llena iban a reunirse, el árbol gigantesco en el bosque de la Luna era el lugar de reunión, a la vista el trono de madera de la Reina bruja. Así que... El silencio siempre era el acompañante de Catherine, pero a veces... Ciertas veces... Necesitaba sentir que alguien le escuchaba. No necesitaba consejo, una bruja como ella no. En una de esas tantas noches de insomnio, donde las sombras de los que se ha llevado danzaban alrededor de su cama, la vela revelaba sus formas sobre la pared, ansiosos de ser notados por su ama. ¿Debería hacer que una sombra sea su acompañante? No, una sombra no... Las sombras son sus esclavos. Las sombras aprenden a torturar, a guiar a los demás a la locura. No hablan, no gritan, solo danzan hasta que la persona no puede resistir y su esencia viene a Cath, su nueva dueña. Necesitaba a alguien inteligente, que pudiera hacer todo tipo de cosas... Alguien con voz. Un humano adulador no iba a servir. Sabía ahora lo que tenía que hacer, una hija de la unión de la noche tenía que poseer a alguien que pudiera con todo lo que Catherine representaba. — 𝖀𝖓 𝖉𝖊𝖒𝖔𝖓𝖎𝖔... 𝕹𝖔. 𝖀𝖓𝖆 𝖉𝖊𝖒𝖔𝖓𝖎𝖔. — En el infierno las clasificaciones eran estúpidas y la mayoría no tenía género, pero ella no podía confiarle su espalda a algo que pudiera mínimamente ser hombre, masculino, agh. Movió la diestra para hacer que las sombras se fueran, el espectáculo terminó. Se levantó en su perfecta desnudez a su área de trabajo. Dibujó un círculo en el suelo con pintura roja, conocía el ritual de invocación muy bien, alguna vez trajo algo horrores Elritch, usó su propia sangre para invocar eso que ella tanto deseaba, aunque al principio quisiera ocultarlo. El sacrificio era la sangre demoníaca con humana, su deseo de una compañía apta para ella, para la bruja más fuerte. — 𝖁𝖊𝖓 𝖆 𝖒í, 𝖕𝖊𝖖𝖚𝖊ñ𝖆. 𝖁𝖊𝖓 𝖆 𝖙𝖔𝖒𝖆𝖗 𝖙𝖚 𝖑𝖚𝖌𝖆𝖗 𝖈𝖔𝖒𝖔 𝖒𝖎 𝖆𝖈𝖔𝖒𝖕𝖆ñ𝖆𝖓𝖙𝖊. —
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    Me encocora
    5
    1 turno 0 maullidos
  • ---

    Sagrada rosa de textiles, inusual como ninguna que haya conocido:
    Son el tañido de las campanas que brotan en tus cosenos;
    los abren el espacio de unos labios que anhelan la geografía de tus eras;
    el solsticio de tus níveos espejismos,
    como se cuenta un encuentro, que ya no es anhelo, si no el efecto de las mariposas;
    de astros de dulzura,
    de vías lácteas a la inversa,
    de galaxias que no cesan.

    Y entonces se aman con delineados y goteos de naranjas,
    de agua miel y paraíso.

    Oh, de encontrarnos, madre de nocturna alada,
    Tú y tan sólo tú, vivirías en un castillo en el cielo,
    como una virgen de ébano; de marfil edificado.
    Desde la tierra de sidéreos amores y los océanos de tinta;
    que nos envuelven y nos engañan con los hechizos del amor.

    Con un dios en tus laureles y amatistas engarzado en los cabellos,
    que son ríos de rosáceas salinas,
    piedras que arrojan desde las nubes en un enjambre;
    de solícitas cosas, como nadas, nadie y mañanas.
    perdurables en un tiempo y espacio conocido.

    Su presencia engaña a mi realidad,
    ella es inocencia merecida;
    realidad sumida en los volcanes de la ensoñación,
    y entreveo la madera que engloba la hoguera de mi corazón;
    con el motivo de nombrarme como un arar de secuencias;
    de pócimas, de amor tenue, como un roble de mareas,
    que se encandila al vislumbrar;
    las puestas de doble sol, de doble luna, de doble estrellas.

    Ah, como un principio y fin de sigilos y finales en los que no hay fin,
    si no el sino de un principio.

    Oh, acúsame de herirte el corazón con este amor que no concibo,
    no es deseo lo que siento; sino una marea que te nombra;
    con el destino en los labios, como un anhelo de arte.
    Pero me hinco y pido por esta alma de un Dios que pelea por mí,
    y no me marcho.
    No para alejarme, si no acércame más a ti.

    Oh, en donde no hay llanto, ni dolor, si no la resurrección de todos los ponientes;
    de este umbral de mundos de muros solitarios;
    en los que germinaban las rosas más gloriosas;
    en las que tú y tan sólo tú;
    hurtaste la que fuera mi corazón.

    Y desde ese momento;
    nos convertimos en un solo ser vestido,
    con el maná y la ilusión de nuestros dioses.
    Que no tienen fin sino principio.
    Ya encontrados como los que son vestidos, en lo que se cante y en el cómo son adorados.
    Los terrenos de un cielo sin nombre, en el que tu nombre;
    ya es uno con la verdad del universo.
    --- Sagrada rosa de textiles, inusual como ninguna que haya conocido: Son el tañido de las campanas que brotan en tus cosenos; los abren el espacio de unos labios que anhelan la geografía de tus eras; el solsticio de tus níveos espejismos, como se cuenta un encuentro, que ya no es anhelo, si no el efecto de las mariposas; de astros de dulzura, de vías lácteas a la inversa, de galaxias que no cesan. Y entonces se aman con delineados y goteos de naranjas, de agua miel y paraíso. Oh, de encontrarnos, madre de nocturna alada, Tú y tan sólo tú, vivirías en un castillo en el cielo, como una virgen de ébano; de marfil edificado. Desde la tierra de sidéreos amores y los océanos de tinta; que nos envuelven y nos engañan con los hechizos del amor. Con un dios en tus laureles y amatistas engarzado en los cabellos, que son ríos de rosáceas salinas, piedras que arrojan desde las nubes en un enjambre; de solícitas cosas, como nadas, nadie y mañanas. perdurables en un tiempo y espacio conocido. Su presencia engaña a mi realidad, ella es inocencia merecida; realidad sumida en los volcanes de la ensoñación, y entreveo la madera que engloba la hoguera de mi corazón; con el motivo de nombrarme como un arar de secuencias; de pócimas, de amor tenue, como un roble de mareas, que se encandila al vislumbrar; las puestas de doble sol, de doble luna, de doble estrellas. Ah, como un principio y fin de sigilos y finales en los que no hay fin, si no el sino de un principio. Oh, acúsame de herirte el corazón con este amor que no concibo, no es deseo lo que siento; sino una marea que te nombra; con el destino en los labios, como un anhelo de arte. Pero me hinco y pido por esta alma de un Dios que pelea por mí, y no me marcho. No para alejarme, si no acércame más a ti. Oh, en donde no hay llanto, ni dolor, si no la resurrección de todos los ponientes; de este umbral de mundos de muros solitarios; en los que germinaban las rosas más gloriosas; en las que tú y tan sólo tú; hurtaste la que fuera mi corazón. Y desde ese momento; nos convertimos en un solo ser vestido, con el maná y la ilusión de nuestros dioses. Que no tienen fin sino principio. Ya encontrados como los que son vestidos, en lo que se cante y en el cómo son adorados. Los terrenos de un cielo sin nombre, en el que tu nombre; ya es uno con la verdad del universo.
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Por favor toma asiento

    -comento la inteligencia chasqueando dos dedos para que la silla ante el retrocediera a espera de que su invitada se sentará para volver a reacomodar se cerca de la mesa.
    Extendió los brazos mostrando con orgullo todo a su alrededor, hasta el más mínimo detalle o mota de polvo a sido creado por el mismo todo pensado en el bienestar y gustos de su señora-

    Bienvenida a tu luna bajo la luz de un restaurante. Con su cocinero y diseñador favorito CAINE

    -bajo la mano levantando lentamente la bandeja de plata mostrando en su interior un cocodrilo de goma acompañado de rosas cuyos ojos parpadean como si estuvieran vivas y camarones fritos que cantaban haciendo sonidos de camarón -

    Espero que sea de tu agrado

    Crisana Melvir
    Por favor toma asiento -comento la inteligencia chasqueando dos dedos para que la silla ante el retrocediera a espera de que su invitada se sentará para volver a reacomodar se cerca de la mesa. Extendió los brazos mostrando con orgullo todo a su alrededor, hasta el más mínimo detalle o mota de polvo a sido creado por el mismo todo pensado en el bienestar y gustos de su señora- Bienvenida a tu luna bajo la luz de un restaurante. Con su cocinero y diseñador favorito CAINE -bajo la mano levantando lentamente la bandeja de plata mostrando en su interior un cocodrilo de goma acompañado de rosas cuyos ojos parpadean como si estuvieran vivas y camarones fritos que cantaban haciendo sonidos de camarón - Espero que sea de tu agrado [CrisMelvir1]
    Me gusta
    3
    43 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Después de perder su forma Elunai Guerrera, Akane regresa con su madre Yuna Qᵘᵉᵉⁿ Ishtar , sintiéndose segura entre sus brazos.

    Después de perder su forma Elunai Guerrera, Akane regresa con su madre [Yuna_Ishtar] , sintiéndose segura entre sus brazos.
    Me encocora
    3
    7 comentarios 0 compartidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Akane llevaba semanas sintiéndose agotada. Dormía, pero nunca descansaba realmente. El cansancio seguía acumulándose dentro de ella hasta que una noche apenas logró llegar a su habitación antes de caer sobre la cama todavía vestida. Pensó que cerraría los ojos solo un momento.

    Cuando despertó, la habitación estaba oscura. Se incorporó lentamente sintiendo el cuerpo extraño. La ropa le quedaba floja. Confundida, miró sus manos cubiertas por las mangas del vestido y una sensación incómoda le recorrió el pecho.

    Era más pequeña, Akane se levantó rápido y caminó hasta el espejo. El vestido rojo colgaba sobre su cuerpo como si perteneciera a alguien más. Pero al ver su reflejo, se quedó inmóvil.

    Su estatura había desaparecido, ya no superaba los 2 metros. La figura alta y elegante de su forma Elunia ya no estaba. Frente al espejo había una versión más humana y joven de sí misma. Entonces vio lo peor, su cabello era negro.

    Akane levantó lentamente una mano hacia su cabeza mientras observaba el reflejo en silencio. El plateado había desaparecido por completo, como si nunca hubiera existido. Durante siglos aquella apariencia había sido parte de ella, la prueba de la vida que vivió bajo el cielo de dos lunas.

    Y ahora estaba desapareciendo, Akane bajó lentamente la mirada mientras apretaba la tela sobrante del vestido entre sus dedos. Por primera vez sintió miedo de verdad. No porque hubiera perdido poder, sino porque comenzaba a sentir que el otro mundo también la estaba olvidando.
    Akane llevaba semanas sintiéndose agotada. Dormía, pero nunca descansaba realmente. El cansancio seguía acumulándose dentro de ella hasta que una noche apenas logró llegar a su habitación antes de caer sobre la cama todavía vestida. Pensó que cerraría los ojos solo un momento. Cuando despertó, la habitación estaba oscura. Se incorporó lentamente sintiendo el cuerpo extraño. La ropa le quedaba floja. Confundida, miró sus manos cubiertas por las mangas del vestido y una sensación incómoda le recorrió el pecho. Era más pequeña, Akane se levantó rápido y caminó hasta el espejo. El vestido rojo colgaba sobre su cuerpo como si perteneciera a alguien más. Pero al ver su reflejo, se quedó inmóvil. Su estatura había desaparecido, ya no superaba los 2 metros. La figura alta y elegante de su forma Elunia ya no estaba. Frente al espejo había una versión más humana y joven de sí misma. Entonces vio lo peor, su cabello era negro. Akane levantó lentamente una mano hacia su cabeza mientras observaba el reflejo en silencio. El plateado había desaparecido por completo, como si nunca hubiera existido. Durante siglos aquella apariencia había sido parte de ella, la prueba de la vida que vivió bajo el cielo de dos lunas. Y ahora estaba desapareciendo, Akane bajó lentamente la mirada mientras apretaba la tela sobrante del vestido entre sus dedos. Por primera vez sintió miedo de verdad. No porque hubiera perdido poder, sino porque comenzaba a sentir que el otro mundo también la estaba olvidando.
    Me gusta
    1
    1 comentario 0 compartidos
  • ༒ 𝕻𝖆𝖕𝖆𝖛𝖊𝖗 𝕾𝖔𝖒𝖓𝖎𝖋𝖊𝖗𝖚𝖒.

    En la penumbra de una noche sin luna, las calles de la ciudad parecían más estrechas de lo habitual.
    La humedad descendía lentamente por los muros de piedra y las ventanas permanecían cerradas a cal y canto, como si los habitantes temieran mirar hacia el exterior. Solo algunas lámparas colgaban fuera de las casas. Moribundas, derramando una luz enfermiza que apenas lograba atravesar la niebla.

    Y aun así, alguien caminaba.

    El sonido suave de unas botas sobre el empedrado rompía el silencio con una cadencia tranquila, casi adormecedora.
    Odette avanzaba entre las sombras con la serenidad de quien no le teme a la noche. Su larga falda rozaba apenas el suelo húmedo mientras pequeños frascos tintineaban bajo su capa. El aroma tenue de hierbas secas y flores amargas parecía seguirla como un perfume fúnebre.

    Fue al cruzar una calle angosta cuando lo notó: Una ventana abierta en el tercer piso de una vieja pensión, dentro no había luz, solo una figura inmóvil observando hacia afuera.
    La silueta permanecía allí, completamente quieta detrás de las cortinas desgastadas. Ni siquiera parecía respirar.
    Entonces la ventana se cerró de golpe.

    Odette continuó caminando.
    Pero... al doblar la siguiente esquina volvió a verla.

    La misma ventana. La misma habitación. La misma figura inmóvil tras el cristal.

    Odette se detuvo esta vez.

    Sus ojos claros observaron lentamente la fachada del edificio. Las paredes estaban cubiertas de humedad y musgo oscuro. Ninguna luz habitaba el interior. Ni una sola.
    El aire olía extraño.
    No a cadáver. No a enfermedad.
    A flores.
    Flores demasiado dulces. Como lirios abandonados durante días junto a un ataúd.

    La figura detrás del cristal alzó una mano lentamente y señaló hacia abajo. Hacia la calle.

    Odette bajó la mirada.

    Había pétalos húmedos sobre el empedrado. Pequeños pétalos blancos dispersos entre los charcos oscuros, perdiéndose hacia un callejón estrecho entre dos edificios antiguos. Un camino.

    La ciudad entera parecía guardar silencio mientras ella seguía el rastro paso a paso y sin prisa, hasta llegar al final del callejón.
    Allí no había puertas ni ventanas.
    Solo un muro de piedra vieja cubierto de raíces secas.

    Y en medio de la pared… Una silla.
    Una simple silla de madera colocada frente al muro húmedo y encima de ella descansaba un ramo marchito atado con cinta negra.

    Odette observó el lugar en silencio.

    Después notó algo que hizo que sus dedos se tensaran apenas alrededor de la lámpara.
    Los pétalos no estaban sobre el suelo. Salían de las grietas entre las piedras.
    Como si algo hubiese florecido detrás del muro.

    Entonces escuchó el golpe.
    Suave. Del otro lado.

    …toc.

    Otro más.

    …toc.

    Lento... Paciente...
    Como alguien atrapado tras la pared intentando llamar la atención sin despertar a nadie.

    Odette siguió su camino.

    Lo que sea que estuviese ahí, paciente... Esperando ser notado... No formaba parte del lugar y no habría rezo o veneno que lo alejase.
    ༒ 𝕻𝖆𝖕𝖆𝖛𝖊𝖗 𝕾𝖔𝖒𝖓𝖎𝖋𝖊𝖗𝖚𝖒. En la penumbra de una noche sin luna, las calles de la ciudad parecían más estrechas de lo habitual. La humedad descendía lentamente por los muros de piedra y las ventanas permanecían cerradas a cal y canto, como si los habitantes temieran mirar hacia el exterior. Solo algunas lámparas colgaban fuera de las casas. Moribundas, derramando una luz enfermiza que apenas lograba atravesar la niebla. Y aun así, alguien caminaba. El sonido suave de unas botas sobre el empedrado rompía el silencio con una cadencia tranquila, casi adormecedora. Odette avanzaba entre las sombras con la serenidad de quien no le teme a la noche. Su larga falda rozaba apenas el suelo húmedo mientras pequeños frascos tintineaban bajo su capa. El aroma tenue de hierbas secas y flores amargas parecía seguirla como un perfume fúnebre. Fue al cruzar una calle angosta cuando lo notó: Una ventana abierta en el tercer piso de una vieja pensión, dentro no había luz, solo una figura inmóvil observando hacia afuera. La silueta permanecía allí, completamente quieta detrás de las cortinas desgastadas. Ni siquiera parecía respirar. Entonces la ventana se cerró de golpe. Odette continuó caminando. Pero... al doblar la siguiente esquina volvió a verla. La misma ventana. La misma habitación. La misma figura inmóvil tras el cristal. Odette se detuvo esta vez. Sus ojos claros observaron lentamente la fachada del edificio. Las paredes estaban cubiertas de humedad y musgo oscuro. Ninguna luz habitaba el interior. Ni una sola. El aire olía extraño. No a cadáver. No a enfermedad. A flores. Flores demasiado dulces. Como lirios abandonados durante días junto a un ataúd. La figura detrás del cristal alzó una mano lentamente y señaló hacia abajo. Hacia la calle. Odette bajó la mirada. Había pétalos húmedos sobre el empedrado. Pequeños pétalos blancos dispersos entre los charcos oscuros, perdiéndose hacia un callejón estrecho entre dos edificios antiguos. Un camino. La ciudad entera parecía guardar silencio mientras ella seguía el rastro paso a paso y sin prisa, hasta llegar al final del callejón. Allí no había puertas ni ventanas. Solo un muro de piedra vieja cubierto de raíces secas. Y en medio de la pared… Una silla. Una simple silla de madera colocada frente al muro húmedo y encima de ella descansaba un ramo marchito atado con cinta negra. Odette observó el lugar en silencio. Después notó algo que hizo que sus dedos se tensaran apenas alrededor de la lámpara. Los pétalos no estaban sobre el suelo. Salían de las grietas entre las piedras. Como si algo hubiese florecido detrás del muro. Entonces escuchó el golpe. Suave. Del otro lado. …toc. Otro más. …toc. Lento... Paciente... Como alguien atrapado tras la pared intentando llamar la atención sin despertar a nadie. Odette siguió su camino. Lo que sea que estuviese ahí, paciente... Esperando ser notado... No formaba parte del lugar y no habría rezo o veneno que lo alejase.
    Me encocora
    Me gusta
    Me shockea
    10
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Sonriendo Desde la Distancia.

    Akane comenzó a darse cuenta de que estaba cambiando cuando dejó de sentirse cómoda incluso dentro de su propia casa. Había días donde observaba a Lili y Hannah desde la distancia, en silencio, como si estuviera viendo la vida de alguien más. Escuchaba las risas de su hija, veía la paciencia con la que Lili intentaba mantener unida aquella pequeña familia y aun así sentía que algo dentro de ella seguía desconectado del mundo.

    No era falta de amor. Akane amaba a Hannah más de lo que podía expresar y en muchas ocasiones Lili era lo único que evitaba que terminara hundiéndose por completo en sus propios pensamientos. El problema era otro. Cada vez que intentaba sentirse feliz aparecían recuerdos del otro mundo. Rostros que no podía olvidar, voces que seguían vivas dentro de su cabeza y un cielo de dos lunas que todavía aparecía en sus sueños casi todas las noches.

    A veces Hannah la abrazaba y Akane respondía con fuerza, como si temiera que alguien fuera a arrebatársela también. Otras veces simplemente permanecía inmóvil mientras sentía crecer una culpa silenciosa dentro de ella. Porque una parte de Akane seguía viviendo en el pasado y comenzaba a creer que eso también estaba arrastrando a Lili y a Hannah junto con ella.

    La casa nunca estaba realmente en silencio, pero Akane sí lo estaba. Cada vez hablaba menos. Pasaba más tiempo despierta durante las noches observando el cielo desde la ventana y preguntándose cuándo dejó de pertenecer a la Tierra. Incluso rodeada de personas que la amaban, seguía sintiéndose sola. Como alguien atrapado entre dos vidas incapaz de avanzar hacia ninguna. Y lo que más miedo le daba no era su propio dolor, era pensar que tarde o temprano terminaría convirtiendo la tristeza que llevaba dentro en una carga para Hannah y Lili.
    Sonriendo Desde la Distancia. Akane comenzó a darse cuenta de que estaba cambiando cuando dejó de sentirse cómoda incluso dentro de su propia casa. Había días donde observaba a Lili y Hannah desde la distancia, en silencio, como si estuviera viendo la vida de alguien más. Escuchaba las risas de su hija, veía la paciencia con la que Lili intentaba mantener unida aquella pequeña familia y aun así sentía que algo dentro de ella seguía desconectado del mundo. No era falta de amor. Akane amaba a Hannah más de lo que podía expresar y en muchas ocasiones Lili era lo único que evitaba que terminara hundiéndose por completo en sus propios pensamientos. El problema era otro. Cada vez que intentaba sentirse feliz aparecían recuerdos del otro mundo. Rostros que no podía olvidar, voces que seguían vivas dentro de su cabeza y un cielo de dos lunas que todavía aparecía en sus sueños casi todas las noches. A veces Hannah la abrazaba y Akane respondía con fuerza, como si temiera que alguien fuera a arrebatársela también. Otras veces simplemente permanecía inmóvil mientras sentía crecer una culpa silenciosa dentro de ella. Porque una parte de Akane seguía viviendo en el pasado y comenzaba a creer que eso también estaba arrastrando a Lili y a Hannah junto con ella. La casa nunca estaba realmente en silencio, pero Akane sí lo estaba. Cada vez hablaba menos. Pasaba más tiempo despierta durante las noches observando el cielo desde la ventana y preguntándose cuándo dejó de pertenecer a la Tierra. Incluso rodeada de personas que la amaban, seguía sintiéndose sola. Como alguien atrapado entre dos vidas incapaz de avanzar hacia ninguna. Y lo que más miedo le daba no era su propio dolor, era pensar que tarde o temprano terminaría convirtiendo la tristeza que llevaba dentro en una carga para Hannah y Lili.
    0 comentarios 1 compartido
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    *La gente entra y que se sienta,
    el técnico con prisas que enchufa,
    yo con el micro haciendo pruebas*

    SE ESCUCHA O NO SE ESCUCHA!?

    Ejem!...

    Hoy voy a borrar una parte importante del rol que he estado construyendo estos días junto a Vharkhul Braknak.

    Y antes de que empiecen los rumores, las interpretaciones raras o las ganas de señalar a alguien, quiero dejar algo muy claro.

    No lo hago porque el rol fuese malo.
    No lo hago porque haya pasado nada turbio.
    Y muchísimo menos porque la persona detrás de Vharkhul sea alguien desagradable.

    De hecho, ocurre todo lo contrario.

    Detrás del ogro que tantos juzgan por lo que escribe, existe una persona increíblemente amable, creativa y respetuosa. Alguien con quien fue muy fácil construir escenas, emociones y conflicto narrativo. Y creo que incluso eso quedó reflejado dentro del propio personaje.

    -Elevo la voz épicamente.-

    PORQUE hasta a las criaturas hechas para destruir se les pueden romper los esquemas.
    Incluso un monstruo puede empezar a sentir algo que no entiende.
    Incluso el Caos puede terminar enseñando humanidad sin querer.

    Khkhehe...

    -Pierdo un instante la concentración y tengo que retomar el texto con la mirada.-

    Ñheñm...

    Pero a veces amar a alguien también significa aceptar aquello que le duele, aunque tú no lo compartas.

    Y aunque nadie me haya obligado directamente a escoger, hay silencios, incomodidades y emociones que terminan convirtiéndose en una decisión igualmente.

    Así que prefiero cerrar esto aquí antes de que termine convirtiéndose en algo amargo para alguien a quien quiero.

    No voy a permitir que se ataque a nadie por esto.

    El rol fue precioso mientras existió de formas que muchas personas no entenderían.
    Y precisamente por eso merece desaparecer sin odio.

    Algunas historias no terminan porque estén rotas.

    Terminan porque alguien decidió proteger algo más importante que ellas.

    -Arranco el micro del atril y lo dejo caer mientras muestro a todos mi dedito favorito, el del medio, que acaba directamente metido en mi boca y sale lleno de babitas mientras pronuncio un buen:-

    Fu*k it.
    *La gente entra y que se sienta, el técnico con prisas que enchufa, yo con el micro haciendo pruebas* SE ESCUCHA O NO SE ESCUCHA!? Ejem!... Hoy voy a borrar una parte importante del rol que he estado construyendo estos días junto a [lunar_turquoise_elephant_284]. Y antes de que empiecen los rumores, las interpretaciones raras o las ganas de señalar a alguien, quiero dejar algo muy claro. No lo hago porque el rol fuese malo. No lo hago porque haya pasado nada turbio. Y muchísimo menos porque la persona detrás de Vharkhul sea alguien desagradable. De hecho, ocurre todo lo contrario. Detrás del ogro que tantos juzgan por lo que escribe, existe una persona increíblemente amable, creativa y respetuosa. Alguien con quien fue muy fácil construir escenas, emociones y conflicto narrativo. Y creo que incluso eso quedó reflejado dentro del propio personaje. -Elevo la voz épicamente.- PORQUE hasta a las criaturas hechas para destruir se les pueden romper los esquemas. Incluso un monstruo puede empezar a sentir algo que no entiende. Incluso el Caos puede terminar enseñando humanidad sin querer. Khkhehe... -Pierdo un instante la concentración y tengo que retomar el texto con la mirada.- Ñheñm... Pero a veces amar a alguien también significa aceptar aquello que le duele, aunque tú no lo compartas. Y aunque nadie me haya obligado directamente a escoger, hay silencios, incomodidades y emociones que terminan convirtiéndose en una decisión igualmente. Así que prefiero cerrar esto aquí antes de que termine convirtiéndose en algo amargo para alguien a quien quiero. No voy a permitir que se ataque a nadie por esto. El rol fue precioso mientras existió de formas que muchas personas no entenderían. Y precisamente por eso merece desaparecer sin odio. Algunas historias no terminan porque estén rotas. Terminan porque alguien decidió proteger algo más importante que ellas. -Arranco el micro del atril y lo dejo caer mientras muestro a todos mi dedito favorito, el del medio, que acaba directamente metido en mi boca y sale lleno de babitas mientras pronuncio un buen:- Fu*k it.
    Me gusta
    Me encocora
    4
    5 comentarios 0 compartidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    ╔═══════════════ ✦ ✦ ═══════════════╗

    Feliz Día de las Madres

    Hoy recordamos con cariño, admiración y respeto a
    Armitaela Black

    Aunque ya no esté entre nosotros, su esencia sigue viva en cada recuerdo, en cada enseñanza y en la huella que dejó en quienes tuvieron la fortuna de conocer su grandeza.

    Armitaela Black no fue solo una reina del Linaje de la Luna Azul…
    fue una mujer fuerte, elegante y admirable, capaz de transmitir seguridad incluso en los momentos más oscuros.

    Su presencia imponía respeto, pero también brindaba calma y protección.
    Como la luna iluminando la noche, ella siempre encontraba la forma de guiar a los demás aun cuando todo parecía perdido.

    Hoy su ausencia duele…
    porque personas como ella jamás se olvidan.

    Pero aunque físicamente ya no esté aquí, su legado continúa brillando con la misma intensidad que antes.

    Vive en los recuerdos
    Vive en el cariño de quienes la amaron
    Vive en cada momento donde su nombre sigue siendo pronunciado con orgullo

    “Las verdaderas reinas nunca desaparecen…
    se convierten en eternidad.”

    Feliz Día de las Madres hasta donde quiera que estés, Armitaela Black.
    Que la Luna Azul siga iluminando tu camino y que tu memoria jamás deje de brillar en nuestros corazones.

    ╚═══════════════ ✦ ✦ ═══════════════╝
    ╔═══════════════ ✦ 💙 ✦ ═══════════════╗ 🌙 Feliz Día de las Madres 🌙 Hoy recordamos con cariño, admiración y respeto a Armitaela Black 👑💙 Aunque ya no esté entre nosotros, su esencia sigue viva en cada recuerdo, en cada enseñanza y en la huella que dejó en quienes tuvieron la fortuna de conocer su grandeza. ✨ Armitaela Black no fue solo una reina del Linaje de la Luna Azul… fue una mujer fuerte, elegante y admirable, capaz de transmitir seguridad incluso en los momentos más oscuros. 🌌 Su presencia imponía respeto, pero también brindaba calma y protección. Como la luna iluminando la noche, ella siempre encontraba la forma de guiar a los demás aun cuando todo parecía perdido. 💙🌙 Hoy su ausencia duele… porque personas como ella jamás se olvidan. Pero aunque físicamente ya no esté aquí, su legado continúa brillando con la misma intensidad que antes. 👑✨ 💠 Vive en los recuerdos 💠 Vive en el cariño de quienes la amaron 💠 Vive en cada momento donde su nombre sigue siendo pronunciado con orgullo “Las verdaderas reinas nunca desaparecen… se convierten en eternidad.” 💙 Feliz Día de las Madres hasta donde quiera que estés, Armitaela Black. Que la Luna Azul siga iluminando tu camino y que tu memoria jamás deje de brillar en nuestros corazones. 🌙👑✨ ╚═══════════════ ✦ 💙 ✦ ═══════════════╝
    Me encocora
    1
    1 comentario 2 compartidos
Ver más resultados
Patrocinados