• Habia pasado todo el día entre planes y consejos con Tormund, Sir Davos y los capitanes de las casas que habían decidido unirse a su causa. Todos intentando dar su punto de vista de cual seria un mejor plan de ataque al enfrentarse contra Ramsay Bolton. El mapa sobre la mesa de la tienda estaba lleno de estatuillas de lobos, osos, hombres desollados... Un autentico ajedrez que ahora se habia convertido en un dolor de cabeza. Y, durante las dos horas siguientes, mientras Jon cavilaba y, de tanto en tanto cambiaba alguna efigie de lugar, habia estado tallando algo en un trozo plano de madera.

    Sir Davos le habia enseñado a hacerlo unas semanas atrás. Según él, calmaba el estrés de la guerra venidera. Para Jon aquello era un foco más de ansiedad. Aun así ponía en este todo su empeño. Sabia qué día era ese. El día del Nombre de Sansa. Y queria hacer algo que mereciera la pena. Puede que aun no pudiera poner Invernalia a sus pies, ese hubiera sido un gran presente, pero aquel regalo que ahora repasaba con la yema de su dedo para eliminar el serrín y las esquirlas de madera era algo real y sincero.

    Sansa entró en la carpa y Jon dejó el cuchillo sobre la mesa alzando la mirada hacia ella.

    -Dime que Tormund no te envía para hacerme pensar en otra de sus locas ideas de ataque...- dijo con cierto aire divertido y cansado mientras se acercaba a 🜲 ㅤ𝑆𝑎𝑛𝑠𝑎 𝑆𝑡𝑎𝑟𝑘.

    Tomó la mano de la pelirroja y posó sobre esta el trozo de madera tallado con el emblema de la casa Stark.

    -He pensado que puede que este al fin sea un día del Nombre feliz... -le dijo- Lo celebraremos en casa. Pronto.
    Habia pasado todo el día entre planes y consejos con Tormund, Sir Davos y los capitanes de las casas que habían decidido unirse a su causa. Todos intentando dar su punto de vista de cual seria un mejor plan de ataque al enfrentarse contra Ramsay Bolton. El mapa sobre la mesa de la tienda estaba lleno de estatuillas de lobos, osos, hombres desollados... Un autentico ajedrez que ahora se habia convertido en un dolor de cabeza. Y, durante las dos horas siguientes, mientras Jon cavilaba y, de tanto en tanto cambiaba alguna efigie de lugar, habia estado tallando algo en un trozo plano de madera. Sir Davos le habia enseñado a hacerlo unas semanas atrás. Según él, calmaba el estrés de la guerra venidera. Para Jon aquello era un foco más de ansiedad. Aun así ponía en este todo su empeño. Sabia qué día era ese. El día del Nombre de Sansa. Y queria hacer algo que mereciera la pena. Puede que aun no pudiera poner Invernalia a sus pies, ese hubiera sido un gran presente, pero aquel regalo que ahora repasaba con la yema de su dedo para eliminar el serrín y las esquirlas de madera era algo real y sincero. Sansa entró en la carpa y Jon dejó el cuchillo sobre la mesa alzando la mirada hacia ella. -Dime que Tormund no te envía para hacerme pensar en otra de sus locas ideas de ataque...- dijo con cierto aire divertido y cansado mientras se acercaba a [N.Q.Stark]. Tomó la mano de la pelirroja y posó sobre esta el trozo de madera tallado con el emblema de la casa Stark. -He pensado que puede que este al fin sea un día del Nombre feliz... -le dijo- Lo celebraremos en casa. Pronto.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Halo! Soy el Creador, perdonen si no eh estado activo, realmente me gusta esta app me causo un sentimiento nostalgico es realmente buena y encerio que me tiene atrapado

    Pero pues como sabras sigo siendo un ser humano, tengo complicaciones y bajon emocional, vaya no eh estado en mi maximo, el caso les pido paciencia para que me sienta con animos y responda bastante bien!

    Los tqm a los q me han espersdo, unos bsos y abrazos
    Halo! Soy el Creador, perdonen si no eh estado activo, realmente me gusta esta app me causo un sentimiento nostalgico es realmente buena y encerio que me tiene atrapado Pero pues como sabras sigo siendo un ser humano, tengo complicaciones y bajon emocional, vaya no eh estado en mi maximo, el caso les pido paciencia para que me sienta con animos y responda bastante bien! Los tqm a los q me han espersdo, unos bsos y abrazos
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  • La carretera se abría infinita bajo aquel cielo negro que no prometía nada bueno. Las primeras gotas habían comenzado a caer horas atrás como un susurro contra el parabrisas… y en cuestión de minutos la lluvia habia comenzado a caer sobre la chapa del coche con decisión. De forma constante, como si no fuera a detenerse nunca. Los limpiaparabrisas marcaban el ritmo: derecha, izquierda, derecha izquierda. Con un sutil sonido mecánico que acompañaba de fondo el rugido grave del Impala.

    Dentro del vehículo, el mundo era otro.

    Hope no miraba el paisaje, ni se preocupaba por la lluvia incesante. Tenía un libro antiguo abierto en sus manos. Un tomo cuyas páginas amarillentas estaban marcadas por símbolos que parecían respirar cobrar vida propia bajo los faros de algún coche que se les cruzaba en el camino. Los dedos de la tríbrida recorrían las líneas con concentración absoluta, el ceño ligeramente fruncido, y sus labios presos en una mueca algo tensa, como si el mundo entero dependiera de una traducción correcta.

    -¿Algo útil? —preguntó Dean sin apartar la vista de la carretera.

    Hope tardó en responder. Siempre lo hacía cuando estaba absorta en alguna lectura o en un asunto peliagudo. No le gustaba ser interrumpida.

    -Depende de cuánto te emocionen las palabras “ritual irreversible”.

    Dean bufó con cierta sorna.

    -Cojonudo. Es justo lo que quería oír.

    A pesar de las circunstancias, no habia miedo en el interior de aquel coche. ¿Porqué tenerlo? Eran una tríbrida inmortal y un puñetero Winchester. Confianza. Eso era lo que se respiraba en el interior del coche. Aunque el mundo les habia puesto la zancadilla una y mil veces, esos dos habían sobrevivido a todo a base de resiliencia y mucha confianza en si mismos.


    >> Los kilómetros seguían acumulándose y quedando atrás en la luna trasera del vehículo. La radio sonaba a un volumen bajo, casi un murmullo. Con el paso de las horas, en algún punto entre una línea en latín y la siguiente salida de la autopista, el libro empezó a descender lentamente de las manos de la tríbrida.

    Hope parpadeó un par de veces, cansada. La adrenalina, por desgracia, no es eterna.

    Dean se percató, por supuesto, antes de que ella cediera del todo. Siempre lo hacía. Era un presentimiento. Como movidos por un engranaje siempre sabia escuchar los silenciosa de la joven.

    El libro resbaló hasta cerrarse sobre el regazo de la tríbrida. Y la respiración femenina se volvió más profunda, más lenta. Y, casi sin darse cuenta, su cabeza terminó apoyada contra el hombro derecho de él.

    Dean no dijo nada. Pero curvó una sonrisa suave en sus labios que provocó que la comisura derecha de sus labios se perfilase.

    Ajustó ligeramente el volante con una mano y, con la otra, bajó el volumen de la radio aun más si cabe. Ni una broma. Ni un comentario sarcástico. Solo esa mirada breve y de reojo que nadie ve cuando el conductor cree estar solo.

    Siguió conduciendo. Más despacio ahora. Como si quisiera que la noche durase un poco más.


    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ Dean Winchester
    La carretera se abría infinita bajo aquel cielo negro que no prometía nada bueno. Las primeras gotas habían comenzado a caer horas atrás como un susurro contra el parabrisas… y en cuestión de minutos la lluvia habia comenzado a caer sobre la chapa del coche con decisión. De forma constante, como si no fuera a detenerse nunca. Los limpiaparabrisas marcaban el ritmo: derecha, izquierda, derecha izquierda. Con un sutil sonido mecánico que acompañaba de fondo el rugido grave del Impala. Dentro del vehículo, el mundo era otro. Hope no miraba el paisaje, ni se preocupaba por la lluvia incesante. Tenía un libro antiguo abierto en sus manos. Un tomo cuyas páginas amarillentas estaban marcadas por símbolos que parecían respirar cobrar vida propia bajo los faros de algún coche que se les cruzaba en el camino. Los dedos de la tríbrida recorrían las líneas con concentración absoluta, el ceño ligeramente fruncido, y sus labios presos en una mueca algo tensa, como si el mundo entero dependiera de una traducción correcta. -¿Algo útil? —preguntó Dean sin apartar la vista de la carretera. Hope tardó en responder. Siempre lo hacía cuando estaba absorta en alguna lectura o en un asunto peliagudo. No le gustaba ser interrumpida. -Depende de cuánto te emocionen las palabras “ritual irreversible”. Dean bufó con cierta sorna. -Cojonudo. Es justo lo que quería oír. A pesar de las circunstancias, no habia miedo en el interior de aquel coche. ¿Porqué tenerlo? Eran una tríbrida inmortal y un puñetero Winchester. Confianza. Eso era lo que se respiraba en el interior del coche. Aunque el mundo les habia puesto la zancadilla una y mil veces, esos dos habían sobrevivido a todo a base de resiliencia y mucha confianza en si mismos. >> Los kilómetros seguían acumulándose y quedando atrás en la luna trasera del vehículo. La radio sonaba a un volumen bajo, casi un murmullo. Con el paso de las horas, en algún punto entre una línea en latín y la siguiente salida de la autopista, el libro empezó a descender lentamente de las manos de la tríbrida. Hope parpadeó un par de veces, cansada. La adrenalina, por desgracia, no es eterna. Dean se percató, por supuesto, antes de que ella cediera del todo. Siempre lo hacía. Era un presentimiento. Como movidos por un engranaje siempre sabia escuchar los silenciosa de la joven. El libro resbaló hasta cerrarse sobre el regazo de la tríbrida. Y la respiración femenina se volvió más profunda, más lenta. Y, casi sin darse cuenta, su cabeza terminó apoyada contra el hombro derecho de él. Dean no dijo nada. Pero curvó una sonrisa suave en sus labios que provocó que la comisura derecha de sus labios se perfilase. Ajustó ligeramente el volante con una mano y, con la otra, bajó el volumen de la radio aun más si cabe. Ni una broma. Ni un comentario sarcástico. Solo esa mirada breve y de reojo que nadie ve cuando el conductor cree estar solo. Siguió conduciendo. Más despacio ahora. Como si quisiera que la noche durase un poco más. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ [BxbyDriver]
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  • ¡Preparen esos preciosos y jugosos culitos, San Valentín está a la vuelta de la esquina y Cupipool tiene ya las flechas cargadas con amor, y que cojones, también con lujuria para que cuando llegue ese día estéis cogiendo como conejos con vuestra pareja ya sea todo el día o solo por la noche~!
    ¡Preparen esos preciosos y jugosos culitos, San Valentín está a la vuelta de la esquina y Cupipool tiene ya las flechas cargadas con amor, y que cojones, también con lujuria para que cuando llegue ese día estéis cogiendo como conejos con vuestra pareja ya sea todo el día o solo por la noche~!
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  • No estoy dispuesto a retroceder, ni a soltar, ni a dejar que el tipo bonito y con buenas intenciones de "Jonathan" corrompan el odio que mi dulce hermanita me tiene.
    Es una pena que Jace no esté aquí para ver cómo todo quedará patas arriba sin su "angelical" presencia.
    No estoy dispuesto a retroceder, ni a soltar, ni a dejar que el tipo bonito y con buenas intenciones de "Jonathan" corrompan el odio que mi dulce hermanita me tiene. Es una pena que Jace no esté aquí para ver cómo todo quedará patas arriba sin su "angelical" presencia.
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  • *chibi estaba en el cajon de arena del parque y estaba excavando como loquito con su cubeta y su pala* owob
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  • ×~ Ayer estaba okay. Hoy... No lo está la verdad... Se siente bajoneada y sin inspiración alguna para tocar. Haría algo sobre la ausencia de su padre o sobre sus sentimientos pero sus dedos no quieren reaccionar... Ni su garganta. Ni su mano. Nada. Está simplemente deprimida... ~×
    ×~ Ayer estaba okay. Hoy... No lo está la verdad... Se siente bajoneada y sin inspiración alguna para tocar. Haría algo sobre la ausencia de su padre o sobre sus sentimientos pero sus dedos no quieren reaccionar... Ni su garganta. Ni su mano. Nada. Está simplemente deprimida... ~×
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  • ★Rol abierto

    12:53 a.m

    Qué poca paciencia estoy teniendo últimamente...

    — Le sususrró a la nada, mientras aquella fina estela de humo se escapaba de entre sus labios, aplacando la tenue punzada de ansiedad que comenzaba a trepar por su pecho, hasta pinchar su garganta.
    Esa noche se encontraba particularmente exhausto y la penumbra lo había sorprendido con un terrible insomnio, típico de sus inviernos en ese país al que no se acostumbra, por más tiempo que pasara conociendo el frío de los días y aquella bruma sofocante de sus noches.

    Había salido de su casa, alejada a las afueras de la ciudad, aunque lo suficientemente cerca para ser cómodo y decidió horas antes comenzar a caminar, fue así, que se encontró de repente en medio de los callejones por los que tantas veces había evitado deambular. Quizá era un capricho del destino o solo su torpeza y su despiste, pero lo cierto era, que no se sentía en el más mínimo peligro ¿Alguna vez había sentido miedo realmente? No lo sabía, siempre se cuestionaba si las cosas que sentía las sentía realmente o solo era su cabeza haciendo mímica de la vida por mera supervivencia ¿Se volvería loco si no lo hiciera?

    Cerró sus ojos lentamente, dejando caer su cabeza hacia su espalda, su cuello reposando sobre los finos cabellos negros, largos de más, que le caigan por la nuca. Se perdió, preguntándose si alguna vez se había encontrado realmente. —
    ★Rol abierto 12:53 a.m Qué poca paciencia estoy teniendo últimamente... — Le sususrró a la nada, mientras aquella fina estela de humo se escapaba de entre sus labios, aplacando la tenue punzada de ansiedad que comenzaba a trepar por su pecho, hasta pinchar su garganta. Esa noche se encontraba particularmente exhausto y la penumbra lo había sorprendido con un terrible insomnio, típico de sus inviernos en ese país al que no se acostumbra, por más tiempo que pasara conociendo el frío de los días y aquella bruma sofocante de sus noches. Había salido de su casa, alejada a las afueras de la ciudad, aunque lo suficientemente cerca para ser cómodo y decidió horas antes comenzar a caminar, fue así, que se encontró de repente en medio de los callejones por los que tantas veces había evitado deambular. Quizá era un capricho del destino o solo su torpeza y su despiste, pero lo cierto era, que no se sentía en el más mínimo peligro ¿Alguna vez había sentido miedo realmente? No lo sabía, siempre se cuestionaba si las cosas que sentía las sentía realmente o solo era su cabeza haciendo mímica de la vida por mera supervivencia ¿Se volvería loco si no lo hiciera? Cerró sus ojos lentamente, dejando caer su cabeza hacia su espalda, su cuello reposando sobre los finos cabellos negros, largos de más, que le caigan por la nuca. Se perdió, preguntándose si alguna vez se había encontrado realmente. —
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  • 𝐊𝐈𝐍𝐆 𝐎𝐅 𝐃𝐑𝐄𝐀𝐌𝐒
    Fandom The Sandman
    Categoría Acción
    Durante los momentos en los que no estaba ocupado atendiendo algun asunto en el reino, solía detenerse a pensar en Johanna y en el breve intercambio de palabras o más bien en esa especie de intercambio, transacción casi del estilo comercial. Ella le había devuelto la arena y él, fiel a su palabra, no solo le había quitado ese recuerdo que tomaba lugar para atormentarla en una pesadilla sino que también se había molestado en bloquear una nueva.

    No tenía un motivo de peso para pensar en ella, pero lo hacía y no sabía de donde surgia esa impeorisa necesidad. Se preguntaba como hacerlo, como acercarse o que podría decirle si, hipotéticamente hablando, decidia visitarla en la vigilia.

    Quizás le interesaria saber que él había conocido a su antepasada hace trecientos años, que también conocía a una versión masculina suya que vivía en otro mundo, otra dimensión. O quizás no le importaría en lo más mínimo. Nunca sabía que decir cuando se trataba de hablar con humanos, tenian intereses diferentes a los suyos; no los entendía ni ellos a él, pero aún así quería saber de ella, hablarle.

    Evitaba hacerse la pregunta más importante, el por que quería hablar con ella, llegando a la conclusión de que no se preguntaría aquello en voz alta porque sabía la respuesta. Estaba... Preocupado por ella y eso tampoco tenía sentido, él era el rey del sueño, era Lord Morfeo, de los Eternos y los Eternos no se preocupaban en exceso por los mortales.

    ──Matthew── Pronunció en voz alta, rompiendo con el silencio en el salón. El cuervo lanzó un graznido y aterrizo delante de él, a los pies de su trono, saludandolo con una reverencia que parecía imposible para un ave. ──Necesito que visites a Johanna Constantine esta noche, quiero saber que esta haciendo. Procura ser discreto, no deseo que piense que la estoy vigilando.

    ──Ehm, jefe... Disculpe mi atrevimiento pero, en teoría esta pidiéndome eso, que la vigile── El ave sacudio su oscuro plumaje en un intento por quitarse los nervios de encima. Lucien ya le había comentado que al rey del sueño no le gustaba que refutaran sus ordenes y así lo demostro al lanzarle una mirada que no daba lugar a réplica. ──Yo solo decía, pero olvíde que dije eso. Usted manda.

    Dicho eso, el ave desplegó sus alas y emprendió vuelo hacia la vigilia en búsqueda de la exorcista, esperando no tardar demasiado en dar con ella.

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ﹙ . . . ﹚

    La noche cubría con su manto las calles de Londres. Había terminado de llover y el suelo olía a tierra mojada, algunos vehículos transitaban con preocupación, hundiendo las ruedas en los charcos de agua. Casi no se veían personas, solo algunas parejas o aquellos que trataban de volver a sus hogares después de una larga jornada de trabajo.

    Como primera opción, Matthew busco a Johanna en algunos parques, cerca de las parroquias, en las iglesias menos conocidas y en callejones más oscuros que sus plumas; hasta que su cerebro de ave le dio una buena idea y lo llevo a sobrevolar por la zona de los pubs y bares.

    Para su suerte, apenas llegar identifico a Johanna saliendo de un pub por la parte de atrás. El cuervo abandono su lugar de vigilancia sobre una farola y comenzó a seguirla, teniendo cuidado de mantener una distancia prudente. Si ella frenaba, él también. Si ella entraba en una tienda, él la esperaba, pero llego un momento en el que tuvo que ocultarse en un grupo de palomas cuando cruzando un parque, ella volteo hacia atrás por quien sabe que motivo, según él había sido discreto aunque la discreción no silenciaba el ruido de sus alas.

    No la creía tan ingenua como para no reconocerlo, pero en la noche todos los pájaros eran negros. Quizás no eran tan grandes como un cuervo, pero esas palomas en el parque estaban acostumbradas a las personas, lo suficiente como para no inmutarse por la cercanía de una persona y era claro que tampoco pasaban hambre, estaban bien alimentadas. Algunas eran tan gordas que casi llegaban a igualar su tamaño, más aún si se agachaba entre ellas como lo hizo para esconderse de la mirada de la hechicera.

    Finalmente, tras camuflarse entre las palomas y ser picoteado por ellas. Recibir un golpe con el bastón de una anciana que lo confundio con un murciélago y casi convertirse en la cena de un gato callejero, llego junto a Johanna hasta su hogar.

    Ella entró, él voló hasta una ventana y se paseo por las demás hasta dar con el piso en el que vivía. Podía decirse que había pasado la parte difícil de su misión, ahora le tocaba la parte que consideraba sencilla, quedarse ahí a observar. No sabía hasta cuando, el rey del sueño no le había especificado esa parte pero suponía que su rey llegaría hasta donde estaba cuando ella estuviera durmiendo.

    Johanna Constantine
    Durante los momentos en los que no estaba ocupado atendiendo algun asunto en el reino, solía detenerse a pensar en Johanna y en el breve intercambio de palabras o más bien en esa especie de intercambio, transacción casi del estilo comercial. Ella le había devuelto la arena y él, fiel a su palabra, no solo le había quitado ese recuerdo que tomaba lugar para atormentarla en una pesadilla sino que también se había molestado en bloquear una nueva. No tenía un motivo de peso para pensar en ella, pero lo hacía y no sabía de donde surgia esa impeorisa necesidad. Se preguntaba como hacerlo, como acercarse o que podría decirle si, hipotéticamente hablando, decidia visitarla en la vigilia. Quizás le interesaria saber que él había conocido a su antepasada hace trecientos años, que también conocía a una versión masculina suya que vivía en otro mundo, otra dimensión. O quizás no le importaría en lo más mínimo. Nunca sabía que decir cuando se trataba de hablar con humanos, tenian intereses diferentes a los suyos; no los entendía ni ellos a él, pero aún así quería saber de ella, hablarle. Evitaba hacerse la pregunta más importante, el por que quería hablar con ella, llegando a la conclusión de que no se preguntaría aquello en voz alta porque sabía la respuesta. Estaba... Preocupado por ella y eso tampoco tenía sentido, él era el rey del sueño, era Lord Morfeo, de los Eternos y los Eternos no se preocupaban en exceso por los mortales. ──Matthew── Pronunció en voz alta, rompiendo con el silencio en el salón. El cuervo lanzó un graznido y aterrizo delante de él, a los pies de su trono, saludandolo con una reverencia que parecía imposible para un ave. ──Necesito que visites a Johanna Constantine esta noche, quiero saber que esta haciendo. Procura ser discreto, no deseo que piense que la estoy vigilando. ──Ehm, jefe... Disculpe mi atrevimiento pero, en teoría esta pidiéndome eso, que la vigile── El ave sacudio su oscuro plumaje en un intento por quitarse los nervios de encima. Lucien ya le había comentado que al rey del sueño no le gustaba que refutaran sus ordenes y así lo demostro al lanzarle una mirada que no daba lugar a réplica. ──Yo solo decía, pero olvíde que dije eso. Usted manda. Dicho eso, el ave desplegó sus alas y emprendió vuelo hacia la vigilia en búsqueda de la exorcista, esperando no tardar demasiado en dar con ella. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ﹙ . . . ﹚ La noche cubría con su manto las calles de Londres. Había terminado de llover y el suelo olía a tierra mojada, algunos vehículos transitaban con preocupación, hundiendo las ruedas en los charcos de agua. Casi no se veían personas, solo algunas parejas o aquellos que trataban de volver a sus hogares después de una larga jornada de trabajo. Como primera opción, Matthew busco a Johanna en algunos parques, cerca de las parroquias, en las iglesias menos conocidas y en callejones más oscuros que sus plumas; hasta que su cerebro de ave le dio una buena idea y lo llevo a sobrevolar por la zona de los pubs y bares. Para su suerte, apenas llegar identifico a Johanna saliendo de un pub por la parte de atrás. El cuervo abandono su lugar de vigilancia sobre una farola y comenzó a seguirla, teniendo cuidado de mantener una distancia prudente. Si ella frenaba, él también. Si ella entraba en una tienda, él la esperaba, pero llego un momento en el que tuvo que ocultarse en un grupo de palomas cuando cruzando un parque, ella volteo hacia atrás por quien sabe que motivo, según él había sido discreto aunque la discreción no silenciaba el ruido de sus alas. No la creía tan ingenua como para no reconocerlo, pero en la noche todos los pájaros eran negros. Quizás no eran tan grandes como un cuervo, pero esas palomas en el parque estaban acostumbradas a las personas, lo suficiente como para no inmutarse por la cercanía de una persona y era claro que tampoco pasaban hambre, estaban bien alimentadas. Algunas eran tan gordas que casi llegaban a igualar su tamaño, más aún si se agachaba entre ellas como lo hizo para esconderse de la mirada de la hechicera. Finalmente, tras camuflarse entre las palomas y ser picoteado por ellas. Recibir un golpe con el bastón de una anciana que lo confundio con un murciélago y casi convertirse en la cena de un gato callejero, llego junto a Johanna hasta su hogar. Ella entró, él voló hasta una ventana y se paseo por las demás hasta dar con el piso en el que vivía. Podía decirse que había pasado la parte difícil de su misión, ahora le tocaba la parte que consideraba sencilla, quedarse ahí a observar. No sabía hasta cuando, el rey del sueño no le había especificado esa parte pero suponía que su rey llegaría hasta donde estaba cuando ella estuviera durmiendo. [Wicca93]
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  • —Cuando digo que vendo deseos la gente cree que soy como un hada madrina... Pero en realidad soy como el hada de las malas decisiones que te da un empujoncito. De nada (?)
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