• *En el silencio de aquella habitación, iluminada solo por lámparas de velas, aprovechando que Vaelith Crimsom Lunae estaba sentado en ese sofá individual, Lilithia se acercó lentamente a él.

    Sonríe mientras lo mira entretenido, se acercó más, haciendo que deje el libro un rato, mientras Lilithia se subió poco a poco al regazo del rey del eclipse, mientras apoya las manos en los hombros contrarios fijando su mirada en los ojos rojos del su amado.

    No dijo nada, pues todo lo que ellos sentían, no hacía falta palabras, también miradas llenas de sentimientos de amor, respeto, lealtad y confianza.

    Sus corazones laten de forma sincronizada, por el amor que ambos se tienen. *
    *En el silencio de aquella habitación, iluminada solo por lámparas de velas, aprovechando que [glow_maroon_hippo_481] estaba sentado en ese sofá individual, Lilithia se acercó lentamente a él. Sonríe mientras lo mira entretenido, se acercó más, haciendo que deje el libro un rato, mientras Lilithia se subió poco a poco al regazo del rey del eclipse, mientras apoya las manos en los hombros contrarios fijando su mirada en los ojos rojos del su amado. No dijo nada, pues todo lo que ellos sentían, no hacía falta palabras, también miradas llenas de sentimientos de amor, respeto, lealtad y confianza. Sus corazones laten de forma sincronizada, por el amor que ambos se tienen. *
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  • Leila Ferrari, la indomable líder de la mafia siciliana en Neo-Madrid, se enfrenta a un torbellino de desafíos que ponen a prueba su fuerza y determinación. Desde emboscadas sangrientas por parte de la mafia rusa hasta traiciones internas que amenazan su imperio, Leila debe navegar un mundo brutal donde cada decisión es cuestión de vida o muerte.
    A pesar de su fría exterioridad y su educación en la crueldad, los reproches de su padre, Matteo Ferrari, y la ausencia de Gianluca, el hombre del que se ha enamorado y que está en prisión, la persiguen.
    Mientras Leila lucha por mantener el control de sus negocios y la lealtad de su gente, la presión de su linaje y las dolorosas memorias de su infancia la empujan al límite. Con su cumpleaños número veinte marcado por la búsqueda de contactos y la consolidación de su poder, Leila se debate entre el deseo de dominar y la vulnerabilidad que intenta ocultar. Massimo Marttini, un aliado enigmático, observa de cerca sus luchas internas, decidido a romper las barreras emocionales de la "principessa del terror".
    En este trepidante relato de lealtad, amor y poder, Leila Ferrari descubrirá si puede forjar su propio destino en un mundo que siempre ha intentado quebrarla, o si sucumbirá a las sombras que la acechan.

    Capítulo 1:
    Leila se miró al espejo, ultimando los detalles de su atuendo antes de partir hacia el CADS. A pesar de su juventud, su sola presencia imponía una autoridad y una experiencia que parecían trascender sus años. Su tez de un tono oliva dorado, testamento de su herencia siciliana, resplandecía bajo la luz. Su rostro de simetría perfecta, con pómulos altos y definidos, le otorgaba un aire de elegancia innata, pero eran sus ojos verde esmeralda los que delataban su verdadera naturaleza. Ocultos parcialmente tras unas gafas polarizadas estilo Cat-Eye de Lens Luxe, escrutaban el reflejo con una intensidad calculadora. Sus labios carnosos formaban una ligera sonrisa, una fina línea que separaba la sensualidad del peligro inminente.
    Vestida con un diseño corto de encaje y chifón de la firma Lilith Supreme que abrazaba sus curvas, irradiaba poder. Cada detalle había sido meticulosamente seleccionado: desde las uñas cuadradas en tono azul cobalto, pasando por los pendientes Orion y la pulsera led que brillaban con un pulso eléctrico, hasta el anillo de oro amarillo y zafiros que coronaba su mano.
    Exhaló un suspiro profundo, cargado de hastío.
    —Con el mal ánimo que me ha dejado la visita a Gian —murmuró para sí misma, arrastrando las vocales con el inconfundible deje de su tierra natal.
    Salió del cuarto y recorrió el pasillo de la segunda planta. La majestuosa casa colonial de la mafia italiana irradiaba un lujo asfixiante. Los suelos de majólicas en tonos terracota, los candelabros de cristal veneciano y los pesados cortinajes de terciopelo burdeos quedaron atrás mientras descendía por la escalera hacia el sótano. El ambiente en el garaje era radicalmente distinto; frío, con un eco resonante y bañado en luces tenues que sugerían un refugio diseñado para huidas en la oscuridad.
    Se acercó a su Ferrozzi Siracusa, una máquina imponente de color vino tinto metalizado. Abrió la puerta, se acomodó en los asientos de cuero y se ajustó el cinturón. Con un ronroneo profundo, el motor cobró vida, y el vehículo abandonó el encierro para devorar las calles de Neo-Madrid.
    Era una mañana fresca. El sol apenas despuntaba sobre el horizonte de la urbe, pero las sombras de la ciudad ya albergaban sus propios monstruos. En la esquina de la calle Embajadores, Raiza Romanova, líder de una de las facciones más temidas de la mafia rusa, aguardaba en completo silencio. Sus sicarios la rodeaban como espectros, tensos, con la mirada clavada en la intersección, esperando la señal de su jefa.
    A lo lejos, el Ferrozzi de Leila se deslizaba por el asfalto con la arrogancia de quien se sabe dueña del territorio. Conducía sola, una temeraria demostración de su poder que, aquella mañana, le costaría un precio muy alto.
    Cuando el deportivo se acercó a la intersección de la Plaza de Cascorro, frente a la imponente estatua de Eloy Gonzalo, Raiza alzó una mano. En fracción de segundos, la trampa se cerró. Uno de los vehículos de los rusos salió disparado de una bocacalle, frenando en seco frente a Leila y bloqueando por completo su avance. Ella hundió el pedal del freno; las manos se le agarrotaron en el volante mientras el instinto de supervivencia afilaba sus sentidos. Antes de que pudiera meter la reversa, un segundo coche le cortó la huida por detrás.
    —No seré yo quien muera, maldita... —siseó entre dientes, con la sangre latiéndole en las sienes.
    Lejos de paralizarse, abrió la puerta de una patada, se parapetó tras el metal del coche y desenfundó su pistola M9. Dos automóviles más se aproximaron por los flancos. La orden de Romanova era clara, y fue ella misma quien rompió la quietud matutina abriendo fuego con su rifle de asalto AK-47.
    El estruendo de los disparos destrozó la tranquilidad del barrio. Leila devolvió el fuego con una precisión feroz, el rostro desencajado por la concentración mientras defendía su vida a capa y espada. Pero la inferioridad numérica era abrumadora. Un proyectil enemigo encontró su blanco, perforándole el brazo. El impacto le arrancó un grito sordo de dolor, pero no se rindió. Aún herida y sangrando profusamente, mantuvo la posición, disparando con una determinación salvaje.
    Satisfecha con el daño infligido y consciente de que el estruendo pronto atraería miradas indeseadas, Raiza gritó la orden de retirada. La emboscada había cumplido su propósito: quebrar la coraza de invulnerabilidad de la reina siciliana. Los motores rugieron, y los vehículos rusos se esfumaron entre las sombras de los callejones.
    Leila se quedó sola. Apoyó la espalda contra el chasis magullado de su Ferrozzi, respirando por la boca mientras el dolor punzante le subía por el hombro. Rebuscó torpemente en su bolso con la mano ilesa hasta dar con el teléfono. Marcó a emergencias, sabiendo que el tiempo corría en su contra.
    —¿Ciao? ¿Hablo a la policía? —preguntó en cuanto la línea dio tono.
    —¿Policía Nacional? Así es —respondió una voz masculina, sobria y atenta.
    —Necesito ayuda. Estoy herida, me dispararon. Estoy en la Plaza de Cascorro, esquina con Embajadores.
    —Entendido. Van una unidad y una ambulancia para allá, señorita.
    Cortó la comunicación y se dejó caer un poco más contra el coche, apretando los dientes. Minutos después, el chirrido de unos neumáticos anunció la llegada de una patrulla. El oficial apagó el motor y salió rápidamente del vehículo, acercándose a ella con paso firme. Leila alzó la vista, evaluándolo tras los cristales rotos de sus gafas.
    —Ciao... —murmuró, la voz tensa por el esfuerzo.
    —Agente Emilio Cruz, señorita. ¿Dónde fue la herida? —inquirió él, con un tono de urgencia matizado por su deje mexicano.
    Leila señaló su brazo ensangrentado con un leve cabeceo. Emilio soltó un suspiro pesado al comprobar la gravedad de la lesión. Sin perder un segundo, se despojó de su gruesa camiseta negra de cuero y la apretó con fuerza alrededor de la herida para contener la hemorragia. Leila tensó cada músculo de su escultural cuerpo, luchando por disimular la agonía y la rabia hirviente que amenazaba con desbordarla.
    —¿Vamos? —preguntó ella, irguiendo el mentón con orgullo herido pero intacto.
    Con sumo cuidado, Emilio la sostuvo por el lado sano, escoltándola hasta el asiento trasero de la patrulla. Cerró la puerta tras ella, rodeó el coche y se puso al volante, acelerando de inmediato para alejarla del eco metálico y la sangre que manchaba la plaza.
    Leila Ferrari, la indomable líder de la mafia siciliana en Neo-Madrid, se enfrenta a un torbellino de desafíos que ponen a prueba su fuerza y determinación. Desde emboscadas sangrientas por parte de la mafia rusa hasta traiciones internas que amenazan su imperio, Leila debe navegar un mundo brutal donde cada decisión es cuestión de vida o muerte. A pesar de su fría exterioridad y su educación en la crueldad, los reproches de su padre, Matteo Ferrari, y la ausencia de Gianluca, el hombre del que se ha enamorado y que está en prisión, la persiguen. Mientras Leila lucha por mantener el control de sus negocios y la lealtad de su gente, la presión de su linaje y las dolorosas memorias de su infancia la empujan al límite. Con su cumpleaños número veinte marcado por la búsqueda de contactos y la consolidación de su poder, Leila se debate entre el deseo de dominar y la vulnerabilidad que intenta ocultar. Massimo Marttini, un aliado enigmático, observa de cerca sus luchas internas, decidido a romper las barreras emocionales de la "principessa del terror". En este trepidante relato de lealtad, amor y poder, Leila Ferrari descubrirá si puede forjar su propio destino en un mundo que siempre ha intentado quebrarla, o si sucumbirá a las sombras que la acechan. Capítulo 1: Leila se miró al espejo, ultimando los detalles de su atuendo antes de partir hacia el CADS. A pesar de su juventud, su sola presencia imponía una autoridad y una experiencia que parecían trascender sus años. Su tez de un tono oliva dorado, testamento de su herencia siciliana, resplandecía bajo la luz. Su rostro de simetría perfecta, con pómulos altos y definidos, le otorgaba un aire de elegancia innata, pero eran sus ojos verde esmeralda los que delataban su verdadera naturaleza. Ocultos parcialmente tras unas gafas polarizadas estilo Cat-Eye de Lens Luxe, escrutaban el reflejo con una intensidad calculadora. Sus labios carnosos formaban una ligera sonrisa, una fina línea que separaba la sensualidad del peligro inminente. Vestida con un diseño corto de encaje y chifón de la firma Lilith Supreme que abrazaba sus curvas, irradiaba poder. Cada detalle había sido meticulosamente seleccionado: desde las uñas cuadradas en tono azul cobalto, pasando por los pendientes Orion y la pulsera led que brillaban con un pulso eléctrico, hasta el anillo de oro amarillo y zafiros que coronaba su mano. Exhaló un suspiro profundo, cargado de hastío. —Con el mal ánimo que me ha dejado la visita a Gian —murmuró para sí misma, arrastrando las vocales con el inconfundible deje de su tierra natal. Salió del cuarto y recorrió el pasillo de la segunda planta. La majestuosa casa colonial de la mafia italiana irradiaba un lujo asfixiante. Los suelos de majólicas en tonos terracota, los candelabros de cristal veneciano y los pesados cortinajes de terciopelo burdeos quedaron atrás mientras descendía por la escalera hacia el sótano. El ambiente en el garaje era radicalmente distinto; frío, con un eco resonante y bañado en luces tenues que sugerían un refugio diseñado para huidas en la oscuridad. Se acercó a su Ferrozzi Siracusa, una máquina imponente de color vino tinto metalizado. Abrió la puerta, se acomodó en los asientos de cuero y se ajustó el cinturón. Con un ronroneo profundo, el motor cobró vida, y el vehículo abandonó el encierro para devorar las calles de Neo-Madrid. Era una mañana fresca. El sol apenas despuntaba sobre el horizonte de la urbe, pero las sombras de la ciudad ya albergaban sus propios monstruos. En la esquina de la calle Embajadores, Raiza Romanova, líder de una de las facciones más temidas de la mafia rusa, aguardaba en completo silencio. Sus sicarios la rodeaban como espectros, tensos, con la mirada clavada en la intersección, esperando la señal de su jefa. A lo lejos, el Ferrozzi de Leila se deslizaba por el asfalto con la arrogancia de quien se sabe dueña del territorio. Conducía sola, una temeraria demostración de su poder que, aquella mañana, le costaría un precio muy alto. Cuando el deportivo se acercó a la intersección de la Plaza de Cascorro, frente a la imponente estatua de Eloy Gonzalo, Raiza alzó una mano. En fracción de segundos, la trampa se cerró. Uno de los vehículos de los rusos salió disparado de una bocacalle, frenando en seco frente a Leila y bloqueando por completo su avance. Ella hundió el pedal del freno; las manos se le agarrotaron en el volante mientras el instinto de supervivencia afilaba sus sentidos. Antes de que pudiera meter la reversa, un segundo coche le cortó la huida por detrás. —No seré yo quien muera, maldita... —siseó entre dientes, con la sangre latiéndole en las sienes. Lejos de paralizarse, abrió la puerta de una patada, se parapetó tras el metal del coche y desenfundó su pistola M9. Dos automóviles más se aproximaron por los flancos. La orden de Romanova era clara, y fue ella misma quien rompió la quietud matutina abriendo fuego con su rifle de asalto AK-47. El estruendo de los disparos destrozó la tranquilidad del barrio. Leila devolvió el fuego con una precisión feroz, el rostro desencajado por la concentración mientras defendía su vida a capa y espada. Pero la inferioridad numérica era abrumadora. Un proyectil enemigo encontró su blanco, perforándole el brazo. El impacto le arrancó un grito sordo de dolor, pero no se rindió. Aún herida y sangrando profusamente, mantuvo la posición, disparando con una determinación salvaje. Satisfecha con el daño infligido y consciente de que el estruendo pronto atraería miradas indeseadas, Raiza gritó la orden de retirada. La emboscada había cumplido su propósito: quebrar la coraza de invulnerabilidad de la reina siciliana. Los motores rugieron, y los vehículos rusos se esfumaron entre las sombras de los callejones. Leila se quedó sola. Apoyó la espalda contra el chasis magullado de su Ferrozzi, respirando por la boca mientras el dolor punzante le subía por el hombro. Rebuscó torpemente en su bolso con la mano ilesa hasta dar con el teléfono. Marcó a emergencias, sabiendo que el tiempo corría en su contra. —¿Ciao? ¿Hablo a la policía? —preguntó en cuanto la línea dio tono. —¿Policía Nacional? Así es —respondió una voz masculina, sobria y atenta. —Necesito ayuda. Estoy herida, me dispararon. Estoy en la Plaza de Cascorro, esquina con Embajadores. —Entendido. Van una unidad y una ambulancia para allá, señorita. Cortó la comunicación y se dejó caer un poco más contra el coche, apretando los dientes. Minutos después, el chirrido de unos neumáticos anunció la llegada de una patrulla. El oficial apagó el motor y salió rápidamente del vehículo, acercándose a ella con paso firme. Leila alzó la vista, evaluándolo tras los cristales rotos de sus gafas. —Ciao... —murmuró, la voz tensa por el esfuerzo. —Agente Emilio Cruz, señorita. ¿Dónde fue la herida? —inquirió él, con un tono de urgencia matizado por su deje mexicano. Leila señaló su brazo ensangrentado con un leve cabeceo. Emilio soltó un suspiro pesado al comprobar la gravedad de la lesión. Sin perder un segundo, se despojó de su gruesa camiseta negra de cuero y la apretó con fuerza alrededor de la herida para contener la hemorragia. Leila tensó cada músculo de su escultural cuerpo, luchando por disimular la agonía y la rabia hirviente que amenazaba con desbordarla. —¿Vamos? —preguntó ella, irguiendo el mentón con orgullo herido pero intacto. Con sumo cuidado, Emilio la sostuvo por el lado sano, escoltándola hasta el asiento trasero de la patrulla. Cerró la puerta tras ella, rodeó el coche y se puso al volante, acelerando de inmediato para alejarla del eco metálico y la sangre que manchaba la plaza.
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  • Lilithia Feu 🪷🌸

    -La inmensa sala del trono permanecia en un profundo silencio, solo el sonido del crepitar de las velas que iluminaban esa oscura sala, como tambien el latir del corazon de ambos individuos, no necesitaban palabras, la cercania era suficiente para transmitir lo que ambos sentian en ese momento, el calor de sus cuerpos, la cercania y confianza entre ambos, el amor que ambos sentian entre si. Lilithia descansaba sobre el regazo de Vaelith, con la cabeza apoyada sobre su pecho mientras el la observaba en silencio con una serenidad totalmente absoluta. Sus brazos se encontraban recostados en el apoya brazos de su trono-

    -Sin embargo, una tercera extremidad estaba colocada sobre la cintura de Lilithia Feu 🪷🌸, sosteniendole con delicadeza, con un cariño profundo. No era un brazo de carne y hueso, sino una manifestacion de su propia alma. Aquella extension solo aparecia cuando Vaelith dejaba caer la mascara de Monarca implacable, era la oscuridad misma tomando la forma para proteger lo que mas amaba, esa misma extremidad daba un sentimiento de profundo amor y lealtad, solo aparecia con la persona indicada, como un lazo de alma, como una proteccion, como una marca que indicaba, que ella le pertenecia a el, y solo a El-
    [Lili_Feu80] -La inmensa sala del trono permanecia en un profundo silencio, solo el sonido del crepitar de las velas que iluminaban esa oscura sala, como tambien el latir del corazon de ambos individuos, no necesitaban palabras, la cercania era suficiente para transmitir lo que ambos sentian en ese momento, el calor de sus cuerpos, la cercania y confianza entre ambos, el amor que ambos sentian entre si. Lilithia descansaba sobre el regazo de Vaelith, con la cabeza apoyada sobre su pecho mientras el la observaba en silencio con una serenidad totalmente absoluta. Sus brazos se encontraban recostados en el apoya brazos de su trono- -Sin embargo, una tercera extremidad estaba colocada sobre la cintura de [Lili_Feu80], sosteniendole con delicadeza, con un cariño profundo. No era un brazo de carne y hueso, sino una manifestacion de su propia alma. Aquella extension solo aparecia cuando Vaelith dejaba caer la mascara de Monarca implacable, era la oscuridad misma tomando la forma para proteger lo que mas amaba, esa misma extremidad daba un sentimiento de profundo amor y lealtad, solo aparecia con la persona indicada, como un lazo de alma, como una proteccion, como una marca que indicaba, que ella le pertenecia a el, y solo a El-
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  • — Flavio... dicen que el poder se construye con miedo, pero yo aprendí que también puede construirse con lealtad. Y si hoy sigo de pie, es porque siempre supe que, sin importar cuántos enemigos nos rodearan, tenía a mi lado a la única persona que jamás me traicionaría.

    — Somos gemelos, pero más que eso, somos dos mitades de una misma historia. Tú elegiste tu propio camino y yo el mío, sin embargo, nunca dejamos de caminar bajo el mismo cielo. Podrán cuestionar mis decisiones, desafiar mi autoridad o incluso temer mi nombre, pero nadie podrá negar que eres una de las personas que más amo en este mundo.

    — Cuando éramos niños, creía que nada podría separarnos. Hoy sé que la vida nos llevó por rutas distintas, pero también me enseñó algo más importante: la distancia nunca ha sido rival para la sangre, ni para el cariño que siento por ti.

    — Así que recuerda esto, fratello mio: mientras yo respire, siempre tendrás un hogar al que volver, una hermana dispuesta a defenderte y una familia que jamás te dará la espalda. Porque antes de ser la Farfalla della Morte, antes de ser una Di Vincenzo... soy tu hermana.

    Flavio Di Vincenzo
    — Flavio... dicen que el poder se construye con miedo, pero yo aprendí que también puede construirse con lealtad. Y si hoy sigo de pie, es porque siempre supe que, sin importar cuántos enemigos nos rodearan, tenía a mi lado a la única persona que jamás me traicionaría. — Somos gemelos, pero más que eso, somos dos mitades de una misma historia. Tú elegiste tu propio camino y yo el mío, sin embargo, nunca dejamos de caminar bajo el mismo cielo. Podrán cuestionar mis decisiones, desafiar mi autoridad o incluso temer mi nombre, pero nadie podrá negar que eres una de las personas que más amo en este mundo. — Cuando éramos niños, creía que nada podría separarnos. Hoy sé que la vida nos llevó por rutas distintas, pero también me enseñó algo más importante: la distancia nunca ha sido rival para la sangre, ni para el cariño que siento por ti. — Así que recuerda esto, fratello mio: mientras yo respire, siempre tendrás un hogar al que volver, una hermana dispuesta a defenderte y una familia que jamás te dará la espalda. Porque antes de ser la Farfalla della Morte, antes de ser una Di Vincenzo... soy tu hermana.🦋💜 [Golden.Revolver]
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  • La luz del amanecer atravesaba los altos ventanales, envolviendo su figura en un resplandor dorado que contrastaba con la reputación que la precedía. Para muchos era una leyenda, para otros una amenaza. Para quienes la conocían de verdad, Elisabetta era ambas cosas.

    Con sus largos cabellos dorados cayendo como una cascada de seda sobre sus hombros y sus inconfundibles ojos color amatista observando el mundo con calma calculada, la joven líder de La Cosa Nostra encarnaba una elegancia imposible de ignorar. Cada paso suyo reflejaba el peso de un imperio construido sobre lealtades, sacrificios y promesas que jamás rompería.

    Había heredado el nombre de su padre y la fortaleza de su madre. Sin embargo, el trono que ocupaba no era un regalo, sino una carga que aceptó para proteger aquello que amaba. Porque detrás de la fama de la Mariposa de la Muerte existía una mujer capaz de mostrar una ternura inquebrantable hacia su familia, especialmente hacia su hermano gemelo, Flavio, la única persona por quien renunciaría a cualquier poder.

    Muchos confundían su belleza con fragilidad. Era un error que pocos cometían dos veces.

    Elisabetta no necesitaba alzar la voz para imponer respeto. Bastaba una mirada de aquellos ojos violetas para recordar a todos una verdad sencilla: las mariposas pueden parecer delicadas, pero algunas nacen con alas afiladas como cuchillas.

    Y mientras el mundo observaba a una mujer envuelta en lujo y sofisticación, ella observaba al mundo como una reina silenciosa, consciente de que el verdadero poder no se exhibe... se ejerce.
    La luz del amanecer atravesaba los altos ventanales, envolviendo su figura en un resplandor dorado que contrastaba con la reputación que la precedía. Para muchos era una leyenda, para otros una amenaza. Para quienes la conocían de verdad, Elisabetta era ambas cosas. Con sus largos cabellos dorados cayendo como una cascada de seda sobre sus hombros y sus inconfundibles ojos color amatista observando el mundo con calma calculada, la joven líder de La Cosa Nostra encarnaba una elegancia imposible de ignorar. Cada paso suyo reflejaba el peso de un imperio construido sobre lealtades, sacrificios y promesas que jamás rompería. Había heredado el nombre de su padre y la fortaleza de su madre. Sin embargo, el trono que ocupaba no era un regalo, sino una carga que aceptó para proteger aquello que amaba. Porque detrás de la fama de la Mariposa de la Muerte existía una mujer capaz de mostrar una ternura inquebrantable hacia su familia, especialmente hacia su hermano gemelo, Flavio, la única persona por quien renunciaría a cualquier poder. Muchos confundían su belleza con fragilidad. Era un error que pocos cometían dos veces. Elisabetta no necesitaba alzar la voz para imponer respeto. Bastaba una mirada de aquellos ojos violetas para recordar a todos una verdad sencilla: las mariposas pueden parecer delicadas, pero algunas nacen con alas afiladas como cuchillas. Y mientras el mundo observaba a una mujer envuelta en lujo y sofisticación, ella observaba al mundo como una reina silenciosa, consciente de que el verdadero poder no se exhibe... se ejerce.
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  • # Expediente de Miembro del Culto

    ### Nombre

    Humphrey Moriarty

    ### Estado

    Fallecido

    ### Edad

    40 años

    ### Altura

    180 cm

    ### Complexión

    Robusta y corpulenta.

    ---

    ## Antecedentes

    Humphrey Moriarty ingresó en el culto a la edad de veinticinco años. Antes de su reclutamiento ejercía como instructor de combate, profesión en la que acumuló una reputación controvertida. Diversos rumores sostienen que se aprovechaba de su posición de autoridad para obtener favores de alumnas e incluso de algunos alumnos masculinos, prometiendo oportunidades dentro de competiciones profesionales a cambio de su obediencia.

    Por azares del destino conoció a un miembro del culto que lo introdujo en la doctrina de la organización. Considerado un sujeto idóneo para pruebas experimentales, fue expuesto al Drive mediante inyección directa. Contra todo pronóstico sobrevivió al procedimiento y despertó habilidades anómalas vinculadas al fenómeno.

    Durante los años siguientes perfeccionó sus capacidades y, en un lapso aproximado de cinco años, logró convertirse en un miembro funcional dentro de los estratos inferiores de la jerarquía. Aunque jamás destacó por su liderazgo ni por su intelecto, su utilidad operativa resultó innegable.

    ---

    ## Evaluación Interna

    A pesar de su lealtad y eficiencia, sus excesos y perversiones eran considerados desagradables incluso por los propios fundadores del culto. Numerosos informes internos lo describen como un individuo impulsivo, depravado y proclive a cruzar límites que otros miembros consideraban inaceptables.

    ---

    ## Fallecimiento

    Fecha de defunción: 13 de junio.

    Causa: Eliminado por los ladrones del pendrive durante una operación de recuperación.

    Si bien Moriarty perdió la vida en el cumplimiento de su misión, los resultados obtenidos fueron considerados satisfactorios. Gracias a la información proporcionada por Boris Madai y a las acciones coordinadas de otros agentes, el pendrive fue recuperado exitosamente.

    La investigación posterior permitió identificar a casi todos los enemigos involucrados en el incidente.

    Las pesquisas prosiguen.

    ---

    ## Resultado Operacional

    Objetivo principal: Recuperación del pendrive.

    Resultado: Cumplido.

    Estado de la investigación: En curso.

    Nivel de amenaza actual: Mínima.

    ---

    "Humphrey Moriarty fue muchas cosas: útil, brutal y profundamente desagradable. Su muerte no representa una pérdida significativa para la organización, pero su último servicio resultó provechoso para nuestros intereses."
    # Expediente de Miembro del Culto ### Nombre Humphrey Moriarty ### Estado Fallecido ### Edad 40 años ### Altura 180 cm ### Complexión Robusta y corpulenta. --- ## Antecedentes Humphrey Moriarty ingresó en el culto a la edad de veinticinco años. Antes de su reclutamiento ejercía como instructor de combate, profesión en la que acumuló una reputación controvertida. Diversos rumores sostienen que se aprovechaba de su posición de autoridad para obtener favores de alumnas e incluso de algunos alumnos masculinos, prometiendo oportunidades dentro de competiciones profesionales a cambio de su obediencia. Por azares del destino conoció a un miembro del culto que lo introdujo en la doctrina de la organización. Considerado un sujeto idóneo para pruebas experimentales, fue expuesto al Drive mediante inyección directa. Contra todo pronóstico sobrevivió al procedimiento y despertó habilidades anómalas vinculadas al fenómeno. Durante los años siguientes perfeccionó sus capacidades y, en un lapso aproximado de cinco años, logró convertirse en un miembro funcional dentro de los estratos inferiores de la jerarquía. Aunque jamás destacó por su liderazgo ni por su intelecto, su utilidad operativa resultó innegable. --- ## Evaluación Interna A pesar de su lealtad y eficiencia, sus excesos y perversiones eran considerados desagradables incluso por los propios fundadores del culto. Numerosos informes internos lo describen como un individuo impulsivo, depravado y proclive a cruzar límites que otros miembros consideraban inaceptables. --- ## Fallecimiento Fecha de defunción: 13 de junio. Causa: Eliminado por los ladrones del pendrive durante una operación de recuperación. Si bien Moriarty perdió la vida en el cumplimiento de su misión, los resultados obtenidos fueron considerados satisfactorios. Gracias a la información proporcionada por Boris Madai y a las acciones coordinadas de otros agentes, el pendrive fue recuperado exitosamente. La investigación posterior permitió identificar a casi todos los enemigos involucrados en el incidente. Las pesquisas prosiguen. --- ## Resultado Operacional Objetivo principal: Recuperación del pendrive. Resultado: Cumplido. Estado de la investigación: En curso. Nivel de amenaza actual: Mínima. --- "Humphrey Moriarty fue muchas cosas: útil, brutal y profundamente desagradable. Su muerte no representa una pérdida significativa para la organización, pero su último servicio resultó provechoso para nuestros intereses."
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  • # Expediente de Miembro Honorario

    ## Nombre

    Boris Madai

    ## Estado Actual

    Prisionero en la Cárcel del Fin del Mundo

    ## Edad

    33 años

    ## Altura

    175 cm

    ## Complexión

    Delgada.

    ## Habilidad Anómala

    ### Ruleta del Destino

    Un poder extraordinariamente impredecible capaz de alterar las probabilidades y someter a terceros a desafíos gobernados por el azar. Los detalles exactos de su funcionamiento continúan siendo materia de estudio, aunque existen numerosos registros que confirman su efectividad en operaciones de interrogatorio y obtención de información.

    ---

    # Antecedentes

    Boris Madai es considerado una figura histórica dentro del Culto de Saturno. Su nombre es conocido entre múltiples facciones y goza del respeto de numerosos altos cargos de la organización.

    Sus inicios fueron humildes. Durante años trabajó como chófer y pasaba el tiempo jugando a las cartas con guardias y mercenarios destinados a distintas instalaciones del culto. En aquella época nadie imaginaba que terminaría convirtiéndose en una de las figuras más reconocidas de la organización.

    Su ascenso comenzó durante una operación particularmente delicada.

    Un importante empresario, perteneciente a una élite política de gran influencia, poseía información financiera que el culto necesitaba obtener. La tortura estaba descartada debido a las repercusiones políticas que podría generar.

    La situación parecía estancada.

    Fue entonces cuando Boris manifestó por primera vez su habilidad.

    Ante numerosos testigos activó la Ruleta del Destino y sometió al objetivo a una experiencia que los informes describen como "psicológicamente devastadora". El empresario sobrevivió, pero desarrolló un severo cuadro de estrés postraumático.

    La información fue obtenida en su totalidad.

    Aquel día Boris fue aceptado formalmente en el culto.

    ---

    # Intentos de Ascenso

    A pesar de sus éxitos operativos, muchos miembros nunca llegaron a tomarlo completamente en serio. Algunos consideraban que sus victorias dependían demasiado de la suerte y no de su propia capacidad.

    Cansado de las burlas y la condescendencia, Boris desafió al Recaudador de Impuestos, uno de los miembros más temidos de la organización.

    El resultado fue humillante. Tres rondas consecutivas. Tres derrotas.

    El Recaudador abandonó el enfrentamiento prácticamente ileso y sin mostrar el menor signo de preocupación.

    Meses después, durante una cena privada con el Fundador del Culto, Boris volvió a intentarlo.

    El resultado fue similar. Derrotado nuevamente. Esta vez decidió rendirse tras la segunda ronda, temiendo repetir la experiencia anterior.

    A partir de aquel momento abandonó cualquier ambición de integrarse en los Guardianes del Séptimo Sello y se concentró en labores menores, acumulando desde entonces una impresionante racha de éxitos operativos.

    ---

    # Incidente del Pendrive

    El robo del pendrive marcó el punto de inflexión de su carrera.

    Debido a su proximidad geográfica fue asignado inmediatamente a la operación de recuperación.

    La misión inicial fue un éxito.

    Boris consiguió localizar el objeto robado e identificar a los responsables.

    Sin embargo, los acontecimientos posteriores desafían toda explicación racional.

    Los agentes bajo su mando fueron encontrados muertos.

    Los análisis forenses determinaron una causa de muerte inusual: asfixia provocada por la presencia masiva de cenizas en los pulmones.

    Ninguna teoría oficial ha logrado explicar satisfactoriamente lo ocurrido.

    Las hipótesis actualmente consideradas son las siguientes:

    ●Boris Madai fue derrotado durante una partida relacionada con su propia habilidad.

    ●Existió un tercer participante desconocido involucrado en el enfrentamiento.

    ●Una entidad o fenómeno aún no identificado intervino en el incidente.

    La investigación permanece abierta.

    ---

    # Evaluación Actual

    Aunque su fracaso culminó con su captura y posterior encarcelamiento en la Cárcel del Fin del Mundo, el Consejo reconoce que Boris cumplió adecuadamente con los objetivos asignados hasta el momento de su derrota.

    Su contribución permitió identificar a casi todos los enemigos del culto y recuperar información crítica para futuras operaciones.

    ---

    # Valoración Oficial

    Nivel de Amenaza: Moderado.

    Lealtad: Incuestionable.

    Competencia Operativa: Elevada.

    Potencial de Ascenso: Cancelado.

    Estado Honorífico: Aprobado.

    ---

    "Pocos agentes han servido con tanta constancia durante tantos años. Boris Madai jamás alcanzó las cimas que ambicionaba, pero donde otros habrían abandonado, él continuó trabajando. Un profesional de los que ya no quedan."
    # Expediente de Miembro Honorario ## Nombre Boris Madai ## Estado Actual Prisionero en la Cárcel del Fin del Mundo ## Edad 33 años ## Altura 175 cm ## Complexión Delgada. ## Habilidad Anómala ### Ruleta del Destino Un poder extraordinariamente impredecible capaz de alterar las probabilidades y someter a terceros a desafíos gobernados por el azar. Los detalles exactos de su funcionamiento continúan siendo materia de estudio, aunque existen numerosos registros que confirman su efectividad en operaciones de interrogatorio y obtención de información. --- # Antecedentes Boris Madai es considerado una figura histórica dentro del Culto de Saturno. Su nombre es conocido entre múltiples facciones y goza del respeto de numerosos altos cargos de la organización. Sus inicios fueron humildes. Durante años trabajó como chófer y pasaba el tiempo jugando a las cartas con guardias y mercenarios destinados a distintas instalaciones del culto. En aquella época nadie imaginaba que terminaría convirtiéndose en una de las figuras más reconocidas de la organización. Su ascenso comenzó durante una operación particularmente delicada. Un importante empresario, perteneciente a una élite política de gran influencia, poseía información financiera que el culto necesitaba obtener. La tortura estaba descartada debido a las repercusiones políticas que podría generar. La situación parecía estancada. Fue entonces cuando Boris manifestó por primera vez su habilidad. Ante numerosos testigos activó la Ruleta del Destino y sometió al objetivo a una experiencia que los informes describen como "psicológicamente devastadora". El empresario sobrevivió, pero desarrolló un severo cuadro de estrés postraumático. La información fue obtenida en su totalidad. Aquel día Boris fue aceptado formalmente en el culto. --- # Intentos de Ascenso A pesar de sus éxitos operativos, muchos miembros nunca llegaron a tomarlo completamente en serio. Algunos consideraban que sus victorias dependían demasiado de la suerte y no de su propia capacidad. Cansado de las burlas y la condescendencia, Boris desafió al Recaudador de Impuestos, uno de los miembros más temidos de la organización. El resultado fue humillante. Tres rondas consecutivas. Tres derrotas. El Recaudador abandonó el enfrentamiento prácticamente ileso y sin mostrar el menor signo de preocupación. Meses después, durante una cena privada con el Fundador del Culto, Boris volvió a intentarlo. El resultado fue similar. Derrotado nuevamente. Esta vez decidió rendirse tras la segunda ronda, temiendo repetir la experiencia anterior. A partir de aquel momento abandonó cualquier ambición de integrarse en los Guardianes del Séptimo Sello y se concentró en labores menores, acumulando desde entonces una impresionante racha de éxitos operativos. --- # Incidente del Pendrive El robo del pendrive marcó el punto de inflexión de su carrera. Debido a su proximidad geográfica fue asignado inmediatamente a la operación de recuperación. La misión inicial fue un éxito. Boris consiguió localizar el objeto robado e identificar a los responsables. Sin embargo, los acontecimientos posteriores desafían toda explicación racional. Los agentes bajo su mando fueron encontrados muertos. Los análisis forenses determinaron una causa de muerte inusual: asfixia provocada por la presencia masiva de cenizas en los pulmones. Ninguna teoría oficial ha logrado explicar satisfactoriamente lo ocurrido. Las hipótesis actualmente consideradas son las siguientes: ●Boris Madai fue derrotado durante una partida relacionada con su propia habilidad. ●Existió un tercer participante desconocido involucrado en el enfrentamiento. ●Una entidad o fenómeno aún no identificado intervino en el incidente. La investigación permanece abierta. --- # Evaluación Actual Aunque su fracaso culminó con su captura y posterior encarcelamiento en la Cárcel del Fin del Mundo, el Consejo reconoce que Boris cumplió adecuadamente con los objetivos asignados hasta el momento de su derrota. Su contribución permitió identificar a casi todos los enemigos del culto y recuperar información crítica para futuras operaciones. --- # Valoración Oficial Nivel de Amenaza: Moderado. Lealtad: Incuestionable. Competencia Operativa: Elevada. Potencial de Ascenso: Cancelado. Estado Honorífico: Aprobado. --- "Pocos agentes han servido con tanta constancia durante tantos años. Boris Madai jamás alcanzó las cimas que ambicionaba, pero donde otros habrían abandonado, él continuó trabajando. Un profesional de los que ya no quedan."
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  • — Oh, Patricia, pobre Patricia. Un mujer de su estatus, de su categoría, pasando la tarde siendo interrogada por la policía londinense. Y aquí estamos: La residencia Greene sintiéndose más vacía que nunca sin esa escandalosa risa nasal.

    Sería el momento perfecto para cuchichear con el resto de las mucamas y extraer algún jugoso secreto que logre aderezar esta historia, ¿no? A esa conclusión llegué también, sin embargo, labios sellados es con lo único que me he encontrado.

    ¿Es lealtad lo que alimenta a este silencio? ¿Es miedo? ¿Complicidad? ¿O algo completamente distinto que aún logra eludirme?
    — Oh, Patricia, pobre Patricia. Un mujer de su estatus, de su categoría, pasando la tarde siendo interrogada por la policía londinense. Y aquí estamos: La residencia Greene sintiéndose más vacía que nunca sin esa escandalosa risa nasal. Sería el momento perfecto para cuchichear con el resto de las mucamas y extraer algún jugoso secreto que logre aderezar esta historia, ¿no? A esa conclusión llegué también, sin embargo, labios sellados es con lo único que me he encontrado. ¿Es lealtad lo que alimenta a este silencio? ¿Es miedo? ¿Complicidad? ¿O algo completamente distinto que aún logra eludirme?
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    (( Lemon esto, lemon aquello.
    ¿Y romance? ¿y lealtad? ¿y fidelidad?
    Qué triste, decepcionante pero sobre todo....desmotivador. ))
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  • [Tras 5 días desde la prueba de resistencia al hambre y sed. El Dr Stephen Steel graba un nuevo reporte en formato de audio. Es acompañado por un ejercito de guardias armados].

    Dr Stephen Steel: -Los resultados son los esperados. El sujeto de prueba ha resistido increíblemente 5 días completos de hambruna y sed sin apenas deterioro en sus órganos ni sus funciones vitales. Esta irritable y visiblemente furiosa. Completamente esperable. Por fortuna la celda esta reforzada con vidrio mezclado con la alineación "Deterium" que es 20 veces más resistente que el acero. *Me sobresalto al ver como con su golpes el vidrio se fisura. Los guardias armados se preparan para disparar* ESPEREN. No disparen. *Detiene la grabación* Contactaré al director Edgar. Ya fue suficiente. Es evidente que Unknown esta hambrienta. *Se retira a un escritorio cercano y realiza una llamada*

    Director Edgar Markov: -Lo escuche todo Dr Stephen. ¿Quieres que la alimentemos?. Deberíamos esperar al menos 5 días más. No olvide el objetivo de este experimento. Esa cosa ni siquiera es humana. ¿Porque insiste tanto en salirse del protocolo?. *Exclama con voz fría*

    Dr Stephen Steel: *Una gota de sudor recorre su frente*
    -Escuche director. No me estoy saliendo del protocolo. Conozco perfectamente el objetivo de este experimento. Simplemente estoy señalando lo obvio. DEBEMOS ALIMENTARLE. Si sigue enfureciendose. Rompe su celda y nos liquida a todos. Será usted quien se tendrá que hacer responsable del desastre ya que yo sólo sería un cuerpo degollado. *Exclama el doctor intentando desafiar las ordenes del director general de la división Q*

    Director Edgar Markov: -No me agrada su tono Stephen. Sus dudas son visibles, su lealtad cuestionable. Pero es cierto, sería una completa molestia tener que lidiar con tantos cadáveres. Probablemente perderíamos un par de unidades de combate adiestradas en el proceso de contenerla. Alimentela. Pero guarde mis palabras Stephen. Le estaré vigilando de cerca. Y no dudaré en plantar una bala entre sus cejas. El proyecto debe continuar. Sin importar el costo.*Cuelga*

    *El Dr Stephen suspira. Sus manos aún tiemblan por desafiar verbalmente al director. Va por comida. Alimenta a Unknown y esta se calma. De momento. Ordena a los técnicos que reparen la celda cuánto antes. Se sienta en la silla de su escritorio y se reclina en el respaldo. Divagando en sus pensamientos*
    [Tras 5 días desde la prueba de resistencia al hambre y sed. El Dr Stephen Steel graba un nuevo reporte en formato de audio. Es acompañado por un ejercito de guardias armados]. Dr Stephen Steel: -Los resultados son los esperados. El sujeto de prueba ha resistido increíblemente 5 días completos de hambruna y sed sin apenas deterioro en sus órganos ni sus funciones vitales. Esta irritable y visiblemente furiosa. Completamente esperable. Por fortuna la celda esta reforzada con vidrio mezclado con la alineación "Deterium" que es 20 veces más resistente que el acero. *Me sobresalto al ver como con su golpes el vidrio se fisura. Los guardias armados se preparan para disparar* ESPEREN. No disparen. *Detiene la grabación* Contactaré al director Edgar. Ya fue suficiente. Es evidente que Unknown esta hambrienta. *Se retira a un escritorio cercano y realiza una llamada* Director Edgar Markov: -Lo escuche todo Dr Stephen. ¿Quieres que la alimentemos?. Deberíamos esperar al menos 5 días más. No olvide el objetivo de este experimento. Esa cosa ni siquiera es humana. ¿Porque insiste tanto en salirse del protocolo?. *Exclama con voz fría* Dr Stephen Steel: *Una gota de sudor recorre su frente* -Escuche director. No me estoy saliendo del protocolo. Conozco perfectamente el objetivo de este experimento. Simplemente estoy señalando lo obvio. DEBEMOS ALIMENTARLE. Si sigue enfureciendose. Rompe su celda y nos liquida a todos. Será usted quien se tendrá que hacer responsable del desastre ya que yo sólo sería un cuerpo degollado. *Exclama el doctor intentando desafiar las ordenes del director general de la división Q* Director Edgar Markov: -No me agrada su tono Stephen. Sus dudas son visibles, su lealtad cuestionable. Pero es cierto, sería una completa molestia tener que lidiar con tantos cadáveres. Probablemente perderíamos un par de unidades de combate adiestradas en el proceso de contenerla. Alimentela. Pero guarde mis palabras Stephen. Le estaré vigilando de cerca. Y no dudaré en plantar una bala entre sus cejas. El proyecto debe continuar. Sin importar el costo.*Cuelga* *El Dr Stephen suspira. Sus manos aún tiemblan por desafiar verbalmente al director. Va por comida. Alimenta a Unknown y esta se calma. De momento. Ordena a los técnicos que reparen la celda cuánto antes. Se sienta en la silla de su escritorio y se reclina en el respaldo. Divagando en sus pensamientos*
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