— Oh, Patricia, pobre Patricia. Un mujer de su estatus, de su categoría, pasando la tarde siendo interrogada por la policía londinense. Y aquí estamos: La residencia Greene sintiéndose más vacía que nunca sin esa escandalosa risa nasal.
Sería el momento perfecto para cuchichear con el resto de las mucamas y extraer algún jugoso secreto que logre aderezar esta historia, ¿no? A esa conclusión llegué también, sin embargo, labios sellados es con lo único que me he encontrado.
¿Es lealtad lo que alimenta a este silencio? ¿Es miedo? ¿Complicidad? ¿O algo completamente distinto que aún logra eludirme?
Sería el momento perfecto para cuchichear con el resto de las mucamas y extraer algún jugoso secreto que logre aderezar esta historia, ¿no? A esa conclusión llegué también, sin embargo, labios sellados es con lo único que me he encontrado.
¿Es lealtad lo que alimenta a este silencio? ¿Es miedo? ¿Complicidad? ¿O algo completamente distinto que aún logra eludirme?
— Oh, Patricia, pobre Patricia. Un mujer de su estatus, de su categoría, pasando la tarde siendo interrogada por la policía londinense. Y aquí estamos: La residencia Greene sintiéndose más vacía que nunca sin esa escandalosa risa nasal.
Sería el momento perfecto para cuchichear con el resto de las mucamas y extraer algún jugoso secreto que logre aderezar esta historia, ¿no? A esa conclusión llegué también, sin embargo, labios sellados es con lo único que me he encontrado.
¿Es lealtad lo que alimenta a este silencio? ¿Es miedo? ¿Complicidad? ¿O algo completamente distinto que aún logra eludirme?