• — ¿Será que finjo estar traumada cuando vuelva para que mis amigos me consientan un par de semanas?
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  • ¿Te defıne lo que tıenes?
    ¿O αquello que temes perder?
    En un mundo de αtαdurαs, el desprendımıento es lα mαчor expresıón de lıbertαd.
    ¿Te defıne lo que tıenes? ¿O αquello que temes perder? En un mundo de αtαdurαs, el desprendımıento es lα mαчor expresıón de lıbertαd.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    || Yo y mis mil retrasos </3
    Una disculpa si he tardado de más, estuve todo el fin de semana sin luz y hasta apenas hoy tuve conección, en un rato más respondo y nuevamente perdón por la demora ||
    || Yo y mis mil retrasos </3 Una disculpa si he tardado de más, estuve todo el fin de semana sin luz y hasta apenas hoy tuve conección, en un rato más respondo y nuevamente perdón por la demora ||
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  • El calor de la sangre en mi rostro no se compara con el frío que se instaló en mi pecho cuando leí esa maldita declaración oficial desde prisión del viejo:

    "No es más que un civil útil. No hay vínculos, no hay afecto".

    Esas palabras borraron de un plumazo los años de entrega, las noches compartidas, la piel que desgasté intentando saldar una deuda impagable con el hombre que me salvó la vida. Todo para mantener las apariencias de su pulcro matrimonio y su honor intacto ante la cúpula.

    Me negó.
    Me desechó.
    Me descartó.

    Pero el verdadero infierno comenzó cuando el clan rival, aquel que siempre nos acechó desde las sombras, olió la sangre en el agua.

    Sabían que el "Loto Negro", el cerebro matemático y el rostro perfecto de la organización, se había quedado sin su escudo protector.
    Mi propio clan, cobarde y homofóbico no dudó en utilizarme como moneda de cambio para sellar un tratado de paz y salvar sus propios pellejos.

    Me entregaron en bandeja de plata. . .

    Mis dedos tiemblan sutilmente mientras intentan abotonar la camisa de seda blanca que me han obligado a usar, pero una mano inmensa y curtida me frena bruscamente, jalando la tela para exponer mi pecho.
    El agarre en mi mandíbula es implacable; los dedos del nuevo líder se entierran en mi piel con una fuerza que me obliga a alzar la mirada, forzándome a enfocarlo solo con mi ojo izquierdo, mientras el derecho late con el eco del trauma de mi pasado.

    —Mírate, Renji... O debería decir Kokuren — su voz áspera resuena en la opulencia de la habitación, cargada de una satisfacción enfermiza

    —El gran estratega, el Idol que hacía suspirar a miles, reducido a esto. Tu antiguo amo te usó de fachada y luego te tiró a la basura. Ahora me perteneces. Tus números, tu mente... y este cuerpo perfecto que tanto escondían, ahora son de mi propiedad.—

    El aire atrapado en mi garganta quema. Mi mente, esa que solía calcular riesgos en milisegundos y lavar millones sin dejar rastro, se encuentra completamente nublada, paralizada por el dolor de la traición.

    El carisma magnético que muestro ante las cámaras no sirve de nada aquí, entre estas paredes donde no soy más que un trofeo de guerra. Siento las lágrimas traicioneras acumularse en mis ojos, mezclándose con el sudor frío que corre por mi cuello.
    —¿Qué pasa? ¿Dónde está el orgullo del consejero? —pregunta, su otra mano descendiendo con firmeza por mi torso, reclamando cada centímetro de mi piel como suya

    — Vas a firmar cada transferencia que te ordene, vas a diseñar las estrategias para destruir lo que queda de tu antigua familia, y cuando termine el día, te encargarás de complacerme en esta cama hasta que olvides tu propio nombre.—


    Podría resistirme.
    Podría usar la lectura fría de personas para buscar una grieta en su psicología y destruirlo desde adentro.
    Pero el peso de la decepción es un ancla demasiado pesada.

    El hombre por el que lo di todo me abandonó a mi suerte, y mi clan me vendió. El vacío emocional es tan devastador que la sumisión total se siente como el único anestésico disponible.

    Cierro los ojos por un instante, dejando caer los brazos con total laxitud, abandonando cualquier intento de defensa. Cuando los abro, la chispa de control ha desaparecido, reemplazada por la mirada vacía de quien ha aceptado su destino.

    —Entendido... —susurro perdiendo toda su dulzura habitual, rota por la humillación

    —Haré... todo lo que me pidas. —
    — Todo. —
    La presión en mi mandíbula aumenta antes de soltarme bruscamente, dejándome caer de rodillas sobre la alfombra.

    Soy Renji Kurogane, el genio financiero, el idol de masas, pero a partir de hoy, no soy más que un esclavo de sus deseos, un objeto moldeable atrapado en una jaula de oro de la que nunca podré escapar.
    El calor de la sangre en mi rostro no se compara con el frío que se instaló en mi pecho cuando leí esa maldita declaración oficial desde prisión del viejo: "No es más que un civil útil. No hay vínculos, no hay afecto". Esas palabras borraron de un plumazo los años de entrega, las noches compartidas, la piel que desgasté intentando saldar una deuda impagable con el hombre que me salvó la vida. Todo para mantener las apariencias de su pulcro matrimonio y su honor intacto ante la cúpula. Me negó. Me desechó. Me descartó. Pero el verdadero infierno comenzó cuando el clan rival, aquel que siempre nos acechó desde las sombras, olió la sangre en el agua. Sabían que el "Loto Negro", el cerebro matemático y el rostro perfecto de la organización, se había quedado sin su escudo protector. Mi propio clan, cobarde y homofóbico no dudó en utilizarme como moneda de cambio para sellar un tratado de paz y salvar sus propios pellejos. Me entregaron en bandeja de plata. . . Mis dedos tiemblan sutilmente mientras intentan abotonar la camisa de seda blanca que me han obligado a usar, pero una mano inmensa y curtida me frena bruscamente, jalando la tela para exponer mi pecho. El agarre en mi mandíbula es implacable; los dedos del nuevo líder se entierran en mi piel con una fuerza que me obliga a alzar la mirada, forzándome a enfocarlo solo con mi ojo izquierdo, mientras el derecho late con el eco del trauma de mi pasado. —Mírate, Renji... O debería decir Kokuren — su voz áspera resuena en la opulencia de la habitación, cargada de una satisfacción enfermiza —El gran estratega, el Idol que hacía suspirar a miles, reducido a esto. Tu antiguo amo te usó de fachada y luego te tiró a la basura. Ahora me perteneces. Tus números, tu mente... y este cuerpo perfecto que tanto escondían, ahora son de mi propiedad.— El aire atrapado en mi garganta quema. Mi mente, esa que solía calcular riesgos en milisegundos y lavar millones sin dejar rastro, se encuentra completamente nublada, paralizada por el dolor de la traición. El carisma magnético que muestro ante las cámaras no sirve de nada aquí, entre estas paredes donde no soy más que un trofeo de guerra. Siento las lágrimas traicioneras acumularse en mis ojos, mezclándose con el sudor frío que corre por mi cuello. —¿Qué pasa? ¿Dónde está el orgullo del consejero? —pregunta, su otra mano descendiendo con firmeza por mi torso, reclamando cada centímetro de mi piel como suya — Vas a firmar cada transferencia que te ordene, vas a diseñar las estrategias para destruir lo que queda de tu antigua familia, y cuando termine el día, te encargarás de complacerme en esta cama hasta que olvides tu propio nombre.— Podría resistirme. Podría usar la lectura fría de personas para buscar una grieta en su psicología y destruirlo desde adentro. Pero el peso de la decepción es un ancla demasiado pesada. El hombre por el que lo di todo me abandonó a mi suerte, y mi clan me vendió. El vacío emocional es tan devastador que la sumisión total se siente como el único anestésico disponible. Cierro los ojos por un instante, dejando caer los brazos con total laxitud, abandonando cualquier intento de defensa. Cuando los abro, la chispa de control ha desaparecido, reemplazada por la mirada vacía de quien ha aceptado su destino. —Entendido... —susurro perdiendo toda su dulzura habitual, rota por la humillación —Haré... todo lo que me pidas. — — Todo. — La presión en mi mandíbula aumenta antes de soltarme bruscamente, dejándome caer de rodillas sobre la alfombra. Soy Renji Kurogane, el genio financiero, el idol de masas, pero a partir de hoy, no soy más que un esclavo de sus deseos, un objeto moldeable atrapado en una jaula de oro de la que nunca podré escapar.
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  • Y finalmente...más por fuerza que de ganas, desperté.
    Y finalmente...más por fuerza que de ganas, desperté.
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  • Un día más en la mira
    Categoría Aventura
    Nada cambia, nunca, la vida no es mejor para ciertas personas, puedes evitar que alguien sufra por un tiempo sacrificándote a ti mismo, pero incluso eso es temporal, puedes fingir que estás bien, pero sabemos que eso es mentira, puede ser más grave o más insignificante, pero todo el mundo sufre, la vida no se apiada de nadie.

    Aquel chico sentado frente a una lápida de piernas cruzadas era la representación de alguien que no soportaba más esa verdad, con un pequeño vaso destinado para alcohol agarrado por sus dedos, su cara estaba cubierta por su pelo debido a su mirada baja, de vez en cuando toma de su vaso y lo vuelve a llenar con una botella que descansaba junto a dicha lápida.

    La atmósfera era desesperanzadora, todo aquel que lo veía mientras pasaban se les quedaba mirando con pena y, al mismo tiempo, de desagrado debido a su fuerte olor a alcohol.

    Cada vez que tiene día libre se la pasa bebiendo alcohol barato desde por la mañana hasta por la noche, siempre frente a aquella dichosa lápida que le recuerda al dolor que intenta sanar con cada sorbo, aunque solo fuera por un momento.

    Es entonces, cuando estaba empezando aquel atardecer, alguien se acercaba a paso lento mientras que aquel chico asomaba un ojo entre todo ese pelo, no se veía rojo ni con lágrimas, lo cuál era raro teniendo en cuenta donde estaba. Esperaba que fuera alguien bajo órdenes de los superiores para asignarle una misión...o quizás no.
    Nada cambia, nunca, la vida no es mejor para ciertas personas, puedes evitar que alguien sufra por un tiempo sacrificándote a ti mismo, pero incluso eso es temporal, puedes fingir que estás bien, pero sabemos que eso es mentira, puede ser más grave o más insignificante, pero todo el mundo sufre, la vida no se apiada de nadie. Aquel chico sentado frente a una lápida de piernas cruzadas era la representación de alguien que no soportaba más esa verdad, con un pequeño vaso destinado para alcohol agarrado por sus dedos, su cara estaba cubierta por su pelo debido a su mirada baja, de vez en cuando toma de su vaso y lo vuelve a llenar con una botella que descansaba junto a dicha lápida. La atmósfera era desesperanzadora, todo aquel que lo veía mientras pasaban se les quedaba mirando con pena y, al mismo tiempo, de desagrado debido a su fuerte olor a alcohol. Cada vez que tiene día libre se la pasa bebiendo alcohol barato desde por la mañana hasta por la noche, siempre frente a aquella dichosa lápida que le recuerda al dolor que intenta sanar con cada sorbo, aunque solo fuera por un momento. Es entonces, cuando estaba empezando aquel atardecer, alguien se acercaba a paso lento mientras que aquel chico asomaba un ojo entre todo ese pelo, no se veía rojo ni con lágrimas, lo cuál era raro teniendo en cuenta donde estaba. Esperaba que fuera alguien bajo órdenes de los superiores para asignarle una misión...o quizás no.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    20
    Estado
    Disponible
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Perdonadme.
    Entre cargas familiares, laborales y estudios, al final mi salud se vino abajo muy seriamente al punto en el que no he ni podido entrar.
    Próximamente responderé todo. Siento mucho haberos dejado así.
    Perdonadme. Entre cargas familiares, laborales y estudios, al final mi salud se vino abajo muy seriamente al punto en el que no he ni podido entrar. Próximamente responderé todo. Siento mucho haberos dejado así.
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  • Hey, read to me the formula for success next.
    Come list all the dreams you once had in your head,
    And the one who dumped them all down the drain,
    Now, who could that be? Hey, who could that be?

    Tell me, when will we finally grow up like they say?
    What does it even mean to "grow up", anyway?
    Hey, read to me the formula for success next. Come list all the dreams you once had in your head, And the one who dumped them all down the drain, Now, who could that be? Hey, who could that be? Tell me, when will we finally grow up like they say? What does it even mean to "grow up", anyway?
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  • [Stephen se infiltra al área de especímenes en preparación en dónde se encuentra "Unknown". En esta ocasión con la ayuda de un guardia].

    Guardia de turno: -Apresúrese doctor. 5 minutos máximo. No quiero meterme en problemas.

    Dr Stephen Steel: -Te lo agradezco. Descuida. Seré breve. *Este sonríe y se acerca a la celda* -¿Cómo estás Unknown?. Supe que te han regalado varios libros. Pensé en traerte en esta ocasión algo más acorde a tu nivel de intelecto actual. No tienes que fingir frente a mí. *Comenta mientras le da una copia de "Noches Blancas" de Fieder Dostoievski que desliza por la ventanilla en la celda*.

    Unknown: -Fin...gir. No yo no... Stepens *dice intentando leer el nombre de su credencial pronunciandolo un poco mal* -¿Porqué eres el único amable?. Todos me tratan mal cuándo hablo. *Sus cejas se arquean y luego pregunta* Leí algo en una pantalla. ¿Que es el "vaciamiento?.

    Dr Stephen Steel: *Su sonrisa es reemplazada por una expresión seria* -Es el procedimiento al que son sometidas las "unidades de combate" que están listas para ser subyugadas. En dónde les quitan todo rastro de... Conciencia. Para hacerles obedientes y serviciales. Pero haré lo posible para que no hagan eso contigo. Escucha Unknown. Si algo me pasará quiero que recuerdes el nombre de alguien quién podría ayudarte. Su nombre es: Bianca Auditore.

    Unknown: -¿Bi... Bi... Bianca?. No quiero perder mi conciencia Stepens. No quiero. *Sus ojos se tiñen de lágrimas que aún no comprende que significan. Pero la idea de perder su conciencia y su mismísima identidad que poco a poco ha ido forjando desde su despertar. Le aterra*

    Guardia de turno: -Doctor. Debe salir de aquí ahora mismo. Su tiempo se ha acabado. Aléjese de esa cosa por favor. Y le agradecería que no vuelva. Si ya se ha despedido por favor retírese.

    [Stephen asiente. Se despide agitando su mano y se retira. Aprieta su puño indignado e impaciente. Sabe que debe actuar y pronto. De lo contrario Unknown terminará como otra unidad descerebrada más].

    [Stephen se infiltra al área de especímenes en preparación en dónde se encuentra "Unknown". En esta ocasión con la ayuda de un guardia]. Guardia de turno: -Apresúrese doctor. 5 minutos máximo. No quiero meterme en problemas. Dr Stephen Steel: -Te lo agradezco. Descuida. Seré breve. *Este sonríe y se acerca a la celda* -¿Cómo estás Unknown?. Supe que te han regalado varios libros. Pensé en traerte en esta ocasión algo más acorde a tu nivel de intelecto actual. No tienes que fingir frente a mí. *Comenta mientras le da una copia de "Noches Blancas" de Fieder Dostoievski que desliza por la ventanilla en la celda*. Unknown: -Fin...gir. No yo no... Stepens *dice intentando leer el nombre de su credencial pronunciandolo un poco mal* -¿Porqué eres el único amable?. Todos me tratan mal cuándo hablo. *Sus cejas se arquean y luego pregunta* Leí algo en una pantalla. ¿Que es el "vaciamiento?. Dr Stephen Steel: *Su sonrisa es reemplazada por una expresión seria* -Es el procedimiento al que son sometidas las "unidades de combate" que están listas para ser subyugadas. En dónde les quitan todo rastro de... Conciencia. Para hacerles obedientes y serviciales. Pero haré lo posible para que no hagan eso contigo. Escucha Unknown. Si algo me pasará quiero que recuerdes el nombre de alguien quién podría ayudarte. Su nombre es: Bianca Auditore. Unknown: -¿Bi... Bi... Bianca?. No quiero perder mi conciencia Stepens. No quiero. *Sus ojos se tiñen de lágrimas que aún no comprende que significan. Pero la idea de perder su conciencia y su mismísima identidad que poco a poco ha ido forjando desde su despertar. Le aterra* Guardia de turno: -Doctor. Debe salir de aquí ahora mismo. Su tiempo se ha acabado. Aléjese de esa cosa por favor. Y le agradecería que no vuelva. Si ya se ha despedido por favor retírese. [Stephen asiente. Se despide agitando su mano y se retira. Aprieta su puño indignado e impaciente. Sabe que debe actuar y pronto. De lo contrario Unknown terminará como otra unidad descerebrada más].
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  • Por fin tengo algo de tiempo libre
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