• — Sigh... Estoy aburrido, tener tanto tiempo libre es una molestia.
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  • – Lo bueno de estar en el negocio del asesinato a sueldo sin trabajar para una organización en concreto, es que tengo tiempo libre y gano bastante, así que puedo permitirme unas vacaciones.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    "𝑬𝒍 𝒆𝒄𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒄𝒂𝒔𝒄𝒐𝒔"

    Azâziel, en aquellos años en que aún vestía la forma de un joven de mirada intensa y gesto contenido, encontraba en su caballo, ese animal negro, fiero, imposible de someter para otros, el único espejo digno de su propia esencia. Mientras deslizaba sus dedos por la piel húmeda del lomo, podía sentir el pulso ardiente del animal, un latido que no pedía permiso ni buscaba dueño, sino compañía.

    "𝐿𝑜𝑠 ℎ𝑜𝑚𝑏𝑟𝑒𝑠 𝑙𝑙𝑎𝑚𝑎𝑛 𝑏𝑒𝑠𝑡𝑖𝑎 𝑎 𝑙𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑜 𝑝𝑢𝑒𝑑𝑒𝑛 𝑐𝑜𝑚𝑝𝑟𝑒𝑛𝑑𝑒𝑟. 𝑃𝑒𝑟𝑜 𝑦𝑜 𝑠é… 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑛 𝑡𝑖 ℎ𝑎𝑏𝑖𝑡𝑎 𝑙𝑎 𝑚𝑖𝑠𝑚𝑎 ℎ𝑎𝑚𝑏𝑟𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑛 𝑚í: 𝑐𝑜𝑟𝑟𝑒𝑟 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑎 𝑒𝑙 𝑡𝑖𝑒𝑚𝑝𝑜, 𝑛𝑜 𝑝𝑎𝑟𝑎 ℎ𝑢𝑖𝑟, 𝑠𝑖𝑛𝑜 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑑𝑒𝑣𝑜𝑟𝑎𝑟 𝑒𝑙 ℎ𝑜𝑟𝑖𝑧𝑜𝑛𝑡𝑒. 𝐸𝑟𝑒𝑠 𝑡𝑒𝑚𝑝𝑒𝑠𝑡𝑎𝑑 𝑐𝑜𝑛 𝑚ú𝑠𝑐𝑢𝑙𝑜𝑠, 𝑠𝑜𝑦 𝑡𝑜𝑟𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎 𝑐𝑜𝑛 𝑝𝑖𝑒𝑙… 𝑗𝑢𝑛𝑡𝑜𝑠, 𝑛𝑜 𝑜𝑏𝑒𝑑𝑒𝑐𝑒𝑚𝑜𝑠 𝑚á𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑎 𝑙𝑎 𝑓𝑢𝑟𝑖𝑎 𝑑𝑒 𝑛𝑢𝑒𝑠𝑡𝑟𝑎 𝑝𝑟𝑜𝑝𝑖𝑎 𝑒𝑥𝑖𝑠𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎."

    Aquel solía montar de madrugada, cuando el mundo todavía era un lienzo oscuro. No había público, no había ruido, sólo el golpe seco de los cascos contra la tierra húmeda, el vapor del aliento en el aire helado, y la certeza de que, al menos por esas horas, era libre de toda cadena.

    "𝐷𝑖𝑐𝑒𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑙 𝑐𝑎𝑏𝑎𝑙𝑙𝑜 𝑚𝑖𝑑𝑒 𝑒𝑙 𝑎𝑙𝑚𝑎 𝑑𝑒 𝑠𝑢 𝑗𝑖𝑛𝑒𝑡𝑒… 𝑒𝑛𝑡𝑜𝑛𝑐𝑒𝑠, ¿𝑞𝑢é 𝑟𝑒𝑣𝑒𝑙𝑎 𝑒𝑙 𝑡𝑢𝑦𝑜 𝑑𝑒 𝑚í, 𝑐𝑜𝑚𝑝𝑎ñ𝑒𝑟𝑜? 𝑄𝑢𝑖𝑧á 𝑞𝑢𝑒 𝑎ú𝑛 𝑐𝑜𝑛𝑠𝑒𝑟𝑣𝑜 𝑎𝑙𝑔𝑜 𝑖𝑛𝑑𝑜𝑚𝑎𝑏𝑙𝑒, 𝑢𝑛 𝑣𝑒𝑠𝑡𝑖𝑔𝑖𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑓𝑢𝑖 𝑎𝑛𝑡𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑐𝑎𝑒𝑟."
    "𝑬𝒍 𝒆𝒄𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒄𝒂𝒔𝒄𝒐𝒔" Azâziel, en aquellos años en que aún vestía la forma de un joven de mirada intensa y gesto contenido, encontraba en su caballo, ese animal negro, fiero, imposible de someter para otros, el único espejo digno de su propia esencia. Mientras deslizaba sus dedos por la piel húmeda del lomo, podía sentir el pulso ardiente del animal, un latido que no pedía permiso ni buscaba dueño, sino compañía. "𝐿𝑜𝑠 ℎ𝑜𝑚𝑏𝑟𝑒𝑠 𝑙𝑙𝑎𝑚𝑎𝑛 𝑏𝑒𝑠𝑡𝑖𝑎 𝑎 𝑙𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑜 𝑝𝑢𝑒𝑑𝑒𝑛 𝑐𝑜𝑚𝑝𝑟𝑒𝑛𝑑𝑒𝑟. 𝑃𝑒𝑟𝑜 𝑦𝑜 𝑠é… 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑛 𝑡𝑖 ℎ𝑎𝑏𝑖𝑡𝑎 𝑙𝑎 𝑚𝑖𝑠𝑚𝑎 ℎ𝑎𝑚𝑏𝑟𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑛 𝑚í: 𝑐𝑜𝑟𝑟𝑒𝑟 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑎 𝑒𝑙 𝑡𝑖𝑒𝑚𝑝𝑜, 𝑛𝑜 𝑝𝑎𝑟𝑎 ℎ𝑢𝑖𝑟, 𝑠𝑖𝑛𝑜 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑑𝑒𝑣𝑜𝑟𝑎𝑟 𝑒𝑙 ℎ𝑜𝑟𝑖𝑧𝑜𝑛𝑡𝑒. 𝐸𝑟𝑒𝑠 𝑡𝑒𝑚𝑝𝑒𝑠𝑡𝑎𝑑 𝑐𝑜𝑛 𝑚ú𝑠𝑐𝑢𝑙𝑜𝑠, 𝑠𝑜𝑦 𝑡𝑜𝑟𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎 𝑐𝑜𝑛 𝑝𝑖𝑒𝑙… 𝑗𝑢𝑛𝑡𝑜𝑠, 𝑛𝑜 𝑜𝑏𝑒𝑑𝑒𝑐𝑒𝑚𝑜𝑠 𝑚á𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑎 𝑙𝑎 𝑓𝑢𝑟𝑖𝑎 𝑑𝑒 𝑛𝑢𝑒𝑠𝑡𝑟𝑎 𝑝𝑟𝑜𝑝𝑖𝑎 𝑒𝑥𝑖𝑠𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎." Aquel solía montar de madrugada, cuando el mundo todavía era un lienzo oscuro. No había público, no había ruido, sólo el golpe seco de los cascos contra la tierra húmeda, el vapor del aliento en el aire helado, y la certeza de que, al menos por esas horas, era libre de toda cadena. "𝐷𝑖𝑐𝑒𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑙 𝑐𝑎𝑏𝑎𝑙𝑙𝑜 𝑚𝑖𝑑𝑒 𝑒𝑙 𝑎𝑙𝑚𝑎 𝑑𝑒 𝑠𝑢 𝑗𝑖𝑛𝑒𝑡𝑒… 𝑒𝑛𝑡𝑜𝑛𝑐𝑒𝑠, ¿𝑞𝑢é 𝑟𝑒𝑣𝑒𝑙𝑎 𝑒𝑙 𝑡𝑢𝑦𝑜 𝑑𝑒 𝑚í, 𝑐𝑜𝑚𝑝𝑎ñ𝑒𝑟𝑜? 𝑄𝑢𝑖𝑧á 𝑞𝑢𝑒 𝑎ú𝑛 𝑐𝑜𝑛𝑠𝑒𝑟𝑣𝑜 𝑎𝑙𝑔𝑜 𝑖𝑛𝑑𝑜𝑚𝑎𝑏𝑙𝑒, 𝑢𝑛 𝑣𝑒𝑠𝑡𝑖𝑔𝑖𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑓𝑢𝑖 𝑎𝑛𝑡𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑐𝑎𝑒𝑟."
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  • ×tras buscar en la gran biblioteca de la familia Feu logre encontrar esos archivos antiguos que tanto buscaba y en silencio me dirigi a una zona donde no me vieran para poder leerlos tranquilamente×

    Que interesante.. ser de la realeza sin duda es muy difícil.. creí que mí reina era la única pero en verdad existio más de una familia real, aunque todos fallecieron.. debe haber algo más por aquí que me ayude a entender mejor

    ×continuaba leyendo esos archivos con total calma y paciencia pero en el fondo sabía que no podía perder mucho tiempo ya que no era bienvenido en esa mansión y ninguno de los integrantes de la familia sabía que yo estaba ahí a excepción de una de ellos×

    ¿Hmm? Aquí está tiene que ser esto.. veamos.. pff~
    Jajaja lo sabía esto es justo lo que quería leer.. nuestra raza aún no está pérdida aún existe esperanza.. puede que exista la posibilidad de que un nuevo rey o reina aparezca algún día para tomar el mando.. esto me provoca un alivio enorme

    ×despuea de leer lo que quería saber volví a dejar los archivos en su lugar para poder salir de la biblioteca y en silencio saldría por la puerta trasera de la mansion para estar al aire libre y transformarme en dragón para alejarme de la mansion×
    ×tras buscar en la gran biblioteca de la familia Feu logre encontrar esos archivos antiguos que tanto buscaba y en silencio me dirigi a una zona donde no me vieran para poder leerlos tranquilamente× Que interesante.. ser de la realeza sin duda es muy difícil.. creí que mí reina era la única pero en verdad existio más de una familia real, aunque todos fallecieron.. debe haber algo más por aquí que me ayude a entender mejor ×continuaba leyendo esos archivos con total calma y paciencia pero en el fondo sabía que no podía perder mucho tiempo ya que no era bienvenido en esa mansión y ninguno de los integrantes de la familia sabía que yo estaba ahí a excepción de una de ellos× ¿Hmm? Aquí está tiene que ser esto.. veamos.. pff~ Jajaja lo sabía esto es justo lo que quería leer.. nuestra raza aún no está pérdida aún existe esperanza.. puede que exista la posibilidad de que un nuevo rey o reina aparezca algún día para tomar el mando.. esto me provoca un alivio enorme ×despuea de leer lo que quería saber volví a dejar los archivos en su lugar para poder salir de la biblioteca y en silencio saldría por la puerta trasera de la mansion para estar al aire libre y transformarme en dragón para alejarme de la mansion×
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  • LAS HERMANAS THOMPSON JUNTAS.

    — Cielos, mira cuánto has crecido Judith! —

    Nicole y Judith volvieron a verse, luego de mucho tiempo, Judith ya convertida en una persona completamente libre, fuera del control dea Princesa del Inframundo, ahora ha vuelto la unión que por culpa de un poder corrupto se perdió, una hermandad que nunca debió haberse terminado, pero finalmente, eso es tiempo pasado, ahora la conexión de hermanas volverá a florecer.

    Un fotógrafo que estuvo por ahí decidió tomarles esta fotografía a ellas, al llamarle la atención el estilo que tenían ambas.

    — Hey chicas! El estilo es ustedes es genial, ¿Puedo tomarles una fotografía? —

    Preguntaba el fotógrafo, entonces tanto Nicole cómo Judith aceptaron la fotografía que el fotógrafo les tomó, no sin antes que, llegara Kyle, el cuervo de Nicole a colarse en la foto posándose en el hombro de Nicole, para dar a conocerse esta tan icónica fotografía de Nicole y Judith Thompson.

    Judith Thompson
    LAS HERMANAS THOMPSON JUNTAS. — Cielos, mira cuánto has crecido Judith! — Nicole y Judith volvieron a verse, luego de mucho tiempo, Judith ya convertida en una persona completamente libre, fuera del control dea Princesa del Inframundo, ahora ha vuelto la unión que por culpa de un poder corrupto se perdió, una hermandad que nunca debió haberse terminado, pero finalmente, eso es tiempo pasado, ahora la conexión de hermanas volverá a florecer. Un fotógrafo que estuvo por ahí decidió tomarles esta fotografía a ellas, al llamarle la atención el estilo que tenían ambas. — Hey chicas! El estilo es ustedes es genial, ¿Puedo tomarles una fotografía? — Preguntaba el fotógrafo, entonces tanto Nicole cómo Judith aceptaron la fotografía que el fotógrafo les tomó, no sin antes que, llegara Kyle, el cuervo de Nicole a colarse en la foto posándose en el hombro de Nicole, para dar a conocerse esta tan icónica fotografía de Nicole y Judith Thompson. [illusion_amethyst_horse_472]
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  • Hoy domingo, me dedicaré a descansar y disfrutar de mi día libre. Ser médico es muy agotador.
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  • ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘
    》 S T A R T E R • L I B R E 《
    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘

    La habitación subterránea estaba demasiado fría incluso para alguien como Cerberus. El aire acondicionado industrial rugía sobre su cabeza con un zumbido constante que se mezclaba con el parpadeo blanco de las pantallas y el olor agresivo del desinfectante, el permanecía sentado frente a la mesa metálica, inmóvil, enorme, con los hombros tensos bajo el uniforme negro mientras las imágenes de los objetivos aparecían una tras otra frente a sus ojos


    No necesitaba tomar notas; jamás las necesitó, su mente había sido mutilada y reconstruida específicamente para recordar rostros, voces, patrones de respiración, peso corporal aproximado, lesiones antiguas visibles en la postura, posibles rutas de escape… todo quedaba atrapado dentro de él como un animal encerrado detrás de barrotes, sin embargo, lo más importante nunca eran las fotografías.

    Era el olor. Siempre el olor.

    El miedo olía distinto en cada persona y Cerberus podía recordarlo durante años, el sudor ácido de un hombre paranoico, el perfume demasiado dulce de alguien intentando ocultar ansiedad, la pólvora impregnada en las manos de un guardaespaldas; para él, los seres humanos eran poco más que carne con aroma identificable.

    La voz detrás del cristal continuó dándole instrucciones con esa calma clínica que solo poseen quienes jamás pisan el campo de batalla, le explicaron quién debía morir primero, quién probablemente intentaría negociar, quién correría, quién gritaría y quién tendría suficiente orgullo para atacar incluso sabiendo que iba a morir.

    Cerberus escuchó todo sin emitir sonido alguno, tenía permitido hablar, no; pero únicamente bajo autorización directa podria hacer preguntas, aunque después de antos años el silencio se había adherido a su garganta como una segunda piel.
    Cuando la última orden terminó, uno de los supervisores se acercó para ajustar la gruesa correa negra alrededor de su cuello; el clic metálico del seguro resonó en la habitación con una familiaridad humillante, a veces se preguntaba si lo hacían por control táctico o simplemente porque disfrutaban recordándole lo que era. Un perro. Un arma. Algo demasiado peligroso para caminar libre.

    El trayecto hasta el objetivo transcurrió en una camioneta, que parecia de civiles, la ciudad estaba enferma de neón y humedad, con las banquetas reflejando luces rojas y azules como heridas abiertas sobre el asfalto.
    Cerberus descendió del vehículo sin prisa, cubierto por una chamarra oscura que apenas lograba ocultar el tamaño monstruoso de su cuerpo.

    El edificio frente a él parecía tranquilo desde afuera, con música baja, humo escapando por las ventanas del segundo piso, personas riendo sin saber que aquella noche iba a partirse en dos.

    Entró sin llamar la atención al principio, caminando entre mesas y conversaciones ajenas mientras el olor comenzaba a llenar sus pulmones...alcohol, tabaco, marihuana, perfume barato.... Sudor nervioso, sangre latiendo debajo de la piel humana.

    Reconoció al primer objetivo antes incluso de verlo directamente, el aroma coincidía perfectamente.
    El hombre giró apenas la cabeza, probablemente sintiendo aquella presencia imposible detrás de él, pero no tuvo tiempo de reaccionar, Cerberus le sujetó el rostro con una mano y lo estampó contra la barra con una violencia tan brutal que el impacto sonó como huesos rompiéndose dentro de una bolsa mojada. El cuerpo cayó convulsionando mientras los gritos comenzaban alrededor.

    Entonces todo ocurrió rápido, demasiado rápido.

    El segundo objetivo intentó sacar un arma, pero Cerberus ya estaba encima de él; le dobló el brazo hasta desgarrar articulaciones y después le hundió el cuchillo táctico bajo la mandíbula con un movimiento seco, preciso, entrenado miles de veces, haciendo que la sangre caliente le salpicó el cuello y parte de la máscara mientras la multitud se dispersaba presa del pánico, algunos intentaron correr hacia las salidas que ya estaban bloqueadas, otros simplemente quedaron paralizados observando la carnicería.

    El tercero fue el único que intentó pelear de verdad, disparó dos veces antes de que Cerberus lograra alcanzarlo, y aunque una bala atravesó limpiamente su costado, aquello no pareció ralentizarlo en absoluto. Lo derribó contra una mesa, aplastando madera y vidrio bajo el peso de ambos, y continuó golpeándolo hasta que el rostro del hombre dejó de parecer humano.

    A su alrededor solo quedaron respiraciones ahogadas, muebles destrozados y el sonido espeso de la sangre escurriendo lentamente por el suelo. El olor metálico era tan intenso que casi resultaba sofocante.

    Así, continuó con todos, no debia quedar ni uno solo, esa era la orden.

    Asi que despues.... Después llegó el silencio.
    Ese silencio terrible que siempre aparecía al final.

    Cerberus permaneció inmóvil en medio del desastre, respirando pesadamente mientras la lluvia golpeaba las ventanas rotas del lugar. Los cadáveres yacían dispersos alrededor de él en posiciones grotescas, algunos aún temblando por reflejos nerviosos tardíos.

    Lentamente, como si el monstruo hubiese abandonado por fin su cuerpo, él terminó arrodillándose sobre el suelo cubierto de sangre, bajó la cabeza y esperó.

    Quieto, obediente , con las manos manchadas descansando sobre sus piernas y el grueso collar negro todavía sujeto alrededor de su cuello, aguardando pacientemente a que alguien atravesara aquella puerta, colocara la cadena y lo llevara de regreso a casa como al perro que le enseñaron a ser.
    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘ 》 S T A R T E R • L I B R E 《 ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘ La habitación subterránea estaba demasiado fría incluso para alguien como Cerberus. El aire acondicionado industrial rugía sobre su cabeza con un zumbido constante que se mezclaba con el parpadeo blanco de las pantallas y el olor agresivo del desinfectante, el permanecía sentado frente a la mesa metálica, inmóvil, enorme, con los hombros tensos bajo el uniforme negro mientras las imágenes de los objetivos aparecían una tras otra frente a sus ojos No necesitaba tomar notas; jamás las necesitó, su mente había sido mutilada y reconstruida específicamente para recordar rostros, voces, patrones de respiración, peso corporal aproximado, lesiones antiguas visibles en la postura, posibles rutas de escape… todo quedaba atrapado dentro de él como un animal encerrado detrás de barrotes, sin embargo, lo más importante nunca eran las fotografías. Era el olor. Siempre el olor. El miedo olía distinto en cada persona y Cerberus podía recordarlo durante años, el sudor ácido de un hombre paranoico, el perfume demasiado dulce de alguien intentando ocultar ansiedad, la pólvora impregnada en las manos de un guardaespaldas; para él, los seres humanos eran poco más que carne con aroma identificable. La voz detrás del cristal continuó dándole instrucciones con esa calma clínica que solo poseen quienes jamás pisan el campo de batalla, le explicaron quién debía morir primero, quién probablemente intentaría negociar, quién correría, quién gritaría y quién tendría suficiente orgullo para atacar incluso sabiendo que iba a morir. Cerberus escuchó todo sin emitir sonido alguno, tenía permitido hablar, no; pero únicamente bajo autorización directa podria hacer preguntas, aunque después de antos años el silencio se había adherido a su garganta como una segunda piel. Cuando la última orden terminó, uno de los supervisores se acercó para ajustar la gruesa correa negra alrededor de su cuello; el clic metálico del seguro resonó en la habitación con una familiaridad humillante, a veces se preguntaba si lo hacían por control táctico o simplemente porque disfrutaban recordándole lo que era. Un perro. Un arma. Algo demasiado peligroso para caminar libre. El trayecto hasta el objetivo transcurrió en una camioneta, que parecia de civiles, la ciudad estaba enferma de neón y humedad, con las banquetas reflejando luces rojas y azules como heridas abiertas sobre el asfalto. Cerberus descendió del vehículo sin prisa, cubierto por una chamarra oscura que apenas lograba ocultar el tamaño monstruoso de su cuerpo. El edificio frente a él parecía tranquilo desde afuera, con música baja, humo escapando por las ventanas del segundo piso, personas riendo sin saber que aquella noche iba a partirse en dos. Entró sin llamar la atención al principio, caminando entre mesas y conversaciones ajenas mientras el olor comenzaba a llenar sus pulmones...alcohol, tabaco, marihuana, perfume barato.... Sudor nervioso, sangre latiendo debajo de la piel humana. Reconoció al primer objetivo antes incluso de verlo directamente, el aroma coincidía perfectamente. El hombre giró apenas la cabeza, probablemente sintiendo aquella presencia imposible detrás de él, pero no tuvo tiempo de reaccionar, Cerberus le sujetó el rostro con una mano y lo estampó contra la barra con una violencia tan brutal que el impacto sonó como huesos rompiéndose dentro de una bolsa mojada. El cuerpo cayó convulsionando mientras los gritos comenzaban alrededor. Entonces todo ocurrió rápido, demasiado rápido. El segundo objetivo intentó sacar un arma, pero Cerberus ya estaba encima de él; le dobló el brazo hasta desgarrar articulaciones y después le hundió el cuchillo táctico bajo la mandíbula con un movimiento seco, preciso, entrenado miles de veces, haciendo que la sangre caliente le salpicó el cuello y parte de la máscara mientras la multitud se dispersaba presa del pánico, algunos intentaron correr hacia las salidas que ya estaban bloqueadas, otros simplemente quedaron paralizados observando la carnicería. El tercero fue el único que intentó pelear de verdad, disparó dos veces antes de que Cerberus lograra alcanzarlo, y aunque una bala atravesó limpiamente su costado, aquello no pareció ralentizarlo en absoluto. Lo derribó contra una mesa, aplastando madera y vidrio bajo el peso de ambos, y continuó golpeándolo hasta que el rostro del hombre dejó de parecer humano. A su alrededor solo quedaron respiraciones ahogadas, muebles destrozados y el sonido espeso de la sangre escurriendo lentamente por el suelo. El olor metálico era tan intenso que casi resultaba sofocante. Así, continuó con todos, no debia quedar ni uno solo, esa era la orden. Asi que despues.... Después llegó el silencio. Ese silencio terrible que siempre aparecía al final. Cerberus permaneció inmóvil en medio del desastre, respirando pesadamente mientras la lluvia golpeaba las ventanas rotas del lugar. Los cadáveres yacían dispersos alrededor de él en posiciones grotescas, algunos aún temblando por reflejos nerviosos tardíos. Lentamente, como si el monstruo hubiese abandonado por fin su cuerpo, él terminó arrodillándose sobre el suelo cubierto de sangre, bajó la cabeza y esperó. Quieto, obediente , con las manos manchadas descansando sobre sus piernas y el grueso collar negro todavía sujeto alrededor de su cuello, aguardando pacientemente a que alguien atravesara aquella puerta, colocara la cadena y lo llevara de regreso a casa como al perro que le enseñaron a ser.
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  • -Hoy era día libre, así que decidió dejar su traje y su chaleco de mayordomo apartado por hoy. En su lugar, para ir más fresco, decidió vestir en mangas de camisa.-
    -Hoy era día libre, así que decidió dejar su traje y su chaleco de mayordomo apartado por hoy. En su lugar, para ir más fresco, decidió vestir en mangas de camisa.-
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  • — Ya soy libre de proyectos, entregas y crisis académicas. Las vacaciones quedan oficialmente inauguradas.
    — Ya soy libre de proyectos, entregas y crisis académicas. Las vacaciones quedan oficialmente inauguradas.
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  • Aunque sea sábado debo ir a primera hora a hacer varios trámites, es el único día libre que tengo.
    Aunque sea sábado debo ir a primera hora a hacer varios trámites, es el único día libre que tengo.
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