• ♡: Leo tenía veintiún años cuando por fin encontró una forma de decir su nombre sin que sonara a una disculpa. Había pasado mucho tiempo desde el diagnóstico, desde aquella palabra clínica y absurda que los médicos usaron para nombrar su condición, "una alteración rarísima del metabolismo que lo hacía depender de la sangre humana para sobrevivir". No era una metáfora ni una invención suya, era una realidad y una necesidad física.

    Al principio nada parecía fuera de lo común, fué un niño "normal", uno que se desmayaba con facilidad, que enfermaba seguido, hasta que a los trece años su cuerpo empezó a fallar de maneras que nadie entendía. La sangre en pequeñas cantidades y controladas lo mantenía con vida. Sin ella, su corazón se volvía lento, su vista se nublaba y el mundo parecía alejarse como si estuviera hundiéndose en agua oscura.

    El problema no fue la condición, fueron las personas. A los dieciséis años, Leo todavía creía que podía ocultarlo. Que si caminaba con la cabeza baja y si fingía normalidad, el mundo le permitiría existir en silencio, pero se equivocó.

    Aquella tarde, hace cinco años, el cielo estaba gris y el patio trasero de la escuela olía a tierra mojada, es un recuerdo vívido. Leo salía por la reja lateral cuando escuchó pasos apresurados detrás de él.

    Ahí va el vampiro
    - Dijo una voz burlona -

    - Se detuvo. No por valentía, sino porque sabía que correr solo empeoraría las cosas -

    Déjenme en paz
    - Leo murmuró sin girarse y aquellas risas lo rodearon -

    ¿Escucharon eso?
    - Dijo otro chico -
    El monstruo sabe hablar

    - Uno de ellos lo empujó contra la pared. Leo sintió el golpe seco en la espalda y el aire salirle del pecho -

    ¿Es cierto que bebes sangre?
    - Preguntó uno, acercándose demasiado -
    ¿O solo eres un enfermo asqueroso?

    No es así…
    - Leo intentó decir con la voz temblándole -
    Yo no elegí esto...

    Claro que no
    - Respondió otro, dándole un golpe en el estómago -
    Nadie elige ser una cosa tan desagradable

    - Cayó al suelo y las rodillas le ardieron al chocar con el cemento. Aquellos golpes no eran constantes, sino caóticos, como si cada uno quisiera dejar su marca. Patadas, empujones, risas -

    ¿Y si nos muerde?
    - Dijo uno fingiendo miedo -
    Capaz y nos contagia

    Míralo
    - Aañadió otro -
    Da asco, deberían encerrarte

    - Leo se cubrió la cabeza con los brazos. No lloró. Aprendió muy pronto que llorar no detenía nada. Lo que dolía no eran los golpes, sino la certeza de que, para ellos, ya no era humano -

    ¡Fué suficiente!
    - Uno de ellos gritó al final -
    Lárgate, monstruo, no te acerques a nadie normal otra vez

    Cuando se fueron, el silencio fue peor, Leo se quedó ahí unos segundos, temblando, sintiendo cómo su cuerpo pedía aquello que tanto odiaba necesitar... sangre.

    Actualmente, Leo todavía recuerda esa escena con una claridad, la vida para él no siempre fué de color rosa pero aún así hay cosas que nunca se olvidan, nunca dejó de pensar en que tal vez todas las hadas tienen el cabello de dicho color.
    ♡: Leo tenía veintiún años cuando por fin encontró una forma de decir su nombre sin que sonara a una disculpa. Había pasado mucho tiempo desde el diagnóstico, desde aquella palabra clínica y absurda que los médicos usaron para nombrar su condición, "una alteración rarísima del metabolismo que lo hacía depender de la sangre humana para sobrevivir". No era una metáfora ni una invención suya, era una realidad y una necesidad física. Al principio nada parecía fuera de lo común, fué un niño "normal", uno que se desmayaba con facilidad, que enfermaba seguido, hasta que a los trece años su cuerpo empezó a fallar de maneras que nadie entendía. La sangre en pequeñas cantidades y controladas lo mantenía con vida. Sin ella, su corazón se volvía lento, su vista se nublaba y el mundo parecía alejarse como si estuviera hundiéndose en agua oscura. El problema no fue la condición, fueron las personas. A los dieciséis años, Leo todavía creía que podía ocultarlo. Que si caminaba con la cabeza baja y si fingía normalidad, el mundo le permitiría existir en silencio, pero se equivocó. Aquella tarde, hace cinco años, el cielo estaba gris y el patio trasero de la escuela olía a tierra mojada, es un recuerdo vívido. Leo salía por la reja lateral cuando escuchó pasos apresurados detrás de él. Ahí va el vampiro - Dijo una voz burlona - - Se detuvo. No por valentía, sino porque sabía que correr solo empeoraría las cosas - Déjenme en paz - Leo murmuró sin girarse y aquellas risas lo rodearon - ¿Escucharon eso? - Dijo otro chico - El monstruo sabe hablar - Uno de ellos lo empujó contra la pared. Leo sintió el golpe seco en la espalda y el aire salirle del pecho - ¿Es cierto que bebes sangre? - Preguntó uno, acercándose demasiado - ¿O solo eres un enfermo asqueroso? No es así… - Leo intentó decir con la voz temblándole - Yo no elegí esto... Claro que no - Respondió otro, dándole un golpe en el estómago - Nadie elige ser una cosa tan desagradable - Cayó al suelo y las rodillas le ardieron al chocar con el cemento. Aquellos golpes no eran constantes, sino caóticos, como si cada uno quisiera dejar su marca. Patadas, empujones, risas - ¿Y si nos muerde? - Dijo uno fingiendo miedo - Capaz y nos contagia Míralo - Aañadió otro - Da asco, deberían encerrarte - Leo se cubrió la cabeza con los brazos. No lloró. Aprendió muy pronto que llorar no detenía nada. Lo que dolía no eran los golpes, sino la certeza de que, para ellos, ya no era humano - ¡Fué suficiente! - Uno de ellos gritó al final - Lárgate, monstruo, no te acerques a nadie normal otra vez Cuando se fueron, el silencio fue peor, Leo se quedó ahí unos segundos, temblando, sintiendo cómo su cuerpo pedía aquello que tanto odiaba necesitar... sangre. Actualmente, Leo todavía recuerda esa escena con una claridad, la vida para él no siempre fué de color rosa pero aún así hay cosas que nunca se olvidan, nunca dejó de pensar en que tal vez todas las hadas tienen el cabello de dicho color.
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  • 𝐌𝐈𝐑𝐑𝐎𝐑 𝐄𝐒𝐎𝐓𝐄𝐑𝐈𝐂𝐀

    Arte, historia y misterio en un solo reflejo.

    Fundada en 1998 en los callejones de Insadong, Seúl, Mirror Esotérica nació como una pequeña tienda de antigüedades creada por Mi-yeon Seong, restauradora e historiadora ritual.

    Tras su desaparición, el proyecto fue transformado y expandido por su hijo, Jaejun Sanren Seong, hasta convertirse en el espacio cultural que es hoy.

    Mirror Esotérica no es un museo tradicional:
    es una experiencia donde conviven antigüedades, manuscritos, arte simbólico y piezas únicas de distintas culturas.

    La entrada es gratuita.
    No se exige creer en nada. Solo mirar con atención.

    Con sedes en Seúl, Milán, Londres, Tokio, Hong Kong y Dubái.
    𝐌𝐈𝐑𝐑𝐎𝐑 𝐄𝐒𝐎𝐓𝐄𝐑𝐈𝐂𝐀 Arte, historia y misterio en un solo reflejo. Fundada en 1998 en los callejones de Insadong, Seúl, Mirror Esotérica nació como una pequeña tienda de antigüedades creada por Mi-yeon Seong, restauradora e historiadora ritual. Tras su desaparición, el proyecto fue transformado y expandido por su hijo, Jaejun Sanren Seong, hasta convertirse en el espacio cultural que es hoy. Mirror Esotérica no es un museo tradicional: es una experiencia donde conviven antigüedades, manuscritos, arte simbólico y piezas únicas de distintas culturas. La entrada es gratuita. No se exige creer en nada. Solo mirar con atención. Con sedes en Seúl, Milán, Londres, Tokio, Hong Kong y Dubái.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ||• Creeeeu que voy a dejar el modo stalker , porque me agobio y me da la bajona jajajajaja #HELPINEDSOMEBODYHELP (?)
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  • Contrato rojo, alas negras
    Fandom Hellaverse/Marvel
    Categoría Acción

    Rol privado con: [Cutie_monster] y Deadpool
    Lugar: Anillo del orgullo

    Según había escuchado, había aparecido un extraño contrato firmado por ningún overlord conocido y que, atraía al infierno personas que no debían estar allí. No necesariamente humanos o seres celestiales, si no también criaturas de otros lugares. Y ¿Que decir? Henroin su padre se había tragado ese rumor y quería dicho contrato para usarlo. Por alguna razón, lo envió solo, sin Striker.

    Así que ahí estaba Arackniss, de incógnito siguiendo a un extraño pecador con forma de halcón que casi, casi parecía un Goetia. ¿por que a ese tipo? Pues por que el muy imbecil era el bocazas que decía tener dicho objeto, al parecer afirmaba ser él mismo de otro lugar y estar haciendo aparecer gente. Lo había seguido hasta jn bar cutre de alterne y lo estaba espiando desde una mesa al otro lado, a la forma más clásica de la mafia, usando una larga gabardina, gafas de sol y un periódico de escudo. Y no, no parecia ni cauteloso ni inteligente, pues ahi estaba el objetivo, fardando de sus “poderes” y de qje él mismo venía de otro lugar,por supuesto la gente q su alrededor se descojonaba de él ¿La opinion de Arackniss? No era más que un charlatán. Pero, su padre ya estaba de bastante mal humor con el desahogo de Striker eñ sinsmas como para seguir contradiciéndolo.
    Rol privado con: [Cutie_monster] y [D34dp001] Lugar: Anillo del orgullo Según había escuchado, había aparecido un extraño contrato firmado por ningún overlord conocido y que, atraía al infierno personas que no debían estar allí. No necesariamente humanos o seres celestiales, si no también criaturas de otros lugares. Y ¿Que decir? Henroin su padre se había tragado ese rumor y quería dicho contrato para usarlo. Por alguna razón, lo envió solo, sin Striker. Así que ahí estaba Arackniss, de incógnito siguiendo a un extraño pecador con forma de halcón que casi, casi parecía un Goetia. ¿por que a ese tipo? Pues por que el muy imbecil era el bocazas que decía tener dicho objeto, al parecer afirmaba ser él mismo de otro lugar y estar haciendo aparecer gente. Lo había seguido hasta jn bar cutre de alterne y lo estaba espiando desde una mesa al otro lado, a la forma más clásica de la mafia, usando una larga gabardina, gafas de sol y un periódico de escudo. Y no, no parecia ni cauteloso ni inteligente, pues ahi estaba el objetivo, fardando de sus “poderes” y de qje él mismo venía de otro lugar,por supuesto la gente q su alrededor se descojonaba de él ¿La opinion de Arackniss? No era más que un charlatán. Pero, su padre ya estaba de bastante mal humor con el desahogo de Striker eñ sinsmas como para seguir contradiciéndolo.
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  • — TU PUTA MADRE, Kris Dreemurr , ¿¡AHORA DÓNDE COJONES ESTAMOS!?

    — ¿¡Y QUIÉNES SON ESAS BOLAS ROSADAS!?
    🦖— TU PUTA MADRE, [Kr1s_Dr33murr], ¿¡AHORA DÓNDE COJONES ESTAMOS!? 🦖— ¿¡Y QUIÉNES SON ESAS BOLAS ROSADAS!?
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  • 𝕰𝖑 𝕺𝖘𝖆𝖗𝖎𝖔
    Categoría Suspenso
    ‎["Vallis Sanctorum" pueblo fronterizo de Aviñón - 6:03 p.m.]



    — El equipo de dieciocho cazadores se movía cautelosamente por las calles empedradas de aquel pueblo. El ambiente era tenso, pues ya se empazaba a hacer tarde y tampoco teníamos a nuestro "protector" acompañándonos. El sujeto que estaba dos hombres por delante de mí lideraba un flanco; se veía confiado en su entrenamiento, todos lo estábamos... Una vez que nos acercamos a la ubicación designada en el reporte, allí fue cuando todo se empezó a tornar complicado. Fuimos recibidos por un profundo olor a azufre y carne quemada, pero no flaqueamos; nos recordamos que teníamos la orden de "limpiar y asegurar", y eso íbamos a hacer. El caballero que nos había acompañado, Caspian, se había separado del grupo principal (24 cazadores en total) llevándoce a cinco con el (Dejando a los 18 actuales) apenas entramos al pueblo; no dijo su razón para hacerlo, pero sí que nos encomendó a los demás que nos encargáramos de la misión... Al parecer no iba a reagruparse con nosotros pronto, por lo que nos preparamos lo mejor que podíamos. Aunque, supongo que tampoco estábamos tan preocupados; después de todo, se supone que Aviñón no es un lugar tan grande como para perderse, pero lo que no entendíamos era que sus callejones son traicioneros...



    ‎  Con poca delicadeza entramos a la casa. Todo estaba despejado, pero uno de mis compañeros descubrió que había un pasadizo bajo una de las camas; aquello parecía dar al sótano de la casa donde seguramente el nigromante operaba. Todos nos detuvimos a evaluar la situación, pero no había suficiente tiempo como para hacer advertencias, así que fuimos allí. Después de unos minutos caminando entre la oscuridad, únicamente iluminados por las linternas en nuestros chalecos, lo encontramos. Dimos con el nigromante y su laboratorio: era un hombre caucásico, flaco, y su actitud era la de un completo fanático. Gritaba palabras en lo que me pareció un dialecto olvidado. Uno de mis compañeros le gritaba que se detuviera, pero no lo hizo; y justo en el momento en que abrimos fuego, el círculo a sus pies estalló en llamas azules. La onda expansiva nos lanzó a todos por los alrededores; yo choqué contra una pared. El que estaba más cerca del bastardo salió disparado contra el techo y, por increíble que parezca, aquel impacto hizo que este colapsara... Para cuando el polvo se disipaba, noté que dos de mis compañeros habían sido empalados por vigas de madera. Los demás estábamos aún aturdidos, pero aun así levantamos nuestras armas y evaluamos el lugar. Pasaron ocho minutos sin señal de vida del nigromante; había muchos montones de escombros en los cuales buscar, pero todo parecía indicar que el infeliz había muerto... Y en parte lo hizo, pero no del todo. De una de las pilas de escombros salió, pero no un hombre. Salió algo que desafiaba cualquier anatomía sagrada. Los cuerpos sin vida que estuvieron colgando en el techo del laboratorio antes de colapsar, ahora se empezaban a ser arrastrados hacia el centro, como si se tratara de un metal siendo atraido por un gran imán y así fue, hasta que estos acabaron fusionándose con el cuerpo del nigromante.



    ‎  Esa cosa... esa "Abominación" empezó a rugir con diez gargantas diferentes al mismo tiempo. El nigromante se había convertido en una masa amorfa de unos tres metros de altura. No tenía una piel definida; era una combinación de cadáveres fusionados por una energía necrótica inestable, con rostros deformados pero humanos sobresaliendo de su espalda y torso, gritando en un silencio eterno. Usando sus "piernas" pateó unos escombros que alcanzaron la velocidad de un misil; por suerte no apuntaba a ninguno de los nuestros, pero aquello nos demostró que no solo era más fuerte que antes. En cuanto comenzó a moverse, desprendía un gas denso y fétido que no solo nos ralentizaba; eso parecía incluso oxidar el metal de nuestras armas. Ante una amenaza así, todos abrimos fuego al unísono, pero parecía que las balas solo se perdían en su masa sin llegar a tocar los órganos vitales, suponiendo que tuviera alguno... Todos éramos conscientes de nuestro final si peleábamos contra esa cosa en un lugar tan cerrado. Como pudimos, escapamos de la casa, pero afuera no era muy diferente: salimos de la jaula para caer en la ratonera. Esa criatura no era lenta; se desplazaba como una marea de carne que se arrastra por las paredes de los callejones. El líder del flanco nos dio la orden de dividirnos en dos grupos: A y B. El A estaba conformado por los más heridos y el B por aquellos con heridas menores. Se supone que los del grupo B nos encargábamos de retrasar a la bestia mientras dejábamos que el grupo A tomara distancia para que luego nos cubrieran mientras nos movilizabamos. Durante un tiempo corto todo parecía funcionar bien: la bestia comenzaba a volverse más lenta y cada vez sus capas de carne se reducían a un montón de agujeros de carne. Pero mientras el grupo B intentaba sellar un callejón para ganar tiempo, una de las manos desproporcionadas de la abominación —formada por tres brazos humanos trenzados— aplastó a uno de los nuestros. Aquel sujeto no tuvo tiempo de gritar; la masa de carne lo envolvió y lo succionó hacia el interior de su cuerpo.



    ‎  Yo vi cómo el rostro de mi compañero intentaba emerger de la espalda del monstruo, integrándose a la masa necrótica, volviéndose parte del motor que movía a la criatura. Pero eso no nos detuvo. El plan seguía siendo el mismo, pero mientras más hombres perdíamos, peor era la situación. Había dos gemelos en mi equipo que servían como escudo; ellos estaban en la retaguardia. Nos dieron más tiempo que nadie, pero para cuando llegamos a la plaza del pueblo, solo pudimos ver cómo el gas fétido de la Abominación rodeaba todo a su alrededor. No pudimos ver a los gemelos, pero escuchar el grito desgarrador desde donde estaban dejaba en claro qué les ocurrió. Sus pulmones empezaron a arder; tirados en el suelo, sus movimientos se volvieron erráticos hasta que solo se escuchó el crujido de sus armaduras tácticas siendo aplastadas y el sonido de sus armas disparando hasta que solo quedó el silencio y el chapoteo de la carne avanzando. Ahora, en un lugar más abierto como aquella plaza, los que quedábamos no desaprovechamos el sacrificio de los caídos y nos resguardamos. Algunos tenían las bombas incendiarias listas; otros preparaban su mira láser esperando que el monstruo saliera de la jodida niebla que dejaba aquel gas. Para cuando lo hizo, los disparos no se hicieron esperar. El sol ya estaba cayendo, pero la plaza estaba totalmente iluminada por el flash de los proyectiles saliendo de los cañónes junto con una luz naranja que se hacía cada vez más grande. Resultó ser que las bombas incendiarias eran las más efectivas, pero aun así la criatura se rehusaba a morir. En un descuido dejamos que la abominación se acercara demasiado, y yo en un intento por evitar que golpearan por completo a uno de mis compañeros, intenté jalarlo del chaleco, pero al final ese monstruo solo estiró su brazo y así nos golpeó a ambos. Recorrimos una gran distancia; yo terminé atravesando la ventana de una catedral abandonada. Para cuando me pude levantar, podía sentir que el aire de aquella habitación donde caí era extremadamente denso  —pero estaba seguro de que se debía a que mis costillas fracturadas me dificultaban la respiración—  intenté buscar con la vista a mi compañero, pero no parecía haber caído en el mismo lugar que yo



    ‎  Aprovechando aquellos segundos de calma mientras caminaba para salir del lugar, me puse a pensar en todo lo que había salido mal... Nosotros corrimos de esa cosa, y no por valentía, sino por puro instinto de supervivencia. Justo ahora mis hermanos y hermanas estaban afuera, luchando contra esa abominación sin tener la certeza de ganar, pero lo hacían, y yo iba a volver para luchar con ellos. Aunque podía sentir la sangre en mi uniforme y los gritos de los gemelos aún me perforaban los oídos, yo estaba decidido a volver... Hasta que me detuve. Recordé al Gladius Dei que nos había acompañado, Caspian; pensé en aprovechar ese momento e irlo a buscar o contactarlo, pero aquel golpe me había quitado muchas cosas, e incluso si quisiera salir a buscarlo, no sabía ni siquiera por dónde empezar. Esto era frustrante, pero lo que más me molestaba era esa sensación de no poder respirar adecuadamente. Ese malestar que se intensificaba a medida que me acercaba a la puerta para salir de aquella habitación; era como si al otro lado de la catedral hubiera un umbral que me impedía permanecer en el lugar. Seguramente esa sensación de asfixia solo era una de las muchas cosas que transmitía aquel lugar... Y ahora que lo pienso, seguramente la adrenalina y la euforia me mantenían en un estado de relativa insensibilidad; no sabía que mi cuerpo me gritaba que huyera en cuanto tomé el pomo de la puerta y lo giré para encontrarme con lo que había al otro lado. Fue en ese momento cuando me llegó un escalofrío tan fuerte que me hizo temblar como si tuviera fiebre. Inconsientemente busque el hacha que colgaba a mi costado, pues sentía la necesidad vital de sostener un arma con la mano izquierda mientras que con la derecha sostenía mi torso, ya que sentía como si aquel temblor fuera a romper aún más costillas... Justo delante de mí estaba aquella escena que no sabría describir, pero sí que puedo decir algo con claridad: allí se encontraba esa cosa de apariencia femenina, pero yo lo sabía, eso era todo menos una simple y hermosa mujer...
    ‎["Vallis Sanctorum" pueblo fronterizo de Aviñón - 6:03 p.m.] — El equipo de dieciocho cazadores se movía cautelosamente por las calles empedradas de aquel pueblo. El ambiente era tenso, pues ya se empazaba a hacer tarde y tampoco teníamos a nuestro "protector" acompañándonos. El sujeto que estaba dos hombres por delante de mí lideraba un flanco; se veía confiado en su entrenamiento, todos lo estábamos... Una vez que nos acercamos a la ubicación designada en el reporte, allí fue cuando todo se empezó a tornar complicado. Fuimos recibidos por un profundo olor a azufre y carne quemada, pero no flaqueamos; nos recordamos que teníamos la orden de "limpiar y asegurar", y eso íbamos a hacer. El caballero que nos había acompañado, Caspian, se había separado del grupo principal (24 cazadores en total) llevándoce a cinco con el (Dejando a los 18 actuales) apenas entramos al pueblo; no dijo su razón para hacerlo, pero sí que nos encomendó a los demás que nos encargáramos de la misión... Al parecer no iba a reagruparse con nosotros pronto, por lo que nos preparamos lo mejor que podíamos. Aunque, supongo que tampoco estábamos tan preocupados; después de todo, se supone que Aviñón no es un lugar tan grande como para perderse, pero lo que no entendíamos era que sus callejones son traicioneros... ‎ ‎ ‎ ‎  Con poca delicadeza entramos a la casa. Todo estaba despejado, pero uno de mis compañeros descubrió que había un pasadizo bajo una de las camas; aquello parecía dar al sótano de la casa donde seguramente el nigromante operaba. Todos nos detuvimos a evaluar la situación, pero no había suficiente tiempo como para hacer advertencias, así que fuimos allí. Después de unos minutos caminando entre la oscuridad, únicamente iluminados por las linternas en nuestros chalecos, lo encontramos. Dimos con el nigromante y su laboratorio: era un hombre caucásico, flaco, y su actitud era la de un completo fanático. Gritaba palabras en lo que me pareció un dialecto olvidado. Uno de mis compañeros le gritaba que se detuviera, pero no lo hizo; y justo en el momento en que abrimos fuego, el círculo a sus pies estalló en llamas azules. La onda expansiva nos lanzó a todos por los alrededores; yo choqué contra una pared. El que estaba más cerca del bastardo salió disparado contra el techo y, por increíble que parezca, aquel impacto hizo que este colapsara... Para cuando el polvo se disipaba, noté que dos de mis compañeros habían sido empalados por vigas de madera. Los demás estábamos aún aturdidos, pero aun así levantamos nuestras armas y evaluamos el lugar. Pasaron ocho minutos sin señal de vida del nigromante; había muchos montones de escombros en los cuales buscar, pero todo parecía indicar que el infeliz había muerto... Y en parte lo hizo, pero no del todo. De una de las pilas de escombros salió, pero no un hombre. Salió algo que desafiaba cualquier anatomía sagrada. Los cuerpos sin vida que estuvieron colgando en el techo del laboratorio antes de colapsar, ahora se empezaban a ser arrastrados hacia el centro, como si se tratara de un metal siendo atraido por un gran imán y así fue, hasta que estos acabaron fusionándose con el cuerpo del nigromante. ‎ ‎ ‎ ‎  Esa cosa... esa "Abominación" empezó a rugir con diez gargantas diferentes al mismo tiempo. El nigromante se había convertido en una masa amorfa de unos tres metros de altura. No tenía una piel definida; era una combinación de cadáveres fusionados por una energía necrótica inestable, con rostros deformados pero humanos sobresaliendo de su espalda y torso, gritando en un silencio eterno. Usando sus "piernas" pateó unos escombros que alcanzaron la velocidad de un misil; por suerte no apuntaba a ninguno de los nuestros, pero aquello nos demostró que no solo era más fuerte que antes. En cuanto comenzó a moverse, desprendía un gas denso y fétido que no solo nos ralentizaba; eso parecía incluso oxidar el metal de nuestras armas. Ante una amenaza así, todos abrimos fuego al unísono, pero parecía que las balas solo se perdían en su masa sin llegar a tocar los órganos vitales, suponiendo que tuviera alguno... Todos éramos conscientes de nuestro final si peleábamos contra esa cosa en un lugar tan cerrado. Como pudimos, escapamos de la casa, pero afuera no era muy diferente: salimos de la jaula para caer en la ratonera. Esa criatura no era lenta; se desplazaba como una marea de carne que se arrastra por las paredes de los callejones. El líder del flanco nos dio la orden de dividirnos en dos grupos: A y B. El A estaba conformado por los más heridos y el B por aquellos con heridas menores. Se supone que los del grupo B nos encargábamos de retrasar a la bestia mientras dejábamos que el grupo A tomara distancia para que luego nos cubrieran mientras nos movilizabamos. Durante un tiempo corto todo parecía funcionar bien: la bestia comenzaba a volverse más lenta y cada vez sus capas de carne se reducían a un montón de agujeros de carne. Pero mientras el grupo B intentaba sellar un callejón para ganar tiempo, una de las manos desproporcionadas de la abominación —formada por tres brazos humanos trenzados— aplastó a uno de los nuestros. Aquel sujeto no tuvo tiempo de gritar; la masa de carne lo envolvió y lo succionó hacia el interior de su cuerpo. ‎ ‎ ‎ ‎  Yo vi cómo el rostro de mi compañero intentaba emerger de la espalda del monstruo, integrándose a la masa necrótica, volviéndose parte del motor que movía a la criatura. Pero eso no nos detuvo. El plan seguía siendo el mismo, pero mientras más hombres perdíamos, peor era la situación. Había dos gemelos en mi equipo que servían como escudo; ellos estaban en la retaguardia. Nos dieron más tiempo que nadie, pero para cuando llegamos a la plaza del pueblo, solo pudimos ver cómo el gas fétido de la Abominación rodeaba todo a su alrededor. No pudimos ver a los gemelos, pero escuchar el grito desgarrador desde donde estaban dejaba en claro qué les ocurrió. Sus pulmones empezaron a arder; tirados en el suelo, sus movimientos se volvieron erráticos hasta que solo se escuchó el crujido de sus armaduras tácticas siendo aplastadas y el sonido de sus armas disparando hasta que solo quedó el silencio y el chapoteo de la carne avanzando. Ahora, en un lugar más abierto como aquella plaza, los que quedábamos no desaprovechamos el sacrificio de los caídos y nos resguardamos. Algunos tenían las bombas incendiarias listas; otros preparaban su mira láser esperando que el monstruo saliera de la jodida niebla que dejaba aquel gas. Para cuando lo hizo, los disparos no se hicieron esperar. El sol ya estaba cayendo, pero la plaza estaba totalmente iluminada por el flash de los proyectiles saliendo de los cañónes junto con una luz naranja que se hacía cada vez más grande. Resultó ser que las bombas incendiarias eran las más efectivas, pero aun así la criatura se rehusaba a morir. En un descuido dejamos que la abominación se acercara demasiado, y yo en un intento por evitar que golpearan por completo a uno de mis compañeros, intenté jalarlo del chaleco, pero al final ese monstruo solo estiró su brazo y así nos golpeó a ambos. Recorrimos una gran distancia; yo terminé atravesando la ventana de una catedral abandonada. Para cuando me pude levantar, podía sentir que el aire de aquella habitación donde caí era extremadamente denso  —pero estaba seguro de que se debía a que mis costillas fracturadas me dificultaban la respiración—  intenté buscar con la vista a mi compañero, pero no parecía haber caído en el mismo lugar que yo ‎ ‎ ‎ ‎  Aprovechando aquellos segundos de calma mientras caminaba para salir del lugar, me puse a pensar en todo lo que había salido mal... Nosotros corrimos de esa cosa, y no por valentía, sino por puro instinto de supervivencia. Justo ahora mis hermanos y hermanas estaban afuera, luchando contra esa abominación sin tener la certeza de ganar, pero lo hacían, y yo iba a volver para luchar con ellos. Aunque podía sentir la sangre en mi uniforme y los gritos de los gemelos aún me perforaban los oídos, yo estaba decidido a volver... Hasta que me detuve. Recordé al Gladius Dei que nos había acompañado, Caspian; pensé en aprovechar ese momento e irlo a buscar o contactarlo, pero aquel golpe me había quitado muchas cosas, e incluso si quisiera salir a buscarlo, no sabía ni siquiera por dónde empezar. Esto era frustrante, pero lo que más me molestaba era esa sensación de no poder respirar adecuadamente. Ese malestar que se intensificaba a medida que me acercaba a la puerta para salir de aquella habitación; era como si al otro lado de la catedral hubiera un umbral que me impedía permanecer en el lugar. Seguramente esa sensación de asfixia solo era una de las muchas cosas que transmitía aquel lugar... Y ahora que lo pienso, seguramente la adrenalina y la euforia me mantenían en un estado de relativa insensibilidad; no sabía que mi cuerpo me gritaba que huyera en cuanto tomé el pomo de la puerta y lo giré para encontrarme con lo que había al otro lado. Fue en ese momento cuando me llegó un escalofrío tan fuerte que me hizo temblar como si tuviera fiebre. Inconsientemente busque el hacha que colgaba a mi costado, pues sentía la necesidad vital de sostener un arma con la mano izquierda mientras que con la derecha sostenía mi torso, ya que sentía como si aquel temblor fuera a romper aún más costillas... Justo delante de mí estaba aquella escena que no sabría describir, pero sí que puedo decir algo con claridad: allí se encontraba esa cosa de apariencia femenina, pero yo lo sabía, eso era todo menos una simple y hermosa mujer...
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  • Avivando las brasas.
    Fandom OC
    Categoría Aventura
    Sephtálon Feu

    Tras realizar un pacto con el dragón, Morana ahora se veía obligada a asistirlo en su objetivo...

    Hacía ya unos días que cierta persona había desaparecido sin dejar rastro, y, si bien Morana no había sido la perpetradora, si había vendido la información a los secuestradores en cuestión.

    Con un cliente ahora enfadado y ansiando venganza, ella y el dragón se habrían de dirigir hacia el casco histórico de la ciudad, directos hacia un edificio donde Morana pediría reunirse con ellos.

    Tenían dos objetivos, uno era asesinar a dichos secuestradores, y el otro era encontrar el cadáver de la chica, el cual se encontraba perdido en el bosque al norte de la ciudad...


    La noche era fría, la lluvia era molesta, y solo los pasos de Morana y Sephtálon resonaban contra la acera. El ruido del tráfico era distante, rara vez se veía a una persona pasar la acera contraria...

    La pobreza era visible en las calles, en una ciudad en constante desarrollo, parte del casco histórico se había abandonado para enfocarse en las industrias.

    Era un lugar donde era fácil esconderse, las luces de las calles eran tenues, todos los callejones eran angostos, oscuros...

    Aún quedaban unas calles para llegar al edificio designado.

    — ¿Vas a interrogarlos para saber donde está el cuerpo? — Morana alzó la voz para preguntar al contrario, tenía interés en saber si pretendía interrogarlos o solo quemarlos vivos.
    [storm_pink_crow_361] Tras realizar un pacto con el dragón, Morana ahora se veía obligada a asistirlo en su objetivo... Hacía ya unos días que cierta persona había desaparecido sin dejar rastro, y, si bien Morana no había sido la perpetradora, si había vendido la información a los secuestradores en cuestión. Con un cliente ahora enfadado y ansiando venganza, ella y el dragón se habrían de dirigir hacia el casco histórico de la ciudad, directos hacia un edificio donde Morana pediría reunirse con ellos. Tenían dos objetivos, uno era asesinar a dichos secuestradores, y el otro era encontrar el cadáver de la chica, el cual se encontraba perdido en el bosque al norte de la ciudad... La noche era fría, la lluvia era molesta, y solo los pasos de Morana y Sephtálon resonaban contra la acera. El ruido del tráfico era distante, rara vez se veía a una persona pasar la acera contraria... La pobreza era visible en las calles, en una ciudad en constante desarrollo, parte del casco histórico se había abandonado para enfocarse en las industrias. Era un lugar donde era fácil esconderse, las luces de las calles eran tenues, todos los callejones eran angostos, oscuros... Aún quedaban unas calles para llegar al edificio designado. — ¿Vas a interrogarlos para saber donde está el cuerpo? — Morana alzó la voz para preguntar al contrario, tenía interés en saber si pretendía interrogarlos o solo quemarlos vivos.
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    //Debo muchos roles, el trabajo me esta matando y me estan dando bajones mas seguido de lo normal. Sorry gente, he intentado responder poco a poco pero son DEMASIADOS roles (tengo 45 cuentas, no es broma) hay algunos mensajes que no son roles Y IGUAL NO LOS HE CONTESTADO XD. Perdonen pero no puedo, vuelvo a responder hasta el 3 o 4 de enero, fuck this shit im out (?)
    //Debo muchos roles, el trabajo me esta matando y me estan dando bajones mas seguido de lo normal. Sorry gente, he intentado responder poco a poco pero son DEMASIADOS roles (tengo 45 cuentas, no es broma) hay algunos mensajes que no son roles Y IGUAL NO LOS HE CONTESTADO XD. Perdonen pero no puedo, vuelvo a responder hasta el 3 o 4 de enero, fuck this shit im out (?) :STK-31: :STK-31: :STK-31:
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    El fandom de Stranger Things en FicRol busca a los hermanos Jonathan y Will Byers, con una interpretación coherente de los personajes acorde al canon y con ganas de integrarse en las tramas activas del universo de Hawkins.

    Nos interesa una versión que respete los personajes, su evolución y sus vínculos, con margen para el desarrollo narrativo propio del rol.

    Actualmente estamos situados en la temporada 5. Pero siempre se pueden rolear flashbacks.

    ⸻ ¿Qué ofrecemos?

    ⤷ Will y Jonathan tienen aqui a su madre Joyce, a Mike, a Eleven....esperando por ellos y ¡deseando compartir tramas trepidantes!

    ⤷ Rol narrativo y ¡users dispuestos a leer!

    ⤷ Tramas activas y en constante movimiento (actualmente tenemos una trama original situada entre las temporadas 4 y 5)

    ⤷ Personajes con relaciones entrelazadas y abiertas a crecer

    ⤷ Ambiente colaborativo y respetuoso

    ⤷ Desarrollo a medio y largo plazo

    ⤷ Comunicación fluida fuera de rol

    ⤷ ¡Personajes OC y canon con los que podréis rolear!


    ⸻ Posibilidades de rol con nosotros

    ⤷ Integración directa en tramas

    ⤷ Desarrollo de relaciones personales y conflictos

    ⤷ Nuevas líneas argumentales construidas en conjunto

    ⤷ Eventos y escenas corales cuando la trama lo requiera


    ⸻ IMPORTANTE:

    ⤷ Pedimos respeto por el canon y por el resto de roleplayers y sus headcanon

    ⤷ Compromiso mínimo con los personajes

    ⤷ Avisar si se va a ausentar.

    ⤷ Queremos buen ambiente y comunicación clara



    Si te interesa formar parte del fandom y dar vida a Will o Jonathan, ¡postúlate! ¡O crea el personaje directamente! ¡Te esperamos!



    Hawkins guarda secretos, heridas y conexiones que aún no se han contado y... los Byers son una parte primordial de la historia
    El fandom de Stranger Things en FicRol busca a los hermanos Jonathan y Will Byers, con una interpretación coherente de los personajes acorde al canon y con ganas de integrarse en las tramas activas del universo de Hawkins. Nos interesa una versión que respete los personajes, su evolución y sus vínculos, con margen para el desarrollo narrativo propio del rol. Actualmente estamos situados en la temporada 5. Pero siempre se pueden rolear flashbacks. ⸻ ¿Qué ofrecemos? ⤷ Will y Jonathan tienen aqui a su madre Joyce, a Mike, a Eleven....esperando por ellos y ¡deseando compartir tramas trepidantes! ⤷ Rol narrativo y ¡users dispuestos a leer! ⤷ Tramas activas y en constante movimiento (actualmente tenemos una trama original situada entre las temporadas 4 y 5) ⤷ Personajes con relaciones entrelazadas y abiertas a crecer ⤷ Ambiente colaborativo y respetuoso ⤷ Desarrollo a medio y largo plazo ⤷ Comunicación fluida fuera de rol ⤷ ¡Personajes OC y canon con los que podréis rolear! ⸻ Posibilidades de rol con nosotros ⤷ Integración directa en tramas ⤷ Desarrollo de relaciones personales y conflictos ⤷ Nuevas líneas argumentales construidas en conjunto ⤷ Eventos y escenas corales cuando la trama lo requiera ⸻ IMPORTANTE: ⤷ Pedimos respeto por el canon y por el resto de roleplayers y sus headcanon ⤷ Compromiso mínimo con los personajes ⤷ Avisar si se va a ausentar. ⤷ Queremos buen ambiente y comunicación clara Si te interesa formar parte del fandom y dar vida a Will o Jonathan, ¡postúlate! ¡O crea el personaje directamente! ¡Te esperamos! Hawkins guarda secretos, heridas y conexiones que aún no se han contado y... los Byers son una parte primordial de la historia
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  • Llevaba meses bordando en secreto, tejiendo el regalo perfecto para 〚 𝙩𝒉𝙚 𝙬𝒉𝙞𝒕𝙚 𝙬𝒐𝙡𝒇 𓃠 〛 para poder llegar a tiempo en su día del nombre.
    Había momentos que había dudado conseguirlo, porque las circunstancias no eran las mejores, pero justamente por ese motivo quería que Jon tuviera un regalo en condiciones aquel día.

    — Feliz día del nombre, Jon. Me hubiera gustado poder organizar algo mucho mayor, pero espero que esto, y la promesa de volver a casa sean suficientes por ahora.
    Llevaba meses bordando en secreto, tejiendo el regalo perfecto para [THEWHITEWOLF] para poder llegar a tiempo en su día del nombre. Había momentos que había dudado conseguirlo, porque las circunstancias no eran las mejores, pero justamente por ese motivo quería que Jon tuviera un regalo en condiciones aquel día. — Feliz día del nombre, Jon. Me hubiera gustado poder organizar algo mucho mayor, pero espero que esto, y la promesa de volver a casa sean suficientes por ahora.
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