• Recuerdo incompleto — I

    Hay enemigos con los que no se puede negociar; así rezan los supervivientes.

    Los hombres son esclavos de sus razones: incluso de haber florecido bajo la guía de un dogma demencial, aquellos descarriados del camino de la cordura pueden ser abordados para alabar la blasfemia y nombrar correctamente los males que los someten. Son impuros en el juego de la supervivencia, mas en la certidumbre que necesitan los mortales hallan en la fechoría un sitio donde anidar.

    De las bestias se ha de reclamar que, si estas aún lamentan el llanto del mundo, el comportamiento goza de predictibilidad. El temor surge frente a lo desconocido, y los que han nacido sin oír la doliente voz de la Gran Bestia no son sino parásitos de la piel muerta de esta. Afinidades, lenguas extrañas y la veneración son necesarias para lograr una comunión y hacer de cada fiera recelosa un aliado.

    Sombras comunes, todos y cada uno de ellos; incapaces de una convivencia plena, mas conocedores del lenguaje universal de la violencia. No porque busquen atentar contra quienes comparten la miseria, sino porque incluso en la vulgaridad hay un límite que marca la decadencia terrenal de aquella que está intacta de vergüenza.

    No son los sacerdotes de la esencia fundamental, sino los vástagos moldeados a imagen y semejanza de un pecado original.

    Un alma anónima una vez habló: «Hay rugidos que quiebran voluntades. Desde que me hice esta herida en el brazo, en situaciones límites el pecho se retuerce ante el abrazo de mil espinas, pero de solo recordar cómo esas monstruosidades gruñían, siento cómo el calor se escapa por la garganta. Olieron el miedo; juro que los escuché reír mientras se daban un festín con el resto de los compañeros. Al salir el sol, con los milicianos pretendimos buscar los restos, pero ni los huesos quedaron, y donde la sangre de aquellos fue derramada, los árboles y las flores se pudrieron».

    Entre lágrimas, y con palabras tanto burdas como titubeantes, el recuerdo se expresaba así.
    Y entre todos los presentes uno en particular lo escuchó; tal fue la indignación que de su asiento se levantó y con una agresividad impertinente exigió: «Muéstrame exactamente dónde los has visto». Ni siquiera los más bravos pudieron ignorar tal orden.

    Prendas largas que no se asemejaban al gardecorps habitual. El andar pesado desvelaba la presencia de una cota de mallas y el trinar de unas placas, mas el abrigo oscuro impedía vislumbrar detalle alguno. La imponente silueta portaba un rostro resguardado de la nariz hacia abajo, reacio a enseñar el rostro, presuntamente por la presencia de heridas que carecían de estética. De por sí destacaba demasiado, pero no conforme con eso, el cabello cenizo, coincidente con una jovial vejez, era oculto bajo un bycocket de proporciones incoherentes. Admitía sin palabras un origen foráneo, pero si entre creyentes caminaba era por algo más que la necesidad de un cuerpo dedicado al exterminio y la servidumbre.

    En las fronteras de la oscura arboleda, el extranjero de ojos desgastados prescindió de cualquier apoyo militar. No fue lo imperante las sospechas, sino una genuina preocupación por quien había sido recordado por honrar con ferviente devoción a un grupo de campesinos desaparecidos ante la ignorancia de la durmiente luna.

    El coraje tiñó la voz, incluso cuando intentó actuar en disonancia; en la rigidez de su postura, con un desprecio humano comunicó: allí el resto de los hombres entendió que un aliado ellos habían encontrado. Y de no quedar claro, se expresó en una súplica que le permitió mantenerse digno:

    «No me ha de ser menester lastrar con tal pérdida a varones íntegros a quienes en sus lares aguardan; que los hijos de estos jamás hereden la memoria de un enemigo tan desamorado.»

    Y aquel hombre marchó, dejándose engullir por las fauces de la noche.

    No ha de ser una sorpresa que de él nada más se supo. Los vientos gélidos provenientes del distante norte evocan la voz, así como aquella promesa cumplida sin jamás haber sido formulada: ni siquiera fue necesaria la presencia del alba para que los infantes volvieran a dormitar en paz y las almas de bien contaran con la certeza de un mañana alejado de una tragedia que no había sido perpetuada por ídolos humanos.
    Recuerdo incompleto — I Hay enemigos con los que no se puede negociar; así rezan los supervivientes. Los hombres son esclavos de sus razones: incluso de haber florecido bajo la guía de un dogma demencial, aquellos descarriados del camino de la cordura pueden ser abordados para alabar la blasfemia y nombrar correctamente los males que los someten. Son impuros en el juego de la supervivencia, mas en la certidumbre que necesitan los mortales hallan en la fechoría un sitio donde anidar. De las bestias se ha de reclamar que, si estas aún lamentan el llanto del mundo, el comportamiento goza de predictibilidad. El temor surge frente a lo desconocido, y los que han nacido sin oír la doliente voz de la Gran Bestia no son sino parásitos de la piel muerta de esta. Afinidades, lenguas extrañas y la veneración son necesarias para lograr una comunión y hacer de cada fiera recelosa un aliado. Sombras comunes, todos y cada uno de ellos; incapaces de una convivencia plena, mas conocedores del lenguaje universal de la violencia. No porque busquen atentar contra quienes comparten la miseria, sino porque incluso en la vulgaridad hay un límite que marca la decadencia terrenal de aquella que está intacta de vergüenza. No son los sacerdotes de la esencia fundamental, sino los vástagos moldeados a imagen y semejanza de un pecado original. Un alma anónima una vez habló: «Hay rugidos que quiebran voluntades. Desde que me hice esta herida en el brazo, en situaciones límites el pecho se retuerce ante el abrazo de mil espinas, pero de solo recordar cómo esas monstruosidades gruñían, siento cómo el calor se escapa por la garganta. Olieron el miedo; juro que los escuché reír mientras se daban un festín con el resto de los compañeros. Al salir el sol, con los milicianos pretendimos buscar los restos, pero ni los huesos quedaron, y donde la sangre de aquellos fue derramada, los árboles y las flores se pudrieron». Entre lágrimas, y con palabras tanto burdas como titubeantes, el recuerdo se expresaba así. Y entre todos los presentes uno en particular lo escuchó; tal fue la indignación que de su asiento se levantó y con una agresividad impertinente exigió: «Muéstrame exactamente dónde los has visto». Ni siquiera los más bravos pudieron ignorar tal orden. Prendas largas que no se asemejaban al gardecorps habitual. El andar pesado desvelaba la presencia de una cota de mallas y el trinar de unas placas, mas el abrigo oscuro impedía vislumbrar detalle alguno. La imponente silueta portaba un rostro resguardado de la nariz hacia abajo, reacio a enseñar el rostro, presuntamente por la presencia de heridas que carecían de estética. De por sí destacaba demasiado, pero no conforme con eso, el cabello cenizo, coincidente con una jovial vejez, era oculto bajo un bycocket de proporciones incoherentes. Admitía sin palabras un origen foráneo, pero si entre creyentes caminaba era por algo más que la necesidad de un cuerpo dedicado al exterminio y la servidumbre. En las fronteras de la oscura arboleda, el extranjero de ojos desgastados prescindió de cualquier apoyo militar. No fue lo imperante las sospechas, sino una genuina preocupación por quien había sido recordado por honrar con ferviente devoción a un grupo de campesinos desaparecidos ante la ignorancia de la durmiente luna. El coraje tiñó la voz, incluso cuando intentó actuar en disonancia; en la rigidez de su postura, con un desprecio humano comunicó: allí el resto de los hombres entendió que un aliado ellos habían encontrado. Y de no quedar claro, se expresó en una súplica que le permitió mantenerse digno: «No me ha de ser menester lastrar con tal pérdida a varones íntegros a quienes en sus lares aguardan; que los hijos de estos jamás hereden la memoria de un enemigo tan desamorado.» Y aquel hombre marchó, dejándose engullir por las fauces de la noche. No ha de ser una sorpresa que de él nada más se supo. Los vientos gélidos provenientes del distante norte evocan la voz, así como aquella promesa cumplida sin jamás haber sido formulada: ni siquiera fue necesaria la presencia del alba para que los infantes volvieran a dormitar en paz y las almas de bien contaran con la certeza de un mañana alejado de una tragedia que no había sido perpetuada por ídolos humanos.
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  • La luna iluminaba débilmente el bosque mientras Pavel avanzaba por el sendero con su linterna de aceite en la mano. La cálida luz danzaba entre los árboles y las sombras.

    —Todavía necesito algunas hierbas para mi té de mañana —dijo Pavel con tranquilidad.

    Después de caminar unos minutos, encontró unas hojas de menta junto a un pequeño arroyo.

    —¡Excelente! Justo lo que estaba buscando.

    Guardó las hojas en su morral y continuó su recorrido. El sonido de los grillos llenaba el silencio de la noche.

    —Me gusta el bosque a estas horas. Todo parece más tranquilo.

    Al encontrar algunas flores de manzanilla, sonrió satisfecho.

    —Con esto será suficiente. Tendré un té delicioso.
    La luna iluminaba débilmente el bosque mientras Pavel avanzaba por el sendero con su linterna de aceite en la mano. La cálida luz danzaba entre los árboles y las sombras. —Todavía necesito algunas hierbas para mi té de mañana —dijo Pavel con tranquilidad. Después de caminar unos minutos, encontró unas hojas de menta junto a un pequeño arroyo. —¡Excelente! Justo lo que estaba buscando. Guardó las hojas en su morral y continuó su recorrido. El sonido de los grillos llenaba el silencio de la noche. —Me gusta el bosque a estas horas. Todo parece más tranquilo. Al encontrar algunas flores de manzanilla, sonrió satisfecho. —Con esto será suficiente. Tendré un té delicioso.
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  • Bajo el palio de un cielo de ceniza,
    se despliega el imperio de la noche,
    donde el viento feudal cesa su broche y la sombra del gótico agoniza.

    En el huerto de piedra y de desvelos,allí donde la luz rinde su espada,brota la flor de sangre congelada,las rosas negras mirando a los cielos.

    Son hijas del abismo y del olvido,
    terciopelo impregnado de ponzoña,
    que florecen allá donde la lisonja
    se convierte en un eco consumido.
    La luna, como un pálido sudario,
    las baña con su plata mortuoria,
    mientras la noche escribe su memoria en los muros de un viejo relicario.

    ¡Oh, rosas de la sombra soberana!
    que albergáis el secreto del ocaso,
    no temáis al invierno ni a su paso,
    pues la noche os hará la herencia eterna.
    Bajo el palio de un cielo de ceniza, se despliega el imperio de la noche, donde el viento feudal cesa su broche y la sombra del gótico agoniza. En el huerto de piedra y de desvelos,allí donde la luz rinde su espada,brota la flor de sangre congelada,las rosas negras mirando a los cielos. Son hijas del abismo y del olvido, terciopelo impregnado de ponzoña, que florecen allá donde la lisonja se convierte en un eco consumido. La luna, como un pálido sudario, las baña con su plata mortuoria, mientras la noche escribe su memoria en los muros de un viejo relicario. ¡Oh, rosas de la sombra soberana! que albergáis el secreto del ocaso, no temáis al invierno ni a su paso, pues la noche os hará la herencia eterna.
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  • "Dicen que los lunares son donde te besaron en tu vida pasada.."

    Oh!..oh..
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  • ¿Sabían que durante la luna menguante, cuando parece que el cielo está sonriendo, todo puede irse al carajo muy rápido? Así que más vale que me mantengan entretenida... no quisiera tener que ponerme 'pesada' con la gravedad.~
    ¿Sabían que durante la luna menguante, cuando parece que el cielo está sonriendo, todo puede irse al carajo muy rápido? Así que más vale que me mantengan entretenida... no quisiera tener que ponerme 'pesada' con la gravedad.~
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  • *En esa noche estaba en aquel jardín.. Todo estaba en calma y el clima se sentía bastante agradable.

    Lilithia, estaba bajo la luz de la luna roja, un evento que no es muy común, cuando supo de ese evento, salió a contemplar.

    La noche agradable y silenciosa, solo las suaves caricias de viento que rozaban su piel. *
    *En esa noche estaba en aquel jardín.. Todo estaba en calma y el clima se sentía bastante agradable. Lilithia, estaba bajo la luz de la luna roja, un evento que no es muy común, cuando supo de ese evento, salió a contemplar. La noche agradable y silenciosa, solo las suaves caricias de viento que rozaban su piel. *
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
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    //Bianca, Luna, Uni, Owen y etc no estarán disponibles hoy. Mundo 3d me necesita... Y el prerelease de la nueva edicion de marvel en que gasté 3 sueldos. Cof cof. Nos vemos.
    //Bianca, Luna, Uni, Owen y etc no estarán disponibles hoy. Mundo 3d me necesita... Y el prerelease de la nueva edicion de marvel en que gasté 3 sueldos. Cof cof. Nos vemos. :STK-2:
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  • Primera luna

    Pese la mordedura que me hizo Jason no me convertí en loba esa noche, pero se que cuando fuera luna llena si. Tenía cierto respecto a esta, ya que soy del todo sincera me dolió. Por lo que estaba un poco por no decir nerviosa del todo, había ido al bosque donde él me hizo su compañera. Como bien me dijo nadie iba a ir.

    Mire al cielo este tenía tonos naranjas muy bonitos del atardecer, en nada iba a llegar la noche y debía estar lista. Me quité la ropa, porque lo poco que recuerdo de la noche de la mordedura es que Jason perdió su ropa, la dejé oculta en uno de los matorrales. Y empecé a caminar descalza por el bosque, no había prisa ninguna y al llegar a una zona despejada me quedé ahí hasta que la luna se hizo acto de presencia.

    — AAHH —

    Me agarró ambos lados de mi cabeza ya que el dolor era una punzada, pero lo peor fue como cada hueso de mi cuerpo se iba rompiendo para dar a los huesos de mi forma de loba, además de que me empiezo a crecer el pelo y acabe optando la postura de lobo. Inclinó mi cabeza soltando un aullido y corro libremente, por ese bosque hasta dar con un charco, ahí por primera vez me vi.
    Primera luna Pese la mordedura que me hizo Jason no me convertí en loba esa noche, pero se que cuando fuera luna llena si. Tenía cierto respecto a esta, ya que soy del todo sincera me dolió. Por lo que estaba un poco por no decir nerviosa del todo, había ido al bosque donde él me hizo su compañera. Como bien me dijo nadie iba a ir. Mire al cielo este tenía tonos naranjas muy bonitos del atardecer, en nada iba a llegar la noche y debía estar lista. Me quité la ropa, porque lo poco que recuerdo de la noche de la mordedura es que Jason perdió su ropa, la dejé oculta en uno de los matorrales. Y empecé a caminar descalza por el bosque, no había prisa ninguna y al llegar a una zona despejada me quedé ahí hasta que la luna se hizo acto de presencia. — AAHH — Me agarró ambos lados de mi cabeza ya que el dolor era una punzada, pero lo peor fue como cada hueso de mi cuerpo se iba rompiendo para dar a los huesos de mi forma de loba, además de que me empiezo a crecer el pelo y acabe optando la postura de lobo. Inclinó mi cabeza soltando un aullido y corro libremente, por ese bosque hasta dar con un charco, ahí por primera vez me vi.
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  • ROL ABIERTO, respuestas desarrolladas]
    China Antigua.- Habiendo transcurrido unos 3 años aproximadamente desde que perdió la vista la cual otorgó a su entonvces amigo de cultivo Daozhang Song Lan Zichen, y que sus caminos fueran separados, estuvo vagando por diferentes poblados en tratar de servir a las personas mas desfavorecidas.

    Seguía siendo un taoista, sin embargo aquel brillante monje conocido como la brillante luna y suave brisa quedó en recuerdos al menos entre la población, pues al ver que carecía del sentido de la vista muchos llegaban a preguntarse si realmente "serviría" para la cultivacion de espadachin, siendo comentarios desagradables y mal intencionados.

    Xiao Singchen tenía un caracter dócil y amable, cuando se trataba de combates adquiria un caracter mas determinante, sin embargo, en sus viajes se daba cuenta de los murmullos de muchas personas y cultivadores que hablaban a sus espaldas, obligando al taoista a alejarse de muchos poblados y seguir su viaje, en ocasiones solía detenerse y practicar su espada cuando estaba en solitario, su viaje se hallaría interrumpido por un ruido entre algunos arbustos-

    - Quien anda allí?
    ROL ABIERTO, respuestas desarrolladas] China Antigua.- Habiendo transcurrido unos 3 años aproximadamente desde que perdió la vista la cual otorgó a su entonvces amigo de cultivo Daozhang Song Lan Zichen, y que sus caminos fueran separados, estuvo vagando por diferentes poblados en tratar de servir a las personas mas desfavorecidas. Seguía siendo un taoista, sin embargo aquel brillante monje conocido como la brillante luna y suave brisa quedó en recuerdos al menos entre la población, pues al ver que carecía del sentido de la vista muchos llegaban a preguntarse si realmente "serviría" para la cultivacion de espadachin, siendo comentarios desagradables y mal intencionados. Xiao Singchen tenía un caracter dócil y amable, cuando se trataba de combates adquiria un caracter mas determinante, sin embargo, en sus viajes se daba cuenta de los murmullos de muchas personas y cultivadores que hablaban a sus espaldas, obligando al taoista a alejarse de muchos poblados y seguir su viaje, en ocasiones solía detenerse y practicar su espada cuando estaba en solitario, su viaje se hallaría interrumpido por un ruido entre algunos arbustos- - Quien anda allí?
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  • La noche llegó y por fin era la hora, Elina se encontraba en casa esperando a la Dra Luna Steel tal y como acordaron, la idea original es que Bianca Auditore llegué tiempo después, y aunque Tesalia Steel lo haya tomado de mala manera, sin duda aparecerá por su madre, ¿Que pasara está noche?.
    La noche llegó y por fin era la hora, Elina se encontraba en casa esperando a la [Luna_I_UMBRA] tal y como acordaron, la idea original es que [Freaky_Ghost_Ovni] llegué tiempo después, y aunque [Vivi.B] lo haya tomado de mala manera, sin duda aparecerá por su madre, ¿Que pasara está noche?.
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